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viernes, junio 28, 2019

José Ioskyn / De "Mi revolución rusa"
















Dima, hace tiempo que no te escribo
aquí en Petersburgo el universo está cerca
se habla de la fraternidad universal
de la paz universal, las palabras se ensanchan
bajo el desorden fluye la belleza
mientras el cielo se desangra
veo caer la nieve aunque todavía el invierno no empieza
si puedes venir hazlo, todavía llegan trenes
filas interminables de vagones que entran en la tierra blanca
como una jeringa
¡Cómo fluyen los trenes, cómo tiembla esta tierra!




El tren para en la aldea
una muchedumbre petrificada trata de subir
al mismo tiempo
una chica grita que no encuentra su pierna
casi no hay hombres
lo cotidiano pesa solo sobre las mujeres
antes cargaban haces de leña, ahora sacos de arpillera
una dice: los señores llegan últimos y suben primero
otra: hasta en el paraíso entran antes
las mujeres llevan la vida como pueden
la vida es una arpillera agujereada
y pese a todo se carga
el tren arranca, algunos quedan abajo
ya se ven los campos
sin sembrados
después la alfalfa, y más lejos árboles y bosques
y pájaros que se disuelven en el aire.

José Ioskyn (La Plata, Argentina, 1962)


Mi revolución rusa,
Ediciones del Dock,
Buenos Aires, 2018








Ref.:
Ediciones del Dock
De Sibilas y Pitias
De lo que no Aparece en las Encuestas
La Voz 
Poetas Siglo XXI

Foto: FB

martes, julio 12, 2016

José Ioskyn / Indolencia
















Gaius Plinius
caballero provinciano
casó tres veces.
La primera por inconsciencia
la segunda por interés
la tercera por amor.
No tuvo hijos.
Conversaba con sus amigos
por correspondencia.
Cuando su tercera esposa enfermó
se convirtió a la desidia, al ocio.
Su desencanto hizo escuela
en funcionarios y poetas
que languidecen
y se suicidan
casi sin darse cuenta.

José Ioskyn (La Plata, Argentina, 1962)
Foto: José Ioskyn por Gabi Salomone




Acerca de un imperio,
Ediciones Del Dock,
colección "La verdad se mueve",
Buenos Aires, 2016






lunes, diciembre 21, 2015

José Ioskyn / Dos poemas










Una romana

No te quejes, Aulus
cuando hables a una romana
y ésta se quede en silencio:
no hay mayor placer
que dedicar palabras
encendidas
a una mujer
que permanece en su sitio
y no huye.
Eso muestra que lo disfruta
pero es pudorosa.

Si eso no enciende tu deseo
¿Qué lo hará?
¿Prefieres que te conteste
como un soldado?

Su silencio solo dice:
dame tus palabras
más y más
y, por favor
no te detengas.


El celta

Porque no pude llegar a ti
ni ser inmortal
guardé mi escudo para siempre
ahora voy por ahí
afeitado como un romano
pero sé que la barba y la mugre
van a ganar la guerra
y después de muerto voy a estar
como tenga que estar
o como Lugh, el dios de los celtas
lo disponga.

Lugh y yo somos el mismo
Birgit no puede ayudarme
estoy solo.

Dicen que en el sur
tras el océano
el dios Osir te hace inmortal
la suerte es de los egipcios
allí la muerte no llega.
Se seca, le ponen vendas
antes de que la diosa Isis
pudra su corazón.

José Ioskyn (La Plata, Argentina, 1962), Acerca de un imperio (publicará Del Dock en "La verdad se mueve")

Foto: José Ioskyn en FB