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lunes, marzo 17, 2025

Jorge Fondebrider / Dos poemas




¿En qué consiste ser normal?
 
Acaso en guardar las apariencias
porque, al decir “normal”, “normalidad”,
hablamos de conceptos,
de ideas construidas y no de realidad. Pensemos:
cualquier familia,
cualquier unión entre personas que se quieran
engendra siempre error, a veces desencuentros
disfuncionalidad. Pensemos
en qué consiste ser normal
cuando hay un cuerpo que no somos,
un gusto que es ajeno
olor del sol que no sentimos, sombras, piedras,
un cielo inconcebible y es Finlandia
donde jamás se oyó la voz de nuestra suerte.
Pensemos en el límite de todo
que acaso nos impone guardar las apariencias,
saber que hay otra cosa y no nombrarla
por no saber cómo se nombra
la sombra del leopardo contra el pasto,
su rápida carrera. Ahora pensemos
en las reglas arbitrarias de cada grupo humano. 


Pongámosle que hay viento

un viento que sacude ahora las ramas que se rompen,
cae el nido que estaba en construcción.
Recomenzar,
juntar palitos,
hurgar entre las piedras,
las cosas que uno hace todo el tiempo. 

Pongámosle que llueve y el agua se escurre entre las tejas,
deja un charco y no da tiempo,
como quien dice no llegamos, perdemos el avión.
 
Pongamos lo que sea, da lo mismo
saber o no saber las consecuencias.

[inéditos]

Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956)

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Foto: Jorge Fondebrider, Feria del Libro de Buenos Aires. 2015, Antonio Nava / Secretaria de Cultura Ciudad de México/Wikimedia Commons

jueves, marzo 07, 2024

Jorge Fondebrider / Hans Schulz





Un día me llamaron.
Dijeron que te habían encontrado
tirado en el jardín, que ya no estás. Pero volvés,
frecuentemente pienso que volvés;
vale decir, estás siempre presente.
Destino muy curioso el de los muertos:
estar, pero no estar
vivir en la memoria de los vivos.

[inédito]

Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956)


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Foto: Jorge Fondebrider, Salón del Libro de París, 2012

martes, febrero 06, 2024

Jorge Fondebrider / Dos poemas




No sé cuántas arañas 

ahora mismo,
lo que es decir ayer, tal vez mañana,
esperan silenciosas en la casa. Lo que es cierto,
del todo irrefutable, es la evidencia
de los cuerpos inertes en sus telas,
acaso motivos de pasión.
No sé cuántas personas
envueltas en su trama de palabras,
esperan silenciosas, por química y amor,
un pensamiento
que a veces forme una estructura donde yazgan
los fundamentos inconscientes de la vida social.
Ignoro el número de víctimas.



Ciclo 

Tarde o temprano, siempre pasa.
Alguien, al cabo de no sé cuántas veces,
por cuestiones del todo imaginables,
un día, nos rompe el corazón.
Hay entonces que inventarle futuro al pasado
que siempre pasa. 

[inéditos]

Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956)

Todos los poemas de Jorge Fondebrider en este blog

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Foto: Jorge Fondebrider, París, 2013

lunes, enero 15, 2024

Encuesta lírica II / Lecturas elegidas, 2

Jorge Fondebride
r * 


Después de haber leído con atención la "Encuesta lírica" que Jorge Aulicino subió en su blog durante el mes de diciembre debo decir que, paradójicamente, a pesar de Internet, que pone al alcance de todo el mundo textos que se suben a sitios web, blogs y revistas on line, tengo la impresión de una mayor atomización en las lecturas de las personas interesadas en la poesía. 

En primer lugar, es tanto lo que se escribe que supongo que nadie, ni siquiera el lector más avezado, puede dar cuenta de todo. Luego, veo que muchas lecturas están sesgadas por lo que podríamos llamar grupos de pertenencia. Así resulta bastante claro que hay gente que escribe y que lee casi exclusivamente la producción de quienes integran esos grupos. Esa pertenencia, supongo, tiene que ver con distintos factores: uno, muy noble, es la amistad; otro, la localización geográfica. No digo que esas prácticas sean cuestionables, pero sí que limitan las opiniones de quienes luego, a partir de ellas, emiten juicios.

Por lo que a mí respecta, leí pocos libros nuevos de poesía argentina porque ésta es una época en que mis intereses son otros. Como estoy terminando de escribir una breve historia de la poesía argentina contemporánea, todo el año me dediqué a leer a poetas de otras épocas para mejorar mi conocimiento de ellos; entre otros, Héctor Pedro Blomberg, César Tiempo, Luis Franco, Basilio Uribe, Amelia Biagioni –sin duda la mejor poeta argentina de todas las épocas–, Elizabeth Azcona Cranwell, César Mermet, Alfredo Martínez Howard, Hugo Foguet, Hugo Diz –autor de “Secuencias de mayo”, uno de los mejores poemas políticos de toda la poesía argentina–, Jorge Isaías –un poeta verdaderamente entrañable de quien poco dijo la prensa cuando murió este año–, Mario Romero, etc. Espero que esto me alcance para entender por qué la "novedad" ocupa tan poco espacio en mi respuesta.

Entre los que sí puedo citar hay libros de 2022, que sólo leí en 2023 y esos son los títulos que constituyen mis “novedades”: por un lado, El libro de los lugares sagrados (Editorial Barnacle), de Jorge Aulicino, a quien considero uno de los mejores poetas actuales de nuestra lengua; por otro, Tengo ganas de risas Raquel (Eduner) de Elvio Gandolfo, volumen que reúne prácticamente la totalidad de los poemas escritos por el autor rosarino a lo largo de cuatro décadas, cuya lectura seguida permite entender con mucha claridad el “proyecto” –si se me perdona la grandilocuencia– que hay detrás de esta excelente escritura. Sumo también Esbozos y representaciones (Ediciones En Danza) de Jonio González y Yo era un cuadro (Bajo la Luna) de Horacio Zabaljáuregui, ambos libros verdaderamente notables.

Entre los libros publicados en 2023, quiero destacar La naturaleza detrás de la maceta (Ediciones Liliputienses), de Mercedes Álvarez, Nadar bajo la tierra. Poesía reunida (Salta el Pez) de Diego Muzzio y Lexicón (Mansalva), de Sergio Raimondi. Entiendo que, más allá de la solidez que cada uno de ellos viene demostrando desde siempre, se trata de títulos más que notables.

También añado Todo se une con la noche (Gog & Magog), el muy buen ensayo biográfico de Vanina Colagiovanni sobre Juana Bignozzi.

Si se me permite, quisiera añadir acá la tardía edición de los Cuatro cuartetos (Editorial Municipal de Rosario), de T.S. Eliot, en traducción de Arturo Fruttero. Se trata de una auténtica obra maestra que, permaneció oculta casi sesenta años, hasta que fue descubierta casualmente por Érica Brasca, en el curso de otra investigación.

No cito poemas porque, entiendo, si alguien se interesara en ellos, podría recurrir sin problema a los muchos sitios de Internet que publican poesía argentina. Basten entonces los nombres de libros y autores que menciono.

* Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956). Poeta. Traductor. Ensayista. Crítico de música. Realizó una antología crítica de poesía argentina para la editorial chilena Lom en 2008. Publicó Conversaciones con la poesía argentina, 39 entrevistas con poetas argentinos (Libros de Tierra Firme, 1995) y -entre otros- los libros de ensayo La Buenos Aires ajena, Licantropía, Música y poesía y La París de los argentinos. En 2016 publicó La extraña trayectoria de la luz. Poemas reunidos 1983-2013, y en 2022 un nuevo libro de poemas: La suerte que nos toca. Tradujo a Gustave Flaubert, Jack London, Joseph Conrad, Claire Keegan y a numerosos poetas irlandeses y franceses.

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Esta segunda Encuesta Lírica permite la inclusión de cualquier libro de poesía o poemas sueltos, de cualquier época, leídos en los distintos "soportes", el año pasado, y no solo de los libros de poetas argentinos publicados en ese período.

miércoles, agosto 16, 2023

Jorge Fondebrider / Infatuación




De vivir en París, podría decir 
que el paso de los barcos por el Sena 
constituye el ritmo circadiano que le es propio a esa ciudad, 
y en Roma, en motoneta, 
el ritmo está marcado por los pinos y campanas,
en Nápoles serían traghetti aliscafi que surcan el Tirreno y van a Capri, 
en Praga son los puentes.
Pero escribo en Buenos Aires, que es snob, 
y hablar aquí del ritmo circadiano que impone el colectivo. 
suena tan falso como quien dice potlatch 
sin haber leído a Marcel Mauss. Misterio
que se infla con misterio, 
infatuación, miseria del misterio.

Para todo hay siempre público.

Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956)

"Tres poemas sobre gente que detesto"
La suerte que nos toca,
Gog y Magog,
Buenos Aires, 2022









miércoles, junio 21, 2023

Jorge Fondebrider / Berkeley afirma



que la realidad depende
de la percepción del mundo que tiene una persona;
o sea, los objetos materiales
dependen por entero de nuestra percepción.
En síntesis, no existe la materia, hay sólo mente. Dice Boswell
que ahí mismo el Dr. Johnson
pateó una piedra para refutar ese argumento.
Sin embargo nadie niega la solidez de aquella piedra.
La anécdota se tradujo en una estatua.
La estatua nunca vi, sólo las fotos
del Jardín de los Héroes y Villanos, donde está,
rodeada de otras cincuenta estatuas –los Beatles incluidos–
en el pueblo de Dorsington, situado en Warwickshire.
La realidad ahora depende
de encontrar su referencia en Internet.
El resto es patear piedras, preguntarse
si hay luz u oscuridad cuando no estamos
pensando.

[inédito]

Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956)


viernes, mayo 26, 2023

Jorge Fondebrider / La memoria puede ser un cementerio



Me pregunto qué ha sido de los barcos
y qué de las barcazas de Conflans-Saint Honorine,
pendientes del desguace,
de algún destino fijado en oficinas
que acaso las convierta en hierro viejo,
en parte de otra cosa o en recuerdo
de lo que fue el verano de hace unos treinta años.
Había sol, tus hijos que eran chicos,
las mesas con manteles, me dijiste.
Después todos volvimos y en la radio
sonaba Buxtehude. Bach,
anuncia el locutor,
con veinte años y en otoño,
viajó desde Arnstadt, en Turingia,
cuatrocientos kilómetros a pie
para llegar a Lübeck,
un puerto en el norte de Alemania,
el más occidental que hay en el Báltico,
para escuchar a su colega, al que admiraba.
Aquello fue en octubre de 1705,
el año en que Barcelona fue sitiada,
en que Isaac Newton fue nombrado caballero
y el gobernador portugués Veiga Cabral
quemó la fortaleza de Colonia,
que por un tiempo quedó en manos españolas.
¿Te acordás cuando cruzamos a Colonia?, preguntaste.
¿Te acordás de cuando fuiste polizón en el velero?
Recuerdo a los marinos de Bretaña,
también recuerdo a Armel, su hombro dislocado,
el médico que vino y era gordo.
Barcos, barcazas y veleros,
Buxtehude,
recuerdos pendientes del desguace.

[inédito]

Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956)


Foto: Jorge Fondebrider en algún lugar de Europa, 2023. Gentileza del autor

martes, septiembre 14, 2021

Jorge Fondebrider / Dos poemas



Geometrías 

Un número de esquemas limitado:
ojos así, labios así, distintos tipos
de dientes, de nariz, los pómulos salientes,
las mejillas
un tanto regordetas, los lunares,
el pelo lacio, crespo, rojo u ondulado
y todas las variables que siempre se repiten,
que introducen
ligeras variaciones que ya vimos
en otros rostros, otros días.
Quiero decir que con muy poco se hace mucho,
que alguna forma es la correcta,
alguna se parece vaya a saber por qué
a aquella que buscamos. Por ejemplo,
ahora estás dormida.
 

A un novelista que se creyó importante 

Es cierto, ya está muerto. Para muchos
el tipo ahora es un santo,
un ser maravilloso que merece
acaso mucho más que un obituario.
Por suerte la memoria es siempre corta
y en una o dos semanas va al olvido,
al pozo donde van los infatuados,
los que después de un libro
se piensan a sí mismos importantes
y acaban demostrando, frivolidad mediante,
su falta de piedad, de amor al prójimo. Vencido
sos tres sueltos en un diario,
mañana dos,
más tarde
la nota al pie que nadie lee. 

Foto: Jorge Fondebrider, París, 2012 

viernes, marzo 19, 2021

Jorge Fondebrider / Dos poemas

















Un correo 

Hoy recibí un correo desde México
con treinta y seis segundos de un arroyo
que estaba en Oregon. 

Alguien filmó con su teléfono
el agua que corría rodeada por la nieve y cristalina
sobre la tierra oscura de ese invierno. 

Noticias desde el norte, supe,
donde siempre habrá un arroyo robándole a la piedra
un tiempo que no acaba y se repite,
un tiempo prolongado en agua fresca, transparente,
del todo inalcanzable.


Crepúsculo 

Tal vez un desperdicio de pálidos anhelos,
de tristes llamaradas detrás del horizonte,
o solamente ideas que acompañan al miedo con su mitología
hasta prender las luces. El crepúsculo
está detrás de las ventanas,
envuelto en unas sombras,
dispuesto a repetirse
como quien dice siempre,
aunque es no más el rato en que los pájaros
descuelgan la tela de la noche
y ceden su lugar a los murciélagos.

[inéditos]

Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956)


Foto: Jorge Fondebrider, Edimburgo, 2016. Gentileza del autor

lunes, noviembre 11, 2019

Jorge Fondebrider / Dos poemas














Un mal poeta

Me atraen los lobos y los cuervos por alguna razón que desconozco.
Emblemas de otra parte, patrimonio
del norte de la suerte que nos toca
Aquí, en el sur, abundan
guanacos y pingüinos.
La épica es esquiva.
Yo no sé qué hacer con esos bichos.


Retórica

Estrellas reflejadas en un lago.
Figuras de la lengua y el público de pie.
Eso tengo.
Nada más.
O sea, nada digno de mención en un poema.

[inéditos]

Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956)

El Orate y la Musa - Festival de Poesía de Medellín - Página 12 - CADRA/YouTube - Cultura UNAM - LOM Ediciones - Eterna Cadencia - Club de Traductores Literarios de Buenos Aires - Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Luis Manuel Rivera/Crash

martes, abril 02, 2019

Jorge Fondebrider / Temblor














De pronto, nos miramos, buscamos un culpable,
pero la tierra tiembla y comprendemos
que hay que salir urgidos porque el cielo
está donde está siempre,
pero este suelo no. Hoy nos obliga
a gestos impensados como bajar corriendo
dejando en nuestras casas el pudor.
                                                Y ya en la calle
rodeados de vecinos en pijama,
mujeres con ruleros, perros, gatos,
ponernos a esperar entre mareos
que vuelva a ser estable y consistente
el mundo inconsistente que nos toca
detrás de la ficción de inalterable.

[inédito]

Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956)

Infobae - La Nación - Ojo en Tinta - Festival de Poesía de Medellín - Medium - Luna Libros - Buenos Aires Poetry

Foto: Jorge Fondebrider Ojo en Tinta

domingo, enero 13, 2019

Jorge Fondebrider / Monarcas
















No veo cuántas cosas podrían interesarme menos
que el viaje migratorio de las mariposas
monarca y, sin embargo, fui,
crucé Ciudad de México
en busca de un santuario en Michoacán.
Y así subí una tarde tres mil setecientos escalones.
Cambié unas frases triviales con gente en el camino,
jadeando me detuve muchas veces, perdí el aire,
pero por fin llegué.
No veo cuántas cosas podrían interesarme menos que llegar, pero llegué.
Parece que es así
cuando uno llega,
siempre.

[inédito]

Jorger Fondebrider (Buenos Aires, 1956)

Adriana Hidalgo Editora - Wales Literature Exchange - LOM - Eterna Cadencia - El Orate y la Musa

sábado, mayo 26, 2018

Jorge Fondebrider / Dos poemas















Del otro lado de la medianera hay unos hijos de puta
 
El altruismo apenas se limita a no matar si de otros pisos
nos llegan prepotentes en el sueño
la percusión o el bajo del cuarteto,
como remedo exiguo de una alegría ajena, incomprensible,
más bien imbécil.

No siempre uno elige cómo vive.
Obligados, compartimos un código de monos y medusas
para el que alcanzan las meras terminales nerviosas disponibles.
La noche nos impone su condena.
                                                       Escucho:

“¿Tomamos un vinito? ¡A ver esa zambita!
Mirá que somos familieros. ¡Fernet y cocacola!”
El alma provinciana llegó al Centro y trajo hasta esta calle
sus costumbres, su tedio y la portatil.
Falta decir que va de jogging, mocasines y a veces medias blancas
para cumplir con saña
la pura periferia del sentido.

                                                    Escucho,
hundido en la negrura de la suerte,
¿qué importa lo que dicen los demás, el código civil,
la ley que no es justicia?
Hay cada vez menos espacio.

Vale decir, éste es un mundo donde es fácil esperar
que la vida transcurra entre bostezos,
sin guardar un equilibrio entre pasión y pensamiento;
un mundo en que no existe realidad salvo en la tele.

La tele está muy fuerte
y pienso que no siempre uno elige cómo vive.
Más bien, uno se arregla como puede.
Y a veces no se puede
vivir
cuando del otro lado de la medianera
hay unos hijos de puta.


Creatividad
 
El marido enseña diseño, los vericuetos del diseño,
los muchos misterios del diseño
y cada dos por tres eructa van der rohe,
elizabeth scofidio, marcel breuer,

La hermana hizo “expresión”. Fue alumna de stokoe. Es divorciada
de un tipo que estudiaba escritura creativa. Es una lástima
parece que no escribe. Ya no escribe.
Está bloqueado.

Los hijos aprendieron acrobacia,
llevan tribales en el brazo. Uno cocina.
El otro hace graffitti.
El diábolo no tiene secretos para ellos.

Lo cuenta con orgullo, pone caras
como quien dice “¿me entendiste?”
y finjo que la oigo y le sonrío,
y  todo lo que dice me resbala. 

[inéditos]

Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956)

Periódico de Poesía - LOM - Eterna Cadencia - Buenos Aires Poetry - RCN

martes, enero 16, 2018

Jorge Fondebrider / "Elegía por el casquete polar ártico" y otro















Elegía por el casquete polar ártico

No sé nada de espiritualidad.
palabra hueca, como es hueco el centro del bambú
cuando lo sopla un tipo con túnica violeta mientras vigila China
detrás de las montañas.

Y no tengo las respuestas
precisamente porque no me hago las preguntas. Dios no existe.
No hay forma de que crea,
Yo ya dije: no sé nada.
Apenas escribo estas palabras
sabiendo de antemano que el fracaso
es la mejor opción para esta especie
que a menudo se piensa superior
mientras el humo
se eleva desde siempre y todavía hay gente que niega las cámaras de gas,
la bomba que pusieron en la iglesia,
el mercader del templo,
las pieles derretidas con fósforo y napalm.

Después están las focas,
la foto de la sangre sobre el hielo,
lo que queda del hielo.
Y aquella otra con doscientos
osos polares comiendo una ballena.
Repito: dios no existe. Su alabanza
cuando se acaba el mundo, me parece,
es mera estupidez.



Un correo 

Hoy recibí un correo desde México
con treinta y seis segundos de un arroyo
que estaba en Oregon.

Alguien filmó con su teléfono
el agua que corría rodeada por la nieve y cristalina
sobre la tierra oscura de ese invierno.

Noticias desde el norte, supe,
donde siempre habrá un arroyo robándole a la piedra
un tiempo que no acaba y se repite,
un tiempo prolongado en agua fresca, transparente,
del todo inalcanzable.

Nada más tenía en el correo.
No sé qué responder.

[inéditos]

Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956)

Buenos Aires Poetry - Ediciones LOM - El Poeta Ocasional - UNL

viernes, noviembre 10, 2017

Jorge Fondebrider / Una quimera



A estos días se les ha dado por ponerse apacibles.
Apacible significa que está libre
de brusquedad y violencia
y por ello resulta agradable o tranquilo.
Como se ve, mi percepción
no puede ser más errada.
Seguimos en el mundo,
vivimos esta fecha.

Pero si digo que a estos días se les ha dado por ponerse apacibles,
no tengo otro remedio que imaginar mi casa,
los días que se acortan,
las sombras más temprano,
el frío a la mañana, las cobijas
y acaso poco más
porque seguimos en el mundo,
vivimos esta fecha.

[inédito]

Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956)


Foto: Fondebrider John Arden/Luna Libros

viernes, julio 14, 2017

Jorge Fondebrider / Cross Country
















I.Bristol

Dormidos, en taxi, temprano, nos fuimos
de Cardiff a Bristol,
72 km para viajar al norte.
Pero por el mal tiempo, se suspendió el avión.
Cansados, molestos, corrimos,
llegamos al andén,
vamos al norte en tren,
viajamos desde Bristol,
ciudad de iglesias bombardeadas
y casi nada más esa mañana de ansiedad.
Llevamos las ganas de llegar y tres valijas.
Llevamos los bostezos de una noche mal dormida.
Miramos por el vidrio. Richard lee.
Marina dice que el campo se termina en una huerta.
Detrás de la ventana vemos cielo, nubes negras,
los prados bien peinados y prolijos,
y el orden aparente de Inglaterra
después de su violencia soterrada, aunque latente,
expuesta en muchas guerras
y en su larga trayectoria criminal.

II.Birminghan

En los años sesenta, para la música, fue tan importante como Liverpool:
Spencer Davis Group, Traffic, The Move son prueba suficiente.
Mercedes Álvarez un día me contó que vivió aquí:
una ciudad industrial, siempre muy gris, muy castigada.
Pero charlábamos de algo con Richard y Marina y no presté atención.
Puede vivir sin mí, les dije. Qué cosa, preguntaron.
La ciudad puede vivir sin mí.

III.Sheffield

Sheffield está en el sur de Yorkshire.
Se llama Sheffield por el río Sheaf, que la cruza y que no vi porque dormía.
Lo sé por la foto de Marina.
Roncabas –dijo ella.
Roncaba.

IV.Leeds

En el 616 o 626, el reino de Elmet fue invadido por Northumbria.
Loidis entonces ya fue Ledes, que fue Leeds,
que en los siglos XVII y XVIII la lana volvió próspera.
De lo demás, sé poco. Lo importante
es que, el 14 de febrero de 1970,
allí los Who grabaron un concierto.
Se lo digo a Marina que vive en otro mundo
y con otras referencias. No me entiende. Richard, sí.
Dice “los Who”,
y el tren, como el tiempo, avanza inexorable.

V. York

Ebocarum era un fuerte en la provincia romana de Britania.
Más tarde llegó a ser una ciudad amurallada
que un día de otro siglo ya fue York, en el norte de Yorkshire,
y quedó en manos de los anglos, de los vikings,
de Erico I de Noruega, echado por Eadred, el rey de los ingleses.
Después vino otro rey, pensaba yo apoyado contra el vidrio
mientras el tren avanza.
Digamos que una cosa es creer en las virtudes de la guerra,
llenarse la boca con la guerra
y otra cosa muy distinta es sentir olor a carne chamuscada,
ver gente sin cabeza,
tener hambre,
tener miedo
saberse responsable de la guerra.

VI. Durham

Aquí vivió Ric Caddel, con quien cambiamos cartas y no nos conocimos
nunca porque un día se murió. Tengo sus libros.
Pronuncian “Duran”, muy rápido y cortito,
y rápido y cortito pasa el tren por la ciudad.

VII. Newcastle

Bajamos en Newcastle. Todo un día.
La cruza el río Tyne de la canción.
Adriano estuvo aquí con su muralla
para impedir que los pictos se instalaran. Se instalaron,
de todas formas, poco a poco. Como Bill.
Bill Herbert es de Dundee y esa noche
nos presenta en la lectura de la universidad.
Histrión y buen poeta, le creemos.
Uno siempre debería creerle a un buen poeta,
sabiendo de antemano que no importa
que diga o que no diga la verdad.

VIII. Lindisfarne

Con marea baja se llega caminando.
Con marea alta es una isla en la costa de Northumberland.
Aidan, que era monje, le puso un monasterio,
donde estuvo San Cuthbert,
San Eadfrith,
San Eadberht,
todos santos de nombres imposibles de siglos imposibles.
Después hubo los vikings, los normandos, los ingleses,
nosotros que pasamos con el tren.

IX.  Berwick-upon-Tweed

Bryneich fue Beornice, fue Bernicia
que finalmente llegó a  Berwick,
el pueblo o la granja de cebada según el traductor.
La cruza el río Tweed que bordea la frontera entre Inlaterra y Escocia.
Cuatrocientos años de peleas, de ser de unos y otros
para volverse un día la ciudad más al norte de Inglaterra y para siempre.
Por la ventana vimos Berwick-upon-Tweed como una exhalación,
sus muros medievales,
la noche que caía,
el fin del viaje.

Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956), Periódico de Poesía, N° 100, Universidad Autónoma de México (UNAM), junio de 2017

viernes, abril 07, 2017

Jorge Fondebrider / Dos días en el campo















                                                                   para Eliane 


I.Para ir de Lyon-Part-Dieu hasta Roanne se pasa por Tarare

Desde Lyon-Part-Dieu hasta Roanne hay 70 km en tren.
El tren es regional y siempre para
en Tarare, ciudad que fue priorato, a la que cruzan
dos ríos: el Turdine y el Taret.
Alrededor del siglo XVIII, tejedores, curtidores, zapateros
la convirtieron en la capital nacional de las cortinas
La muselina, que es una tela fina originaria de Mosul,
en el norte de Irak, la hizo famosa.
Y luego llegaron los peluches, terciopelos.
También llegó el rayón.
Y en los años sesenta, la crisis.
Por la ventana del tren yo sólo veo mueblerías.
En la ventana del tren está el reflejo
del día que avanza hasta su noche
mientras el tren avanza hasta Roanne.


II. Roanne - Lay

Unos treinta kilómetros después está Roanne,
una de las dos subprefecturas del departamento de la Loire.
El dato, que no importa, se borra al llegar a la estación porque está Eliane.
Mientras cargo las valijas en su coche
me cuenta que le duele la rodilla,
me cuenta que hay cuscús,
me dice que nos faltan 17 km en coche,
que de un lado está el Roanne,
que en el medio está la Loire
y al otro lado Le Coteau, pueblo sin gracia.
La noche se hace noche de verdad y atravesamos sombras
de árboles y puentes,
y atravesamos Neaux, St. Symphorien de Lay,
que honra la memoria de Symphorien d'Autun, mártir cristiano.
Allí se encontraron sepulturas merovingias
y en 1985, las fuerzas vivas
hicieron la omelette más grande del mundo usando 42.470 huevos,
que coinciden con el código postal de la comuna. Nos reímos,
está oscuro y vemos un cartel que dice Lay,
y entramos a un camino custodiado
por plátanos gigantes. Es esta casa, aquí,
me dice Eliane y para el auto.
Se abre el portón. Entramos.


III. La casa

Al otro día es una antigua finca
transformada en pura biblioteca,
con una gran cocina, un gran salón
y varios dormitorios en dos plantas.
Importa ahora el jardín, importan sus árboles frutales,
las plantas y la huerta, y hay un muro
que deja ver el campo despejado
de malos pensamientos,
como en un libro de horas medieval.


IV. El cementerio del pueblo

Son pocas las notas distintivas:
dos bares, una iglesia, lo de siempre.
Un poco más atrás está el cementerio,
los muertos de los otros.
Sobre una loza blanca leo
“Curruca, si vuelas encima de esta tumba,
cántale tu más dulce canción”.
Y en otra, “Hablar de ti
es hacerte existir. No decir nada,
olvidar”. Y más allá, “Tú eres
nuestro pensamiento de cada día”.
Y luego “Tu muerte desgarró mi corazón.
Ni el tiempo, ni el olvido,
van a secar mi llanto”.
“Que tu reposo sea  dulce como tu corazón fue bueno”.
Y hay tres naipes. Son tres ases
tallados sobre bronce. Abajo dice:
“A mi cuñado”.


V. Campeonato en Saint Cyr de Valorges

Dijiste que no hay pan
y entramos a comprar. En la vidriera,
de Monsieur Jacquetton ya se anunciaba
un campeonato de cartas que hacían los bomberos.
El primer premio, 2 jamones 2 botellas
de algún aperitivo, y el segundo,
2 jamones 2 botellas de champagne;
después, las variedades de salame y una tómbola:
el primer premio, un viaje para dos a cualquier parte,
masajes, un cartón de tetrabric.
El sueño de vivir en casi el campo
no puede ser mejor.


VI. La verdadera casa

Novelas suecas de misterio,
completo Blaise Cendrars a cuatro manos,
cientos de DVD, los cuadros
de alguna vez Jakarta,
recuerdos de Sicilia y de Venecia,
las fotos y los discos de Nusrat Fateh Ali Khan,
Tartini, Schuman,
también el Paraná.
Un universo en que no faltan el desastre de la Shoa,
el detalle, el orden, la memoria,
reflejos en sus ojos cómo de águila,
la arena del pasado,
la espera de los bárbaros.
Por eso ahora el jardín.
Por eso los almácigos sembrados de semillas
y el próximo verano en esta casa
donde está todo o casi todo lo que hay
que rescatar en medio del naufragio,
todo lo que trajo la marea,
lo que llega hasta la playa,
lo que te va quedando,
la verdadera casa.

[inédito]

Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956)

Foto: Jorge Fondebrider, 2012, por JA

miércoles, marzo 08, 2017

Jorge Fondebrider / Pájaros desbandados en la niebla















Los pájaros, desbandados en la niebla,
pasan delante de mi ventana.
Ellos no saben que arriba hay un milano que adivina
su tránsito y el miedo.
Después ya no vi más. Ayer en cambio
veía las montañas y adivinaba el lago,
todo el paisaje ajeno y suizo de este valle
surcado de colinas,
búnkers, bosques,
cargado de milanos.

[inédito]

Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956)

miércoles, febrero 08, 2017

Jorge Fondebrider / Oerlikon-Hinwil, invierno boreal de 2017















En Wallisellen parecía que se había derrumbado el cielo
y había una grúa en la estación
que no lograba levantarlo.

En Dübendorf ya había puro campo.
Sin vacas.
Puro cuervo.

En Schwerzenbach, el guarda.
Está en primera –dijo– y su boleto
no sirve, es de segunda.

Cambié de coche. Y ya era Nanikon
-Greifensee, ciudad esta última donde, después de ser tomada,
el 27 de mayo de 1444
decapitaron a todos sus defensores, excepto a dos,
porque la ejecución masiva es siempre cruel e injusta.

En Uster cabeceé.

Aathal tiene un museo para los dinosaurios.

Y en Wetzikon hay un sitio prehistórico
y el desempleo supera el 2%.

Así se llega a Hinwil, que no es nada.
Apenas hay un pueblo perdido al pie de las montañas.
o en todo caso es final de un recorrido
que alumbran tenuemente las luces de estación.
Hacía frío y entonces esperé. No vino nadie.

[inédito]

Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956)

viernes, enero 20, 2017

Jorge Fondebrider / Dos poemas




















Zodíaco 

Es un octubre que huele a tilo.
Son días largos, desapacibles, de sol constante
y es Marte en Aries. Vale decir
lo que queremos, pero a los golpes.



Catedral

No hay reflexión sobre Chartres.
Al fin y al cabo, fe tiene cualquiera.
Pero hacía tanto frío.
Pobres patos.

[inéditos]

Jorge Fondebrider (Buenos Aires, 1956)

Foto: Jorge Fondebrider, París, 2013