Mostrando las entradas con la etiqueta John Donne. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta John Donne. Mostrar todas las entradas

sábado, diciembre 09, 2023

John Donne / Regalo de un anillo de azabache




No eres tan negro como mi corazón,
ni la mitad de frágil que el suyo.
¿A las características del uno y del otro aludes?
¿Nada más duradero, nada más quebradizo?

Un anillo de boda no es de ese género.
¿Por qué uno menos caro (o menos resistente)
sería la divisa del amor nuestro? Salvo si en tu nombre dijera:
"Soy barato y de moda; deséchame después".

Pero, ya que llegaste, quédate aquí conmigo;
ciñe este dedo, tú, que su pulgar ceñiste,
vive con digno orgullo y felizmente a salvo:
¡aquella que deshizo su promesa ya te habría quebrado!

John Donne (Londres, c.1572-1631), Poesía erótica, Colección El Oro de los Tigres III, Universidad Autónoma de Nueva León, México, 2011
Versión de José Luis Rivas



A Jet Ring Sent

Thou art not so black as my heart,
Nor half so brittle as her heart, thou art;
What would'st thou say? shall both our properties by thee be spoke,
Nothing more endless, nothing sooner broke?

Marriage rings are not of this stuff;
Oh, why should ought less precious, or less tough
Figure our loves? Except in thy name thou have bid it say,
I'm cheap, and nought but fashion; fling me away.

Yet stay with me since thou art come,
Circle this finger's top, which didst her thumb;
Be justly proud, and gladly safe, that thou dost dwell with me;
She that, oh, broke her faith, would soon break thee.
---
Imagen: John Donne según un grabado de Pierre Lombart publicado en 1633 National Portrait Gallery, Londres

miércoles, julio 22, 2020

John Donne / Trueque amoroso

























Amor, excluido tú, cualquier demonio
algo daría a cambio de un alma al fin ganada.
Tus compinches obsequian cada día en la corte
a quienes ya son suyas, con el arte del verso,
del juego o de la caza.
Sólo yo, que di más, no tengo nada;
y por mostrarme humilde, ay, resulto humillado.

No estoy solicitando ahora una dispensa
para fingir suspiros, juramentos o lágrimas;
tampoco que le impongas
un non obstante a la ley de natura:
esos son privilegios tuyos, y de los tuyos;
nadie debe abjurarlo si no es tu preferido.

Dame tu languidez, hazme dos veces ciego
(de la mente y de los ojos) tal como tú y los tuyos.
Amor, nunca permitas que me dé cuenta que esto
es amor, ni que como un niño se conduce;
ni que conocen otros que ella sabe mis penas:
no vaya a ser que broten
de una tierna vergüenza nuevas penas.

Si nada das, eres justo no obstante,
pues no me fiaría de tus primeros impulsos;
las leyes de la guerra no conceden
condiciones a aldea que se mantuvo firme
antes que la metralla la doblara.
En la guerra de amor mi caso no es distinto:
capitular gracia no puedo luego
que hice que descubriera Amor su rostro.

Ese rostro que allá donde fuera podría
imponer su derecho y transformar el culto;
ese que a la tierra que fuera echaría
del claustro a los profesos
y sacaría del hoyo a los difuntos;
que puede derretir de una vez los dos polos,
y poblar de ciudades el yermo, y que en la tierra
abre más minas que canteras habidas.

De ahí que Amor conmigo se encarnice,
pero no me da muerte. Si servir he de ejemplo
a futuros rebeldes, si he de instruir en retazos
a los que aún no nacen,
mátame, Amor, y disécame luego;
puesto que esta tortura contraviene
tus propios intereses.
Si el cadáver pasó ya por la rueda,
para el anatomista se trata de un despojo.

John Donne (Londres, c.1572-1631), Poesía erótica, versión de José Luis Rivas, Colección El Oro de los Tigres III, Universidad Autónoma de Nueva León, México, 2011

Otra Iglesia Es Imposible - All Poetry - Poetry Foundation - British Library - Babelia - Letras en Línea - A Media Voz - De Sibilas y PitiasEterna Cadencia - Aire Nuestro


Love’s Exchange

Love, any devil else but you,
Would for a given soul give something too.
At Court your fellows every day,
Give th’art of rhyming, huntsmanship, and play,
For them who were their own before;
Only I have nothing which gave more,
But am, alas, by being lowly, lower.

I ask not dispensation now
To falsify a tear, or sigh, or vow,
I do not sue from thee to draw
A non obstante on nature’s law,
These are prerogatives, they inhere
In thee and thine; none should forswear
Except that he Love’s minion were.

Give me thy weakness, make me blind,
Both ways, as thou and thine, in eyes and mind;
Love, let me never know that this
Is love, or, that love childish is.
Let me not know that others know
That she knows my pain, lest that so
A tender shame make me mine own new woe.

If thou give nothing, yet thou’art just,
Because I would not thy first motions trust;
Small towns which stand stiff, till great shot
Enforce them, by war’s law condition not.
Such in love’s warfare is my case,
I may not article for grace,
Having put Love at last to show this face.

This face, by which he could command
And change the idolatry of any land,
This face, which wheresoe’er it comes,
Can call vowed men from cloisters, dead from tombs,
And melt both poles at once, and store
Deserts with cities, and make more
Mines in the earth, than quarries were before.

For this Love is enraged with me,
Yet kills not. If I must example be
To future rebels; if th’ unborn
Must learn, by my being cut up, and torn:
Kill, and dissect me, Love; for this
Torture against thine own end is,
Racked carcases make ill anatomies.
---
Imagen: John Donne, 1591, grabado de William Marshall publicado en 1649 National Portrait Gallery, Londres

sábado, octubre 01, 2016

John Donne / El dios del amor















Me gustaría hablar con el espíritu
de algún antiguo amante, fallecido
antes de que el dios del amor viniera al mundo:
me resisto a creer que aquel que más amara
se rebajase a amar a quien le hizo un desaire;
mas desde que ese dios fraguó un destino
(y lo admite la costumbre, esa naturaleza sucedánea),
tengo que amar a la que no me ama.

Quienes lo hicieron dios, no llegaron tan lejos,
ni él como joven deidad dio en urdirlo,
pero, al rozar la misma llama dos corazones,
su indulgente papel fue embudar a pasivos
con activos; que se correspondieran
era su objeto solo. No puede darse amor
hasta que yo no ame a aquella que me ama.

Pero al presente todo nuevo dios se despacha
con grandes privilegios, como si fuera Júpiter.
La rabia, el apetito sexual, la escritura, la alabanza
son sendas potestades del dios del amor.
¡Oh si la tiranía de este niño
nos abriera los ojos para desendiosarlo,
yo no amaría a quien no me ama!

Rebelde y descreído, ¿por qué voy lamentándome
cual si de amor sufriera el peor de los males?
Amor podría hacer que yo de amar dejara, o podría
desatar un azote: que ella también me amara,
cosa que no deseo, porque ya antes ha amado.
La falsedad peor es que el odio, y tal cosa
pasaría si aquella que amo llegara a amarme.

John Donne (Londres, c.1572-1631), Poesía erótica, versión de José Luis Rivas, Colección El Oro de los Tigres III, Universidad Autónoma de Nueva León, México, 2011


Love's Deity

I long to talk with some old lover's ghost, 
      Who died before the god of love was born. 
I cannot think that he, who then loved most, 
      Sunk so low as to love one which did scorn. 
But since this god producced a destiny, 
And that vice-nature, custom, lets it be, 
      I must love her, that loves not me. 

   Sure, they which made him god, meant not so much, 
      Nor he in his young godhead practised it. 
But when an even flame two hearts did touch, 
      His office was indulgently to fit 
Actives to passives. Correspondency 
Only his subject was; it cannot be 
      Love, till I love her, that loves me. 

   But every modern god will now extend 
      His vast prerogative as far as Jove. 
To rage, to lust, to write to, to commend, 
      All is the purdieu of the god of love. 
O! were we wakened by this tyranny 
To ungod this child again, it could not be 
      I should love her, who loves not me. 

   Rebel and atheist too, why murmur I, 
      As though I felt the worst that love could do? 
Love might make me leave loving, or might try 
      A deeper plague, to make her love me too; 
Which, since she loves before, I'am loth to see. 
Falsehood is worse than hate; and that must be, 
      If she whom I love, should love me. 

viernes, julio 22, 2016

John Donne / El indiferente

















Puedo al mismo tiempo amar a la rubia y a la morena,
A la que la riqueza doblega, y a la que la necesidad traiciona,
A la que ama la soledad, y a la que gusta de juegos y ficciones,
A la formada en el campo, y a la formada en la ciudad,
A la que cree , y a la que trata de hacerlo,
A la que todavía llora con ojos cual esponjas,
Y a la que, corcho seco, nunca llora;
Puedo amar a esta y aquella, y a ti, y a ti,
Puedo amar a cualquiera, aunque no me sea fiel.

¿No habrá otro vicio que te satisfaga?
¿No te divertiría hacer como tus antepasados?
¿O es que agotados tus antiguos vicios, quisieras hallar otros?
¿O el temor de que los hombres te sean infieles, te atormenta?
Déjame conocer otras veinte y haz tú lo mismo,
Despójame, pero no me aprisiones, y déjame ir.
¿Debo yo, que por ti conocí el dolor,
Estar sujeto a ti, sólo porque me eres fiel?

Venus me escuchó suspirar esta canción,
Y por la parte más dulce del amor: la variedad,
Juró no haber oído jamás y que nunca oiría cosa igual.
Fue, observó, y dijo al volver:
¡Ay! Son algunos -dos o tres-
Pobres heréticos del amor,
Que piensan implantar una constancia peligrosa.
Mas yo les dije: "Puesto que quieren ser fieles,
Lo serán con quienes no lo son con vosotros".

John Donne (Londres, c.1572-1631), Poemas de John Donne, versiones de William Shand y Alberto Girri, Ediciones Botella al Mar, Buenos Aires, 1953


The indifferent

I can love both faire and browne, 
Her whom abundance melts, and her whom want betraies, 
Her who loves lonenesse best, and her who maskses and plaies, 
Her whom the country form'd, and whom the town, 
Her who beleeves, and her who tries, 
Her who still weeps with spungie eyes, 
And her who is dry corke, and never cries; 
I can love her, and her, and you, and you, 
I can love any, so she be not true. 

Will no other vice content you? 
Will it not serve your turn to do as did your mothers? 
Or have you all old vices spent, and now would finde out others? 
Or doth a feare that men are true torment you? 
O we are not, be not you so; 
Let me, and do you, twenty know. 
Rob mee, but binde me not, and let me goe. 
Must I, who came to travaile thorow you, 
Grow your fixt subject, because you are true? 

Venus heard me sigh this song, 
And by Loves sweetest Part, Variety, she swore, 
She heard not this till now; and that it should be so no more. 
She went, examin´d, and return'd ere long, 
And said, alas! some two or three 
Poor Heretiques in love there bee, 
Which thinke to stablish dangerous constancie. 
But I have told them, since you will be true, 
You shall be true to them who 'are false to you.
---
Ilustración: Retrato de Donne (detalle) por un artista desconocido, c. 1595. National Portrait Gallery, Londres

lunes, mayo 30, 2011

John Donne / De "Devociones"

XV

Intereà insomnes noctes Ego duco, Diesque

No duerme ni de día ni de noche

Los hombres corrientes han concebido un doble uso del sueño; que es un alivio del cuerpo en esta vida; que es una preparación del alma para la próxima; que es una fiesta y la gracia de una fiesta; que es nuestro esparcimiento y nos regocija, y es nuestro catecismo y nos instruye; y yacemos en la esperanza de que nos levantaremos más fuertes; y yacemos en la inteligencia de que no hemos de alzarnos más. El sueño es un opio que nos da descanso, acaso, sometido a él, no nos despertaremos más. Pero aunque los hombres corrientes, que han inducido consideraciones secundarias y metafóricas, han hallado este segundo, este emblemático uso del sueño, de que es una representación de la muerte; Dios, quien forjó y perfeccionó su obra, antes de que la naturaleza comenzara (porque la naturaleza no fue sino su aprendiz, que aprendió en los primeros siete días, y ahora es su capataz y trabaja bajo sus órdenes), Dios, decía, destinó el sueño solamente para alivio del hombre mediante su descanso corporal, y no como imagen de la muerte, porque todavía no había pensado en la muerte. Pero habiendo el hombre provocado la muerte sobre sí mismo, Dios ha tomado esa criatura del hombre, la muerte, en sus manos y la ha mejorado; y por cuanto tuvo terrible forma y aspecto, y el hombre su horrorizó de su propia criatura, Dios e la presentó en una familiar, en una asidua, en una agradable y aceptable forma, como sueño, de modo que cuando el hombre despierta, y se dice a sí mismo: "No estaré de otra manera, cuando haya muerto, que como estuve ahora, mientras dormía", puede avergonzarse de sus sueños al despertar, y de su melancólica fantasía de una horrible y espantosa figura de esa muerte que tanto se asemeja al sueño. Así como necesitamos del sueño para vivir nuestros setenta años, también necesitamos de la muerte para vivir esa vida que no podemos sobrevivir. Y así como, siendo la muerte nuestro enemigo, Dios nos permite defendernos en contra de ella (ya que nos avituallamos en contra de la muerte dos veces por día, cuando comemos), también Dios, habiendo dulcificado, como lo ha hecho, nuestra muerte en sueño, nos pone en manos de nuestro enemigo una vez por día; en la medida en que el sueño es muerte; y el sueño es tan muerte como el alimento es vida. Tal es, pues, la miseria de mi enfermedad, que la muerte, conforme es creada por mí mismo, y es mi propia criatura, está ahora ante mis ojos, pero en la forma en que Dios la ha mitigado para nosotros, y la ha hecho aceptable, en sueño, no puedo verla; ¡cuántos prisioneros que han cavado ellos mismos sus tumbas en esta tierra, sobre la que han yacido tanto tiempo bajo fuertes grillos, sin embargo en esta hora están dormidos, aunque todavía trabajen sobre sus propias tumbas con su propio peso! El que ha visto a su amigo morir hoy, o sabe que lo verá morir mañana, se hunde sin embargo en un sueño intermedio. Yo no puedo; y, oh, si ahora estoy entrando en la eternidad, donde ya no habrá diferencias de horas, ¿por qué me ocupo ahora de la marcha de los relojes?; ¿por qué ninguna de las opresiones de mi corazón le son ahorradas a mis párpados, para que puedan caer, como caerá mi corazón? ¿Y por qué, puesto que he perdido mi placer en todas las cosas, no puedo interrumpir la facultad de verlas, cerrando mis ojos en el sueño? Pero, ¿por qué, ya que estoy entrando en esa presencia, donde estaré continuamente despierto y nunca más dormiré, no interpreto mi estar continuamente despierto, aquí, como una parasceve, y mi preparación para aquello?

John Donne (Londres, c.1572-1631), Devociones, traducción de Alberto Girri, Breviarios de Información Literaria, Editorial Brújula, Buenos Aires, 1969


XV. Interea insomnes noctes ego duco, diesque.

I sleep not day nor night.

XV. MEDITATION.

Natural men have conceived a twofold use of sleep; that it is a refreshing of the body in this life; that it is a preparing of the soul for the next; that it is a feast, and it is the grace at that feast; that it is our recreation and cheers us, and it is our catechism and instructs us; we lie down in a hope that we shall rise the stronger, and we lie down in a knowledge that we may rise no more. Sleep is an opiate which gives us rest, but such an opiate, as perchance, being under it, we[Pg 97] shall wake no more. But though natural men, who have induced secondary and figurative considerations, have found out this second, this emblematical use of sleep, that it should be a representation of death, God, who wrought and perfected his work before nature began (for nature was but his apprentice, to learn in the first seven days, and now is his foreman, and works next under him), God, I say, intended sleep only for the refreshing of man by bodily rest, and not for a figure of death, for he intended not death itself then. But man having induced death upon himself, God hath taken man's creature, death, into his hand, and mended it; and whereas it hath in itself a fearful form and aspect, so that man is afraid of his own creature, God presents it to him in a familiar, in an assiduous, in an agreeable and acceptable form, in sleep; that so when he awakes from sleep, and says to himself, "Shall I be no otherwise when I am dead, than I was even now when I was asleep?" he may be ashamed of his waking dreams, and of his melancholy fancying out a horrid and an affrightful figure of that death which is so like sleep. As then we need sleep to live out our threescore and ten years, so we need death to live that life which we cannot outlive. And as death being our enemy, God allows us to defend ourselves against it (for we victual ourselves against death twice every day), as often as we eat, so God having so sweetened death unto us as he hath in sleep, we put ourselves into our enemy's hands once every day, so far as sleep is death; and sleep is as much death as meat is life. This then is the misery of my sickness, that death, as it is produced from me and is mine own creature, is now before mine eyes, but in that form in which God hath mollified it to us, and made it acceptable, in sleep I cannot see it. How many prisoners, who have even hollowed themselves[Pg 98] their graves upon that earth on which they have lain long under heavy fetters, yet at this hour are asleep, though they be yet working upon their own graves by their own weight? He that hath seen his friend die to-day, or knows he shall see it to-morrow, yet will sink into a sleep between. I cannot, and oh, if I be entering now into eternity, where there shall be no more distinction of hours, why is it all my business now to tell clocks? Why is none of the heaviness of my heart dispensed into mine eye-lids, that they might fall as my heart doth? And why, since I have lost my delight in all objects, cannot I discontinue the faculty of seeing them by closing mine eyes in sleep? But why rather, being entering into that presence where I shall wake continually and never sleep more, do I not interpret my continual waking here, to be a parasceve and a preparation to that?


Devotions, pág 23, Proyecto Gutenberg
---
Ilustración: Sleep and His Half Brother Death, 1874, John William Waterhouse

viernes, febrero 11, 2011

John Donne / La prohibición




La prohibición

Cuídate de amarme,
Recuerda al menos que te lo he prohibido;
No es que compense mi derroche de sangre y aliento
Con tus lágrimas y suspiros,
Siendo contigo como tú fuiste para mí;
Pero es tanta la alegría que nuestra vida goza,
Que al menos que tu amor se frustre con mi muerte,
Si me amas, cuídate de amarme.

Cuídate de odiarme,
O de triunfar con exceso en la victoria.
No es que quiera defenderme,
Y devolver odio por odio,
Mas perderás tu hábito de conquistador,
Si yo, tu conquista, perezco bajo tu odio.
Entonces, para que mi nulidad no te disminuya,
Si me odias, cuídate de odiarme.

No obstante, ámame y ódiame,
Para que estos extremos se neutralicen;
Ámame, y podré morir de la manera más dulce;
Ódiame, pues tu amor es demasiado para mí:
O deja que ambas cosas se marchiten, y no yo,
Que siendo tu escenario, viviré sin triunfar,
No sea que destroces tu amor, tu odio y a mí mismo,
Para dejarme vivir, oh ámame y ódiame.

John Donne (Londres, c.1572-1631), Poemas de John Donne, versiones de William Shand y Alberto Girri, Ediciones Botella al Mar, Buenos Aires, 1953


The Prohibition

TAKE heed of loving mee,
At least remember, I forbade it thee;
Not that I shall repaire my'unthrifty wast
Of Breath and Blood, upon thy sighes, and teares,
By being to thee then what to me thou wast;
But, so great Joy, our life at once outweares,
Then, least thy love, by my death, frustrate bee,
If thou love mee, take heed of loving mee.

Take heed of hating mee,
Or too much triumph in the Victorie.
Not that I shall be mine owne officer,
And hate with hate againe retaliate;
But thou wilt lose the stile of conquerour,
If I, thy conquest, perish by thy hate.
Then, least my being nothing lessen thee,
If thou hate mee, take heed of hating mee.

Yet, love and hate mee too,
So, these extreames shall neithers office doe;
Love mee, that I may die the gentler way;
Hate mee, because thy love is too great for mee;
Or let these two, themselves, not me decay;
So shall I, live, thy Stage, not triumph bee;
Lest thou thy love and hate and mee undoe,
To let mee live, O love and hate mee too.
---
Ilustración: Pareja con un loro, c.1650, Pieter de Hooch

jueves, enero 13, 2011

John Donne / La pulga

Observa, pues, esta pulga, y observa en ella
Cuán poco es lo que me niegas;
Primero me succionó a mí, y ahora a ti,
Y en esta pulga están mezcladas nuestras sangres;
Tú sabes que a esto no puede llamársele un pecado,
Ni una vergüenza, ni una perdida de virginidad,
Sin embargo, ella goza antes de cortejar,
Y se hincha, bien alimentada, con una sangre compuesta de dos,
Y eso, ay, es más de lo que nosotros haríamos.

Oh, quédate, conserva tres vidas en una pulga,
Donde casi somos un matrimonio y aún más que eso;
Esta pulga es tú y yo, y éste
Es nuestro tálamo, y nuestro templo nupcial.
Aunque a los padres, y aun a ti, les pese, estamos unidos,
Y enclaustrados en estos muros de azabache.
Aunque el hábito te haga capaz de matarme
No permitas que a ese delito se agregue el suicidio
Y el sacrilegio, tres pecados en un triple crimen.

¿Cruel e impaciente, has, pues,
Empurpurado tu uña con la sangre de la inocencia?
¿De qué pudo ser culpable esta pulga
Sino por la gota que succionó de ti?
Sin embargo, triunfas, y dices
Que no sientes que tú o yo seamos ahora más débiles;
Eso es verdad, aprende entonces qué falsos son los temores;
Cuando te entregues a mí se habrá perdido exactamente
Tanto honor como vida te sustrajo la muerte de esta pulga.

John Donne (Londres, c.1572-1631)
Versión de Alberto Girri en Tupé, número 5, diciembre 2010


The Flea

MARK but this flea, and mark in this,
How little that which thou deniest me is ;
It suck'd me first, and now sucks thee,
And in this flea our two bloods mingled be.
Thou know'st that this cannot be said
A sin, nor shame, nor loss of maidenhead ;
Yet this enjoys before it woo,
And pamper'd swells with one blood made of two ;
And this, alas ! is more than we would do.

O stay, three lives in one flea spare,
Where we almost, yea, more than married are.
This flea is you and I, and this
Our marriage bed, and marriage temple is.
Though parents grudge, and you, we're met,
And cloister'd in these living walls of jet.
Though use make you apt to kill me,
Let not to that self-murder added be,
And sacrilege, three sins in killing three.

Cruel and sudden, hast thou since
Purpled thy nail in blood of innocence?
Wherein could this flea guilty be,
Except in that drop which it suck'd from thee?
Yet thou triumph'st, and say'st that thou
Find'st not thyself nor me the weaker now.
'Tis true ; then learn how false fears be ;
Just so much honour, when thou yield'st to me,
Will waste, as this flea's death took life from thee.
---
Ilustración: Woman Catching Fleas, c.1630, Georges de la Tour

lunes, octubre 05, 2009

John Donne / de "Poemas divinos"



X

Muerte no seas soberbia porque tú no eres así,
aunque algunos te han llamado temible y poderosa,
puesto que, aquellos a quienes tú piensas has derrocado,
no mueren, pobre muerte, ni siquiera puedes tú matarme.
Del descanso y del sueño, que solo tus imágenes son
—gran placer— entonces de ti, mucho más debe fluir,
y tarde o temprano nuestros mejores hombres van contigo,
los restos de sus huesos, y la salvación de sus almas.
Tú eres esclava del Destino, Azar, reyes y hombres desesperados,
y con veneno, crueldad y enfermedad moras,
y fetiches o encantos también pueden hacernos dormir,
y mejor aun tu caricia; ¿por qué presumes, entonces?
Pasado un corto sueño, despertamos a la eternidad,
y la muerte ya nunca será; muerte, tú morirás.

Poemas Divinos

John Donne (Londres, c.1572-1631)
Versión de Silvia Camerotto


X
Death be not proud, though some have called thee / Mighty and dreadfull, for, thou art not so, / For, those, whom thou think'st, thou dost overthrow, / Die not, poore death, nor yet canst thou kill me. / From rest and sleepe, which but thy pictures bee, / Much pleasure, then from thee, much more must flow, / And soonest our best men with thee doe goe, / Rest of their bones, and soules deliverie. / Thou art slave to Fate, Chance, kings, and desperate men, / And dost with poyson, warre, and sicknesse dwell, / And poppie, or charmes can make us sleepe as well, / And better then thy stroake; why swell'st thou then?/ One short sleepe past, wee wake eternally, / And death shall be no more; death, thou shalt die.

John Donne, Selected Poems, Edited by John Hayward, Penguin Books, Gran Bretaña, 1950
---
Ilustración: Retrato de Donne (detalle) por un artista desconocido, c. 1595 National Portrait Gallery, Londres

De Donne en este blog:
Los buenos días

domingo, febrero 22, 2009

John Donne / Los buenos días



¿Qué hicimos en verdad tú y yo
Hasta que nos amamos? ¿Recién entonces nos destetaron?
¿Sorbimos como niños en los placeres del campo?
¿O roncamos en la cueva de los siete durmientes?
Así fue; pero estos goces eran fantasías.
Si alguna vez he visto una belleza,
Que he deseado, y obtenido, sólo fue en un sueño de ti.

Y ahora buenos días a nuestras despiertas almas,
Que se vigilan entre sí con miedo;
Porque el amor domina todo amor por otras cosas vistas,
Y hace del pequeño cuarto un todo.
Deja que los descubridores vayan hacia nuevos mundos,
Deja que los mapas muestren a otros, mundos tras mundos,
Deja que poseamos un mundo, cada cual tiene el suyo y es un mundo.

Mi rostro está en tu ojo, y en mi ojo tu rostro,
Y corazones simples y fieles descansan en los rostros,
¿Dónde podríamos encontrar dos hemisferios mejores,
Sin el agudo norte, sin el declinante oeste?
Todo lo que muere no estaba igualmente mezclado;
Si nuestros dos amores son uno solo, o tú y yo nos amamos
De manera tan semejante que no flaqueamos, ninguno puede morir.

John Donne (Londres, c.1572-1631), Poemas de John Donne. Versiones de William Shand y Alberto Girri, Ediciones Botella al Mar, Buenos Aires, 1953


The good-morrow

I wonder by my troth, what thou and I
Did, till we lov'd ? were we not wean'd till then ?
But suck'd on countrey pleasures, childishly ?
Or snorted we in the seaven sleepers den ?
T'was so ; but this, all pleasures fancies be ;
If ever any beauty I did see,
Which I desir'd, and got, t'was but a dreame of thee.

And now good-morrow to our waking soules,
Which watch not one another out of feare ;
For love, all love of other sights controules,
And makes one little roome an every where.
Let sea-discoverers to new worlds have gone ;
Let Maps to other, worlds on worlds have showne ;
Let us possesse one world ; each hath one, and is one.

My face in thine eye, thine in mine appeares,
And true plain hearts do in the faces rest ;
Where can we finde two better hemispheares
Without sharp North, without declining West ?
What ever dyes, was not mixt equally ;
If our two loves be one, or thou and I
Love so alike that none can slacken, none can die.
---
Ilustración: Donne, según un pintor desconocido, c.1595 National Portrait Gallery, Londres

lunes, marzo 24, 2008


Que las mujeres deberían pintarse

La Fealdad es Aborrecible: ¿puede serlo entonces aquello que la evita? ¿quién prohíbe a su amada ceñirse la cintura, corregir con calzados su marcada cojera, pulir sus dientes o perfumar su aliento? No obstante, como el Rostro es mirado con más detenimiento, importa más: Porque así como los pecadores que confiesan abiertamente son siempre castigados, mas los cautos que ocultan sus pecados sin testigos, también sin castigo los cometen; así las partes secretas exigen menos consideración; mas para con el Rostro, expuesto a todo Examen e inspección, no hay celo que sea demasiado cuidadoso. Y no sólo atrae a los inquietos Ojos, sino que está sometido al más divino de todos los contactos, al besar, la extraña y mística unión de las almas. Si ella se prostituyese a un hombre mas indigno que tú, qué sincera y justamente exclamarías; pero entregar su cuerpo a la ruina y la deformidad (los tiránicos Violadores, y súbitos Desfloradores de todas las mujeres) por falta de esta solución más fácil y rápida ¡qué adulterio tan espantoso! Lo que amas en su rostro es el color, y la pintura se lo da, mas tú odias la pintura, no por ser pintura, sino porque sabes que lo es. Tonto a quien la Ignorancia hace feliz; las Estrellas, el Sol, el Cielo que tú admiras, ¡ay!, no tienen color, pero son bellos porque parecen estar pintados: Si esta apariencia en ella no te satisface, al menos no puedes dudar de que tiene color cuando la ves pintarse. Si su rostro estuviese pintado sobre una Madera o una Pared, te encantaría, e incluso la Madera y la Pared: ¿Puedes entonces detestar su rostro cuando habla, ríe y besa solo por estar pintado? ¿No nos deleita más ver Pájaros, Frutas y Animales pintados que verlos al Natural? ¿Y no contemplamos con placer las formas pintadas de los Monstruos y Demonios, que no osamos ver cuando son verdaderos? Restauramos nuestras casas en ruinas, pero antes nos lo advierten las frías tempestades que a través de sus grietas nos fustigan; enmendamos las roturas y manchas de nuestro Atuendo, pero primero a nuestros ojos y a otras personas ofenden; mas esto se evita gracias a la providencia de las Mujeres. Si al Besarla o respirar cerca de ella, la pintura se cae, te enfadas; si sigue pegada, ¿te enfadarás? La amabas; si empiezas a odiarla, es porque no está pintada. Si ahora dices que antes la odiabas, la odiabas y la amabas al mismo tiempo. Se constante en algo, y ama a aquella que te demuestra todo su amor, tomándose este trabajo de parecer bella para ti.

John Donne (Londres, 1572-1631), Paradojas y problemas. Traducción de Jorge Salvetti y Darío Rojo. Se publicará con el sello Selecciones de Amadeo Mandarino
---
Imagen: Retrato de John Donne basado en un grabado de 1616. Autor desconocido, finales del siglo XVII