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domingo, febrero 07, 2021

Juan Gelman / lamento por el pelo de bright morgan
















"hop hop alba amo" decía a caballo de Alabama bright morgan
había nacido al lado de donde se quedaron los juntadores de pasto
indios choctaw que leían las nubes
frenadas por el sur los Apalaches tanta desolación

dios mío tanta desolación no alcanzó para un buen río
"no alcanzaste para un buen río mi Dios" decía bright morgan
"ah distraído" decía a caballo entre Sam Dale, William Bankhead (que tenía 
     cabeza de pájaro señor) y aún la Julia Tutwiler
(reformadora social consolatiz de presos poetisa) otros notables del lugar

"¡ah muererío muererío! decía bright morgan sin parar de correr
pensando en la madre que vio a siete hijos decapitar subida a su tejado
y después se tiró del tejado
bright morgan hablaba también
de las culebras y alacranes que se comieron el corazón amargo
de 7 hermanos 7 camino de Aragón
ola que ola la maripola no pasa nadie nadie

no pasa nadie por el cuerpo de bright morgan ya
más que el viento y la arena volada por el aire
porque se va a morir
lo dejarán salir

y la madre se subirá al tejado y dirá:
"quien a este hijo pierde merece ser apedreada
le pediría uñas al águila pezuñas a las bestias con pezuñas
y no le dejaría a la tierra ese muchacho lindo no"

decía la madre de bright morgan:
"no dejaría que la tierra lo pudra le deshaga la frente hermosa no
yo se lo arrancaría a la tierra de trigo sembrada
con dolor robaría a la tierra ese hijo tan bueno cara de plata"

decía la madre de bright morgan:
"que se llevó la tierra con golpe rabioso no
ese pequeño novio no alcanzó a criar hijos
dejó casa vacía por casa llena de compañeros sin luz"

mientras tanto bright morgan murió
"no le echen tierra sobre la frente hermosa" pedía la madre pero él
crecía a la derecha y a la izquierda
abajo arriba iba creciendo como una vaca grande

cuando el pelo de bright morgan paró
toda Alabama se detuvo un instante
pero ya no decía "madre madre no me dejes salir"
ola que ola la maripola no pasa nadie nadie

Juan Gelman (Buenos Aires, 1930-México, 2014), Traducciones III. Los poemas de Sidney West (1968-1969), Editorial Galerna, Buenos Aires, 1969


Foto: Juan Gelman, París, 2012 Daniel Mordzinsky/El País, Madrid

sábado, septiembre 29, 2012

Juan Gelman / lamento por el sapo de stanley hook




stanley hook llegó a Melody Spring un jueves de noche con un sapo en la mano
"oh sapo" le decía "sapito mío íntimo mortal y moral y coral
no preocupado por esta finitud
no sacudido por la triste condición furiosa" le decía

"oh caballito cantor de la humedad oh pedazo esmeralda"
le decía stanley hook al sapo que llevaba en la mano
y todos comprendieron que él amaba al sapo que llevaba en la mano
más allá de accidentes geográficos sociológicos demográficos climáticos
más allá de cualquier condición

"oye mío" decía "hay muerte y vida y noche y sombra y luz"
decía stanley hook "y sin embargo te amo sapo
como amaba a las rosas tempranas esa mujer de Lesbos
pero más y tu olor es más bello porque te puedo oler"

decía stanley hook y se tocaba la garganta
como raspándose el crepúsculo que entraba y avanzaba y le ponía el pecho gris
gris la memoria feo el corazón
"oye sapo" decía mostrándole el suelo
"los parientes de abajo están divididos ni siquiera se hablan"
decía stanley hook "qué bárbara tristeza" decía ante el asombro popular
los brillos del silencio popular
que se ponía como el sol

esa noche naturalmente stanley hook se murió
antes dio terribles puñetazos a las paredes de su cuarto en representación de sí mismo
mientras el sapo sólo el sapo todo el sapo
seguía con su jueves

todo esto es verdad
hay quien vive como si fuera inmortal
otros se cuidan como si valieran la pena
y el sapo de stanley hook se quedó solo

Juan Gelman (Buenos Aires, 1930-México, 2014), Traducciones III. Los poemas de Sidney West (1968-1969), Editorial Galerna, Buenos Aires, 1969

Ilustración: Street Scene, 1958, Laurence Stephen Lowry

actualizado 2014

miércoles, mayo 04, 2011

Juan Gelman / Fenómenos sociales



Por la cabeza pasa el mundo
disfrazado o vestido de mundo
con epidemias, máquinas, maquilas.
La deuda primordial sigue en pie.
Los contornos de la
palabra se cansan en
enfermedades que la hermosura produce.
¿Cómo vive aquí, más elevada
que la tierra que da de comer?
¿Piensa que deja espacios libres
después de pasar? ¿Cree que
se queda en el mismo lugar
haciendo sombra a los faisanes?
Las ofrendas de leche
no cambian el dolor ni el amor ni
el aire humano que
sube a los astros
porque no puede hacer otra cosa.

Juan Gelman (Buenos Aires, 1930-México, 2014), El emperrado corazón amora, Seix Barral, Buenos Aires, 2011

Ilustración: Desnudo, hojas verdes y busto, 1932, Pablo Picasso

actualizado 2014

martes, mayo 11, 2010

Juan Gelman / The heartache and the thousand natural shocks















cuando hamlet tomó una flauta y le dijo a guildenstern que la tañera *
y guildenstern dijo no puedo y hamlet
le dijo entonces miserable
no puedes arrancarle una nota a este simple instrumento
y pretendes arrancármela a mí un hombre interminable de bestias sucesivas
ciegas que miran por mis ojos
y millones de rostros como constelaciones en mi sangre
flotando en su deriva o desprendiéndose como una estrella súbita contra la oscuridad
apagándose dulce en mis abismos
y su conflagración me sube a la saliva
una pequeña gota acre siendo bastante a su esplendor
y este rumor viejo de siglos como una ansiedad de mis testículos invadiendo la noche
cuando entro a mí como un tumulto de astros sin nombre todavía
y los contemplo huir entrechocarse como deshechos de furor
y una lágrima lloro
con sus crepitaciones y desastres
¿no piensas guildenstern no crees
que hamlet elsinöre la dinamarca
europa el orbe el universo y las galaxias que tiemblan más allá
apenas son la lágrima de un príncipe soñándose en su noche?

Juan Gelman (Buenos Aires, 1930-México, 2014), "El amante mundial", 1962, Cólera buey, Ediciones La Rosa Blindada, Buenos Aires, 1971

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* Hamlet
Sí, amigo; "pero mientras crece la hierba..." El proverbio es algo rancio. ¿Por qué me siguen por todos lados? ¿Quieren hacerme caer en alguna red? ¡Dénme una flauta! (Le da una a Guildenstern) 
¿Quieres tocar esta flauta?

Guildenstern
No sé, señor.

Hamlet
¡Por favor!

Guildenstern
Créame, no sé.

Hamlet
¡Te lo suplico!

Guildenstern
No sé tocarla en absoluto, señor.

Hamlet
Es tan fácil como mentir... Gobierna estos agujeros con los dedos, insúflale aire con la boca, y saldrá de ella la música más elocuente.

Guildenstern
Es que me falta toda habilidad, señor.

Hamlet
¿Cómo es eso? ¿A mí sí me quieres tocar, arrancar las notas secretas de mi corazón, desde la más grave a la más aguda, y no puedes hacer hablar a este pequeño y excelente instrumento? ¿Crees que soy más fácil de tocar que una flauta?

William Shakespeare, Hamlet, Acto III, Escena I, versión de Luis Gregorich, edición del Teatro Municipal General San Martín, Buenos Aires, 1983
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Foto: El Cultural, España

actualizado 2014

miércoles, abril 14, 2010

Juan Gelman / de "Gotán"





Anclao en París

Al que extraño es al viejo león del zoo,
siempre tomábamos café en el Bois de Boulogne,
me contaba de sus aventuras en Rhodesia del Sur
pero mentía, era evidente que nunca se había movido del Sahara.

De todos modos me encantaba su elegancia,
su manera de encogerse de hombros ante las pequeñeces de la vida,
miraba a los franceses por la ventana del café
y decía: "Los idiotas hacen hijos".

Los dos o tres cazadores ingleses que se había comido
le provocaban malos recuerdos y aun melancolía,
"las cosas que uno hace para vivir", reflexionaba
mirándose la melena en el espejo del café.

Sí, lo extraño mucho,
nunca pagaba la consumición,
pero indicaba la propina a dejar
y los mozos lo saludaban con especial deferencia.

Nos despedíamos a la orilla del crepúsculo,
él regresaba a son bureau, como decía,
no sin antes advertirme con una pata en mi hombro:
"ten cuidado, hijo mío, con el París nocturno".

Lo extraño mucho verdaderamente,
sus ojos se llenaban a veces de desierto
pero sabía callar como un hermano
cuando emocionado, emocionado,
yo le hablaba de Carlitos Gardel.

Juan Gelman (Buenos Aires, 1930-México, 2014), "Gotán", 1962, Violín y otras cuestiones. El juego en que andamos. Velorio del solo. Gotán, Ediciones Caldén, Buenos Aires, 1970

Ilustración: Portada de la primera edición de Gotán, La Rosa Blindada, 1962

De Gelman en este blog:
Razones / La pala / Bosques

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jueves, junio 04, 2009

Juan Gelman / deatrásalante en su porfía


Razones

Del arte erótico a la ciencia sexual
hay continentes tristes,
escuelas, talleres, cuarteles.
Las cosas tienen aspecto de
amistad mutilada y el amor
desea una verdad.
¿De qué sirven ciencias que
le ladran la puerta que no tiene?
La luna en lunas del ropero
se liberó del cielo y
despierta entendimientos de lo amado.
La noche pasa como
nave lejana con dedos
que tocan íntimas sustancias
Los movimientos del estar
nos preguntan qué ser.


La pala

La esencia de la pala
no tiene esencia, pero
cava y sus combinaciones con la tierra
abren túneles, pozos.
Sin ella, ¿quién se ahueca
para llenarse de vacío?
El acto último del amor puro
no juzga ni calcula, desoculta
los crepúsculos secos de
mieles amargas. Todo
se torna forastero y hay sombras,
como arenas dormidas.


Bosques

En la efervescencia del bosque
nace el lento mirar de los cedros
junto al agua helada. Sus segundos
tardan en pasar, como planetas
donde se han visto amores que
desean desear mejor. Su tamaño,
¿entra en el tamaño que fueron? ¿Van a entrar
en el que tendrán cuando las casas
se hagan con música y no sangre?
Los ojos del cuerpo ven
el amor que no ve y camina
con la verdad delante.
Habita un movimiento continuo
en el bosque interior
sin límite ni auxilio, mira
el agua helada.

Juan Gelman (Buenos Aires, 1930-México, 2014), deatrásalante en su porfía, Ciudad de México 2007/2008, Seix Barral, Buenos Aires, 2009

Foto: Gelman. Nueva Delhi, abril 2009 Revista Ñ/ EFE

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