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lunes, agosto 13, 2018

Juan Antonio Masoliver / Dos poemas



















Un niño en el pecho de su madre
le roba el pecho al amante
que lo tuvo en sus ojos, en sus manos
y en su boca. Nada duele tanto
como la ausencia de lo robado.
¿Qué saben los niños
de la magia de la teta?
¿Qué saben del amor?
¡Ah, si supieran quiénes somos
desde el nacimiento!
A nadie robaríamos un seno
que no fue nuestro antes de nacer.


*

La quise un Viernes Santo
que era día de abstinencia
y no me quiso querer.
Pasé la noche a la intemperie
enfermo de lujuria. Al amanecer
del Sábado de Gloria
llamó a mi puerta y me deslumbró
su radiante desnudez,
como dicen que fue radiante
la resurrección del Nazareno.

Juan Antonio Masoliver (Barcelona, España, 1939), Periódico de Poesía, n° 110, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), junio-julio 2018

sábado, julio 21, 2012

Juan Antonio Masoliver / Ambigüedad




Ambigüedad      

del dibujo en la escollera de la
niebla las muchachas junto al
río que fue limo en el alba
se desnudan: la luz se pierde
entre la niebla y los remeros, voces
de niñas en la comba del patio
redondo en torno a la palmera o Flora
desnuda colgando la ropa
    en los tendales
en el rincón de las acacias, pisando
melocotones podridos. Rasguños en
los vidrios como dibujos de
    niños en el
polvo de los cristales en la casa
de los postigos cerrados: y los vidrios
a trizas: la nitidez de la luz
en el jardín abandonado.

Juan Antonio Masoliver Ródenas (Barcelona, 1939), Poesía reunida, Acantilado, Barcelona, 1999

Ilustración: Hammamet, 1914-1933, Paul Klee

miércoles, mayo 13, 2009

Tres poemas de Masoliver


Tiempo de ceniza...

Tiempo de ceniza
que borra
verjas y cruces
(la maleza
del pubis), ojos
que miran
el día
y lo alumbran
y se apagan.
Hollín. Olas
resquebrajadas.
Y oímos la campana
en el centro del día
y del recuerdo.

Abro la ventana...

Abro la ventana y veo
a Dios. Cierro la ventana
y veo a Dios. En el centro
del patio llora un niño.


Catalanes en Sant Joan

Y entonces
al oír las voces catalanas
y al escuchar sus voces
en las casas de calles de ladrillo
y en los tenderetes de las catedrales tembló
mi corazón, regresó
el sol a la arena del veintitrés
de junio en el Neptuno,
los tablones azules de azulete,
la cal ocre, el mar
inmóvil en la luz
de las doce, y las sombras
de casas y de carros
y caballos, y el silencio
en las calles de arena,
hasta que oí las voces
rodeado de hogueras apagadas,
de cohetes mojados por la lluvia,
y al huir me encontré con una casa,
llamé a la puerta
y llamo
y no me abren
y oigo en los toldos
voces
y una mano sin llave
que no veo
y unos ojos llorando
y estoy solo
la noche de San Juan,
aquí, en la alfombra,
esta noche vacía de verano.

Juan Antonio Masoliver (Barcelona, 1939), Poesía reunida, Acantilado, Barcelona, 1999

Foto: Instituto Cervantes, Londres