Mostrando las entradas con la etiqueta János Pilinszky. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta János Pilinszky. Mostrar todas las entradas

miércoles, agosto 26, 2020

János Pilinszky / Plegaria de Van Gogh





















Una batalla perdida en los trigales
y en el cielo una victoria.
Pájaros, y cielo y pájaros de nuevo.

Por la noche, ¿qué quedará de mí?
Por la noche, sólo una hilera de lámparas,
una pared de greda amarilla que resplandece,
y más abajo del jardín, por entre los árboles,
como velas en hilera, los cristales;

allí viví una vez y ya no vivo:
no puedo vivir donde viví una vez, aunque
el techo allí me protegía.
Señor, hace mucho tiempo me protegías.

János Pilinszky (Budapest, 1921-1981), Poetry, vol. 191, nº 6, marzo de 2008 / Passio: Fourteen Poems, Worple Press, Tornbridge, Kent, RU, 2011
Traducción de húngaro al inglés: George Gömöri y Clive Wilmer
Versión del inglés al castellano: Jonio González



VAN GOGH'S PRAYER

A battle lost in the cornfields
and in the sky a victory.
Birds, the sun and birds again.
By night, what will be left of me?

By night, only a row of lamps,
a wall of yellow clay that shines,
and down the garden, through the trees,
like candles in a row, the panes;

there I dwelt once and dwell no longer—
I can't live where I once lived, though
the roof there used to cover me.
Lord, you covered me long ago.
---
Foto: János Pilinszky, c.1980 Országos Széchényi Könyvtár

jueves, julio 02, 2020

János Pilinszky / Fragmento de la Edad de Oro


















¡La alegría antigua, repentina,
esa tímida y hermosa anarquía!
El paisaje abierto, suave y confuso
con azoteas barridas por el viento,
y el mar en una piedra sobre el techo,
donde brilla, intenso, el crepúsculo.
Indescriptiblemente bueno es lo que es.
Ver el sol desde cada techo.

Un gran desorden se extiende
sobre las casas y los parapetos.
En la perrera vacía del fin del mundo,
es la Edad de Oro, el repetido verano.
Y la misma alegría palpitante.
¡Latidos, latidos calientes en la nada!
Me alejo de ti, mi corazón te rechaza;
el necio se aprieta y aprieta contra sí mismo.

¿Estamos hechos del fulgor de este mar?
Aunque los cierre, mis ojos arden como fraguas:
lo que brillaba afuera, brilla dentro.
¡Realmente, realmente brilla!

El mundo brilla en todo,
con alegría innominada.
Como un lugar perdido, tan cegador,
tan dulce. Todo es real.

János Pilinszky (Budapest, 1921-1981), Litera, 23 de septiembre de 2013
Versión de P. Kovács


Aranykori töredék

Öröm előzi, hirtelen öröm,
ama szemérmes, szép anarchia!
Nyitott a táj, zavartan is sima,
a szélsikálta torlaszos tetőkre,
a tenger kőre, háztetőre látni:
az alkonyati rengeteg ragyog.
Kimondhatatlan jól van, ami van.
Minden tetőről látni a napot.

Az össze-vissza zűrzavar kitárul,
a házakon s a házak tűzfalán,
a világvégi üres kutyaólban
aranykori és ugyanaz a nyár!
És ugyanaz a lüktető öröm;
dobog, dobog a forró semmiben,
ellök magától, eltaszít szivem
és esztelen szorít, szorít magához!

Mi készül itt e tenger ragyogásból?
Ha lehunyom is, süti a szemem;
mi kívül izzott, belül a pupillán,
itt izzít csak igazán, idebenn!
A világ is csak vele fényesűl,
az örömtől, aminek neve sincsen.
Mint vesztőhelyen, olyan vakitó
és olyan édes. Úgy igazi minden.
---

jueves, mayo 21, 2020

János Pilinszky / Dos poemas















Pietà blanca

En el aire fotosensible,
párpados cerrados, Madre, hijo.
Manos blancas y arrugas
todavía más blancas.
Pietà, linterna mágica.


Sobre mi lápida

Escribe tú también, muchacho.
Niña triste, garabatea.
Que se pierda mi nombre
de este lado de Dios.

János Pilinszky (Budapest, 1921-1981), Vuelta, n° 156, México, noviembre de 1989, Letras Libres
Versiones de Gabriel Zaid

Otra Iglesia Es ImposiblePoetry Foundation - Modern Poetry in Traslation - Jesús Jiménez Domínguez - Idiomas Olvidados - Mecanismos - Poetas Siglo XXI - Asamblea de Palabras - El Cultural
---
Foto: Lighthouse

jueves, febrero 18, 2016

János Pilinszky / Dos poemas



Salmo

Quien después de días de hambre
piensa en el pan,
está pensando en el pan de verdad.
Quien al fondo de un cuarto de tormentos
echa de menos la ternura,
desea la ternura de verdad.
Quien, reclinado en una almohada,
no siente que está solo,
en verdad no está solo.


Espacios

El infierno es sentir un espacio. Lo es el cielo.
Diferentes espacios. El paraíso es libre;
vemos al otro bajo nuestros ojos,
como un cuarto de sótano;
desde lo alto, bajo nuestros ojos,
como atisbando por una escalera,
por una puerta de un cuarto de sótano dejada
a propósito abierta (¿o por olvido?).
Pasa allí lo que yo, precisamente,
no puedo soportar. Tal vez apenas abran
un cajón lleno de guiñapos,
midan un cisne, cuántos kilos pesa,
o hablen de aquello, una y mil veces,
con ese único ser a quien yo amo,
de lo que no se puede ni se debe
ni hablar, ni escribir.

János Pilinszky (Budapest, 1921-1981), El reverso de la luz: cuatro poetas húngaros, traducción de Rodrigo Escobar Holguín y Vera Székács, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 1999
Envío de Jonio González
---
Foto: Müpa Budapest

miércoles, octubre 22, 2014

János Pilinszky / Dos poemas












Basta

Así sea muy ancho lo creado,
es más estrecho que un establo.
De aquí hasta allá. Piedra, árbol, casa.
Actuando estoy. Llego temprano, me retraso.
Pero alguien entra a veces
y lo que existe se abre de repente.
Basta ver una faz, una presencia,
y ya sangra el papel de las paredes.
Sí, sí, basta una mano, como cuando
revuelven el café o hacen el gesto
de abandonar la escena,
para olvidar entonces dónde estamos,
la hilera de ventanas sin aire, y luego
regresar en la noche a nuestro cuarto
para aceptar lo inaceptable.


Alguien

Por un perfecto círculo, o mejor,
por un óvalo imperfecto
está mirando Dios al monstruo. Un millón
de caras, manos y uñas en conjunto.
En el fondo una cama larga y muda;
una vulgar cobija y una almohada.
La pezuña del monstruo perfora el pavimento,
y alguien rompe a llorar.

János Pilinszky (Budapest, 1921-1981), El reverso de la luz. Cuatro poetas húngaros, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, Editorial Orpheusz, Budapest, 1999
Trad. de Rodrigo Escobar Holguín y Vera Székács
Envío de Jonio González
---
Foto: Litera