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miércoles, julio 24, 2024

Henri Michaux / De "Paz en las fisuras", 2



(...)

es innoble haber vivido

aplastado por toda esta multitud
     ¡cuántas multitudes!
la multitud que expulsa al ángel

en el alma paralizada, ¡todo lo que pasa!
     monstrualmente…
el ser agotado, pero genitor, tanto más genitor
genitor sin saberlo

la torsión de las líneas: signo de los vicios

ahora sé
 yo sé
la línea que pervierte
que arrastra
y el barroco…

yo sé

sin embargo el espacio y el espacio mío que me pica
continuamente rebullimos y bullimos 

(...)

Henri Michaux (Namur, Bélgica, 1899-París, 1984), Paz en las fisurasCuadernos de Traducción, Buenos Aires, 2021
Versión de Laura Crespi


c’est ignoble d’avoir vécu

foulé par toute cette foule
    que de foules!
la foule qui refoule l’ange

dans l’âme tétanisée, tout ce qui passe!
     monstruellement…
l’être épuisé, mais géniteur, d’autant plus géniteur
géniteur sans le savoir

la torsión des lignes: signe des vices

je sais maintenant
     je sais
la ligne qui pervertit
qui entraîne
et le baroque…

je sais

cependant l’espace et l’espace mien qui me démange
continuellement bougeons et bouillonno
---
Foto: Henri Michaux, 1983. Roger Viollet/Getty Images/Babelio

martes, abril 06, 2021

Henri Michaux / De "Paz en las fisuras"




[Fragmento]

El espacio tosió sobre mí
y he aquí que no soy más
los cielos revolean los ojos
ojos que no dicen nada y que no saben gran cosa
por mil aplastamientos aplastado
extendido al infinito

testigo de infinito
infinito a pesar de todo
puesto en infinito
patria que se ofrece
que no usa mis dos manos
pero me tritura mil manos
que yo reconozco aunque no conocía
que me abraza y por fusión
me sustrae de mí, me abre y me asimila
al enjambre regreso
miles de alas de golondrinas tiemblan sobre mi vida

prisma
en el prisma me quedo, tengo mi morada 

tiempo de la solemnidad

recibo las ondas que dan indiferencia
impura y precaria la pequeña vida se aleja de la Vida
avance de los fantasmas contra mí

surco
la forma hendida de un ser inmenso
me acompaña y me es hermana
escucho las miles de hojas

la impresión sobreaguda del malestar de mí
acompaña la impresión sobreaguda del bienestar de mí
del bienestar vertiginoso
del bienestar en su extremo

un deseo de unión
oh este deseo de unión

fluida, fértil
doble del doble
doble de toda duplicación

pétalos abiertos
pétalos sin fin, perfumados con el perfume de lo indecible
la flor de lo eterno

manantiales
el pulso de la ventana se despierta
el pulso luminoso del día que despunta
deslumbrante
deslumbrante

tiro en la cabeza
fuego silencioso de los fotones

rayos blancos
rayos prolongados
rayos sin cesar

estremecimiento
entorno inmenso

ráfagas
ráfagas violetas
ráfagas sobre el pájaro

en un espacio alto bajo mi frente abierta
de repente
veo
escalonándose
escalonándose
escalonándose al infinito
angularmente
angularmente
angularmente
enormes, gigantescos flamígeros
monumentos góticos
estallados, exasperados, energúmenos
de aceleración
de aguzamientos góticos
de gamas góticas
de balística gótica
fu-ego-tismo…

hastío
cristales ahora y columnitas

¡ridículo!

pórticos, pabellones
pedunculados
flacos
finos
fugaces
calados
pequeños
puntudos
minareteantes
......................................

Henri Michaux (Namur, Bélgica, 1899-París, 1984), Paz en las fisuras, Cuadernos de Traducción, Buenos Aires, 2021
Versión de Laura Crespi

De la nota introductoria de L.C.:
Henri Michaux publica este texto por primera vez en 1959, en París, por Éditions Finkler, como plaqueta numerada en formato de anotador vertical y con doce dibujos mezcalínicos del autor. Junto con otros textos, relacionados con la influencia y el efecto de diversas drogas, será compilado en Moments, que Gallimard edita en 1973. 


Foto: Henri Michaux, París, 1972, por Gisèle Freund (detalle) Colección Marita Ruiter/Galerie Clarie Fontaine


PAIX DANS LES BRISEMENTS

[Fragmento]

l’espace a toussé sur moi
et voilà que je ne suis plus
les cieux roulent des yeux
des yeux qui ne disent rien et ne savent pas grand-chose
de mille écrasements écrasé
allongé à l’infini

témoin d’infini
infini tout de même
mis à l’infini
patrie qui se propose
qui n’emploie pas mes deux mains
mais me broie mille mains
que je reconnais et pourtant ne connaissais
qui m’embrasse et par brassage
à moi me soustrait, m’ouvre et m’assimile
à l’essaim je retourne
des milliers d’ailes d’hirondelles tremblent sur ma vie

prisme
dans le prisme je me pose, j’ai séjour

temps de la solennité

je reçois les ondes qui donnent indifférence
impure et précaire la petite vie s’éloigne de la Vie
poussée des fantômes contre moi

sillon
la forme fendue d’un être immense
m’accompagne et m’est sœur
j’écoute les milliers de feuilles

l’impression suraiguë du malaise de moi
accompagne l’impression suraiguë de l’aise de moi
de l’aise vertigineuse
de l’aise à son extrême

un désir d’union
oh ce désir d’union

fluide, fertile
double du double
double de tout redoublement

pétales ouverts
pétales sans fin, parfumés du parfum de l’indicible
la fleur du perpétuel

fontaines
le pouls de la fenêtre s’éveille
le pouls lumineux du point du jour
éblouissant
éblouissant

tir dans la tête
feu silencieux des photons

foudres blanches
foudres prolongées
foudres sans arrêt

frissons
inmense environnement

rafales
rafales violettes
rafales sur l’oiseau

en un haut espace sous mon front ouvert
soudain
je vois
s’étageant
s’étageant
s’étageant à l’infini
angulairement
angulairement
angulairement
d’énormes, de gigantesques flamboyants
monuments gothiques
fusants, exaspérés, énergumènes
à accélération,
à élancements gothiques
à gammes gothiques
à balistique gotique
jet-gotic…

gêne
cristaux maintenant et colonnettes

ridicule!

portiques, pavillons
pédonculés
fluets
fins
filants
ajourés
petits23
pointus
minarettants
..........................................

sábado, octubre 17, 2020

Henri Michaux / He trazado un gran canal en mi vida


















A fuerza de penurias, de varias ascensiones, a fuerza de ser arrojado desde afuera, desde los afuera que yo me había prometido alcanzar a mí mismo, a fuerza de ser peloteado de todas partes, he trazado en mi vida un profundo canal.

Vuelvo a caer más bien en él en vez de encontrarlo. Ahora me conmueve. Ha llegado a conmoverme a pesar de que no me ilustre, ni me ayude ni me satisfaga. Por el contrario, me recuerda más bien el auténtico límite que no me es permitido franquear, salvo en contados instantes. Así, por su duradero "no sé qué", me confirma en una continuidad que jamás hubiese esperado, que solamente yo conozco y que desprecio rotundamente.

Navego en él a hurtadillas.

Henri Michaux (Namur, Bélgica, 1899-París, 1984), "Pruebas, exorcismos", 1945, Poemas 1927-1954, Compañía General Fabril Editora, Buenos Aires, 1971
Versiones de Lysandro Z. D. Galtier


Foto: Clarín s/d

lunes, enero 06, 2020

Henri Michaux / Y es siempre














Y es siempre la perforación por la lanza
el enjambre de avispas que se precipita sobre el ojo
la lepra
y es siempre el flanco abierto

y es siempre el enterrado vivo
y es siempre el tabernáculo quebrado
el brazo débil como una pestaña que lucha contra el río
y es siempre la noche que regresa
el espacio vacío pero que acecha

y es siempre la vieja correa
y es siempre el enterrado vivo
y es siempre el balcón desplomado.
El nervio pellizcado en el fondo del corazón que se acuerda
el pájaro baobab que vapulea el cerebro

el torrente donde el ser se precipita
y es siempre el encuentro en la tormenta
y es siempre el borde del eclipse
y es siempre tras la empalizada de las células
el horizonte que retrocede, que retrocede...

Henri Michaux (Namur, Bélgica, 1899-París, 1984), La vida en los pliegues [1949], Ediciones Librerías Fausto, Buenos Aires, 1976
Traducción de Víctor Goldstein
Envío de Jonio González

Poemes - Kapitalis - La Nación - Minerva - El Placard - El Fuego y la Fábula - Otra Iglesia Es Imposible

Foto: La Repúblique des Livres


ET C'EST TOUJOURS

Et c'est toujours le percement par la lance
l'essaim de guêpes qui fond sur l'œil
la lèpre
et c'est toujours le flanc ouvert

et c'est toujours l'enseveli vivant
et c'est toujours le tabernacle brisé
le bras faible comme un cil qui lutte contre le fleuve
et c'est toujours la nuit qui revient
l'espace vide mais qui guette

et c'est toujours la vieille sangle
et c'est toujours l'enseveli vivant
et c'est toujours le balcon écroulé.
Le nerf pincé au fond du cœur qui se souvient
l'oiseau-baobab qui fouaille le cerveau

le torrent où l'être se précipite
et c'est toujours la rencontre dans l'orage
et c'est toujours le bord de l'éclipsé
et c'est toujours derrière la palissade des cellules
l'horizon qui recule, qui recule...

lunes, julio 02, 2018

Henri Michaux / Dos poemas















Madimba y el león

Madimba cose, sentada.
Llega un León.
Madimba piensa: Estoy muerta, y el alma de Madimba
   se va, dejando sus miembros tiesos.
El León piensa: Está muerta; y se va.
Después el alma de Madimba regresa.
Madimba se sacude y dice:
"Los hombres son presumidos: No es terrible, el león."
Y resulta que el León regresa.
Ella grita: "¡Vete, gran gato pelirrojo!".
El León piensa: Todavía está buena para comérsela; y se
   la lleva.

[Fábula de los orígenes, 1923]


Colección

lago oculto
focas anhidras
nalgas de mica
el confesionario emplomado
vírgenes enredadas en ropa de cama
un águila alquilada por temporada
una urraca limpiadora de adoquines
las lagartijas sepultadas en un relámpago sin límite
el gusano que abunda en el sentido del negro de marfil
el moco fiel en la nariz
el asma que vive en las cajas de escalera
araña, mujercita sucia en tu plato de esparto
los huesos apilados hay que rehacerlos
la bañera de la Reina se ofrecía al mejor postor
afuera la gallina a la cacerola y ahora dejen que entre mi gente

[Los que fui, 1927]

Henri Michaux (Namur, Bélgica, 1899-París, 1984)


Los que fui, precedido de Los sueños y la Pierna,
Fábula de los Orígenes y otros textos,
Paradiso, Buenos Aires, 2018
Traducción de Ariel Dilon








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Foto: Brassai/ARTPIL

domingo, enero 04, 2009

Henri Michaux / Objetos de meditación


Los Magos odian nuestros pensamientos concatenados. Prefieren permanecer centrados sobre un objeto de meditación. Estos objetos residen en lo más íntimo, en lo más denso, en lo más mágico del mundo.
Los primeros, no los principales, son doce, a saber:
Los primordiales crepusculares.
La cadena blanda y el número nebuloso.
El caos alimentado por la escalera.
El espacio pez y el espacio océano.
El trapecio incalculable.
El carretón de nervios.
El ogro etérico.
El rayo de paja.
El escorpión límite y el escorpión completo.
El espíritu de los astros moribundos.
Los señores del círculo.
La reencarnación de oficio.
Sin esas elementales nociones básicas no hay comunicación verdadera con la gente de este país.

Henri Michaux (Namur, Bélgica, 1899-París, 1984), "En el país de la magia", 1941, Poemas, versiones de Lysandro Z. D. Galtier, Fabril Editora, Buenos Aires, 1971 (Edición no bilingüe).

viernes, septiembre 26, 2008

Le panaris est une souffrance atroce


Gritar

El panadizo es un sufrimiento atroz. Pero lo que más me hacía sufrir era el hecho de que yo no podía gritar. Porque estaba en el hotel. La noche acababa de caer y mi habitación se encontraba en medio de otras dos donde había gente durmiendo.
Entonces, me dediqué a extraer de mi cráneo grandes cajas, cobres, y un instrumento que retumbaba más que los órganos. Y aprovechando la fuerza prodigiosa que me daba la fiebre, hice con todo eso una orquesta ensordecedora. Todo temblaba con las vibraciones.
Entonces, seguro por fin de que en medio de ese tumulto mi voz no sería oída, me puse a aullar, a aullar durante horas y horas, y conseguí aliviarme poco a poco.

Mes Propiétés, 1929


Mi vida

Te vas sin mí, vida mía.
Ruedas.
Y yo que aún espero dar un paso.
A otra parte te llevas la batalla.
Es tu manera de dejarme.
Yo nunca te seguí.

No veo claro en tus ofrecimientos.
Lo poco y nada que yo quiero, tú no lo traes nunca.
Debido a esa carencia, aspiro a tanto.
A tantas cosas, casi al infinito...
Debido a ese poco que falta, que nunca traes.

La Nuit Remue, 1931

Henri Michaux (Namur, Bélgica, 1899-París, 1984), Raúl Gustavo Aguirre, Poetas franceses contemporáneos, Ediciones Librerías Fausto, Buenos Aires, 1974

Foto: Editions Une

Crier
Le panaris est une souffrance atroce. Mais ce qui me faisait souffrir le plus, c'était que je ne pouvais crier. Car j'étais à l'hôtel. La nuit venait de tomber et ma chambre était prise entre deux autres où l'on dormait.
Alors, je me mis à sortir de mon crâne des grosses caisses, des cuivres, et un instrument qui résonnait plus que des orgues. Et profitant de la force prodigieuse que me donnait la fièvre, j'en fis un orchestre assourdissant. Tout tremblait de vibrations.
Alors, enfin assuré que dans ce tumulte ma voix ne serait pas entendue, je me mis à hurler, à hurler pendant des heures, et parvins à me soulager petit à petit.

Ma vie
Tu t'en vas sans moi, ma vie./Tu roules./Et moi j'attends encore de faire un pas./Tu portes ailleurs la bataille./Tu me désertes ainsi. /Je ne t'ai jamais suivie./Je ne vois pas clair dans tes offres./Le petit peu que je veux, jamais tu ne l'apportes./A cause de ce manque, j'aspire à tant./A tant de choses, à presque l'infini.../A cause de ce peu qui manque, que jamais tu n'apportes.