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viernes, diciembre 05, 2014

Hugo Padeletti / Dos poemas













CANTA, SI PUEDES, EN EL DÍA BLANCO

porque el negro ya asoma sus ribetes
detrás de la carcoma.
Fuga la paloma

y no regresa.
                       Fuga el riponoma
pero, estanca, la Esfinge permanece.

Una defección incipiente
aspira con furor a la ceniza.
El comején arrasa con la rosa

en el último arriate
pero dura la médula del hueso

que sólo el rayo bate.



NO SE ESCUCHA EL QUEJIDO

del polvo:
el grito de la Esfinge
lo ha asumido.

Oigo el silbido
del mosquito, el
abombado zumbido

de la mosca.
                      ¡Vibra ahora,
cendal de llamas,

con tu súbito brillo! ¡Enciende el crisantemo
del momento
para un renacimiento

de inmarcesibles Reinos Amarillo!

(Hugo Padeletti, Alcorta, Santa Fe, Argentina, 1928), Osaturas 1969-2008, El Cuenco de Plata, Buenos Aires, 2014


Foto: Hugo Padeletti por Daniel Rodríguez (detalle)

miércoles, mayo 21, 2014

Hugo Padeletti / Si con plena conciencia tuviera que volver









para otra experiencia,
buscaría una gruta.
¿Qué haría con un carro
triunfal o con la fruta
del Edén?

Encerrarse, descubro,
es un modo de abrirse.
Puerta estrecha,
puerta sin puerta.

Hugo Padeletti (Alcorta, 1928), Poemas 1960/1980, Universidad Nacional del Litorial, Santa Fe, 1989

lunes, noviembre 14, 2011

Hugo Padeletti / Oda

























No cubre el año todo inmóvil hielo
las llanuras armenias, dice Horacio,
ni siempre llora el fresno su follaje.
Ni siempre, sé, procura el mismo celo
la misma forma, siempre el mismo espacio
la misma dicha. Hay miedo y hay coraje.
Hay cadente virtud de la verbena
y el agua y, como hay feria y hay faena,
suben la llama y la azucena, baja
la ilusión con la edad.
                 
                                 Cuna y mortaja
-a todos igual y diferentes-
y entre las dos, menguantes y crecientes
diversas, son las fases del destino.
'La partida fue oscura y el camino
será de glorias; a veces, en la historia,
hay cumbres que degradan la memoria
y sombras que esclarecen el olvido;
en la victoria el ánimo advertido
cosecha espina, rosa en la derrota',
decían, tantas veces la esperanza
con lo esperado, el filo con la herida
se cruzan. ¿Como roble la bellota,
oculta permanencia la mudanza
y apertura la muerte de otra vida?

Si todo es de otro modo,
entonces todo es nada y todo es todo:
en el grano el granado, la granada,
rubí, colmena, sangre y estocada.
La piedra que buscaba el alquimista
está, con cualquier nombre, ante la vista;
no el secreto, la forma solamente:
quieres asirlo, es otra diferente
y es la misma; es todos los metales
y es, bipolar e incorruptible, el oro:
impotencia y poder, gloria y desdoro.

Es cierto, cuando busco en lo que veo
lo que todos buscamos, ni el deseo
ni la intención aciertan en la cosa;
sí, a menudo, en la espina. Milagrosa,
gratuita, fiel, oscura, medianera
de luz, siempre vecina y extranjera,
de pronto, en el extremo está la rosa.
Así también, a veces, el Edén
está todo en fregar una sartén
-fray Lorenzo, por cierto, lo sabía-
y a veces en comer una sandía
como si fuera todo.

                             Como es,
entonces, que la espera es pera,
que esfumar es fumar, que espuma es puma
son misterios, no juegos de la pluma,
si todo es todo en todo lo que es:
la escala es cala, hay cal en la escalera,
vela es novela, este verano es Jano
y el destino la palma de la mano.
Si Dios es trascendente, sólo Dios,
el que teje la urdimbre con la trama,
conoce cómo es uno siendo dos
-y cero- cuanto arde con Su llama.

Este árbol, con todo, que sería
pino y espino, pampa y cordillera,
es solo mi palmera; esta bandera,
que es argentina, sabe su frontera;
esta moneda que te presto es mía.
No hay nada más seguro que la fría
sentencia que gobierna esta impostura.
¿Sólo rendido el colmo de la impura
conciencia acaba en mí y empieza el Buda
o fray Lorenzo? Antes ¿sólo hay duda
y afirmación, destino persistente,
secuencia de raíz y de simiente,
dicha y desdicha?
                  
                              Es cierto, su follaje
no siempre llora el fresno. ¿Habrá coraje
frente al cambio? Se va sin duda el cano
señor del frío, pero está el verano.
¿Habrá siempre verano y siempre invierno?
¿Siempre habrá de algún modo cielo e infierno?
Todo está dicho, todo ya es amargo
o dulce, pero vuelve y me abastece
de lugares comunes, repetibles
aunque sin fondo, acaso reversibles,
sin embargo.

Hugo Padeletti (Alcorta, 1928), Apuntamientos en el ashram y otros poemas 1944-1959, Ediciones Bajo la Luna, Rosario, 1991
---
Ilustración: Pintura, Hugo Padeletti, Revista de Artes, 2010

sábado, junio 04, 2011

Hugo Padeletti / Una mora





Una mora

Para fiesta de frutas,
una mora. Sus mínimos toneles
rezumantes
estimulan un punto. No es un punto

de continencia ni es un punto
de destemplanza: es la punta
del instante. Su estilo,
la atención. Se difunde,

en la fruta de los vientos,
por la mente. Palabras, -pensamientos
se borran. Su conciencia
es el sabor. El árbol

de la Bodhi y el orgasmo
del león
se confunden. Del sueño
de la mosca

se despiertan dragones.


Hugo Padeletti (Alcorta, 1928), Poemas 1960/1980, Universidad Nacional del Litorial, Santa Fe, 1989

Ilustración: Pequeños mundos, 1922, Vassily Kandinsky

domingo, agosto 30, 2009

Hugo Padeletti / Dos poemas


Me he sentado a la puerta y he mirado pasar

los años como ramas hacia el humo.
Los pesados membrillos fueron humo
también. Y las granadas,

alveolada codicia de incendiados
veranos,
se abrieron sin salvarse:

amarilla, astringente, con amargo
sabor medicinal,
la cáscara en el clavo.


Pocas cosas

y sentido común
y la jarra de loza, grácil,
con el ramo
resplandeciente.

La difícil extracción del sentido
es simple:

el acto claro
en el momento claro
y pocas cosas -
verde
sobre blanco.

Hugo Padeletti (Alcorta, 1928), Antología poética (1944-1980), Editorial Pre-Textos, Aldaia, Valencia, 2006

Ilustración: Caspar David Friederich, Monk by the sea, 1809

sábado, agosto 08, 2009

Hugo Padeletti / Gato



Sube el gato hasta el techo

y halla gatos. ¡Laurel,
escarmiento de los poetas!
Dejar el gato abajo y escalar
el techo de la noche. Los gatos
no son alpinistas.

¡Oh noche,
pensamiento callado,
oh noche de la noche
pensamiento
no pensado!

Dice el gato a la noche:
-¡Oh Pensamiento,
piensa (en mí)
cuando no pienso!

Hugo Padeletti (Alcorta, 1928), El libro de los gatos, selección y prólogo de Liliana García del Carril, Bajo la Luna, Buenos Aires, 2008

viernes, junio 05, 2009

Hugo Padeletti / Un día


'HE AQUI UN DIA
que nos da grandes esperanzas'. Tomarlo
desde lejos.
No hay dos días iguales.

pero es inútil comparar: ahora
o nunca.
Hacia la noche 'hemos tenido buen viento

pues varios inciertos han sido fijados':
la polenta está espesa y sabrosa
y las escarolas a punto,

la llama de la vela
arde sin parpadear.
Quedarse sentado en la gruta

y dejar de pensar
es lo más conveniente —eventualmente
la roca cede.

Hugo Padeletti (Alcorta, 1928), Antología poética (1944-1980), Editorial Pre-Textos, Valencia, 2006

Ilustración: Window 1, 1996, Guillermo Muñoz Vera ArteSpain.com

sábado, abril 18, 2009

Devuélveme

8

Devuélveme mi rosa
en su bata de casa,
con su cola de ojos,
que al abrirse se abrasan.

Devuélveme de brasa
mi corazón de tiza
y aquel perro de lava
que en Pompeya agoniza.

Devuélveme el despojo
del león que cazara
y la flor del abrojo
que mi abeja vejara.

Devuélveme, sombra africana,
el Nilo de ayer donde ahora
cunde en flor azul la semilla
que sembré (lo juro) mañana.

Hugo Padeletti (Alcorta, 1928), Canción de viejo, Interzona, Buenos Aires, 2003

miércoles, noviembre 26, 2008

La modestia sin nombre


Laca china

Musée Guimet, París

La modestia sin nombre
que se eclipsó, dejando
su octógono acabado,
reverencio.

Me incluye
su reborde de oro en el recinto
de lo excelente:
su color, la mesura
de su elocuencia
clarifican la mente.

En este plato rojo que depura
la atención con un lema:

Afinación,

lo opaco es transparente.


Hugo Padeletti (Alcorta, 1928), Antología poética, Editorial Pre-Textos, Valencia, 2006

Foto: Padeletti por Daniel Mordzinsky, Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, noviembre de 2008


Otros poemas de Padeletti en este blog:

Siempre hay un nimbo - Las borradas junturas imperiales

lunes, octubre 22, 2007

Hugo Padeletti / Dos poemas



SIEMPRE HAY UN NIMBO

de tormenta, un gladiolo
amarillo, un ancla herrumbrada
en un pozo.

Repaso
el polvo de canela,
la pez, la obstinación
del mosquito.

La sola persistencia
de un solo afán
posterga lo embozado
del vacío,
la adivinación por la sombra
(late
alguna fragua).

El peso de la vida
-¿siempre yo?-
es un monumento de agua
labrado en vilo.


LAS BORRADAS JUNTURAS IMPERIALES

se aflojan, las raíces
penetran,
el templo o fortaleza
se descarga.

La cifra
del recinto central -la recompensa
del trazado-
no hace mella en la estirpe
del bambú, en la semilla
funeraria.

Ni el rito
instruido en la roca, ni el secreto
enredado en las runas,
ni el vigilante ancestro del coral
-héroe o dios- ni la música
notada

abolieron la dínamo del sol,
la sal, el estatuto
de las dunas.

Hugo Padeletti (Alcorta, 1928), El andariego. Poemas 1944-1980. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2007