Mostrando las entradas con la etiqueta Gregory Corso. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Gregory Corso. Mostrar todas las entradas

sábado, febrero 13, 2021

Gregory Corso / Fragmentos de la decadencia




















Fortunato Giappinelli escupió en la muralla de Servio
    y orinó sobre las cadenas de montañas
    los prados alpinos y los bosques de cipreses y pinares.
Bosco Totobocho vio aquello y no le gustó
    de modo que subió a la Columna Antonina y apuntó con su
    catapulta al patán de Fortunato Giappinelli.
Un trozo de mármol toscano dio en la pierna de Giappinelli.
    Éste cayó, y al caer
    no pudo contenerse y se orinó encima.
A Bosco Totobocho le dio un ataque de risa
    rodó por el Alcántara sobre el Tajo
    agarrándose la enorme barriga a punto de explotar
    rodó derecho hasta chocar contra una basílica
    y allí la furiosa familia Giappinelli
    lo estaba esperando.

Gregory Corso (Nueva York, Estados Unidos, 1930-Robbinsdale, Estados Unidos, 2001), The Vestal Lady on Brattle and Other Poems, City Lights, San Francisco, 1969. Gasoline & The Vestal Lady on Brattle, City Lights, San Francisco, 2001
Versión de Jonio González


Foto: Gregory Corso, Amsterdam, c.1980 Eddie Woods


FRAGMENT FROM THE DECADENCE

Fortunato Giapinelli spat upon the rampart of Servius
and urinated over the mountain ridges
      the Alpine pastures and the cypress and pine forests.
Bosco Totobocho saw this and did not like it
     So he climbed the Antonine Column and aimed his
     onager at the slob Fortunato Giapinelli
A Tuscan marble found its mark in Giapinelli’s leg.
     He fell, and falling,
     helplessly urinated all over himself.
Bosco Totobocho howled with booms of laughter
     he rolled on the Alcantara over the Tagus
     holding his belly booming and booming
     until he rolled right smack into a basilica
     and there the furious Giapinelli family 
     awaited him

domingo, septiembre 27, 2020

Gregory Corso / En la locura de mi sótano

















Perdí a mi Dios en la locura de mi sótano.
Vi al portero quemar una rata sacramental,
estrellarla contra la tubería, restregar ají picante en sus ojos.

Sin amor, sin amor, en la locura de mi sótano.

Mi hermanito se apoya en el horno caliente.
Mi padre pone a secar ajíes picantes.
Y a mi loca, loca madre le provoca una risa tonta la tarantela.

Gregory Corso (Nueva York, Estados Unidos, 1930 - Robbinsdale, Estados Unidos, 2001)
Versión de Jonio González

Nota del Traductor
Gregory Corso publicó unos ocho libros de poesía a lo largo de su vida, pero a mediados de los años cincuenta, en una terminal de autobuses de Florida, perdió una cartera llena de poemas. Asimismo, en los años setenta extravió otros dos portafolios con los poemas escritos durante cuatro años (el libro se iba a titular Who Am I-Who I Am). Él mismo confesó que cuando necesitaba dinero vendía libros inéditos, de los que no había hecho copia, a distintas universidades. El presente texto, así como "Creepy Flower Peddler" y "Buddah", nunca publicados en libro, fueron rescatados por Gregory Stephenson de unas grabaciones realizadas durante una lectura de Corso en el Poetry Center del San Francisco State College, en octubre de 1956.


Foto: Gregory Corso en fotos de prontuario, c.1948 Empty Mirror


IN THE MADNESS OF MY CELLAR

I lost my God in the madness of my cellar.
I watched the janitor scorch a sacramental rat,
beat it against the pipe, rub hot pepper in its eyes.

No loves, no loves, in the madness of my cellar.

My baby brother leans against the hot furnace.
My father hangs red peppers to dry.
And my mad, mad mother giggles to the tarantella.

jueves, mayo 14, 2020

Gregory Corso / El café Sacré-Coeur
















Las feroces muchachas en el café Sacré-Coeur
golpean sus vinos contra la mesa
gritando Danton triunfó negando la libertad
mientras que el garçon exige que Marat triunfe en cuanto triunfa.
Cada uno de los bombardeados argelinos contempla los candentes dientes de los otros.
Un café aterrador el café Sacré-Coeur.
Los propietarios son como los propietarios de Les Misérables.
Siempre que voy allí hacen que me sienta como Jean Valjean.
Gracias a Dios no tengo bolsa de plata ni documento de identidad que mostrar.
Pero ésa es la razón por la que voy allí un ex convicto sin hospedaje
sentado en una esquina de madera comiendo pan negro
esperando a la pequeña Cosette -del tamaño de la eternidad.
Espero allí para seguirla entrada la noche
para cargar con sus baldes de agua
comprarle una enorme y gloriosa muñeca
y llevarla lejos
para que me ame
para cargar a su amado en la espalda a través de cloacas
para que yo viejo y gris muera en su mesa nupcial.
Ah pero hay mesas de plástico en el café Sacré-Coeur.
Todas las muchachas feroces trabajan en la oficina de Correos.
Los propietarios no tienen una Cosette sino un hijo grande y gordo
que sentado moja cruasanes.
Y los argelinos
ellos no van al café Sacré-Coeur.

Gregory Corso (Nueva York, Estados Unidos, 1930 - Robbinsdale, Estados Unidos, 2001), The Happy Birthday of Death, New Directions, Nueva York, 1960
Versión de Jonio González

Otra Iglesia Es Imposible - Poetry Foundation - The Allen Ginsberg Project - My Poetic Side - All PoetryLetralia - El Placard - De Sibilas y Pitias - Buenos Aires Poetry - Barbas Poéticas - Alpialdelapalabra

Foto: Gregory Corso por Allen Ginsberg (detalle), París, 1961 The Allen Ginsberg Project/Standford University

THE SACRÉ-CŒUR CAFÉ 

The fierce girls in the Sacré-Cœur Café 
bang their wine glasses on the table 
screaming Danton triumphed having denied liberty. 
While the garçon demands Murat triumph on all that triumphs. 
The bombed Algerians observe each others' burning teeth.
A scarey café the Sacré-Cœur Café. 
The proprietors are like the proprietors in Les Misérables.
Always making me feel like Jean Valjean when I go there.
Thank God I've no sack of silver no yellow ticket to show.
But that's why I go there an ex-convict with no lodgings
sitting in a wooden corner eating black bread 
waiting for little Cosette–the size of eternity. 
Wait there that I follow her out into the night 
that I might carry her water buckets 
buy her a huge glorious doll 
and take her far away
that she love me. 
That I carry her lover on my back through sewers 
that I old and grey die at their wedding table.
Ah but there are plastic tables in the Sacré-Cœur Café. 
The fierce girls all work at the Post Office. 
The proprietors have no Cosette but a big fat son 
who sits dunking croissants. 
And the Algerians 
They don't go to the Sacré-Cœur Café.

sábado, febrero 23, 2019

Gregory Corso / Anatomía medieval
















Los dientes son las puertas de entrada del castillo
Las lenguas son dragones
Los cuellos son las mazmorras
Las narices los arqueros
Los ojos las torrecillas de las rubias doncellas
La mente el atalaya
            para descubrir
            al Caballero Negro traicionero!

Gregory Corso (Nueva York, Estados Unidos, 1930-Robbinsdale, Estados Unidos, 2001), Antología, versiones y prólogo de Marcelo Covián, Ediciones del Mediodía, Buenos Aires, 1969

Otra Iglesia Es Imposible - The Allen Ginsberg Project - Buenos Aires Poetry - Letralia - Zenda

Foto: Gregory Corso, fines de 1957 o principios de 1958, por Harold Chapman -  BeatBooks

domingo, mayo 27, 2018

Gregory Corso / Puma en el zoológico de Chapultepec














Gato largo suave lento veloz flexible
¿Qué partitura, de quién la coreografía que bailaste
cuando bajaron el telón?
¿Puede esa laboriosa elegancia continuar
aquí, en completa soledad, en este escenario de 9 x 10?
¿Te darán otra oportunidad
quizá de danzar en las Sierras?
Qué triste pareces: al mirarte
pienso en Ulanova
encerrada en algún pequeño cuarto alquilado
de Nueva York, en la calle 17 Este
sector puertorriqueño.

Gregory Corso (Nueva York, Estados Unidos, 1930-Robbinsdale, Estados Unidos, 2001), Gasoline, City Lights, San Francisco, 1958
Versión de Jonio González

Countercultural Literature: Fall 2014 -  3:AM Magazine - El Mundo Incompleto

Puma in Chapultepec zoo

Long smooth slow swift soft cat
What score, whose choreography did you dance to
when they pulled the final curtain down?
Can such ponderous grace remain
here, all alone, on this 9×10 stage?
Will they give you another chance
perhaps to dance the Sierras?
How sad you seem; looking at you
I think of Ulanova
locked in some small furnished room
in New York, on East 17th Street
in the Puerto Rican section.

martes, febrero 20, 2018

Gregory Corso / La Primavera de Botticelli














¡Ni una señal de la Primavera!
Los centinelas florentinos
desde helados campanili
buscan señales;
Lorenzo sueña con despertar pájaros azules
Ariosto se chupa el pulgar.
Michelangelo se incorpora en su cama
...lo ha despertado la ausencia de un nuevo cambio.
Dante se echa hacia atrás la capucha de terciopelo,
su mirada es profunda y triste.
Su gran danés llora.
¡Ni una señal de la Primavera!
Leonardo se pasea por su insoportable habitación
...mirando con arrogancia la persistente nieve.
Raffaello toma un baño caliente
...su largo, sedoso cabello está seco
por falta de sol.
Aretino recuerda la Primavera en Milán; a su madre,
que ahora, en las dulces colinas milanesas, duerme.
¡Ni una señal de la Primavera! ¡Ni una señal!
Ah, Botticelli, abre las puertas de tu estudio.

Gregory Nunzio Corso (Nueva York, Estados Unidos, 1930-Robbinsdale, Estados Unidos, 2001), Gasoline, City Lights, San Francisco, 1958
Versión de Jonio González

Imgaen: Corso en la Universidad Naropa, Colorado, 1975 Rachael Homer/Allen Gisnberg Project

The Allen Ginsberg Project - 3:AM Magazine - The Center for The Humanities - El Cultural - Festival de Poesía de Medellín


BOTTICELLI'S SPRING

No sign of Spring!
Florentine sentinels
from icy campanili
watch for a sign—
Lorenzo dreams to awaken bluebirds
Ariosto sucks his thumb.
Michelangelo sits forward on his bed
. . . awakened by no new change.
Dante pulls back his velvet hood,
his eyes are deep and sad.
His great dane weeps.
No sign of Spring!
Leonardo paces his unbearable room
. . . holds an arrogant eye on die-hard snow.
Raffaelo steps into a warm bath
. . . his long silken hair is dry
because of lack of sun.
Aretino remembers Spring in Milan; his mother,
who now, on sweet Milanese hills, sleeps.
No sign of Spring! No sign!
Ah, Botticelli opens the door of his studio.

miércoles, febrero 14, 2018

Gregory Corso / ECCE HOMO (pintura de Theodoricus)

















Dentro de las manos y los pies heridos
los fragmentos de heridas anteriores (casi curadas)
como negras almendras incrustadas
son respuesta suficiente:
los clavos atravesaron al hombre hasta Dios.

La corona de espinas (¡magnífica idea!)
y la herida en el costado (¡una atrocidad!)
sólo penetraron al hombre.

He visto muchas pinturas acerca de esto;
los mismos castigos,
objeto de prueba; ecce signum
el mismo rostro triste;
las he olvidado todas.
Oh, Theodoricus, juventud, ambigüedad, culpa mía; ¡pero también tuya!
¡Qué dolor! este
imposible de olvidar.

Gregory Nunzio Corso (Nueva York, Estados Unidos, 1930-Robbinsdale, Estados Unidos, 2001), Gasoline, City Lights, San Francisco, 1958
Traducción de Jonio González

Allen Ginsberg Project - Empty Mirror - El País - Encyclopedia Britannica


ECCE HOMO (painting by Theodoricus)

Inside the wounded hands and feet
the fragments of earlier wounds (almost healed)
like black almonds crusted
are answer enough--
the nails went thru the man to God.

The crown of thorns (a superb idea!)
and the sidewound (an atrocity!)
only penetrate the man.

I have seen many paintings of this;
the same inflictions,
subject of proof; ecce signum
the same sad face;
I have forgotten them all.
O Theodoricus, youth, vagueness, my fault; yet yours!
What a grief! this
impossible to forget.

sábado, diciembre 23, 2017

Gregoy Corso / Retorno al lugar de nacimiento
















Estoy de pie bajo la oscura luz en la calle oscura
y levanto la mirada hacia mi ventana, yo nací allí.
Las luces están encendidas; otra gente va de un lado a otro.
Llevo una gabardina; un cigarrillo en la boca,
el sombrero sobre los ojos, la mano en la pistola.
Cruzo la calle y entro en el edificio.
Los cubos de basura no han dejado de apestar.
Subo al primer piso; Orejas Sucias
me apunta con un cuchillo...
lo acribillo con una andanada de relojes perdidos.

Gregory Nunzio Corso (Nueva York, Estados Unidos, 1930-Robbinsdale, Estados Unidos, 2001), Gasoline, City Lights, San Francisco, 1958
Traducción de Jonio González

Foto: Gregory Corso Ira Cohen/San Francisco Chronicle/Associated Press


BIRTHPLACE REVISITED

I stand in the dark light in the dark street 
and look up at my window, I was born there. 
The lights are on; other people are moving about. 
I am with raincoat; cigarette in mouth, 
hat over eye, hand on gat. 
I cross the street and enter the building. 
The garbage cans haven't stopped smelling. 
I walk up the first flight; Dirty Ears 
aims a knife at me… 
I pump him full of lost watches.

lunes, octubre 23, 2017

Gregory Corso / Escritos de madrugada
















1

El gallo al amanecer
La gallina dormida:
friendo huevos en un gallinero

4

Con el martillo
A golpes:
el clavo encuentra su camino

5

El taxi se detiene ante la biblioteca de la calle Cuarenta y dos:
no lo entiendo

6

Dos hombres se miran a los ojos:
ha desaparecido un zapato

8

La conversación de la madre
El oído del niño:
los planes de un reino arden

10

Sobrinita mía perdóname
Con este maldito viento del mediodía
no puedo ser un tío

Gregory Nunzio Corso (Nueva York, Estados Unidos, 1930- Robbinsdale, Estados Unidos, 2001), The Happy Birthday of Death, New Directions, Nueva York, 1960
Versión de Jonio González


EARLY MORNING WRITINGS

1

The rooster at dawn
The hen asleep
- Frying eggs in a chicken coop

4

By the hammer
By the blow
-the nail finds its way


5

The taxi stops at the 42nd Street library
-I don't understand

6

Two men look into each others eyes
-one shoe is missing

8

The mother's talk
The child's ear
-the plans of a kingdom burn

10

My little niece forgive me
In the noon cursed wind
I can't be an uncle

jueves, febrero 16, 2017

Gregory Corso / El hundimiento del Nordling















Una noche cincuenta hombres se alejaron nadando de Dios
y se ahogaron.
Por la mañana el abandonado Dios
hundió Su dedo en el mar,
lo hizo emerger con cincuenta almas
y señaló hacia la eternidad.

Gregory Nunzio Corso (Nueva York, Estados Unidos, 1930- Robbinsdale, Estados Unidos, 2001), The Vestal Lady on Brattle and Other Poems, City Lights, San Francisco, 1969
Versión de Jonio González


THE WRECK OF THE NORDLING

One night fifty men swam away from God
And drowned.
In the morning the abandoned God
Dipped His finger into the sea,
Came up with fifty souls,
And pointed towards eternity.

miércoles, mayo 28, 2014

Gregory Corso / Hola













Es desastroso ser un ciervo herido.
Soy el más herido, los lobos merodean,
y también tengo mis fallas.
¡Mi carne está atrapada en el Gancho Inevitable!
De niño vi muchas cosas que no quería ver.
¿Soy la persona que no quería ser?
¿Esa persona que habla consigo misma?
¿Esa persona de la que los vecinos se burlan?
¿Soy quien, sobre escalones del museo, duerme de costado?
¿Visto las ropas de alguien que falló?
¿Soy el tipo loco?
En la gran serenata de las cosas,
 ¿soy el pasaje omitido?

Gregory Nunzio Corso (Nueva York, 1930-Minessota, 2001), Gasolina, traducción de Aurelio Meza, Editorial Palacio de la Fatalidad, México, 2014

Vía Nueva Provenza


Hello

It is disastrous to be a wounded deer.
I'm the most wounded, wolves stalk, 
and I have my failures, too.
My flesh is caught on the Inevitable Hook! 
As a child I saw many things I did not want to be.
Am I the person I did not want to be? 
That talks-to-himself person?
That neighbors-make-fun-of person? 
Am I he who, on museum steps, sleeps on his side?
Do I wear the cloth of a man who has failed? 
Am I the looney man?
I the great serenade of things, 
am I the most cancelled passage?

--Gasoline, City Lights Press, San Francisco, 1958

martes, junio 18, 2013

Poemas elegidos, 33


Jonio González
(Buenos Aires, 1954)

Matrimonio, de Gregory Corso
A la hora de elegir un poema fundamental en mi formación como poeta (por pretencioso que suene), no dudé ni por un instante en elegir "Matrimonio", de Gregory Corso. Cuando lo descubrí, a los dieciocho años, en compañía de Miguel Gaya, fue como si se abriera una puerta cuya existencia ni siquiera sospechaba. Y no sólo por su ataque directo a los convencionalismos, sino sobre todo por su “fuerza dionisíaca de emoción y espontaneidad”, como ha escrito Sarah Duff, que contrastaba con todo lo que conocía hasta el momento, incluidos los coloquialistas que tanto me entusiasmaban y que de algún modo seguían atados a cierto pasado. Corso (y Ginsberg, Creeley, Ferlinghetti, O’Hara poco después) era algo absolutamente nuevo, que no podía relacionar con ninguna tradición propia, algo descarnado en el sentido más profundo, y al mismo tiempo lleno de una extraña vitalidad individual. La traducción que leí era, por supuesto, la de Ediciones del Mediodía, plagada de errores pero con un ritmo muy conseguido que aún resuena en mi mente. Pocos poemas conozco cuyas múltiples versiones sean tan distintas entre sí, de modo que para contribuir al desconcierto general he decidido aportar la mía.



Matrimonio

¿Debería casarme? ¿Debería ser bueno?
¿Sorprender a mi joven vecina con mi traje de terciopelo y mi gorra de Fausto?
Llevarla a cementerios en lugar de al cine
hablarle de bañeras de hombre lobo y clarinetes en do
y después desearla y besarla y todos los preparativos
y ella sin dejarse ir y yo entendiendo por qué
diciéndole sin enojarme ¡Debes sentir! ¡Es maravilloso sentir!
y en lugar de eso tomarla en mis brazos y apoyarla contra una lápida vieja y torcida
y cortejarla toda la noche las constelaciones en el cielo...

Cuando me presentara a sus padres
la espalda recta, por fin bien peinado, estrangulado por una corbata,
me sentaría con las rodillas juntas en su sofá de los interrogatorios
y no preguntaría ¿Dónde está el baño?
¿De qué otro modo sentirme distinto de lo que soy,
pensando casi todo el tiempo en los capítulos de Flash Gordon...
Oh, qué terrible debe de ser para un hombre joven
sentarse delante de una familia y la familia pensando
¡Nunca lo habíamos visto! ¡Quiere a nuestra Mary Lou!
Después del té y las galletas caseras preguntarían ¿Cómo se gana la vida?
¿Debería decirlo? ¿Seguiría gustándoles?
Dirían muy bien, casaos, no perdemos una hija
sino que ganamos un hijo...
¿Podría entonces preguntar dónde está el baño?

¡Oh, Dios, y la boda! Toda la familia y los amigos de ella
y sólo un puñado de los míos, andrajosos y barbudos
esperando para arrojarse sobre los tragos y la comida.
¡Y el cura! Mirándome como si me masturbara
preguntándome ¿Tomas a esta mujer por tu legítima esposa?
¿Y qué diría yo, temblando? ¡Diría Pastel de Cola!
Besaría a la novia mientras todos esos cursis me dan palmadas en la espalda
¡Ella es toda tuya, muchacho! ¡Ja, ja, ja!
Y en sus ojos podrías ver alguna impúdica escena de la luna de miel...

Después todo ese arroz absurdo y latas y zapatos ruidosos
¡Cataratas del Niágara! ¡Hordas de nosotros! ¡Maridos! ¡Esposas! ¡Flores! ¡Bombones!
Todos entrando en hoteles acogedores
Todos para hacer lo mismo esa noche
El indiferente conserje sabe lo que va a pasar
Los zombis del hall lo saben
El ascensorista que silba lo sabe
El botones que me guiña un ojo lo sabe
¡Todos lo saben! ¡Casi me siento inclinado a no hacer nada!
¡A quedarme toda la noche de pie! ¡A mirar a los ojos al conserje!
Gritándole: ¡Me niego a la luna de miel! ¡Me niego a la luna de miel!
corriendo desenfrenadamente por esas suites climatizadas
vociferando ¡Vientre de radio! ¡Excavadora!
¡Oh, viviría en Niágara para siempre! en una cueva oscura debajo de las cataratas
Me quedaría sentado allí como el Lunamielero Loco ideando modos de romper matrimonios,
un azote de bigamia un santo del divorcio...

Pero debería casarme, debería ser bueno
Qué hermoso sería llegar a casa, a ella
y sentarme junto al fuego y ella en la cocina
joven y amorosa con su delantal deseando un bebé
y tan feliz conmigo que se le quemaría el rosbif
y vendría llorando a mí y yo me levantaría de mi gran sillón
diciendo ¡Diente de Navidad! ¡Cerebros radiantes! ¡Manzana sorda!
¡Oh, Dios, qué buen esposo sería! ¡Sí, debería casarme!
¡Hay tanto por hacer! Como meterme en la casa de Mr. Jones tarde por la noche
y cubrir sus palos de golf con libros noruegos de 1920
como colgar una foto de Rimbaud en el cortacésped
como pegar sellos de Tannu Tuva en toda la cerca
como decirle a la señora Kindhead cuando viniera a recolectar fondos
para la beneficencia ¡Hay presagios desfavorables en el cielo!
Y cuando viniese el alcalde para obtener mi voto decirle
¿Cuándo van a parar con la matanza de ballenas?
Y cuando viniera el lechero dejarle una nota en la botella
Polvo de pingüino, tráigame polvo de pingüino, quiero polvo de pingüino...
Sin embargo, si me casara y vivimos en Connecticut y hay nieve
y ella da a luz un niño y yo estoy sin dormir, agotado,
levantado toda la noche, con la cabeza apoyada contra una ventana inmóvil, el pasado detrás de mí,
en la más común de las situaciones un hombre que tiembla
consciente de sus responsabilidades nada de ramita ni sopa de moneda romana...
¡Oh, lo que sería!
Seguramente le daría por tetina un Tácito de goma
por sonajero una bolsa llena de discos rotos de Bach
le clavaría con tachuelas a Della Francesca en la cuna
le cosería el alfabeto griego en el babero
y construiría un Partenón sin techo como corralito.

No, dudo que fuera esa clase de padre
nada de césped, de nieve, de ventana inmóvil
sino la caliente, hedionda, dura ciudad de Nueva York
siete pisos sin ascensor, cucarachas y ratas en las paredes
una gorda esposa del Reich gritando sobre las patatas ¡Consigue un trabajo!
Y cinco mocosos con la nariz chorreante enamorados de Batman
Y todos los vecinos sin dientes y con el pelo erizado
como esas multitudes de brujas del siglo XVIII
todos queriendo entrar y ver la tele
Y el casero que quiere su alquiler
Tienda de comestibles Compañía de Gas y Electricidad Cruz Azul Caballeros de Colón
Imposible recostarse y soñar nieve telefónica, aparcamiento fantasma...
¡No! ¡No debería casarme y no debería casarme nunca!
Pero... imagina que fuera a casarme con una mujer hermosa y sofisticada
alta y pálida con un elegante vestido negro y unos guantes largos y negros
que sostiene una boquilla en una mano y un vaso de whisky con soda en la otra
y que viviéramos en un ático con una ventana enorme
desde la cual pudiéramos ver todo Nueva York y aun más lejos en días claros
No, no puedo imaginarme casado en ese agradable sueño carcelario...

Oh, pero ¿qué hay del amor? Me olvido del amor
no es que sea incapaz de amar
es sólo que el amor me parece tan extraño como usar zapatos...
Nunca quise casarme con una chica que fuera como mi madre
E Ingrid Bergman siempre fue imposible
Y quizá haya una chica ahora mismo pero ya estará casada
Y los hombres no me gustan y...
¡pero tiene que haber alguien!
Porque qué pasa si tengo sesenta años y no estoy casado,
solo en un cuarto alquilado con manchas de pis en los calzoncillos
¡y todos los demás casados! ¡Todos en el universo casados menos yo!

Ah, sin embargo sé que si hubiese una mujer posible como yo soy posible
el matrimonio sería posible...
Como ELLA en su bagatela solitaria y exótica esperando a su amante egipcio
así espero yo, desprovisto de dos mil años y el baño de la vida.

Gregory Nunzio Corso (Nueva York, 1930-Minessota, 2001)
Versión de Jonio González

Foto: Jonio González por Daniel Mordzinski

martes, marzo 19, 2013

Gregory Corso / Tres poemas breves




Un anciano dijo que una vez vio a Emily Dickinson

Rostro desdichado; rostro rígido, intenso, blanco
Como el de una maravillosa mujer muerta. Me miró.
Tenía las largas manos en torno al cuello
Y su cabello negro como la seda pendía igual que murciélagos dormidos;
No era a mí a quien miraba.

Al alejarme vi que seguía mirando hacia allí
... Pero allí no había nada;
Es decir, nada que yo pudiese ver.


 En las paredes de un triste cuarto alquilado...

Cuelgo viejas fotos de chicas de mi infancia...
Con el corazón roto me siento, el codo sobre la mesa,
La barbilla en la mano, estudiando
   la mirada altiva de Helen,
   la boca débil de Jane,
   el cabello dorado de Susan.


Anoche conduje un coche

Anoche conduje un coche
    sin saber conducir
    sin tener un coche
Conduje y atropellé
   gente a la que quería
   ... atravesé un pueblo a 180.

Me detuve en Hedgeville
   y dormí en el asiento trasero
   ... emocionado con mi nueva vida.

Gregory Corso (Nueva York, 1930 – Minnesota, 2001), Gasoline & The Vestal Lady on Bratte, City Lights, San Francisco, 2001.
Versiones de Jonio González (dedicadas a Miguel Gaya)

An old man said he once saw Emily Dickinson

Unhappy face-tight rich white face
Like a beautiful dead woman’s face-She looked at me.
Her long hands were wrapped around her throat
And her silk-black hair hung like sleeping bats;
It wasn’t me she was looking at.

When I walked away I could still see her looking there
….But nothing was there;
That is, nothing that I could see.


On the walls of a dull furnished room

I hang old photos of my childhood girls-
with breaking heart I sit, elbow on table,
chin on hand, studying
    the proud eyes of Helen,
    the weak mouth of Jane,
    the golden hair of Susan.


Last night I drove a car

Last night I drove a car
    not knowing how to drive
    not owning a car
I drove and knocked down
    people I loved
    ..went 120 through one town.
I stopped at Hedgeville
     and slept in the back seat
    ...excited about my new life.

Ilustración: Bañistas, 1908, Kazimir Malevich

sábado, marzo 09, 2013

Gregory Corso / Pero yo no necesito bondad





Pero yo no necesito bondad

1

¡He conocido las extrañas enfermeras de la Bondad,
les he visto besar a los enfermos, cuidar a los ancianos,
dar caramelos a los locos!
¡Las he observado, de noche, sombrías y tristes,
empujar sillas de ruedas junto al mar!
¡He conocido los gordos pontífices de la Bondad,
la viejecita de cabellos grises,
el pastor del barrio,
el poeta famoso,
la madre,
los he conocido a todos!
Los he observado de noche, sombríos y tristes,
pegando anuncios de misericordia
sobre los rígidos postes de la desesperación.

2

¡He conocido a la Misma Todopoderosa Bondad!
¡Me he sentado a sus pies blancos y puros,
ganando Su confianza!
No hablamos de nada cruel,
pero una noche fui atormentado por esas extrañas enfermeras,
esos gordos pontífices.
¡La viejecita pasó sobre mi cabeza en un auto con agudos clavos!
El pastor me abrió el estómago, puso sus manos dentro de mí,
y  gritó: ¿Dónde está tu alma? ¡Dónde está tu alma!
¡El poeta famoso me levantó
y me arrojó por la ventana!
¡La madre me abandonó!
¡Corrí hacia la Bondad, irrumpí en Su cuarto,
y la profané!;
¡con un innombrable cuchillo le hice mil heridas,
y las cubrí de suciedad!
¡La cargué sobre mi espalda, como un vampiro,
a través de la noche empedrada!
¡Los perros aullaban! ¡Los gatos huían! ¡Todas las ventanas se cerraban!
¡La subí diez pisos!
La arrojé por tierra en mi pequeña habitación
y arrodillándome a Su lado, lloré, lloré. Lloré.

3

¿Pero qué es la Bondad? Yo he matado a la Bondad,
¿pero qué es?
Uno es bueno porque vive una vida buena.
San Francisco fue bueno.
El dueño de casa es bueno.
Un bastón es bueno.
¿Puedo decir que la gente, sentada en los parques, es mejor?

Gregory Nunzio Corso (Nueva York, 1930-Minessota, 2001), William Shand y Alberto Girri, Poesía norteamericana contemporánea, Distribuidora Mexicana de Libros, Ciudad de México, 1976

But I Do Not Need Kindness

1
I have known the strange nurses of Kindness,
I have seen them kiss the sick, attend the old,
give candy to the mad!
I have watched them, all night, dark and sad,
rolling wheelchairs by the sea!
I have known the fat pontiffs of Kindness,
the little old grey-haired lady,
the neighborhood priest,
the famous poet,
the mother,
I have known them all!
I have watched them, at night, dark and sad,
pasting posters of mercy
on the stark posts of despair.

2
I have known Almighty Kindness Herself!
I have sat beside Her pure white feet,
gaining Her confidence!
We spoke of nothing unkind,
but one night I was tormented by those strange nurses,
those fat pontiffs,
The little old lady rode a spiked car over my head!
The priest cut open my stomach, put his hands in me,
and cried:--Where's your soul? Where's your soul!--
The famous poet picked me up
and threw me out of the window!
The mother abandoned me!
I ran to Kindness, broke into Her chamber,
and profaned!
with an unnamable knife I gave Her a thousand wounds,
and inflicted them with filth!
I carried Her away, on my back, like a ghoul!
down the cobble-stoned night!
Dogs howled! Cats fled! All windows closed!
I carried Her ten flights of stairs!
Dropped Her on the floor of my small room,
and kneeling beside Her, I wept. I wept.

3
But what is Kindness? I have killed Kindness,
but what is it?
You are kind because you live a kind life.
St. Francis was kind.
The landlord is kind.
A cane is kind.
Can I say people, sitting in parks, are kinder?


Foto: Allen Ginsberg, Jack Kerouac y Gregory Corso s/d en tumblr

domingo, junio 22, 2008

Gregory Corso / Tengo 25

Con un amor una locura por Shelley
Chatterton Rimbaud
y la indispensable verborragia juvenil
ha pasado de oreja a oreja:
¡ODIO A LOS POETAS VIEJOS!
Especialmente a los viejos poetas que se retractan
que consultan a otros viejos poetas
que hablan de su juventud en susurros,
diciendo: -Hice aquello entonces
pero entonces era entonces
eso fue entonces -
Oh yo querría callar a los viejos
decirles: -Soy su amigo
lo que ustedes fueron alguna vez, a través de mí
volverán a serlo -
Luego a la noche en la intimidad de sus hogares
arrancaría sus lenguas exculpatorias
y robaría sus poemas.

Gregory Corso (Nueva York, 1930-Minessota, 2001)
Versión de Silvia Camerotto.

I am 25
With a love a madness for Shelley /Chatterton Rimbaud /and the needy-yap of my youth /has gone from ear to ear: /I HATE OLD POETMEN! /Especially old poetmen who retract /who consult other old poetmen /who speak their youth in whispers, /saying: -I did those then/ but that was then /that was then- /O I would quiet old men /say to them: -I am your friend /what you once were, thru me /you'll be again- /Then at night in the confidence of their homes /rip out their apology-tongues/and steal their poems.