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viernes, febrero 21, 2025

Gustavo Valle/ De "La máquina de leer los pensamientos", 2

                     
                       
                              A Alexis Romero

Morábito dice que   
Cada libro que escribe lo envejece
Lo vuelve un descreído
Cada libro se desprende
Del síntoma 
Y la ocasión que lo estrangula
Cada párrafo opera
Como un desfibrilador
En su propia ceniza
Se deshace convulsiona
Deja escombros
En sus páginas
Esparcidos


Protesta en idioma inaudito
Salpica al tronar
Siendo mudo
Finge de todo fingimiento
Escapa descalzo
Como un ánima atraviesa
Las paredes
Desde los bosques
Su áspero silbido nos guía 


Un segundo
Ese lapso en el que medramos 
La duración de nueve billones ciento noventa y 
 [dos millones 
Seiscientos treinta y un mil setecientos setenta 
 [oscilaciones 
De la radiación emitida en la transición entre los 
 [dos niveles hiperfinos 
Del estado fundamental del isótopo ciento treinta 
 [y tres del átomo de Cesio
A una temperatura de cero Kelvin

Gustavo Valle (Caracas, 1967), La máquina de leer los pensamientos, Luba Ediciones, Buenos Aires, 2024

Más poemas de Gustavo Valle en Otra Iglesia Es Imposible
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Foto: Gustavo Valle/Facebook

martes, mayo 28, 2024

Gustavo Valle / De "La máquina de leer los pensamientos"

    


                     A Miguel Gomes

Montejo dice que
El poeta y la araña
Tienen en común
El arte de crear forma

Uno y otro alumbran la red
Deambulan sus quicios

Tenaces dígitos segregan
La materia y la técnica

La trama la celada el ardid
Son sus señoríos

Enmascarados veloces desaparecen

Hacia calles nacidas de sus salivas
Se precipitan.


*

Cavafis dice que
El tiempo somos nosotros
Tatuado en la piel de los días

Celoso inventario
En la corteza de la conciencia
De donde huye su tic tac

Escucha su eufonía
Chilla como las hienas

Se expande en un gong abismal

En el tañido del tímpano medra

No lo vemos ni olemos
Ni tocamos

Lo oímos


*

                          A Valentina

Océano gaseoso que emborracha
Ablanda los músculos 
Donde tu arco oscila

En el íntimo filamento de su nervio
Viajas como las estatuas 

Si su cuerpo no fuera invisible
Te aplastaría

La frotación fosforece en tu diafragma


*

La fachada es engañosa
Nuestro perfil es la cara
Que dice la verdad

Al no mirarnos 
Acontecemos
Como axiomas

Todo espejo es plagio 

De lado 
Soy más exacto que de frente

Gustavo Valle (Caracas, 1967)

La máquina de leer los pensamiento
s,
Luba Ediciones,
Buenos Aires, 2024









Más poemas de Gustavo Valle en Otra Iglesia Es Imposible

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Foto: Gustavo Valle en Facebook

domingo, enero 27, 2019

Gustavo Valle / Dos poemas

















La vigilia soñada

Duerme el árbol cuando
los pájaros duermen

Duermen las ciudades
cuando los hombres duermen

El mar duerme
cuando descansan
los peces que sostiene

Pero cuando los pájaros,
los hombres y los peces despiertan

el mundo parece ignorarlos.


Itinerario

La realidad se consume
se pierde entre resquicios
penetra cada grieta
va en busca del alma
que ha perdido
para encontrarse con ella
al borde de un labio
sobre una palabra no dicha.

Gustavo Valle (Caracas, 1967), Ciudad imaginaria, Monte Ávila, Caracas, 2006

Gustavo Valle - LetraliaTélam - El Día - Clarín
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Foto: FB

lunes, abril 18, 2016

Gustavo Valle / País oscuro

















Con la hiedra que tapa las murallas
de la ciudad gobernada por bárbaros atilas,
se tejen los cedazos y bozales del pueblo,
y también las coronas mugrosas
que distinguen la jerarquía de los mercaderes de ultramar.

Como un ruido de gárgaras que empujan
las últimas piedras de su vida,
el anciano jefe habla a su reducida parentela
de sobrinos y edecanes.
Ordena sobre la mesa de cebar
el mundo y sus caminos.

Afuera las frituras levantan sus harinas.
al calor cenagoso en el polvo viajante.
Los mercados se asfixian y entristecen
en la pulpa deprimida de sus ramos.
Las azoteas se desintegran ruidosas
como decrépitas serpientes.
Mujeres taconean en las puertas
por algunas monedas miserables.
Muchos corretean las aceras
huyendo de una geografía y una sombra.
Hay olor a fogonazos y cenizas
enredado en los árboles del parque.

Las gentes hablan un idioma temible.
El acero y la ráfaga dibujan los mapas
y acuñan las letras de un nuevo silabario.

Gustavalo Valle (Caracas, 1967), Ciudad imaginaria, Monte Avila, Caracas, 2006

viernes, mayo 29, 2009

Gustavo Valle / Caracas no existe



Yo no juzgo a Caracas eterna como el agua y el aire
Habrá que preguntarles a las palomas de la plaza Bolívar
a los facundos limpiabotas de las torres de El Silencio
a los taxistas acalorados en las cabinas de los Dodge Darts
a los buhoneros, a los prósperos diputados que salen del Capitolio al mediodía
rumbo a los restoranes, a las amas de casa que regresan de las compras
y han oído en la radio noticias tremendistas
Habrá que preguntarles si Caracas es una ciudad o sólo un paisaje
La puesta en escena del mejor romanticismo
donde sultanes, odaliscas, turbantes, rubíes
juegan bajo los techos de un harem extravagante
metido a mil metros de altura frente al mar Caribe

Habrá que preguntarles a los ancianos
que ejercitan su memoria en los bancos de la plaza
a los chicheros que baten su caldo con canela
a los perros callejeros que musicalizan las noches del revólver
a los zamuros que sobrevuelan en círculos
y dibujan sobre las cabezas sombreros taciturnos
Habrá que preguntarles a todos ellos si Caracas es una ciudad
O solamente una idea

Gustavo Valle (Caracas, 1967), Ciudad imaginaria, Monte Avila, Caracas, 2006

De Gustavo Valle en este blog: Toda ciudad es invisible
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Foto: Facebook

lunes, diciembre 15, 2008

Gustavo Valle / Toda ciudad es invisible


Tokio no existe, Bruselas no existe
Cartago, sin embargo, se robustece en sus ruinas
Madrid es una mancha fugaz en la meseta
México adquiere la forma del humo
Johannesburgo viaja junto a las aves migratorias
Moscú se convirtió en una nueva estalactita
Babella, sin embargo, esta en boca de todos
La Meca se encuentra lejos, siempre lejos
Miami fue arrastrada por el viento huracanado
Bogotá se quemó en los hornos del alfarero
Venecia ha naufragado, Amsterdam ha naufragado
Tiahuanaco, sin embargo, está por construirse
Nueva York sobrevive en los aeropuertos
París se extravió bajo el arco del triunfo
Londres sucumbió a la muerte de Mr. Hyde
Buenos Aires es la nostalgia de Buenos Aires
Lisboa es la saudade de Lisboa
El Dorado, sin embargo, está a la vuelta de la esquina
Y Troya ha salido de la Turquía de Herodoto
Para llevar sus murallas al norte de Tijuana o al peñón de Gibraltar

Gustavo Valle (Caracas, 1967), de Ciudad imaginaria, 2006, en Ciudades Circulares N° 5, Valdivia, Chile
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Foto: Página de Gustavo Valle