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martes, abril 29, 2025

Guillaume Apollinaire/Lapuerta









La puerta del hotel suena terriblemente

¿Qué más da, oh mamá?

Ser ese empleado para quien solo nada existe

Parejas de pi-mus* entran en el agua profunda y triste

Ángeles frescos** desembarcaron en Marsella ayer por la mañana

Oigo que muere y vuelve a morir una canción lejana

Humilde como yo que no valgo nada

Niño te he dado eso que tenía trabajando

Wilhelm Apollinaire de Kostrowitsky, Guillaume Apollinaire (Roma, 1880 – París, 1918),Alcools (1913), Gallimard, París, 1983. 
Versión de Jonio González.
* De acuerdo con la leyenda, peces del río Ganges que, por tener un solo ojo, nadaban siempre en pareja a fin de ver a ambos lados. La poeta Marie-Jeanne Durry recuerda que en un cuaderno escolar de 1898 Apollinaire tenía anotada la frase "pi-mus, peces que nadan en pareja". 

** Para varios críticos, posible juego de palabras entre ange , ángel, y poisson ange , pez ángel ( Pterophyllum scalare ), llamado también "el rey de los peces". (N. del T.)

LA PUERTA



La puerta del hotel sourit terriblement

Qu'est-ce que cela peut me faire ô ma maman

D'être cet empleado para qui seul rien n'existe

Parejas pi-mus allant dans la profonde eau triste

Anges frais débarqués à Marseille hier matin

J'entends mourir et remourir un chant lointain

Humilde como je suis qui ne suis rien qui vaille

Enfant je t'ai donné ce que j'avais travaille












sábado, marzo 09, 2019

Guillaume Apollinaire / Zona



Al final estás cansado de este mundo antiguo
Pastora oh torre Eiffel el rebaño de los puentes bala esta mañana

Estás harto de vivir en la antigüedad griega y romana

Aquí hasta los automóviles parecen antiguos
sólo la religión se mantuvo nueva la religión
se mantuvo simple como los hangares de Port-Aviation

Sólo tú no eres antiguo en Europa oh cristianismo
el europeo más moderno es usted papa Pío X
y a ti las ventanas te observan la vergüenza no te deja
entrar en una iglesia y confesarte esta mañana
lees prospectos catálogos carteles que cantan muy alto
ahí está la poesía esta mañana y para prosa están los diarios
están las entregas a 25 centavos llenas de aventuras policiales
retratos de grandes hombres y mil títulos varios

Esta mañana vi una linda calle cuyo nombre olvidé
nueva y limpia del sol ella era el clarín
los directores los obreros y las bellas mecanógrafas
de lunes a sábado pasan cuatro veces por día
de mañana tres veces gime la sirena
una campana rabiosa ladra al mediodía
las inscripciones de los letreros y de los paredones
las placas los avisos a manera de loros gritones
me gusta la gracia de esta calle industrial
situada en París entre la calle Aumont-Thiéville y la avenida des Ternes

Ahí está la calle joven y eres apenas un niño
tu madre sólo te viste de azul y de blanco
eres muy devoto y con el más antiguo de tus compañeros René Dalize
nada les gusta más que las pompas de la Iglesia
son las nueve la luz de gas es tenue muy azul salen del dormitorio a escondidas
rezan toda la noche en la capilla del colegio
mientras que eterna y adorable profundidad amatista
gira por siempre la gloria ardiente de Cristo
es el lirio hermoso que todos cultivamos
es la antorcha pelirroja que no apaga el viento
es el hijo pálido y bermejo de la madre dolorosa
es el árbol frondoso de todos los rezos
es la doble horca del honor y de la eternidad
es la estrella de seis picos
es Dios que muere el viernes y resucita el domingo
es Cristo que sube al cielo mejor que los aviadores
detenta el récord mundial de la altura

Pupila Cristo del ojo
vigésima pupila de los siglos él sabe cómo hacerlo
y vuelto pájaro este siglo como Jesús sube en el aire
los diablos en los abismos levantan la cabeza para verlo
dicen que imita a Simón Mago en Judea
gritan si sabe volar llámenlo volado
los ángeles revolotean alrededor del lindo volatinero
Ícaro Enoch Elías Apolonio de Tiana
flotan alrededor del primer aeroplano
a veces se apartan para dejar pasar a los que llevan la Santa Eucaristía
esos sacerdotes que suben eternamente levantando la hostia
al fin sin cerrar sus alas el avión aterriza
y el cielo se llena de un millón de golondrinas
a todo vuelo vienen halcones búhos cuervos
llegan de África ibis marabúes flamencos
el ave Roc cantada por narradores y poetas
planea llevando en sus garras el cráneo de Adán la primera cabeza
el águila se lanza dando un grito
y de América viene un colibrí chiquito
de China vinieron los pihis ligeros y largos
que sólo tienen un ala y vuelan apareados
y aquí está la paloma espíritu inmaculado
que escoltan el ave lira y el pavo ocelado
el fénix esa hoguera que se engendra a sí misma
por un instante vela todo con su ardiente ceniza
las sirenas dejaron los estrechos peligrosos
y llegan cantando las tres algo hermoso
y todos fénix águila y pihis de China
con la máquina que vuela fraternizan

Ahora caminas por París muy solo entre la masa
rebaños de autobuses mugiendo cerca pasan
la angustia del amor te aprieta la garganta
como si nunca más fueran a amarte
si vivieras en los tiempos antiguos entrarías en un monasterio
se avergüenzan cuando se sorprenden rezando
te burlas de ti y como el fuego del Infierno tu risa chisporrotea
las chispas de tu risa doran el fondo de tu vida
es un cuadro colgado en un museo sombrío
y a veces vas a mirarlo de cerca
Hoy caminas por París las mujeres están ensangrentadas
era y quisiera no acordarme era la decadencia de la belleza
Rodeada de llamas fervientes Notre-Dame me miró en Chartres
la sangre del Sacré-Coeur de ustedes me inundó en Montmartre
estoy enfermo de oír las palabras bienaventuradas
el amor del que sufro es una enfermedad silenciada
y la imagen que te posee te hace sobrevivir en el insomnio y en la angustia
está siempre cerca tuyo esa imagen que pasa
Ahora estás a la orilla del Mediterráneo
bajo los limoneros que florecen todo el año
con tus amigos paseas en barco
uno es nizardo hay un mentoniano y dos turbiascos
miramos los pulpos de las profundidades con horror
y entre las algas nadan peces imágenes del Salvador

Estás en el jardín de una posada en las afueras de Praga
te sientes feliz hay una rosa sobre la mesa
y observas en vez de escribir tu cuento en prosa
la cetonia que duerme en el centro de la rosa
Despavorido te ves dibujado en las ágatas de Saint-Vit
estabas triste a morir el día que te viste ahí
pareces Lázaro trastornado por la luz
las agujas del reloj del barrio judío giran al revés
y tú también retrocedes en tu vida lentamente
subiendo al Hradchin y de noche escuchando
cantar canciones checas en las borracherías

Aquí estás en Marsella entre sandías

Aquí estás en Coblenza en el hotel del Gigante

Aquí estás en Roma sentado bajo un níspero

Aquí estás en Ámsterdam con una chica que te parece linda y que es fea
debe casarse con un estudiante de Leiden
se alquilan cuartos en latín Cubicula locanda
me acuerdo pasé tres días ahí y tres en Gouda

Estás en París ante el juez de instrucción
como a un criminal te encierran en la prisión

Hiciste viajes dolorosos y gozosos
antes de darte cuenta de la mentira y de la edad
sufriste de amor a los veinte y a los treinta años
viví como un loco y perdí mi tiempo
ya no te atreves a mirarte las manos y a cada rato yo quisiera sollozar
por ti por la que amo por todo lo que te horrorizó
Miras con ojos llenos de lágrimas a esos pobres emigrantes
creen en Dios rezan las mujeres amamantan a los hijos
llenan con su olor el hall de la estación Saint-Lazare
tienen fe en su estrella como los reyes magos
esperan ganar plata en Argentina
y volver a su país después de haber hecho fortuna
una familia lleva un edredón rojo como ustedes llevan su corazón
ese edredón y nuestros sueños son igual de irreales
algunos de esos emigrantes se quedan aquí y se alojan
en las calles des Rosiers o des Écouffes en pocilgas
suelo verlos de tarde salen a tomar aire
se mueven raramente como piezas de ajedrez
hay sobre todo judíos sus mujeres usan pelucas
y se quedan sentadas exangües en el fondo de los negocios

Estás de pie ante el estaño de un bar crapuloso
tomas por diez centavos un café entre desgraciados

Estás de noche en un gran restaurante

Esas mujeres no son malas tienen preocupaciones no obstante
todas hasta la más fea hizo sufrir a su amante

Ella es hija de un sargento de policía de Jersey

Yo no había visto sus manos que son duras y se tuercen

Siento una inmensa piedad por las costuras de su vientre

Ahora humillo a una pobre muchacha de risa horrible mi boca

Estás solo la mañana va a llegar
los lecheros hacen tintinear sus jarros en las calles
la noche se aleja como una mestiza hermosa
es Ferdine la falsa o Léa la mimosa

Y bebes ese alcohol ardiente como tu vida
tu vida que bebes como un aguardiente

Caminas hacia Auteuil quieres ir a tu casa a pie
dormir entre tus fetiches de Oceanía y de Guinea
son Cristos de otra creencia y con otras figuras
son los Cristos inferiores de esperanzas oscuras

Adiós Adiós

Sol cuello cortado

[1913]

Wilhelm Apollinaire de Kostrowitsky, Guillaume Apollinaire (Roma, 1880 – París, 1918)
Traducción de Mariano Fiszman

Y que todo tenga un nombre nuevo,
Griselda García - Ediciones del Dock,
Buenos Aires, 2019










Otra Iglesia Es Imposible - Poetica ("Zone", original) - InDeauville - A Media Voz - Zenda
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Foto: s/d

sábado, mayo 21, 2016

Guillaume Apollinaire / De "Poemas a Lou", 2















Montparnasse

Oh puerta del hotel con dos plantas verdes
Verdes que jamás
Llevarán flores
Dónde mis frutos Dónde heme plantado
Oh puerta del hotel un ángel hay frente a ti
Distribuye prospectos
Jamás se defendió tan bien la virtud
Denme para siempre un cuarto por semana
Ángel barbudo es usted en realidad
Un poeta lírico de Alemania
Que desea conocer París
Aunque de sus adoquines sólo conoce
Las rayas que no deben pisarse
Y usted sueña
Con pasar su Domingo en Garches

Está un poco pesado y usted tiene el pelo largo
Oh poetita bueno un poco tonto y muy rubio
Sus ojos se parecen tanto a esos dos grandes globos
Que por el aire puro se van
A la aventura

Wilhelm Apollinaire de Kostrowitsky, Guillaume Apollinaire (Roma, 1880 – París, 1918), Poèmes à Lou précédé d'Il y a, Gallimard, París, 1969
Traducción de Magdalena Cámpora para este blog


Documento del Administrador sobre el origen de esta traducción:

Magdalena, ¿cómo estás?
Aquí te cuento algo pequeño y nostálgico, y te pido un favor:
Estaba “reordenando la biblioteca” ayer (eufemismo por estaba cambiando libros de lugar ) cuando se cayeron de adentro de algún libro dos paginitas abrochadas con una abrochadora. Las páginas están sucias y pisoteadas. Son copias de la portada y la página 59 de un libro: “Poèmes à Lou. Précédé de Il y a. Préface de Michel Décaudin”, editado por Gallimard. Estas páginas tienen un valor sentimental para mí porque me las pasó Ricardo Zelarayán, quien pese a su áspero nombre, áspero cuanto querido recuerdo, áspero vozarrón y áspera poesía, era un lector detallista y sibarita, especialmente del francés.
Me dio estas páginas en la vieja redacción de Clarín (mitad de los 80) para mostrarme un poema que le gustaba. Se tomó el trabajo de sacarles fotocopias y de recortarlas a lo que supongo sería su tamaño original (el de un edición de bolsillo). Supuso que yo leía perfectamente el francés, cosa que no es así. En una sola línea hay una anotación suya que habrá hecho con lápiz en el original. Dice “conocer” al lado del verso décimo primero. 
¿Querías traducir este poema? Si lo hicieras o hicieses su única publicación sería en el blog al que estás suscripta.
Si no tenés ganas, no te gusta el poema o cualquier otra razón te impide traducirlo, de todos modos estaré feliz de haberte contado esta anécdota de un pequeño suceso de domingo a la tarde.
Como sabrás, el poema fue musicalizado por Poulenc.
Aquí te copio link a la vieja edición de Gallimard y el poema, claro

Beso, Jorge

[Jorge Aulicino, para Magdalena Cámpora, 11 de abril de 2016]


Montparnasse 

O porte de l'hôtel avec deux plantes vertes  
Vertes qui jamais             
Ne porteront de fleurs  
Où sont mes fruits Où me planté-je        
O porte de l'hôtel un ange est devant toi              
Distribuant des prospectus         
On n'a jamais si bien défendu la vertu   
Donnez-moi pour toujours une chambre à la semaine   
Ange barbu vous êtes en réalité               
Un poète lyrique d'Allemagne   
Qui voulez connaître Paris           
Vous connaissez de son pavé     
Ces raies sur lesquelles il ne faut pas que l'on marche    
                  Et vous rêvez 
D'allez passer votre Dimanche à Garches             

Il fait un peu lourd et vos cheveux sont longs     
O bon petit poète un peu bête et trop blond      
Vos yeux ressemblent tant à ces deux grands ballons     
Qui s'en vont dans l'air pur          
A l'aventure
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Fotos: Guillaume Apollinaire, 1911, París. Al lado de Apollinaire aparece en la foto original el juez de instrucción Drioux, durante el juicio por el  robo de la Gioconda en el que declararon varios artistas, Apollinaire y Pablo Picasso entre ellos. La Gioconda apareció dos años después cuando un ex empleado del Museo del Louvre, Vincenzo Peruggia, intentó vender el cuadro en Florencia. Detenido y acusado, declaró que su robo era político, pues trataba de restituir la obra a Italia. La foto completa del poeta y del juez, abajo.


jueves, marzo 24, 2016

Guillaume Apollinaire / De "Poemas a Lou"
















Llegó el invierno y ya he vuelto a ver los brotes
En las higueras los cercados Amor nosotros vamos
Hacia la paz esta primavera de guerra en la que estamos
Estamos bien Aquí escucha el grito de los hombres
Un marino japonés se rasca el ojo izquierdo con el
pulgar del pie derecho
Por el camino del exilio vienen los hijos de reyes
Mi corazón gira alrededor de ti como un kolo donde
bailan jóvenes soldados serbios junto a una virgen
    dormida
El infante rubio da caza a sus ladillas bajo la lluvia
Un belga que se ha internado en los Países Bajos lee un
periódico en el que hablan de mí
En el dique una reina observa espantada el campo de
    batalla
El enfermero cierra los ojos ante la horrible herida
El campanero ve caer el campanario como una pera
    madura
El capitán ingles cuyo barco naufraga fuma su ultima
pipa de opio
Los hombres gritan Grito de cara a la primavera de paz
que va a venir
Escucha el grito de los hombres
Pero yo grito de cara a ti mi Lou eres mi paz mi primavera
Tu eres mi querida Lou la dicha que aguardo
Por ella nuestra dicha me preparo para la muerte
Por ella nuestra dicha sigo confiando en la vida
Por ella nuestra dicha luchan los ejércitos
Apuntamos utilizando un espejo sobre la infantería
    diezmada
Los obuses pasan como estrellas fugaces
Los prisioneros van en tropas dolientes
Y mi corazón tan solo late por ti querida
Mi amor mi Lou mi arte y mi artillería

[1914-1918]

Wilhelm Apollinaire de Kostrowitsky, Guillaume Apollinaire (Roma, 1880 – París, 1918) Poèmes à Lou, póstumo, 1947
Versión de José Umaña en “ADN Cultura”, Buenos Aires, 13 de febrero de 2009
Envío de Jonio González
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Foto: Estudio para un retrato de Guillaume Apollinaire (detalle), Jean Metzinger, 1911 The Art Story

sábado, julio 27, 2013

Poemas elegidos, 85


Anahí Mallol 
(La Plata, 1968)

Le Pont Mirabeau, de Guillaume Apollinaire
Me acuerdo de este poema de Apollinaire, que la profesora de francés leía, cuidando al extremo la pronunciación. Yo era una nena que se resistía a dejar de ser nena: tendría once o doce años cuando este poema llegó a mí.
Y  llegó como un bloque: la poesía y la lengua extranjera, así, entrelazadas, en ese momento de iluminación infanto-juvenil, profana y sagrada. Creía entender entonces todo del poema y del francés, justamente porque no entendía nada. O sí, entendía lo fundamental: algo fluía, algo que no se podía detener, algo que en su huida dejaba restos, algo que alguien, una voz, trataba de retener mala o buenamente como un resto del fluir. Lo que fluía, francés, lenguaje, poema, amor, tiempo, río, lo hacía maravillosamente, acompasadamente, en profusión de eles, de eres, de eses.
Ese fluir me rodeó, me atravesó, me acarició, se quedó: un puente con la vida, que quedaría como resto hasta hoy; la poesía, el idioma, entre natal y extranjero, un fluir de sonidos que busca desesperadamente, fracasado, sonoro y sonante, hacer un sentido, siquiera efímero, para demorarse un rato más en los meandros de lo que huye.




Le Pont Mirabeau

Sous le pont Mirabeau coule la Seine
Et nos amours
Faut-il qu'il m'en souvienne
La joie venait toujours après la peine

 Vienne la nuit sonne l'heure
Les jours s'en vont je demeure

Les mains dans les mains restons face à face
Tandis que sous
Le pont de nos bras passe
Des éternels regards l'onde si lasse

 Vienne la nuit sonne l'heure
Les jours s'en vont je demeure

L'amour s'en va comme cette eau courante
L'amour s'en va
Comme la vie est lente
Et comme l'Espérance est violente

 Vienne la nuit sonne l'heure
Les jours s'en vont je demeure

Passent les jours et passent les semaines
Ni temps passé 
Ni les amours reviennent
Sous le pont Mirabeau coule la Seine

 Vienne la nuit sonne l'heure
Les jours s'en vont je demeure


Wilhelm Apollinaire de Kostrowitsky, Guillaume Apollinaire (Roma, 1880-París, 1918)


El puente de Mirabeau

Bajo el puente pasa el Sena
también pasan mis amores
¿hace falta que me acuerde?
tras el goce va la pena

   La noche llega y da la hora
   Se va la hora y me abandona

Pongo en tus manos mis manos
y con los brazos formamos
un puente bajo el que pasan
onda mansa las miradas

   La noche llega y da la hora
   Se va la hora y me abandona

Amor es agua corriente
y como el agua se va
agua de la vida lenta
y la esperanza violenta

   La noche llega y da la hora
   Se va la hora y me abandona

Pasan días y semanas
pasan y jamás regresan
días semanas amores
bajo el puente pasa el Sena

   La noche llega y da la hora
   Se va la hora y me abandona


Versión de Octavio Paz
Versiones y diversiones
Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, Barcelona, 2000



Foto: Anahí Mallol en FB

sábado, julio 30, 2011

Apollinaire / El pequeño coche




El pequeño coche

El 31 de agosto de 1914
Dejé Deauville poco antes de medianoche
En el pequeño coche de Rouveyre
Con su chofer éramos tres

Dijimos adiós a toda una época
Furiosos gigantes se alzaban sobre Europa
Las águilas dejaban su nido en espera del sol
Los peces voraces escalaban los abismos
Los pueblos acudían para conocerse a fondo
En sus moradas sombrías los muertos temblaban de terror

Los perros aullaban allá donde estaban las fronteras
Yo me alejaba llevando conmigo todos esos ejércitos combatientes
Los sentía ascender en mí y extenderse las comarcas en que ellos serpenteaban
Los bosques los felices poblados de Bélgica
Condados con el Agua Roja y
Región por donde siempre se llevan a cabo las invasiones
Arterias ferroviarias donde quienes iban a morir
Saludaban una vez más la vida colorida
Océanos profundos agitados de monstruos
En los viejos esqueletos naufragados
Inimaginables alturas donde el hombre combate
Más altas que aquellas donde planea el águila
Allí el hombre lucha contra el hombre

Y cae de pronto como una estrella errante
Sentía en mí seres nuevos plenos de destreza
Que construían y también arreglaban un universo nuevo
Un comerciante de opulencia inaudita y prodigioso porte
Preparaba una muestra extraordinaria
Y pastores gigantescos conducían
Grandes rebaños mudos que pacían palabras
Contra las que ladraban todos los perros en el camino
Y cuando después de haber pasado al mediodía
Por Fontainebleau
Llegamos a París
En el momento en que se anunciaba la movilización
Comprendimos mi camarada y yo
Que el pequeño coche nos había conducido a una época
Nueva

Y que pese a ser ambos dos hombres maduros
Acabábamos sin embargo de nacer

[Calligrammes, 1918]

Wilhelm Apollinaire de Kostrowitsky (Roma, 1880-París, 1918), Guillaume Apollinaire, Antología, traducción de Monica Virasoro y René Palacios More, Ediciones del Mediodía, Buenos Aires, 1971

Nota: Esta página reproduce el caligrama que acompañaba la primera edición de este poema. Al pie, puede leerse en orden convencional su contenido en francés, no traducido ni citado en la versión de Virasoro y Palacios More, e incluido en la edición de la Universidad de California, de la que se ha copiado asimismo el texto original de La petite auto.

La petite auto

Le 31 du mois d'Août 1914
Je partis de Deauville un peu avant minuit
Dans la petite auto de Rouveyre

Avec son chauffeur nous étions trois

Nous dîmes adieu à toute une époque
Des géants furieux se dressaient sur l'Europe
Les aigles quittaient leur aire en attendant le soleil
Les poissons voraces montaient des abîmes
Les peuples accouraient pour se connaître à fond
Les morts tremblaient de peur dans leurs sombres demeures

Les chiens aboyaient vers là-bas où étaient les frontières
Je m'en allais portant en moi toutes ces armées qui se battaient
Je les sentais monter en moi et s'étaler les contrées où elles serpentaient
Avec les forêts les villages heureux de la Belgique
Francorchamps avec l'Eau Rouge et les pouhons
Région par où se font toujours les invasions
Artères ferroviaires où ceux qui s'en allaient mourir
Saluaient encore une fois la vie colorée
Océans profonds où remuaient les monstres
Dans les vieilles carcasses naufragées
Hauteurs inimaginables où l'homme combat
Plus haut que l'aigle ne plane
L'homme y combat contre l'homme
Et descend tout à coup comme une étoile filante
Je sentais en moi des êtres neufs pleins de dextérité
Bâtir et aussi agencer un univers nouveau
Un marchand d'une opulence inouïe et d'une taille prodigieuse
Disposait un étalage extraordinaire
Et des bergers gigantesques menaient
De grands troupeaux muets qui broutaient les paroles
Et contre lesquels aboyaient tous les chiens sur la route

Et quand après avoir passé l'après-midi
Par Fontainebleau
Nous arrivâmes à Paris
Au moment où l'on affichait la mobilisation
Nous comprîmes mon camarade et moi
Que la petite auto nous avait conduits dans une époque

Nouvelle
Et bien qu'étant déjà tous deux des hommes mûrs
Nous venions cependant de naître


[Caligrama]

Je n’oublierai jamais ce voyage nocturne où nul de nous ne dit un mot
O départ sombre où mouraient nos 3 phares
O nuit tendre d’avant la guerre
O villages où se hâtaient les
MARECHAUX-FERRANTS RAPPELES
ENTRE MINUIT ET UNE HEURE DU MATIN
Vers LISIEUX la très bleue
Ou bien
Versailles d’or
Et 3 fois nous nous arrêtâmes pour changer un pneu qui avait éclaté

Calligrammes, Universidad de California, 1980

miércoles, abril 07, 2010

Apollinaire / La hermosa pelirroja

Heme aquí ante todos un hombre lleno de experiencias
Que conoce la vida y de la muerte sólo lo que un ser viviente  puede conocer
Que ha sufrido los dolores y las alegrías del amor
Que algunas veces supo imponer sus ideas
Sabedor de muchas lenguas
Que no ha viajado inútilmente
Que ha visto la guerra en artillería e infantería
Herido en la cabeza trepanado bajo el cloroformo
Que ha perdido sus mejores amigos en la espantosa lucha
Conozco de lo antiguo y de lo nuevo tanto como un hombre puede conocer
Y sin inquietarme hoy por esta guerra
Entre nosotros y para nosotros mis amigos
Juzgo esta larga querella entre tradición e invención
Entre orden y aventura
Vosotros cuya boca ha sido hecha a imagen de Dios
Boca que es el orden mismo
Sed indulgentes cuando nos comparéis
A aquellos que fueron la perfección del orden
Nosotros que buscamos por doquier la aventura

Nosotros no somos vuestros enemigos
Queremos entregaros vastos y extraños dominios
Donde el misterio se ofrece en flores a quien desee recogerlo
Hay allí fuegos nuevos y colores nunca vistos
Mil imponderables fantasmas
Que es preciso tornar reales
Nosotros queremos explorar la bondad enorme territorio donde todo calla
Hay tiempos también en que se puede rechazar o volver a atraer
Piedad para nosotros que combatimos siempre en las fronteras
De lo ilimitado y del porvenir
Piedad por nuestros errores piedad por nuestros pecados
He aquí que llega el verano la estación violenta
Y mi juventud ha muerto como la primavera
Oh sol es tiempo ya de la razón ardiente
Y yo la espero
Para seguir siempre su forma noble y dulce
La que ella adopta sólo para que yo la ame
Ella viene y me atrae como a un hierro el imán
Tiene el aspecto encantador
De una pelirroja adorable

Se diría que sus cabellos son de oro
Un hermoso relámpago perenne
O esas llamas que se pavonean
En las rosas té que se marchitan

Pero reíd reíd de mí
Hombres de todas partes sobre todo de aquí
Porque hay tantas cosas que no oso deciros
Tantas cosas que vosotros no me dejarías decir
Tened piedad de mí

[Calligrammes, 1918]

Wilhelm Apollinaire de Kostrowitsky, Guillaume Apollinaire (Roma, 1880-París, 1918), Antología, traducción de Monica Virasoro y René Palacios More, Ediciones del Mediodía, Buenos Aires, 1971


La jolie rousse
Me voici devant tous un homme plein de sens / Connaissant la vie et de la mort ce qu'un vivant peut connaître / Ayant éprouvé les douleurs et les joies de l'amour / Ayant su quelquefois imposer ses idées / Connaissant plusieurs langages / Ayant pas mal voyagé / Ayant vu la guerre dans l'Artillerie et l'Infanterie / Blessé à la tête trépané sous le chloroforme / Ayant perdu ses meilleurs amis dans l'effroyable lutte / Je sais d'ancien et de nouveau autant qu'un homme seul pourrait des deux savoir / Et sans m'inquiéter aujourd'hui de cette guerre / Entre nous et pour nous mes amis / Je juge cette longue querelle de la tradition et de l'invention / De l'ordre et de l'Aventure // Vous dont la bouche est faite à l'image de celle de Dieu / Bouche qui est l'ordre même / Soyez indulgents quand vous nous comparez / À ceux qui furent la perfection de l'ordre / Nous qui quêtons partout l'aventure // Nous ne sommes pas vos ennemis / Nous voulons vous donner de vastes et d'étranges domaines / Où le mystère en fleurs s'offre à qui veut le cueillir / Il y a là des feux nouveaux des couleurs jamais vues / Mille phantasmes impondérables / Auxquels il faut donner de la réalité / Nous voulons explorer la bonté contrée énorme où tout se tait / Il y a aussi le temps qu'on peut chasser ou faire revenir / Pitié pour nous qui combattons toujours aux frontières / De l'illimité et de l'avenir / Pitié pour nos erreurs pitié pour nos péchés // Voici que vient l'été la saison violente / Et ma jeunesse est morte ainsi que le printemps / Ô soleil c'est le temps de la Raison ardente / Et j'attends / Pour la suivre toujours la forme noble et douce / Qu'elle prend afin que je l'aime seulement / Elle vient et m'attire ainsi qu'un fer l'aimant / Elle a l'aspect charmant / D'une adorable rousse // Ses cheveux sont d'or on dirait / Un bel éclair qui durerait / Ou ces flammes qui se pavanent / Dans les roses-thé qui se fanent / Mais riez riez de moi / Hommes de partout surtout gens d'ici / Car il y a tant de choses que je n'ose vous dire / Tant de choses que vous ne me laisseriez pas dire / Ayez pitié de moi

toute la poésie
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Foto: Apollinaire herido en la cabeza durante la Primera Guerra Mundial, 1916 Museo Narodowa / Wikimedia Commons