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domingo, enero 15, 2012

Francisco Bitar / Un domingo



Un domingo de porrón
extinguiéndose de a poco
minuto a minuto en el cuerpo.

Las nubes están listas para el uso
Las nubes se pueden contar
Las nubes son ideas
que llegan desde las casas altas
y se pierden por el lado del río
para aparecer camino de la costa
en su orden original.

Cuando el día haya pasado
quedará la sensación
de haber cerrado de la misma forma
todas las noches del verano:
rodeando un incendio
para llegar a la casa.

No hay remate.

Francisco Bitar (Santa Fe, 1981), La muerte de una estrella, Ediciones Stanton, Buenos Aires, 2011


Foto: Infobae

act. 2023

lunes, octubre 17, 2011

Francisco Bitar / De las fuerzas supremas a las fuerzas elementales





De las fuerzas supremas a las fuerzas elementales

Día ventoso, nubes dóciles
perdiéndose hacia el oeste
por la zona de los hospitales
donde a último momento se las confunde
con la cama vacía de alguien
que se recuperó de una enfermedad
o de otro que usó la suya
hasta las últimas consecuencias.
Es un aire donde una chica
podría apoyar su vestido y hacerlo flotar,
sopla para nosotros, oh dios de las bombachas.
En la puerta de las lavanderías
se siente al pasar
el vapor tibio de las planchas
al contacto con la tela
y el efluvio te arrastra a pensar
en los méritos necesarios
para ganarse la ropa limpia,
una mujer, una cuerda donde secarla,
sobre todo un caudal suficiente
para mezclarlo con jabón.
Como ocurre con el cuerpo
el 70% es agua,
con el 30 real
he arruinado mi vida.

Francisco Bitar (Santa Fe, 1981), Ropa vieja: la muerte de una estrella, Ediciones Stanton, Buenos Aires, 2011

Ilustración: Evening Wind, 1921, Edward Hopper

viernes, agosto 06, 2010

Francisco Bitar / Despertar en algún punto...





DESPERTAR EN ALGUN PUNTO del año
en que todas las cuerdas del cuerpo están tensadas
bajo la luz sin temperatura que viene de la calle

torcido en el colchón

confundido con una noche larga de viaje
en la que el frío se filtraba
por los agujeros del auto

o es un sueño oscuro
con la respiración por única imagen
o sueño que mis ojos son ventanas
cubiertas por bolsas de consorcio
que se hinchan con el viento

Al prender la luz
la habitación se corta detrás de la lámpara
y hace pensar en todo lo que falta
para recibir el cuadro completo:
del suspiro en el teléfono,
el viaje de una respiración por la línea
sin demoras por encima
de paradas de taxi, farmacias de turno;
los ladrillos cargados de sol durante la tarde,
el aura roja de la noche
depositada en el centro de los cuartos
Calle larga con luna y antenas
de televisión brillando en lo alto,
bajan los hilos plateados de las constelaciones

La mitad de una bolsa de carbón
es suficiente para pasar la noche

para que empiece a brotar la corriente
de agua negra que baña las piedras
en los pasillos dejados por los objetos.

Francisco Bitar (Santa Fe, 1981), El olimpo, ediciones El Niño Stanton, Buenos Aires, 2010

Foto: Santa Fe, 2009, Miguel Gratier © Miguel Gratier

viernes, octubre 09, 2009

Francisco Bitar / De "El Olimpo. Segunda parte"

SI ESTÁS solo en tu casa
una ciudad crece en el patio
el té tiene gusto a una frase bien hecha
en los objetos resplandece el último uso:
la sábana trabajada de dormir vestido
la alfombra del baño
donde juntaron los pies descalzos
mujeres sin amor

Si estás solo en la casa
y se viene la noche, cuidado:
nunca vi un gato
caer de otra forma que parado
en cambio vi a muchos hombres
caer de cabeza
lo que obliga a saber con precisión
si uno está solo como un gato
o solo como muchos hombres

Un cambio de estación
es un viento nocturno
que agita el altillo
de todos los amores superados

Si tu casa quedó sola
no te acerques a las puertas

Hay más frío cerca de las puertas.

Francisco Bitar (Santa Fe, 1981), El Olimpo. Segunda parte, Colección Chapita, Buenos Aires, 2009

Foto: XVII Festival Internacional de Poesía Rosario

sábado, noviembre 15, 2008

Francisco Bitar / De "El Olimpo"

(Estoy al revés en la cama, con los pies en la almohada)

Mientras uno se acuesta, la puerta resiste
hace el trabajo del que está parado y aguantando

pasillos donde no se detienen las corrientes de aire
como un callejón sosteniendo un mensaje directo
hasta que al final del túnel una puerta se abre
y se ve una mujer sola recorriendo la casa
donde no se esperaba más que un interior de invierno
a lo sumo una lámpara

Si hubiera un perchero
colgarían de ahí los abrigos negros
junto a la puerta también oscura
como el resto de las cosas que se encendieron
y se quemaron con el día

Quedan las superficies más lisas de la casa

las más sensibles a la luz y al polvo.

Francisco Bitar (Santa Fe, 1981), El Olimpo, Colección Chapita *, Buenos Aires, 2008


* La Colección Chapita es una serie de libros artesanales de poesía, que empezó a editar el poeta Daniel Durand este año