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sábado, febrero 22, 2020

Francisco Madariaga / Voluntario de las guerras civiles en Corrientes













(Daguerrotipo del siglo XIX)

1
Arenas de las playas del desembarco.
Un resplandor ardiente de recalmón del subtrópico en el pecho,
y un golpe de demonio verde le cruza por los ojos.
Entre las ánimas se oye el canto de un guerrero gaucho que canta
     en guaraní,
y aún dirige el nadar de los caballos.

2
Monta como un saurio sobre la sombra de las aguas y
     el tufo de los colores.


3
Jefe moreno y sombreado
por el color de un río de oro,
hijo de tigre y de india madre
que lo parió sobre un abrojo.
Aquí ya sangra y se despinta
un natural de poncho criollo.

Corrientes. Agua. ¡Y no hay sollozo!

                         a la memoria de Julio Traynor

Francisco Madariaga (Buenos Aires, 1927-2000), Criollo del universo (1970-1998), Editorial Argonauta, Buenos Aires, 1998

Francisco Madariaga - Otra Iglesia Es Imposible - Ecu Red - Poéticas - La Nación - Eterna Cadencia - El Litoral - Buenos Aires Poetry - Diario Norte - Oculta Lit.

Foto: Lucio Madariaga/Hugo Luna/ Universidad de Entre Ríos/YouTube

lunes, enero 14, 2013

Francisco Madariaga / Brujas blancas




Brujas blancas

1

Gauguin, santiguate ante el recuerdo de esta
   palmera que salió del mar.
En la costa, brujas blancas se adornaban con
   la bondad de las belleza de sus labios
   rojos negros.
Una camisa, una cintura, la barcaza de avellanas
   de unos ojos
cantaban en las bahías de sombras, de estrellas,
   de llamadas.
Y yo que no nací de la tentación de los mercaderes,
sino de un golpe de abra de mar regresando a los
   palmares salvajes,
recuerdo una resurrección de todas las sonrisas.

2

¿Quién es aquella a la que el perfume del océano
peinaba con peines de esmeraldas y avellanas?
Hoy escucho en el sueño un rumor sin orillas,
un sonido que sale de los vestidos de la mar
y envuelve el cuerpo negro de un amor.

Francisco Madariaga (Buenos Aires, 1927-2000), País garza real, Editorial Argonauta, Buenos Aires, 1997

Ilustración: Chambre bleu o Nu a l'evantail, 1891, Paul Ranson

martes, febrero 28, 2012

Francisco Madariaga / La ventana fluvial



La ventana fluvial

Estoy con el monte al alcance de la
       mano.
Un río inmenso y rojo.
Selva liviana caída en verde y sangre.
Mendigos, barcazas y ratones verdes del
       infierno auroral de la siesta,
en la vereda del ventanal americano.

2

¡El tráfago costero!
Una ciudad de errores y de río rojo,
       idiotas
       y otros por los que siento
un desprecio frutal y pan-climático.

Francisco Madariaga (Buenos Aires, 1927-2000), Resplandor de mis bárbaras, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1985

Ilustración: The Lake, 1937, L.S. Lowry

martes, febrero 21, 2012

Francisco Madariaga / Los poetas oficiales



Los poetas oficiales

¿Amoldáis vuestra esfera a lo más íntimo del porvenir?
Perros enanos entecos, tenéis a vuestro servicio los escribientes
          nacionales, pajarracos de la patria.
Canasteros de los frutos del odio, no estoy arrepentido de
          tener a mi servicio las joyas y los frutos del deseo.
Principitos destronados de toda sangre de composición
           en la naturaleza.
Eugenios, Equis, Clauditos, perritos de ceniza.

Las jaulas del sol (1960)

Francisco Madariaga (Buenos Aires, 1927-2000), Juan Carlos Martini Real, Los mejores poemas de la poesía argentina, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1974; "Diez poemas de la década de 1960 seleccionados por Tamara Kamenszain", Otro Río que Pasa, Bajo la Luna, Buenos Aires, 2010
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Foto: Francisco Madariaga, 1975 Wikimedia Commons

jueves, junio 18, 2009

Francisco Madariaga / Tres poemas


















Empalme de caminos

Suave como las moscas o las ratas de la colina,
así cantaba el leproso Hilarión contra su sangre.
Una avispa alazana le bordeaba el vino
y el hurón de un gitano le rondaba la carne.

¡Ah tiempos, en Julio!
Un mendigo en la helada forastera.


Su ataúd es la alborada

El tiempo arrasará todas las rosas:
las florecidas,
las heridas,
las que tienen los labios del verano
como cortaderas carmesíes,
pero volverá el amor de las recolectoras de las rosas,
y la caridad encendida del color del horizonte,
donde se prenden las lámparas de las palmeras al paso del ferrocarril,
oloroso de ciudades y de esteros.
Pasa el entierro del cuerpo de un sueño,
pero su ataúd es la alborada.


Lluvia en Las Pirquitas

a Leonardo Martínez

Va a seguir siendo mía la lluvia cuando yo muera,
todo va a seguir siendo mío,
el trueno conservará intacto su sonido casi negro
y el árbol a orillas del corral gozará con ese trueno,
mientras el olor a presencia de la tierra en la lluvia
será el mismo olor de mi ausencia.
Así le sucede y le sucederá a todo lo que es pertenencia del planeta.
Entonces, a no gemir, mi lejano palmar cuando yo muera,
porque somos un pormenor de presencia de lo inmortal.

Francisco Madariaga (Buenos Aires, 1927-2000), Un palmar sin orillas. Antología poética, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2009

Foto: Madariaga Rincón del Infinito

martes, enero 23, 2007

Un poema de Madariaga


Un fuego en el palmar

a Julio Martínez Howard


Son piedades-perfumes
que me ha dado la sombra,
en las prolongaciones populares del llano.

Confundido, entre las aguas vírgenes
y la miseria de la orilla,
he detenido mi caballo,
cansado de nadar en las aguas profundas,
y he saludado al gallo de los colores de Gauguin,
entre las brujas de unos ranchos.

Francisco Madariaga (Buenos Aires, 1927-2000)

¿Autorretrato?

Yo, que tengo el alimento más moderno, estoy rastreando
el invierno y las pudriciones de estos llanos.

Francisco Madariaga (1927-2000)