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sábado, septiembre 10, 2022

Francis Ponge / Del agua



Más abajo que yo, siempre más abajo que yo está el agua. Siempre la miro con los ojos bajos. Como el suelo, como una parte del suelo, como una modificación del suelo.
Es blanca y brillante, informe y fresca, pasiva y obstinada en su único vicio: el peso; y dispone de medios excepcionales para satisfacer ese vicio: contornea, atraviesa, corroe, se infiltra.
En su propio interior funciona también el vicio: se desfonda sin cesar, renuncia a cada instante a toda forma, sólo tiende a humillarse, se acuesta boca abajo en el suelo, casi cadáver, como los monjes de ciertas órdenes. Cada vez más abajo: tal parece ser su divisa: lo contrario de excelsior.

*

Casi se podría decir que el agua está loca, por esa histérica necesidad de no obedecer más que a su peso, que la posee como una idea fija.
Es verdad que todas las cosas del mundo conocen esa necesidad, que siempre y en todas partes debe satisfacerse. Este armario, por ejemplo, se muestra muy testarudo en su deseo de adherirse al suelo, y si algún día llega a encontrarse en equilibrio inestable preferirá deshacerse antes que oponérsele. Pero, en fin, hasta cierto punto juega con el peso, lo desafía: no se está desfondando en todas sus partes; la cornisa, las molduras no se prestan a ello. Hay en el armario una resistencia en beneficio de su personalidad y de su forma.
Líquido es, por definición, lo que prefiere obedecer al Peso para mantener su forma, lo que rechaza toda forma para obedecer a su peso. Y lo que pierde todo su aplomo por obra de esa idea fija, de ese escrúpulo enfermizo. De ese vicio, que lo convierte en una cosa rápida, precipitada o estancada, amorfa o feroz, amorfa y feroz, feroz taladro, por ejemplo, astuto, filtrador, contorneador, a tal punto que se puede hacer de él lo que se quiera, y llevar el agua en caños para después hacerla brotar verticalmente y gozar por último de su modo de deshacerse en lluvia: una verdadera esclava.
... Sin embargo el sol y la luna le envidian esta influencia exclusiva, y tratan de mortificarla cuando, por ocupar grandes extensiones, les presenta un fácil blanco, o cuando se encuentra en estado de menor resistencia, dispersa en delgados aguazales. El sol le arranca entonces mayor tributo. La obliga a un perpetuo ciclismo, la trata como a una ardilla en su rueda.

*

El agua se me escapa... se me escurre entre los dedos. ¡Y no sólo eso! Ni siquiera resulta tan limpia (como un lagarto o una rana): me deja huellas en las manos, manchas que tardan relativamente mucho en desaparecer o que tengo que secar. Se me escapa, y sin embargo me marca; y poca cosa puedo hacer en contra.
Ideológicamente es lo mismo: se me escapa, escapa de toda definición, pero deja en mi espíritu, y en este papel, huellas, huellas informes.

*

Inquietud del agua: sensible al menor cambio de declive. Que salta las escaleras con los dos pies al mismo tiempo. Que, pueril de obediencia, abandona en seguida sus juegos cuando la llaman cambiándole la dirección de la pendiente.

Francis Ponge (Montpellier, Francia-1899- Bar-sur-Loup, Francia, 1988), Revista Sur, Año XVI, n° 147-148-149, Buenos Aires, enero, febrero, marzo de 1947 Vía Marcelo Leites/Facebook
Traducción: J.L.Borges


Imagen: Francis Ponge en el documental Vers Francis Ponge, de Guy Casaril, realizado en 1965 y emitido por la televisión francesa el 29 de marzo de 1966 Eclair Brut/You Tube

De L'Eau

Plus bas que moi, toujours plus bas que moi se trouve l’eau. C’est toujours les yeux baissés que je la regarde. Comme le sol, comme une partie du sol, comme une modification du sol.
Elle est blanche et brillante, informe et fraîche, passive et obstinée dans son seul vice : la pesanteur; disposant de moyens exceptionnels pour satisfaire ce vice : contournant, transperçant, érodant, filtrant.
À l’intérieur d’elle-même ce vice aussi joue : elle s’effondre sans cesse, renonce à chaque instant à toute forme, ne tend qu’à s'humilier, se couche à plat ventre sur le sol, quasi cadavre, comme les moines de certains ordres. Toujours plus bas : telle semble être sa devise : le contraire d’excelsior.

*

On pourrait presque dire que l'eau est folle, à cause de cet hystérique besoin de n'obéir qu'à sa pesanteur, qui la possède comme une idée fixe.
Certes, tout au monde connaît ce besoin, qui toujours et en tous lieux doit être satisfait. Cette armoire, par exemple, se montre fort têtue dans son désir d’adhérer au sol, et si elle se trouve un jour en équilibre instable, elle préférera s’abîmer plutôt que d’y contrevenir. Mais enfin, dans une certaine mesure, elle joue avec la pesanteur, elle la défie : elle ne s’effondre pas dans toutes ses parties, sa corniche, ses moulures ne s’y conforment pas. Il existe en elle une résistance au profit de sa personnalité et de sa forme.
Liquide est par définition ce qui préfère obéir à la pesanteur, plutôt que maintenir sa forme, ce qui refuse toute forme pour obéir à sa pesanteur. Et qui perd toute tenue à cause de cette idée fixe, de ce scrupule maladif. De ce vice, qui le rend rapide, précipité ou stagnant; amorphe ou féroce, amorphe et féroce, féroce térébrant, par exemple; rusé, filtrant, contournant; si bien que l’on peut faire de lui ce que l’on veut, et conduire l’eau dans des tuyaux pour la faire ensuite jaillir verticalement afin de jouir enfin de sa façon de s’abîmer en pluie : une véritable esclave.
... Cependant le soleil et la lune sont jaloux de cette influence exclusive, et ils essayent de s’exercer sur elle lorsqu’elle se trouve offrir la prise de grandes étendues, surtout si elle y est en état de moindre résistance, dispersée en flaques minces. Le soleil alors prélève un plus grand tribut. Il la force à un cyclisme perpétuel, il la traite comme un écureuil dans sa roue.

*

L’eau m’échappe... me file entre les doigts. Et encore ! Ce n’est même pas si net (qu’un lézard ou une grenouille) : il m’en reste aux mains des traces, des taches, relativement longues à sécher ou qu’il faut essuyer. Elle m’échappe et cependant me manque, sans que j’y puisse grand chose.
Idéologiquement c’est la même chose : elle m’échappe, échappe à toute définition, mais laisse dans mon esprit et sur ce papier des traces, des taches informes.

*

Inquiétude de l’eau : sensible au moindre changement de la déclivité. Sautant les escaliers les deux pieds à la fois. Joueuse, puérile d’obéissance, revenant tout de suite lorsqu’on la rappelle en changeant la pente de ce côté-ci.

jueves, junio 18, 2020

Francis Ponge / Costumbres nupciales de los perros













       ¡Hay que ver las costumbres nupciales de los perros! En un pueblo de Bresse, en 1946… (lo preciso porque, dada esa famosa evolución de las especies, si se precipitara… o si hubiera una mutación brusca: nunca se sabe)…

¡Qué curioso ballet! ¡Qué tensión!
¡Es magnífico ese movimiento que engendra la pasión específica! ¡Dramático! ¡Y qué bellas curvas tiene eso! Con momentos críticos, paroxísticos y gran paciencia, perseverancia inmóvil maniática, ambages con muy amplias revoluciones, circunvoluciones, cacerías, paseos a paso especial…
¡Oh! ¡Y esa música! ¡Qué variedad!
Todos esos individuos como espermatozoides, que se juntan después de inverosímiles, de ridículos rodeos.
¡Pero esa música!
Esa hembra acosada; cruelmente importunada; y esos machos rastreadores, gruñones, músicos.
Dura unos ochos días… (más quizás: voy a corregir cuando haya terminado).

Qué maniáticos esos perros. Qué terquedad. Qué brutos sombríos. ¡Qué grandísimos tontos! Tristes. Limitados. ¡Qué hincha pelotas!
Ridículos de terquedad. Quejumbrosos. Como escuchando, husmeando. Atareados. Humeatareados. Alzando y frunciendo triste, cómicamente las cejas. Completamente tensos: orejas, lomos, corvas. Gruñendo. Quejumbrosos. Ciegos y sordos a cualquier otra cosa que no sea su determinación específica.
(Comparen esto a la gracia y a la violencia de los gatos. También a la gracia de los caballos).

Pero no era mi perra, era la del vecino, el Cartero Féaux: no pude ver eso lo suficientemente cerca, observar los órganos de la dama, su olor, sus regueros, sus pérdidas de semen.
No pude darme cuenta de si había empezado por ser provocativa, o si solamente eso le había pasado (su estado primero, sus pérdidas, su olor, luego los machos y sus tan largas, tan molestas asiduidades), si eso sólo había sido para ella un asombro doloroso y una queja, tímida, con desplazamientos medidos, consentidos.
En fin, ¡qué drama! ¡Qué abrumadora, irritante, absurda debe haberle parecido la vida entonces revelada!
¡Y ahí está herida para siempre –también moralmente!
Pero tendrá sus bellos cachorritos… Para ella sola, durante algún tiempo… Entonces los machos ya no van a joderla, y qué felicidad con sus pequeños, que diversión incluso, qué plenitud –a pesar, tal vez, de mucho estorbo entre las patas y bajo el vientre a veces, mucho cansancio.

En fin, no dormimos mucho durante esos ocho días… Pero no importa: no se puede gozar de todo a la vez –del sueño y de algo así como una serie de representaciones nocturnas en el Teatro Antiguo.
La luna además (encima de las pasiones) me pareció cumplir también un gran papel.

1946

de Pièces  (1961)

Francis Ponge (Montepellier, Francia, 1899-Le Bar-sour-Loup, Francia, 1988), Poesía francesa contemporánea 1940-1997, selección, traducción, prólogo y notas de Jorge Fondebrider, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1997


MŒURS NUPTIALES DES CHIENS 

Les mœurs nuptiales des chiens, c'est quelque chose! Dans un village de Bresse, en 1946… (je précise, car étant donné cette fameuse évolution des espèces, si elle se précipitait… ou s'il y avait mutation brusque : on ne sait jamais)…

Quel curieux ballet! Quelle tension!
C'est magnifique, ce mouvement qu'engendre la passion spécifique. Dramatique! Et comme ça a de belles courbes! Avec moments critiques, paroxystiques et longue patience, persévérance immobile maniaque, ambages à très amples révolutions, circonvolutions, chasses, promenades, à allure spéciale…
Oh! Et cette musique! Quelle variété!
Tous ces individus comme des spermatozoïdes, qui se rassemblent après d'invraisemblables, de ridicules détours.
Mais cette musique!
Cette femelle traquée; cruellement importunée; et ces mâles quêteurs, grondeurs, musiciens.
Cela dure des huit jours… (plus peut-être : je corrigerai quand ce sera fini).

Quels maniaques, ces chiens. Quel entêtement. Quelles sombres brutes. Quel grands bêtas! Tristes. Bornés. Quels emmerdeurs!
Ridicules d'entêtement. Plaintifs. L'air à l'écoute, au flair. Affairés. Affairés. Haussant et fronçant tristement, comiquement les sourcils. Tout tendus : oreilles, reins jarrets. Grondants. Plaintifs. Aveugles et sourds à toute autre chose qu'à leur détermination spécifique.
(Comparez cela à la grâce et à la violence des chats. A la grâce aussi des chevaux.)

Mais ce n'était pas ma chienne, c'était celle du voisin, le Facteur Féaux : je n'ai pas pu voir cela d'assez près, observer les organes de la dame, son odeur, ses traînées, ses pertes de semence.
Je n'ai pu me rendre compte si elle avait commencé par être provocante, ou si seulement cela lui était venu (son état d'abord, ses pertes, son odeur, puis les mâles et leurs si longues, si importunes assiduités), si ça n'avait été pour elle qu'un étonnement douloureux et qu'une plainte, timide, avec déplacements mesurés, consentants.
Enfin, quel drame! Comme la vie, alors révélée, a dû lui paraître harassante, énervante, absurde!
Et la voilà blessée pour toujours, – moralement aussi! Mais elle aura ses beaux petit chiots… Pour elle seule, pendant quelque temps… Alors les mâles lui ficheront la paix, et quel bonheur avec ses petits, quel amusement même, quelle plénitude, – malgré parfois beaucoup d'encombrement entre les pattes et sous le ventre, beaucoup de fatigue.
En fin, nous n'avons pas beaucoup dormi, pendant ces huit jours… Mais ça ne fait rien : on ne peut pas jouir de tout à la fois, – du sommeil et de quelque chose comme une série de représentations nocturnes au Théâtre Antique.
La lune par là-dessus ( au-dessus des passions) m'a paru tenir aussi un grand rôle.

lunes, enero 29, 2018

Francis Ponge / De "Cuaderno del bosque de pinos"















12 de agosto de 1940 - Noche

  El bosque de pinos es también una especie de hangar, está construido como un hangar, un galpón, o un cobertizo (hall).
  Mástiles seniles tocados de verdeantes tupés cónicos. A propósito de tupés, los abetos son peonzas verde oscuro (pero eso es otro asunto).

(...)

13 de agosto de 1940 - Atardecer

  En numerosos lugares del mundo se forman, crecen y robustecen incesantemente, según el mismo modelo, edificaciones más o menos vastas, una de las cuales intentaré describir:
  Cuentan con un piso bajo muy alto de techo (aunque este último término sea impropio), y, encima, una infinidad de pisos, o más bien una estructura complicada en extremo que constituye pisos superiores, techo y tejado.

  Hablando con propiedad, no más muros que techo: tienen más bien algo de cobertizo o galpón.
  Infinitas columnas sostienen esta ausencia de tejado.

Francis Ponge (Montepellier, 1899-Le Bar-sour-Loup, Francia,1988), Cuaderno del bosque de pinos, Tusquets, Barcelona, 1976
Traducción de Enrique Carrión

Op. Cit. - Télam - El País - Poetry Foundation


12 août 1940 - Le soir
  Le bois de pins est aussi une sorte de hangar, il est bâti comme un hangar, un préau, o une halle (hall).
  Mâts séniles coiffés de toupets coniques verdoyants. A propos de toupets, les sapins son des toupies vert foncé (mais c'est une autre histoire).

(...)

13 août 1940 -  Après midi
  Il se forme, grandit et épaissit incessamment sur le même type, en de nombreux endroits du monde, des bâtiment plus ou moins vastes dont je vais essayer de décrire un modèle:
  Ils comportent un rez-de-chaussée très haut de plafond (quoique ce dernier terme soit impropre), et au-dessus une infinité d'étages, ou plûtot une charpente compliquée à l'extrême qui constitue étages supérieurs, plafond et toiture.

  Pas plus de murs que de toit à proprement parler: ils tiennent plutôt de la halle ou du préau.
Une infinité de colonnes supportent cette absence de toiture.

jueves, junio 23, 2016

Francis Ponge / Las moras

















En los matorrales tipográficos constituidos por el poema sobre una ruta que no lleva fuera de las cosas ni al espíritu, algunos frutos están formados de una aglomeración de esferas llenas de una gota de tinta.

*

Negros, rosados y caquis juntos en el racimo, ofrecen más bien el espectáculo de una familia arrogante en sus diversas edades que el de una tentación muy viva en la cosecha.

Vista la desproporción de las pepitas y la pulpa, los pájaros los aprecian poco, tan poca cosa en el fondo les queda cuando del pico al ano han hecho su travesía.

*

Pero el poeta en el curso de su caminata profesional, va al grano a saciedad: [4] “Así, pues, se dice, dan resultado en gran medida los esfuerzos pacientes de una flor frágil aunque defendida por una maraña ingrata de zarzas. Sin muchas otras cualidades —moras, están perfectamente maduras [5] —como también este poema está hecho.”

Francis Ponge (Montepellier, 1899-Le Bar-sour-Loup, Francia, 1988), de la antología crítica que publicará Gog y Magog en Buenos Aires, con traducción, selección y notas de Waldo Rojas
Más poemas en Op. Cit.

Foto: André Bonin/Gallimard/En attendant Nadeau 

De las Notas del traductor

 [4]. “…en prend de la graine à raison”: este enunciado reúne, y, en el contexto, actualiza simultáneamente, ambos sentidos figurado y recto de dos locuciones habituales; la primera, “en prendre de la graine”, literalmente ‘coger semillas (de un vegetal)’, sentido que desaparece en la aplicación corriente de su significado estereotípico: ‘obtener una enseñanza, un ejemplo que seguir’. La segunda, “à raison”, significa ‘en cantidad’, ‘a saciedad’, al mismo tiempo que ‘con razón’.
Este juego de palabras que religa dos niveles de realidad, sostiene, como se advertirá, el postulado retórico de la analogía entre las moras y el poema, al servicio del principio imaginario según el cual el poema, todo poema, es semejante a un matorral de moras, postulado del cual este texto es la “teoría” y su ilustración.

[5]. “…mûres, parfaitement elles sont mûres”: este enunciado está construido sobre una ambigüedad semejante a la del juego de palabras anotado anteriormente, pues “mûre” es al mismo tiempo el fruto de la zarzamora, y, sin relación etimológica con ese nombre común, el adjetivo femenino plural ‘maduras’; puesto en relación con el comienzo del poema, la ‘mora/madura’ es el equivalente metapoético del poema mismo llevado a su término.

martes, diciembre 23, 2014

Francis Ponge / De "La fábrica del prado"




















2

A veces -o pongamos, también, según lugares-
A veces nuestra naturaleza -
Quiero decir, en una palabra, la Naturaleza en nuestro planeta
Y lo que cada día al despertar somos -
A veces, nuestra naturaleza nos ha preparado (para) un prado.

Pero ¿qué es lo que así obstruye nuestro camino?
En estos matorrales entre la sombra y el sol,
¿Quién nos pone palos en las ruedas?
¿Por qué, desde nuestro final en pendiente sobre la página,
en un solo párrafo, todo estos escrúpulos?

¿Por qué, visto desde aquí, este fragmento limitado del espacio,
Trazado por cuatro rocas o por cuatro setos de espino albar,
Apenas más grande que un pañuelo,
Morrena de los bosques, aguacero de signo inverso,
Este prado, superficie amena, aureola de los manantiales
Y dulce continuación de la tormenta inicial
En llamada o respuesta unánime anónima a la lluvia,
Nos parece súbitamente más precioso
Que la más delgada de las alfombras persas?

Francis Ponge (Montepellier, 1899-Le Bar-sour-Loup, Francia,1988),"La fábrica del prado [1971], La soñadora materia, traducción y prólogo de Miguel Casado, Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, Barcelona, 2006

Nota de edición: Como señala el traductor Miguel Casado en el prólogo de La soñadora materia, el libro La fábrica del prado fue publicado en 1971 en base a los facsímiles de los originales de Ponge, incluidos sus agregados y correcciones, con una introducción titulada "Los senderos de la creación", un "texto de poética", de acuerdo con Casado, escrito a manera de notas en prosa y verso, en el que se desmenuza incluso el propio título de ese prólogo, comenzando por la palabra "los". En cuanto a la "fábrica", se trata de trabajos sobre un mismo motivo -¿borradores? ¿notas?- escritos entre 1961 y 1964. El fragmento aquí publicado es de la versión del poema "El prado" publicada en la revista Tel Quel en 1964. Esto es, la última, cronológicamente hablando, y la última del libro de 1971.


 2

Parfois donc - ou mettons aussi bien par endroits -
Parfois, notre nature -
J'entend dire, d'un mot, la Nature sur notre planète
Et ce que, chaque jour, à notre réveil, nous sommes -
Parfois, notre nature nous a préparé(s) (à) un pré.

Mais qu'est-ce, qui obstrue ainsi notre chemin ?
Dans ce petit sous-bois mi-ombre mi-soleil,
Qui nous met ces bâtons dans les roues ?
Pourquoi, dès notre issue en surplomb sur la page,
Dans ce seul paragraphe, tous ces scrupules ?

Pourquoi donc, vue d'ici, ce fragment limité d'espace,
Tiré à quatre rochés ou à quatre haies d'aubépines,
Guère plus grand qu'un mouchoir,
Moraine des forêts, ondée de signe adverse,
Ce pré, surface amène, auréole des sources
Et de l'orage initial suite douce
En appel ou réponse unanime anonyme à la pluie,
Nous semble-t-il plus précieux soudain
Que le plus mince des tapis persans ?

miércoles, diciembre 03, 2014

Francis Ponge / El gimnasta















Como su G indica, el gimnasta lleva perilla y un bigote que se junta casi con un grueso mechón en forma de gancho sobre una frente caída.

Ceñido por una malla que hace dos pliegues en su ingle, lleva también -como su Y- la cola a la izquierda.

Devasta todos los corazones, pero debe ser casto y su palabrota es ¡BASTA!

Más rosado que lo natural y menos diestro que un mono, salta a los aparatos embargado de puro celo. Luego, con la parte superior de su cuerpo asida a la cuerda de nudos, interroga el aire como una lombriz desde su terrón.

Para acabar, cae a veces de las cintras como una oruga, pero rebota con los pies, y es entonces el adulado prototipo de la estupidez humana quien os saluda.


Francis Ponge (Montepellier, 1899-Le Bar-sour-Loup, Francia,1988),"Tomar partido por las cosas" [1942]. La soñadora materia, traducción y prólogo de Miguel Casado, Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, Barcelona, 2006

Nota del traductor
como su Y: Conservo las letras de la palabra francesa gymnaste.

Le Gymnaste

Comme son G l'indique le gymnaste porte le bouc et la moustache que rejoint presque une grosse mèche en accroche-coeur sur un front bas.

Moulé dans un maillot qui fait deux plis sur l'aine il porte aussi, comme son Y, la queue à gauche.

Tous les coers il dévaste mais se doit d'etre chaste et son juron es BASTE!

Plus rose que nature et moins adroit que'un singe il bondit aux agrès saisi d'un zèle pur. Puis du chef de son corps pris dans la corte à noeuds il interrogue l'air comme un ver de sa motte.

Pour finir il choit parfois des cintres comme une chenille, mais rebondit sur pieds, et c'est alors le parangon adulé de la bêtise humaine qui vous salue.

martes, diciembre 02, 2014

Francis Ponge / El cigarrillo














Reproduzcamos, primero, la atmósfera a la vez brumosa y seca, desmelenada, en la que el cigarrillo está siempre de través, continuadamente creándola.

Luego, su persona: una pequeña antorcha mucho menos luminosa que aromática, de la que se desprenden y caen según un ritmo por determinar un número calculable de pequeñas masas de ceniza.

Su pasión, por último: ese botón abrasado, que se descama en películas plateadas y que un anillo inmediato formado por las más recientes rodea.

Francis Ponge (Montepellier, 1899-Le Bar-sour-Loup, Francia,1988),"Tomar partido por las cosas" [1942]. La soñadora materia, traducción y prólogo de Miguel Casado, Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, Barcelona, 2006


La Cigarette

Rendons d'abord l'atmosphère à la fois brumeuse et sèche, échevelée. où la cigarette est toujours posée de travers depuis que continûment elle la crée.

Puis sa personne: une petit torche beaucop moins lumineuse que parfumée, d'où se détachent et choient selon un rythme à déterminer un nombre calculable de petites masses de cendres.

Sa passion enfin: ce bouton embrasé, desquamant en pellicules argentées, qu'un manchon immédiat formé des plus récentes entoure.

viernes, enero 13, 2012

Francis Ponge / Los placeres de la puerta






Los placeres de la puerta

  Los reyes no tocan las puertas.

  No conocen esa felicidad: empujar hacia adelante con suavidad o violencia uno de esos grandes tableros familiares, volverse hacía él para ponerlo otra vez en su lugar: tener en nuestros brazos una puerta.

  ...La felicidad de empuñar por su nudo de porcelana el vientre de uno de esos altos obstáculos de una sola pieza; ese rápido cuerpo a cuerpo mediante el cual, detenido el andar por un instante, la mirada se extiende y el cuerpo entero se acomoda a su nueva habitación.

  Con una mano amistosa la retiene aún, antes de volver a empujarla con decisión y encerrarse: de lo que el ruido del pestillo potente pero bien aceitado le ofrece agradable confirmación.

Francis Ponge (Montpellier, 1899-Le Bars-sur-Loup, 1988), Raúl Gustavo Aguirre, Poetas franceses contemporáneos, Ediciones Librerías Fausto, Buenos Aires, 1974


Les plaisirs de la porte

  Les rois ne touchent pas aux portes.

  Ils ne connaissent pas ce bonheur: pousser devant soi avec douceur ou rudesse l'un de ces grands panneaux familiers, se retourner vers lui pour le remettre en place, -tenir dans ses bras une porte.

  Le bonheur d'empoigner au ventre par son noeud de porcelaine l'un de ces hauts obstacles d'une pièce; ce corps à corps rapide par lequel un instant la marche retenue, l'oeil s'ouvre et le corps tout entier s'accommode à son nouvel appartement.

  D'une main amicale il la retient encore, avant de la repousser décidément et s'enclore,-ce dont le déclic du ressort puissant mais bien huilé agréablement l'assure.


Ilustración: Caroline en la ventana, 1822, Caspar David Friedrich

sábado, octubre 31, 2009

Francis Ponge / Lluvia



Lluvia

La lluvia, en el patio donde la miro caer, cae con apariencias muy diversas. En el centro, forma una delgada cortina (o red) discontinua, de una caída implacable pero relativamente lenta de gotas probablemente bastante livianas, una precipitación sempiterna, sin vigor, una fracción intensa de meteoro puro. A poca distancia de los muros a izquierda y derecha, caen ruidosamente gotas más pesadas, individuadas. Aquí parecen tener el grosor de un grano de trigo, allí el de un guisante, más allá el de una cuenta. Sobre los listeles, sobre las balaustradas de la ventana corre la lluvia horizontal mientras que sobre la faz interior de estos mismos obstáculos queda suspendida como caramelos de forma convexa. Según la superficie toda del pequeño techo de zinc que domina la mirada, corre en pequeños arroyitos de colores cambiantes a causa de las tan variadas corrientes que se desprenden de las imperceptibles ondulaciones y resaltos del techo. Desde el canalón adyacente en el cual se desliza contenida en un cauce hueco sin mayor pendiente, cae súbitamente como un hilo perfectamente vertical, trenzado bastante groseramente, hasta chocarse con el suelo donde resurge bajo la forma de brillantes agujas.

Cada una de estas formas tiene un apariencia particular, y a cada una responde un ruido particular. El todo vive con una intensidad como si se tratara de un complicado mecanismo, tan preciso como azaroso, como el de un reloj cuya cuerda es el peso de una determinada masa de vapor en precipitación.

El timbre al tocar el suelo los hilos verticales, el gluglú de las goteras, los minúsculos toques de gong se multiplican y resuenan a la vez en un concierto sin monotonía, no sin delicadeza.

Cuando se le acaba la cuerda, algunos engranajes continúan funcionando por un tiempo, se vuelven cada vez más lentos y luego toda la maquinaria se detiene. Entonces, si el sol reaparece, todo se borra rápidamente, el aparato brillante se evapora: ha llovido.

Francis Ponge (Montpellier, 1899-Le Bars-sur-Loup, 1988)
Versión de Florence Baranger-Bedel
Las egerias

La pluie
La pluie, dans la cour où je la regarde tomber, descend à des allures très diverses. Au centre c'est un fin rideau (ou réseau) discontinu, une chute implacable mais relativement lente de gouttes probablement assez légères, une précipitation sempiternelle sans vigueur, une fraction intense du météore pur. A peu de distance des murs de droite et de gauche tombent avec plus de bruit des gouttes plus lourdes, individuées. Ici elles semblent de la grosseur d'un grain de blé, là d'un pois, ailleurs presque d'une bille. Sur des tringles, sur les accoudoirs de la fenêtre la pluie court horizontalement tandis que sur la face inférieure des mêmes obstacles elle se suspend en berlingots convexes. Selon la surface entière d'un petit toit de zinc que le regard surplombe elle ruisselle en nappe très mince, moirée à cause de courants très variés par les imperceptibles ondulations et bosses de la couverture. De la gouttière attenante où elle coule avec la contention d'un ruisseau creux sans grande pente, elle choit tout à coup en un filet parfaitement vertical, assez grossièrement tréssé, jusqu'au sol où elle se brise et rejaillit en aiguillettes brillantes.

Chacune de ses formes a une allure particulière: il y répond un bruit particulier. Le tout vit avec intensité comme un mécanisme compliqué, aussi précis que hasardeux, comme une horlogerie dont le ressort est la pesanteur d'une masse donnée de vapeur en précipitation.

La sonnerie au sol des filets verticaux, le glou-glou des gouttières, les minuscules coups de gong se multiplient et résonnent à la fois en un concert sans monotonie, non sans délicatesse.

Lorsque le ressort s'est détendu, certains rouages quelque temps continuent à fonctionner, de plus en plus ralentis, puis toute la machinerie s'arrête. Alors si le soleil reparaît tout s'efface bientôt, le brillant appareil s'évapore : il a plu.

(Le Parti pris des choses)
Voyage dans les mots


Foto: Ponge Encarta /AFP