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sábado, noviembre 13, 2010

Federica Rosenfeld / Cuatro poemas breves




El loco crisantemo

El dolor de los pobres peina mi pelo de aluminio.
La perfecta luz encendió al enemigo.
Así se ve mejor el loco crisantemo.


Pueblo

El frío toca la cabeza de la vieja.
El motor relumbra en el vidrio.
La gallina mira como un pez el cielo sin tapa.


El pino

El de la silla plegadiza
y el reloj al cuello,
apuntando con el brazo
me dijo:
lo de su casa está hecho
el pino
resistió un minuto.


La mariposa

La mariposa es
separar el silencio
del movimiento.

Federica Rosenfeld (Buenos Aires, 1914-1998), Desde el cerco, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2010

Ilustración: Estudio de la luz, 1910, Giacomo Balla

martes, noviembre 09, 2010

Federica Rosenfeld / El mismo paso sordo...





Constantes de comunicación

El mismo paso sordo que pauta la mañana,
la piel que el dedo hunde obrando como una aspirina,
eso que trae el aire de sólido e hiriente,
servir de poco la mayor parte del tiempo.
¡El regusto de los bellos fragmentos
y de los fragmentos de lo bello!
No compartir el palio de la tienda translúcida
(la que separaría de los aerolitos inminentes)
gozarlo sólo a solas con las películas japonesas,
y, solapadamente, ser gastados
hasta aparecer todos con la misma tara de peso.

Federica Rosenfeld (Buenos Aires, 1914-1998), Desde el cerco, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2010

Ilustración: Tigre en el bambú, siglo XVII, Kano Eitoku

viernes, julio 10, 2009

Federica Rosenfeld / Matinée


La matinée danzante

Cuando los pies y los vestidos bailan
En la matinée temprana
Los corazones juntos
Enterrados bajo el musgo.
Las sesiones fragmentan manos
Carnes, pelo, vidrio, labios
Pudiera el alma asir un trompo
En su movimiento solo
Pero en la sesión no hay juego.
Las parejas se mueren a la vera
Los niños no quieren tiempo.



Baudilio el cabrero

Nadie sabe el color
Que diluye sus ojos
Ni por qué
No hacen ruido sus manos
Cuando bate las palmas
Pero se desconfía
Del espacio que toca
Y del signo
De su paso incierto
Sobre la ancha sombra.
Sin embargo
Nunca lleva Baudilio
Cuchillo ni
Pedruzco afilado
Ni conoce otro tacto
Que el de cosas redondas
Como cerros o uvas
Corazón de avestruces
O de cabras.

Federica Rosenfeld (Buenos Aires, 1914-1998), Desde el cerco, selección de Javier Cófreces, inédito (Ediciones en Danza, Buenos Aires )

La poeta Federica Rosenfeld era arquitecta y fue profesora aquí en San juan en la Universidad nacional. La conocí en aquellos años y fuimos amigos. Jubilada ya se trasladó a Buenos Aires y la visité en la Capital Federal. Vivía sola y falleció allí en soledad, según me informó un amigo común.
(...)
Su fuerza está en la estructura, en la orientación excéntrica de las palabras respecto de la realidad común, algo como decir: plenitud fuera de toda vejez significativa. Su poesía elimina enlaces en su aspiración de síntesis, y recuperar esos enlaces es abandonarse al movimiento, su movimiento. En la poesía de Federica Rosenfeld hay un tránsito de visiones vía directa que han sido trasladadas al orden intelectual, a lo vivencial llevado a lo estético. Es el diario de una mujer que viajó por el mundo nuestro donde no se reconocen los lugares familiares. La poesía se edifica sobre las ruinas.

Jorge Leónidas Escudero, para Desde el cerco, inédito

Imagen: Pintura prehistórica, Abrigo de la Roca dels Moros, Cogul, Lérida, España, 6.500 a 5.000 aC. arteHistoria

En este blog: Federica Rosenfeld / Tres poemas

lunes, junio 22, 2009

Federica Rosenfeld / Tres poemas


La telaraña

La última telaraña es retirada con cuidado
a la hora ocho puntualísima de los criados.
La última telaraña del cuadro
obra maestra recién terminada.
A la hora ocho de los carniceros
y de los vitalísimos comienzos.


El vendedor de Florencia

Bajó la cabeza,
movió los dedos,
y halló en la caoba la voz
para responder
al que podría ser el rostro,
la encarnación rosada
de la verdad.
Y halló una boquilla,
raíz de ámbar,
oscura la veta de enebro
y la noche muda.


Locomotoras que pinta Lozano

Los hermosos jirones de variados colores
que tu mejor sociabilidad
arranca de sí
dan la aceleración del tiempo.

Tu astucia agrega ruedas cada vez más pequeñas.
Todas las risas buenas viajan.
Los llorones quedamos despidiendo amores,
muchos amores que concibes.

Carboneros ocultos en su profundo sueño
van diciendo el ritmo:
ignoramos sabemos, ignoramos sabemos.


Federica Rosenfeld (Buenos Aires, 1910-1998), Cerco, Editorial Botella al Mar, Buenos Aires, 1978
Raúl Gustavo Aguirre, Antología de la poesía argentina, Ediciones Librería Fausto, Buenos Aires, 1979

Ilustración: Ovalo, Antonio Seguí, 1987 Galería Rubbers, Buenos Aires