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domingo, septiembre 08, 2024

Fabián Casas / De "Los poemas de Boy Fracassa"



Este poema es sobre la mente en blanco.
Mi respiración asciende y desciende a ritmo pausado,
inspirar hacia dentro del mundo, expirar nuesta presencia
    en el mundo.
Es poema es un edificio vacío, una estación 
    meteorológica
abandonada hace mucho
en la vegetación salvaje
cuyas plantas la recubren
como recubre la personalidad a ciertas personas.
Este poema es sobre la mente en blanco.
Tratando de decir que el pensamiento es dolor.

*

Se fue a meditar al fondo del bosque/ pero no había bosque/ se fue a pensar en el medio de la gente/ pero no había gente/ estar en el mundo/ estar en tu cartera de pana/ se fue a meditar donde nadie puede meditar/ los monos de humo ascienden.

*

Fuma en medio de la nieve de anoche/ una mujer negra, mayor/ Detroit/ zona fabril/ El amor propio de los que no tienen esperanza/ se ve tan estoica/ se ve tan sencilla/ pienso en el atractor/ que en sus infinitas combinaciones/ creó a esta maravilla.

Fabián Casas (Buenos Aires, 1965), Los poemas de Boy Fracassa, traducción del portugués de Martín Caamaño, postfacio de Fabián Casas, Ediciones Nebliplateada, Buenos Aires, 2024

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Foto: Fabián Casas en el documental La vida que te agenciaste (2018), de Mario Varela

martes, marzo 15, 2022

Fabián Casas / De "Envíame tus poemas y te enviaré los míos"


El gato

Mientras atravesaba el pasillo
del PH donde vive mi viejo,
un gatito colombiano saltó por encima mío.
De muro a muro.
Con una maestría incuestionable.
Sólo vi la sombra a mis pies.
Y me detuve
para no pisarlo.


de 5 Poemas de Boy Fracassa

1. Pablo, Marcelo, Alfredo: El mundo plano/ en un extremo/ Pablo/ pintando/ en el otro Marcelo/ pensando/ y en el centro vos/ mi reina negra/ te sostengo en alto/ para que todos te miren/ antes de caer en zugzwan.

*(Extraordinario poema de Boy Fracassa. Es el único de la plaqueta The Sertón que tiene título. Ahora bien, estar en Zugzwan es quedar en una posición del ajedrez en que cada movimiento que hagas complica aún más tu posición. ¿Y por qué nombra a Alfredo que finalmente no está en el poema?  En una entrevista que le hicieron Fracassa dice: no me interesa ya ser artista sólo quisiera una poción mágica que me hiciera jugar al ajedrez brillantemente.)


La proversión

Quedaron estupefactos
el colibrí 
un trompo
que alguien había arrojado
se movía 
con su aleteo ansiolítico 
en medio del living 
la primera que lo vio
fue la niña 
y después el padre y el niño

nadie gritó: 

en una época en que
los impuestos 
llegan de manera virtual 
era increíble tener ese presente vivo
oscilando como una luz de giro que pueda salir
que pueda salir
sin golpearse
que la pila divina de su delicado corazón 
no se agote
por el uso indiscriminado
del terror
¿quién lo convenció 
para que pasara del árbol a la casa? 
¿lo engañaron con promesas fatuas?
¿o fue el color verde resaltador
del vestido de la niña?
demasiadas preguntas
para el pensamiento-colibrí.

Fabián Casas (Buenos Aires, 1965)

Envíame tus poemas y te enviaré los míos
,
Caleta Olivia,
Buenos Aires, 2021









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Foto: Rialta

sábado, octubre 21, 2017

Fabián Casas / Dos poemas


















Cruce

La barrera baja, el ruido que anuncia
la inminencia del tren. Los autos estacionados,
esperando, uno al lado del otro, uno detrás de otro,
familias, amigos, amantes, un caniche que asoma
por la ventanilla de atrás. Pero el tren
no es lo que promete. Sólo pasa
una oscura locomotora
manejada por El Gran Monstruo del Silencio.
Sólo él percibe que la máquina
acaba de separarse.

De lo que está seguro:

El paso del tiempo. Demasiados perros
ladrando en los poemas. Que los hijos
producen una alegría evangelista
antes del enfrascamiento. Que tenía su cabeza
perdida en las malas traducciones de Visor.
Está seguro. Que no hay que discutir delante de los niños.
Y que eso es casi imposible. Misión para budistas,
extraterrestres, alemanes, gente sofisticada
que suele ser  jurado en los festivales de cine.

[inéditos]

Fabián Casas (Buenos Aires, 1965) Op. Cit. Oct. 18, 2017

lunes, septiembre 29, 2014

Fabián Casas / Scania












Scania (Lipo Remix)

La montaña Tian Men se parte en dos,
dejando libre curso al río Chu.
Sus aguas cristalinas
se precipitan hacia el Este
y luego giran hacia el Norte.
En ambas orillas,
los verdes picos gemelos
se miran cara a cara,
mientras a un costado de la ruta,
en un Scania inmenso,
duerme el Emperador del Barrio.

Fabián Casas (Buenos Aires, 1965), El hombre de overol y otros poemas, Vox, Bahía Blanca, 2006
Festival de Poesía de Rosario

lunes, junio 24, 2013

Poemas elegidos, 45


Ignacio Di Tullio
(Villa Adelina, 1982)

Sin llaves y a oscuras, de Fabián Casas
Con la poesía de Fabián Casas me topé en la época en que me alquilé mi primer departamento, un monoambiente mínimo. Trabajaba lo justo y me sobraba el tiempo. Me creía Dios. Por esos años fue que empecé a leer poesía de otra manera, con más dilación. Aprendí a mirar y a quedarme en lo que leía. "Sin llaves y a oscuras" no fue el primer poema que me interpeló, pero sí el que me sacudió en consonancia con un momento: ahora éramos la poesía y yo, a solas. Empezaba el baile.
A veces, cuando camino por la calle, repito los últimos tres versos del poema, como si fueran una jaculatoria: las tres cosas que no pueden dejar de faltar en la mochila.



Sin llaves y a oscuras

Era uno de esos días en que todo sale bien.
Había limpiado la casa y escrito
dos o tres poemas que me gustaban.
No pedía más.

Entonces salí al pasillo para tirar la basura
y detrás de mí, por una correntada,
la puerta se cerró.
Quedé sin llaves y a oscuras
sintiendo las voces de mis vecinos
a través de sus puertas.
Es transitorio, me dije;
pero así también podría ser la muerte:
un pasillo oscuro,
una puerta cerrada con la llave adentro
la basura en la mano.

Fabián Casas (Buenos Aires, 1965)

jueves, abril 22, 2010

Fabián Casas / de "Horla City y otros"





















El calor

A través de la ventana
una luz blanca, intensa,
se posa sobre la mesa de madera.
Leo a Robert Lowell en inglés
y comparo las versiones de Girri.
De a ratos, levanto la vista
hacia los edificios grises
con ropas colgadas en sus balcones
y ventanas a medio abrir
—como una cigarra en el calor,
el torno de una obra
y la letanía de los martillazos
que se expanden en la inmovilidad
del verano—.
De Lowell, nada quiero decir;
Pero de Girri…¡ah, Caronte,
tardarás en comprender
al pasajero que te llevas!


Música

Mi tía concilia el sueño a los ochenta años
escuchando viejas canciones en su radio portátil.
En su pieza, en lo oscuro,
el éter se ha transformado en algo vital.
Supongo que estas cosas pasan
y me pasarán también a mí.
Sobre el final de la vida
la única música que existe
está fuera de nosotros.

de El salmón, 1990-1996


The Heart of Darkness

Después de cerrar el quiosco
el señor Kurz suele sentarse a comer
en ese rincón que ves allá.
Sí, ahí, bajo el cono de luz,
para degustar una pasta demoledora
acompañado por su litro y cuarto
de vino de la casa.
Anoche, mientras masticaba,
el señor Kurz se quedó hipnotizado
mirando a una vieja pareja de cacatúas,
hembra y macho, que comían en silencio.
Es en esos casos cuando el señor Kurz
—que es uno de los nuestros,
si se me permite la expresión—
se pone melancólico
y vuelve a sentir
en toda su dimensión,
el horror.

Horla City, 2003-2010

Fabián Casas (Buenos Aires, 1965), Horla City y otros. Toda la poesía 1990-2010, Editorial Emecé, Buenos Aires, 2010

De Casas en este blog:
El Renaciente Bar-Parilla
Desde el aire
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Foto: Ventana cerrada, con imagen de la Virgen de Guadalupe, JSG; Comunidad México-Americana en Tucson

lunes, diciembre 29, 2008

Fabián Casas / El Renaciente: Bar-Parrilla


El Renaciente: Bar-Parrilla

Qué harías vos, Seurat,
con esa luz que golpea en las mesas, 
con estos días en que el malestar
no está en el cuerpo ni en la mente
sino en un cruce desolado
que va hacia nuestra casa de la infancia.
El galgo ladró toda la noche
y una ráfaga de calor
le inyectó vida al letargo del insecto.
Pero ahora el bar está repleto
de hombres notables
que hurgan en su boca con el escarbadientes
y se mueven, tranquilos,
entre el humo del tabaco y el olor del estofado.
En la vereda del sol,
los taxistas duermen con un pie fuera de sus coches
y tiene las persianas bajas
el almacén del señor Scardanelli.

Fabián Casas (Buenos Aires, 1965), Oda, editorial Mansalva, Buenos Aires, 2008 
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Foto: Casas, en Hablando del asunto 

sábado, diciembre 30, 2006

Industrias culturales

Desde el aire

Los que llegan en avión
se sorprenden
por lo que ha crecido
año tras año la ciudad:
el cordón industrial,
el cordón policial,
el cordón umbilical,
la alquimia del verso.

Fabián Casas (Buenos Aires, 1965), Horla City, inédito

De Casas en este blog:
Hace algún tiempo

domingo, agosto 20, 2006

Fabián Casas / Hace algún tiempo

Hace algún tiempo
fuimos todas las películas de amor mundiales
todos los árboles del infierno.
Viajábamos en trenes que unían nuestros cuerpos
a la velocidad del deseo.

Como siempre, la lluvia caía en todas partes.

Hoy nos encontramos en la calle.
Ella estaba con su marido y su hijo;
éramos el gran anacronismo del amor,
la parte pendiente de un montaje absurdo.
Parece una ley: todo lo que se pudre forma una familia.

Fabián Casas (Buenos Aires, 1965), Tuca*



*Libros de Tierra Firme y Vox, en estuche con los colores de San Lorenzo y tres apoyavasos de regalo, Bahía blanca 2006. La primera edición la hizo en 1990 J. L. Mangieri (Tierra Firme).