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viernes, septiembre 06, 2024

Elvira Hernández / De "Pájaros desde mi ventana" y "Estado de sitio"



Aves de paso

Sí. Eso somos.
Pero nos hemos acostumbrado
a comportarnos como monumentos.
Y así nos va.


No todo lo que vuela

No todo lo que vuela
es pájaro.
A veces lo que piensas
alcanza una pequeña altura.


Relámpago alado

Algo cruza
algo pasa por mi cabeza
algo está en algún lado 

de aquello no queda nada
ni aire vibrando en el aire.


Aves del paraíso

Aves del paraíso
las llamo.

Estamos perdidas
me dicen
y el paraíso también.

(Pájaros desde mi ventana)


Damero

                                            Nelly bosteza y fuma
                                                un cigarrillo
Giovanka va ágil
    con sus muslos de cuero
              Marlene está en un auto
                  se le ve el zapato
             Georgette asomada sobre su hombro
                         no piensa
                                         Yazmín
                                         sonríe
a rey muerto yo a rey apuesto
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                                              Angélica pone algo de saliva
                                                        en sus pestañas
Lorena prefiere la
    chimuchina
                           Perla quiebra su chancho
                                buscando monedas
                           Maggie se mueve apenas
                              carga un peón
                                    Lorna La Joven
                                    tiene cara de beso

                             Venus larga el agua

 *

Empresa de Demoliciones TIEMPO
  siempre cerca de usted

señor vividor, señora viviente, señorita vivista
vivarachos todos, espías de la vida en general
              vivificantes hasta lo último
                  vivir no es avivarse...

Arránchese en el pasado y le enviaremos el buldozer
viva el presente y caerá por su propio peso
escape al futuro y nos encargaremos de hacerle morder polvo

                                    vixit
                                  o vivió al día

el Tiempo devora a sus hijos
o los descompone en vida

(Santiago Waria)

Elvira Hernández (Lebu, Chile, 1951), Pájaros desde mi ventana, Editorial Alquimia, Chile, 2018; "Santiago Waria", 1992, Estado de sitio, Universidad Diego Portales, Santiago de Chile, 2020

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miércoles, mayo 11, 2022

Elvira Hernández / De "Carta de viaje"




Robinson Crusoe se acompañó de Viernes sus días. Hizo 
su juego toda la semana. A mí nadie me acompañará 
por esta tierra blanca donde el polvo es harina que cae 
del cielo.

          Mi carromato se arrastrará en vano.
          La brújula está dormida.
          Es la hora del lobo.
En blanco y negro el panorama de espacio y tiempo.

                            Yo herma
                                  cuchepa
                                        india sudamericana
No vuelvo a cruzar el Estrecho de Behring para devolverle la mano a nadie.

En esa blanca torta boreal no encontrarán la huella de 
mis extremidades.

No intento una plusmarca con las ruedecitas de mi 
trasero.

                              No soy el Capitán Ávalos
                              No soy el Tiburón Contreras
                              Soy lengua ampollada por la 
                                           electricidad

Nunca estaré colgando de una lágrima del Everest
Estoy sentada y me columpio en el sillar de mi pelvis
                                     el filo del mundo.

Carta de viaje, Buenos Aires, Último Reino, 1989

Elvira Hernández (Lebu, Arauco, Chile, 1951), "Releer a Elvira Hernández. Antología poética", Karem Pinto, Ana María Baeza C., Nomadías, nº 16, Universidad de Chile, noviembre de 2012

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miércoles, agosto 18, 2021

Elvira Hernández / Tres poemas




Vengo del País de los Vertederos Eternos, del Aerosol
Templado, de los Montes de Piedad haciendo nata. Flora
y Fauna Travesti largándose por el larguero de tierra
sableada. Despeñados por la Montaña Rusa nuestros
sesos lloran Edén y Landia, Cielo y Tierra.
Y, ¡héme aquí en el lobby del Viejo Mundo!

Atrás quedaron los Piececitos Azules en la Feria Persa
 y Coreana. 

Carta de viaje, Último Reino, Buenos Aires, 1989


Odiseo supo más por odiseo

Con nudo ciego se amarró a los barrotes
de la ventana cuando pasaron las Sirenas
a eso de la hora 23.
Frente a su nariz se repeinaron, pusieron
otra vez al rojo sus labios las bellas, estiraron
sus medias por un infinito de piernas y
no se lo llevaron ni por los tacos
                       (¿En qué Era nos encontramos?)
Él ya cortaba las amarras para vengarse
y hacerlas tragar semen. Pero también pensaba
en una jugada popular y clásica: “¿Me puedes decir
la hora, por favor?”:
Finalmente se durmió sin darse. Y ellas se alejaron
hacia la Zona de los Juegos Electrónicos.

Álbum de Valparaíso, LOM, Santiago, 2002


20. CYBORG EN EL CAMINO

Me encuentro con ella en la Vega Central.
Pudo competir en halterofilia
pero le robaron sus papeles
Dice que se siente como el cohete Rayo
impotente de atravesar la atmósfera.
En el aparcadero la conocen como “La Grúa”.
Con sus enormes brazos
retira la carga más pesada de los camiones.
Cuenta que toda su familia
es burro de carga.
En confianza me habla
de sus implantes metálicos en los antebrazos.
Les da un par de sonoros besos.
Por ellos no le falta trabajo.
Sin embargo soltamos unos lagrimones
por el fin del ciclo agrario.
Después hacemos un brindis
para que la vida mantenga sus oportunidades.

Cuaderno de deportes, Cuarto Propio, Santiago, 2010; Provincianos Editores, Santiago, 2021

Elvira Hernández (Lebu, Arauco, Chile, 1951), "Releer a Elvira Hernández. Antología poética", Karem Pinto, Ana María Baeza C., Nomadías, nº 16, Universidad de Chile, noviembre de 2012


sábado, septiembre 14, 2019

Elvira Hernández / Dos poemas

















Siempre leo noticias en los diarios

                        Para José Luis Mangieri

Una vez vi que la cabeza de Lenin se había
subido al piano y tocaba todas las teclas.
Después la vi por el suelo. Se cayó.

He visto páginas en blanco, ojos en blanco,
estómagos y cerebros en blanco, ningún
glóbulo blanco, hombres de blanco, blanqueos
al por mayor y mucha gente levantando bandera blanca.

Hojeo de ojeada. Paso por los puzzles,
los consejos caseros, los horóscopos.

No veo ningún artículo sobre el azar del espacio
y el Zar del Tiempo.


Quiero que la crítica diga
que mi poesía es del sur realista-austral
neorrealista como un ladrón de bicicletas
y el realismo mi única imaginación

también que a veces siento que el realismo
corrompe mi pretendida realidad

Elvira Hernández (Lebú, Chile, 1951), Ginebra Magnolia, 25 de junio de 2018

Otra Iglesia Es Imposible - Memoria Chilena - Universidad de Chile - Eterna Cadencia - EFE
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© Elvira Hernández, de los poemas
© Álvaro Hoppe Guíñez, de la fotografía

viernes, abril 13, 2018

Elvira Hernández / Pájaro interestelar















Esta es época sin arameo
sin griego
sin lenguas vernáculas
con demasiado inglés
y aprendemos chino mandarín
a como dé lugar.

Miramos a Kuan-yin
y a su mascota el Conejo de Jade.
Ese nombre se le ha puesto
a este pájaro interestelar
que ha salido en busca de agua.

Esta tarde aluniza y
ni media chispa incendiará la pradera.

Elvira Hernández (Lebu, Chile, 1951), Op. Cit.25 antenas. Poesía Hispanoamericana, Editorial Municipal de Rosario -Espacio Santafesino-CC Parque de España, Rosario, 2017
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Foto: Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí

martes, agosto 16, 2016

Elvira Hernández / De "Santiago Waria"














Ciudad interior

No puedo ser otra cosa que la pensativa del Patio de los
Callados, la llorosa del Parque de los Reyes,
la olvidadiza
                                ni otra
que la que recoge papeles con sangre
                                ni
aquella que no quiere el balazo solipsista
               porque nada desaparecerá

A ratos soy la misma, la Una, la del espejo
que camina con una araña en el ojal
                                la sombra
que se pegó al hombre que dobló la esquina
               y duele su cuello guillotinado


Fuente Neptuno

Te tomo la palabra. ¡Bah! ¡Qué haces aquí! Esto es peor que cruzar
la Avenida Cardenal Caro. O que Escilas y Caribdis en seco. No se
respira el salobre mar sino amoniaco puro. Amén del monóxido y
el hollín por mil. Es el Novus Orbis vomitado: Ngechén en la Cruz
y en la picana. Es la noche bajo el tridente, dando tumbos por las
escalinatas, por la Escala Unica sin un peso en los bolsillos. Pronto
aparecerán tus pescados de acá, la corte milagrosa para el Mirón
del Cerro. Los príncipes del peñascazo se quedarán en las laderas
salivando un pito. Las reinas de la noche pasarán derecho al
fornicatorio. Los caminos yacen atestados y el cerro se mueve
como un pulpo. Los reyes del sablazo establecen pronto sus capitales.
Los vampiros tienen puestos sus guantes de gasa. El Mohicano
encendió su fogata y yo he lanzado mis cupidos a más no poder. Es
mi única transacción la que se pierde en el aire, un chorro sin destino.
Mojo la cara en tus aguas y no logro quitarme la sarna de maldito.
Nunca tuve proposiciones que hacerle a la vida.


WC

muros de la democracia nuestros públicos
                 doble vecé
Lascaux para damas y caballeros
              a solas consigo mismos
                                   obran
pájaros     conchas     vestigios
                imprecaciones
                allí donde se suelta
    eso     los demás    el ello
nombres     direcciones     teléfonos
             croquis mágicos
                  monerías
              incisiones humanas incitaciones
              donde se tira agua papel y
                                       lejía

Elvira Hernández (Lebu, Chile, 1951), Santiago Waria, Cuarto Propio, Santiago de Chile, 1992

sábado, diciembre 22, 2012

Elvira Hernández / Movilización general



1.   Movilización general

Algo tendrá Atenas para ser el corazón del mundo
y que el Olimpeion se estremezca.
Pero Zeus ya no está ahí.
Una ausencia de dioses es la nueva
desde hace algunos siglos.
El hombre y la mujer viven su propio eje
la pequeña empresa de sus propias cuerdas.
Y el niño larvario espera
por su tonelada de suposiciones.

En este instante todo el orbe se mueve
es el gran puñado de elongaciones
y la gimnástica inicia otro reclutamiento
en esto que llamamos capcioso movimiento
     –rima mediante–
de una multiplicidad de frentes.

No hay que presumir que los asuntos del mundo
están resueltos. Las piras las quemazones
y los incendios son apenas la espoleta de las fotos.
Es posible que nada tenga relación con nada
o todo tenga una secreta conexión.
Lo cierto es que cada cual renguea en pos de
su particular marca adobada por años.

El espíritu deportivo y festivalero
       -y no hay más semilla que esa–
lo tiene sembrado de récords
sin que sepamos lo que significará esa cosecha.

Pero no le metamos ronzal a esta enorme
corriente de masas. Sería oponerse
a que la primavera precediera al verano.
Arrojémonos –como ése que se metió en la boca
del volcán– al primer plano de los carteles.
Y entremos a la coreografía de los Juegos
con gran alegría mundana.

Elvira Hernández (Lebu, Arauco, 1951), en Periódico de Poesía
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Ilustración: Calle en París, cielo rosa, 1909, Lyonel Feininger

lunes, agosto 03, 2009

Elvira Hernández / De "La Bandera de Chile"


En otros tiempos
representa la Bandera de Chile
un 15% allí donde brilla la estrella para el 10%
representa
de blancos un 20% de muy pálidos
representa la Bandera de Chle en rojos La Bandera de Chile

nunca 100% nunca
el 100% del blanrrozul compacto
hoy

A la Bandera de Chile la tiran por la ventana
la ponen para lágrimas en televisión
clavada en la parte más alta de un Empire Chilean
en el mástil centro del Estadio Nacional
pasa un orfeón pasa un escalón
dos tres cuatro
La Bandera de Chile sale a la cancha
en una cancha de fútbol se levanta la Bandera de Chile
la rodea un cordón policial como a un estadio olímpico
(todo es estrictamente deportivo)
La Bandera de Chile vuela por los aires
echada a su suerte

Pierden sus anuarios los combates de la Bandera de Chile
lo ganado y lo perdido lo pierden en la letra
parecen de tinta invisible sus abanderados
más Cancha Rayada se subraya más de sorpresas
roturas remiendos sangre salpicada de parches
han borrado del mapa a la Bandera de Chile
en cuclillas
banderilleada pierde sangre en una carpa de plástico

Elvira Hernández (Lebu, 1951), La bandera de Chile, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1991
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Foto: Elvira Hernández La Calle Passy 061