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lunes, noviembre 02, 2020

Eli Tolaretxipi / De "Edgar"



no dolor

La mano abierta
presiona el muro,
detiene la hemorragia.
Una luz la oscurece,
le quema los bordes.
El destino se pierde
en las rayas asimétricas,
en la disposición desigual
de las manchas.
Hay cierta fluidez
parecida a la felicidad.
Un magnetismo distante como
una cura de deseo que se resiste.



lenguaje

La incomunicación es grandiosa,
absoluta, muy superior al silencio.
El discurso fluye como un río lento,
caudaloso, oscuro. No se ve lo que
pasa por debajo. A flote, nada que
consuele. Alguna rama de árbol de
otra historia. La turbiedad sirve
para ignorar el movimiento de
alcohol, de dinero. Se mencionan
el paisaje, el clima, lo que da de sí
el viento.

Eli Tolaretxipi (San Sebastián, País Vasco, España, 1962), Edgar, Ediciones Trea, Gijón, 2013. Las Razones del Aviador, 2012


sábado, diciembre 05, 2009

Eli Tolaretxipi / Poema de los filósofos excavadores


















Para que se vaya haciendo una carne tártara
he metido la mano en el costado del caballo,
la mano que se dobló cuando el derrumbe.
Si me derribó de ese mismo caballo no recuerdo.
Desde la cuneta observo a un grupo de filósofos
cavando zanjas, construyendo túneles.
Son topos con lentes de montura metálica
que me indican que pasarán el resto de su vida
estudiando debajo de la tierra.
El filósofo y su novia, la filósofa y su bebé me invitan
pero mi mano anida en los pliegues del caballo
y permanezco en la cuneta
observando los refugios, las escaleras de emergencia
dirigidas forzosamente hacia abajo.
Detrás de mí, en un taller de reparación
de estelas funerarias
los restauradores subcontratados
se empeñan en embellecer la superficie de las piedras,
en delinear las letras de las inscripciones
y recuperar el relieve de los adornos.
Hablan con delicadeza de las formas: helicoidal, astral,
discoidal, geométrica, circular, y cuando el capataz
/atiza el aire con su látigo y dice "el patrimonio", se callan.
Mi mano dejará un hueco en la caja de
las costillas del caballo, que morirá en pocas horas,
cuando los filósofos hayan desaparecido
bajo el mutismo seguro de las compuertas.

Eli Tolaretxipi (San Sebastián, 1962), de El especulador, en la selección de Daniel García Helder para Transatlántico, periódico del Centro Cultural Parque España / AECID, Rosario, N° 8, verano 2009 


 De Eli Tolaretxipi en este blog: V

miércoles, septiembre 16, 2009

Eli Tolaretxipi / Poema


V

Me despierto en un portal
en pleno centro de la ciudad vieja de B.
Trato de reparar en el hecho de que
no volveré a estar allí.
Anoto el suceso.
Me sacudo el polvo.
Sólo un amor en descomposición olería así.
Un animal muerto hace días
entre los peldaños de la escalera
de una historia como ésta
olería así.
"Así" significa olor a carne perdida
a descuido
a desperdicio.
En algún lugar del cuerpo
el paso de sus uñas, tan sucias
siempre, de pintura
de sangre seca.
Anoto mis manos.
La falda larga cubriéndole los tobillos.
Es fácil dejar de ocultar.
Desde fuera
nadie puede leer el desánimo.


Eli Tolaretxipi (San Sebastián, 1962)

Texto y foto: XVII Festival Internacional de Poesía Rosario