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miércoles, noviembre 24, 2021

Eduardo Mileo / De "Pentámeros"



Un escenario

A Alberto Muñoz


I

Una mano
pinta de negro un escenario.
En el sitio donde
iría una silla
hay un abismo.
Nadie se sienta. Nadie
se siente.
El que quiere descansar
cae al vacío.


II

La mano que pinta
cree que pintar
es crear mundos.
El que mira la pintura
cree que hay actos
que dejan  huellas.
Una huella que es un mundo
crea un lazo.


III

La comunión no es
el signo de esta época.
La soledad
es el signo de esta época.
Estar unidos es
una provocación
para una época que vive
de fragmentos.


IV

La forma en que esta época
crea lazos
es la guerra.
Son 
fragmentos de cuerpos
la ilusión de estar
en este mundo.
La guerra es
una forma
que destruye contenidos.


V

Una mano
pinta de negro un escenario.
La verdad es
un escenario vacío.

Eduardo Mileo (Buenos Aires, 1953)

Pentámeros
,
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2021










martes, julio 28, 2020

Eduardo Mileo / De "Extracción del agua de la niebla"















Aida Carballo (1916-1985)

Mi gata tiene
más años que la historia.
No la contienen los techos:
resbala por ellos
como la noche.
Se mueve en el silencio:
así son las virtudes.
En su salto vibran todos
los placeres elásticos.
Mi gata tiene
la sensibilidad del aire:
se aparta al mínimo
contacto. Su paso
es una danza oxigenada.
Duerme
como un ovillo.
Se mantiene
en el calor del útero.
Si yo fuera mi gata
tendría
de mascota una pintora
enamorada.


Mi Pepa (1972)

Una gata que ocupa todo el espacio. El espacio del cuadro y el espacio afectivo. Echada al calor de un hogar, sobre alguna superficie aislante: alfombra, sillones, almohadón. Una gata de mirada aguda, pupilas verticales al exceso de luz. Trepando al escritorio, a la mesa, encima de uno. Gata cabeceadora, un ídolo de siglos que sigue disfrutando del amor humano. Gata egipcia, alejandrina, depositaria del misterio con que se unge lo oculto. Emisaria de la oche, emisión sutil del silencio. Como mi gata gris de ojos amarillos.

Eduardo Mileo (Buenos Aires, 1953), Extracción del agua de la niebla, En Danza, Buenos Aires, 2018

Otra Iglesia Es Imposible - Ediciones en Danza - Espacio Murena - Biblioteca NacionalBuenos Aires Poetry - Otra Parte - La Nación - Página 12 - Fondo Nacional de las ArtesAcciónPoetas Argentinos - Letralia - La Barraca

Foto: Eduardo Mileo/Facebook

viernes, agosto 03, 2018

Eduardo Mileo / De "Extracción del agua de la niebla"
















Giuseppe Arcimboldo (h 1527-1593)

Toda estética naturalista
pierde
contra la naturaleza.
Es necesario ironizar;
no caer en la pura
verdad.

Llueve
sobre la huerta;
la lluvia
lava los colores.
Esos seres brillantes
son formas
para morder.

Ésa es la gran ironía:
si el arte no da de comer,
habrá que hacer un arte
comestible.

El verano (1573)

La cabeza, cubierta por un pelo florecido de perejil, cerezas, higos, algunas uvas moras. El rostro está surcado de tomate, ajo, pera, durazno como pómulo. La nariz es un pepino o calabacín. Del cuello de su traje sobresalen espigas de trigo a manera de gola. Un alcaucil semeja una exagerada flor para el ojal. El Verano sonríe, consciente de su abundancia.

*

Joseph Mallord William Turner (1775-1851)

Miro la espuma
con que mi padre afeita a sus clientes,
los delgados
hilos de sangre que la surcan,
y pienso en los crepúsculos
cargados de presagios en el puerto.
Sueño que estoy
atado al mástil de un velero
en medio de la tormenta,
El estrépito no me deja
oír a mi padre llamándome.
Lo veo gesticular en la peluquería
pero me dejo llevar
por una música de olas.
Sé que la tormenta pasará.
Sé que los sueños terminan.
En la espuma de afeitar
que mi padre dejó en la bacinilla
ya se disuelven los últimos
recuerdos.

Tormenta de nieve. Vapor saliendo de la bocana de un puerto (1842)

Es un torbellino, un huracán que no encuentra su elemento preciso. Espirales cenicientas que envuelven una silueta oscura, que parece un barco. En esa confusión triunfa la imagen. No se distingue el mar del cielo pero se vislumbra un mar y se sospecha un cielo. No se define el navío que soporta la tormenta, pero se entiende que debe haber allí una nave que la enfrente. ¿En qué consiste entonces la sensación de victoria? En que el pintor ha dado con su propia borrasca: su tormenta viva.

Eduardo Mileo (Buenos Aires, 1953)

Extracción del agua de la niebla,
En Danza,
Buenos Aires, 2018










Ref.:
El Otro
Blog del Amasijo
Eurasia
Letralia
Clarín

Foto: El Otro

lunes, noviembre 28, 2016

La lira argentina, ¿cómo suena?, 26


Eduardo Mileo

Creo que desde los manifiestos del surrealismo a esta parte, muy poco se ha inventado en cuanto a grandes filiaciones. En la Argentina, el conflicto Florida-Boedo, una disputa sobre cuál era la verdadera vanguardia artística, fue luego refritado en distintas versiones. La disputa entre objetivistas y neobarrocos en los ochenta no dejó de ser una reescritura de aquella polémica. El movimientismo, ligado a los grandes acontecimientos políticos, perdió vigor desde la caída del Muro de Berlín y la disolución de la Unión Soviética. Actualmente, la constante es la dispersión: la multiplicidad de poéticas personales es una expresión de la diáspora estética. Se viven, no obstante, tiempos violentos, sacudidas que prometen jaleo político profundo. Las voces de guerra de Trump son un eco de la descomposición de un sistema que ya lleva ocho años de agonía. Y la Argentina no está al margen de ese proceso (perdón por la palabra). Es esperable que de la polarización que comienza a gestarse surjan movimientos estéticos nuevos y, con ellos, nuevas filiaciones.



Eduardo Mileo (Ciudad de Buenos Aires, 1953). Poeta. Corrector. Editó entre otros los libros de poesía Quítame estas cruces (Ediciones del Escuerzo, 1982), Tiendas de campaña (Trocadero, 1985), Mujeres (Ultimo Reino, 1989), Misa negra (con Alberto Muñoz, Ultimo Reino, 1992) y Poemas del sin trabajo (Ediciones en Danza, 2007).
Gano el Primer Premio de Poesía del Fondo Nacional de las Artes en 2002 por Poemas sin libro (Ediciones en Danza). Realizó, con Alberto Muñoz, el trabajo de teatro musical Misa negra (1991). Junto al compositor Raúl Mileo, ha actuado en la capital y el interior del país presentando los espectáculos A boca de jarro e Irala, sueño de amor y de conquista. Fue miembro del consejo editorial de la revista de poesía La Danza del Ratón y dirigente de la Sociedad Argentina de Escritores (SEA).

miércoles, abril 15, 2015

Eduardo Mileo / Caída de un bretel a mediodía











                      



 A Gabriela Franco

Amanece bajo un cielo de sombra.
Los pájaros saludan a la luz.
En los ojos inquietos
las nubes pasan
como carrozas de agua.

Tras la ventana duermen
ignorantes del día.
Amparados
en la horqueta del abrazo.

Cae su bretel
como la noche.
Su hombro de luna
embriagado de azul.

Pero, ¿cómo?
Si es mediodía y suspiran
sus párpados de humo.

Con los ojos cerrados
busca la puerta.
Hay una leve
imitación del aliento.

Ningún detalle más,
nada que pedir:
que llovizne sobre el vidrio,
que el agua cante
su tango ciego.

(Inédito)

Eduardo Mileo (Buenos Aires, 1953)

Foto: Eduardo Mileo en FB

miércoles, junio 05, 2013

Poemas elegidos, 8


Eduardo Mileo
(Buenos Aires, 1953)

Mantener las cosas enteras, de Mark Strand
El corte de versos es el que corresponde a la respiración con que yo lo digo; no tengo la traducción a mano, pero lo sé de memoria.
La elección de este poema tiene una pequeña historia. En el año 1990 estábamos representando junto a Alberto Muñoz nuestra obra Misa negra en el ya desparecido teatro Babilonia, frente al Abasto. Me invitaron a un programa de radio para conversar sobre la obra y, como sucede con bastante frecuencia, en un momento la periodista me hizo la pregunta imposible: ¿para qué sirve la poesía? Le respondí con este poema y agregué: “Creo que si la poesía sirve para algo, será para esto: mantener las cosas enteras”.
El poema de Mark Strand me dio la respuesta en ese momento a una pregunta circunstancial, pero iluminó un espacio siempre oscuro, esquivo, y me permitió un modo de ver la poesía.


Mantener las cosas enteras 

En un campo
soy la ausencia de campo.
Siempre sucede así:
dondequiera que esté
soy aquello que falta.

Si camino
parto el aire, mas
siempre
el aire vuelve
a ocupar el sitio
donde mi cuerpo estuvo.

Todos tenemos razones
para movernos:
yo me muevo
para mantener las cosas
enteras.

Mark Strand (Summerside, Isla del Príncipe Eduardo, 1934-Nueva York, 2014)
Versión de Reynaldo Jiménez y Violeta Lubarsky

jueves, agosto 02, 2007

La madera lo llama


Sueño con carpintero

La madera lo llama.
Su infantil aroma de pupitre
lo convence
de que el amor es posible.
Tornea en su mente
paisajes ajenos;
el resto son sus manos
a la obra, la luz
que es tanta y sin sentido.
El carpintero hace música de sierra,
pinta la falta
que le hacen los sillones.

Nada en su memoria está quieto.
Pero nada lo turba.
Las imágenes pasan
por orden a sus planos
como muñecos de cucú.
Hoy es el trabajo más amado:
la escultura del aire,
el hielo de la boca,
el apretado corazón de las tenazas.

Eduardo Mileo (Buenos Aires, 1953), Poemas del sin trabajo, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2007