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lunes, enero 11, 2021

Eugenia Straccali / De "Soy Bruja"

















Yo quiero ser


III.

La infancia de uno tiene una forma monumental
y se desplaza igual que un animal salvaje
esquivando las trampas, camuflada en la maleza
elusiva, incuba, esconde algo que no desaparecerá jamás.

Extirpé el María de mi nombre, cuerpo, cama, crucifijo, mis ovarios completos mis botitas ortopédicas, mis vestidos de broderie, mis dientes de leche, mis muñecas rígidas, de mi vulva, de las estampitas,de los gusanitos de seda en las hojas del naranjo.   

Estoy caída de la lengua
puedo vocalizar letras y sílabas
es otro mi nombre ahora.
Quedé huérfana al no ser (28-11-1970)

si el infierno está completo hay que quedarse parada y aguardar.

Abierta a los sentidos
no es mía la garganta
me arrancaron las amígdalas (8-12-1979)
encallada
ya la piel no trasparenta las venas
me perforaron el tímpano (28-7-1974)
esa madrugada los demonios entraron a mi oído medio
pasaje al otro lado ¿trastorno disociativo de trance?
no
emergencia espiritual

habitar la voz del diablo
es una experiencia coral

hice un pacto autobiográfico con el demonio
escribo veloz
ya soy parte de la infinitud
de la gran fuerza de todo
dentro de millones de mundos
hay una estrella de gran magnitud 
es la última en extinguirse
triunfo de sentir el tiempo del hielo 
escucho la música oscura del río.

Ahora soy una simiente
un peñasco en medio del mar
alejate de mí
tengo un mensaje de muerte para vos

existen las escrituras apócrifas
ninguna bendita ola empuja tus velas
alguna vez tu sangre fluyó tibia
ahora todo es grave y milagroso. 

Eugenia Straccali (La Plata, Argentina, 1970)

Soy bruja
,
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2020










jueves, mayo 17, 2018

Eugenia Straccali / De "El alfabeto de los árboles"














U por Ur (brezo)

Sobre este árbol
mueren
inocentes
sin saber que
las abejas
han construido
su reino.
Dentro nadie calma
el temblor
ni el zumbido
agobiante:

aguijones
cuerpo hinchado
ya estás muerto.
Es la vigilia.

No vas a encontrarme
cuando despiertes.


Teseo y Ariadna
(Reescritura de un poema de Robert Graves)

A través de la sombría grama bajo las viñas,
él suspira:

"Profundamente hundida en mi pasado erróneo
ella vaga por las ruinas, los asolados céspedes"

ilesa y sin embargo
torcida por el tiempo,
avasallada por los pinos
donde por primera vez
él se fatigó
de su constancia.

Él no siente culpa
es injusto.

Cuando tiemble el invierno en la isla
cubrile los hombros
con las plumas de los cisnes.
Verdades hay en el viento
y la hora es negra,
yo te amo
dice y se va
a las entrañas
de la cueva
con paso más seguro.

Antes
el miedo era más fuerte
y su odio era
trueno en el aire;
después lloró cuando los pinos
agonizaron
con ráfagas de viento.
Las flores la miraban
con frenéticos ojos,

y ella lloraba.

A él, ahora
que todo ha concluido,
ella nunca lo sueña,
mas invoca
una bendición
sobre todo aquello
que él supone
ripio y mala hierba;
jugando a ser
la habitante
para huéspedes más nobles.

Eugenia Straccali (La Plata, Argentina, 1970)

El alfabeto de los árboles,
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2018