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sábado, diciembre 18, 2021

Delmore Schwartz / Baudelaire





Al dormirme, e incluso durante el sueño,
escucho, con toda claridad, voces pronunciando
frases completas, triviales y comunes
que nada tienen que ver con mis asuntos.

Querida Madre, ¿nos queda tiempo
para ser felices? Mis dudas son inmensas.
Mi cuenta bancaria está en manos de un tribunal.
No sé nada. Y nada puedo saber.
He perdido la capacidad de hacer un esfuerzo.
Siempre estás armada para apedrearme, siempre:
es la verdad. Esto es así desde la infancia.

Por primera vez en mi larga vida
me siento un poco feliz. El libro, casi terminado,
parece bueno. Perdurará como un monumento
a mis obsesiones, a mi odio y mi disgusto.

Las deudas y las preocupaciones persisten y me debilitan.
Satanás se desliza detrás de mí, diciendo dulcemente:
"¡Descansa por un día! Hoy puedes jugar y descansar.
Esta noche trabajarás". Cuando llega la noche,
mi mente, aterrorizada por los atrasos,
aburrida por la tristeza, paralizada por la impotencia,
promete: "Mañana: lo haré mañana".
Mañana se presenta la misma comedia
con la misma resolución, la misma debilidad.

Estoy cansado de esta vida de habitaciones decoradas.
Estoy cansado de los resfríos y los dolores de cabeza:
tú conoces mi extraña vida. Todos los días trae
su cuota de ira. Pero apenas conoces
la vida de un poeta, querida Madre: debo escribir poemas,
la más fatigosa de las ocupaciones.

Estoy triste esta mañana. No me reproches.
Escribo desde un café cerca de la oficina de correos,
entre el chasquido de las bolas de billar, el ruido de los platos,
el latido de mi corazón. Me han pedido que escriba
"Una Historia de la Caricatura". Me han pedido que escriba
"Una Historia de la Escultura". ¿Debería escribir una historia
de las caricaturas de las esculturas que tengo de ti en el corazón?

Aunque te cueste creerlo,
o te cause una agonía infinita,
y dudes de que la suma sea la adecuada,
por favor envíame dinero al menos para tres semanas.

Delmore Schwartz (Nueva York, Estados Unidos, 1913-1966), Selected Poems (1938-1958): Summer Knowledge, New Directions Publishing Corporation, 1967
Traducción de Juan Arabia para Buenos Aires Poetry, marzo 10 de 2018



Baudelaire

When I fall asleep, and even during sleep,
I hear, quite distinctly, voices speaking
Whole phrases, commonplace and trivial,
Having no relation to my affairs.

Dear Mother, is any time left to us
In which to be happy? My debts are immense.
My bank account is subject to the court’s judgment.
I know nothing. I cannot know anything.
I have lost the ability to make an effort.
But now as before my love for you increases.
You are always armed to stone me, always:
It is true. It dates from childhood.

For the first time in my long life
I am almost happy. The book, almost finished,
Almost seems good. It will endure, a monument
To my obsessions, my hatred, my disgust.

Debts and inquietude persist and weaken me.
Satan glides before me, saying sweetly:
“Rest for a day! You can rest and play today.
Tonight you will work.” When night comes,
My mind, terrified by the arrears,
Bored by sadness, paralyzed by impotence,
Promises: “Tomorrow: I will tomorrow.”
Tomorrow the same comedy enacts itself
With the same resolution, the same weakness.

I am sick of this life of furnished rooms.
I am sick of having colds and headaches:
You know my strange life. Every day brings
Its quota of wrath. You little know
A poet’s life, dear Mother: I must write poems,
The most fatiguing of occupations.

I am sad this morning. Do not reproach me.
I write from a café near the post office,
Amid the click of billiard balls, the clatter of dishes,
The pounding of my heart. I have been asked to write
“A History of Caricature.” I have been asked to write
“A History of Sculpture.” Shall I write a history
Of the caricatures of the sculptures of you in my heart?

Although it costs you countless agony,
Although you cannot believe it necessary,
And doubt that the sum is accurate,
Please send me money enough for at least three weeks.

lunes, septiembre 30, 2019

Delmore Schwartz / La balada de los hijos del zar














1

Los hijos del Zar
jugaron con un balón

En la mañana de mayo, en el jardín del Zar,
se lo lanzaban y lanzaron.

Cayó entre los arriates
o se fugó a la puerta norte.

Una luna diurna colgaba
del cielo a poniente, calva y blanca.

Como la cara de Papá, dijo Hermana,
arrojando la pelota blanca.


2

Mientras, yo me comía una papa asada
a seis mil millas de distancia,

En Brooklyn, en 1916,
edad dos años, irracional.

Cuando Franklin D. Roosevelt
era un anuncio de camisas Arrow.

¡Oh, Nicolás! ¡Ay! ¡Ay!
Tosió en tu ejército mi abuelo.

Oculto en un tonel apestoso a vino
tres días en Bucarest

Se fue luego a América
y llegó a ser rey.


3

Yo soy el padre de mi padre,
tú eres la culpa de tus hijos.

En la piedad y el terror de la historia
el niño es de nuevo Eneas;

Troya está en el cuarto de los niños,
el caballico de madera en llamas.

¡Explotación de menores! Cargue el niño
los padres a su espalda.

Y puesto que pasaron tantas cosas
y que la historia no es sino tristor

Para el individuo,
el que bebe té, el que se acatarra,

Generalícese la furia:
odio cosas abstractas.


4

Hermano y hermana rebotaban
el invicto balón obligado,

Del sol cayeron añicos
como espadas sobre aquel juego,

Marchoso hacia levante entre estrellas
y hacia octubre y febrero.

Mas los vientos de mayo rozaron sus mejillas
como madre que vigila un sueño,

Y si pelean un poco
por culpa del balón

Y la hermana pellizca al hermano,
y el hermano le atiza en las canillas,

¡Pues sí! Así es el corazón humano:
flor de cacto.


5

El jardín donde el balón rebota
es otro balón que retoza.

El remolino rotatorio del orbe
impide el júbilo del albedrío.

Rueda en su foco oscuro de luz,
muy grande para sus manos.

Cosa despiadada sin fin,
capricho y perseverancia,

No se hizo para niños, para juegos,
se hizo para perseguirse.

De los inocentes se apoderan,
no son inocentes.

Son los padres del padre,
el pasado inevitable.


6

Ahora, en este octubre
de esta mala racha,

Veo mi segundo año,
me como mi papa asada.

Mi mundo untado con manteca
que atiza mi torpe mano

Cae de la silla alta
y me echo a chillar.

Y veo el balón rodar bajo
la verja cerrada de hierro.

Grita la hermana, chilla el hermano,
el balón evadió sus albedríos.

Pensar que hasta un balón
es incontrolable,

Y está bajo la tapia del jardín.
El terror se apodera de mí

Si pienso en los padres del padre,
y en mi propio albedrío.

Delmore Schwartz (Nueva York, Estados Unidos, 1913-1966) poesía.us.
Traducción de José Kozer
Envío de Jonio González

Poetry Foundation - Círculo de Poesía - Malón Malón - Otra Iglesia Es Imposible


THE BALLAD OF THE CHILDREN OF THE CZAR

1

The children of the Czar
Played with a bouncing ball

In the May morning, in the Czar’s garden,
Tossing it back and forth.

It fell among the flowerbeds
Or fled to the north gate.

A daylight moon hung up
In the Western sky, bald white.

Like Papa’s face, said Sister,
Hurling the white ball forth.

2

While I ate a baked potato
Six thousand miles apart,

In Brooklyn, in 1916,
Aged two, irrational.

When Franklin D. Roosevelt
Was an Arrow Collar ad.

O Nicholas! Alas! Alas!
My grandfather coughed in your army,

Hid in a wine-stinking barrel,
For three days in Bucharest

Then left for America
To become a king himself.

3

I am my father’s father,
You are your children’s guilt.

In history’s pity and terror
The child is Aeneas again;

Troy is in the nursery,
The rocking horse is on fire.

Child labor! The child must carry
His fathers on his back.

But seeing that so much is past
And that history has no ruth

For the individual,
Who drinks tea, who catches cold,

Let anger be general:
I hate an abstract thing.

4

Brother and sister bounced
The bounding, unbroken ball,

The shattering sun fell down
Like swords upon their play,

Moving eastward among the stars
Toward February and October.

But the Maywind brushed their cheeks
Like a mother watching sleep,

And if for a moment they fight
Over the bouncing ball

And sister pinches brother
And brother kicks her shins,

Well! The heart of man in known:
It is a cactus bloom.

5

The ground on which the ball bounces
Is another bouncing ball.

The wheeling, whirling world
Makes no will glad.

Spinning in its spotlight darkness,
It is too big for their hands.

A pitiless, purposeless Thing,
Arbitrary, and unspent,

Made for no play, for no children,
But chasing only itself.

The innocent are overtaken,
They are not innocent.

They are their father’s fathers,
The past is inevitable.

6

Now, in another October
Of this tragic star,

I see my second year,
I eat my baked potato.

It is my buttered world,
But, poked by my unlearned hand,

It falls from the highchair down
And I begin to howl

And I see the ball roll under
The iron gate which is locked.

Sister is screaming, brother is howling,
The ball has evaded their will.

Even a bouncing ball
Is uncontrollable,

And is under the garden wall.
I am overtaken by terror

Thinking of my father’s fathers,
And of my own will.

Poetry Foundation
New Directions: Selected Poems (1938-1958) © 1967 by Delmore Schwartz
www.wwnorton.com/nd/welcome.htm.
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lunes, octubre 15, 2018

Delmore Schwartz / Para quien tomaría la vida de un hombre en sus manos













El Tigre Cristo desenvainó la espada,
La tiró, se convirtió en cordero.
Swift escupía sobre la especie, pero
Llevó dos mujeres a su corazón.
Sansón que era fuerte como la muerte
Dio su fortaleza por besar a una perdida.
Otelo, aquel duro guerrero,
Fue roto por el corazón de una mujer.
Troya ardió por impuestos marítimos,
Pero también por la posesión de una puta adorable.
¿Qué nos muestran estos ejemplos?
¿Qué debe saber el asesino acabado?

No te puedes sentar sobre bayonetas
Ni puedes comer entre los muertos.
Cuando todos mueren, estás solo,
Un vacío llega donde el odio ha crecido,
La fruta del crimen es piedra silenciosa,
El revólver aumenta la pobreza.
¿Con qué brillan estos ejemplos?
El soldado quiere mujeres y vino.
El amor es el tacto de todo bien.
El único calor, la única paz.

"¿Qué he dicho?", preguntó Sócrates,
"Afirmando extremos, gritando sí y no,
Tomando todas las partes, denegándome a mí mismo,
Alabada la caricia, excluido el golpe,
El soldado y el amante están bastante confusos
Hasta que intercambian sus movimientos.
-¿Qué muestran todos estos ejemplos?
¿Qué sabe cualquier actor?
La contradicción en cada acto,
La infinita tarea del corazón humano."

Delmore Schwartz (Nueva York, Estados Unidos, 1913-1966), Nueva poesía U.S.A. De Ezra Pound a Bob Dylan, Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1970
Traducciones de Marcelo Covián

Ref.:
Poetry Foundation
The New Yorker
My Poetic Side

Foto: Delmore Schwartz en la calle Ellery en Cambridge, Massachusetts, en los años 40 The Nation


For The One Who Would Take Man's Life In His Hands

Tiger Christ unsheathed his sword,
Threw it down, became a lamb.
Swift spat upon the species, but
Took two women to his heart.
Samson who was strong as death
Paid his strength to kiss a slut.
Othello that stiff warrior
Was broken by a woman's heart.
Troy burned for a sea-tax, also for
Possession of a charming whore.
What do all examples show?
What must the finished murderer know?

You cannot sit on bayonets,
Nor can you eat among the dead.
When all are killed, you are alone,
A vacuum comes where hate has fed.
Murder's fruit is silent stone,
The gun increases poverty.
With what do these examples shine?
The soldier turned to girls and wine.
Love is the tact of every good,
The only warmth, the only peace.

"What have I said?" asked Socrates.
"Affirmed extremes, cried yes and no,
Taken all parts, denied myself,
Praised the caress, extolled the blow,
Soldier and lover quite deranged
Until their motions are exchanged.
-What do all examples show?
What can any actor know?
The contradiction in every act,
The infinite task of the human heart."

[c. 1938]

-Selected Poems (1938-1958), New Directions, Nueva York, 1967

martes, febrero 22, 2011

Delmore Schwartz / Consideremos dónde están...





















Consideremos dónde están los grandes hombres

Consideremos dónde están los grandes hombres
que obsesionarán al niño cuando sepa leer:
Joyce enseña en Trieste en una escuela Berlitz,
aprende a pronunciar los juegos de palabras en Finnegan's Wake...
Eliot trabaja en un banco, y allí aprende
las utilidades y las pérdidas,
la muerte de las ciudades...
Pound brama en contra de él, encuentra lo que los expatriados
pueden hallar,
una confusión de culturas de todos los tiempos,
como una muestra de Picasso.
Rilke soporta
la no oída música del silencio y de la soledad
en vacíos castillos que grandes caballeros abandonaron
(como Beethoven, hachando de la memoria
los inefables bosques de los últimos cuartetos).
Trotsky, también en el exilio, pasea por Londres
con Lenin, le escucha decir semi verdades de exiliado:
"Mira: ésta es la Westminster de ellos", como si
los rasgos del padre fueran el alma entera del hijo...
También Yeats, como Rilke, con maneras de antiguos señores,
busca lo permanente entre la pérdida
cotidiana y desesperada del amor, de los amigos,
de cada uno de los pensamientos con que comenzó su época...
Kafka trabaja en una oficina en Praga, aprende
qué burocrática es la vida,
qué lejos está Dios,
en una escuela de teología de empleados...
Perse, diplomático en Asia,
descubre la violenta energía con la cual
la civilización se crea a sí misma y marcha...
Sin embargo, con esas imágenes él no puede ver
la apatía moral luego del Pacto de Munich,
el forzado silencio de la línea Maginot,
y además no puede prever la caída de Francia...
También Mann, en Davos-Platz, encuentra en los enfermos
el triunfo del artista y del intelecto...
Por toda Europa estos desterrados descubren en el arte
lo que es el exilio: también el arte se convierte en exilio,
un secreto y un código estudiado en secreto,
proclamando la agonía de la vida moderna:
este niño aprenderá de la vida de estos grandes hombres,
participará de su soledad,
y quizás, al final, en una noche
como ésta, volverá al punto de partida, a su nombre
mostrándose a sí mismo como tal, entre sus amigos.

Delmore Schwartz (Nueva York, 1913-1966), Alberto Girri, 15 poetas norteamericanos. Segunda serie, Editorial Bibliográfica Omeba, Buenos Aires, 1969 (edición no bilingüe)
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Foto: 1x.com, Mal Smart, In Pursuit of the Sublime

martes, enero 19, 2010

Delmore Schwartz / Caverna



En el lecho desnudo, en la caverna de Platón

En el lecho desnudo, en la caverna de Platón,
Reflejos de focos resbalaron lentamente por el muro,
Carpinteros martillaron debajo de la ventana en sombras,
Toda la noche el viento agitó las cortinas,
Una flota de camiones se esforzó cuesta arriba, rechinando,
Sus cargas cubiertas, como de costumbre.
El cielorraso se iluminó de nuevo, el oblicuo diagrama
Resbaló lentamente hacia adelante.

Al oír las pisadas del lechero,
Su esforzada subida por la escalera, el tintineo de la botella,
Me levanté de la cama, encendí un cigarrillo
Y caminé hacia la ventana. La calle empedrada
Revelaba la inmovilidad en la que se yerguen los edificios,
La vigilia del foco de la calle y la paciencia del caballo.
El puro capital del cielo de invierno
Me hizo volver al lecho con los ojos exhaustos.

Lo inusitado creció en el aire inmóvil, la floja
Película se volvió gris. Carros trepidantes y cataratas de cascos
Sonaban a lo lejos, cada vez más fuerte y más cerca.
Al ponerse en marcha, un automóvil tosió. La mañana disolviendo
Suavemente el aire, elevó desde el fondo del mar
La silla semicubierta, iluminó el espejo,
Hizo distinguible el aparador y el blanco muro.
El pájaro intentó llamar, silbó, llamó;
Trinó y silbó, ¡eso es!, perplejo, todavía húmedo
De sueño, afectuoso, hambriento y con frío. Así, así,
Oh hijo del hombre, la noche ignorante, los afanes
De la madrugada, el misterio de comenzar
Una y otra vez, en tanto que la Historia no es perdonada.

Delmore Schwartz (Nueva York, 1913-1966), William Shand y Alberto Girri, Poesía norteamericana contemporánea, Distribuidora Mexicana de Libros, Ciudad de México, 1976


In the Naked Bed, in Plato’s Cave
In the naked bed, in Plato’s cave, / Reflected headlights slowly slid the wall, / Carpenters hammered under the shaded window, / Wind troubled the window curtains all night long, / A fleet of trucks strained uphill, grinding, / Their freights covered, as usual. / The ceiling lightened again, the slanting diagram / Slid slowly forth. // Hearing the milkman’s chop,/ His striving up the stair, the bottle’s chink, / I rose from bed, lit a cigarette, / And walked to the window. The stony street / Displayed the stillness in which buildings stand, / The street-lamp’s vigil and the horse’s patience./ The winter sky’s pure capital / Turned me back to bed with exhausted eyes. // Strangeness grew in the motionless air. The loose / Film grayed. Shaking wagons, hooves’ waterfalls, / Sounded far off, increasing, louder and nearer. / A car coughed, starting. Morning, softly / Melting the air, lifted the half-covered chair / From underseas, kindled the looking-glass,/ Distinguished the dresser and the white wall. / The bird called tentatively, whistled, called, / Bubbled and whistled, so! Perplexed, still wet / With sleep, affectionate, hungry and cold. So, so, / O son of man, the ignorant night, the travail / Of early morning, the mystery of beginning / Again and again, / while History is unforgiven.

Foto: Schwartz Poet and Beinecke Library / U. de Yale