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martes, mayo 09, 2023

Circe Maia / Dos poemas



Junto a mí

Trabajo en lo visible y en lo cercano
-y no lo creas fácil-.
No quisiera ir más lejos. Todo esto
que palpo y veo
junto a mí, hora a hora
es rebelde y resiste.

Para su vivo peso
demasiado livianas se me hacen las palabras.


Tarea inútil

Hay un trabajo amargo
como de fatigados pescadores
arrojando sus redes
-ansia y desesperanza-
recogiendo sus peces
de aletas frías, muertos.
Así, a duros golpes
se cree traer vivos todavía
viejas escenas en fragmentos, restos
de diálogos, perdidos
brillos de pupilas enterradas.
No quiero más, no quiero.
Porque sé que de un modo que no entiendo
de algún oscuro modo, está presente
en mí, total, entero
el sumergido mundo que no alcanzo.
No quiero alzar pedazos, restos, sombras
ya fríos, en mis manos.

Circe Maia (Montevideo, 1932), "Presencia diaria", 1964, La pesadora de perlas. Obra poética. Conversaciones con María Teresa Andruetto, Viento de Fondo, Córdoba, Argentina, 2013

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Foto: Circe Maia, Tacuarembó, 2014 Wikimedia Commons

lunes, marzo 11, 2019

Circe Maia / Dos poemas
















Exterior

I
Todo está fuera
nada queda dentro.
Tú mismo estás afuera, a medio hacerte
a medio construir, como esa casa llena de andamios.

Lo más hondo no es íntimo: está afuera.
Hondura de vivir día por día
con otros, entre otros.

Falsa hondura del abismo
que sólo tú has pisado
y entre sueños has visto.

Demasiados abismos verdaderos
hay que cruzar, despójate de sombras
mira el real abismo:
se ha abierto como un tajo sobre el suelo
de la querida tierra
y tal vez no lo has visto.

Tal vez cruzas sin ver por dónde andas
de qué lado caminas, dónde apoyas
el pie... Tal vez estás perdido
en marañas espesas, trepadoras
dentro de ti. Arráncalas, arráncalas.

Lo más hondo no es íntimo.

II
No es cierto que busquemos la belleza
-relucientes racimos de palabras-.

No es la belleza que amas en tus hijos
ni tampoco en las cosas.

(Hallaría muy triste
que te gustara tanto la lindura.)

Amamos realidades porque existen
porque son verdaderas.
Pero ves qué desgracia:
se nos vuelven palabras-esqueletos.

"Verdadero" "real" suenan a nada
cajón vacío, ruido.

Una hoja de árbol se estremece.
La mano mueve el lápiz.

Una voz llama. Ahora
ahora mismo, ahora
el instante en que lees
la palabra "palabra"
¿qué círculos te envuelven
qué piso te sostiene
qué mira tu mirada?


La ciudad del sol

En prisión siciliana
el fraile dominico Tomasso Campanella
vio en sueños las murallas concéntricas rodeando la colina
-defensa de invasores-
y en su interior las vio cubiertas de dibujos
de signos, de pinturas...
(Las murallas enseñan a quien vive entre ellas
secretos de animales y plantas, astros y geometría
música y matemáticas.)

Vio el fraile en la ciudad el movimiento
de sus seres felices, sus vestidos, sus juegos
su parejo trabajo, su parejo descanso.

Y ellos "que nada tienen, pero a quienes
nada falta", sonríen
y la ciudad solar brilla y alumbra
la prisión siciliana.

(También al mil quinientos
otro Tomás, inglés, sir Thomas Moro
sueña con su fantástica Utopía
mientras se afila el hacha del verdugo.)

Circe Maia (Montevideo, 1932), "Cambios, permanencias", 1978, La pesadora de perlas. Obra poética. Conversaciones con María Teresa Andruetto, Viento de Fondo, Córdoba, Argentina, 2013

Academia Nacional de Letras del Uruguay - Crear en Salamanca - Poemas del Alma - Eterna Cadencia

jueves, julio 06, 2017

Circe Maia / Cimientos

















Se lee en Anaxágoras
que todo estaba junto y todo era infinito
que las cosas más chicas
también eran inmensas
que aun lo más pequeño
también era infinito.

Y Platón, en su extraño
"Parménides", nos dice
que puntos y unidades
las más chicas posibles
una y otra vez se van abriendo
como a golpes se escinden
como estrellas que se parten
en chispas inasibles.

Unidades finales, ladrillos últimos
con los que se construye el universo
enredada maraña de partículas.
¿Dónde apoyar el pie que no resbale
hacia pozos-misterios
incógnitas-arenas movedizas?

Circe Maia (Montevideo, 1932), "Cambios, permanencias", 1978, La pesadora de perlas. Obra poética. Conversaciones con María Teresa Andruetto, Viento de Fondo, Córdoba, Argentina, 2013
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Foto: Circe Maia en su casa, por Iván Franco

domingo, enero 11, 2015

Circe Maia / No habrá



Construyendo los días uno a uno
bien puede ocurrir que nos falte una hora
-tal vez sólo una hora-
o más, muchas más, pero raro es que nos sobren.

Siempre faltan, nos faltan.
Quisiéramos robarlas a la noche
pero estamos cansados
nos pesan ya los párpados.

Nos dormimos así y la final imagen
-antes de zambullirnos en el sueño-
es para un día nuevo, de anchas horas
como llano estirado, como viento.

Lastimosa mentira.

No habrá días-burbuja imprevistos
sorprendentes, abiertos.

El zumo de este día transcurrido
se filtra por el borde de la madrugada
y ya la está royendo.

Circe Maia (Montevideo, 1932), "Cambios, permanencias", 1978, La pesadora de perlas. Obra poética. Conversaciones con María Teresa Andruetto, Viento de Fondo, Córdoba, Argentina, 2013
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jueves, noviembre 06, 2014

Circe Maia / Dos poemas












Posibilidades

Hemos resuelto no existir. Mejor dicho
se ha resuelto que no existiéramos.
Así quedamos quietos, en el fondo,
sin hacer nada.

Como niños demasiado buenos
que han renunciado al juego por no hacer ruido
y ni hablar de leer, porque hay crujidos
al dar vuelta las hojas.

Adelgazados, sí, casi sin peso,
sin movernos, ya dije.
Sólo queda mirar a quien no mira,
no nos ve casi nunca.

¡Pero a veces!

A veces existimos todavía
en forma de punzadas silenciosas.
Un pensamiento-aguja, voz-astilla
da el inaudible grito: "¡Todavía!"


Posesión

Ha visto las palmeras de su plaza
casi al amanecer o cuando cae
la sombra y ha cruzado
-y siempre en diagonal- al mediodía.

Esas palmeras, esas anchas calles
por donde el paso anuda
sus rápidas puntadas
¿no son acaso suyas?

Más bien es al revés: él es de ellas
y ahora lo descubre.

Ellas: él mismo en ellas
caminante y camino.

Circe Maia (Montevideo, 1932), "Cambios, permanencias", 1978, La pesadora de perlas. Obra poética. Conversaciones con María Teresa Andruetto, Viento de Fondo, Córdoba, Argentina, 2013
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Foto: Circe Maia en La Voz

viernes, enero 09, 2009

Circe Maia / Dos poemas



Cruzando a pie una zanja

Descalzándose
se puede atravesar paso a paso
muy despacio
por piedras, por arena
por el medio del agua que te ignora
y pasa velozmente.

¡Tanta prisa por nada!
pero allá va por arriba de aquellas
piedras chatas, saltando
por encima de otras
que resisten.

No va así, tan veloz, el pensamiento.
Como esos pequeños remolinos
que se veían en la superficie
gira sobre sí mismo.

Blusa

A veces puede el pensamiento apoyarse
fuertemente sobre un objeto sin importancia -
esa blusa colgada fuera, por ejemplo, como quién
apoya la punta de un compás y gira luego. Mira
la blusa: ya debe estar casi seca, por la forma en
que el viento sacude las mangas. Toda clase de
gestos aparecen ahora esbozados: abrazos,
saludos, despedidas.

Más tal vez: los gestos desesperados parecen
sugerir un deseo de soltarse, de volar libremente
sobre las azoteas entregándose al viento. Pero ahí
está la hipocresía del objeto comediante, que se
sabe seguro, bien sostenido por los dos palillos
en los hombros. Puede entonces fingir esos
arrebatos, esos místicos vuelos.
Lo que no ha sido calculado es el momento-
ya cercano- en que subirían los pasos por la
escalera oscura, se abrirá la puerta de la azotea y
la blusa será descolgada, doblada y guardada en
cajón inmóvil.

Circe Maia (Montevideo, 1932), Obra poética, Rebeca Linke Editoras/Ediciones Biblioteca Nacional, Montevideo, 2007
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Foto: Circe Maia, El País, Montevideo