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sábado, enero 11, 2020

Cecil Day-Lewis / Bombarderos














A través de la vaga mañana, el corazón preocupado,
Un grano de sonido enterrado en el aire
Comienza y crece sin advertir todavía—
La temblorosa red del pescador.

Se distiende la semilla, y ahora apretados pimpollos de sonidos
Vibran, manteniendo sus flores triunfantes
Al sol. Hay abejas zumbando entre campánulas,
En el corazón se despliegan llamas escarlatas.

Niños miran hacia arriba, y los olmos ornados de primavera
Sacudiendo sus cabezas y marcados por el hacha.
Valerosos o angustiados, pero sin suerte—
Abajo, la tierra se estremece: imaginamos la pérdida.

Negros como sabandijas, arrastrándose escalonados
Bajo el piso de nubes, vienen los bombarderos:
Los pesados ángeles, llevando daño
En sus vientres desesperados por vaciarse de la muerte.

Esta es la semilla que crece para la ruina,
El embrión de hierro concebido en miedo.
Tarde o temprano su necesidad debe ser contestada—
En miedo parido y fuego crepitante.

Elige entre tu niño y este embrión fatal.
¡Llevará tu culpa armas, y los hijos que deseas
Serán condenados a morir por los poderes que pagaste
Y rondarán las casas que nunca construiste!

Cecil Day-Lewis (Ballintubbert, Irlanda, 1904-Hadley Wood, Inglaterra, 1972), Poesía inglesa de la guerra española, El Ateneo, Buenos Aires, 1947
Versión de Alberto Girri y William Shand

Poetry Foundation - All Poetry - Modernist Archives - The Telegraph - Otra Iglesia Es Imposible -  Poetas Siglo XXI - Las Cosas que Hemos Visto - Antonio Diez - Radio La Primerísima - Club de Traductores Literarios de Buenos Aires

Foto: Cecil Day-Lewis, 1948 (detalle) John Gay/National Portrait Gallery UK

viernes, febrero 03, 2017

Cecil Day-Lewis / Una fuerte helada



Una helada llegó en la noche y robó mi mundo
y dejó a este niño cambiado en su cuna- una precoz
imagen de la primavera, demasiado brillante para ser verdad:
blanco alilado en los cristales de la ventana, cada brizna de hierba
abrigada como una candelilla, parra rusa abordando el seto.
Los olmos detrás de la casa no son más olmos
sino floraciones del cristal, tallos de la neblina
que aún cuelga valle abajo, amorfa
como la célula ciega de la cual la creación surgió.

El sol observa y los campos resplandecen con diamantes
de falsa primavera, prestarle este atavío nupcial
por unas pocas horas a una simple campesina,
¡luego dejarla toda desconsolada con viejos embellecimientos
de acónitos y campanillas de invierno! No, no aquí
en medio de este contoneo y filigrana de muerte
está la transformación real en curso,
sino en la honda profundidad donde la escarcha,
que angustia a los rígidos terrones suelta de su
puño las semillas y deja
que el futuro respire.

Cecil Day-Lewis (Ballintubbert, Irlanda, 1904-Hadley Wood, Inglaterra, 1972), 15 poetas irlandeses, versiones de Marina Kohon (inédito)

Foto: BBC

A Hard Frost

A frost came in the night and stole my world
And left this changeling for it - a precocious
Image of spring, too brilliant to be true:
White lilac on the window-pane, each grass-blade
Furred like a catkin, maydrift loading the hedge.
The elms behind the house are elms no longer
But blossomers in crystal, stems of the mist
That hangs yet in the valley below, amorphous
As the blind tissue whence creation formed.

The sun looks out and the fields blaze with diamonds
Mockery spring, to lend this bridal gear
For a few hours to a raw country maid,
Then leave her all disconsolate with old fairings
Of aconite and snowdrop! No, not here
Amid this flounce and filigree of death
Is the real transformation scene in progress,
But deep below where frost
Worrying the stiff clods unclenches their
Grip on the seed and lets
the future breathe. 

viernes, enero 15, 2016

Cecil Day-Lewis / ¿Dónde están los poetas de la guerra?




Ellos que en la estupidez  o mera avaricia
esclavizaron  la religión, los mercados, las leyes,
ahora toman nuestro lenguaje y nos
ordenan defender la causa de la libertad.

Es la lógica de nuestro tiempo
-no es tema para un verso inmortal-
que quienes vivimos por sueños honestos
defendemos lo malo frente a lo peor.

Cecil Day-Lewis (Ballintubbert, Irlanda, 1904-Hadley Wood, Inglaterra, 1972), Word Over All, 1943
Versión: Marina Kohon

Foto: W.H. Auden, Cecil Day-Lewis, Stephen Spender, Venecia, 1949 Hulton Getty/The Guardian


Where are the War Poets?

They who in folly or mere greed
Enslaved religion, markets, laws,
Borrow our language now and bid
Us to speak up in freedom’s cause.

It is the logic of our times,
-No subject for immortal verse –
That we who lived by honest dreams
Defend the bad against the worse.

lunes, noviembre 01, 2010

Cecil Day-Lewis / De "La montaña magnética"




3

En algún lugar más allá de las terminales
de la razón, al sur o al norte,
hay una montaña magnética
que remacha el cielo a la tierra.

No hay línea tendida hasta ahora.
Conexiones oxidadas en montones
y durmientes -huesos de muertos-
marcan una pista derrotada.

Un halcón que anualmente
cambia su sitio en el espacio,
en el último vuelo
puede significar el lugar.

Hierro en el alma,
espíritu acerado en fuego,
aguja temblando en la verdad -
tal lo que allí me revelará.

Cecil Day-Lewis (Ballintubbert, Irlanda, 1904-Hadley Wood, Inglaterra, 1972) The Magnetic Mountain, L. & V. Woolf, Londres 1933; Complete Poems, Random House, 2012
Versión de J. Aulicino

Foto: Cecil Day Lewis, 1951(detalle)  Irving Penn/Condé Nast Publications/National Portrait Gallery UK


The Magnetic Mountain

3

Somewhere beyond the railheads
Of reason, south or north,
Lies a magnetic mountain
Riveting sky to earth.


No line is laid so far.
Ties rusting in a stack
And sleepers – dead men’s bones –
Mark a defeated track.

Kestrel who yearly changes
His tenement of space
At the last hovering
May signify that place.

Iron in the soul,
Spirit steeled in fire,
Needle trembling on truth –
These shall draw me there.