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lunes, septiembre 27, 2021

Anne Sexton / Puertas cerradas



Para los ángeles que viven en este pueblo,
aunque cambian constantemente de forma
cada noche dejamos unas cuantas patatas frías
y un tazón de leche en el alféizar de la ventana.
Por lo general habitan un cielo en el que,
por cierto, no se admiten lágrimas.

Empujan la luna como
a un boniato hervido.
La Vía Láctea es su hembra
con sus muchos hijos.
Por la noche las vacas se tumban,
pero la luna, ese gran toro,
se levanta.

Sin embargo, allí arriba hay una habitación cerrada
con una puerta de hierro que no puede abrirse.
Guarda todas tus pesadillas.
Es el infierno.
Algunos dicen que el diablo cierra la puerta desde dentro.
Algunos dicen que los ángeles la cierran desde fuera.
Quienes están allí dentro no tienen agua
y no está permitido tocarse, nunca.
Se resquebrajan como asfalto.
Son mudos.
No gritan pidiendo ayuda
excepto dentro de sí
donde su corazón está cubierto de larvas.

Me gustaría abrir esa puerta,
hacer girar la oxidada llave
y estrechar entre mis brazos a cada uno de esos caídos,
pero no puedo, no puedo.
Sólo puedo sentarme aquí, en la tierra,
en mi sitio en la mesa.

Anne Sexton (Newton, Massachusetts, Estados Unidos, 1928-Weston, Massachusetts, Estados Unidos, 1974), Poetas norteamericanos en dos siglos. Volumen II, Libros Digitales, Ediciones en Danza, Buenos Aires-Barcelona, 2020
Versión de Jonio González


Foto: Anne Sexton en la Universidad de Harvard, c.1974 Donald Preston/Boston Globe/Getty Images

LOCKED DOORS

For the angels who inhabit this town,
although their shape constantly changes,
each night we leave some cold potatoes
and a bowl of milk on the windowsill.
Usually they inhabit heaven where,
by the way, no tears are allowed.
They push the moon around like
a boiled yam.
The Milky Way is their hen
with her many children.
When it is night the cows lie down
but the moon, that big bull,
stands up.

However, there is a locked room up there
with an iron door that can't be opened.
It has all your bad dreams in it.
It is hell
Some say the devil locks the door
from the inside.
Some say the angels lock it from the outside.
The people inside have no water
and are never allowed to touch.
They crack like macadam.
They are mute.
They do not cry help
except inside
where their hearts are covered with grubs.

I would like to unlock that door,
turn the rusty key
and hold each fallen one in my arms
but I cannot, I cannot.
I can only sit here on earth
at my place at the table.

domingo, mayo 26, 2019

Anne Sexton / Tres poemas
















Oh

Está nevando y la muerte me molesta
tan testaruda como el insomnio.
Las burbujas feroces de tiza,
las lesiones menores blancas
se instalan sobre la calle afuera.
Está nevando y la mujer de
noventa años que se estaba peinando
su pelo largo blanco fantasmal
se ha ido, embalsada incluso ahora,
incluso esta noche sus brazos son mosquetes
suaves a su lado y nada ella emana
salvo su última palabra - “Oh”. Sorprendida por la muerte.

Está nevando. Puntos de papel
caen de la agujereadora.
¿Hola? ¡La señora Muerte está aquí!
Ella sufre de acuerdo a las cifras
de mi odio. Oigo los filamentos
del alabastro. Me acostaría
con ellos y levantaría mi locura
como una peluca. Me acostaría
afuera en una habitación de lana
y dejaría que la nieve me cubra.
París blanco o copo blanco
o argentino, todo en el lavamanos
de mi boca, llamando, “Oh”.
Estoy vacía. Soy estúpida.
La Muerte está acá. No hay
otro acuerdo. ¡Nieve!
¡Ve la marca, la cicatriz, la cicatriz!
Mientras tanto sirves té
con tus manos buenmozas y amables.
Después deliberadamente sacas tu
dedo índice y lo apuntas a mi sien,
diciendo, “¡Puta suicida!
Me gustaría agarrar un sacacorchos
y sacar para afuera todo tu cerebro
y así nunca jamás volverás”.
Y cierro mis ojos sobre el té
humeante y veo a Dios abriendo sus dientes.
“Oh”. Él dice.
Veo a la nena dentro de mí escribiendo, “Oh”.
Oh, querida, no por qué.


Madre e hija

Linda, estás dejando
tu cuerpo viejo ahora.
Yace plano, una mariposa vieja, todo brazos,
todo piernas, todo alas, suelto como un vestido viejo.
Extiendo mi mano pero mis dedos se vuelven
llagas y yo soy calor materno y gastado.
Al igual que tu niñez está gastada.
Te pregunto sobre esto y sostienes tus
perlas. Te pregunto sobre esto
y pasas por delante de ejércitos. Te pregunto sobre esto -
con tu reloj grande andando,
sus manecillas más anchas que las pajitas- y coserás
un continente.
Ahora tienes dieciocho
Te di mis nalgas, mis despojos,
mi Madre & Co. y mis dolencias.
Te pregunto sobre esto
y no vas a saber la respuesta -
el bozal en tu boca,
la tienda esperanzada de oxígeno, los tubos,
los senderos, la guerra y el vómito de la guerra.
Sigue, sigue, sigue,
cargando recuerdos para los chicos, cargando
polveras para los chicos, mi Linda, sangre para
el derramamiento de sangre.
Linda, estás dejando
tu cuerpo viejo ahora.
Me vaciaste los bolsillos y juntaste
todas mis fichas de poker y me dejaste vacía y
como el río entre nosotras se angosta, haces calistenia,
ese semáforo femenino de piernas largas.
Te pregunto sobre esto
y me vas a coser una mortaja y seguirás con la parrilla
del lunes y sacarás con el pulgar las tripas de la gallina.
Te pregunto sobre esto y verás mi muerte
babeando en estos labios grises
mientras, mi ladrona, comerás fruta y
pasarás el resto del día.


Jesús levanta a la prostituta

La prostituta se agachó
con sus manos sobre su cabello rojo.
Ella no estaba buscando clientes.
Ella tenía mucho miedo.
Un cuerpo delicado vestido de rojo,
tan rojo como un puño destrozado
y ella estaba sangrante también
porque la gente del pueblo estaban tratando
de apedrearla hasta la muerte.
Las piedras se le acercaron como abejas al caramelo
y la dulce colorada prostituta que ella era
gritaba, J nunca, J nunca.
Rocas volaron hacia su boca como palomas
y Jesús vio esto y pensó en
exhumarla como un funerario.

Jesús sabía que una enfermedad terrible
vivía dentro de la prostituta y que Él podía abrirla
con Sus dos pequeños pulgares.
Él levantó Su mano y las rocas
cayeron al suelo como donas.
De nuevo Él alzó Su mano
y la prostituta fue a besarlo.
Él la abrió dos veces. En el acto.
Él la abrió dos veces en cada pecho,
empujando Sus pulgares hasta que la leche paró,
esos dos forúnculos de prostitución.
La prostituta lo siguió a Jesús como un cachorro
porque él la había levantado.
Ahora ella renunció a sus fornicaciones
y se convirtió en su mascota.
Que él la haya levantado la hizo sentir
como una nena de nuevo como cuando ella tenía un padre
que le sacaba la tierra de los ojos.
De hecho, ella se aferró a sí misma,
sabiendo que le debía la vida a Jesús,
tan seguro como una carta ganadora.

Anne Sexton (Newton, Massachusetts, Estados Unidos, 1928-Weston, Massachusetts, Estados Unidos, 1974)
Traducción de Noelia Torres

El libro de la locura,
Caleta Olivia,
Buenos Aires, 2019









Caleta Olivia - UNAM -Algún Día en Alguna Parte - El Placard
---
Foto: Anne Sexton, 1974  Arthur Furst/ABC

viernes, marzo 08, 2019

Anne Sexton / El pájaro de la ambición













Entonces a esto hemos llegado,
insomnio a las 3:15 a.m.,
el reloj repica su motor

como una rana siguiendo
un reloj de sol incluso teniendo un
espasmo eléctrico en el cuarto de hora.

El negocio de las palabras me mantiene despierta.
Estoy tomando chocolatada,
esa mamá marrón y tibia.

Me gustaría una vida simple,
pero durante toda la noche voy poniendo
lejos poemas en una caja larga.

Es mi caja de la inmortalidad,
mi plan para el después,
mi ataúd.

Toda la noche alas negras
se sacuden en mi corazón.
Cada una un pájaro de la ambición.

El pájaro quiere que lo tiren
desde un lugar alto como el Puente Tallahatchie.

Quiere prender un fósforo de la cocina
e inmolarse.

Quiere volar hacia la mano de Miguel Ángel
y aparecer pintado en un cielo raso.

Quiere perforar el avispero
y salir con una larga deidad.

Quiere comer pan y vino
y sacar a la luz a un hombre que flota felizmente en el Caribe.

Quiere ser presionado como una llave
así puede liberar a los Reyes Magos.

Quiere despedirse entre extraños
repartiendo pedacitos de su corazón como hors d’oeuvres.

Quiere morir cambiándose sus ropas
y salir corriendo al sol como un diamante.

Él quiere, yo quiero.
Querido Dios, ¿no sería
bastante mejor solo beber chocolatada?

Me tengo que conseguir un pájaro nuevo
y una caja de la inmortalidad nueva.
Hay bastante locura dentro de esta.

Anne Sexton (Newton, Massachusetts, Estados Unidos, 1928-Weston, Massachusetts, Estados Unidos, 1974), Poetry Foundation
Versión de Noelia Torres

Eterna Cadencia - Zenda - Otra Iglesia Es Imposible


The Ambition Bird

So it has come to this –
insomnia at 3:15 A.M.,
the clock tolling its engine

like a frog following
a sundial yet having an electric
seizure at the quarter hour.

The business of words keeps me awake.
I am drinking cocoa,
the warm brown mama.

I would like a simple life
yet all night I am laying
poems away in a long box.

It is my immortality box,
my lay-away plan,
my coffin.

All night dark wings
flopping in my heart.
Each an ambition bird.

The bird wants to be dropped
from a high place like Tallahatchie Bridge.

He wants to light a kitchen match
and immolate himself.

He wants to fly into the hand of Michelangelo
and come out painted on a ceiling.

He wants to pierce the hornet’s nest
and come out with a long godhead.

He wants to take bread and wine
and bring forth a man happily floating in the Caribbean.

He wants to be pressed out like a key
so he can unlock the Magi.

He wants to take leave among strangers
passing out bits of his heart like hors d’oeuvres.

He wants to die changing his clothes
and bolt for the sun like a diamond.

He wants, I want.
Dear God, wouldn’t it be
good enough just to drink cocoa?

I must get a new bird
and a new immortality box.
There is folly enough inside this one.

Poetry Foundation - Anne Sexton, The Complete Poems.  Copyright © 1981 by Linda Gray Sexton and Loring Conant, Jr., executors of the will of Anne Sexton.
https://www.poetryfoundation.org/poems/148744/the-ambition-bird-5c11322239c2b%20Anne%20Sexto
---
Foto: Anne Sexton s/d

domingo, noviembre 18, 2018

Anne Sexton / Lunes















Debe ser viernes a estas alturas.
Admito que he estado mintiendo.
Los días no se congelan
y decir que la nieve contiene el silencio en su interior
es ignorar las posibilidades de la palabra.
Sólo el árbol contiene en él al silencio;
silencioso como el crucifijo
machacado hace años
como un zapato artesanal.
Alguien una vez
le pidió a un elefante que no se moviera.
Es por eso que los árboles permanecen quietos todo el invierno.
No van a ningún lado.

Anne Sexton (Newton, Massachusetts, Estados Unidos, 1928-Weston, Massachusetts, Estados Unidos, 1974)
Traducción de Verónica Zondek

La muerte de los padres,
Zindo&Gafuri,
Buenos Aires, 2018









Eterna Cadencia - UNAM
---
Foto: Anne Sexton, 1967, AP/El País

miércoles, enero 07, 2015

Anne Sexton / De "Angeles del amorío"














6. Angel de las casas de playa y los picnics

Angel de las casas de playa y los picnics, ¿sabes jugar solitario?
Cincuenta y dos rojos y negros, y solo yo misma a quien culpar.
Mi sangre zumba como nido de avispones. Estoy sentada en una silla de cocina
ante una mesa puesta para uno. La cuchillería es la misma
y el vaso y el azucarero. Escucho mis pulmones llenarse y expirar
como en una operación. Pero no me queda nadie a quien contarle.

Una vez fui pareja. Era mi propio rey y reina
con queso y pan y rosé en las rocas de Rockport.
Una vez tomé el sol en pelotas, toda tostada y delgada,
mirando los barquitos de juguete pasar, esperando
a buses llenos de turistas. Una vez nombré al desayuno la comida
más sensual del día. Una vez coqueteé con el arresto
durante una marcha por la paz en Washington. Una vez fui joven y osada
y abandoné a cientos de personas sin pareja afuera en el frío.

Anne Sexton (Newton, Massachusetts, Estados Unidos, 1928-Weston, Massachusetts, Estados Unidos, 1974), "El libro de los disparates", 1972, El bebé de la muerte y otros poemas, versión de Verónica Zondek, La Calabaza del Diablo, Santiago de Chile, 2014
---
Foto: Anne Sexton Ian Cook/El País/Time Life /Getty Images

jueves, noviembre 01, 2012

Anne Sexton / El bebé de la muerte




El bebé de la muerte

1. Sueños

Fui un bebé de hielo.
Me volví azul celeste.
Mis lágrimas fueron dos mostacillas de vidrio.
Mi boca se petrificó en un aullido sordo.
Dicen que fue un sueño
pero yo recuerdo ese endurecimiento.
A los seis años mi hermana
soñaba cada noche con mi muerte:
"El bebé se convirtió en hielo.
Alguien lo puso en el refrigerador
y se endureció como un Helado."
Recuerdo la fetidez del paté.
Cómo me acostaron sobre una bandeja
entre la mayonesa y el tocino.
El ritmo del refrigerador
fue alterado.
La botella de leche siseó como una serpiente.
Los tomates vomitaron sus estómagos.
El caviar se transformó en lava.
Los pimientos se besaron cual cupidos.
Me moví como una langosta,
más y más despacio.
El aire era pequeño.
No servía.
*
Yo estaba en la fiesta de los perros.
Yo era su hueso.
Me habían tendido en su perrera
como un pavo fresco.
Este era el sueño de mi hermana
pero recuerdo esa división;
Recuerdo el olor a cama de enfermo
el del piso de aserrín, de los ojos rosados,
de las lenguas rosadas y los dientes, esas uñas.
Me llevaron como a Moisés
escondida por las patas
de diez bulterriers bostonianos,
diez toros furiosos
que saltaban como enormes cucarachas.
Al comienzo me lamieron
áspera como papel lija.
Quedé muy limpia.
Entonces desapareció mi brazo.
Me estaba desarmando.
Me amaron hasta
que me fui.


2. La muñeca Dy-Dee

Mi muñeca Dy-dee
murió dos veces.
Una vez cuando arranqué
su cabeza
y la dejé flotar en el excusado
y otra vez
bajo la luz de la lámpara
cuando se derritió
tratando de calentarse.
Era una miseria
con su carita abrazando
sus pequeños brazos torcidos.
Murió en plena sabiduría de goma.


3. Siete veces

Morí siete veces
de siete modos
dejando que la muerte me hiciera una seña,
dejando que la muerte pusiera su marca sobre mi frente,
cruzada, cruzada.
Y la muerte se arraigó en ese sueño.
En ese sueño yo sostenía un bebé de hielo
y lo acunaba
y era acunada por él.
Oh Madona, abrázame.
Soy un pequeño puñado.


4. Madona*

Mi madre murió
sin nadie que la meciera, nadie.
Pasé semanas al lado de su lecho de muerte
viéndola abalanzarse contra los barrotes de metal
retorciéndose como un pez colgado de un anzuelo
bajoneada yo en sus momentos más lúcidos,
dejando que la sacerdotisa bailara sola,
queriendo poner mi cabeza sobre su falda
o hasta de algún modo tomarla en mis brazos
y juguetear con su rizado pelo gris.
Pero el caballo que la mecía era el dolor
con el vómito humeando desde su boca.
Su vientre estaba hinchado con otra criatura,
el bebé del cáncer, hinchado como una pelota de fútbol.
No podía tranquilizarme.
Con cada movimiento y corcoveo
disminuía Madona
hasta que aquel extraño trabajo de parto tomó posesión de ella.
Entonces el cuarto fue a la quiebra.
Ese fue el fin de su deuda.
--
* Madonna se refiere aquí tanto a María, la madre de Jesucristo, como a la madre de Anne
Sexton- María Gray.


5. Max*

Max y yo
dos hermanas impúdicas,
dos escritoras impúdicas,
dos cargas agobiantes,
hicimos un pacto.
Acabar con la muerte a palos.
Hacernos cargo.
Construir nuestra muerte cual carpinteros.
Cuando ella estaba agobiada
construíamos su sueño cada noche.
Hablábamos pegadas al teléfono
hasta que sus párpados bajaban como persianas.
Y acordamos en esos largos y musitados llamados
que cuando llegue el momento
hablaremos tonterías,
no nos importará lo que digamos,
tomaremos las cosas como vengan.
Sí,
Cuando la muerte llegue con su capucha
no seremos respetuosas.
---
* Max es Maxine Kumin, Premio Pullitzer en poesía y la amiga más cercana de Anne Sexton a lo largo de diecisiete años.


6. Bebé

Muerte
yaces en mis brazos cual querubín,
tan pesada como la masa del pan.
Tus alas lechosas están inertes como el plástico.
El pelo suave como la música.
El pelo del color de un arpa.
Y los ojos hechos de vidrio
tan frágiles como el cristal.
Cada vez que te mezco
pienso que te vas a quebrar.
Meciéndome.
Ojo de vidrio, ojo de hielo,
ojo primordial
ojo de lava
ojo de alfiler
ojo de quiebre
¡cómo me devuelves la mirada!
Cual mirada fija de niño pequeño
sabes todo acerca de mí.
Has usado mi ropa interior.
Has leído mi periódico.
Has visto a mi padre darme de latigazos.
Has visto como acaricio el látigo de mi padre.
Meciéndome.
Nos movemos hacia atrás y hacia adelante
reconfortándonos mutuamente.
Somos piedra.
Estamos talladas, una pietá
que se balancea y se balancea.
Afuera, el mundo es un ejército gélido.
Afuera el mar es obligado a ponerse de rodillas. Afuera,
Pakistán es devorado de un mordisco.
Meciéndome.
Tu eres mi niño de piedra
con ojos fijos como canicas.
Hay un bebé de la muerte
para cada uno de nosotros.
Somos su dueño.
Su aroma es nuestro aroma...
Cuidado. Cuidado.
Existe una ternura.
Existe un amor
para este necio viajero
que espera en su cobertor rosado.
Algún día,
cargada de cáncer o desastre
voy a mirar a Max
y le diré: Ha llegado la hora.
Entréguenme al bebé de la muerte
y entonces será
ese último mecer.

Anne Sexton (Massachusetts, Estados Unidos, 1928- 1974)
Versiones de Verónica Zondek


THE DEATH BABY// 1. Dreams// I was an ice baby./ I turned to sky b lue./ My tears became two glass beads./ My mouth stiffened into a dumb howl./ They say it was a dream/ but I remember that hardening.// My sister at six/ dreamt nightly of my death:/ "The baby turned to ice./ Someone put her in the refrigerator/ and she turned as hard as a Popsicle."// I remember the stink of the liverwurst./ How I was put on a platter and laid/ between the mayonnaise and the bacon. /The rhythm of the refrigerator/ had been disturbed. / The milk bottle hissed like a snake /The tomatoes vomited up their stomachs.The caviar turned to lava./ The pimentos kissed like cupids./ I moved like a lobster, / slower and slower. / The air was tiny./ The air would not do.// */ / I was at the dogs' party./ I was their bone./ I had been laid out in their kennel/ like a fresh turkey./ This was my sister's dream/ but I remember that quartering;/ I remember the sickbed smell/ of the sawdust floor, the pink eyes,/ the pink tongues and the teeth, those nails./ I had been carried out like Moses / and hidden by the paws/ of ten Boston bull terriers,/ ten angry bulls/ jumping like enormous roaches. / At first I was lapped,/rough as sandpaper./ I became very clean./ Then my arm was missing./ I was coming apart./ They loved me until/ I was gone.// 2. The Dy-dee Doll// My Dydee doll/ died twice./ Once when I snapped/ her head off / and let it float in the toilet/ and once under the sun lamp/ trying to get warm/ she melted./ She was a gloom,/ her face embracing/ her little bent arms./ She died in all her rubber wisdom.// 3. Seven Times// I died seven times/ in seven ways/ letting death give me a sign, / letting death place his mark on my forehead,/ crossed over, crossed over.// And death took root in that sleep./ In that sleep I held an ice baby/ and I rocked it/ and was rocked by it./ Oh Madonna, hold me./ I am a small handful.// 4. Madonna// My mother died/ unrocked, unrocked./ Weeks at her deathbed/ seeing her thrust herself against the metal bars,/ thrashing like a fish on the hook/ and me low at her high stage,/ letting the priestess dance alone,/ wanting to place my head in her lap/ or even take her in my arms somehow / and fondle her twisted gray hair./ But her rocking horse was pain/ with vomit steaming from her mouth./ Her belly was big with another child,/ cancer's baby, big as a football./ I could not soothe./ With every hump and crack/ there was less Madonna/ until that strange labor took her./ Then the room was bankrupt./ That was the end of her paying 5. Max// Max and I/ two irmnoderate sisters,/ two immoderate writers,/ two burdeners,/ made a pact./ To beat death down with a stick./ To take over./ To build our death like carpenters./ When she had a broken back,/ each night we built her sleep./ Talking on the hot line/ until her eyes pulled down like shades./And we agreed in those long hushed phone calls/ that when the momento comes/ we'll talk turkey,/ we'll shoot words straight from the hip,/ we'll play it as it lays./ Yes,/ when death comes with its hood/ we won't be polite. 6. Baby// Death,/ you lie in my arms like a cherub,/ as heavy as bread dough./ Your milky wings are as still as plastic./ Hair as soft as music./ Hair the color of a harp./ And eyes made of glass,/ as brittle as crystal./ Each time I rock you / I think you will break./ I rock. I rock./ Glass eye, ice eye,/ primordial eye,/ lava eye,/ pin eye, / break eye, / how you stare back!// Like the gaze of small children/ you know all about me. /You have worn my underwear. / You have read my newspaper./ You have seen my father whip me./ You have seen me stroke my father's whip.// I rock. I rock./ We plunge back and forth/ comforting each other./ We are stone./ We are carved, a pieta/ that swings and swings. /Outside, the world is a chilly army./ Outside, the sea is brought to its knees./ Outside, Pakistan is swallowed in a mouthful.// I rock. I rock./ You are my stone child / with still eyes like marbles./ There is a death baby/ for each of us./ We own him. / His smell is our smell./ / Beware. Beware./ There is a tenderness./ There is a love/ for this dumb traveler/ waiting in his pink covers./ Someday,/ heavy with cancer or disaster/ I will look up at Max/ and say: It is time./ Hand me the death baby/ and there will be/ that final rocking.
---
Ilustración: I Can See the Whole Room!... and There's Nobody in It!, 1961, Roy Lichtenstein

martes, agosto 11, 2009

Anne Sexton / Todos ustedes conocen...

Todos ustedes conocen la historia de la otra mujer

Es un pequeño Walden.
Ella está sola en su jadeo
mientras el cuerpo de él despega y vuela,
vuela tan derecho como una flecha.
Pero es una mala interpretación.
La luz del día no es amiga de nadie.
Dios llega como un amo
y enciende su lámpara de bronce.
Ahora ella se siente más o menos.
El coloca sus huesos de vuelta
retrasando una hora el reloj.
Ella conoce la carne, ese globo de piel,
los miembros sin dirección, las tablas,
el tejado, el cambiante tejado.
Ella es su selección, horario partido.
¡Ustedes también conocen la historia! Miren,
cuando esto termina él la cuelga
como un teléfono de vuelta en su lugar.

Anne Sexton (Massachusetts, Estados Unidos, 1928-1974), La Danza del Ratón n° 8, agosto de 1987
Versión de Jonio González

De Anne Sexton en este blog:
Santa, versión de Verónica Zóndek
---

jueves, octubre 02, 2008

Anne Sexton / Santa

Padre
el traje de Santa Claus
que compraste en Wolff Fonding Theatrical Supplies
mucho antes de que yo naciera,
está muerto.
La barba blanca con la que me engañabas
y el pelo como el de Moisés,
la lana gruesa y crespa
que solía susurrarme en el cuello,
está muerta.
Sí, mi rozagante Santa
haciendo sonar tu cencerro de bronce.
Con hollín de verdad sobre tu nariz
y nieve (a veces sacada del refrigerador)
sobre tus grandes hombros.
La habitación era como Florida.
Sacaste tantas naranjas de tu saco
y las esparciste en el salón,
riendo todo el tiempo con esa risa de Polo Norte.
Mamá te besaba
para ella esa era la altura.
Mamá podía abrazarte
porque no tenía miedo.
Los renos golpeaban sobre el techo
(Era mi Nana con un mazo en el altillo.
Para mis hijos era mi esposo
rompiendo cosas con una palanca).
El año que dejé de creer en ti
es el año en que estabas ebrio.
Mi hombre rojo y borrachín,
tu voz pastosa como el jabón,
estabas muy lejos de ser San Nico
con ese olor a coctel de papá.
Lloré y salí corriendo del cuarto
y tú dijiste, "¡Bien, gracias a Dios ésto terminó!"
Y así fue, hasta que llegaron los nietos.
Entonces te amarré las almohadas
a las 5:00 A.M. de la mañana de Cristo
y te ajusté la barba,
toda amarillenta con el tiempo,
y puse rouge sobre tus mejillas
y Blanco Tiza en tus cejas.
Eramos conspiradores,
actores secretos,
y te besé
porque era lo suficientemente alta.
Pero eso ya pasó.
La era se acaba
y hay niños grandes que cuelgan sus calcetas
y construyen un negro monumento a tu memoria.
Y tú, tú te esfumas
como un guardavías perdido
moviendo su linterna
ante el tren que ya no llega.

Anne Sexton (Newton, Massachusetts, Estados Unidos, 1928-Weston, Massachusetts, Estados Unidos, 1974)
Versión de Verónica Zondek

4. Santa
Father,/ the Santa Claus suit/ you bought from Wolff Fording Theatrical Supplies,/ back before I was born,/ is dead./ The white beard you fooled me with/ and the hair like Moses,/ the thick crimpy wool/ that used to buzz me on the neck,/ Ìs dead./ Yes, my busting rosy Santa,/ ringing your bronze cowbell./ You with real soot on your nose/ and snow (taken from the refrigerator some years)/ on your big shoulder./ The room was like Florida./ You took so many oranges out of your bag/ and threw them around the living room,/ all the time laughing that North Pole laugh./ Mother would kiss you/ for she was that tall./ Mother could hug you/ for she was not afraid./The reindeer pounded on the roof./ (It was my Nana with a hammer in the attic,/ For my children it was my husband/ with a crowbar breaking things up.)/ The year I ceased to believe in you/ is the year you were drunk./ My boozy red man,/ your voice all slithery like soap,/ you were a long way from Saint Nick/ with Daddy's cocktail smell./ I cried and ran from the room/ and you said, "Well, thank God that's over!"/ And it was, until the grandchildren came./ Then I tied up your pillows/ in the five A.M. Christ morning/ and I adjusted the beard,/ all yellow with age,/ and applied rouge to your cheeks/ and Chalk White to your eyebrows./ We were conspirators,/ secret actors,/ and I kissed you/ because I was tall enough./ But that is over./ The era closes/ and large children hang their stockings/ and build a black memorial to you./ And you, you fade out of sight/ like a lost signalman/ wagging his lantern/ for the train that comes no more.