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domingo, agosto 29, 2021

Anna Ajmátova / Dos poemas




Me diste una juventud difícil.
Tanta tristeza en el camino.
¿Teniendo un alma pobre
cómo puedo ofrecerte riquezas?
Una canción larga, halagadora,
el destino canta sobre la gloria.
¡Señor! Soy tu esclava
descuidada y tacaña.
No seré ni la rosa, ni una brizna de hierba
en los jardines del Padre.
Cada migaja me hace temblar,
la palabra de un tonto, también.

1912

*
¡Mi cuerpo cambió terriblemente,
mi boca se puso fea!
No deseaba una muerte así,
no había marcado esta fecha.
Me pareció que en lo alto
una nube chocaba con otra nube,
y que el fuego de un rayo
y la voz de la gran dicha
descendía sobre mí como los ángeles.

1913

Anna Ajmátova (Bolshoi Fontán, Ucrania, 1889 - Domodedovo, Rusia, 1966)

Detrás de mí marchan millones
,
Llantén, 
Buenos Aires, 2021
Versiones de Natalia Litvinova









Imagen: Anna Ajmátova por Amedeo Modigliani, París, 1911 Memorial Museum Anna Akhmatova en San Petersburgo/ France Culture/ Getty Images

lunes, diciembre 09, 2019

Ana Ajmátova / Bocetos de Komarovo


          











             Oh musa del llanto
                    M. Tsvetaiéva

... Y yo aquí renuncié a todo,
a todos los bienes terrenales:
el espíritu guardián de "este lugar"
es ahora la corteza de los árboles.

Todos somos huéspedes de la vida,
vivir es solo una costumbre.
Oigo en los caminos del aire
dos voces que dialogan.

¿Dos? Contra la pared del este,
junto a espesos arbustos de frambuesas,
hay una rama oscura, fresca, de saúco...
Es un mensaje de Marina.

     En el puerto, noviembre de 1961 (delirando)

Anna Ajmátova (Bolshoi Fontán, Ucrania, 1889-Domodedovo, Rusia, 1966), Poesía en traducción, Jordi Doce ed., Círculo de Bellas Artes, Madrid, 2007
Traducción de Olvido García Valdés y Monika Zgustova

Letras Libres - UNAM - Animales en Bruto - A Media Voz - El Placard - Otra Iglesia Es Imposible

Imagen: Anna Ajmátova por Kuzma Petrov-Vodkin, 1922. Foto: Sailko (detalle) Wikimedia Commons

domingo, abril 03, 2016

Anna Ajmátova / Cuando una persona muere...















Cuando una persona muere
Cambian también sus retratos.
Sus ojos miran de otra forma, y sus labios
Sonríen con otra sonrisa.
Yo me di cuenta de esto al regresar
Del entierro de un poeta.
Desde entonces, con frecuencia, he comprobado
Que mi conjetura era cierta.

Anna Ajmátova (Bolshoi Fontán, Ucrania, 1889-Domodedovo, Rusia, 1966), Poemas escogidos, traducción de Jorge Bustamante García, Editorial Norma, Bogotá, 1998 Vía La Gaddiana

lunes, julio 29, 2013

Poemas elegidos, 88


Diego Bentivegna 
(Buenos Aires, 1973)

Requiem, de Anna Ajmátova
Yo tendría unos dieciséis, tal vez unos diecisiete años. "Requiem", el poema de Anna Ajmátova, figuraba en una antología de poesía rusa del siglo XX que todavía conservo, compilada y traducida por Irina Bogdaschevski en la colección de literatura universal del Centro Editor de América Latina. Ese librito representaba entonces la apertura hacia una estepa que en mi mente estaba atravesada por tártaros y otros nómades peligrosos, como se veía en algunas películas históricas que miraba en la tele los sábados a la tarde (La rebelión de los cosacos, Taras Bulba, Miguel Strogoff).
Según puedo reconstruir hoy, en mis primeras lecturas lo que más me atraía del poema de Ajmátova -que se reproducía en seco, sin comentarios ni notas explicativas- era sobre todo el trabajo que absorbía y elaboraba poéticamente los grandes procesos históricos y los padecimientos de una existencia. Todo ello enraizado en una experiencia que, en el fondo, difícilmente podía reducirse a la palabra: la experiencia de la deportación y de la muerte.
Para intentar decir esa experiencia, el poema se corre del yo. Así, los versos de "Requiem" parecen no ser estrictamente dichos por una primera persona, sino que se muestran más bien como el producto de un entramado de subjetividades, como la voz de un sujeto plural, de un alguien: la voz de un cualquiera con el rostro borrado –como el de la mujer del inicio del poema-.


Requiem
(Fragmentos)

¡No, no estaba bajo el cielo extraño,
ni al amparo de alas extrañas!...
Estaba entonces junto con mi pueblo,
allí, donde mi pueblo, por desgracia, estaba.


En lugar de preámbulo…

En los años terribles de Iezhov estuve diecisiete meses parada en las filas frente a las cárceles de Leningrado. Una vez alguien me reconoció. La mujer de labios azules, que estaba detrás de mí y que seguramente jamás había oído mi nombre, recobrándose del aturdimiento tan común para todos nosotros, me preguntó al oído (allí todos hablaban en voz baja):
-Y esto, ¿puede usted describirlo?
Y yo dije:
-Sí, puedo.
Entonces una especie de sonrisa rozó aquello, que antes había sido un rostro.

                                                          1 de abril de 1957, Leningrado


Anna Andréyevna Ajmátova (Bolshoi Fontan, Odessa, 1889 - Moscú, 1966)
Versión de I. Bogdaschevski

Foto: Diego Bentivegna en RAE

miércoles, agosto 20, 2008

Ana Ajmátova / Para ustedes vida


Para ustedes vida...

para ustedes vida, para mí no mucha;
ahí está la curva más cercana.
tan estricto y preciso,
el cálculo invisible.

el lobo ama la vida salvaje,
pero a los lobos se los liquida pronto:
en el hielo, en el bosque y en el campo
siempre matan al lobo.

no llores, mi amigo único,
si en verano y en invierno
otra vez por los caminos del lobo
oyes mi voz.

Anna Ajmátova (Bolshoi Fontán, Ucrania, 1889-Domodedovo, Rusia, 1966), versión de Gabriela Adelstein. En Mitakuye Oyasin

Вам жить, а мне не очень, / Тот близок поворот. / О, как он строг и точен, / Незримого расчет. // Волк любит жить на воле, / Но с волком скор расчет: / На льду, в лесу и в поле / Бьют волка круглый год. // Не плачь, о друг единый, /Коль летом и зимой /Опять с тропы волчиной / Услышишь голос мой.
1959

En Бібліотека ім. Анни Ахматової (м. Київ)

Versión de otro poema de Ajmátova en este blog:
Hay en la intimidad un límite sagrado...

sábado, julio 05, 2008

Anna Ajmátova / Hay en la intimidad un límite sagrado


Hay en la intimidad un límite sagrado...

Hay en la intimidad un límite sagrado
Que trasponer no puede aun la pasión más loca
Siquiera si el amor el corazón desgarra
Y en medio del silencio se funden nuestras bocas.

La amistad nada puede, nada pueden los años
De vuelos elevados, de llameante dicha,
Cuando es el alma libre y no la vence
La dulce languidez del goce y la lascivia.

Pretenden alcanzarlo mentes enajenadas,
Y a quienes lo trasponen los colma la tristeza.
¿Comprendes tú ahora por qué mi corazón
No late a ritmo debajo de tu diestra?

Anna Ajmátova (Bolshoi Fontán, Ucrania, 1889 - Domodedovo, Rusia, 1966)
Versión de María Teresa León.

A media voz - Biblioteca Completa Ajmátova en ruso

Foto: Anna Ajmátova por Moisey Nappelbaum, 1922