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martes, octubre 22, 2024

Alfredo Veiravé / Puntos luminosos



Podrías creer que el arte es como un espejo
sobre la superficie del pulgar que gira
pequeño entre ideogramas luminosos
pero los gatos
sentados entre las piernas de las hermosas
modelos te contradicen.

Ellos son un tema general abstractos como las abejas
en la lluvia como las catástrofes submarinas
el cabello de Odiseo sobre la arena
enumeraciones que no alcanzan jamás la concentración:
esa sabiduría visual de transformarnos
en puntos luminosos
dispersos dolores en la punta del pulmón
que nada tiene que ver con la concentración de la historia.

[Puntos luminosos, 1970]

Alfredo Veiravé (Gualeguay, Argentina, 1928 - Resistencia, Argentina, 1991), Material de Lectura n° 121, 1987 (edición electrónica en 2024), selección y nota de Mempo Giardinelli, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)

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miércoles, febrero 01, 2023

Alfredo Veiravé / De "Laboratorio central"




Otros textos

Calímaco (1)

Como en los epigramas de Calímaco dejo esta breve
   frase
entre los dientes del gato: no me lloréis
  y buscadme en el jardín en tardes como esta
  cuando
el verano está quieto como un felino embalsamado
   entre las hojas.
Yo fui y soy lo que pude mientras viví en la tierra.
Ustedes saben que esta urna funeraria guarda cenizas
de recuerdos felices y de palabras felices
  que me hicieron volar fuera del espacio en otro tiempo
que volverá
cuando los extraterrestres desciendan otra vez sobre
Machu Picchu.


Cancionero de paloma

2) El glaciar Perito Moreno

Los turistas y otros miembros de la familia paterna y materna
han comenzado a llegar mientras la gata ahora mismo atraviesa
   mi estudio o sea el cuarto donde escribo estas
      crónicas
   ante la incertidumbre de que el glaciar se rompa
   uno de estos días y los viajes se posterguen y
   la flor del jazminero se ha abierto esta mañana:
   el tiempo de la gata gris es suyo y su andar pausado
   es semejante al tiempo de ruptura del glaciar Perito
                                                                                  Moreno
   a la ansiedad de todos los que la soñamos.
Seguramente las teorías de Einstein lo deben explicar
teniendo en cuenta que el tiempo de Paloma
es otro tiempo que se ha de comenzar a contar
a partir del momento en que ella se incorpore al mundo.
   Entre estos arquetipos metafísicos
   la seguimos esperando.


Quemar las naves

Al despertar me digo una vez más
   muy Cortesianamente
   "hay que quemar las naves"
pero cuando me dirijo hacia la playa
   veo blancos huesos de grandes pájaros prehistóricos
y parejas que han caído en el anillo del amor
    convertidas en pájaros del Japón /
miniaturas de tinta china
    que se mueven en el viento de una pasión cuaternaria
oigo una voz que adentro de mi cabeza
se mueve como los barcos de la costa
    esos galeones abandonados que contienen grandes
    cofres de joyas luminosas
que atraen mi codicia textual.

Alfredo Veiravé (Gualeguay, Argentina, 1928- Resistencia, Argentina, 1991), Laboratorio central, Ediciones del Dock, 1991

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viernes, enero 27, 2023

Alfredo Veiravé / de "El ángel y las redes"



La mano

Las líneas que cruzan la palma de la mano
tejen una alfombra de hilos cruzados,
triángulos y montes. Estos huesos cubiertos, 
los abismos y las venas, las tormentas
y el pergamino ajado y brillante de la piel,
allí, sobre la palma de la mano, parecen decir algo, 
llamarnos hacia el fondo de seres queridos,
de tardes anteriores, hacia el rostro
de la pequeña muerta
cuyas mejillas estarán ya caídas en el polvo;
y nos quedamos mirando allí
las hojas de la vida y de la muerte. El pálido
amarillo de las caras que ya no tenemos,
el odio o la miseria enredados
bajo estas aguas casi soñadas, bajo el tejido
astral y señalado que en un momento cae
como un relámpago sobre la memoria, y dice cosas
que ella sola descifra adentro del cuerpo,
de las distintas personas, de la sal, del agua,
y de la sangre
circulando por nosotros, y dice algo, algo
que ya hemos olvidado.
Una estrella se ha formado en la palma
de la mano, en la noche ha surgido
Y cruzando el cielo
ha desaparecido.


Los paraísos del cementerio de Gualeguay

Fuimos tomados de la mano, bajo los paraísos
al lugar donde un día enterrarán mi cuerpo,
sumergidos en preguntas y silencios, dulces aguas,
la vida sonreía, y el otoño 
derribaba sus hojas y sus flores
entre el canto de los pájaros.
Bella luz, gracia caída en medio de los cuerpos,
la muerte impulsa sus dedos victoriosos
sobre nuestros ojos, viajeros de la dicha.
Desde la infancia llevamos los días
como burbujas de inmensas llanuras,
de infinitos sueños, hasta que la infinitud
se abre, dentro nuestro.
Desde el nacimiento, desde los vientres germinados
esparcimos las semillas henchidas y fragantes, 
y el no morir del todo está en nosotros
como un grito, o el destello de un hambre insatisfecha
hasta el amor, como estos árboles eternos
que contemplan el suave descenso de las estaciones
sobre el canto de sus flores celestes,
caídas entre tumbas
y vueltas al vientre de la tierra creadora
y del Dios
que las convierte en lecho de nuestro sueño, en ella.


Oración en el alma del poeta

Oh, Señor, te ruego
envíes a mi alma, tan turbia a veces,
el aliento celeste de los linares
o la maravilla que limpia y purifica.
Y limpies, Señor, mis palabras y antes el pecho
de donde vienen, y que él sea manso y dulce
hasta restituir la perdida evidencia
de las cosas que nombra
cuando no reposa en el grave silencio.
Y así, Señor, quiero una canción de alabanza
no tan numerosa
como verdadera, y en ella estar siempre, siempre,
iluminado de amor, en cuerpo terrestre
y en verdor eterno.

Alfredo Veiravé (Gualeguay, Argentina, 1928- Resistencia, Argentina, 1991), vía Carles Tàvec

El ángel y las redes
,
Editorial Norte Argentino,
Resistencia, Chaco, 1959









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viernes, septiembre 22, 2017

Alfredo Veiravé / Dos poemas



Especies vegetales

La palmera pindó es una envidiable introvertida
como un ejecutante de jazz que improvisa sus temas bajo el vuelo
     de los loros,
   el jacarandá, en cambio, es un árbol femenino
sin inhibiciones y más bien con un orgullo legítimo por su belleza;
el palo borracho aún pálido y anémico por el problema de sus glándulas
jamás puede disimular ese complejo de su apariencia que lo hace
desconfiar de todas las conversaciones en las cuales cree
   oír alusiones a sus formas.
Solamente el gomero, suave y refinado, silencioso y seguro de sí mismo
cultiva el arte de la percepción frente a los más severos críticos
y con buenos modales en las fiestas mundanas
sonríe para adentro sabiéndose dueño de un secreto poderoso.


Hyeronimus Bosch

Mi casa en Resistencia, como la ciudad de México o Tenochtitlán,
fue construida sobre una laguna subtropical de camalotes e irupés y
pájaros extraños; por eso cuando las grandes lluvias
tropicales la convierten en un
arca de Noé ella se mueve sobre los hormigueros y las aguas
y nunca hay nada que se quede fijo en esos movimientos
impredecibles por eso creo que hice mal en comprar en el
Museo del Prado una reproducción de tamaño más o menos natural de
     El jardín de las delicias

¡Cómo no se va a asustar aquí un pintor flamenco de estos
cambios de la realidad si su fantasía sólo sabe engendrar
maquinarias de monstruos devoradores europeos, un bestiario
de símbolos carnales en la aldea de Hertogenbosch!

Alfredo Veiravé (Gualeguay, Argentina, 1928- Resistencia, Argentina, 1991), Historia natural, Sudamericana, Buenos Aires, 1980

Otra Iglesia Es ImposibleAnalecta Literaria - Biblioteca Provincial de Entre Ríos
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lunes, julio 09, 2012

Alfredo Veiravé / Ahora las explicaciones sensatas


Ahora las explicaciones sensatas

Mis extraños amigos buenos lectores
a pedido de ustedes doy aquí estas explicaciones
de algunos versos perdidos en la oscuridad
a manera de diccionario a forma de imágenes
a campos con puertas
    donde dice "Madame Bovary" debe leerse es obvio "la soledad
de una muchacha provinciana"
    donde dice "tabaco" debe leerse "la compañía de las hojas
que los cronistas fumaron por una mujer" o "dolor en el pecho"
    (aunque la posición de la palabra "tabaco" es importante ya que
    no es lo mismo si está de espaldas o decúbito dorsal)
    donde dice "Imperio" debe leerse "los informes cubiertos de polvo
radiactivo en los archivos de Indias"
    donde dice "Claudia Cardinale" una manera no común de abrirse
los botones de su blusa o "su espalda desnuda"
    "caracoles en la playa" quiere decir "atracción física y espiritual"
    donde dice "núcleos de palabras" debe buscarse
    la poesía que no pude encontrar
en algunas erratas deben detenerse pensando que éstos son
    sólo borradores en las Cuevas de Altamira
frente a una puerta cerrada o una máquina de escribir debe leerse
    "múltiples senderos"
    cigarras o chicharras quieren decir "verano"
y es necesario que comprendan que todas las figuras de los textos
son imágenes pasajeras un caleidoscopio como el cuerpo de Justine
los biombos chinos paneles corredizos pantallas de televisión
llamados telefónicos espacios en el cosmos o en las venas
    su cabeza recostada sobre el grabador los rostros en la sombra o en la luz
las enciclopedias
                  las asociaciones interminables como en partículas radiactivas
y los viajes, bueno, los sentimientos y es claro
    los mitos que uno urde sobre la realidad
esas nostalgias de la lluvia entre las hojas del gomero (aunque
    no estoy seguro si todo esto es cierto
porque la página escrita es también una lectura secreta)
    un museo o una biblioteca
       una pintura rupestre con palabras y signos.

Alfredo Veiravé (Gualeguay,  Argentina, 1928- Resistencia, Argentina, 1991), "El imperio milenario", 1973, Cazador de signos. Antología esencial, selección, estudio y notas de Mariela Blanco, Universidad Nacional de Mar del Plata, 2012
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Ilustración: Sin título, 1908, Man Ray MoMA

sábado, julio 31, 2010

Alfredo Veiravé / Dos poemas


Serpientes venenosas

José Jolís S.J. nos habla de las serpientes venenosas
y de los cascabeles (tintinean en los platillos de oro de las bailarinas
de las cortes florentinas, danzas de salones barrocos)
nos describe su color / rojo /
(búfalos de Altamira cuando uno puede ver las
oscuras cavernas paleolíticas de la mujer amada)
y cómo esas víboras de ojos fosforescentes alumbran de noche
el paso de los indígenas perdidos en la selva de sus pesadillas,
y aunque Plinio dudaría más o menos escéptico o envidioso
Jolís describe una grande del tamaño de un buey o de
un gomero de la India
sobre el cual durmieron con el Cacique Tellogotí de la Nación Giapitallagá
y el Cacique Aglaiquí de la Nación Toba.

Durante varios siglos se creyó que todo era una mentira
una exageración de los chronistas
hasta que en 1970 dos astronautas que regresaron del espacio
habían crecido 4 centímetros y medio de estatura.


Historia clínica con datos verdaderos y prosaicos

     No hagas poemas con problemas personales.
                                Drummond de Andrade


Hace años me hicieron un personal injerto de tibia
en la columna (Mal de Pott), y luego me extrajeron un riñón
(órgano que no es fácil de colocar en un poema)
hace poco
me pusieron un marlex en el cuerpo:
ya parezco el Vizconde Demediado de Calvino.
Pero esa razón, quizás, él resucita y ama más la vida
y el sol del jardín rejuvenece y tranquilo
y feliz como el destino sereno de las plantas,
yo pienso a mis amigos, a la enferma Katherine, y se llena
de energías vitales subterráneas y abro al azar
por ejemplo
las cartas de Herman Hesse o los versos de Ortiz.
Y todo lo que saludablemente leo o invento o confundo
en el Chaco o Nueva York (perdonen los lectores
la experiencia) son discursos simulados
de la imagen / "Puesto que estos misterios nos rebasan
finjamos ser sus organizadores" (¿y por qué no agregar que la poesía
es una abreviada forma personal de la ansiedad?)

Yo bebo en consecuencia a grandes sorbos en la copa transparente
que me sirve la vida, en el rosado vino
(médico-científico) del amor natural.

Alfredo Veiravé (Gualeguay, Argentina, 1928- Resistencia, Argentina, 1991), Radar en la tormenta, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1985
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Ilustración: Seres híbridos, 1979, Raquel Forner

miércoles, julio 02, 2008

Alfredo Veiravé / Cangrejos en la playa de Armação

Al principio son invisibles como los cabellos
rubios de un cuadro de Botticelli
pero a la hora de la siesta empiezan a
salir otros más grandes
tiemblan al paso del turista desprevenido
y huyen se esconden rápidamente cobijados en
los parasoles: cada uno tiene su hoyo en la arena
en cuyo fondo oscuro cometen las torpezas de
cualquier ser viviente. ¿Ignoran el ruido del mar?
¿Ocultan claves esotéricas? ¿Se preocupan por
el último best seller?
Lo cierto es que nos miran con dos enormes radares negros
y de costado utilizan la cámara fotográfica con
un solo ojo electrónico compuesto por
millones de células solares. En la playa
solitaria
de
Armação
hemos quedado este verano del 78
fotografiados por la vida, apenas levemente como la arena
hasta que la marea del invierno cubra esos
desconocidos cráteres, borre las huellas
de los cangrejos, transporte hacia las costas africanas
mujeres en bikinis, risas, y ¿por qué no?
la imagen de un árbol desconocido
a cuya sombra hablaban portugués nuestros amigos.

Alfredo Veiravé (Gualeguay, Argentina, 1928- Resistencia, Argentina, 1991), Historia natural, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1980