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jueves, octubre 12, 2017

Alfonsina Storni / Sugestión de un sauce












Debe existir una ciudad de musgo
cuyo cielo de grises, al tramonto,
cruzan ángeles verdes con las alas
caídas de cristal deshilachado.

Y unos fríos espejos en la yerba
a cuyos bordes inclinadas lloran
largas viudas de viento amarilloso
que el vidrio desdibuja balanceadas.

Y un punto en el espacio de colgantes
yuyales de agua; y una niña muerta
que va pensando sobre pies de trébol.

Y una gruta que llueve dulcemente
batracios vegetales que se estrellan,
nacientes hojas, sobre el blando limo.

Alfonsina Storni (Sala Capriasca, Suiza, 1892-Mar del Plata, Argentina, 1938), Mascarilla y trébol, Imprenta Mercatali, Buenos Aires, 1938
Envío de Jonio González

Ref.:
Moon Magazine
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

Foto: Fotos de Familia. La Capital. Mar del Plata

lunes, julio 05, 2010

Alfonsina Storni / Dos poemas




Las grandes mujeres

En las grandes mujeres reposó el universo.
Las consumió el amor, como el fuego al estaño,
A unas; reinas, otras, sangraron su rebaño.
Beatriz y Lady Macbeth tienen genio diverso.

De algunas, en el mármol, queda el seno perverso.
Brillan las grandes madres de los grandes de antaño
en la carne perfecta, dadivosa del daño.
Son las exaltadas que entretejen el verso.

De los libros las tomo como de un escenario
Fastuoso —¿Las envidias, corazón mercenario?
Son gloriosas y grandes, y eres nada, te arguyo.

—Ay, rastreando en sus almas, como en selvas las lobas
A mirarlas de cerca me bajé a sus alcobas
Y oí un bostezo enorme que se parece al tuyo.


Los coros

El escenario estaba rebosante de seres
De abigarrado aspecto que formaban el coro,
Pomposos bajo el casco de cartones al oro:
Altos, bajos, ventrudos, hombres, niños, mujeres.

¿Quiénes eran? Acaso en el seno de alguna
Fue muerto el ser pequeño en su tercera luna.
Acaso allí anidaban el traidor, la hechicera,
La mano que substrae, la astuta, la ramera.

Cantaron. ¡Oh, pureza! ¡Oh, sinfonía clara!
Era como si el aire, en suspenso, llevara,
Diluidos en notas, corazones divinos.

Entonces, comprendiendo, a mí misma me dije:
—Para cumplir algunos de sus nobles destinos
El arte, al fin, ignora la materia que elige.

Alfonsina Storni (Sala Capriasca, 1892-Mar del Plata, 1938), Esta es mi Storni, selección y prólogo de Diana Bellessi, Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2010

Foto: s/d

sábado, mayo 29, 2010

Alfonsina Storni / Llamadas




Ultrateléfono

¿Con Horacio? -Ya sé que en la vejiga
tienes ahora un nido de palomas
y tu motocicleta de cristales
vuela sin hacer ruido por el cielo.

-¿Papá? -He soñado que tu damajuana
está crecida como el Tupungato;
aún contiene tu cólera y mis versos.
Echa una gota. Gracias. Ya estoy buena.

Iré a veros muy pronto; recibidme
con aquel sapo que maté en la quinta
de San Juan ¡pobre sapo! y a pedradas.

Miraba como buey y mis dos primos
lo remataron; luego con sartenes
funeral tuvo; y rosas lo siguieron.

Alfonsina Storni (Sala Capriasca, 1892-Mar del Plata, 1938), 200 años de poesía argentina. Selección y prólogo de Jorge Monteleone, Editorial Alfaguara, Buenos Aires, 2010

Foto: Storni Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes