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domingo, enero 26, 2025

Alberto Cisnero / De "Clase 75"



10-

más que la planta y la bestia
tranqueamos con el riesgo.
en tanto progresa el día.
mañana será otro pálido
recuerdo. verás la sombra
de un rincón y algunas flores.
una sola línea sincera basta
para distinguir la propina
de la limosna. así nos
lo dijo el corazón.


11-

leeremos exégesis de los vates
parroquiales (sufren mucho,
piden su óbolo: confidencias,
miserias, querellas). en provincia
y en capital. luego de ilustrados
vamos a repetir frases sacadas
de los libros, alegres sin bajezas.
y aunque la ilusión sea vana,
nos oiremos entonar canciones
que acompañan la guitarra.

cumbias, vidalas, chamamé.
son nuestras limitaciones.

16-

mi pueblo tiene un río, un río
que es como un mar. he aquí
que fluye cual ninguno y forma
otra parte del horizonte. cuando
la época de troya y su guerra,
dentro de libros duplicados
sobre piel encalada, donde
los campos de concentración
del territorio nacional, en aquella
estampa de la abanderada
de los hundibles y en el doblón
de oro de ocho escudos. es la masa
molecular de un cuerpo. escribir

es hacer el trabajo sucio, por eso
hay que saber para quién.

Alberto Cisnero (La Matanza, Argentina, 1975)

Clase 75
,
Buenos Aires, 2025









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Foto: Gentileza de editorial Barnacle

jueves, septiembre 19, 2024

Alberto Cisnero / En los días del futuro, sentados junto al brasero


en los días del futuro, sentados junto al brasero,
recordaremos que con miedo, con amor y todo,
buscamos una estrella, una estrella perdida,
en los poblados del camino, en las hogueras
del año uno; y que las cosas siguieron en su sitio.
foro, edicto, yuta, noticioso, silobolsa. pendones 
rojos, vítores, carros a tracción humana, piezas 
dentarias podridas. alimentados a base de arroz, 
fideos y polenta. nunca comimos lo mismo 
que los otros y ya no sonreímos igual a los otros. 
nos volveremos a encontrar, poetas oficialistas
y consulares, nos volveremos a encontrar, 
paz social. la historia se repite dos veces. 
la primera como tragedia, la segunda flamea 
sobre sus ruinas. odiamos y sabremos esperar.

Alberto Cisnero (La Matanza, Argentina, 1975), 30 años sin dormir 1993-2023, inédito

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Foto: Alberto Cisnero, 2024 @manu.lance

domingo, mayo 12, 2024

Alberto Cisnero / Día tras día y noche tras noche



6-

día tras día y noche tras noche,
contamos versos simples con dificultad
(es sólo la decadencia de nuestros
poderes). y preferiría no transcribirlos,
si no les importa. ¿en serio nunca
pensaron en cómo se planta una flor,
en cómo se la corta, si esta luz vivirá
hasta mañana, cuándo se achicó
el país y vendió su gloria por zapatillas
de marca, nepotismo literario y cervezas
belgas en las pulperías o por qué
hay nazis que ganan elecciones?
oh habitar el lenguaje, oh firmar cartas
de protesta, oh campos de lavanda.

Alberto Cisnero (La Matanza, Argentina, 1975), Este libro es para vos, inédito

Más poemas de Alberto Cisnero en Otra Iglesia Es Imposible

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Foto: Merlina Cisnero

miércoles, febrero 21, 2024

Alberto Cisnero / "De rayos negros"




1-

Por todas partes crecen flores y matas.
desprovistas de un propósito aleve 
requieren de la oscuridad, cobran forma 
entre el olor a humareda del carbón 
y las noticias viejas repetidas: violencia 
policíaca, subsidios de desempleo (literario). 
y se parecen tanto a la música que solían tocar 
en los burdeles durante noches todavía 
artificialmente iluminadas en algún recoveco 
de nuestros cerebros. sólo otro ruido 
distante y ajeno que el viento trae 
y se lleva para siempre. 


8-

¿Qué alegan, hechos mierda, en retirada,
bajo la errática luz del candil: un antiguo 
amor, una lata de salsa de tomate vacía 
y pisoteada, un subsidio municipal, respirar
(todo lo cercano se aleja), valor o congoja 
para cuando reciten otra épica de pleimóbiles, 
denodadas exégesis en suplementos literarios?
¿ya lo practicaron en sueños? ¿ya hicieron 
un mapa en la cancha? cof, cof. 


23-

Se imaginaban en un coche estacionado 
a kilómetros de distancia, frente a un teléfono 
público. en otra ciudad. hasta lear tuvo a su tonto 
y a su bufón. esperaban a que las luces se volviesen 
pequeñas y duras en el espejo retrovisor. para tener 
algo que recordar. allá afuera, en algún lugar, 
el tiempo comenzó a correr, allá afuera 
en algún lugar del fondo inmóvil de la noche, 
alejándose de los diversos colores de las estaciones 
y de los días (agreguemos silencio, cráteres y rocas 
sobre aquellas cabezas).

Alberto Cisnero (La Matanza, provincia de Buenos Aires, Argentina, 1975)

De rayos negros,
Barnacle,
Buenos Aires, 2024









Poemas de Alberto Cisnero en Otra Iglesia Es Imposible
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Foto: Alberto Cisnero por Merlina H. Cisnero

lunes, diciembre 18, 2023

Encuesta lírica / Los libros de 2023, 20

Alberto Cisnero *


El coro desmembrado: oratorio con madre, niña y cordero, Emilia Carabajal (PDF/Libre descarga)
(“Mi niña, para dormirse,/ Quiere ovejitas contar./ Que no cuento ovejas, madre,/ Sino muertos, que son más”). Un idioma comprende un número limitado de palabras; es otra manera de indagar dónde se encuentra la vida de alguien, qué hay en un destino. El ruido y la música del mundo traen consigo estas páginas; quieren constatarlo para darle otro nombre, otra vez:

Mi niña, para dormirse, Quiere ovejitas contar. Que no cuento ovejas, madre, Sino muertos, que son más.

Cierro los ojos y miro A los muertos del corral.
“Un, dos, tres” yo no he contado Que otros tres muertos ya hay.

¡Ay, cuánto muerto estaqueado! ¡Ay, cuánto muerto podrido! ¡Ay, cuánto muerto quemado! ¡Ay, cuánto muerto de frío!

¡Ay, niña, que por amores, Debes flores deshojar!
No hurgo en las flores, madre, Hurgo en los muertos, que hay más.

Ábreme, madre, el cerrojo Que al jardín quiero pasar ¡Cómo está de florecido! ¡Cuánto muerto fue a brotar!

¡Ay, tanto muerto enraizado! ¡Ay, tanto muerto caído! ¡Ay, tanto muerto reseco! ¡Ay, tanto muerto sombrío!

Hay tanto muerto en el aire, Hay tanto muerto en el río.


Un paseo entre las tumbas, Sergio Leandro (Sergio Leandro/Libre descarga)
Una profusa poeta protestante oriunda de norteamérica, ajena durante casi toda su vida a la vanidad de las letras de molde, escribió que “la despedida es todo lo que sabemos del Cielo, y todo lo que precisamos del Infierno”. El mundo seguirá andando y será fiel a nuestra imaginación, a la ciencia vagabunda de la literatura (“Cantan una misma canción/ estos huesos”). Ello ocurre en el presente volumen:

5

-Cantan una misma canción
estos huesos enterrados.

-¿Ah, sí?, ¿y cuál canción es esa?

-Cantan que en el río bajo el río
las voces envuelven antiguos azahares,
algo así, una persistencia que se esfuma

una delicada ausencia que persiste,
diría, tan levísima que apenas;
aquello que siempre.

-¿Te has percatado que tú y yo somos
dos aves trinando
en la rama de este viejo framboyán?

-¿Cuándo se romperá esa piedra?
quiero decir: ¿cuándo se abrirá de aire preciso
y se incline el silencio así, a abrir, diría, un poco más este sueño?

Un desliz de luna,
un viento:
este paseo entre las tumbas.


Todos los lugares se llamaban promesa, Raquel Jaduszliwer (Ruinas Circulares)
Nadie olvida lo suficiente pero es factible recordemos en un día futuro, testigos o sospechosos, aquello que elegimos asir y que ya se ha perdido para siempre (“esa mano, ahora descendiendo/ hasta el lugar más álgido/ llamado según dicen/ algunos/ corazón”). ¿Oíste de otras materias mágicas, desocupado lector?:
Esa flecha fue cazada al vuelo. Por un instante
único, así enarbolada, arriba, en lo más alto,
hizo flamear la vida. Pero después,
después siguió su curso. Lo acompañó
esa mano, ahora descendiendo
hasta el lugar más álgido
llamado según dicen
algunos
corazón.


La vida videoclip, Raúl Cristián Aguirre (En Danza, 2023)
El volumen presenta poemas que el autor pudo haber escrito y olvidado entre 1988 y 1990. Tras las palabras es posible descubrir el silencio, kilómetros, kilómetros y kilómetros de todo lo que no ya participará del canto; con amor y desamor las escribe, aventuradas y perennes; permanecerán en quien las escribe una y otra vez y en quien leyere, o en ninguna parte. Un poema, se sabe, es esperar la oscuridad:

Y hablando un poco de la relatividad de las cosas

Y hablando un poco de la relatividad de las cosas
Ese soplo en tu cara puede no ser el viento,
Eso que te acaricia puede ser una lágrima.

No hay nadie
Y se oyen voces.


* Alberto Cisnero (La Matanza, 1975). Bibliotecario. Poeta. Editor. Publicó El límite de la materia y otros libros. En 2024 publicará De rayos negros, en 2025 Román paladino, en 2026 Clase 75, y así de seguido, informa. Dirige la editorial Barnacle.

miércoles, abril 12, 2023

Alberto Cisnero / De "Todos queremos ser hallados"



9-

datos cruciales sobre nosotros: lunares,
aeropuertos, beber y envejecer. podemos
sentirnos regocijados y saber por qué. dóciles
a la gracia. creemos en todo lo que podemos
recordar. y en el día después de mañana.
permanecemos fumando apoyados en un farol.
de la fecha o de la hora nadie sabe nada
pero entrevemos, sin espanto, ansiedad,
píldoras y un colapso nervioso. y ahora
desearía sentir tu cabeza en mi hombro.


28-

¿qué sabemos de tu corazón, todos nosotros,
borrados, tachados, desetiquetados, idiotas
sin historias, consortes amantísimos, alcohólicos
en recuperación, choferes?¿tu corazón se parece
al nuestro, bibliotecarios, ociosos primeros actores,
instructores de buceo, sociólogos, objetivos
terroristas, fotógrafos, animales con nombre
de pintor, peluches demisexuales?
¿interpretamos un papel, estuvimos ahí?

Alberto Cisnero (La Matanza, provincia de Buenos Aires, Argentina, 1975)

Todos queremos ser hallados
,
Barnacle,
Buenos Aires, 2023










sábado, octubre 29, 2022

Alberto Cisnero / De "La sustancia en infracción"



carver 

carver en parís. y el río que presuroso 
corre ante ellos. y más allá el sol 
se hunde en el ocaso: no podrían 
existir sin vos, le dice y desprende 
la ceniza del cigarrillo; y que acaso 
el mundo les deba una pensión 
vitalicia a tantos perritos de entrecasa 
que expresan ideas definitivas 
con tono vacilante ante un público 
que no existe más que en su imaginación 
mientras se dirigen a la fama, 
a las giras mundiales; alguien comprará 
lo que escriban, muchachos
(luego farfullan y sonríen bajo 
la llovizna helada); y supongamos,
sin mirar una vez hacia atrás, para no 
volver nunca más, hablando a través 
de volutas de humo mientras ocurre 
la combustión de hebras y pulpa, 
que fuesen más verdaderas 
las palabras, más firme el recodo 
de oscuridad y que nos bastase 
con nuestras camperas de cuero, 
nuestras drogas y nuestras arrugas,
incluso con el mal, aunque sin incitar 
la piedad, no, a menos que la gracia 
lograse captarnos; eso supone algo 
que deberemos averiguar por nosotros 
mismos, encontrar al fin un final feliz,
en lo posible por medios decentes 
y dentro de cierta legalidad; 
lo mejor sería responder eneo 
a todo, y que todo cuanto digamos 
estemos dispuestos a firmarlo después; 
eneo mientras nuestros cuerpos 
se mantengan en posición vertical, 
ladeados los sombreros, ocultándonos 
la cara, dormitando en la sombra 
de los portales, inventando otros 
personajes para contar sus historias. 
con tinta o con sangre en las propias 
manos: había una vez un hombre, etcétera;
con la secreta misión de alterar 
la estructura del universo y lo que acontece 
en nuestro sistema nervioso, 
no alcanza con asumir el riesgo, 
requiere valor, desconocer el punto 
de vista de la crítica especializada 
al respecto; y de los mercaderes,
banqueros y representantes del pueblo, 
aventuras en el circuito del hampa; 
y hoy un día tan feo y tan bello no 
hemos visto; era acá, hace ya demasiados. 
días, en el fracaso pero no en la derrota. 
sabemos dónde estábamos, dónde 
estaríamos, dónde estaremos esperando; 
tal dato quizá conlleve algún signo, 
aunque rante, o tal vez sólo se trata
de nuestra fantasía, el empapelado hecho 
trizas de las paredes, sucio del hollín 
de la chimenea, sus flores decoloradas 
y armarios que nunca logramos cerrar 
con llave; tantos vidrios rotos 
en los ventanucos, tantas despedidas, 
tantas ciudades de cuyos nombres 
no guardamos ya el recuerdo; simulacros 
convertidos en poemas por muchachas 
de quienes suponíamos estar prendados, 
proposiciones de casamiento y otras
menos deshonestas (soñando sueños 
que siempre terminaron mal);
eran planes perfectos, sólo que habían 
sido perpetrados de cualquier manera;
igual nunca bebimos como los demás
y tampoco logramos adaptarnos 
como ellos; si alguien decía querernos, 
agradecíamos, y luego extrañábamos 
de lo meticuloso a lo burdo, como ancianos 
melancólicos y resignados, como la lluvia 
cuando cae, como quienes intentan 
protegerse de algo; luego simplemente 
rompíamos nuestra palabra, simplemente
nos alejábamos; también recordamos 
verlas marcharse sin tornar a mirar 
en nuestra dirección; ningún otro ademán, 
renuencia o postrer saludo; y nada salvo 
a su alrededor, salvo fotografías rasgadas 
de dos desconocidos; habría de cobrar 
sentido en algún momento la misma 
luz de antaño sobre túmulos, puentes, 
bulevares, aquella torre, aquel molino; 
a unas palabras responderemos con otras,
o repetiremos frases extranjeras, antiguas 
y perdidas; y sólo muchos años después, 
abstraídos en un libro, con un libro sobre 
las rodillas, alzando los ojos de un libro, 
abriendo un libro, en el atardecer todavía 
luminoso de abril, nuestras palabras 
aludirán a que no nos estábamos 
volviendo más jóvenes y a que creímos 
haber recordado algo muy lejano, 
que nos acompañaría siempre en la vida. 
son las cambiantes hipótesis de la mente, 
igual a ver mecerse las lilas en una tela. 
no giran como la tierra; silencio, tres 
veces silencio; se puede ir al carajo 
el racionalismo porque esta noche estamos 
alegres y con las luces apagadas; alegres 
de que hayamos sobrevivido para encontrarnos, 
a través de aeropuertos y callejones; y no 
vamos a apartarnos del aguacero; callemos 
y corra el tiempo, el tiempo siempre 
puede más que la prisa.

Alberto Cisnero (La Matanza, provincia de Buenos Aires, Argentina, 1975)

La sustancia en infracción
,
Barnacle,
Buenos Aires, 2022









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Imagen: Retrato de Alberto Cisnero Mariano Lucano/Colofón 

jueves, agosto 18, 2022

Alberto Cisnero / Todos somos principiantes



Todos somos principiantes ante 
el hallazgo de las palabras. recordalo 
si un día te dieras a pensar en nosotros 
dos. y que para nadar mojarse había 
que. ahora justo cuando (otra vez) 
se llenó de gorilas y gestores el gobierno 
popular clasemediero blanco argentino; 
les ofrecemos nuestras simpatías: 
con las cenizas de los traidores, 
etcétera. nunca dentramos en los libros, 
en las listas, en dios, en la libertad 
de conciencia, en las instituciones 
libres. pero vivimos más, precedemos 
a las palabras.

Alberto Cisnero (La Matanza, provincia de Buenos Aires, Argentina, 1975), Román paladino, inédito

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Foto: Alberto Cisnero, Buenos Aires, invierno de 2022

jueves, abril 21, 2022

Alberto Cisnero / De "Mi recherche"



5-
siempre tuvimos un fantasma en el cerebro.
escribimos para alguien imaginario. ¿hablamos
solos? dicen que sí. recordamos el verano.
el mes de abril. tal vez alguna palabra, un golpe
sordo y breve en la tierra. ahora te recuerdo,
decimos. pero no oímos más que la pluma
royendo el papel. respuesta incorrecta,
decimos; no hay recompensa para esto.


9-
hay ruido dentro de nuestras cabezas.
el vapor fue empañando el vidrio
de la ventana. lo limpiamos con la mano
y sólo vimos un borroso reflejo.
lo mejor de la oscuridad y de la luz.
permanecimos en silencio. es la enfermedad
profesional de los poetas menores
de la antología.


41-

excúsennos la pobre jerga y el feble tranco.
y regresemos al pasado. estuvimos,
desde el principio, reportándonos, alegando
la causa de nuestro pulso. hasta que volvimos a ver
de nuevo las estrellas. hasta que al fin aprendimos
a querernos. y fuimos tan benévolos como cualquiera
y tan ruines como otros. sólo insumió unos cuantos
pliegos, son nada o casi nada. quien los toque,
no tocará a un hombre. sobre cada trazo punteado
debió haberse podido leer el rapto, la prisa encendida,
un noventa y nueve por ciento de recuerdos.

Alberto Cisnero (La Matanza, Argentina, 1975)

Mi recherche
,
Barnacle, 
Buenos Aires, 2022









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domingo, junio 27, 2021

Alberto Cisnero / De "Los dados de la muerte"















18-

la pared desnuda de una choza de adobe. 
horcones. una casa, alega mi padre. de otrora, 
de afuera. fijate si empleás un canto venerable, 
adecentado, enfrente de tu hilera de teclas negras. 
o la extrañeza. para la postal revisionista de los fogones. 
fogatas, dirías vos. datos 
biográficos, listas de tus obras, pa, tus jornales. 
solicitaría un plus de sentido. preferimos 
la limeta. señala la boca del subte: 
acá empezaba el zanjeo.


23-

no usaban gabardinas ni zapatos de gamuza, 
mi padre y sus compañeros de obra. nunca 
profesaron afición por la caza, la pesca, el docto
humanismo, ni se ausentaron los fines de semana 
para realizar otras acciones tenaces. venían del campo, 
de afuera, de ranchos tapiados e incendiados. 
paleaban. sin desechar la proposición de un trago dentro 
de sí. acaso tuviesen un plan para sus vidas. 
mientras estuviesen juntos, iban a ser compañeros 
para siempre. sin doblar la frente ante la patronal. 
del lado de la lluvia, de la música verbal del sectario. 
hablaban cuando era su turno. cuando había 
que hablar, no después. los matarían o algo peor 
[dos versos tachados] solos con sus banderas.


25-

pedíamos vino y carne asada, en liniers, 
de pie, bajo la general paz. casi la única 
serenidad feliz del día. muy cansados 
o perdidos. perfectamente obreros del gremio 
de la construcción. ¿cuánto hace de eso,
cuándo dejó de ser una excusa hermosa? 
¿era nuestra misión en la tierra? padre 
me pasó el brazo sobre los hombros, 
como si tuviese que defenderme. 
en la tarde de la que hablo lloviznaba.

Alberto Cisnero (La Matanza, Argentina, 1975), Los dados de la muerte, edita Barnacle, Buenos Aires

miércoles, enero 27, 2021

Alberto Cisnero / De "Media hora con el autor"















7-
el plan siempre fue incendiar todo. nunca
fueron buenos tiempos para la lírica. clase setenta
y cinco, entre ezeiza y el golpe, oh mi generación,
hiperinflaciones, trueque y año uno del siglo. toda merca
sin cortar. y ahora de vuelta al país de los bolsones
de comida y de los disparos por la espalda.
así que nada de faunos, ninfas, sátiros o centauros
por acá. la naturaleza hace su trabajo, damnifica.
nada de interludios líricos de pura beatitud
pagana. ni de ropa limpia. no se trata de elegir
entre dos cosas. ni de deserciones, para ello
los hombres del partido. adonde vayan los iremos
a buscar. rara vez invito a alguien a entrar a casa.
y desde afuera no vas a ver mucho. nos juntamos
con los que beben parecido, nos hundimos lentamente
en la tierra. y no escribimos, reaccionamos.

14-
escuchamos la marcha de los trenes
que se alejan de la ciudad bajo el último fulgor
dorado de la tarde. muevo mi mano en su pelo
en la oscuridad de la galería. cualquiera de esas
cosas pueden ser verdad. buscamos un calor
que no sea el propio. una ventana detrás
de la cual sentirnos seguros. y una vez ahí
saber que ya no volveremos a otros sitios.
entonces lo recordás, entonces empieza
realmente. ahora sólo se oye un crujido.
quizá sea el viento, el río, un primer
traslado. habrá que nombrar todo de nuevo.

Alberto Cisnero (La Matanza, Argentina, 1975)

Media hora con el autor
,
Barnacle, 
Buenos Aires,
sale en abril de 2021









Foto: Alberto Cisnero, Buenos Aires, 2021 Otra Iglesia es Imposible

sábado, abril 04, 2020

Alberto Cisnero / De "Akata mikuy"












10-

me canto a mí mismo. a lo que tengo de débil
e inadaptado. es el cruce de los caminos, chicos.
en mi propio beneficio y para el lucro de cualquier
otro. es mejor guardar el debido silencio
cuando entra a fallar una gracia. con frecuencia
podés conseguirte otra. somos de la vieja estirpe,
de la más dura alevosía. si algunos de nosotros,
alcohólicos y penitentes, cae enfermo o tiene
problemas, podemos llamarnos. desde nuestros
corazones siempre nos estamos diciendo
bienvenido a casa, estuve lejos demasiado
tiempo pero regresé vivo. somos autores
de los hechos sin ser sus cómplices.
acá se paga en la puerta de salida.

Alberto Cisnero (La Matanza, Argentina, 1975)

Akata mikuy,
Barnacle,
Buenos Aires, 2020









Otra Iglesia Es Imposible - Barnacle - Ruinas Circulares - Op. Cit. - Poesía - El Septentrión - El Poeta Ocasional - Premios Nacionales
---
Foto: Alberto Cisnero por Merlina H. Cisnero Facebook

viernes, enero 10, 2020

Alberto Cisnero / De "Ajab", 3

30-

le sonrío y agito la mano al color del color
y la solidez del ámbar. palabras. casi todas aviesas.
recuerdos veloces bajo la atribulada nevisca.
un latido cardíaco, taciturno y desesperado.
me refiero al mar. aunque en el fondo
de una tableta ya vide estas palabras; nada
de esto es verdadero. algún día me ibas a odiar
para guardarme de todo peligro. andaba
por las calles, borracho y cantando sin veleidad
de justo ni de redimirme. o quizá por lo mismo
ya no te conozco. no te debo nada. conozco
del sueño el destino. el último minuto
de los tiempos a orillas de los roquedales
no se detendrá.

Alberto Cisnero (La Matanza, Argentina, 1975), Ajab, Barnacle, Buenos Aires, 2016

Alberto Cisnero / Facebook - Premios Nacionales - Barnacle  - Ruinas Circulares - Otra Iglesia Es Imposible - Op. Cit. - Colofón Jámpster - Poesía / Universidad de Carabobo
---
Ilustración: Retrato de Alberto Cisnero por Merlina Cisnero

martes, octubre 22, 2019

Alberto Cisnero / De "El movimiento obrero granizado", 2


















9-

la vida en una frase. ya está bien. ninguna explica una vida.
con suerte se zurcen en casacas. ya lo entendí. la tradición 
es reiterarse. llegar tarde a las lecturas. igual siempre se llega.
cortábamos el césped. era césped. vivíamos en un lugar violento
del conurbano. tenía la idea de que era improbable las aves 
cantaran en algún momento del día. tenía puesto un sombrero. 
no era una película. sólo cortábamos el césped. y planeábamos
qué carajo cenar. la clase de recuerdo que uno se lleva para
siempre. estoy lo suficientemente ebrio como para no mentir.

35-

canta el grillo en los viejos muros. nigromante, brujo, adivino, hechicero, 
captor. rompe la cifra, se curva blandamente, que no es la mía, no. el éxito 
de otra argucia. durará lo que dure este encanto. gábulas, combinaciones, 
laberintos de humo. me burlo de ello. me asesino y me encanto. alquitrán, 
nicotina, monóxido de carbono. y sin mudar una sílaba, muchas y diversas 
veces hago añicos el libro como otros buscan la alegría. el grillo                 
de los viejos muros canta. ledo. no sabe del sueño el destino. azules 
purísimos pronto lo golpearán. nadie, por más ológrafo, se confiesa         
más de lo que conoce su propia mano.

Alberto Cisnero (La Matanza, Argentina, 1975)


El movimiento obrero granizado,
segunda edición,
Barnacle,
Buenos Aires, 2019








Editorial Barnacle - Op. Cit. - Poesía - Colofón - Ruinas Circulares - Otra Iglesia Es Imposible
---
Foto: Alberto Cisnero por Merlina H. Cisnero 

domingo, junio 16, 2019

Alberto Cisnero / César Vallejo resiste con sus huesos...














César Vallejo resiste con sus huesos
fidedignos la comedia sintética y profesional
de una forma sobrehumana. no tasa otro
gesto de radicalidad, de heroísmo
o de indagación de alguna causa.
simplemente sigue confrontando
de contínuo con un límite; escribiendo.
nunca le dijo adiós a la vida.
toco la piedra que lleva tu nombre.
murmuro algo que estaba roto
para siempre. caiga la nieve.

(inédito)

Alberto Cisnero (La Matanza, Argentina, 1975)

Barnacle - Op. Cit. - Ruinas Circulares - El Poeta Ocasional - Otra Iglesia Es Imposible
---
Foto: Op. Cit.

sábado, mayo 04, 2019

Alberto Cisnero / De "Forma parte de mi guerra", 2

















9-

no es preciso que naides menoscabe
los elementos. espacios en blanco, líneas
negras. y curtite después. es una linda siesta.
en las caídas hay exiguas opciones, bachilleres.
importan qué nombres llevan en los libros
o bajo qué vocativo se designen. si nos hizo
desdorosos, bastará. no transcribo a los clásicos,
sólo leo polaroids. detenciones. una serie anterior
a todos nosotros. la edad de oro, templos, jarros
con néctar y carne en la parrilla. las escaneo
para preservar esa hilera de colores tambaleantes
a punto de cejar. daría todas mis muelas
por saber qué convinieron. los ingredientes
de la pólvora con que prepararon sus últimas
palabras. mis parientes. yertos con esas palabras.
froto un vidrio sucio, trato de ver a través.

Alberto Cisnero (Buenos Aires, 1975), Forma parte de mi guerra, Ediciones Barnacle, Buenos Aires, 2019

Barnacle - Ruinas Circulares - La Biblioteca de Marcelo Leites - Op. Cit. - Otra Iglesia Es Imposible
---
Foto: Alberto Cisnero por Jorge Aulicino

sábado, abril 13, 2019

Alberto Cisnero / De "Forma parte de mi guerra"

23-

no confío en nadie que rechace el frasco
y la pipa, chocar e incendiarse. en efecto,
por debajo del lustre está el instinto, chicos
azorados de corazón clemente. antes
de las drogas, el terrorismo, el sexo con niños
y el sexo con óbitos. esa es nuestra quince rue
vivienne, la serena ventaja de marcar la página
y cerrar el libro. no hay víctimas aquí (a lo sumo
voluntarios que apelan a su orfandad en pos
de conseguir un domicilio particular). me dedico
al negocio de envejecer, planeo nombrar todas
las estrellas sobre una rama en un poema.
fuera de la aldea y lejos de la manada, uno sólo
puede ansiar que ese tipo de hechos continúen
para siempre. confrontar la realidad sin dejar
demasiada sangre en el jardín, conservar ese
mágico momento y repetirlo a voluntad.
ya lo escribí muchas veces. escribir, eso es algo
que no está en ninguna parte. ni aquí ni allá
está cerca su camino.

28-

¿ya aceptaste lo que odiás, o todavía
desconocés lo peor acerca de cualquier cosa,
es decir, escribís para lograr la calma, el equilibrio,
la libertad personal en tu cubil?¿captaste
un tiempo idílico en el cual los pájaros cesaron
de repente en sus trinos y una constelación
se hundió hasta extinguirse en la cera
con que los empleados de limpieza adecentan
el jol de los salones?¿tachás y mirás
directamente detrás del folio
sin localizar un rayo de luz o de sonido, algún
impulso eléctrico que te oriente?¿ya lo habías
encontrado una vez y luego lo habías perdido?
¿atestiguaste que era un camino más largo
que llevaba a la misma meta o que llevaba más
allá de donde se puede regresar?¿desgraciada
la perdiz que se enreda en el alambre?¿vas
a declararte responsable de algún otro extraño
y arcaico rito?¿tomás notas de todo lo que se
ausenta en tu cuerpo, creyendo al mismo
tiempo dos cosas que se contradicen?

41-

en la apacibilidad de un gesto, los negros,
los obreros, los ancianos, las mujeres
y los niños somos más felices. no llegué
a esta playa ningún diecinueve de septiembre.
y nunca divisé un faro protector. leía al tiempo
que mercaba la fuerza de mis músculos dando
vuelta un pastón, levantando o revocando
una pared. con mi dinero pago el traje
que me cubre, la olla que paro y cada libro
que me atribuyo. no para proporcionarme
una fe nueva, sino para cuando no esté ahí,
ni en ningún lado y ya nadie recuerde
que siempre estuvimos
a un tris de lograrlo, de convertirnos
en duros y silentes como una piedra,
comprimidos y silentes detrás
de unas pocas palabras. y que bastaba enero
en los cánticos de los grillos y la silueta
en declive de los chañares meciéndose
en el agua para descubrir que de pronto
necesitábamos compañía.

Alberto Cisnero (La Matanza, Argentina, 1975)

Forma parte de mi guerra,
Barnacle,
Buenos Aires, 2019

sábado, agosto 11, 2018

Alberto Cisnero / El movimiento de los remos produce...

el movimiento de los remos produce
temblores en las totoras de la orilla.
adónde se fueron aquellos tiempos,
todos aquellos años, la luz de un candil,
una paz lejana, el consuelo de una estrella,
tan distantes de mí, vengan a mí conjuro,
en leve aureola, todos mis lises lleven
en su fuerza. mientras impactan.
mientras se destruyen, se queman,
se desechan.

Alberto Cisnero (La Matanza, Argentina, 1975), Media hora con el autor, inédito





viernes, mayo 04, 2018

Alberto Cisnero / De "Las casas"















25-

ese ruido y furia nada significa. mañana
mi canto contendrá mayor turbidez,
pero aún está por venir la aurora. digan
sus oraciones, chicos, recurriendo al menor
número posible de glosa, acápite o bastardilla.
a lo largo del camino encontrarán cortesía
y apoyo. la interpretación siempre adviene
al final del cuento. y no pertenece
a una finalidad inmediata del lenguaje.


42-

sería lindo escucharte decir con elocuente
simplicidad: recuerdo cómo era el mundo.
o cualquier apelación que despierte mi recuerdo,
mi cráneo descubierto, mi amor por los animales,
la vida al aire libre y la trashumancia. valdría
siempre más que el escaso bien aquí practicado.
la especie se extingue, cruz, junto
con las condiciones que la produjeron.
nos leerán por ocasional pasatiempo,
buscando una tragedia con final feliz,
asociada a claros de lunas y aves canoras.

Alberto Cisnero (La Matanza, Argentina, 1975)

Las casas,
Barnacle,
Buenos Aires, 2018