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martes, febrero 07, 2023

Azucena Salpeter / La ceniza que deja el espiral




La ceniza que deja el espiral
encendido frente a la puerta de la cocina
recuerda a las sibilas del pantano
sin embargo es metódica como un monje
se comporta como un perro viejo
arremolinado sobre sí mismo
pero claro
ella no lo sabe
es ceniza
apenas un producto de consumo para los mosquitos
de pronto entra una brisa leve
tiemblan las cortinas y se desconcierta
igual que los sentimientos
amarrados a la mesa
entonces la mujer vieja
se apoya en el pedernal de Isaías
se pone de pie suavemente
igual que un león 
confiesa
la soledad es el modo que pasas por el mundo
a nadie le importa la poesía. 

Azucena Salpeter (Formosa, Argentina, 1942), Facebook/Azucena Salpeter, 5 de febrero de 2023

sábado, octubre 08, 2022

Azucena Salpeter / La musiquita que no sabe que es musiquita




En 1949, cuando la guerra fría
yo tenía 7 años
no conocía el mar ni la nieve
tampoco a mis abuelos

para las fiestas
nos vistieron de angelitos
túnicas de sábanas
alas de cartón con plumas de gallinero

se nos hacía que volábamos 
igual que los palotes que sostienen las letras
estábamos felices en esa levedad

nos pintaron las mejillas 
con lapacho rosa 
éramos fuertes por primera vez  

fué ahí arriba, en cielo despejado
cuando escuchamos la musiquita de los abuelos
eran flautas y susurros
las manos curtidas 
se las arreglaban por traer buenas nuevas
aleteaban entre mandarinas y cascarudos
por la alegría del encuentro

de todos modos 
no llegué a conocer 
la sangre en la nieve
ni los mares del exilio

de pronto apareció un circo en las alturas
la señora que caminaba sobre las cuerdas
era un periodista que no sabía que era periodista
una vieja que contaba un cuento
un león o un labriego
que a su vez era el caballo de bolsas de harina
que sabe rezar

no había nada más en las alturas
ningún gallo ningún amanecer
entonces el caballo nadó y nadó
salvó la musiquita con los dientes
y se deshizo. 

Azucena Salpeter (Formosa, Argentina, 1942), vía Facebook/Azucena Salpeter, 4 de octubre de 2022

martes, julio 26, 2022

Azucena Salpeter /Álamo




En el comienzo uno escribe 
trabaja la madera del álamo Carolina
después tiembla
como cualquier ser humano
uno cree que escribe en papeles
y nó
son orillas nomás 
de vaya a saber qué mundo
donde hay otros que escriben
y suceden baúles fotos
ovejas en los andenes
de todos modos uno no sabe 
si hay un páramo una puerta 
en el acto de escribir 
no sabe que ya escribió al nacer
y no pudo enhebrar el sollozo ni la bienvenida
pero por sobre todo escribe
cuando no escribe 
y crecen los dientes altos
mastican la palabra. 

[inédito]

Azucena Salpeter (Formosa, Argentina, 1942), vía Facebook/Azucena Salpeter, 22 de julio de 2022


Foto: Infobae

martes, junio 14, 2022

Azucena Salpeter / Un provinciano entre dos aguas

          


Una obra sale de vos
una pintura 
una piedra sobada entre los dedos 
un pastel de papas y memorias 
un chiflido de tero un té de manzanillas
     un sopapo a los dientes de la nada
salen de vos
tu vida 
igual que una pelota
     cae en brazos cabezas baldíos de los otros
rebota por siglos 
un día se sirve en la sopa 
cuando todos están ausentes 
alguna miga cae y se difunde 
como otro enigma
el arte se convida en la mesa 
provoca cosquillas
no resuelve nada
menos aún habla de belleza
el artista es un salto de rana en los pantanos 
un Esopo que mira con ojos de Velazquez
más bien un niño que teme la muert de sus padres
     y se cobija 
dice hasta mañana
despertame temprano mañana

un artista es como decía Fellini 
un provinciano entre lo tangible y lo intangible.

Azucena Salpeter (Formosa, Argentina, 1942), publicado en Facebook/Azucena Salpeter, el 21 de mayo de 2019 y el 21 de mayo de 2022


sábado, diciembre 04, 2021

Azucena Salpeter / Mi amigo no ve del ojo izquierdo



mi amigo no ve del ojo izquierdo
y yo no veo del derecho
menos mal
entre los dos hacemos un solo ojo
una Aldonza 
más grande que una catedral
más grácil que una pierna

todas las noches brindamos
reímos de la mierda y del deseo
pero el ojo izquierdo es wana wana tiki
canta ciao bella ciao
el derecho junta pedacitos del puente Pexoa
frutos rojos
cabernet del piso
y lo curioso
lo realmente curioso
es el mismo que me recetó el neurólogo
para ese no sé qué de la felicidad

el hecho es que no sé en cuántos ojos coincidimos
cuántos inválidos cantamos 
subvertimos 
la razón del poema 
la sinrazón a cucharitas
no precisa de nada que sea escrito
documentado firmado y afirmado
con nombre y fecha del poeta

se estremece refucila
se vuelca como vaca en las orejas
parpadea 
tiembla
olfatea una hilera de alfalfa

[inédito] 

Azucena Salpeter (Formosa, Argentina, 1942)

domingo, marzo 21, 2021

Azucena Salpeter / De "Gringa formoseña"



EL CENTRO

Escribo en el centro de la página
como quien invita a un desconocido
a volver dentro de sí

tal vez sea el camino del cielo prometido
o del almacén de ramos generales
vaya a saber

escribo en el centro
pero no como el Talmud
simplemente escribo porque no encuentro otro camino
y aún así
un día me sorprendo en las orillas
igual que las glosas que crecen como cardos
alrededor de la vid. 


LA PICO DE LORO

Cuando el Ford V8 cayó en la vizcachera
la costura del tanque de nafta se abrió en dos
cayó el río
lo remendamos con chiclets adams
hasta suncho corral en santiago del estero
un pueblo
debajo de otros pueblos como todos los pueblos
que deambulan por arriba del abajo
de los cielos
el límite son granos de arroz
en el centro el surtidor esso sin manguera
alrededor las cluecas
alcanzame la pico de loro
dijo papá y se secó la frente
eso es todo
poesía.


PROBÁ VINO DE LA COSTA 
DIJO MANUEL PUIG

Apenas vi “La ventana indiscreta”
en el cine español al aire libre de Formosa
apareció Grace por la puerta de tablones de Berisso
era una casa chorizo sin gas
flotaba sin ladrillos como flotan los poetas los maíces
bienvenidos al hogar
yo estaba enfermo
con un yeso en cada pierna del corazón
también hambriento en los brazos
es decir hecho mierda
Grace igual que Petronila cuando abre la puerta del fondo
cortó los bichos azules del parral
dice probá
ay mi Petronila mi Cata mi madrina yegua
probá dice todavía en plena guerra de litio
probá el vino de la costa
la Isabella le dicen los estudiosos
es medio amargo y dulce fuerte
como rendijas 
cuando sopla el angélico entre maderas
precarias
probá
no seas tonta
no escondas
la culpa
el yeso de ser
el rastrojo de qué


EL HOMBRE QUE PELEÓ CON DIOS

De los treinta y seis justos que sostienen el mundo
mi padre
peleó con Dios

Todas las almas de su alma se encendieron
como piñas de pino
crujieron las palabras de la Biblia
como huesos amantes en fuego negro
crujieron los abrigos los zapatos de nieve
crepitaron las diez hectáreas de trigo a lo largo del Prut
el temblor fue un ángel negro y pesado
sobre la escuela Teodoro Hertzl

mi padre callaba y su voz ardía
nos curaba las rodillas y alimentaba el fuego
nos bañaba y alimentaba el fuego
nos llevaba en brazos y alimentaba el fuego
el temblor del fuego de mi padre velaba por nosotros

los 150 salmos del fuego del exilio de mi padre
se miran entre sí 
no pueden reunirse en familia
y ya no sé padre mío si escribo de tu fuego
o del fuego de la humanidad
no sé en qué rincón del Pentateuco
se encripta el reclamo de los justos
o si debe guardarse como leña que no arde
sólo para Iamin Noraim

Fueron días y días de acorralar a Dios contra las púas
hasta que el fuego se volvió rojo 
después azul y luego blanco
entonces
recién entonces
mi padre se entregó  

Azucena Salpeter (Formosa, Argentina, 1942)

Gringa formoseña
,
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2021










sábado, noviembre 21, 2020

Azucena Salpeter / La mujer que limpia dijo














hay trapos infinitos como mundos
y abrió sus manos
estos son para los muebles
las hilachas de los dedos para los armarios
donde se resguarda el té de jengibre de lo secreto
estos que lavo con lejía y dejo clarear con lunas
son para los platos de los días aciagos
los gruesos y tontos para los pisos que soportan malogros de pasos
las franelas profundas como uvas
son para el vidrio de la neblina
los trapos de la suerte en cambio 
cuelgan de las palmeras
humedecen la garganta del atorado de luz 
también hay trapos de pañuelos viejos
creo que sirven para el luto de la frente o la rodilla
nadie sabe para qué sirve la tristeza
por el contrario
los huérfanos sabemos qué son
las tiras de sábanas que se cortan con los dientes
con ellas vendamos la fiebre de los pechos
los padres muertos
la herida de Moisés 
hay trapos celestiales 
por supuesto 
pero el trapo verdadero el que no existe
el que intento con mis manos
es un andrajo
donde al final caemos como en una madre anónima
y enseguida partimos igual que un lanchón llamado garza chifladora
o poema
algo así como la alfombra de siete colores  de Aladino
dijo y no dijo

Azucena Salpeter (Formosa, Argentina, 1942), publicado en Facebook/Azucena Salpeter, 17 de noviembre de 2019