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miércoles, diciembre 20, 2023

Encuesta lírica / Los libros de 2023, 24

Augusto Munaro *


Ciruelas. Poesía reunida, Mariela Laudecina (Borde Perdido Editora, 2023)
Personal, en un registro meticuloso, sus versos dan forma a un universo entre la tensión del desamparo y la necesidad de una creencia. Son versos que trascienden ampliamente el género por su voracidad, por su energía infinita. Opacidad y luz. Ilusión de eternidad:

(11/4/2021)

Cayó una hormiga del techo
en una vuelta de página
que me recordaba una voz de terciopelo
Cayó como si del cielo se tratara
y caminó renga sobre las líneas de mi mano
La tuve así, un rato, dibujaba círculos
viejos que me recordaron el pasado de una niña
La dejé en el pasto y se perdió
me olvidé de la voz, del pasado
quedó la marcha silenciosa de su levedad
el tropiezo atinado del azar, su única vida.


Vuelo de abeia, Carolina Doartero (Halley Ediciones, 2023)
Una poesía que se desliza en el asombro, tejiendo versos movedizos a través de ese enigma vivo, el instante que se (des)vive naciendo, y cuya pulsión crea espacios, puertas a más vida. Ágil arquitecta de lo leve, su programa exige un sentido siempre en movimiento:

Si me olvido de tomar
    a sorbitos
la pócima de luz
que cambia
la línea de tiempo
  el destino
caigo en el hábito
que hace al monje
desvitalizado
y gris


Primera bondad de la sombra, Gabriela Troiano (Mora Barnacle, 2023)
Un lirismo ágil, hipervitalista, que no sabe más que soñar y soñar. Es decir, la tendencia espontaneísta de escribir en sucesión de imágenes:

Espalda contra espalda, el durmiente y el despierto.
Una franja de infinito es el soñante. Orilla de tierrazul.
Y el poniente que nunca alcanza.
Médanos de luz sobre los ojos.
Médanos de luz para un animal de sueño.


Las cosas que digo son ciertas. Poesía completa 1940-2000, Blanca Varela (Caleta Olivia y Gog & Magog, 2023)
Una pulsión reflexiva y desencantada, ajena al confesionalismo lírico. La soledad, la incomunicación y la condición maternal, son algunos de sus temas más recurrentes. Una voz moderna y abismalmente volcada en sus raíces:

Fuente

Junto al pozo llegué,
mi ojo pequeño y triste
se hizo hondo, interior.

Estuve junto a mí,
llena de mí, ascendente y profunda,
mi alma contra mí,
golpeando mi piel,
hundiéndola en el aire,
hasta el fin.

La oscura charca abierta por la luz.

Éramos una sola criatura,
perfecta, ilimitada,
sin extremos para que el amor pudiera asirse.
Sin nidos y sin tierra para el mando.


Serbal, Léonce W. Lupette (Editora de los Bugres, 2023)
Como en Paulo Leminski y Wilson Bueno, en Lupette, la forma está siempre en el primer plano. Mezclas, contaminaciones de idiomas que fundan y refundan nuevos espacios entre lenguas. Una serie desfasada de operaciones que rompen, interrumpen y hasta deforman los límites de la escritura:

Grumoso

            margojo    margoso

la    garganta

       se    agranda

    grandes los ojos


gorgojos

      cojos

se   o   me   atragantan    atragantarse

        queriendo    tragar

     y    es putar

  al    mismo   tiempo


  pulpa

    coartada

a cuchillo


*Augusto Munaro (Buenos Aires, 1980). Narrador. Poeta. Traductor. Editor. Periodista. Sus últimos libros son: ¡Intríngulis - Chíngulis!, lenguatomada, La gran ilusión, Rachael, un experimento y La esfinge de cristal. 

miércoles, agosto 07, 2019

Augusto Munaro / De "Incrustaciones dubaitíes"














la biblioteca

los 300, 000 libros & yo nos conocimos en el invierno de 1993
fue un amor ambarino a primera vista

me rateaba de las clases de matemática y lengua (tedium vitae)
con señalador en mano –“I love my Library”- me perdía entre
sus pasillos angostos, silenciosos
el tiempo se tomaba su tiempo/ no discurría
olor a historia secreta, a datos irrefutables que se ofrecían
/generosos
a mi inquietud PANTAGRUÉLICA

fui deletreando el mundo,
       página x página,
                       siguiendo mi curiosidad
                                                     instintiva
                                                                saltarina
                                                                        como el conejo de Alicia

un diccionario de referencia/ me remitía
a una novela rosa/ ésta, a cierta biografía de Einstein, /
poesía isabelina, / novelas de Pierre Boulle…

así cobré enormes tesoros, compilé paisajes fantásticos,
lecturas góticas, científicas, tomos de numismática, geografía;
acopié datos sobre presidentes yanquis como pocos adolescentes,
(Washington-Lincoln-Wilson-Eisenhower-J.F. Kennedy-Carter)
     y héroes de guerra,
     Patton,
     McArthur
     Custer y sus chapas largas
     en la masacre de Little Bighorn

insomne, muchas mañanas escondía mi desamparo
                                                  entre las páginas de la
                    Britannica
su rumor del papel biblia,
entre
mis dedos,
-música para mis oídos

recuerdo en particular unos tomos
lujosamente encuadernados sobre la
conquista del Oeste

       barbudos
       leñadores talando
       sequoias gigantes,
       el daguerrotipo de
       Buffalo Bill con
       Toro sentado
                (¿no es cierto que el cazador de bisontes estadounidense
                tiene un cierto aire a julio
                Argentino Roca? -me preguntaba en silencio
               de misa)

mi rincón:
ante una luminosa ventana escondida,
al fondo, cerca de la entrada trasera,
allí podía acurrucarme por varias
horas hojeando el mundo sin
ser jamás interrumpido

   si la profesora de Historia
   a primera hora de la mañana
   hacía referencia de la
                          Batalla del Somme,
   esa misma tarde,
                  a las 3 en punto
         (apenas sonaba el timbre)
             ya estaba consultando a
                                                    Hart &
                                                    Middlebrook

era un modo de asaltar aquel tiempo perdido
aquellos días antes de mi nacimiento (excesivamente amplios y complejos)
pero que me fascinaban porque habían sido –a pesar de mí

fue allí donde recité “Mending Wall” de Frost, my favorite american poet
“The Raven” de Poe, y “O Captain! My Captain!” del níveo Whitman
(llegué a analizar verso por verso aquella metáfora sobre Lincoln)

en esa biblioteca comprendí la magia
              & fatalidad
del verbo

Augusto Munaro (Morón, Argentina, 1980)

Incrustaciones dubaitíes,
Editorial Lisboa,
Buenos Aires, 2019









Augusto Munaro - Vallejo & Co.Caína Bella - La Voz - Tuerto Rey
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Foto: Merece una Reseña