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sábado, junio 15, 2013

Poemas elegidos, 27


Osvaldo Bossi 
(Buenos Aires, 1963)

Éramos tan amigos..., de Sandro Penna
Es casi un no-poema. Una nota escrita al pasar. Unos pocos versos, tres en este caso.  Y ya está,  tenemos el milagro. Con una economía deslumbrante, que uno quisiera (yo quisiera) ver reflejada en la propia escritura. Como si los poetas que uno siempre admita fueran como santos, y desde su cielo, nos aconsejaran cosas. Yo lo llevo en mi corazón a Sandro Penna, como una estampita. No fue una de mis primeras lecturas, pero está entre las primeras, en un orden de belleza, y a él me encomiendo cada vez que escribo.  Desde luego, no es el único. Pero si tuviera -como ahora- que elegir a uno solo, lo elegiría a él. Sobre todo, por esa falta de ostentación, que hace pensar en la poesía como en un hecho natural, o como una gracia que nos concede (si tenemos suerte) el lenguaje. El resultado, "una extraña alegría de vivir”, que se traduce en poemas, pero también a la inversa. Al lado suyo, cualquier cosa que escribamos suena siempre un poco retórica y artificial. "Eramos tan amigos..."es sólo un ejemplo de esa belleza alegre y dolorosa, de la que Sandro Penna  parecía tener la clave. Al leerlo, como en el tango, todo, todo se ilumina a mi alrededor.  



ÉRAMOS TAN AMIGOS que un secreto
de uno era del otro. Pero uno había
del que nunca habló él consigo mismo.

Sandro Penna (Perugia, 1906-Roma, 1977)
Versión de Edgardo Dobry

Tanto amici eravamo che un segreto / dell‘uno era dell’altro. D‘uno solo / egli non ne parló mai con se stesso.

martes, junio 21, 2011

Osvaldo Bossi / Tres poemas




Hamlet sobre su madre

No pienso en ella, una madre es siempre
una ciénaga, haga lo que haga, engendre
este deseo o cualquier otro, sea de la carne del Rey
o de su hermano. Tiene que haber una verdad
que no sea la suya, y tal vez seas vos Laertes,
o tal vez sea el áspero Fortinbrás, u otro, otros
cuyos nombres se desvanecen, apenas los toco
con mis dedos. Ellos son el reflejo de algo
que no me deja ver, o yo soy una sombra que habla
consigo mismo. Cuerpo de Laertes, me lleva lejos,
llevándose esta culpa... Cuerpo de Fortinbrás, pesado
como el otro, cubriéndome con un velo funerario
a mí, su sombra, su ardiente ciénaga también.

de Fiel a una sombra (2001)


Ruego por el tornado

Que no regrese, que no relinche
contra la ventana como un caballo
y a su paso se lleva los muebles, abrigos de lana,
ollas, el televisor... Sobre todo que deje en paz
al techo: cada chapa fijada con clavos
a los tirantes, no las arranque como a barajas de cartón.
No se pavonee en torno a mi lámpara
y lo confunda todo con esa voracidad omnívora,
sin restricciones. Que yo no piense: En el fondo,
en el centro de su pecho, se esconde un sitio calmo
para nosotros. Que yo no encuentre cierta belleza
o música en esa órbita destructiva. No finalmente,
molido a palos, recaiga sin consuelo en el odio
o torne a la guardia que forjó un niño tímido.

de Ruego por el tornado (2006)


Mi amigo Raulito
(fragmento)

A mí me hubiera gustado olvidarme
de Raulito Lemos,
de su pelo negro y azulado, un poco
apelmazado en la nuca,
de su mirada de ojos chiquitos y saltones
pidiéndome todas las noches lo mismo.
No que lo quisiera (porque mi cariño
estaba a la vista) sino que me inclinara en esa tierra
que se extendía bajo las estrellas,
peligrosamente, junto a él.

de El muchacho de los helados y otros poemas (2006)

Selección de Victoria Schcolnik

Osvaldo Bossi (Buenos Aires, 1963), Casa de viento, antología personal, Editorial Nudista, Córdoba, 2011


Foto de la portada de Casa de viento Editorial Nudista

lunes, octubre 29, 2007

Poemas y batipoemas


X

Ahora las cosas han cambiado.
Gozo de popularidad entre la gente.
Me entero de que se ríen
a más no poder
de mis intentos
por alcanzar la cima del amor.
Mientras tanto
preparo una trampa que no fallará!

De Los poemas de amor que el Coyote le escribió al Correcaminos


V

Se despertó
alelado
sudando un miedo infinito;
la realidad de los batiguantes
y de la baticapa
le deparaba una certeza
todavía peor.

VI

Batman
se mira en un espejo.
Sabe que detrás de esa imagen
absurda
no hay nadie.
Ni siquiera Robin
lo vio tambalear.

De Los batipoemas



Osvaldo Bossi (Buenos Aires, 1963), Del coyote al correcaminos. Editorial Huesos de Jibia, Buenos Aires, 2007