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domingo, marzo 02, 2025

Nicanor Parra / De "Poemas y antipoemas", 5



Preguntas a la hora del té

Este señor desvaído parece
una figura de un museo de cera;
mira a través de los visillos rotos:
qué vale más, ¿el oro o la belleza?
¿Vale más el arroyo que se mueve
o la chépica fija a la ribera?
A lo lejos se oye una campana
que abre una herida más, o que la cierra:
¿Es más real el agua de la fuente
o la muchacha que se mira en ella?
No se sabe, la gente se lo pasa
construyendo castillos en la arena.
¿Es superior el vaso transparente
a la mano del hombre que lo crea?
Se respira una atmósfera cansada
de ceniza, de humo, de tristeza:
lo que se vio una vez ya no se vuelve
a ver igual, dicen las hojas secas.
Hora del té, tostadas, margarina,
todo envuelto en una especie de niebla.

Nicanor Parra  (San Fabián de Alico, Chile, 1914 - Santiago de Chile, 2018),  Poemas y antipoemas,  Nascimento, Santiago de Chile ,1954

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martes, septiembre 28, 2021

Nicanor Parra / De "Poemas y antipoemas", 4

 



La víbora

Durante largos años estuve condenado a adorar a una mujer despreciable
Sacrificarme por ella, sufrir humillaciones y burlas sin cuento,
Trabajar día y noche para alimentarla y vestirla,
Llevar a cabo algunos delitos, cometer algunas faltas,
A la luz de la luna realizar pequeños robos,
Falsificaciones de documentos comprometedores,
So pena de caer en descrédito ante sus ojos fascinantes.
En horas de comprensión solíamos concurrir a los parques
Y retratarnos juntos manejando una lancha a motor,
O nos íbamos a un café danzante
Donde nos entregábamos a un baile desenfrenado
Que se prolongaba hasta altas horas de la madrugada.

Largos años viví prisionero del encanto de aquella mujer
Que solía presentarse a mi oficina completamente desnuda
Ejecutando las contorsiones más difíciles de imaginar
Con el propósito de incorporar mi pobre alma a su órbita
Y, sobre todo, para extorsionarme hasta el último centavo.
Me prohibía estrictamente que me relacionase con mi familia.
Mis amigos eran separados de mí mediante libelos infamantes
Que la víbora hacía publicar en un diario de su propiedad.
Apasionada hasta el delirio no me daba un instante de tregua,
Exigiéndome perentoriamente que besara su boca
Y que contestase sin dilación sus necias preguntas,
Varias de ellas referentes a la eternidad y a la vida futura
Temas que producían en mí un lamentable estado de ánimo,
Zumbidos de oídos, entrecortadas náuseas, desvanecimientos prematuros
Que ella sabía aprovechar con ese espíritu práctico que la caracterizaba
Para vestirse rápidamente sin pérdida de tiempo
Y abandonar mi departamento dejándome con un palmo de narices.

Esta situación se prolongó por más de cinco años.
Por temporadas vivíamos juntos en una pieza redonda
Que pagábamos a medias en un barrio de lujo cerca del cementerio.
(Algunas noches hubimos de interrumpir nuestra luna de miel
Para hacer frente a las ratas que se colaban por la ventana).
Llevaba la víbora un minucioso libro de cuentas
En el que anotaba hasta el más mínimo centavo que yo le pedía en préstamo;
No me permitía usar el cepillo de dientes que yo mismo le había regalado
Y me acusaba de haber arruinado su juventud:
Lanzando llamas por los ojos me emplazaba a comparecer ante el juez
Y pagarle dentro de un plazo prudente parte de la deuda,
Pues ella necesitaba ese dinero para continuar sus estudios
Entonces hube de salir a la calle a vivir de la caridad pública,
Dormir en los bancos de las plazas,
Donde fui encontrado muchas veces moribundo por la policía
Entre las primeras hojas del otoño.
Felizmente aquel estado de cosas no pasó más adelante,
Porque cierta vez en que yo me encontraba en una plaza también
Posando frente a una cámara fotográfica
Unas deliciosas manos femeninas me vendaron de pronto la vista
Mientras una voz amada para mí me preguntaba quién soy yo.
Tú eres mi amor, respondí con serenidad.
¡Ángel mío, dijo ella nerviosamente,
Permite que me siente en tus rodillas una vez más!
Entonces pude percatarme de que ella se presentaba ahora provista de un pequeño taparrabos.
Fue un encuentro memorable, aunque lleno de notas discordantes:
Me he comprado una parcela, no lejos del matadero, exclamó,
Allí pienso construir una especie de pirámide.
En la que podamos pasar los últimos días de nuestra vida.
Ya he terminado mis estudios, me he recibido de abogado,
Dispongo de buen capital;
Dediquémonos a un negocio productivo, los dos, amor mío, agregó
Lejos del mundo construyamos nuestro nido.
Basta de sandeces, repliqué, tus planes me inspiran desconfianza,
Piensa que de un momento a otro mi verdadera mujer
Puede dejarnos a todos en la miseria más espantosa.
Mis hijos han crecido ya, el tiempo ha transcurrido,
Me siento profundamente agotado, déjame reposar un instante,
Tráeme un poco de agua, mujer,
Consígueme algo de comer en alguna parte,
Estoy muerto de hambre,
No puedo trabajar más para ti,
Todo ha terminado entre nosotros.

Nicanor Parra (San Fabián de Alico, Chile, 1914-Santiago de Chile, 2018), "Poemas y antipoemas", 1954, Obra Gruesa, Editorial Universitaria de Chile, 1971

Nota.: Se puede ver un comentario del Administrador a este poema de Parra en el blog Eterna Cadencia


viernes, agosto 20, 2021

Nicanor Parra / De "Poemas y antipoemas", 3



Autorretrato

Considerad, muchachos,
Este gabán de fraile mendicante:
Soy profesor en un liceo obscuro,
He perdido la voz haciendo clases.
(Después de todo o nada
Hago cuarenta horas semanales).
¿Qué les dice mi cara abofeteada?
¡Verdad que inspira lástima mirarme!
Y qué les sugieren estos zapatos de cura
Que envejecieron sin arte ni parte.

En materia de ojos, a tres metros
No reconozco ni a mi propia madre.
¿Qué me sucede? -¡Nada!
Me los he arruinado haciendo clases:
La mala luz, el sol,
La venenosa luna miserable.
Y todo ¡para qué!
Para ganar un pan imperdonable
Duro como la cara del burgués
Y con olor y con sabor a sangre.
¡Para qué hemos nacido como hombres
Si nos dan una muerte de animales!

Por el exceso de trabajo, a veces
Veo formas extrañas en el aire,
Oigo carreras locas,
Risas, conversaciones criminales.
Observad estas manos
Y estas mejillas blancas de cadáver,
Estos escasos pelos que me quedan.
¡Estas negras arrugas infernales!
Sin embargo yo fui tal como ustedes,
Joven, lleno de bellos ideales,
Soñé fundiendo el cobre
Y limando las caras del diamante:
Aquí me tienen hoy
Detrás de este mesón inconfortable
Embrutecido por el sonsonete
De las quinientas horas semanales.

Nicanor Parra (San Fabián de Alico, Chile, 1914-Santiago de Chile, 2018), "Poemas y antipoemas", 1954, Obra Gruesa, Editorial Universitaria de Chile, 1971


Foto: Cáñamo

miércoles, diciembre 25, 2019

Nicanor Parra / De "Poemas y antipoemas", 2

















Hay un día feliz

A recorrer me dediqué esta tarde
Las solitarias calles de mi aldea
Acompañado por el buen crepúsculo
Que es el único amigo que me queda.
Todo está como entonces, el otoño
Y su difusa lámpara de niebla,
Sólo que el tiempo lo ha invadido todo
Con su pálido manto de tristeza.
Nunca pensé, creédmelo, un instante
Volver a ver esta querida tierra,
Pero ahora que he vuelto no comprendo
Cómo pude alejarme de su puerta.
Nada ha cambiado, ni sus casas blancas
Ni sus viejos portones de madera.
Todo está en su lugar; las golondrinas
En la torre más alta de la iglesia;
El caracol en el jardín, y el musgo
En las húmedas manos de las piedras.
No se puede dudar, éste es el reino
Del cielo azul y de las hojas secas
En donde todo y cada cosa tiene
Su singular y plácida leyenda:
Hasta en la propia sombra reconozco
La mirada celeste de mi abuela.
Estos fueron los hechos memorables
Que presenció mi juventud primera,
El correo en la esquina de la plaza
Y la humedad en las murallas viejas.
¡Buena cosa, Dios mío! nunca sabe
Uno apreciar la dicha verdadera,
Cuando la imaginamos más lejana
Es justamente cuando está más cerca.
Ay de mí, ¡ay de mí!, algo me dice
Que la vida no es más que una quimera;
Una ilusión, un sueño sin orillas,
Una pequeña nube pasajera.
Vamos por partes, no sé bien qué digo,
La emoción se me sube a la cabeza.
Como ya era la hora del silencio
Cuando emprendí mí singular empresa,
Una tras otra, en oleaje mudo,
Al establo volvían las ovejas.
Las saludé personalmente a todas
Y cuando estuve frente a la arboleda
Que alimenta el oído del viajero
Con su inefable música secreta
Recordé el mar y enumeré las hojas
En homenaje a mis hermanas muertas.
Perfectamente bien. Seguí mi viaje
Como quien de la vida nada espera.
Pasé frente a la rueda del molino,
Me detuve delante de una tienda:
El olor del café siempre es el mismo,
Siempre la misma luna en mi cabeza;
Entre el río de entonces y el de ahora
No distingo ninguna diferencia.
Lo reconozco bien, éste es el árbol
Que mi padre plantó frente a la puerta
(Ilustre padre que en sus buenos tiempos
Fuera mejor que una ventana abierta).
Yo me atrevo a afirmar que su conducta
Era un trasunto fiel de la Edad Media
Cuando el perro dormía dulcemente
Bajo el ángulo recto de una estrella.
A estas alturas siento que me envuelve
El delicado olor de las violetas
Que mi amorosa madre cultivaba
Para curar la tos y la tristeza.
Cuánto tiempo ha pasado desde entonces
No podría decirlo con certeza;
Todo está igual, seguramente,
El vino y el ruiseñor encima de la mesa,
Mis hermanos menores a esta hora
Deben venir de vuelta de la escuela:
¡Sólo que el tiempo lo ha borrado todo
Como una blanca tempestad de arena!

Nicanor Parra (San Fabián de Alico, Chile, 1914-Santiago de Chile, 2018), "Poemas y antipoemas", 1954, El último apaga la luz. Obra selecta, Lumen, Santiago de Chile, 2017
También Obra gruesa, Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 1969, 1971

Ref.:
Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
Memoria Chilena
Universidad de Chile
Unidiversidad - Universidad de Puebla
A Media Voz
Otra Iglesia Es Imposible

Foto: Viviana Peláez/Universidad de Chile

sábado, septiembre 16, 2017

Nicanor Parra / De "Calcetines huachos"















Autobiografía

Nací el 12 de marzo de 1905
o tal vez
el 17 de febrero de 1899
está por averiguarse
estudié Pornografía en Italia
donde me gradué de maestro gásfiter
o quizá de sacerdote católico
no sé
está x averiguarse
en la actualidad estoy preocupadísimo
porque sé que me tengo que morir
continuará


El gato Chimbarongo

No le da bola al arroz con leche
Tiene que ser jamón o algo x el estilo
Servicio a la carta
                  Sí señor
& lo + escandaloso de todo:
De ratones no quiere saber nada
Antes muerto de hambre
Que regresar a la naturaleza
Miau
   Miau
      Mirrimiau
Gato + depravado que éste no hay
Tigre + regalón
               Imposible

Nicanor Parra (San Fabián de Alico, Chile, 1914-Santiago de Chile, 2018), "Calcetines huachos", El último apaga la luz. Obra selecta, Lumen, Santiago de Chile, 2017

Gásfiter: En Argentina, gasista o plomero. En España, fontanero. La RAE registra "gasfitero" (Nota del Administrador)

Foto: Parra EFE/Telesur
Ref.: Universidad de Chile

sábado, diciembre 26, 2015

Nicanor Parra / Nuestros mayores











Eran más instruidos que nosotros
Sabían cómo se debe solicitar una gracia
Golpeándose el pecho desde luego
Con humildad
         Con fe
             Con esperanza
Poco se gana con escupir para arriba

Recuerdo bien a mi señora madre
Que Dios la tenga en su Santo Reino
Como también a mi abuela Rosario
Dios la tenga en su Santo Reino también
Arrodilladas ante el santísimo
Misericordia Dios mío misericordia

Pero la religión pasó de moda
Antes todos sabíamos ahuyentar al demonio
Hoy no tenemos la menor idea.

Nicanor Parra (San Fabián de Alico, Chile, 1914-Santiago de Chile, 2018), Temporal, Universidad Diego Portales, Santiago de Chile, 2014

domingo, agosto 02, 2015

Nicanor Parra / El hablante lírico de este poema














Recomienda comunicarse
Con el fantasma del Corregidor
Él es un entendido en la materia
Sus construcciones no se caen solas
Recordarase que para abatir
Ese gigante de cal y ladrillo
Que resistió más de 100 años
Las embestidas del río Mapocho
Sin perder una pluma de la cola
Fue necesario recurrir a la fuerza bruta
De lo contrario seguiría en pie.

Nicanor Parra (San Fabián de Alico, Chile, 1914-Santiago de Chile, 2018), Temporal, Universidad Diego Portales, Santiago de Chile, 2014

Nota del Administrador:
Parra alude sin duda al corregidor Luis Manuel de Zañartu (1723-1782), famoso entre otras cosas por la construcción del puente de Cal y Canto. Meses después de su muerte, cayó el crucifijo erigido sobre el tejado de su casa y al día siguiente cedieron las defensas del río Mapocho ante la crecida, con lo que se supuso que el fantasma del corregidor seguía por allí. El puente fue demolido en 1888. El Administrador se permite sugerir que el poema funciona, se tenga o no noticia del corregidor Zañartu. Del mismo convencimiento parece ser el autor, que no anotó cosa alguna al pie.

viernes, septiembre 05, 2014

Nicanor Parra / De "La camisa de fuerza"



Qué 
hora es

Cuando el enfermo grave
Se recupera por algunos segundos
Y pregunta la hora a los deudos
-Reunidos como por arte de magia
Alrededor del lecho de muerte-
En un tonito que hace poner los pelos de punta

Quiere decir que algo marcha mal
Quiere decir que algo marcha mal
Quiere decir que algo marcha mal.


Regla de tres

Independientemente
De los veinte millones de desaparecidos
Cuánto creen ustedes que costó
La campaña de endiosamiento de Stalin
En dinero contante y sonante:

Porque los monumentos cuestan plata.

Cuánto creen ustedes que costó
Demoler esas masas de concreto?

Sólo la remoción de la momia
Del mausoleo a la fosa común
Ha debido costar una fortuna.

Y cuánto creen ustedes que gastaremos
En reponer esas estatuas sagradas?

Nicanor Parra (San Fabián de Alico, 1914-Santiago de Chile, 2018), "La camisa de fuerza", 1962-1968, Obra gruesa, Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 1971

lunes, junio 17, 2013

Poemas elegidos, 31


Rodolfo Edwards
(Buenos Aires, 1962)

Manchas en la pared, de Nicanor Parra
Elijo este poema del chileno Nicanor Parra a modo de homenaje porque allá por mis veinte y tantos años, me cambió definitivamente la manera de escribir. Y no sólo “la manera de escribir” sino también la manera de entender el mundo y las cosas: la condición precaria y provisoria de todo, la fugacidad de nuestra existencia terrenal, el absurdo que gobierna lo cotidiano. Con los asuntos más banales, con el lenguaje más llano y pedestre se podía hacer una gran poesía. Y que podía ser entendida por todos, por cualquiera. “Los poetas bajaron del Olimpo”, gritaba en su “Manifiesto”. Y así era nomás. Como diría Borges, lo admiré e imité hasta el plagio. Me puse mi capa de “antipoeta” y me puse a contar chistes que a veces rozan, apenas, la poesía. Tuve la suerte de entrevistarlo en el año 1985, cuando vino invitado a un encuentro cultural organizado en los años dorados del alfonsinismo, aquella primavera democrática que coincidió con mi juventud; dentro de la Obra gruesa de don Nica conservo un volante que dice: “13/12, 20 hs. Nicanor Parra. Lectura de poemas. Centro Cultural Carlos Gardel. Itaquí 2050. Villa Soldati”. El lugar estaba en el medio de un barrio “pezuti”, se hizo la noche larga (nos habíamos quedado charlando con el poeta y los vecinos, comiento sandwichitos de miga), yo me quedé sin bondi (ni sabía dónde estaba). Parra y su comitiva tuvieron la gentileza de llevarme en el auto oficial de la municipalidad. También se subieron a aquel auto: una chica (tan perdida como yo) y un periodista de gran porte que había ido a hacer una nota. Se llamaba Jorge Lanata. Yo fui sentado en el medio de Parra y Lanata, que no paraba de hablarle de poetas ingleses, hasta que Parra citó un verso de Auden: “Muerte: no seas orgullosa”. Dios le conserve la salud. Aguante Parra.


Manchas en la pared

Antes que caiga la noche total
Estudiaremos las manchas en la pared:
Unas parecen plantas
Otras simulan animales mitológicos.

Hipogrifos,
            dragones,
                     salamandras.

Pero las más misteriosas de todas
Son las que parecen explosiones atómicas.

En el cinematógrafo de la pared
El alma ve lo que el cuerpo no ve:
Hombres arrodillados
Madres con criaturas en los brazos
Monumentos ecuestres
Sacerdotes que levantan la hostia:

Órganos genitales que se juntan.

Pero las más extraordinarias de todas
Son
   sin lugar a dudas
Las que se parecen a explosiones atómicas.

Nicanor Parra (San Fabián de Alico, 1914)

Foto: Rodolfo Edwards por Pablo Mehanna en Radio Montaje

jueves, diciembre 01, 2011

Nicanor Parra / De "Canciones rusas"




Pan caliente

Me llama la atención
El siguiente fenómeno
Para nosotros completamente desconocido:
Una cola de cien metros de largo
Cerca del Metropol
A pesar de los grados bajo cero.

Dentro de sus enormes abrigos
Y de sus densos gorros de pieles
Que sólo dejan libres la nariz y los ojos
Todos los moscovitas
Parecen buzos interplanetarios
O cosmonautas del fondo del mar.

Me cuesta abrirme paso
Para llegar al núcleo
De ese cometa de seres humanos.

Describo lo que veo:
Una mujer detrás de una mesa
Entrada en carnes como todas las rusas
-Seguramente madre varias veces-
Con la cabeza envuelta en un pañuelo
Rojo
...... de listas verdes y amarillas.
Y qué creen ustedes que vende
Esa mujer heroica
En pleno mes de enero
En su pequeño bar improvisado
En plena vía pública
Sin importarle la nieve que cae.

Pan caliente ..................
................. ¿verdad?

Una antología de poetas chilenos
Traducidos por Margarita Aliguer.

Nicanor Parra (San Fabián de Alico, 1914) Canciones rusas, Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 1967
Nota: En la fecha, Parra fue elegido para recibir el premio Cervantes, que otorga España

Foto: Nicanor Parra por Viviana Peláez, SISIB y Facultad de Filosofía y Humanidades - Universidad de Chile

jueves, abril 01, 2010

Nicanor Parra / Poemas sobre Huidobro

XXIX

ASÍ ERA HUIDOBRO

No me pidan que escriba con los pies
Replicó
Cuando se le tildó de cerebral

El rigor verdadero reside en la cabeza

Que Neruda se haga cargo de las empleadas domésticas

Esta es una poesía para príncipes.


XXXVI

RENUNCIAR A LA METRICA Y A LA RIMA

Reemplazar la cámara fotográfica x el caleidoscopio
No mirar para atrás
Hacer subir una vaca x el arco iris
El volantín como medio de locomoción
Orinar en un tarro parafinero
Negocio redondo por donde se mire

Publicar los poemas
En rollos de papel higiénico
Por supuesto sras & sres
Ediciones biodegradables
Sensacional
genial
elefantástico!
Negocio redondo por donde se mire

Pero no me vengan con que eso es poesía


XXXVII

QUÉ ES POESÍA

La fundación del ser x la palabra
Poesía eres tú
Todo lo que se mueve es poesía
Lo que no cambia de lugar es prosa

Pero qué es poesía
Todo lo que nos une es poesía
Sólo la prosa puede separarnos

Sí pero qué es poesía
Vida en palabras
Un enigma que se niega a ser descifrado x los profesores
Un poco de verdad y una aspirina
Antipoesía eres tú


LII

HAY UNA FRASE DE VICENTE HUIDOBRO

Que siempre me llamará la atención
No creo que haya otra más enigmática
Más sobrecogedora
más terrible
En todo el reino de las Bellas Letras:

Una mujer descuartizada
Viene cayendo desde hace 140 años

A mí me deja mudo


LXIII

DESDE EL BALCON DE MI CASA

Veo la tumba de Vicente Huidobro
Resplandecer al otro lado de la bahía

De la mañana a la noche percibo
Las señales eléctricas del poeta

Amanece y se pone con el sol

de "Also Sprach Altazor".
Enero de 1993, en Cartagena, Chile, festejo del Centenario de Vicente Huidobro

Nicanor Parra (San Fabián de Alico, 1914), "Poemas para combatir la calvicie", 1993, Parranda larga. Antología poética, selección y prólogo de Elvio Gandolfo, Editorial Alfaguara, Buenos Aires, 2010

Ilustración: Retrato de Huidobro por Pablo Picasso, 1921

De Parra en este blog:
Entrevista, 1986
Solo de piano
Dos poemas de Nikolai Zabolotski
Viva la Cordillera de los Andes

jueves, enero 28, 2010

Nicanor Parra / Entrevista

de archivo

Ecología y antipoesía

Nicanor Parra, a los 72 años [1986], busca el equilibrio de su sistema de pensamiento. Protagonista de una revolución casi unipersonal -la antipoesía, que pretendía borrar la metáfora prestigiosa y hacer evidente la irrealidad de los objetos concretos- es hoy "ecologista". Es decir, ha terminado con su rechazo visceral por las ideologías y quiere balancear en su espíritu el humor casi macabro de sus antipoemas con la defensa filosófica del medio ambiente.
Este cronista visitó con él y con el escritor Juan José Hernández la catedral de Salta, durante el reciente Congreso Latinoamericano de Poetas y Narradores [noviembre de 1986] y, mientras Hernández oficiaba de anfitrión, mostrando el sagrario labrado en oro, el irreverente inventor de la antipoesía paseaba su mandíbula dura entre los fieles postrados y tomaba notas. "Esta fe... esta fe -comentó- me hace revivir el siglo XVIII".
Después, bajo un sol que mareaba, Parra evocaba a escritores argentinos que había conocido en Santiago de Chile: "Raúl González Tuñón... un alma en pena, un espíritu bondadoso".
Parra sonríe rara vez y, sin embargo, su gesto no es adusto. Su aire de desprolijo profesor de matemática, un gesto sombrío e inerme, despierta hacia él ternura, palabra que no goza seguramente de sus preferencias.
El diálogo fue en las calles, en los intervalos del Congreso, y, finalmente, en la casa centenaria del poeta Raúl Aráoz Anzoátegui, en las afueras de la ciudad. Parra estaba relativamente tranquilo, quizá porque ha demostrado que su revolución, básicamente anti nerudiana, tuvo su hora. Pero en los años setenta, cuando en uno de sus "artefactos" poéticos proclamaba: "Cuba sí, yanquis también", la izquierda se crispaba.

-Este invento suyo de la antipoesía llama la atención, sobre todo porque se produce en Chile. Este aggiornamento, esta puesta a punto de la poesía con la sociedad industrial en América latina, nace curiosamente en un país que no está, ni mucho menos, devastado por la contaminación * ni al borde del estallido demográfico. ¿Cómo lo explica?
-Lo explico porque es un movimiento de reacción literaria frente al modernismo, llevando el modernismo hasta Neruda. "Qué pura eres de sol / o de noche caída, / qué triunfal desmedida / tu órbita de blanco". ¿Qué es eso? Bueno, musicalidad pura y preciosismo lingüístico. Esta tesis debía tener su antítesis, que podría concebirse más o menos en estos términos: el modernismo es elitista y preciosista, entonces hay que abrirse y des-impostar la voz.

-Preciosismo que llegó a ser popular, paradójicamente.
-Yo creo que lo que pasó allí, simplemente, fue una fuerza social desencadenada paralelamente a la estética. Resulta que Neruda era el poeta de un partido. Puntos suspensivos.

-Me refería a Rubén Darío, que fue bastante popular en vida y mucho más después de su muerte.
-Relativamente popular. Pero eso se debe a la alienación cultural. Fue un poeta alienado dentro de una sociedad alienada. Darío ofrecía un estupefaciente al lector. El antipoeta le arroja un balde de agua fría.

-¿Para ganarse la antipatía del lector?
-Con el objeto de que tomase conciencia... Tratando de explicar el modernismo, Lefebvre [Henri] ha dicho que daba respuesta a la identidad fracturada del hombre del siglo XIX. Es claro, mientras escuchamos una frase bien estructurada nos sentimos bien, pero claro que sólo mientras dura el poema, después volvemos a nuestros conflictos.

-Con la antipoesía, ¿uno se sentiría bien con sus conflictos?
-La otra respuesta generada en en siglo XIX es la respuesta de Marx. Marx decía que la culpa de la fragmentación del individuo no está en él, sino en la sociedad. El individuo recupera su identidad en la lucha social. Pero fíjate que Marx hablaba de "medios de producción" y no de medios de destrucción. El correlato de la mentalidad burguesa, que ponía todo en el individuo, es el modernismo. Quiero decir, el liberalismo produce el modernismo en poesía. Marx produce el realismo socialista. En ninguno de los dos planteos está presente -ni filosófica ni estéticamente- la relación con la naturaleza.

-De modo que en este planteo estriba su antiguo rechazo a las ideologías...
-Hablemos un poco de esto... Yo creo que el ciudadano planetario se define hoy porque actúa puntualmente pero piensa globalmente. No se olvida del hambre, de los problemas puntuales, pero debe colocarlos en la totalidad del problema. Si yo digo que debemos des-impostar la voz y trabajar en el idioma de la tribu, también digo que sólo abordaremos los problemas de la tribu. Y el mayor problema de la tribu es la supervivencia. Nadie se dio cuenta de aquello que estábamos haciendo con la naturaleza, hasta el momento en que, hoy, la situación es casi irreversible. Yo creo que introducir hoy la idea de la ecología -no sólo la ecología como ciencia o la simple ecología municipal- es propender a la autorregulación del sistema espiritual. El sistema espiritual es un sistema ecológico. Incorporemos a los temas puntuales del hombre, a los problemas sociales, la visión del problema ecológico.

-¿Entonces el Parra diabólico de los antipoemas se convirtió en un apóstol?
-No, junto a los textos ecológicos, están los antiecológicos. Un ejemplo de texto ecológico es este: "El error consistió en creer que la tierra era nuestra, / cuando la verdad de las cosas / es que nosotros somos de la tierra". Y al lado un texto del siguiente cariz: "No veo para qué tanta alharaca / ya sabemos que el mundo / se acabó".

-¿El pesimismo del comienzo?
-Es un chiste, como te dije mientras caminábamos, posterior al holocausto nuclear. Pero lo hago con el objeto de mantener el equilibrio del espíritu.

-El antipoeta sigue allí. Parra no es un converso.
-Yo diría que sí, puesto que me veo en la obligación de poner un texto antiecológico junto a un texto ecológico... precisamente por razones ecológicas. Para mantener el equilibrio del sistema. Trabajo según el método taoísta de la oposición. De lo contrario, corro el riesgo de caer en un nuevo realismo socialista.

* Santiago de Chile no registraba todavía el nivel actual de contaminación.

Jorge Aulicino
Clarín, Buenos Aires, 16 de noviembre de 1986
---
Foto: Nicanor Parra, Universidad de Chile

viernes, agosto 21, 2009

Nicanor Parra / De "Poemas y antipoemas"


Solo de piano

Ya que la vida del hombre no es sino una acción a distancia,
Un poco de espuma que brilla en el interior de un vaso;
Ya que los árboles no son sino muebles que se agitan:
No son sino sillas y mesas en movimiento perpetuo;
Ya que nosotros mismos no somos más que seres
(Como el dios mismo no es otra cosa que dios)
Ya que no hablamos para ser escuchados
Sino para que los demás hablen
Y el eco es anterior a las voces que lo producen;
Ya que ni siquiera tenemos el consuelo de un caos
En el jardín que bosteza y que se llena de aire,
Un rompecabezas que es preciso resolver antes de morir
Para poder resucitar después tranquilamente
Cuando se ha usado en exceso a la mujer;
Ya que también existe un cielo en el infierno,
Dejad que yo también haga algunas cosas.

Yo quiero hacer un ruido con los pies
Y quiero que mi alma encuentre su cuerpo.

Nicanor Parra (San Fabián de Alico, 1914), "Poemas y antipoemas", Obra gruesa, Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 1969

Foto: Parra Viviana Peláez/Universidad de Chile

miércoles, marzo 11, 2009

Dos poemas de Nikolai Zabolotski por Nicanor Parra

Cada vez que a lo lejos se apaga la luz del día

Cada vez que a lo lejos se apaga la luz del día
Y en la negra obscuridad que cae sobre las chozas
El cielo todo se pone a reverberar sobre mí,
Como un gigante átomo en movimiento

Vuelve a embargarme el pensamiento
De que en alguna parte, al otro lado del universo
Hay un jardín igual a éste, hay una obscuridad idéntica,
Y las mismas, las mismas estrellas de belleza indestructible.

Y de que algún poeta
De pie en ese jardín se pregunte con angustia
Qué razones puedo tener yo, que estoy en el fin de mis días,
Para perturbarlo con mis ideas nebulosas.  

1948


Sobre la belleza de los rostros

Hay rostros que parecen suntuosos portales,
Y hasta sus más mínimos detalles parecen grandiosos.
Hay rostros que parecen chozas miserables
Donde cuecen hígado y echan a remojar el librillo.

Otros son fríos y muertos
Cercados por rejas como si fueran cárceles.
Y también hay rostros que parecen torres
Donde hace tiempo que no vive nadie y nunca nadie
se asoma a la ventana.

Pero una vez conocí una pequeña choza
Pobre y humilde
De cuya ventana salía a mi encuentro
El hálito de un día de primavera.

No cabe duda que el mundo es grande y maravilloso.
Hay caras que parecen himnos de triunfo.
De esas notas que brillan como soles
Es de donde surge la música de las esferas.

1955

Nikolai Zabolotski (1903-1958). Nicanor Parra, Poesía rusa contemporánea, Ediciones Nueva Universidad, Santiago de Chile, 1971


Nota sobre la traducción: sobre la base de una primera versión literal al castellano, preparada por José Vento, Parra trabajó en Moscú durante el año 1964, con la colaboración de dos asesores lingüísticos: Agustín Manzo y Vicente Arana.

Noticia: Zabolotski. Creador, con Daniil Jarms de la Asociación de Arte Real: "... oficialmente Jarms fue un escritor de obras infantiles que solamente logró publicar dos cosas 'adultas' durante su carrera de escritor. En su otra vida, de outsider literario, Jarms exploró la senda del modernismo ruso y, junto con los poetas Alexandr Vedensky y Nikolay Zabolotsky, fundó el grupo OBERIU (acrónimo de Obiedienienie Realnovo Istkustvo o Asociación del Arte Real):
'Quiénes somos y por qué somos? Somos poetas de una nueva percepción y de un nuevo arte... En nuestras obra ampliamos y profundizamos el significado del objeto y de la palabra, pero sin llegar a destruirlos. El objeto concreto, limpio de la escoria literaria y cotidiana, se convierte en patrimonio del arte. En la poesía, el choque de acepciones semánticas llega a expresar dicho objeto con la precisión de la mecánica'".

José Manuel Prieto, La Habana, 1942, en fogonero emergente

domingo, agosto 17, 2008

Nicanor Parra / Viva la Cordillera de los Andes

Tengo unas ganas locas de gritar
Viva la Cordillera de los Andes
Muera la Cordillera de la Costa.
La razón ni siquiera la sospecho

Pero no puedo más:
¡Viva la Cordillera de los Andes!
¡Muera la Cordillera de la Costa!

Hace cuarenta años
Que quería romper el horizonte,
Ir más allá de mis propias narices,
Pero no me atrevía.
Ahora no señores
Se terminaron las contemplaciones:
¡Viva la Cordillera de los Andes!
¡Muera la Cordillera de la Costa!

¿Oyeron lo que dije?
¡Se terminaron las contemplaciones!
¡Viva la Cordillera de los Andes!
¡Muera la Cordillera de la Costa!

Claro que no respondo
Si se me cortan las cuerdas vocales
(En un caso como éste
Es bastante probable que se corten)
Bueno, si se me cortan
Quiere decir que no tengo remedio
Que se perdió la última esperanza.

Yo soy un mercader
Indiferente a las puestas de sol
Un profesor de pantalones verdes
Que se deshace en gotas de rocío
Un pequeño burgués es lo que soy
¡Qué me importan a mí los arreboles!
Sin embargo me subo a los balcones
Para gritar a todo lo que doy
¡Viva la Cordillera de los Andes!
¡¡Muera la Cordillera de la Costa!!

Perdonadme si pierdo la razón
En el jardín de la naturaleza
Pero debo gritar hasta morir
¡¡Viva la Cordillera de los Andes!!
¡¡¡Muera la Cordillera de la Costa!!!

Nicanor Parra (San Fabián de Alico, 1914), Obra Gruesa, Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 1971