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lunes, noviembre 27, 2023

Mirta Rosenberg / Lluvias



Yo soy en esta lluvia la gota de más
suciamente reflejada en la humedad del pavimento.
Yo digo yo soy al caer de los árboles demorada
cuando el sol ya salió.

(Debo salirme de mí
porque de mí fui separada.)

Yo digo yo soy y alzo así un muro
de gotas o de lágrimas donde yo soy
la última, la que más tarde,
la que más cayó.

Yo soy yo digo
un paso más en la vereda,
el remolino de la boca de tormenta
en la tormenta.

(De mí lo más mínimo, el solcito
que se ocultó, el piecito aferrado al pedal
del auto chocador.)

¿Viste esas nubes? ¿Las viste
o viste la sensación del aire,
la que el aire te dio? ¿Sentiste ahora
como yo? Yo soy yo digo
un acelerador del corazón,

un trovador automático que avanza
cada vez que empieza a caer la lluvia
y el tiempo se aproxima
(sobre el macadán lloroso
forman bañados 
las primeras gotas)
donde hará falta  consuelo.

(1994)

Mirta Rosenberg (Rosario, Argentina, 1951 - Buenos Aires, 2019), "Marginados", El árbol de las palabrasObra reunida 1984 / 2006, Bajo la Luna, Buenos Aires, 2006


Foto: Mirta Rosenberg, Buenos Aires, 2016, por Jorge Aulicino

miércoles, febrero 19, 2020

Mirta Rosenberg / Jueves 8













¿Lo que se puede tocar?
Una ruina, o una idea de lo que fue,
Tacto, un monumento.

Tengo, como un alma,
muchísimos dedos en cada mano,
en cada mano, sabiendo
cada momento,
"podría perderlos".

Soy una piel estirada
sobre una importante superficie
del mundo.

Voy a tocarte, Tacto,
con esta mano normal
a la luz del día, y voy a cerrar los ojos
para saber si es cierto. Si acierto
con el centro, no es cierto. Si no,
sigo tentando, con la esperanza
de quien tiene ganas de perderla.

Hace tiempo, vi a alguien
que sostenía en la mano, parada,
a su hija de diez meses. Me pareció
en ese momento, que tenía tacto
suficiente para mantener erguido algo
de la esperanza suya, con esos pocos dedos
empalmados suyos.
De su yo.

Soy un momento sostenido
en una Importante Superficie del Mundo.

Una superficie cultivada
y cultivada, sin año sabático
para las células, las pobres del tacto.

Mirta Rosenberg (Rosario, Argentina, 1951-Buenos Aires, 2019), "El arte de perder", 1998, El árbol de palabras. Obra reunida 1984 / 2006, Bajo la Luna, Buenos Aires, 2006

Bajo la Luna - Pre-Textos - Otra Iglesia Es Imposible - Secretaría de Cultura de la Nación - Tuerto Rey - La Izquierda Diario - La Nación - Perfil - El Poeta Ocasional -  Zaidenwerg - Eterna Cadencia - Audiovideoteca de Buenos Aires/YouTube

Foto: Hernán Zenteno/La Nación

martes, marzo 21, 2017

Mirta Rosenberg / La poesía es un lugar sin letra















Hay lo que hay, y es todo:
un hotel en Santa Ana, Uruguay,
con el Río de la Plata sin lodo -lo esencial
es que haya playa y árboles y plantas,
más pájaros que cantan-. Casi solas
miramos las olas que el viento sur levanta. Nada hay,
ningún quehacer salvo mirar, ver
y ponerle apellido a cada cosa, por no saber
cómo se llama: arbusto de jardín o pajarito
de pecho anaranjado. Y para leer, si caminamos
sólo están los nombres de las casas
-De enero a enero, Rincón soleado-,
la patente de un auto que pasa
y la caprichosa signatura
de alguna nube oscura que inventa un contraluz.
Eso, o en tu caso, entregarse a Proust,
flotar a la deriva en agua extraordinaria,
precaria y transitoria aunque segura
-la historia de la literatura-
y cruzarse a otra orilla desde ésta,
perfumada de eucaliptus y de gramilla verde
recién cortada, y hacerse vieja en otra parte
donde lo que se pierde acaba por ser
pura ganancia.

Mirta Rosenberg (Rosario, Argentina, 1951-Buenos Aires, 2019), "Lugares amenos, 1", Cuaderno de oficio, Bajo la Luna, Buenos Aires, 2016

sábado, noviembre 26, 2016

La lira argentina, ¿cómo suena?, 20

Mirta Rosenberg

Lo más notable que ocurre, a mi entender, es la aparición de escuelas o universidades de poesía. También la gran cantidad de pequeñas y pequeñísimas editoriales en papel. Y hay gran variedad de tendencias de escritura, ninguna hegemónica.








Mirta Rosenberg (Rosario, Argentina, 1951-Buenos Aires, 1919). Poeta, traductora. El árbol de palabras. Obra reunida (Bajo la Luna, 2006), El paisaje interior (Bajo la Luna, 2012), El arte de perder y otros poemas (Pre-Textos, Valencia, España, 2015). En 2016 fundó la revista Extra. Lecturas para Poetas. Entre muchos otros autores tradujo a Marianne Moore, William Shakespeare, Katherine Mansfield, Anne Talvaz, Louise Glück, Elizabeth Bishop, Anne Carson, Anne Sexton, Ted Hughes. En 21013 recibió el Premio Provincial de Poesía José Pedroni que otorga el gobierno de Santa Fe, Argentina.

Foto: Valentina Rebasa/Bajo la Luna/Facebook jun. 2019

Actualizado en 2020

miércoles, octubre 26, 2016

Mirta Rosenberg / La rama de cerezo ornamental















en su vaso de vidrio verde, pasa a llamarse Jaime
en cuanto traspone la puerta de mi casa.
Jaime me recuerda eso que se pierde

y se quiere celebrar brindando por la vida.
Aun desnuda, enjuta y nervuda,
nerviosa, la rama de cerezo exuda

esa cosa de perenne capullo
que evoca el manto real. Y de hecho es suyo.
El rey no está desnudo, tan sólo lo parece

por pura terquedad. Esa rama despojada
y flaca aloja todas sus flaquezas,
que le permiten alardes y generosidad.

Dará un capullo más, su forma de amistad,
hasta que la reemplace otra rama de cerezo ornamental,
con apariencia más joven y casi igual,

que pasa a llamarse Jaime en cuanto traspone
la puerta de mi casa, se zambulle en el vaso
de vidrio verde y me recuerda eso que se pierde.

Mirta Rosenberg (Rosario, Argentina, 1951-Buenos Aires, 2019), "El paisaje interior" (2012), El arte de perder y otros poemas, Editorial Pre-Textos, Valencia, 2015

Foto: Mirta Ronseberg Rodrigo Ruiz Ciancia/Filba

lunes, julio 15, 2013

Poemas elegidos, 61


Mirta Rosenberg
(Rosario, 1951-Buenos Aires, 2019)

El elefante es lento para aparearse, de David Herbert Lawrence
Pese a que leo y traduzco a Lawrence desde hace años, no deja de sorprenderme. Este es un poema rimado, cuya música intenté hacer sonar en castellano. Tiene todos los rasgos lawrencianos: el vitalismo, la observación astringente, la cuidada elección léxica, la tácita comparación con  las actitudes humanas y siempre y en primer lugar, la intensidad, que no suele ser una característica frecuente de la poesía escrita por narradores. Elijo mandarte un poema leído y traducido recientemente que me marcó, impactó, gustó, impresionó, para subrayar la idea de la lectura constante y el aprendizaje interminable que es, a mi entender, el mejor camino para evitar el dogmatismo del que suelen ser víctimas tanto los muy jóvenes y revulsivos como las poetas maduras y asentadas como yo.




El elefante es lento para aparearse

El elefante, ese enorme y viejo animal,
es lento para aparearse;
encuentra una hembra y ninguno parece apurarse,
ambos saben esperar

que la simpatía, lenta, muy lentamente,
en sus tímidos y vastos corazones se asiente
mientras en las riberas vagabundean
y beben y se apacientan

y huyen en pánico entre las malezas
de la selva con la manada,
y duermen en masivo silencio, y despiertan
juntos, sin una sola palabra.

Así, lentamente, los ardientes corazones inmensos
de los elefantes se llenan de deseo
y por fin las grandes bestias se aparean en secreto,
ocultando su fuego.

Son las bestias más sabias y las más viejas
así que saben perfectamente
esperar la más solitaria de las fiestas,
el generoso banquete.

No desgarran, no arrebatan, no laceran;
su sangre inmensa
se mueve con las mareas, cada vez más cerca,
hasta que desborda y se mezcla.

David Herbert Lawrence (Eastwood, Inglaterra, 1885–Vence, Francia, 1930)
Traducción de Mirta Rosenberg

Foto: Mirta Rosenberg por Valentina Rebasa

jueves, mayo 16, 2013

Mirta Rosenberg / De "El paisaje interior", 3







La morena o
la soberanía no es una mascota doméstica

        Vive voraz en el agua
la morena carnicera
de profundidad,
                     pequeña
si se compara
con la ballena o tiburón -metro y medio
de extensión en el mar Meditarráneo.
Pez foráneo que no crece
                                     acá,
en el Paraná, sin excepción la morena
a la anguila se parece
                                   que se parece
a la víbora: si no se arrastra,
es que nada. Toda
una ese carnívora, sinuosamente
garganta, traga porque querría
mostrar que no sabría vivir
de otra manera. Si espera
ondula ese cuerpo que ella finge
no tener: por mujer, pura-cabeza
y de mula, está esperando una presa
que la haga suya y la deje,
                                   además,
hacer. Es difícil ser un pez,
                                   pero se es
lo que se es, y en la duda
se está en paz:
                       una
centella con ojos
de criatura o creación, perfectamente
                                           sola
tras el cristal del acuario, es ella
sin ser fatal. A diario
hay que hacer cola
para verla en exposición.

Mirta Rosenberg (Rosario, 1951-Buenos Aires, 2019), El paisaje interior, Bajo la Luna, Buenos Aires, 2012

Ilustración: Peces rojos en interior, 1912, Henri Matisse

martes, noviembre 27, 2012

Mirta Rosenberg / De "El paisaje interior", 2




Las emociones del medio...

Las emociones del medio,
dice Iris Murdoch,
se actúan. Sólo son de verdad
las del tope o de la base
de la personalidad,
las de verdad extremas,
un huerto personal
lleno de especies monstruosas
(árboles que se van haciendo árboles,
todas sus orugas se van haciendo hojas,
dice García Valdés), y ahí se quedan
testigos invisibles ominosos
resultados de que viví
sobreactué y estoy arrepentida
de mi incursión mendaz en el teatro.

Sentarse y al último acto.

Mirta Rosenberg (Rosario, 1951-Buenos Aires, 2019), El paisaje interior, Bajo la Luna, Buenos Aires, 2012

Ilustración: Lady in Mauve, 1922,  Lyonel Feininger

miércoles, septiembre 05, 2012

Mirta Rosenberg / De "El paisaje interior"



*

Es la infatuación:
el amor al amor,
el odio al odio,
vuelven las cosas opacas
y las palabas flacas,
ilusión que no hace sombra.

El amor solo y el odio claramente
vuelven las cosas transparentes
pero con sombra propia
y las palabras fibrosas
no son copia de la cosa
donde encarna el yo.

Te amo y odio,
sí y no,
y desde hace tantos años
que el daño está claro:
somos yo y yo y vos.

Sentarse y aprender el dos.

*

Dichoso aquél, Safo querida,
que antes de morir puede decir con alegría
gasté todo el tesoro de los celos.

Sentarse a ser pobre.
Tener miedo.

Mirta Rosenberg (Rosario, 1951), El paisaje interior, inédito

Foto: Mirta Rosenberg por Valentina Rebasa XX Festival de Poesía de Rosario

viernes, diciembre 02, 2011

Mirta Rosenberg / Domingo 28


[de "El tiempo"]

Domingo 28

¿Qué debo escuchar,
Oídos?

¿El viento en las palmeras,
el mareo del mar, el estruendo mental
del movimiento de estrellas inaudibles

o tu voz diciendo
"me das miedo"?

A veces me das miedo.

Soy una ruta secreta
y quería ser un atajo
para el corazón.

A veces me das miedo cuando escucho
"no sé si debo correr la carrera
o la vocación".

¿Cambiaste tus convicciones?
¿Cambió mi vocación?

A veces, Oídos, hace falta cierto tacto
con una misma, con ésta o con aquélla,
el vaivén de la metáfora y del mareo del mar,

y quedarse allí sentada, tranquila
como alguien satisfecha con la muerte,
como alguien satisfecha.

Escuchame, Oídos,
como lo que debo escuchar.

Tenés que seguir tu vocación,
convicción, corazón.

Soy una cabeza de alfiler repleta
de estruendo mental, prendida
a esa metáfora como a una cofia.

Mirta Rosenberg (Rosario, 1951), "El arte de perder", 1998, El árbol de palabras. Obra reunida 1984/2006, editorial Bajo la Luna, Buenos Aires, 2006

Ilustración: Galatea de las esferas, 1952, Salvador Dalí

martes, abril 13, 2010

Mirta Rosenberg / de "Madam"




LA MEDIDA de los átomos dura en la voluntad,
y es figura de la acción en movimiento
de una lucida estrella fugaz, la pasión que cae.
Lo que trae no es paz ni el cumplimiento
de los tres deseos en el firmamento, sólo un haz
de oscuridad ardida en la constelación perdida
por esa mira del telescopio. El tiempo
expira, y parece que el acopio que resiste
es de oscuración y gira sin ser de sentimiento
precisable: el mal y el bien en el recuento
son de la ficción de lo admirable, de la prez
de lo ejemplar y de lo impar que cada vez demora
el cálculo del hoy en el ahora, y lo agrega
a lo ocurrido. Caído sobre sí, el fruto desprendido
de la rama, amarillento, ha cumplido con la hora
que lo entrega y se ha soltado a tiempo: lento,
lento, aunque un simple sexto de segundo le ha llevado
colmar la decisión. Toda acción es un pretexto: rotundo,
madura para eso. Quien observa especula con el peso y,
cuando puede, se reserva el sentido que bascula
entre el tener y el ayer, enaltecido: ayer tenía.
Es el ayer que ha cedido; yo, no puedo.
En lugar idéntico, el mismo cuenco de porcelana, blanco
con el borde azul, concéntrico, abre en vana concentración
un centro estanco, de luz que no fulgura ni sujeta
ni está triste en su prisión segura. La ruptura
en cada acción es simiente de alguna decepción
de lo deseado que al caer, fugaz, oscuro, lento,
se hace resplandeciente.

Mirta Rosenberg (Rosario, 1951), "Madam", 1988, El árbol de palabras. Poesía reunida 1984-2006, Bajo la Luna Ediciones, Buenos Aires, 2006


Foto: Avenue de l’Observatoire, 1934, Brassai

De Mirta Rosenberg en este blog:
Gato en retrato

domingo, enero 25, 2009

Se pierde el momento


Gato en retrato

Se pierde el momento
de empezar
se empieza
en cualquier lado: aunque
se pierda
el gato
está ganado. Y no se espera.

Ni siquiera
el gato espera al gato.

El gato es solo
y eso le permite
inventarse
sus pasiones. Su riesgo
es saber
y de antemano
que nadie lo querrá
como querría.
Y ésta:
"Gato en el mundo,
poco profundo",
su sentencia.

Siendo leve,
el gato es. Se sueña
con gatos cuando uno
se sale de sí mismo. El gato
rara vez
cabe en el gato.

Está
autorizado al equilibrio
y condenado
por lo mismo
a sitios relativos:
sube
y no asciende, baja
y no se hunde.

El único lugar del gato
es donde
el gato estuvo.

Según
mi amiga,
en Roma
hay siempre el mismo
gato.
Se renuevan
sin embargo
los gatos de París. Y hay
más de uno siempre a un tris
de ser feliz
aquí.

El aquí
es el conflicto del gato.
De donde mira
ve
que el mundo gira
y se marea. Gato mareado,
gato agotado. Lo pierde
lo relativo
y ni lo salva
saber que está ganado
aunque perdido.

Mirta Rosenberg (Rosario, 1951-Buenos Aires, 2019), de "Bestiario íntimo", El árbol de palabras. Obra reunida 1984 / 2006, Bajo la Luna, Buenos Aires, 2006

Foto: Mirta Rosenberg Editorial Bajo la Luna