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jueves, marzo 19, 2020

Olga Orozco / De "Yo, Claudia"













¿Deslumbramiento o vocación?
Mi mayor vocación es ser cantante de temas modernos y actriz de cine o TV; pero mis
padres se oponen a que siga esta carrera, no porque carezca de condiciones, pues tengo
una voz potente y agradable y dulce, además de talento para actuar, sino porque piensan
que el ambiente no es conveniente. ¿Qué debo hacer? ¿Resignarme a no ser nadie?
Mirta (Capital)

En primer lugar lo que debes hacer es mejorar tu letra y tu ortografía; en segundo lugar,
preguntarte a fondo si quieres ser actriz o cantante, o sólo te deslumbran los brillos de las
luces y los resplandores del éxito (el hecho de que elijas los triunfos más fáciles y
circunstanciales alimenta el búho de mi desconfianza); en tercer lugar, averigua si tienes
realmente condiciones. Una vez acreditadas tu seriedad y tus condiciones, tus padres te
convencerán de que los peligros del escenario son menores que los del jardín zoológico o
los de los parques de diversiones. Si la respuesta a todos los planteos que te hago son
negativas, quédate en tu casa. No tengas ningún temor; no se puede ser nadie, ni siquiera
tal vez antes de nacer. Tu voz potente te servirá para mantener el orden en el hogar que
crees; tu voz dulce te será muy útil para persuadir y cautivar; tu talento para actuar no
resultará superfluo en ninguna circunstancia, ni aun en las más privadas.


Salchicha solitaria
N.º 125, octubre de 1967
Hace cuatro años nos regalaron una perrita, a la cual queremos cruzar, pero nos hallamos
ante el problema de hallarle compañero, puesto que su raza es muy poco conocida. Es
una salchicha de pelo largo, cuyo nombre en alemán no podría traducir. No ha faltado
gente que nos detuviera por la calle por un problema similar, pero como también tenían
hembritas, seguimos sin solucionar la cuestión.
I. G. I. M. (Capital)

Han demostrado ustedes mucho tacto y decoro al no permitir acercamientos entre
animales del mismo género. Consulten en el Kennel Club, Florida 671, o busquen en la
parte amarilla de la guía telefónica la sección “Veterinarios”; figuran institutos y criaderos
especializados que tal vez cuenten con una “agencia matrimonial” entre sus
dependencias. Si no encuentran solución publiquen un aviso en algún diario: en el alemán
dejen el nombre sin traducir; en los otros, transcriban la descripción que me envían. Si a
pesar de todo el problema permanece, háganla depilar. Convertida en una salchicha
común puede tener más chance.

Quiero ser espía internacional
N.º 145, junio de 1969
Mi problema es que deseo seguir la carrera de espía internacional y desearía saber dónde
debo dirigirme. Curso estudios secundarios y tengo 17 años cumplidos.
F. F., ciudad de Mendoza

Para seguir esa carrera se necesita una vasta cultura, psicología, don de gentes, dominio
total de idiomas (para la zona occidental, por lo menos inglés, alemán, francés, ruso,
italiano y portugués). Aprender lenguas muertas primero ayudaría mucho en ese sentido.
También necesita conocimientos de mecánica, para arreglar motores en caso de apuro. Y
saber tiro al blanco, esgrima, box, yudo y karate. Como ve, son largos años de estudio
previo. En cuanto al lugar donde se dictan cursos de espionaje, lo ignoro completamente.
Pero no importa. Una de las condiciones esenciales de esa "profesión" es la astucia.
Cuando haya estudiado todo lo que le dije, valiéndose de su propia astucia descubrirá
adónde tiene que dirigirse.

Olga Orozco (Toay, La Pampa, Argentina-1920-Buenos Aires, 1999)

Yo, Claudia *,
Ediciones en Danza,
Buenos Aires, 2012

* Se trata de una recopilación de los artículos periodísticos publicados en la revista Claudia, de Buenos Aires, entre 1964 y 1974. En este caso, de un correo de lectores que administraba la autora, bajo el seudónimo de Valeria Guzmán. El trabajo de investigación y selección fue realizado por Marisa Negri. (Nota del Ad.)



Otra Iglesia Es Imposible - Ediciones en Danza - Soy de Toay -  A Media Voz - La Nación - Clarín - Los Andes - Infobae - El Litoral - El País

Foto: s/d Los Andes

lunes, marzo 02, 2009

If the grass talked


Tomo y obligo
Tango

Tomo y obligo, mándese un trago,
que hoy necesito el recuerdo matar;
sin un amigo lejos del pago
quiero en su pecho mi pena volcar.
Beba conmigo, y si se empaña
de vez en cuando mi voz al cantar,
no es que la llore porque me engaña,
yo sé que un hombre no debe llorar.

Si los pastos conversaran, esta pampa le diría
de qué modo la quería, con qué fiebre la adoré.
Cuántas veces de rodillas, tembloroso, yo me he hincado
bajo el árbol deshojado donde un día la besé.
Y hoy al verla envilecida y a otros brazos entregada,
fue pa' mí una puñalada y de celos me cegué,
y le juro, todavía no consigo convencerme
como pude contenerme y ahí nomás no la maté.

Tomo y obligo, mándese un trago;
de las mujeres mejor no hay que hablar,
todas, amigo, dan muy mal pago
y hoy mi experiencia lo puede afirmar.
Siga un consejo, no se enamore
y si una vuelta le toca hocicar,
fuerza, canejo, sufra y no llore
que un hombre macho no debe llorar.

[1931]

Manuel Romero (Buenos Aires, 1891-1954)

Guitarras de Barbieri, Riverol y Vivas
Canta: Carlos Gardel
28/09/1931 Buenos Aires
Odeon 18854 687
Música de Carlos Gardel
Todo Tango

domingo, noviembre 16, 2008

Crónica / Un testimonio imposible de soslayar

El jueves, al término de la primera jornada de lecturas de poesía en el Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires (Filba), el notable fotógrafo Daniel Mordzinsky realizó esta toma aprovechando unas chapas industriales de color azul. Parados, de izquierda a derecha, posan Jorge Fondebrider, Eduardo Mileo, Jorge Aulicino, José Villa, Teresa Arijón y Santiago Sylvester; agachado, Eduardo Ainbinder. La lectura fue mejor que estas poses, aunque un concurrente, más bien airado, expresó de viva voz que los autores habían leído "desganados". Se sugirió que tal vez no estuvieran conformes con la paga y se volvió a intentar: Fondebrider (organizador de las veladas, junto con Aulicino) propuso una segunda vuelta de lectura de poemas. El oyente disconforme no pareció conformarse. Desafortunadamente, no estuvo al día siguiente, viernes, cuando Daniel Durand y Javier Adúriz, en distintos modos y tonos, asumieron la quizá necesaria teatralidad del espectáculo. Los acompañaron, con todas sus ganas, aunque tal vez menos histriónicos, Carolina Esses, Gerardo Gambolini, Martín Prieto y el invitado internacional, el colombiano William Ospina. El sábado se cerró la que los organizadores presentaton como comprimida muestra de poesía argentina, con Juan Desiderio, Rodolfo Edwards, Juan Fernando García, Javier Cófreces e Irene Gruss. Ausente, el poeta y ex canciller Rafael Bielsa.

jueves, agosto 07, 2008

Versos como glosas




Notas al poema Ahab, de Rafael Felipe Oteriño


Ahab
(Achab, en la traducción que se sigue a continuación), capitán del Pequod.

"...al echar una mirada hacia lo alto de la popa, sentí un escalofrío de mal augurio. La realidad era superior al presentimiento. El capitán Achab estaba de pie en la toldilla.
"No se observaba en él señal alguna de enfermedad física, ni tampoco de que se encontrara convaleciente de ninguna dolencia. Parecía un hombre al que se hubiese retirado de una pira en el momento en que las llamas habían comenzado a chamuscar sus miembros, sin por eso haberlos consumido ni haber disminuido la robustez". Ismael, marinero, narrador. Capítulo XXVIII. Achab

Odiándose, porque la obstinación ata cabos...
"...Para mí esa ballena blanca es la muralla que me impide el paso, más allá de la cual pienso a veces que no hay nada, pero ¿qué importa? Veo en ella una fuerza ultrajante y llena de astucia, algo que me atormenta y me aplasta. Por eso, me es igual que la ballena sea el agente o la parte esencial, lo que importa es saciar mi odio en ella. No hables de blasfemia, muchacho, pues yo sería capaz de golpear al Sol si éste me insultara. Porque el Sol puede hacer una cosa, pero yo puedo hacer otra, ya que existe siempre una regla en el juego y los combates del odio son los que presiden todas las creaciones". Achab. Capítulo XXXV. La gavia mayor.


...y los leviatanes se burlan del deseo
"-¡Achab! -exclamó Starbuck-. ¡Aún no es demasiado tarde para desistir, a pesar del ser el tercer día! Fíjate, Moby Dick no te busca... ¡Eres tú quien comete la locura de ir hacia ella!". Starbuck, segundo de a bordo. Capítulo CXXXV. La caza: Tercer día.


y es bella una mano en lo alto de la colina.
"¡Dios mío! ¿Qué es lo que corre por mí y me deja mortalmente tranquilo, aunque siempre al acecho? Las cosas del porvenir flotan ante mí como las formas vacías y los esqueletos. ¡Es como si todo mi pasado se hubiera convertido en un fantasma! ... ¡Mary, esposa mía! Te veo desvanacerte con pálidos resplandores por detrás de mí. ¡Hijo mío! No estoy ni siquiera seguro de que tus ojos sean azules. ¿Qué me ocurre? Los más intrincados problemas de la vida me parecen en estos momentos fáciles de resolver, pero veo unas extrañas nubes por delante de mí, que... ¿Será quizá que se acerca el final del viaje? (...) ¡Muévete, Starbuck! ¡Muévete! ¡Habla en voz alta! ...¡Los de las cofas! ¿Veis la mano de mi hijo sobre la colina?". Ibídem.


el alma una barcaza arrastrada mar adentro.
"Y, mientras Achab gritaba al timonel que sujetara el sedal, ordenando también que los tripulantes volvieran a sus sitios para poder así halar el cordel, éste estalló en el aire, a causa sin duda de su peso y su doble esfuerzo.
"-¿Qué es lo que ha estallado en mí? -murmuró Achab- ¿Qué nervio se me ha roto?". Ibídem.

Moby Dick, de Herman Melville (Nueva York, 1819-1891); traducción de Julio C. Acerete, Editorial Bruguera, Barcelona, 1978.

El poema:

Ahab

En el rostro, afuera, a bordo, a los lejos,
el ojo humano que mira, la claridad
perpetuamente observada, los ecos
y las sombras enfermas, la orilla
ordenadora y los perfumes del lecho,
combatiendo sobre precarios puentes,
odiándose, porque la obstinación
ata cabos que la lumbre en tierra no desata,
y los leviatanes se burlan del deseo
y es bella una mano en lo alto de la colina.

Durante años conversando a solas,
sin muelles declinantes en la tarde
ni sombras agoreras contra los débiles
muros: sólo la estela en el fondo del agua,
las olas golpeando remotamente la costa,
el cuerpo como una red de infinitos desafíos,
el alma una barcaza arrastrada mar adentro.

Rafael Felipe Oteriño (La Plata, 1945), Rara materia, Carmina, Buenos Aires, 1980.


Ilustraciones:
Herman Melville, foto en la portada de Journal up the Straits, 1860. Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos

Gregory Peck como el capitán Ahab en el filme Moby Dick (1956), basado en la novela de Herman Melville, dirigido por John Huston sobre el guión escrito por Huston y Ray Bradbury.


sábado, agosto 02, 2008

Saltos de rana


Queroqué la rana, de Kusano Shinpei. Enciclopedia

Somorgujo: Ave palmípeda, con pico recto y agudo, alas cortas, patas vestidas, plumas del lomo, cabeza y cuello negras, pecho y abdomen blancos, costados castaños, y un pincel de plumas detrás de cada ojo. Vuela poco y puede mantener por mucho tiempo sumergida la cabeza bajo el agua.
locs. advs. Por debajo del agua.
locs. advs. coloqs. Ocultamente, con cautela. (RAE)
Somorgujar: Sumergirse, bucear.
Garcilaso, Égl. 2.49-50 "somorgujó de nuevo su cabeza / y al fondo se dejó calar del río".

La izquierda y el baile de los somorgujos, por el profesor La Haine


Galvani: Luigi Galvani (Bolonia, 1737-1798), en 1780 descubrió accidentalmente que bajo el influjo de una corriente eléctrica las patas de una rana se contraían. Prosiguió sus experimentos con ranas y luego con sus famosas "danzas con cadáveres" que en principio atrajeron morbosamente la atención de Mary Shelley en el siglo posterior; de allí, Frankestein*. (Básicamente, la deducción de Galvani, respecto de que los nervios conducen electricidad, era correcta).

* Hasta la época en que Mary Shelley escribió su famosa novela romántica, esas experiencias continuaban. En 1818, en la universidad de Glasgow, el médico Andrew Ure maravilló a un auditorio popular aplicando corriente al nervio frénico izquierdo y al diafragma del cadáver de un ajusticiado en la horca, con lo que logró la reanimación del cuerpo. Todo terminó en un frenético festival de horror cuando se aplicó corriente al nervio supraorbital y al talón. A medida que subía el voltaje, "se exhibieron las muecas más horribles... Rabia, horror, desesperación, angustia y sonrisas espantosas unieron su horrible expresión en el rostro del asesino", narró el propio Ure. La audiencia huyó espantada.


Barcarola:1. f. Canción popular de Italia, y especialmente de los gondoleros de Venecia.
2. f. Canto de marineros, en compás de seis por ocho, que imita por su ritmo el movimiento de los remos. (RAE).
También, título de uno de los más famosos, y quizá de los mejores, poemas de Pablo Neruda, de sombrías resonancias románticas.

El cielo italiano: Asociaciones:

Nel blu, di pinto di blu, de Domenico Modugno.

Italia vista desde el cielo

El cielo de Italia y el infierno de Zidane, final de la XVIII Copa del Mundo

Cielo, verano, Meridión:

Forse non sará un canzone
a cambiare le regole del gioco
(Tal vez no será una canción / la que cambie las reglas del juego)
Gianna Nannini , Un' estate italiana.


sábado, julio 19, 2008

Sinisgalli, miscelánea


El Giulietta
Un producto emblemático del concepto "Fabricado en Italia". El nombre lo sugiere un poeta*, Leonardo Sinisgalli**, y gracias a la alusión shakesperiana, el coche embelesa en todo el mundo.
Alfa Romeo, España

*Se atribuye también a la mujer de Sinisgalli.

**Sinisgalli fue ingeniero, publicitario, crítico de arte, y trabajó en grandes empresas, como la Olivetti y la Pirelli. Fundó y dirigió la revista Civiltà delle Macchine (civilización de las máquinas, 1953-1959). Provenía de una familia de viñateros pobres de una de las regiones más arcaicas del sur de Italia. Su padre emigró a América dejando sus chicos al cuidado de la madre. La poesía de Leonardo Sinisgalli, clasificada genéricamente como hermética, fue considerada de un clasicismo que incorporaba "las nuevas formas de la civilización..." "[Sinisgalli es] un poeta puro... de una poesía impura" (Geno Pampaloni, citado por Horacio Armani en Poetas italianos del siglo XX, Librerías Fausto, Buenos Aires, 1973).

sábado, junio 28, 2008

In un certo senso...

Giuseppe Ungaretti (Alejandría, 1888-Milán, 1970) fue entrevistado por Pier Paolo Pasolini (Bologna, 1922-Ostia, 1975) en este video del que carecemos de mayor data. Pasolini lo enfrenta -en tono de noticiero televisivo- con una cuestión "brutal, quemante": la homosexualidad. Ungaretti reflexiona acerca de la anormalidad general de la especie humana en tanto tal. Llevado al terreno de la transgresión de la norma en su vida íntima, Ungaretti responde: "... soy un poeta, en principio transgredo todas las leyes al hacer poesía... ahora soy viejo, entonces no respeto todas las leyes de la vejez demasiado, solo las leyes de la muerte..."




Vela
Cima Quattro, 23 de diciembre de 1915

Una noche entera
tirado cerca
de un compañero
masacrado
con su boca
rechinante
vuelta al plenilunio
con la congestión
de sus manos
metida
en mi silencio
he escrito
cartas llenas de amor

No estuve nunca
tan
aferrado a la vida.

Giuseppe Ungaretti, de L' Allegria, 1914-1919. Versión: J. Aulicino

Veglia -Cima Quattro il 23 dicembre 1915.
Un' intera nottata/ buttato vicino/ a un compagno massacrato/ con la sua bocca/ digrignata/ volta al plenilunio/ con la congestione delle sue mani/ penetrata/ nel mio silenzio /ho scritto/ lettere piene d'amore.// Non sono mai stato/tanto/attaccato alla vita.


En La poesia non è morta

jueves, mayo 15, 2008

La basura, el excedente


Pintura mural en Mari, cultura sumeria.


Basura

(Leído por el Administrador en la presentación del número 6 de la revista Mal Estar, cuyo dossier está dedicado a "la basura, el resto". Casa de la Cultura, Fondo Nacional de las Artes, 14 de mayo de 2008).

Tema candente, aunque la basura ya no puede quemarse debido a la corrección política, en este caso, específicamente ecológica. Debe ser “tratada”, recuperada en la mayor medida y, si no, enterrada de acuerdo con ciertas normas.

El tema acucia porque es cada vez menor el tiempo en que un producto recorre el camino entre la boca de expendio y el tacho

Las botellas de cerveza lo hacen con velocidad pasmosa. Se bebe en el cordón de la vereda y aunque no van al tacho, sino que se las abandona en la vereda, las botellas se convierten en basura mucho más rápido creo yo que cualquier otro producto, a no ser los envases de yogures digestivos o reforzados con vitaminas que ahora son bebibles, y, como las botellas de cerveza, se hacen residuo en un abrir y cerrar de ojo

Me preocupa el consumo de cerveza mucho menos que las botellas vacías, el alcoholismo menos que el ex objeto

Aquí cito a Georges Bataille: la aniquilación del excedente es inevitable en toda economía, pero esa aniquilación debe configurarse como sagrada; debe tener el carácter de ofrenda, de religión, o se invierte en la reproducción económica, la intensificación de la economia, que sin embargo no conduce a la liberación de su esclavitud. Lo que la economía no invierte en reproducirse sino en un acto de pura inutilidad económica es sacrificio ritual de energía sobrante, de esa “parte maldita” de la producción.

La teoría de Bataille es muy interesante desde el punto de vista del equilibrio deseable entre las fuerzas económicas y las que circulan en la totalidad del globo. Todo organismo vivo produce más energía que la imprescindible para su subsistencia. Si el excedente no puede ser enteramente absorbido, es necesaria la pérdida sin beneficio. Lo mismo rige para la organización económica de los organismos humanos. Se sostuvo que el excedente puede aniquilarse de modo catastrófico en las guerras. Los que así piensan siguen razonando en términos de excedentes económicos, pues la guerra es la recuperación del sobrante para la economía. Sirve a la extensión económica. El excedente, en las antiguas comunidades, aun en el Medioevo, solía en cambio consumirse en el lujo de la religión, en la construcción de pirámides, de sepulcros, de templos, y, sobre todo, en el sacrificio: la hecatombe griega, la ofrenda de animales e incluso de esclavos. Esto debe ser un espanto para la mente calvinista y progresista: ¿por qué el excedente no se atesora en forma de ahorro, de previsión, o se reparte? Imposible, habrá un excedente más, luego del reparto, que sólo podrá consumirse, aniquilarse, fuera de la economía, porque ésta debe ofrecer su tributo a la circulación global de la energía. De tal carácter es el mínimo derrame de la chicha o el vino, o el entierro de alimentos de nuestras comunidades andinas. Lo que no se ahorra en camisas, calzoncillos o electrodomésticos -toda familia de clase media adquiere más de lo necesario de cualquier producto- eso sí podría -no digo debería- repartirse, pero aún nos quedaría mucho de "la parte maldita", pues la propia propagación de la economía generaría exceso. Este siempre se aniquila como ofrenda. No es gasto ni caridad, no es desperdicio. Y ha jugado un rol fundamental en la permanencia de las economías de todos los tiempos en el orden general que las sostiene. Es el modo en que conjuramos el uso servil de los objetos y volvemos a la íntima comunión con ellos, que el sujeto percibe como de su misma naturaleza. Tal la ecuación de Bataille.

El desperdicio crece en cambio de manera irreducible. De hecho no sigue el camino de la aniquilación, sigue el del reciclaje, que lo convertirá gran número de veces nuevamente en residuo. O bien no es reductible en lo absoluto -no es degradable - y permanecerá flotando en los mares, o enterrado hasta que la tierra estalle; y es posible que aun entonces sobrevuele, como el alma, el estallido del Apocalipsis. En este sentido, el residuo se parece a la parte dura de la poesía, a lo específicamente poético, que girará incluso cuando se hayan aniquilado las palabras que le dieron origen. Es una persistencia de la cosa, librada involuntariamente de su carácter utilitario. No es, por cuanto está fuera del pensamiento de la ofrenda, una aniquilación completa: el objeto insiste en ser respetado, en ser inútil.

Los auspicios o pronósticos sobre el crecimiento de la basura no son buenos. El polaco Stanislaw Lem, el autor de “Ciberíada” y de “Solaris”, presentía, al modo de Swift, mundos extraños; el menos extraño de todos esos mundos inventados fue un universo dominado enteramente por el hombre, en el que nebulosas de botellas, papeles y otros desperdicios perturban la visión de los astronautas.

La enorme paradoja que nos acecha es la de la autodestrucción no por la falta, sino por la contaminación.

La miseria sigue como una sombra de culpa a la sociedad contemporánea, como si una parte de nosotros, de la humanidad, debiera ser sacrificada inevitablemente, arrojada al basural, a la zanja, no para que el sistema sea posible, sino porque el sistema no puede evitarlo aun cuando su objetivo es la mayor producción y el mayor consumo

La paradoja comienza en que, con una distribución de la riqueza que es injusta, con necesidades no satisfechas, de todos modos el sistema va a producir una tal cantidad de bienes y de consiguientes desperdicios que terminaremos asfixiados por éstos; modificaremos las condiciones del ambiente hasta que nos mate.

Por debilidad profesional, siento vértigo no ante el acortamiento del plazo en que una botella de cerveza se convierte en desperdicio, sino ante la increíble velocidad con que los libros siguen ese camino.

Los libros fueron sagrados hasta que no se constituyeron en mercancía. Hoy los libros vuelan de bibliotecas a mesas de ferias y de allí no se sabe adónde. La cuestión es que uno no puede evitar que entre a su casa el aluvión de esta mercancía, el libro, que antes de Gutenberg era pura ofrenda, acto sin utilidad económica, consumo (consumation) de la "parte maldita". Esa mercancía caduca muy rápidamente. Uno se ve compelido a deshacerse de ella antes de que lo prive de mayor espacio, y convoque además mayor cantidad de polillas, polvo y cucarachas. Porque uno no quiere, no desea, no necesita una gran cantidad de libros que de todos modos llegan a sus manos equivocadamente. Me ha pasado esto que sigue, lo escribí y publiqué en la revista Ñ, y ahora lo leo. ¡Lo reciclo! Y con esto termino, de manera, podría decirse, esperanzada:


Libros a la basura

miércoles, abril 23, 2008


Ataque de la escuadra Brasileña a las baterias de Curupaytí,
el 22 de Septiembre de 1866 (detalle).



Desembarco del Ejército Argentino frente a las trincheras de Curuzú, el día 12 de Septiembre de 1866 (detalle).

Cándido López (1840—December 31, 1902) was an Argentine painter and soldier. Born in Buenos Aires, he is considered one of Argentina's most important artists. He is most famous for his detailed paintings and drawings of battles of the War of the Triple Alliance, in which he also fought, losing his right arm. As a result, he learned to paint with his left hand.*
Wikipedia, the free encyclopedia

*Pintor y soldado argentino. Nacido en Buenos Aires, se considera uno de los artistas más importantes de la Argentina. Es famoso por sus pinturas y gráficos detallados de las batallas de la Guerra de la Triple Alianza en la que luchó, perdiendo su brazo derecho. En consecuencia, aprendió pintar con su mano izquierda.

N. de R.: Cándido López realizó numerosos bocetos de la Guerra de la Triple Alianza de los cuales convirtió en lienzos, casi siempre panorámicos, más de cincuenta cuando logró educar su mano izquierda. Fue herido en Curupaytí el 22 de setiembre de 1866. Sufrió dos amputaciones de su brazo, en 1866 y 1868. Se radicó en Areco. Expuso por primera vez sus cuadros -29 de ellos- en el Club Gimnasia y Esgrima en 1885.

"Vista del interior de Curuzú mirado de aguas arriba (norte a sur) el 20 de setiembre de 1866". (Detalle). Donación al Museo de Bellas Artes: Juan Alberto López y Adolfo Cándido López en nombre de los descendientes del pintor el 18.V.1963.

"El patriota almirante don José Muratore que me honraba con su amistad y cariño, fue el que me proporcionó los útiles para hacer estos bocetos, y este fue el último que trazó mi mano derecha dos días antes de ser destrozada por la metralla enemiga y dio la casualidad que a este paraje llegué cuando me retiré herido del combate, donde me encontré con el Dr. Lucilo del Castillo quien con toda solicitud puso hilas y vendas a mi herida."

Cándido López (Buenos Aires, 1840-Baradero, 1902).

Sobre los pintores y las guerras argentinas:
Las armas de la pintura. La Nación en construcción.
18 de Marzo al 01 de Junio. Museo Nacional de Bellas Artes.

martes, abril 22, 2008


Miguel Angel Buonarroti, Caprese, 1475-Roma, 1564.

Miguel Angel [Buonarroti] se había atrincherado en el campanario de San Miniato. Dos cañones, apuntando hacia los sitiadores y tronando sin interrupción, detenían al enemigo. Miguel Angel sonrió orgullosamente de ese ataque insensato y, desde lo alto del andamiaje de la torre, hizo suspender hacia abajo colchones de lana que amortiguaban los golpes y preservaban al monumento del furor de los vándalos. La verdad es que si Florencia hubiera podido ser salvada, esa gloría habría correspondido a Miguel Angel. Su firmeza, su coraje, los recursos de su vasto genio, ya comenzaban a hacer renacer la esperanza de los sitiados, llenando de temor y de duda el campamento enemigo, cuando de pronto se oyó en las calles el grito de alarma, el llanto de las mujeres, las imprecaciones de los soldados: Malatesta se había vendido a los Médicis y el infame Valori había entregado a su patria.

Alejandro Dumas (Villers-Cotterêts, 1802-Puys, 1870), Pintores del Renacimiento. Trad. Edmundo E. Barthelemy, Editorial Claridad, Buenos Aires 2008.

lunes, abril 21, 2008

...las penalidades pasadas hicieron de Juan un hombre de escasa corpulencia, bastante bajo de estatura (Santa Teresa [de Avila] lo llamaba "mi medio fraile")...

Vida y milagros de San Juan de la Cruz

Santopedia

viernes, abril 18, 2008

Diccionario surrealista



barco. Mirando el mar surcado de barcos, el bonzo Kanguen preguntó a su discípulo Daitchi: "¿Podría detener desde su dormitorio la travesía de esos barcos?" El joven discípulo cerró el shoji. Entonces dijo el maestro: "Al fin y al cabo, usted no hubiera podido detener esos barcos de no haber tenido manos [para cerrar el shoji]." El joven discípulo cerró los ojos.

André Breton, Diccionario del surrrealismo. Trad. Miguel de Torre, Losada, Buenos Aires, 2007

N. de R.: El bonzo es un monje budista. No todos se queman. Más bien, muy pocos se han quemado.
Shoji: Puerta corrediza de papel y madera.

jueves, abril 10, 2008


Palacio Salvo, Montevideo (Foto: Elisabeth Roig).


Aquella civilización puede abundar, o abunda indudablemente, en sugestiones y en ejemplos fecundos; ella puede inspirar admiración, asombro, respeto; pero es difícil que cuando el extranjero divisa de alta mar su gigantesco símbolo: la Libertad de Bartholdi, que yergue triunfalmente su antorcha sobre el puerto de Nueva York, se despierte en su ánimo la emoción profunda y religiosa con que el viajero antiguo debía ver surgir, en las noches diáfanas del Atica, el toque luminoso que la lanza de oro de la Atenea del Acrópolis dejaba notar a la distancia en la pureza del ambiente sereno.
(...)
Existen ya, en nuestra América latina, ciudades cuya grandeza material y cuya suma de civilización aparente, las acercan con acelerado paso a participar del primer rango del mundo. Es necesario temer que el pensamiento sereno que se aproxime a golpear sobre las exterioridades fastuosas, como sobre un cerrado vaso de bronce, sienta el ruido desconsolador del vacío. Necesario es temer, por ejemplo, que ciudades cuyo nombre fue un glorioso símbolo de América; que tuvieron a Moreno, a Rivadavia, a Sarmiento; que llevaron la iniciativa de una inmortal Revolución; ciudades que hicieron dilatarse por toda la extensión de un continente, como en el armonioso desenvolvimiento de las ondas concéntricas que levanta el golpe de la piedra sobre el agua dormida, la gloria de sus héroes y las palabras de sus tribunos, puedan terminar en Sidón, en Tiro, en Cartago.

José Enrique Rodó (Montevideo, 1871-Palermo, Sicilia, 1926), Ariel, Ediciones El Andariego, Buenos Aires, 2005.

martes, abril 08, 2008

¿Comienzos de una literatura nacional? II

"... todas las clases, todas las edades, todas las condiciones participarán del gran beneficio que traxo á la tierra este libro inmortal, que há debido producir á su autor el justo título de legislador de las naciones... Como el autor tubo la desgracia de delirar en materias religiosas, suprimo el capitulo y principales pasages donde há tratado de ellas..."

Mariano Moreno, El editor a los habitantes de esta America (Prólogo a Del contrato social, de Juan Jacobo Rosseau), Buenos Aires, 1810.

lunes, abril 07, 2008

¿Comienzos de una literatura nacional?

"Exmo. Señor

"...aunque la materia se presenta baxo el aspecto de un punto de puro Gobierno, en que no toca á los particulares otra intervencion que la de executar puntualmente las resoluciones adoptadas por la Superioridad, el inmediato interés que tienen mis instituyentes en que no se frustre la realización de un plan capaz de sacarlos de la antigua miseria á que viven reducidos, les confiere representacion legitima para instruir a V.E. sobre los medios de conciliar la prosperidad del pais con la del Erario..."

Mariano Moreno, Representación de los hacendados, 1810.

jueves, abril 03, 2008


Sobre Barbey d'Aurevilly dijo Mme. Alphonse Daudet: “Sus extravagancias de vestimenta y de gestos, su capa forrada de terciopelo negro, su corbatas de falso encaje, sus levitas entalladas me engañaron en un primer momento respecto a su verdadero carácter digno y caballeroso (…) sólo más tarde comprendí que, en su animosa pobreza, su dandismo no era sino un mérito más, con el que disimulaba auténticas privaciones, sobrellevadas con valentía en la pequeña vivienda de la calle Rousselet, en la que murió. Cerebro curioso, absolutamente objetivo y balzaquiano, vivió siempre en un reino imaginario; soñó su vida; pero fue un sueño hermoso de talento, casi de genio, en el que la Cruz dominó siempre, realzando y ennobleciendo su pensamiento.”

En suma, la ejercía con esa incontestable superioridad que la impertinencia exige entre la gente bien para ser tolerada; porque roza la grosería como lo sublime roza lo ridículo y, si se sale de tono, se echa a perder.

Jules Amédée Barbey d'Aurevilly (Saint-Sauveur-le-Vicomte, 1808-París,1889), Del Dandismo y de George Brummell. Publica este mes Selecciones de Amadeo Mandarino.