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sábado, junio 01, 2024

Mercedes Alvarez / No comprendo bien cómo hacen





No comprendo bien cómo hacen 
-ciertas personas-
para sustraerse al entorno
elevar la mente
crear en medio de una casa 
entre manchas de humedad
sin preocuparse por el devenir de las cucarachas
sin seguir 
el trazo de las hormigas. Dejar caer la cara en la almohada
que se deshilacha a fondo 
ir hacia el sueño profundo, sin pensar
en hilo y aguja.
La mano no agarra, el elemento reparador
no pica el ladrillo viejo
no lija la pintura ajada.
Me pregunto si será la lucha contra los materiales
la verdadera naturaleza de los hombres. 
A veces, creo, son los sabios verdaderos
los que abrazan la decadencia. 
¿Wilcock y Walser no eran así?
No me extraña nada no ser genial:
el cerebro no se conforma con reparaciones.
En cambio me llevaré de este mundo el contacto con la materia
el trabajo con los elementos
la reacción del metal a la pintura
el tornillo que hay que cambiar por deterioro
la tela gastada de los sillones retapizados
una vez
y otra
la mano que sostiene la lija sobre la madera y alisa el cajón
que se pudrirá bajo tierra.

[inédito]

Mercedes Alvarez (Tandil, Argentina, 1979)

Más poemas de Mercedes Alvarez en Otra Iglesia Es Imposible

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Mercedes Alvarez / Facebook

viernes, octubre 21, 2022

Mercedes Alvarez / Lo más trágico es pensar...




Lo más trágico es pensar
que las mejores obras fueron 
ejecutadas por cuerpos en ruinas
Mozart y su Flauta mágica
Proust, escribiendo contra reloj.
Hace falta llegar a viejo
para que la palabra reluzca, es posible
o simplemente sentir un malestar
vivir una enfermedad incurable.
Nada sale
de una salud plena
los músculos no abonan teorías
las plaquetas no pueden 
abrirse camino en lo obtuso.
Un viejo, en una mesa
habla de cine, 
dice haber visto Ascensor hacia el cadalso anoche
y sentir felicidad.
Ahora se toma su segunda cerveza, a las 9:30 am
pide que no lo molesten
solicita cortésmente:
"No me traigan
ninguna comida".

[inédito]

Mercedes Alvarez (Tandil, Argentina, 1979), Mercedes Álvarez/Facebook, octubre de 2022

lunes, enero 03, 2022

Mercedes Alvarez / "Del deterioro", 2




La claridad del día dibuja una selva imaginaria
ojos que inventan verdades a medias
árboles salvajes que no están.
Te adentraste en una sabana sin leones
monos aulladores hablaron en código 
de la herida mortal del nacimiento.
De noche se oyó el hacha quebrando
madera o huesos (imposible saber)
las láminas de los libros era fuente
interminable de recursos.
Por debajo de las placas tectónicas se abre el suelo a los estratos.
La tierra no engulló las ideas:
domesticamos hasta el último árbol de la selva.   

Mercedes Alvarez (Tandil, Argentina, 1979), Del deterioro, Ediciones del Dock, 2019

jueves, julio 30, 2020

Mercedes Alvarez / Una planta, para mí

















Una planta, para mí, es la naturaleza
una lapicera es una oficina
cuatro paredes una casa
un soldado la guerra.
No sé de dónde me viene
este poder de síntesis.
Si un cantero es una playa en el Caribe
¿para qué viajar
cuando el pie pisa
en una arena todas las arenas?
La religión es una cruz
clavada sobre la cama
la luz es este hilo
que atraviesa la habitación como un rayo.
En el balcón, de mañana,
alimento a una paloma. 

Mercedes Alvarez (Tandil, Argentina, 1979)

El contenido en el agua
Mar del Plata, Argentina, 2020


sábado, diciembre 14, 2019

Mercedes Alvarez / Mientras estuvo embarazada de mí













Mientras estuvo embarazada de mí
mi madre nunca vomitó en las mañanas
no sé si atribuirlo a su inconsciente o más bien
a un hígado privilegiado.
Sin estar embarazada yo, por el contrario,
vomito puntualmente. Cada semana
se me atraganta el picante o el ají
la manzana, la carne.
La presión baja me lleva al suelo
donde se cuece
un ecosistema de insectos
(un día, una araña me picó en medio de un desmayo
otra vez los mosquitos me deformaron los ojos).
Las tuberías suelen recibir lo que no digiero
el estómago vacía alegremente
su contenido sobre el agua.
Casi nunca la salud está de mi lado
-debo decirlo-, pero de vez en cuando
el cuerpo me da un respiro
entonces salgo al balcón
miro la abeja que trasiega
en mi maceta en un día de sol
miro la flor que se abre certera al paso de las horas.
Mi madre llama por teléfono y me habla
de la crisis psicosomática y el dolor físico
pero para mí
la naturaleza es un misterio
que riega el cuerpo mientras se esparcen los días.

[inédito]

Mercedes Alvarez (Tandil, Argentina, 1979)

Ediciones del Dock - Zindo & Gafuri - Cuarta Prosa - De Sibilas y Pitias

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Foto: Mercedes Alv / Facebook

martes, junio 25, 2019

Mercedes Alvarez / Hay gente que habla del viento















Hay gente que habla del viento
pero nunca lo escuchó sonar entre las hojas.
Son como los que creen
que se pueden hacer todas las cosas
que cada experiencia espera
aguarda bajo una luz recóndita
y que habrá una nueva revelación cada día.
Hay quien habla de la capacidad humana
pero no está dispuesto a pagar ningún precio
por tanto, toda capacidad se diluye
bajo el agua
como la nervadura de una hoja seca.
Construir una casa
escribir un libro ambiguo
tener un hijo
ganar dinero sin que se note
esculpirse unas piernas de acero.
O construir una casa ambigua
tener un hijo de acero
escribir un libro sin que se note
esculpirse unas piernas.
Sin embargo, quizás si haya de vez en cuando nuevas revelaciones
quizás si aprendiste algo cuando de pronto pasó rozándote con su mano
el ángel del deseo como un bálsamo
complicándolo todo.
Por eso, hiciste como que no
activaste la maquinaria del olvido
aunque al viento lo escuchabas bien cerca.
Pero no todo es cuestión de oído.
Tal vez por eso cada persona es fiel a una estación:
pasa la mayor parte del año
esperando que llegue su momento.

[inédito]

Mercedes Alvarez (Tandil, Argentina, 1979)

Ediciones del Dock - El Poeta Ocasional - Eterna Cadencia
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Foto: Alelí Alegría Cuba/Mercedes Alv/FB

domingo, enero 20, 2019

Mercedes Alvarez / De "Del deterioro"
















Llegaste a un cuerpo pidiendo asilo
sin saber un oficio y no teniendo
nada para vender.
Te sentías orgullosa
de ser autodidacta
la cara altiva
las piernas bajo control.
Habías pensado en desperdiciar
emprender un viaje
ver la guerra. Luchar
por los derechos humanos.
Te ocupaste
del patio trasero de la casa
tenías grandes planes
-plantar árboles
colgar hamacas-
pero no hacías nada
dabas cada día
a la palabra vida
una significación distinta.
A veces pensabas en ser abatida
por el asta de un toro
un final de circo romano
como si las decisiones fueran
territorio de la muerte.

Mercedes Alvarez (Tandil, Argentina, 1979)

Del deterioro,
Del Dock,
Buenos Aires, 2019









La Balandra - Festival de Poesía de Buenos Aires - Frontera D

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Foto: FB

domingo, mayo 20, 2018

Mercedes Alvarez / De "El cuerpo intacto"















Solía encontrar
cierto placer en la imperfección de las acciones
pintaba
sobre otra pintura
sin lijar
se delineaba los ojos
uno distinto del otro
lustraba sus botas a medias
dejando pequeñas manchas de barro
de agua en distintos lugares.
Le parecía que así
obraba por imitación.


*


Cada vez que se quiebra un silencio
se abren las estanterías del conocimiento
no está bien
hacer juicios precipitados
¿acaso soy una mujer cautiva?
mi casa es un escombro
donde se para
mi ciencia
no hay buen filósofo
que no rechace un lujo
¿acaso está bien huir a casas ajenas
relucientes camas
mejores cocinas?
el óxido siempre fue más fuerte que el baño de oro
entre los escombros
se construye un mundo
no hacen falta quinientas libras
para empuñar un lápiz.
Filósofos del mundo:
la corrupción es una escuela.

Mercedes Alvarez (Tandil, Argentina, 1979)

El cuerpo intacto,
Pen Press,
Nueva York, 2016










Fronterad -De Sibilas y Pitias - Replicante - El Poeta Ocasional

jueves, enero 04, 2018

Mercedes Alvarez / Dos poemas
















Cuando yo ordeno
lo que se ordena no es mi mente
mi mente queda suspendida entre una escoba y un peine
entre una silla y una media
preguntándose algo.
Hubo una vez niñas que trabajaron esclavas
diez horas de martirio frente a la cocina
diez horas de martirio lavando platos
diez horas bordando.
Tengo la posibilidad de ordenar sin amo
me hablaron de esto
y al alma le aplico
otra restricción más forzada.

*

Cuando haya transcurrido tiempo
cambiará todo
Europa y su farsa de castillos
y sus hombres disfrazados de campesinos
los atractivos mundiales
un orden habitual de prioridades.
La piedra como testimonio
mudez de lo inorgánico
reemplazada por basura
el testimonio de la imagen
volverá nuevamente a las palabras
las estrellas en el cielo por toda luz
el fin de los mesianismos
el cuerpo recuperado como medio
el trabajo de las manos
los alces enterrados
bajo montañas de tecnología obsoleta.
La carne sola
frente al silencio de Dios
y finalmente
también el final de la palabra.

Mercedes Alvarez (Tandil, Argentina, 1979), Buenos Aires Poetry, diciembre 19, 2017

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Foto: FB

sábado, octubre 07, 2017

Mercedes Alvarez / Te quedaste....















Te quedaste quieto
y leíste aquel cuento de James Salter
una y otra vez en la noche
intentando descrifrar
algo sobre tu vida.
Ahí estaba
la voluntad de deshacerlo todo
repetida en días y días
pretendida libertad de espíritu retumbando
en tu inconsciente
¿era verdad?
Y la frase
retumbando en tu mente
pelota de tenis golpeando dulcemente las paredes:
"No sabía que la felicidad
era tener lo mismo
todo el tiempo".

[inédito]

Mercedes Alvarez (Tandil, Argentina, 1979)
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Foto: Mercedes Alvarez, San José de Mayo, Uruguay, 2017 (del Administrador)

lunes, enero 30, 2017

Mercedes Alvarez / Cuando haya transcurrido tiempo...















Cuando haya transcurrido tiempo
cambiará todo
Europa y su farsa de castillos
y sus hombres disfrazados de campesinos
los atractivos mundiales
un orden habitual de prioridades.
La piedra como testimonio
mudez de lo inorgánico
reemplazada por basura
el testimonio de la imagen
volverá nuevamente a las palabras
las estrellas en el cielo por toda luz
el fin de los mesianismos
el cuerpo recuperado como medio
el trabajo de las manos
los alces enterrados
bajo montañas de tecnología obsoleta .
La carne sola
frente al silencio de Dios
y finalmente
también el final de la palabra.

[inédito]

Mercedes Alvarez (Tandil, Argentina, 1979)

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Foto: Mercedes Alvarez por Magdalena Siedlecki

miércoles, noviembre 23, 2016

La lira argentina, ¿cómo suena?, 8


Mercedes Álvarez

Hace poco le leí un comentario a Irene Gruss en una entrevista: "Por suerte, se terminaron los 90". No sé si estoy del todo de acuerdo con la afirmación, pero bien es cierto que cuanto menos quedaron atrás. Los 90 como museo, del que permanecen retazos vivos pero donde sobre todo se va por curiosidad o por el valor de la referencia. Y de pronto, cierta sensación de búsqueda de la intemporalidad, del más allá: la irrupción de lo sagrado. Me provoca algo entre el asombro y la pregunta encontrarme hoy con poetas como Alejandro Crotto, quien escribe un libro sobre Francisco de Asís, o con Diego Roel y su poemario sobre Hildegarda de Bingen. ¿Poesía religiosa? "Siempre hay un creyente/que mordisquea mi tobillo", dice Yenia Fischer en Persuasión de un crimen. Otros, se quedan con el símbolo. Es decir, el peso de lo sagrado, pero sin lo sagrado: Diego Muzzio, Jorge Chiesa, Cristóbal Miranda. Por ejemplo. Digo estos, pero hay otros. Digo esto. Por lo demás, reconozco más diversidades que filiaciones.



Mercedes Álvarez (Tandil, provincia de Buenos Aires, 1979). Poeta, narradora y socióloga. Vivió en Mar del Plata hasta los diecinueve años. Entre 1998 y 2006 residió en España, donde se licenció en Sociología por la Universidad Pública de Navarra. Realizó un máster en Gestión Cultural. Publicó los libros Vecinos (Baile del Sol, España, 2010), Historia de un ladrón (Caballo de Troya, España, 2010), Imitación de los pájaros (Zindo & Gafuri, Buenos Aires, 2013), Ficciones súbitas (comp., De aquí a la Vuelta, Buenos Aires, 2013), Saigón (Zindo & Gafuri, Buenos Aires, 2015) y El cuerpo intacto (plaqueta, Pen Press, 2016). En 2013 ganó el premio Edmundo Valadés de cuento latinoamericano con el relato "Grow a lover".

domingo, marzo 27, 2016

Mercedes Alvarez / Tuve que cerrar la puerta...










 




Tuve que cerrar la puerta aquel día porque irse era
tan perjudicial como volver
tuve que cargar con mi ropa
un vestuario inventado del que descarté
sin pena
la mitad de mis atuendos
no valía
para instalarse en otra casa
limpiar la suciedad acumulada
hincarse en el suelo
para sacar brillo
a cada azulejo:
adquirí tres muebles y un perro
trabajé para ser
una buena vecina.
No medía el paso de las horas
entendí del tiempo
por las arrugas de la cara
practiqué el desapego
la consolación
la lujuria.
Aprendí a encontrar semejanzas
el negro se plegó al negro
el rojo al rojo
la muerte coronó mi frente
con su cerco de fuego.
Me bauticé porque creía
en el poder del agua.
Caminé al calvario porque el símbolo estaba
por encima de todas las cosas.
El inconsciente me habló
-o quizá era Dios-.
Guardo el oro y el diamante de las joyas de mi abuela
para que me entierren con ellas imitando
toda la sabiduría de su apariencia.

[inédito]

Mercedes Alvarez (Tandil, Argentina, 1979)

viernes, julio 17, 2015

Mercedes Alvarez / La exuberancia de las cosas




La exuberancia de las cosas
taladra con la muerte nuestros modos
sillería de roca
maderas disecadas
que ya no produce el país
la ceniza
la cálida visión desde el templo
el candor de las puertas golpeadas.
Lleva décadas
hacer que los ojos respondan.

Mercedes Alvarez (Tandil, Argentina, 1979), Saigón, Zindo & Gafuri, Buenos Aires, 2014



jueves, junio 25, 2015

Mercedes Alvarez / Desconozco el peso













Desconozco el peso
de una buena educación.
Es decir
lo supe hace tiempo
usaba mis tardes
en clases de idiomas
luchaba contra mi ignorancia
emprendía una guerra
contra mi desidia
una voz me decía
que leyera más
una voz me decía
que buceara
en lo más profundo
de cada texto
que ejercitara el cerebro
desde la disciplina.
Mis nalgas apoyadas en la silla
la dosis justa
de café en una taza
unas vueltas al parque
para no olvidar mi cuerpo.
Luego viró el signo de las cuestiones
dejé de comprender
mi cerebro- una isla-
dejó de captar los enunciados
se acabaron las citas
mi boca se volvió un páramo
y ahora solo puedo mirar las rocas
me maravillo ante tantas texturas
soy
un cuerpo más,
atónito.

[inédito]

Mercedes Alvarez (Tandil, Argentina, 1979)

Foto: Mercedes Alvarez en FB

viernes, enero 16, 2015

Mercedes Alvarez / Por mi manía de remendar siempre la ropa















Por mi manía de remendar siempre la ropa
me abandonaron muchos hombres
por coser los agujeros de las medias
por pegar coderas en mi pulóver
y no desprenderme de mis atuendos
-a veces casi harapos-.
Querían comprarme blusas, faldas
un vestido nuevo pero yo desconfiaba
pensaba
que querían sorprenderme
a medio vestir
en el probador de una tienda
o calzarme el zapato como a Cenicienta
y yo quería ser Santa Clara
y aferrarme al orden natural de las cosas.
Tardé años en entender.
Pero nunca dejé que me vistieran.

Mercedes Alvarez (Tandil, 1979), Saigón, inédito
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Foto: Mercedes Alvarez en FB

miércoles, octubre 09, 2013

Mercedes Alvarez / Tres poemas

No me importa que me toquen...

No me importa que me toquen
que me metan la mano de improviso
por debajo de la falda
no me importa que me estrujen
mientras no me ignoren
róbenme, pero solo las cosas bellas
deslícenme la mano en el corpiño
no importa
mientras no miren al piso
cuando paso por la calle
úsenme
si van a amarme
muérdanme
si van a adorarme
o una forma de ver el mundo
la escucha la dicha el protagonismo
la plenitud de este amor correspondido
la casa en ruinas
y el cuerpo un resultado
sin importancia.


Ojalá volaran murmurando...

ojalá volaran murmurando
los aviadores bajo sus trajes grises
y me dijeran
que las señales del cielo son buenas señales
que los pájaros pasan, pensativos
dibujando la curvatura exacta de un arco florentino
y que todos esos trazos de nubes
no son sino pistas
las piedras de Pulgarcito
el camino a una casa
-qué palabra tan ambigua-
aunque uno no sea deseado en ella


Las mujeres de mi familia siempre tuvieron...

Las mujeres de mi familia siempre tuvieron
para la tragedia
un gran sentido de la oportunidad.
Mi abuela murió un viernes a la noche
mi madre se accidentó un domingo al mediodía.
Los nietos y los hijos
viajamos con nuestros bolsos
desde nuestras casas
no tuvimos que salir corriendo
del trabajo o del gimnasio
parar un taxi en plena calle
maldecir el tránsito.
Llevamos nuestros celulares
nuestros cargadores
nuestra ropa interior
la ropa de abrigo
junto con la pena. Vi a mi madre
en el hospital
después de la tragedia
víctima de sus buenas intenciones
la cara lívida
y un ojo destrozado
por intentar salvar a un gato.
"Ese gato - le dije-
debería estar muerto".
Pero ella
que apenas podía moverse
me sonrió misteriosa
y su ojo sano tenía
el resplandor de fuego
de los ojos
de algunos animales heridos.

Mercedes Alvarez (Tandil, 1979), Imitación de los pájaros, inédito
---
Foto: Mercedes Alvarez por Magdalena Siedleck