Mostrando las entradas con la etiqueta Manuel Bandeira. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Manuel Bandeira. Mostrar todas las entradas

jueves, mayo 30, 2024

Manuel Bandeira / Chanchito de la India




Cuando yo tenía seis años
Gané un chanchito de la India.
¡Qué dolor al corazón me daba!
Porque el animalito sólo quería estar bajo la cocina
Lo llevaba a la sala
A los lugares más bonitos y limpios
A él no le gustaba:
Quería estar bajo la cocina.
No hacía ningún caso de mis atenciones.

- Mi chanchito de la India fue mi primera enamorada.

Libertinagem, 1930

Manuel Bandeira (Recife, Brasil, 1886 - Río de Janeiro, Brasil, 1968), Aeroplanos de Birmânia, 12.09-2021
Versión de Jorge Aulicino

Más poemas de Manuel Bandeira en Otra Iglesia Es Imposible

Nota del traductor: En la Argentina se llamaba Chachito de la India al que España impuso como Conejillo de Indias en el mundo de los lenguajes castellanos. La Argentina no utiliza el sufijo "illo/illa" para los diminutivos, sino "ito/ita", y a aquel "conejillo", lo veíamos más bien como "chanchito", que se corresponde casi literalmente con la denominación que usa Bandeira en este poema.


Porquinho-da-Índia 

Quando eu tinha seis anos
Ganhei um porquinho-da-índia.
Que dor de coração me dava
Porque o bichinho só queria estar debaixo do fogão!
Levava ele pra sala
Pra os lugares mais bonitos mais limpinhos
Ele não gostava:
Queria era estar debaixo do fogão.
Não fazia caso nenhum das minhas ternurinhas . . .
 
— O meu porquinho-da-índia foi minha primeira namorada.

---

martes, septiembre 01, 2020

Manuel Bandeira/ Momento en un café



Cuando pasó el cortejo
las gentes del café se descubrieron
maquinalmente
saludando al muerto distraídos
estaban volcados en la vida
absortos en la huida
confiados en la vida.

Sólo uno se descubrió con gesto
amplio y demorado
contemplando el cortejo largamente
solo él sabía que es inútil
la feroz agitación de la vida
que la vida es traición
y saludó a la materia que pasaba
libre para siempre de su alma muerta.

Manuel Bandeira (Recife, Brasil, 1886 -Río de Janeiro, Brasil, 1968), Antología, Arquitrave Editores, Colombia, edición digital sin fecha
Traducción de Umberto Cobo
Envío de Jonio González




MOMENTO NUM CAFÉ

Quando o enterro passou
Os homens que se achavam no café
Tiraram o chapéu maquinalmente
Saudavam o morto distraídos
Estavam todos voltados para a vida
Absortos na vida
Confiantes na vida.

Um no entanto se descobriu num gesto largo e demorado
Olhando o esquife longamente
Este sabia que a vida é uma agitação feroz e sem finalidade
Que a vida é traição
E saudava a matéria que passava
Liberta para sempre da alma extinta.

domingo, agosto 26, 2018

Manuel Bandeira / Dos poemas















La realidad y la imagen

El rascacielos sube en el aire puro lavado por la lluvia
y baja reflejado en el charco barroso del patio.
Entre la realidad y la imagen, en la tierra seca que las separa,
cuatro palomas pasan.


Excusa

Eurico Alves, poeta bahiano,
salpicado de rocío, leche cruda y tierna mierda de cabrito,
lo siento mucho, pero no puedo ir a la Feria de Santa Ana.

Soy poeta de la ciudad
Mis pulmones se volvieron máquinas inhumanas
y aprendieron a respirar el gas carbónico de las salas de cine.
Como el pan que el diablo amasó.
Bebo leche de lata.
Hablo con A., que es ladrón.
Estrecho la mano de B., que es asesino.
Hace años que no veo salir el sol, que no lavo los ojos en
los colores de la madrugada.

Eurico Alves, poeta bahiano,
no soy digno de respirar el aire puro de los corrales del campo.

Manuel Bandeira (Recife, Brasil, 1886 -Río de Janeiro, Brasil, 1968), Antología, Arquitrave Editores, Colombia, edición digital sin fecha
Traducción de Umberto Cobo
Envío de Jonio González

Poemas del Alma - El Poder de la Palabra - Toda Matéria - Eldígoras - Crear en Salamanca - Bula Revista
...
Foto. s/d

lunes, septiembre 15, 2008

Manuel bandeira / El cactus




Aquel cactus recordaba los desesperados gestos de la escultura:
Laocoonte oprimido por las serpientes,
Ugolino y los hijos hambrientos.
Evocaba también el seco nordeste, palmeras, pobres matorrales...
Era enorme aun para esa tierra de grandezas excepcionales.

Un día, un huracán furibundo lo arrancó de cuajo.
El cactus cayó a lo ancho de la calle.
Rompió las cercas de las casas.
Impidió el tránsito de tranvías, automóviles, carros.
Arrancó los cables eléctricos y durante veinticuatro horas privó a la ciudad de
iluminación y energía:
Era bello, áspero, intratable.

Manuel Bandeira (Recife, Brasil, 1886 -Río de Janeiro, Brasil, 1968)

Versión de Santiago Kovadloff - http://adncultura.lanacion.com.ar/nota.asp?

O cacto
Aquele cacto lembrava os gestos desesperados da estatuária: / Laocoonte constrangido pelas serpentes, / Ugolino e os filhos esfaimados. / Evocava também o seco nordeste, carnaubais, caatingas... / Era enorme, mesmo para esta terra de feracidades excepcionais. // Um dia um tufão furibundo abateu-o pela raiz. / O cacto tombou atravessado na rua,/ Quebrou os beirais do casario fronteiro, / Impediu o trânsito de bonde, automóveis, carroças, / Arrebentou os cabos elétricos e durante vinte e quatro horas privou a cidade de iluminação e energia: // - Era belo, áspero, intratável.

---

domingo, junio 29, 2008

Manuel Bandeira / El martillo



Las ruedas rechinan en la curva de las vías
Inexorablemente
Pero yo salvé de mi naufragio
Los elementos más cotidianos.
Mi cuarto resume el pasado en todas las casas que habité.

Dentro de la noche,
En el cerne duro de la ciudad
Me siento protegido.
Desde el jardín del convento
Llega el chistido de la lechuza
Dulce como un arrullo de paloma.
Sé que mañana al despertar
Oiré el martillo del herrero
Batir corajudo su cántico de certezas.

Manuel Bandeira (Recife, Brasil, 1886-Río de Janeiro, Brasil, 1968)
Versión: J. Aulicino

O Martelo
As rodas rangem na curva dos trilhos/Inexoravelmente./Mas eu salvei do meu
naufrágio/Os elementos mais cotidianos./O meu quarto resume o passado em todas
as casas que habitei.// Dentro da noite /No cerne duro da cidade/ Me sinto
protegido./Do jardim do convento/ Vem o pio da coruja./Doce como um arrulho de
pomba./Sei que amanhã quando acordar/ Ouvirei o martelo do ferreiro/ Bater
corajoso o seu cântico de certezas.

---
Foto: Manuel Bandeira, Correio da Manhã/Wikimedia Commons