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viernes, 15 de marzo de 2013

Terminando el invierno (Parte 1ª)

Una vez más, casi sin darme cuenta, han pasado varios meses sin que actualize el blog. Tantos como tiene el invierno que está a punto de acabar. Asi que voy a intentar resumir, en un par de entradas, lo más interesante que he encontrado en este tiempo.

Empiezo por los patos, unos de los protagonistas de esta estación sin duda.

Porrón moñudo (Aythya fuligula), macho.

En el Parque Regional del Sureste se pueden ver porrones moñudos y europeos, ánades azulones y frisos, cercetas y cucharas principalmente. Y, aunque no son patos propiamente, también somormujos lavancos y zampullines chicos y cuellinegros.

Porrón moñudo.

Cerceta común (Anas crecca), macho con plumaje a medio camino entre eclipse y verano.

 Zampullín chico (Tachybaptus ruficollis) en plumaje de invierno.

Sin embargo, además de las especies más habituales, siempre se registran observaciones de otras menos habituales o incluso de autenticas rarezas. Hace tres años localizamos un macho de porrón osculado por ejemplo. Y este año, la estrella del lugar ha sido una hembra de porrón acollarado.

Porrón acollarado (Aythya collaris), hembra.

Este pato, que vive en Ámerica del Norte, es un divagante raro en Europa y rarísimo en la Peninsula Ibérica. En el caso de esta hembra se ha tirado más de un mes en un tramo poco accesible del rio Jarama junto a un grupo de porrones moñudos.

Otra rareza, aunque cada vez menos en Madrid, es el tarro canelo. En algunos embalses cercanos a la sierra es cada vez más habitual verlos. Puede ser una población resultante de escapes que hayan llegado a criar en libertad, o tal vez invernantes genuinos. No lo se. Lo que está claro es que están sin anillar, cada vez se les ve en mayor número y su comportamiento es genuinamente salvaje.

 Tarro canelo (Tadorna ferruginea)

Tarro canelo en vuelo.

Y para terminar con los patos os dejo una especie autoctona en grave peligro de extinción que no había podido observar hasta este invierno: la malvasía cabeciblanca.

Malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala)

El ejemplar de la foto probablemente sea un joven, aunque es muy dificil distinguirlos de las hembras, pero por lo confiado que se mostraba bucenado muy cerca de la orilla sin asustarse por nuestra presencia supongo que no es adulto. Los machos azules tienen un llamativo pico de color azul, y aunque ese día vi más de 30 ejemplares en la misma laguna, no pude acercarme mucho a ellos.

Malvasía cabeciblanca, joven.

Malvasía cabeciblanca, macho adulto.

El lugar de estas observaciones es Daimiel (Ciudad Real), pero no en Las Tablas, que este año estaban muy flojas de aves, sino en una laguna que hay a las afueras del pueblo. Resulta tremendamente sorprendente la ebullición de vida que se puede ver en este lugar para mi desconocido hasta ahora, que no cuenta con ningún tipo de protección, y que contrastaba con unas cercanas Tablas de Daimiel muy apagadas este año. Además de las más de 30 malvasías, vimos varios cientos de patos de todo tipo incluyendo tarros blancos o porrones pardos. También un  nutrido grupo de ánsares comunes, otro de flamencos, cientos de fochas y gallinetas (que se encontraban en su mayoria fuera de la láguna, picoteando el suelo en tierra firme) y, lo que más nos llamó la atención, un gran número de calamones. Dando una vuelta a la laguna contamos 10 ejemplares distintos y teniendo en cuenta los hábitos de este bicho, seguro que había muchos más escondidos entre el carrizo. En fín, os dejo unas cuantas fotos de esta laguna tan sorprendente.


 Calamón (Porphyrio porphyrio)


 
Ansares comunes (Anser anser)


Flamenco común (Phoenicopterus roseus)


A parte de Daimiel, este invierno también he visitado el Embalse de Arrocampo en Cáceres. La pena es que hubo una espesa niebla durante todo el día que dificultó mucho las observaciones y las fotos. Aún así disfruté muchisimo, lo que habla muy bien del lugar. Pude ver por primera vez en mi vida avetoro (nuestra garza más escasa y huidiza), además de garza, real, garcetas grande y común, garcilla bueyera, cormoranes, calamones, avefrías, escribano palustre, pechiazul, aguiluchos laguneros, esmerejón, elanio...

La pena, como os digo, la niebla y las fotos. Las únicas que merece la pena enseñar son las de esta pareja de nutrias, especie que no tengo oportunidad de ver todos los días, con las que me deleité durante más de una hora mientras nadaban juntas, compartian sus capturas, se escondían entre el carrizo y volvian a salir para nadar juntas de nuevo. Cosas del celo supongo.

 Pareja de nutrias (Lutra lutra)

 Nutrias en la niebla.
 
Con esto termino por hoy. Pronto la segunda parte.

Un saludo.


lunes, 2 de enero de 2012

Las Tablas de Daimiel ¡Viven! (2ª parte)

Lo primero es lo primero, asi que ¡Feliz año nuevo!

Ahora si, continuo con la segunda y última parte de las Tablas de Daimiel. Como os contaba en la primera parte, este humedal nos sorprendió muy gratamente por la cantidad y variedad de fauna que encontramos, pese a todos los problemas de sobra conocidos que sufre. Esperemos que esta visión positiva sirva de estímulo para continuar con los esfuerzos por su conservación.

Después de terminar el primer itinerario nos dirigimos a la Laguna de Aclimatación, una instalación en la que se pueden ver en cautividad a todas las especies de anátidas del parque, incluidas las raras malvasia y cerceta pardilla. La laguna dispone de unos observatorios que te permiten ver los patos a muy pocos metros y por tanto hacerles muy buenas fotos, pero no voy a colgar ninguna. Prefiero ver y fotografiar animales en libertad y en su habitat antes que en cautividad. Aunque las observaciones o fotos sean más lejanas siempre producen más satisfacción.

Cerceta común (Anas crecca)

Además, en Daimiel se pueden conseguir fotos bastante apañadas sin recurrir a la Laguna de Aclimatación, como por ejemplo la cerceta de la imagen anterior. La encontramos en el itinerario más conocido del parque, el de la Isla de Pan, con sus famosas pasarelas de madera sobre la lámina de agua. Antes de llegar aqui, habiamos hecho el itinerario de la Laguna Permanente, pero los patos estaban demasiado lejos como para identificarlos asi que lo único destacable de ese paseo fueron algunos bandos de avefrias y los cormoranes grandes.

 Ánade friso (Anas strepera)

Sin embargo este tercer y último itinerario compensó con creces todo lo que no vimos en el anterior. Junto a las cercetas comunes, nadaban ánades azulones y frisos, todos a una distancia prudencial pero adecuada para la observación y la fotografía. Y en una pequeña isleta, encontramos una de las sorpresas del día: cercetas pardillas.

 Cuatro cercetas pardillas (Marmaronetta angustirostris) durmiendo entre cercetas comunes.

En la imagen anterior (podeis pinchar para ampliar) se ven cuatro ejemplares de cerceta pardilla durmiendo junto a diez ejemplares de cerceta común y dos cigüeñuelas. En el agua, un ánade friso. La verdad es que cuando tomé esa foto no estaba del todo seguro de que fueran cercetas pardillas, sin embargo a la vuelta, cuando pasamos de nuevo por este sitio las encontré ya en el agua y pude salir de dudas:

Cercetas pardillas (Marmaronetta angustirostris)
 
La cerceta pardilla es, probablemente junto a la malvasia, el pato más amenazado de la peninsula ibérica, por lo que fue toda una alegria poder observar a estas dos parejas en libertad. Por suerte no sería la última alegria del dia.
 
 Espatulas comunes (Platalea leucoreda)

Para muchos biólogos, el gran valor del parque, además de ser el último representante de ese ecosistema llamado tabla fluvial, es la distinta salobridad de sus aguas. El rio Cigüela aporta aguas salobres mientras en Guadiana aporta aguas dulces. Esto permite que se reunan en el mismo lugar especies de fauna y flora asociadas a ambos tipos de aguas. Por ejemplo, las espatulas de la foto anterior, se dejan ver más habitualmente en marismas y estuarios, sin embargo después de haber estado en Santoña el pasado verano, ha tenido que ser en Daimiel donde he podido ver a esta especie por primera vez.
 
 Morito común (Plegadis falcinellus)

No me dio mucho tiempo a disfrutar de la alegria de mis primeras espátulas, pues enseguida llegó una sorpresa aún mayor: una pareja de moritos comunes. Los vimos a lo lejos y nos dirigimos con cuidado a un observatorio desde el que nos quedaban a tiro. En este observatorio estuvimos lo que quedaba de dia disfrutando a lo grande de los moritos, especie que hace años estaba casi desaparecida en nuestro pais y que se ha recuperado espectacularmente en Doñana dando el salto a otros humedales de la costa Mediterranea.

Morito común


Según nos contó un guarda del parque, hay "tres o cuatro" ejemplares de morito en el parque desde el pasado verano. Seria fantastico que se quedasen hasta la primavera y decidiesen criar. Veremos.
Pero este observatorio como os decia, nos ocupó ya el resto del dia, y no solo por los moritos que observábamos a placer. A los pies del observarorio veiamos pechiazules y bisbitas alpinos invernantes. Un martín pescador nos entretenía con sus lances de pesca, mientras cigüeñuelas, cercetas, fochas y pollas de agua se alimentaban cerca de nosotros. En fin, que no sabiamos a donde mirar.

Rascón europeo (Rallus aquaticus)

En eso estabamos cuando escuchamos un extraño sonido. Al mirar en su dirección sólo veiamos una focha, hasta que por fin apareció el escurridizo rascón. Esta ave pasa la mayor parte de su vida oculta en el carrizo y es más facil escucharla que verla. Sin embargo el extraño sonido no lo producia el rascón sino una rana que trataba de defenderse de su ataque:
 
 Rascón europeo capturando rana común

Terminó el lance de caza y el rascón se ocultó llevandose a su presa, pero la fiesta en este observatorio iba a seguir. A lo lejos vimos a un zorro cruzar la lamina de agua ocultandose entre el carrizo. Nos lamentamos de no haber tenido tiempo de hacerle una foto y continuamos observando a la pareja de moritos. Pero pocos minutos después, el zorro salio de su escondite y se dirigió a la carrera hacia el agua dejándonos en la retina el momento más espectacular del día: ver como "maese raposo" capturaba a una focha delante de nuestras narices.

Zorro común (Vulpes vulpes) con focha recien capturada

Esta vez si dió tiempo a hacerle una foto, cuando se retiraba de nuevo a ocultarse en lo profundo de la vegetación con su presa en la boca. La foto sirvió para confirmar que la presa era una focha, ya que por un momento temimos que se tratara de uno de los moritos que se encontraban muy, muy cerca.

Después de este momento espectacular, decidimos retirarnos y empezar el camino de regreso. Aún nos dió tiempo a ver combatientes, otro rascón, más pechiazules, un alcaudón real, una polluela sin identificar y esta garceta común que posó muy bien:

Garceta común (Egretta garzetta)

 Garceta común

Y para terminar esta jornada tan completa, las grullas de la mañana nos despidieron con su trompeteo mientras se dirigian a su dormidero:


Espero que os haya gustado la entrada y que aporte un poquito de optimismo ante los problemas de este humedal tan importante que es vital conservar.

Un saludo y gracias por visitar el blog.

martes, 27 de diciembre de 2011

Las Tablas de Daimiel ¡Viven! - 1ª parte

Antes de nada os deseo que esteís pasando unas felices fiestas en compañia de los vuestros y que sigaís disfrutando las celebraciones que tenemos por delante.

Después de las cabras montesas, hoy toca turno a otra de las excursiones del pasado puente de diciembre, esta vez al Parque Nacional de las Tablas de Daimiel. Este humedal, uno de los más importantes de España, es de sobra conocido asi que no voy a extenderme presentándolo. Lo que si quiero es aportar una visión positiva del parque, ya que por desgracia en los últimos años es más conocido por los problemas de conservación y las noticias negativas que salen en los telediarios que por su biodiversidad.


Es cierto que los problemas están ahí desde hace muchos años, y que se han agudizado hace relativamente poco tiempo debido a la sobreexplotación de los acuiferos y el incendio subterraneo de la turba, que dió lugar a que la Comisión Europea abriera expediente a España y que se rumorease con la posibilidad de que el lugar perdiese su condición de Parque Nacional. Pero también es cierto que a veces tanta noticia negativa hace que quede en el aire una sensación de que hay que tirar la toalla y que el humedal está perdido. Y después de esta visita os aseguro que nada más lejos de la realidad. Me quedé maravillado con la cantidad y variedad de especies que encontramos. Empezamos:

 Grullas comunes (Grus grus)

Llegamos a Las Tablas envueltos por la misma espesa niebla que el día anterior había frustrado nuestra visita a los humedales manchegos de Alcazar de San Juán, Lillo, etc. Sin embargo al rato de empezar nuestro paseo la niebla se fue disolviendo, dejandonos ver algunos bandos de grullas comunes que llevábamos rato escuchando sobre nuestras cabezas.

 Grullas comunes sobrevolando la niebla

La zona pública del Parque Nacional cuenta con tres itinerarios señalados. Empezamos por el de la Torre de Prado Ancho, que cuenta con cuatro magníficos observatorios y una torre desde la que se obtienen unas maravillosas vistas panorámicas. El nivel de agua estaba escaso por lo que quedaba lejos de casi todos los observatorios. Pese a todo pudimos ver lejanos tarros blancos, aguiluchos laguneros en vuelos rasantes y continuos grupitos de grullas volando de un lado a otro.

 Ansares comunes (Anser anser)

Por fin, en uno de los observatorios encontramos el nivel de agua más cernano y por tanto la fauna también más a tiro. La pareja de ansares de la foto pastaba cerca de ánades comunes, fochas y pollas de agua. Una agachadiza común picoteaba alrededor de un charco mientras una abubilla hacia lo propio entre la hierba. Las cigüeñuelas, aunque no paraban quietas, se acercaban bastante al observatorio. Entre ellas nadaban cercetas comunes, y al fondo descansaban algunas avefrias junto a un grupo de correlimos, mientras un martin pescador pegaba zambullidas desde la ramita que le servía de posadero.

Cigüeñuela común (Himantopus himantopus)

Más fotos de cigüeñuelas
 
El aguilucho lagunero daba alguna pasada sobre el carrizal, y hasta un azor voló casi a ras de suelo levantando un buen puñado de aves pero sin hacer presa. De pronto apareció una garceta grande, que estuvo unos minutos en esta charca y luego levantó de nuevo el vuelo.
 Garceta grande (Ardea alba)

 Garceta grande en vuelo.

Al fondo teniamos un grupito de cinco grullas alimentandose, cerca de la pareja de ansares:


Grullas comunes (Grus grus)
Grulla "bailando"

 Entre las cañas aparecian y desaparecian pequeños pajarillos: mosquiteros, buitrones, ruiseñores bastardos, tarabillas y escribanos palustres.

 Tarabilla común (Saxicola torquatus)

Escribano palustre (Emberiza schoeniclus)

Las cigüeñuelas continuaban bordeando la lámina de agua junto a un andarrios grande, cuando una pareja de límicolas que no habíamos conseguido identificar antes por encontrarse lejos, aterrizó mucho más cerca del observatorio uniendose a ellas. Se trataba de una de las sorpresas del día: archibebes oscuros.

Archibebe oscuro (Tringa erythropus)

Más tarde se acercó otra pareja de esta especie por lo que en total se juntaron cuatro archibebes oscuros en esta charca.

Más fotos de archibebe oscuro.

Este limícola, que cria en el norte de Europa, se puede ver en paso en la península pero es mucho más raro y localizado como invernante por lo que nos dió toda una alegria.

Esto es todo por hoy. Como veis, para tener sólo un observatorio operativo por el nivel del agua, este itinerario no estuvo nada mal. Muy pronto continuo con la segunda parte en la que os contaré como nos fueron los otros dos itinerarios. Ya os adelanto que lo mejor del día estaba por llegar asi que no os lo perdaís.

Mientras tanto, os deseo de nuevo unas felices fiestas.