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lunes, 28 de agosto de 2017

Versos de Gloria Fuertes (2)


Ganándome el sudor con este pan,
ganándome la vida con las manos,
ganándome el dolor con el placer,
ganándome la envidia con el salmo.
Ganándome la muerte con la vida,
voy consiguiendo todo sin el llanto,
que soy la mujer fuerte que se viste 
y medita mirando el calendario.

(Lo confieso)


El tranvía no llega casi nunca
y no llega tampoco con el sueldo
la merienda borróse de la casa
el periódico nos dice la noticia:
se avecina la garra de la guerra
y yo digo: ¡Pues sí, lo que faltaba!

(Estamos bien)

Es como si tuviéramos un planeta en el pecho
igual que si el zapato se llenase de vidrios,
así como si un ser se nos apareciera
y moviese los labios y no dijera nada.
Yo creo que esto es algo parecido a la pena.
Yo creo que es la garra que se vise de raso,
hay algo en el ambiente que me crispa los cisnes.
Y se mueren las ranas en mi pozo salobre.

(Cirio sin muerto)


No debiera estar seria
pues vivo como quiero,
solo que a veces tengo,
un leve sarpullido.

(No sé por qué me quejo...)


Los ruidos que en la noche nadie hace
-la silla vacía siempre cruje-,
asusta la maldad y la alegría,
el dolor, la serpiente, el mar, el libro,
asusta ser feliz, asusta el fuego,
sobrecoge la paz, se teme algo,
asusta todo trigo, todo pobre,
lo mejor, no sentarse en una silla. 

(Todo asusta)

jueves, 17 de agosto de 2017

Versos de Gloria Fuertes (1)


No, no tiene que ver nada,
se puede ser muy pobre 
y tener una cabra.
Se puede ser mendigo 
y tener una madre
que te llamase hijo.
No tiene que ver nada, 
se puede ser muy rico 
y tener apagada la escalera.
Se puede estar muy loco 
y curarle las lepras a los otros,
se puede ser muy malo
y llorar como lloro en el estanco. 

(No tiene que ver nada)



Se puede ser feliz quemándote los ojos,
y con miedo a quedarte debajo del olivo
y se puede nacer un buen día de nuevo,
tan sólo con que alguien se aprenda tu apellido.

(He bebido agua)


Soñé que estaba cuerda,
me desperté y vi que estaba loca.
Soñé que estaba cuerda, 
cuerda,
tendida en mi ventana
y en mi habían puesto a secar
las sábanas de mis llantos nocturnos.
¡Soñé que tenía un hijo!
Me desperté y vi que era una broma.
Soñé que estaba despierta,
me desperté y vi que estaba dormida.

(Llantos nocturnos)


¿Quién regará mis huesos con su llanto?
¿Quién tocará mi pelo, seco y rubio?
¿Quién irá a ver caer las paletadas
sobre mi caja de tercera?
¿Quién de vosotros cantará mis líneas?
¿Quién por la noche me arderá una vela?
Quién pudiera saber con adelanto,
quién coserá mis senos entre tanto. 

(Cuestiones fúnebres)


Cuando me aprieta todo
yo bebo, bebo siempre,
con el traje de siempre
y de siempre el amar,
el amor está amargo
y me apaga la boca
con el agua del vino,
que me ahoga al manar.

(Disco de gramófono en una tarde de gramófono)


martes, 1 de agosto de 2017

Protagonista del mes... Gloria Fuertes



Gloria Fuertes nació en Madrid
a los dos días de edad,
pues fue muy laborioso el parto de mi madre
que si se descuida muere por vivirme. 

El pasado 28 de julio se cumplía el centenario del nacimiento de la poeta Gloria Fuertes. En los últimos meses se ha hablado mucho de ella, de su obra, de las reivindicaciones feministas de su poesía durante la dictadura franquista, del papel relegado al que le sometió la Historia. Muchas voces han salido en su defensa, entre ellas, Elvira Lindo. Otras, como Javier Marías, señalan que realmente su obra no cuenta con la calidad literaria que pretenden otorgarle ahora. Sé escribir, pero en mi pueblo no dejan escribir a las mujeres. ¿Será que algunas cosas no han cambiado tanto como pensamos?

Madrileña, de familia humilde, lesbiana, fumadora. Y soy tierra feliz -que tengo el arte de ser dichosa y pobre al mismo tiempo-  dice uno de los versos del primer poema autobiográfico que escribió y publicó, a los 17 años. Rebelde, "yo no quería servir a nadie, si acaso a todos". 

Nació un año antes que mi abuela, en 1917, y murió en 1998, quince años antes que ella. Seguro que le habría gustado ver cómo las mujeres podrían amarse en público sin temores, cómo en su mano estaba el poder casarse si así lo querían, y cómo algunas de ellas dejaron de tener miedo de mirar de frente a los hombres de poder, porque ellas tenían más poder incluso. Todavía queda mucho, mucho camino por andar, pero le habrían gustado esos aires nuevos que trajo la primera década del siglo XXI. 

Este mes de agosto, que será su mes en CAJÓN DE HISTORIAS, repasaremos juntos sus Obras incompletas, sus poemas populares. Precisamente en este libro de 1975 la escritora explica en el prólogo que sus poemas fueron siempre muy "yoistas", muy "gloristas", y que lo que le sucedió, sucede o sucederá, es lo que le ha sucedido al pueblo, lo que ha ocurrido a todos. Quizás ahí, en esa capacidad para conectar con su gente, radica su éxito. 


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

martes, 21 de marzo de 2017

Día Mundial de la Poesía con Juana Pavón


Juana Pavón es una de las más destacadas poetas hondureñas. Con ella me he cruzado por las calles de Tegucigalpa, y hemos coincidido en bares y eventos. Hoy, Día Mundial de la Poesía, comparto en CAJÓN DE HISTORIAS uno de sus poemas más hermosos, por describir con profunda belleza esta ciudad de la furia a la que es imposible no querer y odiar a la vez, a la que no es fácil llegar y de la que uno nunca se marcha. 



Tegucigalpa


Tegucigalpa de barro y humo
fauna humana enloquecida
Tegucigalpa sin canteras
de misteriosas callejas
y de balcones sin flores
puentes de ida y vuelta
al más allá de lo inevitable
con sus remedos de ríos
que apenas ruedan al mar
Tegucigalpa marginada y rota
Tegucigalpa de privilegios
contraste de mis contrastes
depósito de miseria y lágrimas
arrastrando mi tristeza
en esas calles ya conocidas
mil y mil veces recorridas
capital de la ignominia
de la estúpida política
capital de mis enredos
del amor y el desamor
Tegucigalpa conmigo
Tegucigalpa contigo
ciudad mía pero ajena
ciudad de nadie pero amada
dejaste cicatrices
en un cuerpo otrora hermoso
otrora limpio
ahora viejo
cuando te adopté conmigo
fue tu prioridad
atrapar mis pies vagabundos
cortar mis alas
y transformar mi vivir intenso
en esta loca sedentaria
sola solita sola
pero no cortaste mis manos
para escribirte
para cantarte
Tegucigalpa de noche y día
cómo me dueles toda
mi canto
eterno lamento
por esas horas
sola y perdida
¡ay! Tegucigalpa de mis amores
de mis sueños
de mis ideales y penas
de los estancos unidos
de la siempre ciudad mía 
Tegucigalpa
implacable conmigo
sin respetar ni perdonar mi juventud
envejeces pero aquí conmigo
aquí loca y leal
cloaca testigo de mis tragedias
así sucia o limpia
bonita o fea
grande o pequeña
me iluminas
aunque tenga tristes mis días
y yo aquí amándote
odiándote
emborrachándome
pelear con todos
vivir aquí me obliga a algo
a vociferar llorando
a amar odiando
a subsistir
¡ay Tegucigalpa de mis amores!

viernes, 13 de junio de 2014

RESEÑA | HABITACIONES SEPARADAS, de Luis García Montero


Este poemario de Luis García Montero, protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS, ganaba, hace ahora dos décadas, el Premio Nacional de Poesía. Era 1994, yo tenía 7 años, "casi 8" diría seguramente, y miraba la vida con ojos de niño. Felipe González estiraba un mandato decadente. Nelson Mandela ganaba las primeras elecciones multirraciales en Sudáfrica. El infierno estaba en Sarajevo, en Bosnia. Y el mundo se quedaba sin Charles Bukowski. 

Habitaciones separadas está dividido en cinco partes. 

La primera es Las razones del viajero. El inicio de un viaje de soledad y libertad, dos palabras que suelen apoyarse en los hombros heridos del viajero. Y de uno de los versos de esas razones expuestas, toma el título de la segunda parte: En otra edad, que es melancolía y nostalgia mezcladas, que es una bofetada de lluvia al final de un verano, que es recuerdo y consciencia del paso del tiempo.

En Habitaciones separadas está Nuestra noche, que tiene algunos endecasílabos con ecos de Neruda. Uno de mis favoritos:

Quisiera perseguir algún poema
que hablase de mis noches, nuestra noche, 
la misma noche cálida de rostros conocidos,
en el mismo rincón, ya no hace falta
preguntar lo que bebe cada uno.

(...)

Escribir, por ejemplo, son ahora
mucho menos frecuentes estas noches, 
y recuerdan inviernos negociados
con renta de amistad,
y tienen algo
de temblor fugitivo.
Las caras han cambiado, saben cosas
y se parecen más a nuestras vidas. 

Luis García Montero es preciso para definir los sentimientos imprecisos, las pasiones marchitas por el paso del tiempo. Y es un poeta del suyo, de su tiempo, de ese tiempo que era 1994, tan lejano, tan diferente en algunas cosas y tan perenne siempre en otras... jóvenes que aprendieron la impertinencia de la seducción en modas y países diferentes, ejecutivos de provincias... 

Habitaciones separadas es un libro de hoteles y aviones. Y de amores desdibujados y cargados de música. 

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos
por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento.

Y casi en un suspiro llegamos a En otro tiempo, que es la parte más profunda del poemario. Versos que no ocultan un resquemor amargo, un sueño que rompieron y que hay que construir, despacio, como un puzzle. Versos que dejan un regusto de derrota. 

Porque sé que los sueños se corrompen
he dejado los sueños, 
pero cierro los ojos y el mar sigue moviéndose
y con él mi deseo
y puedo imaginarme 
mi libertad, las costas del Cantábrico,
los pasos que se alargan en la playa
o la conversación de dos amigos.

Buscad este libro una tarde entre las estanterías de alguna librería, de alguna biblioteca. Leedlo en voz alta. Y guardarlo siempre. 

Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

viernes, 28 de marzo de 2014

RESEÑA | EL LIBRO DE LOS ABRAZOS, de Eduardo Galeano


No puedo despedir este marzo de luz sin reivindicar este libro de Eduardo Galeano, el protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS. Porque en él hay una explosión de brillo y de felicidad, y de amor por las palabras y de vida bien vivida.

 

El libro de los abrazos es una recopilación de textos, breves relatos y cuentitos que se leen en un suspiro y fomentan el suspiro y, por supuesto, el abrazo. Un libro que es como La Biblia, que va desde el origen del mundo hasta una especie de apocalipsis, con muchas dosis de imaginación y fantasía, que se apoya en la amistad y que entraña un pensamiento crítico sobre la razón humana., sobre la memoria y la desmemoria. Sobre el compromiso y la Libertad. El libro de los abrazos reconforta y sienta bien tanto si se lee de un tirón como si se disfruta a sorbitos, porque habla de la vida entre sonrisas y otras veces entre lágrimas, fundiendo el amor y la poesía, mezclando el cielo de las más bellas ciudades latinoamericanas, de Quito, de Santiago de Chile, de Buenos Aires, de La Habana, porque son el mismo cielo



Galeano nos ayuda a mirar más que a ver, a decir con pasión lo que recorre nuestros poros. Nos invita a regodearnos en ese querer que nos cuentan a veces las paredes de Bogotá, y también lo que nos cuentan las historias los libros, los libros que forman parte de nosotros como la sangre o la voz. Galeano nos permite acompañarle en el viaje de su vida, y hacerlo a veces fundiéndonos en abrazos con otros grandes personajes de la literatura universal, como Pablo Neruda, Mario Benedetti o Juan Gelman.


Un libro mágico porque de cada una de las palabras se extrae belleza, aunque se hable del dolor o del exilio. Una joya que conviene tener en nuestra biblioteca personal para regresar esos días en los que los ojos se empañan de lágrimas porque la vida se pone perra. O esos otros días en los que las cosas marchan bien. Y uno de esos tesoros de papel que compartir en forma de regalo. En definitiva: una obra de arte. Porque lo único que yo sé, es esto: el arte es arte, o es mierda. 

La frase:
"Arránqueme, señora, las ropas y las dudas. Desnúdeme, desdúdeme". 


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

miércoles, 12 de marzo de 2014

FRAGMENTOS | EL LIBRO DE LOS ABRAZOS, de Eduardo Galeano


El origen del mundo

Hacía pocos años que había terminado la guerra de España y la cruz y la espada reinaban sobre las ruinas de la República. Uno de los vencidos, un obrero anarquista, recién salido de la cárcel, buscaba trabajo. En vano revolvía cielo y tierra. No había trabajo para un rojo. Todos le ponían mala cara, se encogían de hombros o le daban la espalda. Con nadie se entendía, nadie lo escuchaba. El vino era el único amigo que le quedaba. Por las noches, ante los platos vacíos, soportaba sin decir nada los reproches de su esposa beata, mujer de misa diaria, mientras el hijo, un niño pequeño, le recitaba el catecismo. 
Mucho tiempo después, Josep Verdura, el hijo de aquel obrero maldito, me lo contó. Me lo contó en Barcelona, cuando yo llegué al exilio. Me lo contó: él era un niño desesperado que quería salvar a su padre de la condenación eterna y el muy ateo, el muy tozudo, no entendía a razones.
- Pero papá - dijo Josep, llorando -. Si Dios no existe, ¿quién hizo el mundo?
- Tonto - dijo el obrero, cabizbajo, casi en secreto -. Tonto. Al mundo lo hicimos nosotros, los albañiles. 


El arte para los niños
Ella estaba sentada en una silla alta, ante un plato de sopa que le llegaba a la altura de los ojos. Tenía la nariz fruncida y los dientes apretados y los brazos cruzados. La madre pidió auxilio:
- Cuéntale un cuento, Onelio - pidió-. Cuéntale, tú que eres escritor.
Y Onelio Jorge Cardoso, esgrimiendo una cucharada de sopa, comenzó su relato:
- Había una vez una pajarita que no quería comer la comidita. La pajarita tenía el piquito cerradito, cerradito, y la mamita le decía: "te vas a quedar enanita, pajarita, si no comes la comidita". Pero la pajarita no hacía caso a la mamita y no abría su piquito...
Y entonces la niña lo interrumpió:
- Qué pajarita de mierdita -opinó.

Los nadies
Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba. 
Los nadies: hijos de nadie, los dueños de nada. 
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata. 

martes, 12 de marzo de 2013

LOCOS POR BENEDETTI


Locos por Benedetti es el título de una obra interdisciplinar que tuve la oportunidad de ver hace unos días en el Teatro  Modesta Sanginés de La Paz, en la que se hace un repaso a la vida y la producción poética del uruguayo Mario Benedetti. Teatro, poesía, danza y música en directo para llevarnos hasta lugares humildes y verdes, para hablarnos del amor por Luz, la que fue su mujer durante seis décadas, para encogernos el alma con la nostalgia del exilio y la tristeza de la dictadura, para alzar las manos victoriosas en el rencuentro con la patria.

Fue una tarde agradable, cargada de emoción para los uruguayos que estaban sentados delante mía en el teatro, tal y como nos lo confesaron cuando se encendieron las luces, a los que vi darse un beso cargado de recuerdos cuando recitaron Corazón coraza. Una compañía joven pero con un actor principal que demostró tablas, y con un grupo de actores que solventaron a la perfección, sin que les temblara la voz, el reto de estar a la altura de los poemas de Benedetti. 

Quiero compartir con vosotros la canción Ojalá, de Silvio Rodríguez, un tema precioso, quizá de desamor, quizá de amor, de amor y de admiración que perdura para esa mujer que se fue, como se fue Luz antes que Mario, ojalá por lo menos que me lleve la muerte, para no verte tanto, para no verte siempre en todos los segundos, en todas las visiones... quizá también trate la canción de esa realidad latinoamericana tan estrechamente vinculada a los viejos gobiernos de difuntos y flores, a las dictaduras toleradas e impuestas por Estados Unidos, que mermaron el desarrollo de toda la región, pero lo que no sabían es que crecería una fuerza social más grande, lo que no sabían es que las sonrisas perdurarían por siempre, que el verde y la alegría se mantendrían a pesar de las imposiciones dictatoriales...





Y vinculada también a esa realidad latinoamericana, porque el Sur también existe, está esta poesía de Benedetti que se llama Te quiero, y que dice tanto, tantísimo sobre el amor, sobre la justicia, sobre ser pueblo. Preciosa:

Tus manos son mi caricia 
mis acordes cotidianos 
te quiero porque tus manos 
trabajan por la justicia 

si te quiero es porque sos 

mi amor mi cómplice y todo 

y en la calle codo a codo 

somos mucho más que dos 

tus ojos son mi conjuro 

contra la mala jornada 

te quiero por tu mirada 

que mira y siembra futuro 

tu boca que es tuya y mía 

tu boca no se equivoca 

te quiero porque tu boca 

sabe gritar rebeldía 


si te quiero es porque sos 

mi amor mi cómplice y todo 

y en la calle codo a codo 

somos mucho más que dos


y por tu rostro sincero 

y tu paso vagabundo 

y tu llanto por el mundo 

porque sos pueblo te quiero 

y porque amor no es aureola 

ni cándida moraleja 

y porque somos pareja 

que sabe que no está sola 


te quiero en mi paraíso 

es decir que en mi país 

la gente viva feliz 

aunque no tenga permiso 

si te quiero es porque sos 

mi amor mi cómplice y todo 

y en la calle codo a codo 

somos mucho más que dos.


Por último, os dejo otro de los poemas de Benedetti, A la izquierda del roble, esta vez en la voz del actor principal de la obra: 

miércoles, 23 de enero de 2013

HÁBLAME DE LA LLUVIA, de María Monjas



Fue una tarde de lluvia del pasado y marchito mes de octubre cuando abrí este librito de agua que te empapa. Fue una tarde de lluvia del pasado y marchito mes de octubre en el que, minutos antes, había concluido un libro menor. El regusto final no había sido tan amargo, eso quise pensar, pero cuando abrí este Háblame de la lluvia y leí el texto de Julio Cortázar elegido por la autora, las palabras del maestro insuflaron de vida y corporeidad una gota de lluvia, mis pilares se derrumbaron y aquel otro libro me pareció vergonzante.

Qué agudeza la de la vallisoletana María Monjas eligiéndolo para presentar sus versos, sus versos que hablan de lluvia, de aguaceros, de tormentas, de sol y de arcoíris. Sus versos que a veces caen ligeros y piensas que se van a quedar ahí, en la parte superficial de tu piel, y de repente te sabes calado hasta el corazón.

Sus versos livianos y cargados de besos, sus versos que versan sobre un mundo mejor, sobre los unos y sobre los otros, sus versos que saben a tierra mojada, a asfalto empapado y a dulce calor.

Palabras que piden ser releídas, palabras que claman sonar en la voz, poemas brevitos para sonreír, poemas pequeños para repetir a tu amor, a tu amor de sonrisas que jamás lee poesía, y que supo apreciar lo que el arte nos dio.

Háblame de la lluvia, de tormentas, de besos, de colores, de flores y de plantas que mueren porque no se las riega. Háblame de ladrones con traje y corbata que se secaron por dentro. Háblame, háblame, háblame… Y hablé con esa amiga que me habló de su padre enfermo y que también llora porque ya su corazón no siente tanto, porque quería latidos y no sólo el calor de una mano que jamás te suelta del todo. Y en el enredo de hablar supe que tendría que caminar por la calle La Palma de mi Madrid ardiente que tan lejos me queda hoy, en esta Bolivia donde estoy ahora, que removió a la autora hace unos meses (serendipia lo llaman), y supe que estos versos de María Monjas serán también para esa amiga, para que la empapen como me empaparon a mí, para que sonría como sonrieron los amoríos en aquella tarde de lluvia de Castilla del octubre marchito, para que creamos que el mundo puede ser más dulce, porque somos mosquitos bajo el dosel de una puerta mientras esperamos que se acabe la lluvia, y de repente sentimos que no pasa nada, que mojarse no tiene nada de malo, que al final sale el sol, que los mosquitos y la lluvia y los colores pueden revestir todo de alegría.

Gracias María Monjas por tus versos, por los rayos que estremecen el cuerpo, por los poemas que saben a mujer, por ese regusto final, esta vez sí, que es como una flor roja, casi me muero del susto, te lo prometo.

Me voy a pasear por La Paz, no llevaré paraguas y, si llueve, esperaré cinco minutos. Con eso bastará.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Día mundial de la poesía con Luis Alberto de Cuenca


¿Os gusta la poesía? Esa es la pregunta que os lanzo hoy, precisamente porque se celebra su día mundial, que prometo compartir, desde ahora y cada año, con vosotros, con los lectores de CAJÓN DE HISTORIAS. No lo había celebrado antes, incluso reconozco que desconocía que hubiera un Día Mundial de la Poesía -no sé por qué lo dudaba, hay "día" de todo- pero es una oportunidad para traer aquí un poema de Luis Alberto de Cuenca, cuya obra desconozco enormemente, pero los versos que siguen me han encantado, por su frescura, por dar en el clavo de la belleza y del amor de la manera más sencilla, por esa espontaneidad y esa alegría que transmiten las palabras. Además, podéis escucharlo recitado en la voz de mi compañero Pablo Fuente, al que le quiero agradecer su amabilidad al dejarme hacerle partícipe en esta entrada. Espero que lo disfrutéis. 

El desayuno
Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».

viernes, 16 de marzo de 2012

LIFE VEST UNDER YOUR SEAT, de Luis García Montero


Os traigo hoy este precioso poema de Luis García Montero, este poeta tan vinculado a la ciudad de Granada, donde nació, donde creció y donde realizó su tesis doctoral sobre Rafael Alberti, donde ha impartido clases durante décadas.

Su estilo se caracteriza por es el narrativismo histórico-biográfico, con un personajes que cuentan o viven su historia a través de la memoria, del recuerdo o del deseo. Poemas que nacen casi siempre de lo cotidiano. 

García Montero que ha sido galardonado, entre otros, con el Premio Nacional de Poesía en 1995 por Habitaciones separadas o el Premio Nacional de la Crítica en 2003 por La intimidad de la serpiente. 

Casado con Almudena Grandes, es también gran amigo de Joaquín Sabina, para quien ha escrito algunos temas, como Nube negra. En realidad se trata de una poesía que el poeta dedicó a Sabina cuando estaba pasando por una depresión, y éste decidió convertirla en canción e incluirla en su álbum Alivio de luto.

Os dejo Life vest under your seat, que trata sobre el recuerdo, sobre un adiós que quizá sea amargo, sobre una voz que se mezcla con otra voz desconocida, la de un piloto. Podéis leerlo y, un poquito más abajo, escucharlo en mi voz:

Señores pasajeros buenas tardes
y Nueva York al fondo todavía,
delicadas las torres de Manhattan
con la luz sumergida en una muchacha triste,
buenas tardes señores pasajeros,
mantendremos en vuelo doce mil pies de altura,
altos como su cuerpo en el pasillo
de la Universidad, una pregunta,
podría repetirme el título del libro,
cumpliendo normas internacionales,
las cuatro ventanillas de emergencia,
pero habrá que cenar, tal vez alguna copa,
casi vivir sin vínculo y sin límites,
modos de ver la noche y estar en los cristales
del alba, regresando,
y muchas otras noches regresando
bajo edificios de temblor acuático,
a una velocidad de novecientos
kilómetros, te dije
que nunca resistí las despedidas,
al aeropuerto no,
prefiero tu recuerdo por mi casa,
apoyado en el piano del Bar Andalucía,
bajo el cielo violeta
de los amaneceres de Manhattan,
igual que dos desnudos en penumbra
con Nueva Cork al fondo, todavía
al aeropuerto no,
rogamos hagan uso
del cinturón, no fumen
hasta que despeguemos,
cuiden que estén derechos los respaldos,
me tienes que llamar, de sus asientos.

martes, 19 de mayo de 2009

CORAZÓN CORAZA, de Mario Benedetti


Murió Benedetti, el poeta que escribía cuentos y novelas. El uruguayo cercano, de versos románticos y directos. El poeta de todos, de estilo sencillo y coloquial, que conquistó el mundo sin más armas que la emoción desnuda. Murió Benedetti, pero su obra, eterna y universal, siempre dará consuelo y amor y lágrimas.

Os dejó un fragmento de una de sus poesías más bellas, Corazón coraza. Escuchadla recitada por José Sacristán, en un fragmento del cortometraje Paseo que ya publiqué íntegro en su momento en el blog, y que recupero ahora, irremediablemente.


Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

Porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.