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martes, 19 de enero de 2021

Mis mejores lecturas de 2020

 Mejor Libro de Autor Español

Nominados:

A corazón abierto, de Elvira Lindo

Diario de un cazador, de Miguel Delibes

Luna de lobos, de Julio Llamazares

Mañana en la batalla piensa en mí, de Javier Marías


Ganador:

A corazón abierto, de Elvira Lindo


Un homenaje a la pequeña memoria, un ejercicio de catarsis familiar de una belleza y una ternura sin pudores. Un recorrido por un amor que no fue perfecto pero fue luminoso, y una radiografía de un país que se abría al mundo con frescura. Divertida, emocionante y brillante. 


Mejor Libro de Autor Extranjero

Nominados:

Apegos feroces, de Vivian Gornick (Estados Unidos)

El viajero del siglo, de Andrés Neuman (Argentina)

La flor púrpura, de Chimamanda Ngozi Adichie (Nigeria)

Temporada de huracanes, de Fernanda Melchor (México)


Ganador:

El viajero del siglo, de Andrés Neuman (Argentina)

Ganadora del Premio Alfaguara de Novela en 2009, es una verdadera maravilla, con unos personajes inolvidables y una historia de amor que sirve como pretexto para retratar la sociedad europea del siglo XIX y poner en evidencia que hay cosas que no han cambiado tanto en doscientos años. Que el ser humano sigue siendo terco, poco racional y machista. 


Mejor Personaje Masculino

Nominados:

El padre en A corazón abierto

Javier Montes en Andamios

Lorenzo en Diario de un cazador

Hans en El viajero del siglo


Ganador:

Lorenzo en Diario de un cazador

Una novela maravillosa del maestro Delibes, galardonada con el Premio Nacional de Narrativa en 1955, que se lee con frescura gracias a su estructura, que parece naif pero que constituye un poderoso retrato de la España de mitad de siglo: empobrecida, humilde y resiliente. 


Mejor Personaje Femenino

Nominados:

La narradora en A corazón abierto

La narradora y su madre en Apegos feroces

La narradora en El acontecimiento

Kambili en La flor púrpura


Ganador:

La narradora y su madre en Apegos feroces

Una batalla entre el amor y la refutación contada con una poderosa fuerza, con un nervio que produce la risa en más de una ocasión y que retrata el profundo sometimiento de las mujeres durante siglos. Y también con una narración mimada y hermosa, en la que tantas frases son dignas de subrayar y destacar. Algunas por la certeza y otras por la poesía. 


Mejor Narración

Nominados:

Apegos feroces

El viajero del siglo

Luna de lobos

Te me moriste


Ganador:

El viajero del siglo

Una novela ágil y precisa, llena de hojas dobladas, de frases de una rotundidad conmovedora, con una estructura narrativa brillante.


Mejor Argumento

Nominados:

Apegos feroces

El acontecimiento

El viajero del siglo

Temporada de huracanes


Ganador:

Temporada de huracanes

La radiografía de un crimen como excusa para poner en evidencia las vergüenzas de un país. La capacidad narrativa de Melchor es brutal, como brutal es la fotografía de un México homófobo y machista. Se lee entre le estupefacción, el pudor y la absoluta admiración por su maestría. 


Mejor Libro del Año

Nominados:

A corazón abierto

Apegos feroces

Diario de un cazador

El viajero del siglo

Temporada de huracanes


Ganador:

El viajero del siglo


Desde su publicación, El viajero del siglo se convirtió en un clásico. Por su forma perfecta y nostálgica; y por su fondo, audaz y vigente. Crítica y aguda, un ejercicio mayúsculo y ambicioso, del que Andrés Neuman no solo sale airoso, sino que también triunfante.

sábado, 29 de agosto de 2015

LOS PROTAGONISTAS DE CAJÓN DE HISTORIAS

Uno de los rasgos distintivos de CAJÓN DE HISTORIAS es la elección de sus Protagonistas del mes. Una sección que se puso en marcha en abril de 2009, medio año después de la creación de este espacio. Desde entonces, cada primero de mes contamos con un nuevo protagonista, un personaje del mundo de la cultura que, por una razón u otra, merece especial atención.

Aquí una pequeña recopilación de todos los protagonistas que ha habido hasta ahora, ni más ni menos que 72. Y compartir con vosotros algunas anécdotas:

- Hasta la fecha, ha habido 72 protagonistas del mes en 77 meses.


Pedro Almodóvar, Antonio Muñoz Molina y Gabriel García Márquez han sido protagonistas en dos ocasiones. El director fue el primer protagonista de CAJÓN DE HISTORIAS, en abril de 2009, distinción que repitió en Septiembre de 2011. Muñoz Molina lo fue en Abril de 2010 y en Julio de 2013 repetía después de que se anunciara que sería galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Gabriel García Márquez lo fue en junio de 2009 y en mayo de 2014, unos días después de su fallecimiento. 



- La actriz Marion Cotillard  y la escritora colombiana Laura Restrepo son las únicas que han prolongado su "reinado" durante dos meses.  

- Hasta la fecha ha habido 40 protagonistas hombres y 32 protagonistas mujeres. La primera fue la cantante Bebe


- Dentro del mundo del cine ha habido 27 protagonistas: 12 directores, 9 actrices y 6 actores: Johnny Depp, Javier Bardem, Gael García Bernal, Antonio de la Torre, Javier Cámara y Robin Williams

- Si nos centramos en el mundo de la música, 14 cantantes han sido protagonistas. Solo un grupo ha sido protagonista: Calle 13.


- Ha habido 32 escritores que han sido protagonistas: el primero fue Miguel Delibes en Mayo de 2009. El último, hasta el momento, Leonardo Padura.

- Para contabilizar estas cifras se ha incluido a David Trueba, que fue protagonista en Enero de 2010 en la categoría de Director y también de Escritor.


- Por nacionalidades, tenemos 30 protagonistas españoles, 18 norteamericanos (17 estaodunidenses y una canadiense), 13 latinoamericanos (3 chilenos, 2 mexicanos, 2 colombianos, 1 peruano, 1 argentino, 1 boliviano, 1 uruguayo, 1 cubano y Calle 13 de Puerto Rico, que lo contabilizamos como Latinoamérica...) 10 europeos no españoles (4 franceses, 3 británicos, 1 portugués, 1 belga y 1 ucraniana, Irène Némirovsky, que jamás consiguió la nacionalidad francesa), y 1 japonés... sí, lo habéis adivinado, Haruki Murakami. 

- Aunque sólo 4 franceses han sido protagonistas, 7 son los francófonos: Coeur de pirateAmélie Nothomb e Irène Némirovsky, además de los cuatro franceses: Marion Cotillard, Rose, Michel Houellebecq y Patrick Modiano. 


- La protagonista más joven en el momento de serlo fue Beatrice Martin, o lo que es lo mismo, Coeur de Pirate, que tenía 22 años en Diciembre de 2011 cuando fue protagonista. 

- El más mayor, por el contrario, sería Ernesto Sabato, protagonista póstumo, que falleció con 99 años.

- Han sido 11 los protagonistas que lograron la distinción después de fallecer. Donna SummerAmy Winehouse, José Saramago, José Luis Sampedro, Gabriel García Márquez y Robin Williams  en el mes inmediatamente posterior a fallecer. 


- Protagonistas que son familia: Antonio Muñoz Molina y Elvira Lindo, marido y mujer, fueron protagonistas en CAJÓN DE HISTORIAS. Lo mismo que Javier Bardem y Penélope Cruz. También David y Fernando Trueba, hermanos. 

- El protagonista que más comentarios ha generado ha sido Woody Allen, con 37 en total.

- La protagonista que más visitas ha generado ha sido Marion Cotillard, con más de 5000 visitas únicas. 


- 15 protagonistas han ganado, al menos, un Premio Oscar. Desde Almodóvar a Tarantino, pasando por Meryl Streep Kate Winslet. Al menos un Goya lo han ganado 10 protagonistas, entre ellos, Alejandro Amenábar o Maribel Verdú.


- Y cuatro han sido los que han ganado el Nobel de Literatura: Gabriel García Márquez, José Saramago, Mario Vargas Llosa y Patrick Modiano

La lista sigue creciendo. 


Y a ti, ¿a quién te gustaría ver como Protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS?

miércoles, 28 de mayo de 2014

CRÍTICA | LA VIDA INESPERADA, de Jorge Torregrossa


El segundo largometraje de Jorge Torregrossa poco tiene que ver con,  Fin, su debut. La vida inesperada es una de esas comedias dramáticas, o dramas cómicos, que están siempre al borde del abismo, en esa fina línea que va de la risa al llanto.Y en ese vaivén, las carcajadas no aparecen, ni las lágrimas brotan, pero flota durante todo el metraje una sensación dulce de melancolía que la hace especial.

Es la historia de Juan (Javier Cámara), que lleva 10 años sobreviviendo en Nueva York, compaginando la interpretación con otros trabajos que le ayudan a pagar los 2.000 dólares de alquiler de su apartamento. Negándose a renunciar a su sueño y dándose cuenta de que la vida, a veces, es muy perra, y los sueños, sueños son. Su primo (Raúl Arévalo), al que la vida siempre le ha sonreído, se instala con él durante un mes, bajo la excusa de "hacer turismo", "de vivir una última aventura de soltero". 

En La vida inesperada reconocemos la mano de Elvira Lindo, que ha escrito el guión. Reconocemos su maestría para insuflar de vida a dos personajes de carne y hueso. Se nota, además, que ella ha vivido durante mucho tiempo en Nueva York, una ciudad que puede ser muy hostil, en la que se hace a veces difícil respirar, con la que se crea un vínculo de amor y odio. Y una ciudad a la que ya le dedicó ya un libro que os recomendé, en su momento, con fervor: Lugares que no quiero compartir con nadie. 

Los intérpretes están impecables, Javier Cámara se supera y hace un papel maravilloso y humano, y el siempre efectivo Raúl Arévalo se desenvuelve con maestría en este duelo cara a cara de dos de los más grandes actores del panorama cinematográfico español. Junto a ellos, Carmen Ruiz, una de esas trabajadoras natas que van ganando tablas con los años, mejorando como el buen vino. El reparto lo completa, por la parte hispana, Gloria Muñoz, en el papel de madre a través de Skype, y Juan Villareal. En la parte norteamericana, porque La vida inesperada es una co-producción entre España y Estados Unidos, intervienen Tammy Blanchard, que ha tenido pequeñas apariciones en películas como Blue Jasmine, Moneyball o Rabbit Hole; y también Sarah Sokolovic.

La parte negativa, que no puedo dejar de mencionar, tiene que ver con el catetismo español. No sabía que parte de la película está rodada en inglés, pero en el cine (al menos al que yo fui) esas partes en inglés las han doblado, perdiéndose parte de su encanto. Me parece absurdísimo, un desastre absoluto que empobrece la película. Gran parte del trabajo de Cámara y Arévalo se pierde en ese doblaje más innecesario que nunca. Por favor, productores, distribuidores, avisar  antesde estos destrozos porque, por suerte, hay espectadores a los que nos gusta escuchar el idioma original de las películas, porque somos capaces, además, de entender y hablar otras lenguas diferentes al castellano, porque, aunque nos queráis empobrecer culturalmente, luchamos activamente contra esa idiotez. 

La parte positiva, lo que me hace recomendarla, es la lucidez para reflejar cómo es esa sensación que se apodera de uno cuando se está fuera. Quizá sea porque también he vivido en la distancia, y la distancia es muy perra, pero lo cierto es que ha habido escenas que me han emocionado, como ese momento en el que el jefe de Juanito, en la azotea, le dice: "esta luz es la misma luz de Buenos Aires". Porque estando fuera uno extraña la luz de su cielo, que es distinta. Y de repente una tarde uno descubre un brillo diferente que le recuerda a esa ciudad que se dejó en el camino. He disfrutado mucho también con las conversaciones por skype entre madre e hijo, recordándome a algunas de las situaciones que viví durante mi estancia en Bolivia. "Ay hijo, dos horas llevo mano sobre mano mirando a la pantalla, esperando a que llamaras". Y he disfrutado con la fotografía impecable de Kiko de la Rica y con ese guiño a Manhattan de Woody Allen. 


La vida inesperada es una película que me habría encantado leer. Una película que tendría que haber sido primero novela. Dista de ser una obra maestra, no tiene tampoco esas pretensiones. Y sale al paso, a pesar de todo, para lograr entretener al espectador e incluso, en algunos momentos, consigue destellos fugaces de brillantez. 

Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

miércoles, 30 de octubre de 2013

LOS PROTAGONISTAS DE CAJÓN DE HISTORIAS

Uno de los rasgos distintivos de CAJÓN DE HISTORIAS es la elección de sus Protagonistas del mes. Una sección que se puso en marcha en abril de 2009, medio año después de la creación de este espacio. Desde entonces, cada primero de mes contamos con un nuevo protagonista, un personaje del mundo de la cultura que, por una razón u otra, merece especial atención. El próximo día 1 de noviembre habrá una nueva protagonista y os lo adelanto ya: es mujer, y es escritora. Pero quería hacer una pequeña recopilación de todos los protagonistas que ha habido hasta ahora, ni más ni menos que 52. Y compartir con vosotros algunas anécdotas:

- Hasta la fecha, ha habido 52 protagonistas del mes en 55 meses.


- Pedro Almodóvar y Antonio Muñoz Molina son los únicos que han sido protagonista en dos ocasiones. El director fue el primer protagonista de CAJÓN DE HISTORIAS, en abril de 2009, distinción que repitió en Septiembre de 2011. Muñoz Molina lo fue en Abril de 2010 y en Julio de 2013 repetía después de que se anunciara que sería galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. 



- La actriz Marion Cotillard es la única que ha prolongado su "reinado" durante dos meses. En Agosto de 2012 no hubo ningún protagonista nuevo, así que, técnicamente, ella lo fue durante Julio y Agosto de ese año. 

lunes, 16 de septiembre de 2013

¡¡CAJÓN DE HISTORIAS CUMPLE 5 AÑOS!!


Y no hay quinto malo, dicen los taurinos que por desgracia vuelven a ponerse de moda, y que tenemos que aguantar en la televisión pública, de todos, en horario infantil. Pero no me quiero poner hoy demasiado revolucionario, más que nada, porque mientras leéis estas líneas yo estaré abrazando a mi madre después de muchos meses a más de 9.000 kilómetros. Porque hoy llego a España después de una estancia maravillosa en Bolivia, donde he pasado más tiempo del previsto, donde he aprendido tantísimo profesionalmente y donde he vivido una experiencia personal inolvidable, pegada ya a mi piel, vinculado este hermoso país para siempre a mi vida.

Y mientras me abrazo a mi madre, a mis hermanos, a mi amor, a mi perro y a mi gente, no quiero dejar de celebrar con vosotros, los que llenáis mi cajón de historias, estos cinco años de cultura. De literatura, de cine, de música, de arte y de protagonistas del mes por los que siento especial admiración.

Cinco años en los que este espacio no ha parado de crecer, especialmente durante los últimos doce meses, en los que se llegó al millón de visitas en el mes de marzo y en los que se ha superado ya el millón trescientas mil. Cinco años para conocer a gente, a través de la blogosfera, unos vienen y otros van, pero pocas son las entradas en las que no hay comentarios, superando los 9000 en total, lo que me fomenta a seguir escribiendo, valorando, protestando y recomendado cultura. Porque la cultura nos salvará de la barbarie, pienso, y me sigo aferrando a este pensamiento sin duda alguna. Y algunas de esas personas que forman parte de este espacio tanto como el que escribe estas líneas se han convertido en amigos y amigas de carne y hueso, y me han acompañado en momentos inolvidables, como en la presentación de mi segunda novela, La lágrima de la India, en mi Móstoles, con la que me reencuentro hoy, o en Ciudad Real, con la que me reencontraré en breve.

Cinco años de luces de libertad y de lágrimas que se llaman Anita Reina o Leonardo Soto, esforzándome en demostrar que las lágrimas no son siempre de tristeza. También, por suerte, hay lágrimas de felicidad y lágrimas de bella amistad.

miércoles, 27 de marzo de 2013

MEJOR MANOLO, de Elvira Lindo


¡Tenía tantas ganas de reecontrarme con Manolito! Ya dije hace unos meses que había pensado en buscarle en Facebook y mandarle una solicitud de amistad, pero finalmente no hizo falta porque volvió él solito y apareció por sorpresa en mi maleta cuando aterricé en Bolivia y comencé a deshacer el equipaje. Ahí estaba, sin esperarlo, y venía además con una dedicatoria especial.

Ha sido todo un placer volver a entrar en una de las familias más especiales del mundo mundial, los García Moreno. La voz de Manolito ha madurado algo, pero en esencia sigue siendo la misma que conocí hace tantos años (¿cuántos? ¿casi dos décadas?). De hecho en algunas partes me asaltaba una extraña sensación: la de saber que el mundo había seguido girando, que Carabanchel Alto ya no era igual, que Lady Gaga había llegado a la vida del Orejones López, que yo mismo he crecido y ya no soy un niño -ni  un adolescente siquiera- y que el tiempo parece haberse parado para Manolito, mejor Manolo, dice él, pero lo cierto es que sigue siendo un chiquillo y no ha avanzado al ritomo que el mundo lo ha hecho, un mundo donde ha estallado una crisis económica devastadora, que la autora, Elvira Lindo, ha sabido plasmar entre sus páginas adecuándose al estilo Manolito; una sociedad que ha avanzado en los aspectos sociales, normalizando temas como la homosexualidad; un país, esta España que me queda tan lejos hoy, donde el gobierno y los miembros de la familia real roban y no pasa nada... o no tanto como debería.

No han sido pocas las carcajadas que he soltado durante sus lectura, un libro que he disfrutado y que me deja con ganas de más, de más Manolito, y ojalá creciera un poco más para que su visión y su análisis fuera más maduro, pero sin que se pierda la esencia de su voz, de esa voz inocente que tan feliz me ha hecho siempre.

Ha sido un placer encontrarme con Manolito sin necesidad de tener que buscarlo en Facebook. Creo que él es una de las mejores cosas que tiene España, ahora más que nunca.



Más de Elvira Lindo en CAJÓN DE HISTORIAS:
- Entrevista a Elvira Lindo: "La gente más joven no se merece que le digamos día tras día que no hay futuro"
- Todo Manolito
- Tintos de verano
- Lugares que no quiero compartir con nadie
- Lo que me queda por vivir
- Una palabra tuya
- Algo más inesperado que la muerte


lunes, 24 de septiembre de 2012

LUGARES QUE NO QUIERO COMPARTIR CON NADIE, de Elvira Lindo


Leí en alguna parte que este libro es, para Elvira Lindo, una especie de diario. Un diario dedicado a Antonio, "porque donde está él está mi casa". No me cabe duda de que así es y por eso no puedo dejar de mostrar mi admiración por sacarse el pudor y hablarnos de ella, de su marido, también de sus hijos, de sus amigos. De las personas que están a su alrededor. Y esta vez no son personajes, como en los Tintos de verano. El tono es tan íntimo y tan sereno que es el lector quien, en ocasiones, siente el pudor. O, mejor dicho, la prudencia con la que se actúa cuando estás en el hogar de una persona a la que conoces, sí, pero con la que no tienes demasiada confianza, al menos al principio. 

Foto: Xavi Menós.
Dicen que Lugares que no quiero compartir con nadie podría ser una guía para recorrer algunos restaurantes o bares de Nueva York. No creo que sea así. Para mí, esos bares no son más que un pretexto para el desahogo de la autora, para volcar sobre las páginas esa sensación de vacío que a veces le ha asaltado allá, para autoconvencerse, quizás, de que esa ciudad se le ha quedado en el corazón. Aunque a veces se haya sentido sola. 

Dicen también que Lugares que no quiero compartir con nadie es un libro gracioso. Elvira Lindo es capaz de conseguir con un estilo depurado empatizar casi siempre con el lector. Tocar su sensibilidad. Y en sus obras es fácil encontrar libros que han despertado la sonrisa, la carcajada incluso. Pero esta vez no. Sí, en alguna ocasión te ríes, como cuando en un bar le preguntaron si era de la familia Kennedy, por la forma de la mandíbula. O cuando se da algún que otro porrazo. Pero el tono es mucho más íntimo, más profundo y más maduro. Es un vaciado de melancolía. "He conseguido disfrutar y padecer un estado continuo de nostalgia que duele y satisface al mismo tiempo", dice la autora en una de las frases. 

Y esa sensación que linda con la tristeza tiene más peso en la obra. No es un libro triste, en absoluto. Pero tiene algunas sentencias que se te pegan a la piel como si de una fina saudade, palpable, se tratara. La autora es capaz de echar la vista atrás y hablar sobre algunos capítulos desagradables de su vida, no excesivamente desagradables, incómodos digamos, y reconoce que "la distancia ayuda a no engolfarse en el dolor". Es verdad, estando aquí, en el lugar del que es uno, lo desagradable adquiere matices diferentes. Desde la distancia, quizás, es como un pellizco más liviano. Y la resignación pasa mejor cuando se bucea, además, entre canciones de antaño. 

Elvira Lindo más madura, más serena. Más acertada. Ha conseguido describir con profunda sencillez -algo tremendamente complicado- esa sensación que me asalta a veces cuando alguien me pregunta a qué me dedico. Y me tiembla un poco el pulso y me cuesta decir que soy escritor, decirlo en alta voz. "Periodista", digo finalmente. Y sé, y espero, que el tiempo, que un escaparate con un libro mío, me dé la potestad para decir que sí, que soy escritor, y rellenar los formularios con esa palabra mágica, sencilla y modesta. He publicado un libro, sí, escribo, sí, pero todavía no puedo vivir de ello.  

Vista de Manhattan, en Marzo de 2010.
Escrito en primera persona, este diario íntimo pasa de un recuerdo a otro, llevándonos de paseo por una ciudad enorme, evocando Madrid a veces, haciendo referencia en alguna ocasión también a la situación de España, a esta crisis desastrosa que está llevando a muchos a querer salir. Y me incluyo en ese "muchos". No sería Nueva York una ciudad que yo elegiría para vivir, pero esa sensación del falso american dream, de esta vida perra y falsa me produjo un nudo en la garganta y se me llenaron los ojos de agua. Ella dice que Nueva York no es la ciudad para acudir. Que no se puede emigrar allí de cualquier manera. Yo digo que nos han engañado, que nos han vendido sueños que eran de cartón. ¿Y ahora qué hacemos? Quizá falte poco ya para que emigremos sin tener nada que perder... Aunque supongo que ella, que vive en la capital del planeta seis meses al año, tiene razón. Yo he estado sólo una vez, durante una semana de vacaciones. 

Y así es como llegamos al final de este paseo, en el que el lector se dará cuenta de que todo era una excusa para hacer una declaración de amor. Hay veces que la frase de un libro consigue resumir con total precisión el momento que vives. Y esa declaración de amor con la que se inicia la obra y con la que se concluye también lo ha conseguido. Cuando ocurre algo así, sin duda, es mágico. Porque mi casa está donde estás tú. 

jueves, 20 de septiembre de 2012

TINTOS DE VERANO, de Elvira Lindo


En este mes dedicado a Elvira Lindo no podían faltar sus tintos de verano, esos tres libros que recopilaban sus artículos de El País, todos juntos y con una portada, que es una manera a lo tonto de sacarse un dinerete extra, como decía la protagonista. 

Escritos con un tono fresco y desenfadado, los libros parecen que son un retrato de su vida íntima y familiar, la de la propia escritora y su marido, el también escritor Antonio Muñoz Molina. Un recurso que resulta totalmente cómico porque el lector puede imaginarse perfectamente a los protagonistas de estas pequeñas historias que tienen lugar en un pueblo de la sierra, un pueblo aburrido donde la pobre protagonista vive y sufre, todo en uno, su verano. No sé si Elvira Lindo lo hizo consciente o inconscientemente, pero lo cierto es que es fácil darse cuenta de que, a pesar de las similitudes, los personajes y las historias, bajo ese marco de realidad, no son más que una caricatura, un disfraz, una ficción. Pero, sinceramente, nos da lo mismo. Nos basta con disfrutar de los tintos, soltar carcajadas, sí, carcajadas y no sonrisas, y nos da igual pensar si lo que se cuenta ha tenido lugar o no en la vida real. Allá cada uno. Porque el objetivo final es divertirse.

Narrados en primera persona por una escritora que "se queja" de no ser muy tomada en serio y de que nunca la invitan a las universidades, algo neurótica, graciosa, a la que le gustaría ser menos simpática, y que sufre diferentes adicciones que pueden ir desde hablar por teléfono durante horas -por el fijo, además- a los All-bran, a los que se entrega con una pasión voraz, como jamás se entregó José Coronado a los Bio. Una mujer que habla sin pudor de su marido, su santo, en el que la complicidad y los enfados y el amor y  las cosas picantitas sobresalen con un tono festivo y animado, a pesar de lo aburrido que es el pueblo... y así da gusto leer, oye. Sobre todo en verano, ¿no? Porque hay gente que realmente necesita esa desconexión, ese stand-by cerebral, esa risa. Que la risa sienta bien siempre. 

El primero y el segundo los leí en 2002 y 2003 respectivamente. El tercero, en cambio, lo terminé hace unos días. Pero la magia ha vuelto a surgir y he conseguido relajarme y reírme. En esta década han cambiado muchas cosas, el tiempo pasa para todos, pero en mi caso, de 2002 a 2012, podría decirse que es la etapa en la que el carácter se forma de manera más sólida, de los 15 a los 25 años. Era un adolescente entonces, soy un adulto ahora. También la situación de España ha cambiado, y eso era lo que más me asustaba, que algunos de esos artículos publicados en pleno festival erótico-festivo de un Estado de bonanza económica me pudieran llegar a resultar ahora obscenos. Pero nada de eso, porque están concebidos para el disfrute, y eso es lo que hay que hacer, disfrutarlos, disfrutar del consumismo al que a veces se abandona la protagonista -ganó incluso un premio por ser la que más gastaba con la tarjeta , disfrutar de sus manías, de sus amigos gays, de su santo, de sus niños que son altísimos e incluso de los perros, uno de los cuales tiene el mismo nombre que uno de sus hermanos: Lolo. De Omar, ese niño que adoptó al matrimonio, y que es de Móstoles, como yo. Y es que Móstoles tiene un gran gancho cómico, no sé por qué...  Y, por supuesto, disfrutar de ella misma. De la protagonista.

Ahora, que estamos en Septiembre, leer estos relatos es un ejercicio de nostalgia, de la nostalgia del buen vivir, del campo, del farniente dulce, del sopor y del mareo que producen unos cuantos tintos de verano, que luego, cuando llega el frío, se echan de menos. Siempre es así, una y otra vez. 

domingo, 16 de septiembre de 2012

¡¡¡CAJÓN DE HISTORIAS CUMPLE 4 AÑOS!!!


¡GRACIAS! 

Gracias por tanto cariño, por tanto apoyo. Por leerme, por los debates, por los comentarios que despiertan una sonrisa. Gracias por todas las historias que hemos sacado del cajón, entre todos, porque sin vosotros esto no tendría ningún sentido. Cuatro años ya y ya no tengo la misma motivación. Tengo mucha más. Ha crecido, se ha multiplicado por miles, las visitas que cada mes recibe este espacio, que es mi casa, y es la vuestra. Gracias por la literatura siempre, por el cine, por la música y por el arte. Por toda la luz de libertad, la luz que ha hecho brillar mi primera novela con palabras tan hermosas. Gracias porque entre las entradas, rebuscando con cariño, vais a encontrar a buenos amigos. Con algunos de vosotros he pasado tardes y también noches de fiesta, conversaciones a través de las redes sociales, de Facebook, de Twitter. Porque me habéis apoyado en los malos momentos, a veces sin saberlo, porque las cosas no son siempre fáciles. Pero después de la tempestad viene la calma, antes no sabía si la quería, pero ahora sé que sí, que quiero esa calma para madurar como profesional y como persona, para hacerlo de una manera reposada.

Durante este último año finalizó mi etapa en el periódico Sí Se Puede, debido a una mala gestión de administradores corruptos que deberían estar en la cárcel, pero este país no castiga a los ladrones que llevan traje, que son la mayoría. Triste España mía. Lo pasé mal, porque es complicado verse sin trabajo. Pero no he estado quieto, no puedo. Durante este último año he estudiado, he estado colaborando también en la radio, he disfrutado tanto con las sonrisas de Manabí al otro lado del planeta. Y ahora comienzo a estudiar de nuevo, aunque el ministro Wert-güenza se empeñe en que sólo unos pocos puedan estudiar. No acabarán con nuestras ilusiones, ni con nuestras ganas de vivir y evolucionar. Y durante este último año también he buscado nuevos caminos, de los que os hablaré muy pronto. Vale más mi sueño que el dinero, puedo vivir de una alegría. 

Durante este último año, CAJÓN DE HISTORIAS, ha recibido más de 350.000 visitas. Es una cifra maravillosa teniendo en cuenta que durante los tres años anteriores había recibido un total de 200.000. Se han triplicado el número de visitantes y hemos superado con creces el medio millón de visitas. Es increíble. Y también se ha mejorado en cuanto al número de comentarios, superando los 2.200, unos 300 más que el año anterior. Por todo esto, ¡¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!! Sois geniales. Hoy brindaré por vosotros.

Mis entradas favoritas del último año:

Las entradas más comentadas del último año:





miércoles, 12 de septiembre de 2012

Entrevista a Elvira Lindo: "La gente más joven no se merece que le digamos día tras día que no hay futuro y que esto es una mierda"



En sus palabras transmite dulzura y atención. Pero es contundente a la hora de diseccionar la triste situación actual de un país dilapidado, y por eso no duda en criticar la mediocridad política y la culpa que "su generación" tiene en haber tolerado el abandono de valores clave y fomentar la corrupción. Elvira Lindo nos habla también de literatura, de aquellos autores que le obsesionan. De Nueva York y Madrid, las ciudades que se le quedaron en el corazón. Dicen que derrocha simpatía y ella reconoce que le gustaría ser más distante. No es sólo simpatía, es empatía. Ahí radica su éxito.  

Por Ismael Cruceta

Me cuesta no empezar la entrevista preguntándole por esta subida del IVA que parece que ha  sentenciado al mundo de la cultura. ¿Le parece que es así? ¿Cómo saldremos de esta? 

Creo que es un error tremendo. No entiendo que conlleve ningún beneficio económico, más bien provoca el hundimiento en un sector ya herido de muerte. Todos sabemos que tenemos que reciclarnos y entender que la cultura ha de encontrar nuevas vías de expresión y de financiación, pero el Estado no puede convertir la actividad cultural en algo imposible. Gravar el teatro y las salas de cine, por ejemplo, me parece que es disuadir a un público que ya de por sí tiene poco dinero. Hemos pasado de una época absurda en la que se acostumbró al público a pagar muy poco por grandes espectáculos subvencionados por los ayuntamientos a esta otra época en la que vamos a imposibilitar la iniciativa privada. Es anti económico.

Pero todo esto ya se ha dicho y  es cansino repetir el mismo discurso. Simplemente, me adhiero a la protesta. Lo que está en mi mano es escribir manifestando mi descontento hacia estas medidas, y lo hago cuando tengo algo que decir.

Quiero, eso sí, recordar que ha habido un descrédito de la cultura en los últimos años. Parecía que era algo secundario, cuando no un oficio de vagos. Ese ha sido el terreno abonado que está teniendo sus consecuencias. Hay ciudadanos que piensan que la cultura es algo superfluo frente a las necesidades imperiosas. Como si la cultura no generara riqueza. La cultura y la educación, por supuesto. Riqueza en el sentido material y en ese otro sentido inamprensible que construye un país.

En sus últimas columnas tengo la impresión de que está más enfadada que de costumbre con todo lo que está pasando. ¿Es enfado, pena, rabia o qué es lo que siente por la situación del país?
Es cierto. Lo estoy. Pero en ocasiones intento controlar la rabia para no adoptar columna tras columna un tono catastrofista que no conduce a nada. No se puede una engolfar en un discurso sin esperanza, porque además no es cierto, y la gente más joven no se merece que le digamos día tras día que no hay futuro y que esto es una mierda. No, mi generación ha de tratar de reparar algo de lo que es bastante responsable.
"El sistema de valores se ha pervertido, colocando en primer lugar de los intereses de la gente el valor del dinero".

Decía un conocido escritor español hace bien poco en una entrevista que España está gobernado por una colección de tontos y que Rajoy le da pena. ¿Qué le parece a usted?
Creo que es una generación de políticos mediocres, sí, y que ha habido un tanto por cierto elevadísimo de políticos corruptos. Pero no me vale esa actitud tan española de sacudirse las culpas. Lo siento pero aquí ha habido mucha gente que ha entendido las corruptelas, que las ha propiciado, que ha aplaudido a los alcaldes corruptos que entraban en los juzgados, que ha reído las gracias a personajes impresentables y que se ha enriquecido con intervenciones brutales que atentaban contra nuestra riqueza natural o histórica. No todo se ha hecho a nuestras espaldas. Los padres también han sido responsables de haber abandonado valores clave, como la educación y la cultura, y hayan animado o permitido que sus adolescentes dejaran de estudiar y se dedicaran a ganar dinero fácil. Cuando hay un treinta por ciento de abandono escolar es por algo. Es porque el sistema de valores se ha pervertido, colocando en primer lugar de los intereses de la gente el valor del dinero.

No quiero parecer arrogante pero creo que siempre he sido muy consciente de lo que estaba pasando. Por muchas de las cosas que la gente denuncia ahora antes te llamaban aguafiestas si les dedicabas una columna.
Y creo que los políticos y las clases dirigentes en general han cometido un pecado tremendo que nos va a costar muchos años enmendar: han esquilmado la dignidad de la gente humilde apelando a orgullos locales y a sentimientos baratos. Eso me duele tanto como esta situación de vasallaje a la Europa rica en la que nos encontramos.

"Hace cinco años todos hablaban de volver a España, porque la gente quiere volver a España, pero ahora nadie lo dice".

Usted ha trabajado mucho: en la radio aquí y allá, incluso ha escrito guiones de las MamaChicho. Digamos que se ha tenido que buscar la vida. ¿Qué hacemos esta generación de jóvenes que hemos estudiado tanto y que tan pocas opciones tenemos de trabajar? ¿Emigrar?
Bueno, a veces soy víctima de mis propias bromas. En una columna humorística escribí que yo hacía guiones para esas señoritas, pero la realidad es que esas señoritas no abrían la boca, así que no había que escribirles nada. Lo inaudito es que eso ha quedado como un capítulo absurdo de mi biografía profesional y a los entrevistadores os viene de perlas para dar una nota de color. En España conviene no hacer demasiadas bromas sobre uno mismo, y yo he sido experta en el arte del selfdeprecating.

Pero yendo a la pregunta, he trabajado en muchas cosas, sí, pero no lo he considerado nunca un sacrificio sino parte de mi fortuna. Comencé a trabajar en 1981 y, aunque fue una década muy discutible culturalmente, la realidad es que vivíamos en un país sin estrenar, de tal modo que si tenías iniciativa y empuje la vida te ofrecía mil oportunidades. Y creo que fui audaz y a veces temeraria y aproveché muchas. He tenido y tengo una vida profesional muy rica porque mi trabajo en la radio y en el cine han sido para mí fundamentales. Lo de escribir en prensa vino después y, aunque me ha traído muchas satisfacciones también ha sido el campo laboral más agitado en el que me he movido y me mueve, precisamente, porque dar tu opinión cada semana tiene un riesgo.

Lo que me entristece ahora es la falta de perspectiva para los que empiezan. Porque, al fin y al cabo, los de cuarenta, cincuenta o sesenta años, esa generación que ahora manda, es la que ha dilapidado el potencial de un país en proyecto. Hemos de asumir nuestra responsabilidad. Criticamos con mucha facilidad la Transición pero al menos esa clase dirigente tenía que hacer malabares en un presente convulso, nosotros vivimos los ochenta, los noventa y la primera década del XXI, es decir, un período de bonanza e irreflexión, y no se puede decir que lo hayamos hecho bien. Unos han sido más responsables que otros, pero ha habido una dejación de nuestro espíritu crítico y un cinismo general.

Por otra parte, a mí este asunto me toca de cerca porque entre mi marido y yo tenemos cuatro hijos y los cuatro en edad de comenzar una vida profesional. Estamos rodeados de gente joven que van a tener una vida más complicada que la nuestra.

En cuanto a emigrar, si hay que emigrar, se emigra. Es duro, pero más duro es no poder realizar tu profesión. Vivo medio año en Nueva York y tengo amistad con jóvenes que trabajan allí en las profesiones más diversas. Hace cinco años todos hablaban de volver a España, porque la gente quiere volver a España, pero ahora nadie lo dice.

Fotografías: Xavi Menós
Usted ha nacido en Cádiz pero ha vivido en muchas ciudades. Aunque parece que está estrechamente vinculada a  Madrid y a Nueva York, los principales escenarios de sus obras. ¿En cuál de las dos está su hogar?
Pues en estos momentos en que me encuentro fuerte y tengo energía para permitirme este trasiego de vida le diré que tengo el corazón bastante dividido, porque en Nueva York tengo un hogar que comparto con mi marido y eso compensa la sensación de extrañeza que a veces se tiene cuando se está fuera de un terreno familiar. Además, aunque parezca extraño allí llevamos una vida más tranquila socialmente que te permite pasear, cultivar la soledad, pensar, escribir… Pero también pienso que si me sintiera enferma o sola volvería a Madrid, con lo cual, mi ciudad en última instancia sería esta.

Y en ese hogar, ¿se habla más de política o de literatura?
Se habla de todo, de los hechos, de las opiniones de otros, de lo que uno quiere escribir para el periódico, del libro que está leyendo. Últimamente se habla mucho de España, claro, porque es inevitable estar preocupado. La política de los políticos creo que, en el fondo, nos aburre. Ojalá viviéramos en un país donde tuvieran menos protagonismo y fuera más potente la sociedad civil. Hablamos mucho de libros, pero también de películas, exposiciones, conciertos. Somos muy activos culturalmente, no en un sentido público, al contrario, muy privado.

¿Qué autores se leen en casa de Elvira Lindo? ¿Algún autor novel?
Se lee desordenadamente y por impulsos. Y esos impulsos se contagian, claro. De pronto, te sumerges en un autor como si irrumpieras en su casa y quisieras registrarle todos los cajones. A mí me ha pasado eso con Chejov, con Philip Roth, con Alice Munro, John Cheever, Galdós, Colm Toibin, Bernard Malamud, Isaac Bashevis Singer, Grace Paley, en fin, me he curado la obsesión febril que tenía con esos autores y otros leyéndolos. Hasta que he dicho, basta, ya no puedo más, lo dejo.

También leo a autores noveles, claro. No me gusta el concepto de autor joven porque creo que es un capricho de los suplementos literarios. Hay autores que se creen jóvenes teniendo 35 años y se aferran a ese juvenilismo, lo cultivan. Por dios, a esa edad ya se es una persona madura. De hecho, yo empecé a publicar libros a los 32 años, pero nunca entré en ninguna clasificación de autores jóvenes, ni me hicieron la típica foto de grupo. Esa foto en la que tanto los responsables del reportaje como los literatos quieren que parezca la portada de un conjunto pop.

Parece que estamos en una época en la que es más fácil que nunca publicar lo escrito. Internet no pone barreras y Amazon no establece filtros. ¿Qué opina sobre esto?
Ni bien ni mal, el mundo cambia y nuestra manera de llegar al lector también. De todas maneras, creo que los filtros son beneficiosos para un libro. Los filtros serían los correctores y, por supuesto, los buenos editores. Un buen editor es el que te hace saber que no te publica por lo rentable que eres sino porque a la editorial le gusta lo que haces, te ayuda en tu carrera, te guía y te protege. No me interesa los editores que sólo hablan de dinero. Y en cuanto a hacer público lo que escribes sin intermediarios… Cada uno es muy libre. Yo no me sentiría segura siendo mi propia editora, pero no hay razón para que tenga algo en contra de que la gente lo haga.

"Hay una fiebre de consumismo cultural que no creo que sea buena para la cultura en sí, que precisa de tiempo para el disfrute".

Además, y sin entrar en el tema de las “descargas ilegales”, es  un hecho que el precio de los libros electrónicos es mucho más barato. ¿Necesitan las editoriales tradicionales bajar el precio de sus libros o necesita la sociedad una mayor concienciación para pagar por la cultura?
Para empezar, se publican demasiados libros. Hay un frenesí de la publicación. Y este negocio no da para tanto. Ni para las tiradas que se hacen ni para la envidia que provocan a veces los literatos. Es un oficio modesto y así debe de ser. Si alguien se hace millonario, enhorabuena, pero es un caso excepcional. Los libros en bolsillo son bastante baratos. Lo que pienso es que tal vez no haya que tener tanto de todo. Ahora queremos ver la última serie ya, tener en propiedad el último libro, acumular miles de canciones. Es una fiebre de consumismo cultural que no creo que sea buena para la cultura en sí, que precisa de tiempo para el disfrute.

Sus novelas para adultos tienen una carga de melancolía e incluso a veces de tristeza mucho mayor que sus columnas. Pero en todas sus obras consigue imprimir esa sensación de autenticidad, la sensación de leer su propia historia. ¿Cuánto de Elvira Lindo hay en Antonia, en Eulalia, en Rosario… en sus personajes en general? ¿Le da pudor que el lector crea que está adentrándose, a través de sus personajes, en su casa?
Para mí escribir es vencer ese pudor. Todos los personajes están en mí, sí, aunque hagan cosas que yo no haría y digan cosas que yo jamás diría. Los libros verdaderos han de avergonzar en cierta medida al autor por lo que tienen de exposición personal. Muchas veces se cuenta más de uno mismo a través de la ficción que en las memorias, aunque en mi diario de Nueva York, “Lugares que…”, creo haber escrito valientemente sobre mis debilidades, cosa que casi ninguna reseña ha reflejado. Para mí era un libro muy melancólico, pero hay quien sólo ve el aspecto irónico o humorístico. Pero yo siempre utilizo el humor para contar algo más hondo. Y cuando el reseñista no lo ve pienso que no ha leído el libro que yo he escrito.

¿Para cuándo nueva novela? ¿Volverá a ahondar en ese tono cercano y algo tragicómico al que nos tiene acostumbrados en sus novelas?
Ese tono no está impostado. Soy yo, tal cual. Y, en ocasiones, aunque me dé cien patadas. He nacido para la comedia, o para la tragicomedia. Creo que es un don con el que se disfruta, porque te acerca al público al que te diriges, y te hace sufrir por la misma razón, porque te expone demasiado a ese público. A mí me gustaría ser más distante, y no lo consigo. Me gustaría ser más antipática, y no lo consigo. Cuando me hablan de mi “cercanía” algo se me revuelve dentro. Porque en mi fuero íntimo siempre tengo una reserva. Aun cuando parezco sociable estoy observando a los otros, hay una distancia, soy espectadora. Desde niña.

Por último, y haciendo referencia al título de una de sus obras,  ¿Qué es lo que le queda por vivir? 
Me gustaría ser una novelista que escribiera guiones, una guionista que escribiera novelas, una escritora que escribiera crónicas, una cómica que supiera ver el lado trágico de la vida, y una tragicómica que pudiera expresar el absurdo de la existencia en todo aquello que escriba.

lunes, 10 de septiembre de 2012

TODO MANOLITO, de Elvira Lindo


No recuerdo quién me regaló el libro de Manolito Gafotas, como solía decir, como si fuera suyo, de Manolito. Supongo que sería mi madre, ella me compraba libros el 23 de abril, por mi cumpleaños, o sin ton ni son -con todo el todo el ton y con todo el son en realidad, porque sí soy lector es gracias a ella. Recuerdo que en la portada rezaba algo así como "a partir de 12 años", y que yo tenía menos, pero es que para algunas cosas he salido muy espabilado. Para otras no tanto, no os engañaré. 

Conocí a Manolito entonces y me acompañó durante muchos años, él y el Imbécil, y también Susana Bragas Sucias y el Orejones López, y Yihad. Y también al abuelo Nicolás, que temía que se muriera en alguno de los libros, de tan viejo que me parecía. Conocí a Manolito y me recordaba un poco a mí. No él en concreto -yo era un niño delgado, sin gafas y mucho más guapo, para que nos vamos a engañar- sino todo su entorno. Tampoco exageraré, porque mi infancia fue mucho más amable que la suya, la mía la recuerdo exageradamente edulcorada y feliz, y la de Manolito rozaba a veces la crueldad -con esos amigos matones-, pero no por eso se convirtió en una infancia desdichada la suya, todo lo contrario, era un niño como los demás, como los otros, como los míos, los que estaban en mi clase. Un niño de un barrio obrero, con un padre camionero, una madre que a veces le daba una colleja que otra y no pasaba nada -no como ahora-, un hermano pequeño con el que tener una relación de amor-odio y un abuelo viudo viviendo en casa. Una familia humilde. Todo aderezado con hipérboles, sí, pero la histeria reinante de la madre o de la profesora se respiraban a veces en mi casa o en mi colegio. ¿Pero qué madre o qué profesora no pierde alguna vez los nervios? Ahí radica el éxito de estos libros, en su naturalidad, en transportarme hasta una casa, en conocer a unos personajes humanos y que estos sean capaces de conectar con un lector de diez años primero, de doce, de quince después. 

Cuando se tiene esa edad, lo único importante es disfrutar con la lectura. Y las aventuras de Manolito Gafotas en Carabanchel (Alto) consiguieron hacerme disfrutar. Entonces, al menos al principio, no sabía quién era Elvira Lindo ni me importaba, seguramente ni me fijé en el nombre de la autora. Echo la vista atrás y me parece maravillosa esa inocencia, ese título del libro escrito con una letra mucho más grande que el de la escritora. Y lo único que juzgaba eran las historias contadas en primera persona por ese narrador gracioso, dicharachero, ingenuo. Vivo.  

Algunas anécdotas permanecen en mi mente, a pesar del paso de los años. Quedan mis risas cuando el vecino Bernabé entró por el pasillo de su casa, sin saber que Manolito y su familia estaban escondidos para darle una sorpresa, y el señor se tiraba unos pedos sonoros y descomunales, que no podían salir de un cuerpo tan pequeño. Recuerdo que con uno de los libros me dio un ataque de risa cuando estaban en el probador de un centro comercial y El Imbécil se ponía a cantar una canción traducida de la china japonesa.  

Manolito es un niño de nuestro tiempo, al menos de mi tiempo, nacido en los años ochenta, y que en nuestra infancia escribíamos cartas cuando nuestros amigos se iban de vacaciones y veíamos películas en VHS. Quizá ahora los niños en España no sean ya como Manolito y sus amigos, o quizá ahora no tengan más remedio que volver a serlo. Manolito me alegró muchas tardes contándome sus historias, que eran en realidad las mías, que eran en realidad las de Elvira Lindo. 

Y, cuando me hice un poco más mayor, cuando entré en la edad adulta, no supe más de Manolito. Como tampoco supe más de algunos amigos del cole, que se esfumaron para siempre y serán ahora delincuentes. Pero me acuerdo, si no de todos, sí de la mayoría. También me acuerdo de Manolito. Quizás ahora, con las nuevas tecnologías, debería buscarle en Facebook y mandarle una solicitud de amistad. Creo que estoy un poco melancólico. 


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

sábado, 1 de septiembre de 2012

Protagonista del mes... Elvira Lindo


Hay escritores que te acompañan a lo largo de la vida, que caminan cerca de ti, tanto que, echando la vista atrás, parece que han estado siempre en los momentos claves que conforman tu historia.  Elvira Lindo es una de ellas. Ha estado presente durante mi infancia, haciéndome reír a carcajadas con su Manolito Gafotas, que es también mío porque lo siento así, como un amigo al que tienes cariño y del que vas teniendo noticias e historias cada cierto tiempo. Consiguió mantener mi atención durante el paso a la vida adulta con sus tintos de verano. Y también he leído todas sus novelas para adultos: El otro barrio, Algo más inesperado que la muerte, Una palabra tuya y Lo que me queda por vivir. Unas me han gustado más y otras menos, pero es una de esas escritoras que cuando publican una nueva novela sabes que tienes que leerla , antes o después, porque no hacerlo sería casi como traicionar a un amigo. 

Es una autora bastante prolífica, ha abordado la literatura infantil y juvenil, se ha atrevido con la narrativa para adultos, ha escrito teatro y también los guiones para cine. Actriz ocasional, pero sobre todo, articulista y periodista, especialmente vinculada a la radio. Fue en las ondas donde nació y creció Manolito. Gracias a él ganó el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 1996 por Los trapos sucios. Y dos años más tarde decidió dar el salto a la novela adulta, para publicar El otro barrio, aunque se podría afirmar que su consolidación en el panorama literario para adultos le llegó en 2005, cuando le otorgaron el Premio Biblioteca Breve de Seix Barral por Una palabra tuya, una de esas novelas que consiguen el favor y el cariño del público. Que gustan. 

Elvira Lindo es una mujer capaz de empatizar con sus lectores, pellizcar en su sensibilidad con historias sencillas y cotidianas. Es capaz de despertar una sonrisa, una risa incluso. Y ahí radica su éxito. 

Este mes de septiembre se cumple un año de la publicación de Lugares que no quiero compartir con nadie, que no es novela, sino un libro en el que habla de su experiencia en Nueva York, un recorrido personal, un paseo diario e íntimo. De esta obra y del resto de sus publicaciones hablaremos a lo largo del mes. Este es mi pequeño homenaje a una Protagonista del mes por derecho propio.