Ha sido la película que más he deseado ver desde que estoy en Bolivia. Se estrenó en España en el mes de marzo, pero aquí todavía no ha llegado a las salas. Sin embargo, el otro día, por casualidad, la encontré en DVD en un puestecito y no dudé en comprármela por cinco bolivianos (algo más de cincuenta céntimos). Un día, si queréis, os cuento cómo funciona el mercado de DVDs en Bolivia.
Ya sabía que no me iba a encontrar al mejor Almodóvar. No había querido leer demasiadas reseñas sobre esta película, pero los comentarios que me llegaban no eran demasiado alentadores. Debo decir, efectivamente, que está lejos de las obras maestras y maravillosas películas que lleva haciendo durante más de una década. Desde Todo sobre mi madre hasta La piel que habito, Almodóvar ha demostrado que es el mejor creador español en activo, tanto por sus guiones, como por su dirección de actores como por la belleza visual que hay en cada uno de sus filmes. Y Los amantes pasajeros está muy, muy lejos de esa calidad.
Nos cuenta la historia de un trayecto en avión desde España hasta México, truncado por una avería en uno de los trenes de aterrizaje (a modo de anécdota, os diré que cuando yo volvía de México hubo una avería en uno de los trenes de aterrizaje y que, por suerte, no tuvimos que hacer un aterrizaje de emergencia). Una película coral en la que cuenta las pequeñas miserias de los pasajeros: uno de los azafatos tiene un lío con el piloto, que está casado y tiene dos hijos; una de las pasajeras, con poderes para ver el futuro, es virgen y presiente que va a perder la virginidad durante el vuelo; el estafador de un banco huyendo después de haber arruinado a muchas familias; una conocida sodomizadora que revela sin pudor el nombre de sus clientes, y un sinfín de historias breves para las que Almodóvar ha contado con todos sus intérpretes fetiches: Cecilia Roth, Jávier Cámara, Lola Dueñas y hasta Antonio Banderas y Penélope Cruz tienen una breve aparición al comienzo. El reparto lo completan Carlos Areces, Raúl Arévalo, Antonio de la Torre, Hugo Silva, Guillermo Toledo, Miguel Ángel Silvestre, Blanca Suárez, Paz Vega y Carmen Machi, entre otros. Todos son pequeños papeles sin demasiado margen de actuación, pero entre los que más brillan quiero destacar al trío de azafatos (Cámara, Arévalo y Areces) que nos regalan una actuación musical de I'm so excited, que forma parte ya de los momentos históricos del cine español; y también destacar a Lola Dueñas, tan efectiva como siempre.
Los amantes pasajeros es una película cómica y disparatada que me ha hecho reír, lo que era, sin duda, el propósito del manchego, aunque queda lejos de sus mejores comedias como Mujeres al borde de un ataque de nervios, que cada vez que la veo me hace mearme de la risa. Y aunque en tono de humor, Almodóvar hace un retrato fiel de la putrefacta sociedad española, con sus perversiones, sus estafadores inmunes a la justicia o sus aeropuertos fantasma.
Lejos de sus obras maestras, creo que Los amantes pasajeros constituye el balón de oxígeno que Pedro Almodóvar necesitaba antes de entrar en la que será su última gran etapa creadora. Es una película divertida, sin pretensiones, de la muchos dirán que no merece su firma, pero, ante todo, es la película que él quería hacer, y dada su trayectoria, puede permitirse tales licencias. Por eso la recomiendo, a pesar de todo, porque es una alegría siempre poder reírse durante un rato, sin cuestionarse nada después, buscando solamente la risa gratuita, obscena y disparatada.