Mostrando entradas con la etiqueta Seres queridos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Seres queridos. Mostrar todas las entradas
12/12/2010
17/11/2010
El zorzal del Abasto
Y en el cassette del vehiculo, una cinta. Una cinta de quien “cada dia, canta mejor”, tambien conocido como “el francesito”, o “el zorzal del Abasto”. Me refiero, como no, al inolvidable Carlos Gardel…¿Quién no ha oído su voz dulce, aterciopelada, e inigualable?
"Nací en Buenos Aires, Argentina, a los 2 años y medio de edad".
Con esta ingeniosa frase, Carlos Gardel desoía las constantes conjeturas sobre su procedencia. Sin embargo, segun la wikipedia y otras fuentes, resulta prácticamente probado que Charles Romuald Gardes nació 2 años y medio antes en Toulouse (Francia), el 11 de Diciembre de 1890. Era hijo de Berthe Gardés, quien emigro de Francia a la Argentina trayendo consigo a su hijo de dos años. Este hecho le valió el sobrenombre del francesito entre los criollos, italianos, españoles, judíos, etc.. que por entonces formaban las pandillas callejeras que deambulaban por el populoso barrio del abasto. Allí perdió por completo los rasgos de su lengua materna en favor de un acento porteño típico de Rio de la Plata, que mezclaba aforismos de otras lenguas como el caló gitano con vocablos inventados, creando una especie de sub-lenguaje denominado lunfardo, y aprendió a hablar con aquella tonalidad que lo harian famoso e inolvidable.
Su madre, sola y desamparada, llego, pues, a la capital Argentina, viviendo en los barrios bajos de la zona Porteña frente al Río de la Plata.
Con el paso del tiempo, Carlos Gardel se convirtió en un muchacho muy despierto y simpático, temperamental e irascible. Acaso estaba resentido con el mundo por haberle dado a conocer el más trágico estado de la miseria, pero a la vez soñaba con mejorar de fortuna y ser bañado con la riqueza. En su juventud había desempeñado muchos oficios, con cuyos ingresos podia sobrevivir y ayudar a su madre.
(“Caminito”)
Tenia don para cantar, y lo aprovechaba: cantaba y ganaba algun dinero cuando trabajada en cualquier oficio, lo mismo le daba en las esquinas de las calles que en reuniones de poca importancia, fiestas o celebraciones; aunque mas tarde adquirió la costumbre de acudir a cantar a negocios clandestinos.
Su voz gustaba a todo aquel que lo oia, de modo que poco a poco se dio cuenta de que su voz tenia un timbre muy peculiar y agradable. Por cierto, en 1915 recibe un balazo durante un altercado a la salida de un salón de baile de la época en el barrio de la Recoleta. Cantaría el resto de su vida con esa bala alojada en su pulmón izquierdo.
(”El dia que me quieras”)
Asi fue, entonces, como conoció este nuevo ritmo, triste pero bailable: el Tango, que inmediatamente comenzó a ponerse de moda. Se sintió atraido por esta musica; quizás porque el Tango había evolucionado hasta convertirse en una expresión nostálgica y sentimental de los corazones heridos. Aquello parecía acomodarse naturalmente a su estilo propio, que lo caracterizo durante toda su vida: fuera de la imagen publica, en su intimidad, la tristeza no lo abandonaría jamás.
En 1911 celebró un duelo musical con 'El Oriental' José Razzano en la calle Guardia Vieja del barrio del Abasto. Allí nació el dúo Gardel-Razzano, que trabajó unido durante quince años.
(”Mi buenos Aires querido”)
En 1917 grabó "Mi Noche Triste", el primer Tango canción en la historia del Tango. Desde ese entonces el cantante siguió por el camino del éxito y gloria, llenando los teatros más prestigiosos de Europa, principalmente de París en donde conoció a Alfredo Lepera, con el cual compuso Tangos Inolvidables como "Volver", "El día que me quieras", "Por una Cabeza" y "Cuando tú no Estás".
En 1923, ya famoso, y metido de lleno en el tango, realiza con Razzano (que ya para entonces no cantaba, sino que se encargaba de las labores empresariales) una gira que lo llevará a Uruguay, Brasil y España, debutando en el Teatro Apolo de Madrid. Gardel vuelve a realizar giras por Europa, donde actúa en España (1925) y Francia (1928), y actúa en varias películas para la Paramount. Debuta en el cabaret Florida de París, con enorme éxito y graba varios discos. En 1929 visita brevemente Italia y el 5 de febrero vuelve a Francia, donde actúa en la Opera de París, triunfando de manera rotunda.
(”Cuesta abajo”)
Poco a poco, Carlos Gardel se va convirtiendo en un mito. En el terreno amoroso, Gardel se relaciono con diversas mujeres, pero parece que con ninguna mantuvo una relación duradera. Una de las más conocidas fue Isabel Martínez del Valle, quien intentó casarse con él, pero no se concretó nada.
En el diario El Nacional de Bogotá del 18 de junio de 1935 (seis días antes de su trágica muerte) el inolvidable cantor mantuvo el siguiente diálogo con el periodista:
— ¿Cuál fue su primer amor?
— He amado muchas veces en mi vida y conservo de ello gratísimos recuerdos, como que en todos mis amores he sido feliz. En ellos he querido de diferente manera según el temperamento de la chica, las circunstancias y el ambiente. Sin embargo, cada vez que me enamoro creo ser ésta la única ocasión en que verdaderamente he querido.
— ¿Cuál es el tipo de mujer que prefiere?
— Prefiero las latinas, indudablemente, por ser de mi misma raza y por lo tanto comprender más mi temperamento, pero todas las mujeres atractivas e inteligentes me agradan.
— ¿Es Ud. partidario del divorcio?
— Debido a mi carrera no soy partidario del casamiento.
En 1933 regresa a Buenos Aires. El 16 de enero de ese año Gardel rescinde la representación de José Razzano. El 20 de octubre nombra apoderado y administrador de sus bienes a Armando Defino.
Su publico bonaerense no lo volvería a ver. El 24 de junio de 1935 Carlos Gardel, junto con Alfredo Le Pera y algunos de sus músicos, fallece en el choque de dos aeroplanos a punto de despegar sobre la pista del Aeropuerto Las Playas de la ciudad colombiana de Medellín.
("Volver")
("Volver")
Cuando murió, Gardel se encontraba en lo mejor de su carrera, y millones de sus admiradores lo lloraron. Entonces "El Zorzal criollo" se ganó la gloria: popularmente, la gente dice que "Gardel cada día canta mejor".
El 1 de Septiembre de 2003 Su voz fue declarada por la UNESCO como patrimonio de la Humanidad.
Saludos.
Saludos.
Etiquetas:
Escenas,
Personal,
recuerdos,
Seres queridos
01/11/2010
10/09/2010
Hombre afortunado.
Como tantos y tantos otros, muchas veces he soñado con tener mucho dinero, muchas posesiones, muchos bienes. En definitiva: con ser muy rico.
¡Ciego de mí! No me daba cuenta de que ya era rico. Y mucho. Inmensamente rico. Tu eres mi riqueza, amor mío. Eres lo mejor que me ha pasado en mi vida.
Teniendote a ti, y a tu infinita paciencia para conmigo, nada me falta.
Saludos.
03/06/2010
Jugando al escondite
-“¿Papi, jugamos al pilla-pilla?”
Para mi fué una sorpresa muy agradable. Y además como me lo preguntó con esa sonrisa suya indescriptible, imposible negárselo. Y ahí estaba yo, anoche, un poquito antes de la cena, con la baba caída, persiguiendo a Pablo Jesús, mi tocayo, el menor de mis tres hijos. Me lo puso difícil, el crio corre como el viento. Correteamos por todas las habitaciones de la casa, de la suya al pasillo, luego a la cocina, al patio, se pasaba al otro piso, archivo, pasillo, despacho, habitaciones, directo a su habitación y vuelta a empezar. Pícaro de él, cerraba las puertas a su paso, o me ponía obstáculos. Su risa era abierta, ruidosa, franca, espontánea, sincera. Detrás de él iba yo, desempeñando el papel del ogro haciendo ¡Grr…! y cosas asi.
Cuando dimos cinco o seis vueltas, mi hijo, ya cansado, aunque sin cesar de reir, me dice:
-"Papi, para. Ahora jugamos al escondite, ¿vale?"
Pues vale, estupendo. Lo agradecí, ya lo creo. El sitio preferido para esconderse es su pequeña casita de Imaginarium, que tenemos instalada en el patio (alli tiene sus juguetes y a mis queridos legionarios romanos de playmobil, mezclados con los piratas -sus preferidos- y con los soldados del séptimo de caballería). Yo finjo que nunca me doy cuenta de que esta alli, alargo voluntariamente la búsqueda, y hago el tonto hasta que su risa lo delata.
-"¡Papi, que estoy aquí…!"
Sale de la casita con la mirada iluminada. Percibo en el la alegria de la niñez, el gozo puro y sencillo de un niño que juega con su padre; que aún no conoce el mundo; que es dueño del tesoro de la inocencia. Me miró. Algo debió de notar en mi mirada porque, de pronto, y sin venir a cuento, viene corriendo hacia mi y me da un abrazo. Me conmovió especialmente ese abrazo, porque a los breves instantes, una solitaria lágrima resbaló por mis mejillas. Yo no tuve esa suerte, pero me siento feliz de que mi hijo esté gozando de una infancia feliz. Y ahora, que por fin está descubriendo la figura paterna, lo noto mucho más cercano a mí.
Os puedo jurar que disfruté enormemente. Fue un rato delicioso que no olvidaré: quieran los dioses que se repita muy a menudo.
Saludos.
Cuando dimos cinco o seis vueltas, mi hijo, ya cansado, aunque sin cesar de reir, me dice:
-"Papi, para. Ahora jugamos al escondite, ¿vale?"
Pues vale, estupendo. Lo agradecí, ya lo creo. El sitio preferido para esconderse es su pequeña casita de Imaginarium, que tenemos instalada en el patio (alli tiene sus juguetes y a mis queridos legionarios romanos de playmobil, mezclados con los piratas -sus preferidos- y con los soldados del séptimo de caballería). Yo finjo que nunca me doy cuenta de que esta alli, alargo voluntariamente la búsqueda, y hago el tonto hasta que su risa lo delata.
-"¡Papi, que estoy aquí…!"
Sale de la casita con la mirada iluminada. Percibo en el la alegria de la niñez, el gozo puro y sencillo de un niño que juega con su padre; que aún no conoce el mundo; que es dueño del tesoro de la inocencia. Me miró. Algo debió de notar en mi mirada porque, de pronto, y sin venir a cuento, viene corriendo hacia mi y me da un abrazo. Me conmovió especialmente ese abrazo, porque a los breves instantes, una solitaria lágrima resbaló por mis mejillas. Yo no tuve esa suerte, pero me siento feliz de que mi hijo esté gozando de una infancia feliz. Y ahora, que por fin está descubriendo la figura paterna, lo noto mucho más cercano a mí.
Os puedo jurar que disfruté enormemente. Fue un rato delicioso que no olvidaré: quieran los dioses que se repita muy a menudo.
Saludos.
Etiquetas:
Personal,
Seres queridos
08/02/2010
Recuerdos
Pero lo cierto es que...a medida que pasan los años más me acuerdo de mi padre. Su pérdida fue un duro golpe. Lo echo de menos. Añoro su imperturbabilidad, su serenidad, su presencia de ánimo ante las dificultades, sus buenos consejos; su cariño.
A la hora de "la ligá" (el aperitivo) es inevitable acordarse: tengo grabadas en mi mente tantas conversaciones, tantas anécdotas...incluso el otro dia me sorprendí a mi mismo con costumbres que el me enseñó. Fijaros, eran las 13,15 aprox, faltaba poco para comer, pero tenia hambre y como no almuerzo hasta las 14,30 aproximadas quise matar el gusanillo rápidamente con lo primero que ví: un par de dedillos de vino y un tomate medianito partido por la mitad y aderezado con "sal gorda", (ojo, su sabor no es como el de la sal fina) es una tapa deliciosa como aperitivo. El tambien lo hacía y aquella tapa, adobada con su recuerdo... me supo deliciosa.
Si, asi es: mientras más años cumplo, mas me acuerdo de los viejos, como en este loco mes de febrero en que cumplire 45: me estoy acordando mucho de él. Y tambien de mi abuelo materno: pocas cosas lo alteraban.
Viejos que sabian vivir. Su recuerdo sereno y cariñoso me consuela en este frio y lluvioso mes.
Dioses, dadme luces para seguir aprendiendo de su ejemplo. Si, porque ¿sabéis? A pesar de que ya se fueron...aún me siguen enseñando.
Saludos.
01/02/2010
Para ti, cariño.
Saludos
31/10/2009
Carta a las estrellas (2ª Parte)
Para mi añorado padre.
“Querido Padre. De nuevo te escribo. Partiste de aquí en la noche del 7 al 8 de Febrero de 2.007. Decidiste que había llegado el momento de marchar. Pronto se cumplirán tres años ya, y sin embargo tengo tan vivo en mi interior tu cariño y tu recuerdo es tan palpable que parece que te estoy viendo; algunas veces me imagino que al entrar en la casa te voy a encontrar alli, pero solo es una vana ilusión: ya no estas conmigo.
Cuando vivías éramos afortunados teniéndote con nosotros. Entonces jamás pude sospechar ni imaginar que llegaría a añorarte tanto. Y muy especialmente en estas fechas de difuntos. ¡Cuanto me gustaría estar contigo y contarte los ultimos acontecimientos que se han producido en mi vida! Echo de menos tu cariño, padre, y tambien tu presencia de ánimo ante las dificultades. Para mi eras un bálsamo, cuando algún problema me agobiaba tu pasmosa tranquilidad me relajaba, me daba confianza, me contagiabas tu seguridad.
Ahora que te has ido me ha quedado un gran vacio. Pero te doy las gracias porque, aún después de irte me sigues ayudando. ¿Recuerdas cuando te hablé de los estoicos? La frase que te gustó y que comentamos muchas veces…”no está la monta en lo que se sufre, sino en como se sufre”, es decir, hay que sobrellevar la dificultades con fortaleza de animo, estoicamente, con fuerza de carácter. Hablamos muchas veces de ello, y te gustó mucho esa actitud, porque era lo que tu siempre habías hecho. Y eso que nunca habias leido nada de los estoicos ¿verdad? Pero te era tan familiar...¡cuantas anécdotas, cuantas vivencias me contaste! Aquello si que eran tiempos duros.
No te olvido, padre, ni te olvidaré jamás. Superados ya los primeros y obvios momentos de dolor, y los meses iniciales en los cuales tu ausencia fue tan dura de digerir, me queda ahora la dulzura de tu recuerdo y el ejemplo de tu vida; todo lo que me enseñaste, todos los consejos que me diste y todos esos abrazos que recibí de ti. ¡Como los añoro! Gracias padre.
Por cierto, el otro dia una viejita de tu edad (X, tu sabes quien es), me dijo algo que me encantó: "¡Cada dia te pareces mas a tu padre!" Me alegró el dia, para mi fue el mejor piropo, brincó mi corazón. Te quiero.
Hasta siempre, padre”.
Saludos.
06/06/2009
Crei que era él...
-¡Papá…! ¡Papá…!
¡Por un momento he pensado que era él...! ¿Cuándo se ha hecho esta foto? Espera…no, no es el. Solo es una fotografía, pero…esa silueta...¡se le parece tanto…!
Ya hace dos años y cuatro meses que se me fue, y el tiempo va poniendo las cosas en su sitio; el dolor incontenible del principio va dando lugar al recuerdo cariñoso, a la aceptación serena y tranquila de lo que, en el fondo, es la vida: un viaje hacia quien sabe donde.
Lo que no ha cambiado es lo muchísimo que lo echo de menos. ¡Dioses, cuanto le podría contar...! Ya tengo tres años más de los que él tenia cuando yo nací, y comprendo muchas cosas.
Sigo siendo su hijo, lo añoro, lo extraño terriblemente y lo echo muchísimo de menos. Y no lo idealizo, no; tenia sus cosas como todo el mundo, pero, joder, es que era muy buena persona conmigo.
¡Como me gustaría darle un beso y abrazarle fuerte…! Era mi padre.
Por eso, cuando he visto la foto me ha dado ese vuelco el corazón. Creía que era el… Y no he podido evitar que un par de lágrimas resbalen por mis ojos; es como si un rayo de luz se encendiera de pronto, iluminando la escena, pero luego se apaga de nuevo, sumergiéndote en la triste y anodina oscuridad.
Pero ahora algo ha cambiado: ya no me podrán quitar su recuerdo…lo llevaré siempre en mi corazón.
Saludos.
05/12/2008
Para mi esposa.
Nadie conoce el futuro, pero, al dia de hoy, he de dar las gracias a todos los dioses inmortales, porque esta mujer me he hecho el mas feliz de los hombres. Y pido a los dioses que celebremos este aniversario muchos años más. Mi amiga, mi esposa, amante, confidente, mi psicóloga (en mis malos momentos es mi mejor apoyo). Lo es todo para mí. Hoy no sabria dar ni un paso sin ella, y es un placer para mi tenerla como compañera en el viaje de la vida.
Me sigo emocionando cuando estoy con ella, como si fuera el primer dia. Y cada dia soy consciente de que la necesito más. En fin; que me saldrian pelos en la lengua antes de acertar a expresar mis sentimientos.
Para ti, cariño. Te quiero. Feliz aniversario.
Saludos.
P.D.) Estimados amigos y amigas, mañana por la mañana, si nada lo impide, saldré de viaje y estaré todo el puente fuera, por lo cual me perdonareis estos tres dias que voy a estar ausente y no podré postear ni visitar vuestros post. Volveré el Lunes. ¡Pasadlo bien! Chao.
01/11/2008
Carta para las estrellas.
Hace ya un año y nueve meses que te fuiste. Cuando estabas aquí, con nosotros, te veía casi todos los días y tu compañía era un bálsamo. Teníamos suerte teniéndote con nosotros. No imaginé entonces que llegaría a echarte tanto de menos. Ahora me siento muy solo, especialmente en estos días. ¡Que daría yo porque estuvieras aquí!
Sabes bien que cuando era pequeño yo te veía como una figura seria, imperturbable, poco accesible para mí, casi inalcanzable. Apenas teníamos confianza, ¿recuerdas? Pero siempre estabas ahí. Siempre. Con el tiempo, cuando crecí y maduré, llegué a conocerte por dentro, a comprenderte y, en consecuencia, a amarte. Tu carácter era duro y fuerte, pero había mucha nobleza por dentro. Me costó interpretarla y descubrirla pero cuando lo conseguí, me dejó maravillado.
Me enseñaste muchas cosas ¿recuerdas? Claro que sí. Pero sobre todo me enseñaste a vivir. Y no con consejos, sino con tu ejemplo, que es el mejor consejo posible. Sabes que siempre he sido bastante nervioso. Cuando me sentía mal o estaba enfadado con alguien, o la ira me consumía, o cuando tenia miedo hacia el futuro personal y profesional, y quizás también cuando me quejaba de que deseaba ser feliz pero en esta vida tantas cosas me lo impedían, y cuando me quejaba de que la felicidad y la libertad que yo buscaba tardaban en llegar siempre tenias una sonrisa y un ejemplo que dar. Me decías que era muy “intemperante”. Y así era. Y comenzabas preguntándome: “Pero bueno, vamos a ver, ¿que es para ti la felicidad? ¿En que consiste para ti ser feliz?”
Me enseñaste a que me tranquilizara, que respirara hondo, que cerrara los ojos y que vaciara mi mente de todos los pensamientos negativos, de esa basura mental que nos atenaza muchas veces. Yo te veía relajado y esa relajación era contagiosa. Tu también tenias tus problemas, pero ese animo imperturbable tuyo era extraordinario. Una maravillosa clase práctica para mí. Aprendí a "ocuparme" de las cosas, no a "preocuparme" por ellas.
Me enseñaste que la búsqueda de la felicidad es una conquista que a veces dura años de lucha, y que no quisiera conseguirlo todo en un día, sino poco a poco. Contigo comprendí que la felicidad y la libertad estaban dentro de mí, y que no debía de buscar fuera lo que ya tenia dentro, era solo cuestión de encontrarlo. “¡Tu eres tu mejor amigo, asi que no te maltrates de esa forma!”, me decías una y otra vez.
.
Me enseñaste a vivir con nobleza y con ética, a amar a los demás, a respetarlos, a tantas cosas…
Era maravillosa tu serenidad en medio de las dificultades. El mundo parecía que se me venia encima. Recuerdas que cenamos juntos ese día, yo me imaginé que tu estarías muy mal, y muy afectado. Me equivoqué. Mi sorpresa fue cuando llegué a tu casa y te encontré a la hora del aperitivo tomándotelo tranquilamente, viendo la televisión, imperturbable. Me dije a mi mismo: “Esto es imposible. Se lo toma como si no pasara nada. ¿Cómo puede estar tan tranquilo?” Yo me acerqué a ti como un vendaval, y te expuse mi versión de los hechos, como un ciclón, sin darte tiempo ni a contestar. Cuando terminé mi exposición, me miraste y sin alterarte lo más minimo, me dijiste: “Si tu mal tiene cura, ¿de que te apuras? Y por el contrario si no tiene cura, igualmente te digo: ¿de que te apuras? Anda, siéntate, veras que bueno está este vino”. Lo dijiste con tu típica seriedad, pero mirándome, e intentando adivinar si te había comprendido. Claro que te comprendí. Fue una magnifica lección. Así, sencillamente, parece que me decías: “No te preocupes tanto, si tiene solución se solucionará, y si no tiene solución, se afrontará como sea, y punto. No le des mas vueltas. ¡Vive el momento, vive cada momento y no le des tantas vueltas a esos pensamientos negativos que te hacen sufrir!”
Y así era, mientras le daba vueltas y mas vueltas a la cabeza me estaba privando de mi oportunidad de vivir un buen momento, y no apreciaba ni el exquisito vino ni el delicioso aperitivo. Como me veías serio y preocupado, me insistías: “¿Qué problema vas a arreglar un sábado a las diez de la noche? Vive el momento. ¡Ay que chiquillo!”.
Fue tu actitud ante la vida la que me impresionó. Tu sentido practico. Tu modo de afrontar y solucionar las dificultades. Los problemas se estrellaban contra ti como el agua contra una roca imperturbable. Esa presencia de ánimo siempre ha sido un ejemplo que yo he tratado de imitar. Me enseñaste a no juzgar a los demás, aprendí a ser yo mismo y a aceptarme tal y cual era, y a los demás. Y a aceptar la realidad. La botella no estaba ni medio llena ni medio vacía: estaba a medias simplemente. El mundo que nos rodea no es ni bueno ni malo, ni bello ni feo, es tal y como es, sin juicios y sin calificativos. ¿Recuerdas? Tu me lo decías mas sencillamente: ”las cosas son como son”.
Gracias por todo papá. Te quiero. Fuiste estupendo y lo sigues siendo. Y gracias por seguir aconsejándome incluso después de haberte ido. Cuando tengo un problema y no se que decidir, pienso en lo que tu me aconsejarías y siempre encuentro la respuesta.
Hasta pronto"".
Me enseñaste a vivir con nobleza y con ética, a amar a los demás, a respetarlos, a tantas cosas…
Era maravillosa tu serenidad en medio de las dificultades. El mundo parecía que se me venia encima. Recuerdas que cenamos juntos ese día, yo me imaginé que tu estarías muy mal, y muy afectado. Me equivoqué. Mi sorpresa fue cuando llegué a tu casa y te encontré a la hora del aperitivo tomándotelo tranquilamente, viendo la televisión, imperturbable. Me dije a mi mismo: “Esto es imposible. Se lo toma como si no pasara nada. ¿Cómo puede estar tan tranquilo?” Yo me acerqué a ti como un vendaval, y te expuse mi versión de los hechos, como un ciclón, sin darte tiempo ni a contestar. Cuando terminé mi exposición, me miraste y sin alterarte lo más minimo, me dijiste: “Si tu mal tiene cura, ¿de que te apuras? Y por el contrario si no tiene cura, igualmente te digo: ¿de que te apuras? Anda, siéntate, veras que bueno está este vino”. Lo dijiste con tu típica seriedad, pero mirándome, e intentando adivinar si te había comprendido. Claro que te comprendí. Fue una magnifica lección. Así, sencillamente, parece que me decías: “No te preocupes tanto, si tiene solución se solucionará, y si no tiene solución, se afrontará como sea, y punto. No le des mas vueltas. ¡Vive el momento, vive cada momento y no le des tantas vueltas a esos pensamientos negativos que te hacen sufrir!”
Y así era, mientras le daba vueltas y mas vueltas a la cabeza me estaba privando de mi oportunidad de vivir un buen momento, y no apreciaba ni el exquisito vino ni el delicioso aperitivo. Como me veías serio y preocupado, me insistías: “¿Qué problema vas a arreglar un sábado a las diez de la noche? Vive el momento. ¡Ay que chiquillo!”.
Fue tu actitud ante la vida la que me impresionó. Tu sentido practico. Tu modo de afrontar y solucionar las dificultades. Los problemas se estrellaban contra ti como el agua contra una roca imperturbable. Esa presencia de ánimo siempre ha sido un ejemplo que yo he tratado de imitar. Me enseñaste a no juzgar a los demás, aprendí a ser yo mismo y a aceptarme tal y cual era, y a los demás. Y a aceptar la realidad. La botella no estaba ni medio llena ni medio vacía: estaba a medias simplemente. El mundo que nos rodea no es ni bueno ni malo, ni bello ni feo, es tal y como es, sin juicios y sin calificativos. ¿Recuerdas? Tu me lo decías mas sencillamente: ”las cosas son como son”.
Gracias por todo papá. Te quiero. Fuiste estupendo y lo sigues siendo. Y gracias por seguir aconsejándome incluso después de haberte ido. Cuando tengo un problema y no se que decidir, pienso en lo que tu me aconsejarías y siempre encuentro la respuesta.
Hasta pronto"".
.
Saludos.
23/07/2008
Ella
Me situo en el mes de Marzo de 1995. Algunas veces desayuno en una cafeteria cercana. Resulta que llego esa mañana y ella estaba allí, en la esquina de la barra, de pie, sola, tomándose un café. Parece que la estoy viendo: lleva una falda de color marrón claro que le llega como un dedo o dos por encima de las rodillas, una blusa blanca y chaqueta a juego con la falda. Yo no conocia a esta chica, no la habia visto antes. ¡Que guapa! Tiene una muy linda figura, 1,64, y unas piernas de locura, con ese cabello castaño oscuro que le llega por debajo de los hombros; y unos preciosos ojos verdes azulados o azul verdoso. ¡Que delicia de mujer! Rezuma feminidad por todos sus poros. Ha sido un flechazo instantaneo ¡te has enamorado chico! Me quedo mirandola fijamente, completamente embobado, siento que mi corazón palpita muchisimo más rapido de lo que yo quisiera y ha sido menester mucho disimulo para que no se me notara. Me he enamorado de ella al instante. Mil emociones y cinco mil sensaciones se agolpan en mi mente y en mi corazón en un solo instante. Esa mirada podía traspasar muros.
Mi reacción fue instantanea: abandono mi sitio en la barra y me dirijo directamente a ella, sin rodeos. Yo me presento, le digo quien soy y a qué me dedico. Le pregunto por su nombre y ocupación (“Hola, perdona, tu no eres de aquí, no?”). Noto una sintonía inmediata. La veo muy agradable conmigo, me dice donde trabaja y tal y comenzamos a hablar. Es una conversación rápida, como unos diez minutos, pero yo estaba sumamente nervioso, tanto que me fui con ella a acompañarla a la puerta de salida sin terminar el desayuno y sin pagar, cosa que efectué inmediatamente al dia siguiente. El camarero, comprensivo, no se lo tomó a mal. “Te comprendo…” me decía. Claro, es que la vista de una mujer de ese tipo puede alterar muy significativamente las neuronas de cualquier ejemplar humano del sexo masculino.
Al dia siguiente, y ataviado con mis mejores galas, me presento en su trabajo, una entidad bancaria. Recordé que yo tenia algun dinero alli, y me pareció la excusa perfecta para acudir. Me fijé especialmente en la mirada de ella cuando se percató de mi presencia. Cuando me detectó, sonrió ampliamente. Me atendió ella misma, que estaba en la Caja, sonriente como siempre, y muy agradable. Me vuelve a palpitar el corazón y siendo la dulce mordedura del aspid del amor en lo más profundo. Parece que ella lo nota, porque sonríe más intensamente aún. Le digo que podíamos tomar café algún dia. Ella me dice donde vive, y me comenta la frase que yo esperaba: “Mañana, si quieres, sobre las cuatro, nos tomamos un café”.
Siempre he sido temperamental aunque también muy reflexivo en esto del amor. Pero esta chica me rompió todos los moldes desde el primer instante; me pasó algo parecido a Pablo de Tarso, cuando Jesucristo se le apareció en el camino de Damasco y lo tiró del caballo. A mi fue esta niña tan linda la que me tiró del caballo.
Mi reacción fue instantanea: abandono mi sitio en la barra y me dirijo directamente a ella, sin rodeos. Yo me presento, le digo quien soy y a qué me dedico. Le pregunto por su nombre y ocupación (“Hola, perdona, tu no eres de aquí, no?”). Noto una sintonía inmediata. La veo muy agradable conmigo, me dice donde trabaja y tal y comenzamos a hablar. Es una conversación rápida, como unos diez minutos, pero yo estaba sumamente nervioso, tanto que me fui con ella a acompañarla a la puerta de salida sin terminar el desayuno y sin pagar, cosa que efectué inmediatamente al dia siguiente. El camarero, comprensivo, no se lo tomó a mal. “Te comprendo…” me decía. Claro, es que la vista de una mujer de ese tipo puede alterar muy significativamente las neuronas de cualquier ejemplar humano del sexo masculino.
Al dia siguiente, y ataviado con mis mejores galas, me presento en su trabajo, una entidad bancaria. Recordé que yo tenia algun dinero alli, y me pareció la excusa perfecta para acudir. Me fijé especialmente en la mirada de ella cuando se percató de mi presencia. Cuando me detectó, sonrió ampliamente. Me atendió ella misma, que estaba en la Caja, sonriente como siempre, y muy agradable. Me vuelve a palpitar el corazón y siendo la dulce mordedura del aspid del amor en lo más profundo. Parece que ella lo nota, porque sonríe más intensamente aún. Le digo que podíamos tomar café algún dia. Ella me dice donde vive, y me comenta la frase que yo esperaba: “Mañana, si quieres, sobre las cuatro, nos tomamos un café”.
Siempre he sido temperamental aunque también muy reflexivo en esto del amor. Pero esta chica me rompió todos los moldes desde el primer instante; me pasó algo parecido a Pablo de Tarso, cuando Jesucristo se le apareció en el camino de Damasco y lo tiró del caballo. A mi fue esta niña tan linda la que me tiró del caballo.
.
Al dia siguiente acudí a su vivienda. Nos tomamos el café y empezamos a hablar de una cosa y de otra, siempre amable, pero muy en su sitio. Su lengua callaba pero su mirada me decia muchas cosas, y eso me entusiasmaba. Eso es lo que siempre ha tenido ella: lo que su lengua calla, su mirada me lo dice, pues sé interpretarla bastante bien, y era franca, sincera y muy cordial. Noté que estaba a gusto conmigo.
Asi comenzó la mas bella historia de amor que he tenido durante toda mi vida. Empezamos a salir y nos entendimos muy bien; tanto que un año y medio después de conocerla me casé con ella, y me ha dado tres hijos preciosos. El tiempo está respetando más que a mi, pues cada dia yo la veo mas bella y mas linda, y después de tres hijos tiene la misma figura que cuando estaba soltera. Sigue teniendo esos lindos ojos, entre tiernos y picarones, que me siguen impresionando y me contempla siempre con esa mirada profunda y escrutadora, pero limpia, noble, atrayente y sugerente que siempre me toca muy dentro y que tantísimas cosas me dice. Sigo entusiasmándome cuando me voy a la cama con ella como si fuera la primera vez. La había buscado durante muchos años y, tras varias experiencias anteriores, al final tuve la suerte de encontrarla. Y ya va para doce años.
Y tenemos nuestros ratos, unos mejores y otros peores, como cualquier pareja; pero es un placer tenerla como compañera de viaje en el tren de la vida.
Yo soy muy temperamental. Sin embargo ella es una persona con un sentido del equilibrio verdaderamente encomiable, con una lógica aplastante y además su conversación es muy coherente y muy fluida. Es inteligente. Me brinda la estabilidad de ánimo que yo necesito, es mi complemento perfecto. Su sentido lógico y analítico me ha sacado de muchos laberintos de los cuales quizás me hubiera costado más trabajo salir. Mi esposa, amiga, confidente, amante y madre de mis hijos.
Nadie conoce el futuro y será lo que tenga que ser; pero al día de hoy creo que tengo más suerte de lo que yo pienso. Hoy no sabría hacer nada sin ella. Aunque algunas veces me asalta un pensamiento terrible: ¿Será todo esto un sueño? Me despierto sobresaltado en mitad de la noche, y la busco. Ah, menos mal. Está durmiendo placidamente a mi lado.
.
Asi comenzó la mas bella historia de amor que he tenido durante toda mi vida. Empezamos a salir y nos entendimos muy bien; tanto que un año y medio después de conocerla me casé con ella, y me ha dado tres hijos preciosos. El tiempo está respetando más que a mi, pues cada dia yo la veo mas bella y mas linda, y después de tres hijos tiene la misma figura que cuando estaba soltera. Sigue teniendo esos lindos ojos, entre tiernos y picarones, que me siguen impresionando y me contempla siempre con esa mirada profunda y escrutadora, pero limpia, noble, atrayente y sugerente que siempre me toca muy dentro y que tantísimas cosas me dice. Sigo entusiasmándome cuando me voy a la cama con ella como si fuera la primera vez. La había buscado durante muchos años y, tras varias experiencias anteriores, al final tuve la suerte de encontrarla. Y ya va para doce años.
Y tenemos nuestros ratos, unos mejores y otros peores, como cualquier pareja; pero es un placer tenerla como compañera de viaje en el tren de la vida.
Yo soy muy temperamental. Sin embargo ella es una persona con un sentido del equilibrio verdaderamente encomiable, con una lógica aplastante y además su conversación es muy coherente y muy fluida. Es inteligente. Me brinda la estabilidad de ánimo que yo necesito, es mi complemento perfecto. Su sentido lógico y analítico me ha sacado de muchos laberintos de los cuales quizás me hubiera costado más trabajo salir. Mi esposa, amiga, confidente, amante y madre de mis hijos.
Nadie conoce el futuro y será lo que tenga que ser; pero al día de hoy creo que tengo más suerte de lo que yo pienso. Hoy no sabría hacer nada sin ella. Aunque algunas veces me asalta un pensamiento terrible: ¿Será todo esto un sueño? Me despierto sobresaltado en mitad de la noche, y la busco. Ah, menos mal. Está durmiendo placidamente a mi lado.
.
Saludos.
.
03/07/2008
Los seres queridos que ya se fueron...
Se trata de mi muy querido padre. Falleció en Febrero de 2007, a la edad de 83 años, y fue un duro golpe para mi, pues no me lo esperaba. Se fue sin despedirse, con una muerte traumática e imprevista, sin decirme adios, sin darme su último beso. Jamás olvidaré esa maldita llamada telefónica, recuerdo las palabras una a una, se me heló el alma. Otros enfermos se mueren poco a poco, y los parientes tienen mas tiempo para asimilarlo; yo no tuve esa suerte, el dia de antes estuve comiendo con él tan alegremente, luego os cuento, y al dia siguiente por la mañana temprano se me fue para no volver. Salvando las distancias, fue como tomarse un litro de amargo licor, no sorbo a sorbo, sino de un solo trago. Y luego tienes que hacer la “digestión”. Dolorosa digestión. Yo hubiera preferido una despedida más dulce, “de película”; pero las cosas vienen como vienen, no como nosotros deseáramos.
Fui yo quien se llevó el golpe primero, y quien tuvo la penosa misión de avisar a mis hermanos por telefono (todos residen fuera), luego el tema de los papeles, el entierro, las prisas, el dolor… Aguanté el tipo como pude. Pero os juro que tras el entierro, cuando anocheció, llegó la hora en que normalmente me llamaba por telefono, y esa noche el aparato no sonó, me metí en la cama y sentí su falta...me derrumbé.
Aunque la herida de su ausencia no curará nunca, es cierto que la vida sigue, y con el tiempo se aprende a sobrellevar las cosas. Pero hay momentos, como hoy, en los que su recuerdo se me vuelve tan palpable que parece que hasta lo puedo tocar, mi mente se aleja de mi, y lo ensueño: parece que estoy con el, reímos, hablamos de nuestras cosas, estoy feliz; pero de pronto la realidad me despierta, el vacio se apodera de mi y me encuentro solo, al tiempo que una sacudida de frio me invade por la espalda. Siento el vacio que me ha dejado mi padre. Quisiera abrazarlo, pero ya no puedo hacerlo porque se me ha ido.
La separación con mi madre le afectó profundamente en su vida, y empecé a comprenderlo muy pronto; pero desde que fui padre más aún, pues hay cosas que no puedes comprender hasta que las experimentas, y eso me sucedió a mí con él. Guardo en mi corazón infinitos recuerdos de él, sobre todo de sus últimos 20 años, que fue cuando mi relación con él fue mucho más estrecha. Cuando yo era niño era una figura lejana, la influencia de la “teta de la mama”, como suele decirse, era demasiado poderosa; pero cuando empecé a crecer, a madurar, y a abrir los ojos, comencé a conocerlo, a comprenderlo, y en consecuencia, a quererlo. Para mí era una persona muy importante. No solo era mi padre y yo como tal lo respetaba, sino que además, tuve la suerte de que también era mi amigo. Me daba confianza, y le gustaba ayudarme cuando yo tenia algún problema. Físicamente fue alto, media 1,80 aproximadamente, de constitución fuerte. Yo tengo un fisico muy parecido, pero un poco más alto que él. Siempre admiré su carácter: era serio, aunque de vez en cuando también un poco bromista -pocas veces-; organizado, responsable con su trabajo, y fiel cumplidor de la palabra dada. Tenía mucho genio, pero luego a los cinco minutos volvía a su carácter normal y todo se le olvidaba. Solo era ese “pronto” que muchos tenemos. Y que conste que la idealización de los seres queridos es un enemigo del que siempre he huido, pues en todo momento he intentado ser ecuánime y riguroso en todos mis análisis. Claro que tenia también sus defectos, como todo el mundo, pero es que era muy buena persona y yo lo queria un montón. Muy pocas veces se lo dije en vida por la maldita educación antigua y la sempiterna interdicción de exteriorizar nuestros sentimientos. Bueno, pues ahora se lo digo y se lo escribo alto y claro, para que lo oiga allá donde esté: te quiero padre, te quiero muchísimo. Me queda una pena y un consuelo: la pena de no haberle demostrado mi cariño de forma más ostensible; y el consuelo de que, solo con mirarme a los ojos, él ya lo sabía de sobra. Era zorro viejo.
Tenia mucha presencia de ánimo. Sabia estar. Pero cuando se encontraba con mis hijos “perdia los papeles”. Me explico. Cuando mis hijas eran pequeñas -el chico aun no habia nacido- y hacia buen tiempo, casi todas las tardes venia a mi casa con un par de bolsas de chucherias para ellas. Su deporte favorito consistía en jugar con ellas, y yo creo que disfrutaba más que mis hijas. Ante mi sorpresa mayúscula, cogia a los muñecos de las niñas y se ponia al mismo nivel que ellas, les cantaba, etc, ¡hasta los acunaba y todo! y jugaba a todo lo que mis hijas querian. Yo lo miraba con ojos extraviados, no me lo podia creer. Incluso a uno de los muñecos lo bautizó como “Ataulfo”, os juro que es cierto, yo creo que lo hizo adrede, ante el consiguiente enojo de mis hijas (“¡Abuelo, no, que ese nombre es muy feo!”). Era un espectáculo verlo: todo lo que no había hecho en su vida con nosotros, lo hacia ahora con sus nietas. Se derretia con ellas.
Por mi parte, casi todos los dias iba a visitarlo a su casa; pero como siempre iba con prisas por el tema de mi trabajo, paraba poco. Llegaba allí, casi siempre a la hora del aperitivo, y siempre me ofrecia una cervecita pues la costumbre de “ligar” con él era sacrosanta (traduzco: en castellano jiennense, “ligar” significa tomar el aperitivo juntos), aunque luego yo almorzaba en mi casa con mi mujer y mis hijos. Un cerveza rapida, luego el beso de despedida y hasta el dia siguiente. ¡El dia que no podía ir a verlo se enfadaba conmigo! Por cierto, como era ex-fumador, que no se me ocurriera ni por asomo encender ni un cigarro en su presencia! Se ponia hecho unos zorros.
Pero la última comida, no. Recuerdo que eran sobre las 13,30 horas. Me llama por telefono y me dice:
-Oye… una cosa.
-Dime.
-Que hoy comes en mi casa.
-¡Pero papá, es que no tengo tiempo!
Además, mi mujer ya tenía la comida preparada y todo. Finalmente me dijo la frase definitiva: “Es que tengo una tapa y una comida irresistible”.
Insistió. Indudablemente me conocia muy bien, desde luego, y no la pude rechazar, porque hacia mucho tiempo que no degustaba semejante manjar. Mi mujer fue comprensiva, acudí a su casa, y entre los dos dimos buena cuenta de las viandas. Pase un rato delicioso con él. Solos. Mi último rato. Después de comer, nos tomamos un café, y, ¡oh, sorpresa!, hasta me permitió que fumase. Me preguntó por mi trabajo, por mi mujer, por mis hijos, por mi salud, lo vi feliz y a gusto conmigo, y yo lo estaba con él. Parecía como si no quisiera que yo me fuera; hablamos de muchas cosas, recuerdos, anecdotas, etc, y casi sin darnos cuenta, nos dieron las 6 de la tarde.
Quien me iba a decir que al dia siguiente se iría para siempre y que no lo veria mas…
Ahora que tras una década de experiencia como padre sé lo que se quiere a los hijos, rememoro su comportamiento conmigo, y comprendo lo que mi padre me quería a mi, y por eso os doy un consejo de amigo: los que tenéis la suerte de tener aun vivos a vuestros padres, disfrutad de su compañía todo lo que podáis, al máximo. Si en vez de verlos tres veces los veis seis ó nueve, mucho mejor. Parece una tontería ó una obviedad pero así es, pues una cosa es pensarlo y otra distinta es sentirlo: cuando os falten, los echareis terriblemente de menos.
Y vienen a mi memoria “Las Coplas por la muerte de su padre”, de Jorge Manrique, escritas en el Siglo XIV, especialmente las tres primeras, que os transcribo en castellano antiguo original :
Recuerde el alma dormida,
avive el seso e despierte
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el plazer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parescer,
cualquiere tiempo passado
fue mejor.
Pues si vemos lo presente
cómo en un punto s'es ido
e acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo non venido
por passado.
Non se engañe nadi, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vio,
pues que todo ha de passar
por tal manera.
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros, medianos
y más chicos,
allegados son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el plazer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parescer,
cualquiere tiempo passado
fue mejor.
Pues si vemos lo presente
cómo en un punto s'es ido
e acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo non venido
por passado.
Non se engañe nadi, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vio,
pues que todo ha de passar
por tal manera.
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros, medianos
y más chicos,
allegados son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.
Bueno, mañana saldrá de nuevo el sol.
Saludos.
.
12/04/2008
Tristeza
Hoy me he encontrado con un viejo y gran amigo de mi padre, de su misma edad, al que no veía hace años. El no sabia que mi padre habia fallecido, hace ya un año y dos meses y ha llorado como un niño. Tanto, que a punto he estado de contagiarme, he tenido que hacer un esfuerzo sobrehumano para no acabar igual. Hemos recordado tantas cosas, tantos viajes, tantas vivencias...
Y aquí estoy, sentado enfrente del ordenador, pero mi musa de la inspiración está muda.
Y aquí estoy, sentado enfrente del ordenador, pero mi musa de la inspiración está muda.
.
¡Daria cualquier cosa porque estuviera vivo! Lo echo tanto de menos…era mi padre.
Joder…vaya mierda.
Salu2.
.
Joder…vaya mierda.
Salu2.
.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)