"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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22/09/2010

Comprar una mirada

Era uno de los hombres más ricos de su país. Poderoso, dueño de una inmensa fortuna, apenas sentia un deseo de algo cuando alguien ya se estaba apresurando a ponerle el objeto de su deseo entre sus manos. Acostumbrado a satisfacer sus más minimos caprichos, gozaba de la compañía de las mujeres mas bellas y famosas de su pais.

En esto que, un buen dia, dirigiendose a su oficina, tuvo que atravesar el barrio pobre de su ciudad: el centro estaba en obras. Y en un momento dado, detuvo su lujosa limusina ante un semáforo, que tuvo la osadia de impedirle el paso, poniendose en rojo.

Estaba lloviendo. A traves del cristal pudo contemplar a una pareja. Ambos se besaban con un beso largo, tierno, profundo. Despues del beso, la mujer le dirigió al hombre una mirada especialmente intensa, penetrante, amorosa, de un sentimiento, fuerza y dulzura indescriptibles.

Aquello era nuevo para nuestro hombre rico. Jamas habia sentido la fuerza de una mirada como esa. Tenia que ser estupendo, pensó entre sí; y obviamente quiso comprar inmediatamente con su dinero aquella mirada, para que a él lo miraran así también. Pero se dió cuenta de que no era posible: todo su dinero no era bastante para comprar algo tan bello.

Y de pronto se sintió solo en medio de su riqueza, porque ninguna de las bellas mujeres que lo habia amado lo habia mirado jamás asi, de esa forma tan especial.

A pesar de su fortuna.

Saludos.

04/02/2010

De vuelta

Indudablemente, soñar es algo bello.

Pero eso es lo malo que tienen los sueños: que por muy bellos, dulces y etéreos que sean, siempre acaba uno despertándose.

Saludos.

P.D.) Tras varios dias infernales en los que he estado "sin cobertura" -como los móviles, ruego disculpas- vuelvo a mi ritmo normal.

03/01/2010

Dulce egoismo

Quisiera ser inmortal
Para tener la dicha eterna
de poder amarte por siempre
Pero solo soy una criatura finita
y no sé cuando llegará mi última hora
no andaré, pues, con contemplaciones
pienso aprovechar cada instante.
Te robaré cada mirada que pueda
Aspiraré todas tus fragancias
tantas como me sea posible,
Me recrearé contemplándote
todo lo que esté en mi mano;
beberé del dulce néctar de tus labios
siempre que tenga oportunidad,
Gozaré de tu cuerpo desnudo
como si cada vez fuera la última
Y en mi último suspiro
al contemplar el bello universo de tu mirada
lo recordaré todo ello
y me lo llevaré para siempre conmigo...

Saludos

16/12/2009

El peregrino

A. Que si, que todos somos peregrinos que transitamos por esta tierra extraña. Es como un permanente sobrevivir a continuas adversidades en medio de una jungla que no conoce más ley que la del más fuerte. ¡Pero te digo que la vida es amable: merece la pena ser vivida!

B. Lo sé, y no me quejo: soy moderadamente feliz. Pero escúchame: ¿Te imaginas lo que sucedería si el nacimiento fuera una decisión libre, voluntaria y consciente? ¡Si! Supongamos por un momento que antes de venir aquí alguien nos diera la oportunidad de elegir y nos preguntase: Oye, fulanito/a, ¿Aceptas libremente ir a un planeta llamado Tierra a caminar por allí los próximos 70 ú 80 años? Es un medio estéticamente bello, pero también muy hostil. Para empezar, las tres cuartas partes de su población no tienen cubiertas sus necesidades básicas. Verás, en líneas muy generales te sucederá esto: suponiendo que nazcas, con suerte, en el mundo desarrollado, nacerás desnudo y completamente desvalido, te irás desnudo de allí, cuando estés viejo y quizás enfermo, y mientras tanto experimentarás en carne propia numerosísimos sucesos, unos pocos agradables, pero la mayoría serán menos agradables. Conocerás a gente absolutamente maravillosa; pero solo serán como islas en medio del mar, pues salvo estas honrosas excepciones, la mayoría se aprovechará –o al menos lo intentará- de tu buena fe, casi todos te valoraran por lo que tengas y no por lo que valgas; pocos te enseñarán a amar a los demás. Aprenderás a ser fuerte a base de dificultades y desencantos. Y lo peor de todo de ese mundo al que vas será su falta de generosidad.” ¿Verdad? Seria para pensárselo, porque indudablemente no es lo que esperábamos. Y que te quede claro: no me he inventado nada. La vida es así, como es, no como quisiéramos que fuera.

A. ¡Pero hombre, menudo panorama! No seas tan negativo que no es para tanto. Todo lo que has dicho hasta ahora solo son quejillas de ánimo mareado.

B. No soy negativo: soy realista. Digo lo que yo veo.

A. Es cierto que nadie te pidió permiso para engendrarte y traerte a este mundo pero piensa que al menos has llegado hasta aquí: eres un redivivo de esas dificultades. Te has hecho más fuerte, aquí estas, firme como una roca.

B. Por ley natural, tras un enfrentamiento o se sobrevive o se muere; y si hemos llegado hasta aquí es porque hemos sobrevivido. Nada has descubierto. Pero ¿no te parece que hemos pagado un altísimo precio?

A. ¡Si, pero la vida es estupenda! Además…¡hay gente que nos quiere! Tenemos familia e hijos, amigos, nos va bien el trabajo, vivimos con comodidades, mira lo bueno y amable que tiene la vida, lo que te ha dado: agradécele lo que tienes ahora. ¡Sabes lo que es el amor!

B. Lo sé, nunca he sido consciente de ser un ingrato, ¡no me estoy quejando! Solo intento llamar a las cosas por su nombre.

A. ¿Seguro? Huye de toda negatividad. Hay un amplio repertorio de pensamientos positivos, todos respetables por supuesto. El que no se consuela es porque no quiere.

B. Pero bueno, esto es increíble: ¿desde cuándo decir uno lo que ve es ser negativo? Trato de ser objetivo, que no es lo mismo.

A. Podia ser peor, podrías estar pasando hambre en Africa o estar enfermo, por ejemplo.

B. Por supuesto.

A. Y tenemos el consuelo de que no todo concluye aquí. Cuando aquí baje el telón…nos espera la vida eterna.

B. ¿Cómo? ¿Vida eterna? Ya sabes como pienso.

A. Pero hombre, que barbaridad: ¿Cómo se te ocurre ser agnóstico y escéptico? ¡Y por si fuera poco racionalista! ¿No te das cuenta que te privas a ti mismo de ese consuelo? ¡Oh tonto hereje! Si las religiones dicen que hay vida eterna... ¡es que hay vida eterna y punto!, Así que…¡a creérselo, aunque tengas que comprimir tus sesos! ¿No te das cuenta de que así serás más feliz? Total, de todos modos tienes que estar aquí, de modo que más vale estar ilusionado o al menos esperanzado. A nadie le viene mal un pensamiento acomodaticio de vez en cuando. Además, quiero que sepas una cosa: una vez que te vayas de aquí no vas a poder volver y denunciar a nadie por estafa. De modo que relájate y vete con tus dudas y con tu escepticismo a otra parte, y no amargues.

B. Hum…

A. Si, y además sé práctico: tómate un buen narcótico para tu espíritu inquieto, como ver la TV y distráete con un buen programa del corazón, de esos que ponen las curiosidades de los famosos; o vete al cine, o a comprar al Carrefour o al Corte Inglés, o a jugar al dominó al bar de la esquina; de lectura nada, porque estarás más solo que la una, al menos con muy poca gente, te sentirás raro y encima te dolerá la cabeza. Haz lo que hace todo el mundo, allí donde fueres, haz lo que vieres. No olvides tampoco ser superficial y no profundices demasiado; y sobre todo, ¡oh incauto! no pienses, repito ¡no pienses! Eso es malísimo, lejos de ti esa nefanda costumbre de pensar, se te cae el pelo y además es mala para la libido.

B. ¡Ah! Eres un irónico.

A. Bueno, es una opción como otra cualquiera, ¿no?

B. Por supuesto.

Saludos

03/12/2009

¿Por qué?

Cuando llegue mi última hora

antes de partir de aquí

quiero quitarle la careta

Y verle su cara.

Y aunque lo tengo asumido,

-no nos queda otra opción-,

no quisiera irme para allá

sin llevarme antes el regalado gusto

de que me lo explique.

¿Por qué?

¿Por qué todos sin excepción

firmamos nuestra capitulación al nacer?

¿Por qué se lo lleva todo?

¿Por qué no nos deja nada?

¿Y por qué de nosotros mismos no queda nada?

¿Por qué?

¿Por qué todo sucumbe ante su paso?

¿Por qué se lleva lo que más amamos?

¿Por qué, al final,

Tanto el rico como el pobre

El erudito como el ignorante

y quien ha amado como quien no lo ha hecho

comparten el mismo destino?

¿Por qué?


Saludos.

22/11/2009

Una carta para tí.

Comprendo lo que sientes, creo que a todos en mayor o menor medida nos sucede lo mismo alguna vez. Hay días en que no nos sentimos felices; nos parece que nuestra vida no tiene sentido. Pensamos que se nos quedaron muchas ilusiones rotas entre los espinos del camino. Quizás odiamos la cobardía que hace años hizo que nuestra vida fuera lo que es ahora, o tenemos el impulso de pensar que daríamos lo que fuera por no haber dicho aquella frase o cometido aquel error que apartó a esa persona de nuestro lado, o que hizo que tomáramos la vereda que hoy seguimos, que nos parece anodina, insípida y monótona. Parece que andamos como autómatas, imitando comportamientos ajenos sin criterio propio.

A veces nos gustaría reescribir de nuevo lo escrito, ¿verdad? Claro que si.

Solo que eso es imposible, y no merece la pena que estes haciéndote daño continuamente rememorando un pasado que no volverá y que ni tu ni nadie puede borrar. Digiere tu pasado y tus errores, pues no lo puedes cambiar ya. Aprende la lección, sigue caminando e intenta no equivocarte, y si yerras (cosa que puede suceder) no hagas de ello una tragedia. Es decir, procura que tu primera intención sea buena. Recuerda: “No hay hombres perfectos, sino intenciones perfectas”, sabes que me encanta esa frase. Yo creo que está bien ser autoexigente, pero concédete a ti mismo la posibilidad de equivocarte. Al fin y al cabo, recuérdalo, nadie es perfecto, relájate y no quieras ser como los dioses.

Quítate presión de encima y considera que hominem te esse memento, eres falible, como todos, de modo que no te exijas más de lo que puedes. Pero no dejes nunca de luchar: aunque te hayan herido ¡sigue peleando de rodillas! ¿Quién te dijo que este mundo era fácil?

Y no olvides una cosa: creo que parte de tu verdadera grandeza radica en eso: en tu lucha. A pesar de tus errores y miserias, en definitiva, de tus limitaciones humanas, mírate…¡ahí sigues! Luchando, aguantando el tipo contra los elementos, contra las ingratitudes, envidias, zancadillas, infidelidades, traiciones y mil peligros que sin cesar te acosan, lo cual demuestra que eres más valiente y que vales más de lo que tu crees.

No mires tanto tu dolor, cambia la perspectiva: no esperes a que hagan algo por ti, pregúntate que puedes hacer tu por los demás, alégrales la vida con tu sonrisa.

Mira, cada uno de nosotros es un maravilloso ser humano, único e irrepetible. Fíjate: eres capaz de todo y tu libre albedrio te lo permite. Por ejemplo, puedes optar por hacer mucho mal, convirtiéndote en un asesino, o acaso en un criminal de otro tipo. Pero también eres capaz de sentir amor, de ser generoso con los demás; de pasarte la vida haciendo el bien a quien te rodea: ¡Eres capaz de crear las mas maravillosas obras de arte que el ingenio humano pueda concebir! ¡Eres capaz de desvivirte por los demás, de hacerles el bien y no descansar hasta arrancarles una sonrisa! ¡puedes apreciar lo bello...! ¡Al menos, tienes esa capacidad!

¡Puedes amar!

Y tienes un inmenso poder, exclusivo del ser humano: elegir tu propio camino.

¡Podemos hacer muchas cosas extraordinarias, somos capaces…! Hay infinidad de ejemplos de grandes hombres y mujeres que han existido, que nos precedieron en esa senda y no fueron fantasmas soñados, sino hombres y mujeres de carne y hueso.

Por tanto…no me digas que este mundo es una porquería. Se comprensivo, sé tolerante, porque NADIE nace con el certificado de perfección anudado al ombligo. Al fin y al cabo…el mundo está compuesto por personas exactamente igual que tu y que yo.

¡Animo…! Venga, hoy te invito yo a comer. ¿Me acompañas?

Saludos

17/11/2009

Contemplarte

Te estoy mirando y la verdad es que me siento como si estuviera en el mismísimo cielo ¿sabes? Me encanta mirarte. Estás tumbada en la cama, desnuda, durmiendo con esa elegancia y gracilidad que tanto me conmueven. No te das cuenta, pero te estoy contemplando furtivamente, con una sobrecarga de lascivia y de lujuria reconcentradas, y no me arrepiento en absoluto: estoy gozando, te estoy dando un buen repaso y además lo estoy haciendo a conciencia. En estos momentos eres mía. Si tu supieras la tormenta que brama dentro de mi ahora mismo...

De pronto te das media vuelta e inadvertidamente dejas al descubierto tus senos. Que preciosidad, esto si que es algo sacrosanto y maravilloso, de hecho es lo más lindo de toda la creación: poder apreciar tu cuerpo desnudo. Si, me gusta contemplarte, me apasiona, me excita hacerlo. Ahora me acerco levemente a ti y aspiro el dulce perfume de tu cuerpo desnudo, llenándome los pulmones con esa irresistible fragancia...haces que me hierva dulcemente la sangre, me haces sentirme vivo, este deseo que siento dentro de mi me tonifica y me fortalece.

No me canso del gozo de mirarte. Pero tu sueño es profundo, y prefiero no despertarte, aunque quizás te gustaría. De modo que me introduzco en el lecho y, con un suave beso, intento dormir. Pero no lo consigo, el aguijón del deseo me tiene inquieto. De pronto abres los ojos, te inclinas y me miras, con ese contemplar tuyo, entre tímido y anhelante, que tantas cosas me dice. Me llamas.

-Ven –dices.

Y ese paraíso divino de tenerte entre mis brazos... siempre resulta mucho más placentero y celestial de lo que nadie podría imaginar. Que dulce seria morir así, entre tus brazos, para llevarme al otro mundo el eterno recuerdo de tu sonrisa y de tu mirada, esa mirada profunda, serena y azul que, lo sabes, tanto me impresiona; para llevarme allá la imagen de la absoluta belleza de tu desnudez; y dar gracias a todos los dioses por haber dado luz a estos dos ojos con los cuales he gozado de la dicha de contemplarte tantas veces.

Saludos.

15/11/2009

Sensaciones

Aquel desasosiego no lo dejaba tranquilo. Sentado en aquel sillón tan cómodo al lado de la chimenea contemplando el crepitar de las llamas, aquella tarde meditó sobre ello, quizás así intentaba espantar esa sensación y de paso adivinar la causa. Era como un gélido frio que se instalaba en su pecho. Fuera hacia frio, no quería salir.

¿Que buscaba? ¿Quizás la inmortalidad? ¿Le gustaría acaso hacer algo para ser digno de ser recordado su paso por este mundo? No exactamente. ¿Quería dinero, fama, poder, sexo desenfrenado, mujeres, aplauso, reconocimiento? Bueno, aquello era algo muy tentador, pero tampoco había buscado estas cosas con demasiado ahínco.

¿Y esa sombra que se ha cruzado por la ventana? Parecía un niño… ¡Bah! Imaginaciones. Un escalofrío recorrió su espalda; pero trató de relajarse. ¡Oh, dioses! No, otra vez no. En la otra habitación, su mujer y los niños jugaban y veían una película infantil en la televisión, comiendo palomitas de maíz.

Su nerviosismo interior no cesaba, y sintió deseo de dar un paseo, pero no quiso salir con ese frio tan invernal que hacia fuera. De modo que siguió pensando, intentando apartar de su ánimo esa triste e incómoda sensación. Con su familia le iba bien, era feliz con su esposa y con sus hijos; y en el trabajo no se podía quejar. Entonces, ¿que le sucedía?

Empezó a sentirse mal, de modo que, a pesar del frio, decidió salir fuera. Se asomó a la ventana y al divisar su propio reflejo en el cristal, lo vió, comprendiendo perfectamente todo lo que le sucedía: era de nuevo aquel niño. Tras meses de ausencia había vuelto, le llamaba y le contemplaba con sus ojos muy abiertos, tristes y llorosos. Acababa de llorar intensamente y decía que su madre había muerto.

Pero aquello no podía ser posible: ella estaba en su casa, viendo la televisión. Y de pronto nuestro protagonista comprendió... y palideció.

Seguía haciendo mucho frio.

Saludos.

10/11/2009

Aquel atardecer

Llevaba semanas sin salir a la calle. Pero aquella tarde, resuelto a acabar con la monotonia, decidió dar un paseo e irse al parque, concretamente al mirador que ofrecia el bello paisaje de la sierra de su pueblo y el valle del Guadalquivir.

Jamás había gozado de tanta belleza como en aquel atardecer, bajo aquel sol rojizo que le recordaba su niñez. Si, era el mismo sol de su infancia, el que lo vió nacer. Sentía su calor en el rostro y su mente percibía todos los detalles de aquella incomparable belleza. Era tal la hermosura de aquel paisaje y tantos los recuerdos que afloraban a su mente, que perdió la noción del tiempo.

Gozó de esa belleza como nunca.

Y una solitaria lágrima asomó por sus ojos. Pensó: si el mundo no es capaz de percibir la belleza de un atardecer… ¿cómo va a ser capaz de captar la belleza de quien había creado todo aquello?

Estuvo allí, disfrutando de aquel bello atardecer, hasta que el sol se puso.

Profundamente reconfortado, se levantó, cogió su bastón de ciego, y lentamente se dirigió por la acera del parque hacia su casa, ayudado de su perro-guia.

Aquella noche…soñó con su niñez de nuevo, cuando sus ojos aún podian ver.

30/10/2009

Sentir

-Cálmate, te lo tengo dicho: tienes que aprender a controlar tus sentimientos, de nada te sirve tenerlos a flor de piel: sufrirás más. Domínate, repórtate.

-¡Controlar, siempre hablas de controlar! ¡Pareces un ordenador con piernas! ¿Es que solo la mente cuenta? ¿Solo la mente tiene su lógica? ¡Tambien el corazón tiene su lógica! Por mucho que la mente quiera controlar un desengaño amoroso y curar el dolor que provoca ese desengaño, ese dolor no lo cura la mente, quizás solo el tiempo.

-Todo está ahí en la mente. Te sientes mal porque generas pensamientos negativos.

-Me niego a aceptarlo porque no es tan sencillo: no solo actuamos siguiendo el patrón de la mente. En nuestro comportamiento intervienen muchas variables.

-¿Tu crees?

-Mira: si estoy así es porque me han hecho daño y además una de las personas que menos me podia imaginar. En eso la mente poco o nada tiene que decir. Son mis sentimientos, ¿entiendes? Te pondré otro ejemplo. Ves a un niño pasando hambre: ¿que sientes?

-Supongo que pena.

-¿Y eso que es? ¿Un mero pensamiento negativo de tu mente? ¿O es un sentimiento de tristeza, de rabia y de impotencia de ver a un semejante que quizás muera por no tener lo que a ti te sobra?

-Bueno si, es normal, eres un ser humano y de humanos es tener sentimientos. Lo malo es que si tienes muchos sentimientos te harán daño fácilmente; pero si no tienes sentimientos entonces no sufrirás pero perderás tu humanidad: serás una criatura amorfa que tendría más de máquina que de humano. Por eso has de buscar el equilibrio.

-De modo que “tan malo es lo poco como lo mucho”, como decían los viejos ¿verdad? Entiendo; pero ese equilibrio no te librará del sufrimiento. Hay heridas que ninguna terapia mental puede curar: a veces solo un beso o una caricia pueden hacerlo. Por eso hay momentos en los que, te lo juro, quisiera no sentir, me gustaria carecer de la capacidad de sentir.

-¿Cómo dices?

-Que algunas veces quisiera ser como el tronco de un árbol.

-¿Para que?

-Te lo he dicho: para no sentir nada. Te juro que algunas veces me gustaria.

Saludos




18/10/2009

Se dió cuenta.

Siempre intentaba demostrar su valia a los demás.

Hasta que un buen dia se dió cuenta de que a quien más y mejor le podia demostrar su valia...era a él mismo.

Una vez que lo consiguió…ya no necesitó demostrárselo a nadie, porque él ya lo sabía. Habia aprendido a mirar.

Saludos

13/10/2009

¡Problemas...!

-Problemas, problemas... ¡estoy harto de tanto problema!

-Entonces tienes suerte, sonrie, porque el problema es un desafio, es una oportunidad para crecer, para demostrarte a ti mismo que puedes solucionarlo; y caso de que no pueda ser, al menos lo habrás intentado y habrás aprendido.

-Algunos no he podido solucionarlos.

-Bueno, pero al menos lo has intentado. Has sido valiente y te has enfrentado a ellos. Recuerda que solo pierde el que juega: los mirones solo seran eso, mirones, que jamás se atreverán a nada.

-Si, pero... ¡ es que todos los días hay inconvenientes! cuando no te surge una cosa viene otra. Es como una continua escalada.

-Bueno, eso es la vida, ¿no? Solo el arbol azotado por los continuos vientos tiene las raices fuertemente sumergidas en la tierra. Animo. O los problemas te comen a ti, o tu te los comes a ellos, sigue como hasta ahora, lo estas haciendo muy bien.

-Supongo que si; pero es que se cansa uno a veces... Y luego viene el capitulo de los imponderables, desagradecimientos, etc.

-Mira. Cela dijo que habia un sitio al cual podian irse todos los que, como tu, no quisieran problemas: al cementerio, sitio donde gozarás de paz eterna y, te lo aseguro, se acaban todos tus problemas.

-Si; y tambien la vida.

-Pues eso. ¿Qué otra opción hay?

Saludos.

02/10/2009

Carta a un enemigo.

"Estimado enemigo.

Te sorprenderá que te escriba estas letras, y más aún cuando te diga que lo hago con la intención de darte las gracias, pues no te puedes imaginar la cantidad de cosas que he aprendido de ti y quiero agradecértelo.

Con tu envidia hacia mi me has enseñado a no tener envidia de nadie, a que me conforme con lo que tengo. Con tu odio he aprendido a amar a los demás. Puedo asegurarte que se está muy feliz así, en serio. Además, he visto los efectos que la envidia y odio generan al cabo de los años en las personas que lo padecen y, sinceramente, no quisiera acabar así.

Jamás me lo pusiste fácil, y te lo agradezco triplemente, porque así me has hecho más fuerte: me has enseñado que no se consigue nada sin esfuerzo. Sin tu proponértelo has logrado que aspire a convertirme no tanto en un hombre de éxito -lo cual es algo fugaz y pasajero-, sino en un hombre de valor, que es un algo mucho mas importante e imperecedero, cosa que estoy descubriendo con el paso de los años.

A pesar de ti, y de otras personas como tu, aquí estoy, pues me has enseñado el valor de la lucha diaria. Y eso es de agradecer. Además, con tus continuos intentos de desacreditarme, has logrado que vea la luz: has conseguido que respete a mis compañeros, me has enseñado a no desacreditar a nadie y sobre todo a tener claro que, si bien es cierto que cuenta la opinión de los demás, lo que más ha de contar es lo que uno mismo piense de si.

Con tu soberbia me has enseñado la luz de la humildad. Y fundamentalmente, tambien he aprendido a distinguir a amigos de enemigos, porque te digo que, por astuto que uno sea, al que es enemigo se le ve el corazón en los labios.

Pero lo que más te agradezco es la fidelidad de tu enemistad. Se que es una enemistad sincera, sin mezcla de traición. Por eso prefiero tu compañia antes que la palmadita del traidor que se pone la máscara de amigo para luego traicionarte por la espalda. Tu, al menos, te has atrevido a dar la cara, quieran los dioses guardarnos, a ti y a mi, de enemigos ocultos.

Y desde luego, tambien prefiero tu compañia mucho antes que a los carroñeros que no sienten, y que se limitan a estar todo el día viendo como caen las cabezas de las demás, igual que hacian muchas mujeres en el París de la Revolución, cuando se sentaban a hacer punto esperando que el verdugo hiciera correr la guillotina.

Termino ya. No pienso vengarme de ti, no merece la pena, de modo que tranquilo, le dejo ese cometido a la vida. Los dioses te guarden, y a mi no me olviden."

Saludos.

28/08/2009

Radiografía de un sueño (2ª Parte, final).

Viene de la Primera Parte.

-Una cosa es la actitud ante la vida y otra bien distinta es lo que uno piensa. No veo qué relación tiene lo uno con lo otro.

-Pues si la tiene. Tenemos que vivir, ¿no? Entonces, ¿Por qué no vivir con esperanza? Me da la impresión de que estas un poco amargado, y no deberías de estarlo: al final de la vida mira hacia atrás: todos iremos al mismo sitio, pero no es lo mismo una vida vivida con pesimismo y sufriendo, que una vida vivida con alegría y esperanza. El balance final es que yo habre vivido feliz y tu no. Y yo tengo esperanza y fe en el ser humano: es posible cambiar esto. Estoy totalmente convencido.

-Bien, ya lo decía aquel literato: “La esperanza, por lo general, es mala guía, pero es muy buena compañera de viaje”. ¿Adonde quieres ir a parar?

-A lo siguiente: querer es poder. Quizás la frase “cambiar el mundo” sea muy grandilocuente, pero no es ninguna entelequia. ¡Se puede! Ya lo dije antes: meditemos, interioricemos. Comencemos por cambiarnos a nosotros mismos, y de ahí a nuestro entorno. Poco a poco. Asi lo podremos conseguir. Esa es la idea.

-Y yo también te lo he dicho antes: muchos antes que tu lo intentaron. ¡Y empezaron por cambiarse a ellos mismos…! Jesucristo, Gandhi, Buda, etc., fueron grandes hombres, de rica espiritualidad, se cambiaron a ellos mismos y enseñaron a los demás un camino, pero…¡fracasaron intentando cambiar a su entorno…! Recuerda las diatribas que Jesucristo pronunció contra los fariseos: ¡Están de rabiosa actualidad! ¿Qué ha cambiado? ¿No vivimos en un mundo hipócrita, lleno de sepulcros blanqueados?

-Quizás ello se deba a la pasividad de hombres como tu. Creo que no eres feliz, ¿sabes? Tu piensas que nada se puede hacer, el derrotismo se ha instalado definitivamente en ti y has perdido la fe en las personas. Y es una pena. Dices que nada podemos hacer: ¡vivamos entonces en la sociedad de los monos y de los gorilas! ¡Ellos sí que no pueden cambiar nada! ¿Es eso lo que quieres? ¿Que haces por evitarlo?

-Yo no he inventado nada, amigo. Solo digo lo que veo: observo la realidad tal cual es, no como tu quisieras que fuera. Y ya sabes que pienso que la realidad es inmutable.

-O sea, te limitas a aceptar el actual estado de cosas con una actitud derrotista, inerme, con una pasividad incalificable… ¡tu actitud es casi ofensiva…!

-La realidad, a veces, es tan asquerosamente ofensiva…

-Pues yo te digo que, además, esa lucha por mejorar el mundo o por intentar cambiarlo o ayudar a cambiarlo no solo es posible, sino deseable, y es hasta obligatorio intentarlo. ¡En muchas ocasiones es un imperativo ético…!

-Cálmate. ¿De que estás hablando? ¿Un imperativo ético?

-Si. Hay muchas causas por las que luchar. Por ejemplo, hay gente que muere diariamente de hambre en el mundo, y el caso es que existen los medios suficientes como para darles de comer a todos. ¿No consideras injusto que en pleno siglo XXI haya gente que muera de inanición o de enfermedades que podrían facilísimamente erradicarse con los medios que el primer mundo tiene? ¡Dos millones de niños mueren de enfermedades que podrían evitarse, simplemente, con un mosquitero…! ¿No te arden las entrañas de ira e indignación al pensar en eso? ¡Es intolerable!

-Reconozco que es lamentable, pero siempre han sucedido estas cosas.

-Entonces con tu silencio te conviertes en cómplice de ello. Y además un cómplice egoísta, pues solo te preocupas por ti. Para luchar por los demás hay que amarlos: ¿los amas tu? Lo dudo, y perdóname si ahora el brutalmente sincero soy yo. Además: ¿Por qué tiene que morir de hambre un niño con dos años de edad, cuando ese niño tiene absolutamente los mismos derechos, te lo repito, absolutamente los mismos derechos que tu o que yo? ¿Por un simple accidente geográfico como nacer en uno o en otro sitio? ¡Me niego a aceptarlo!

-Tu y yo solo somos dos.

-Pero si todo el mundo se concienciara, meditara y se diera cuenta de que ¡despues de 60 años…! hay una Carta de Derechos Humanos por los que luchar, si abandonara por un momento su cómodo vivir del primer mundo y se negara a aceptar este estado de cosas, tomando el firme compromiso de difundir esta lucha por los desfavorecidos, no seriamos dos, sino muchos. Se trata de tener un firme compromiso y de hacer todo lo posible por difundir la idea.

-¿Y como lo vas a hacer?

-Lo más importante es empezar difundiendo la idea por todos los medios posibles. Es un largo proceso: la difusión y la concienciación, y la meditación personal.

-Muy loable: pero no todo es tan sencillo: encontrarás muchos problemas. Es mucho más complejo. Mira la política y la economía internacionales: contempla a las grandes potencias y toma nota de sus oscuros juegos de intereses políticos, económicos, geoestratégicos…mira a esos países tirando cosechas enteras de cereales solo para que suba el precio, o creando alarmas sanitarias injustificadas o realizando mil y una maniobras solo para ganar dinero. ¡Abre los ojos al mundo…! La economía de mercado en la que vivimos es la que es.


-Los tengo bien abiertos, y las ideas muy claras, y por eso te digo: ¡Nadie tiene más derecho que nadie…!

-No me lo digas a mi: díselo a los políticos.

-¿Y tu que harás? ¿No nos ayudaras? ¡No es lo mismo una voz gritando contra la injusticia, que cien millones de voces gritando…! Toda ayuda será poca.

-¿Y qué harás tu?

-Muchos dejan el mundo exactamente igual que lo encontraron cuando vinieron aquí: yo, por el contrario, trataré de dejarlo mejor de lo que me lo encontré. “Mañana tal vez tengamos que sentarnos frente a nuestros hijos y decirles que fuimos derrotados. Pero no podremos mirarlos a los ojos y decirles que viven asi porque no nos atrevimos a luchar”. Lo dijo Gandhi. Yo también lo haré asi. ¿Quién le iba a decir a él que conseguiría la independencia de La India? ¡Pues lo consiguió! Tuvo fe en su causa y lo hizo, le ganó el pulso a la todopoderosa Gran Bretaña. Yo tengo fe en mi causa. Recuerda que no es lo mismo a una persona con fe en su objetivo, que a cien millones de personas con esa misma fe: ¡es posible el cambio! Y solo es derrotado el que se decide a luchar; pero en estos casos, como decia Cervantes, el soldado más bien parece muerto en la batalla que vivo en la fuga.

-Suerte, pues.

Saludos.

25/08/2009

Radiografía de un sueño

-¿Cambiar el mundo, dices?

-Jamás renunciaré a esa idea.

-No seas iluso; el mundo siempre será el mismo. Llevamos miles de años repitiendo las mismas cosas y nadie escucha. Recuerda a André Gide: “Todo esta dicho, pero como nadie escucha, hay que repetirlo”. Por todos los lados reina la injusticia, el dolor, la mentira, el materialismo, la falta de valores, el individualismo y mil males más. Y luego nadie se guía por el bien ajeno, sino por el propio. Y lo mas jodido del caso es que tu lo sabes también de sobra. ¡Aceptalo de una vez…!

-Duras palabras son esas; me hiere tu sobrecarga de realidad.

-Sueña entonces si quieres; pero no te es práctico.

-¿De modo que tu crees que no es posible cambiar o ayudar a cambiar el mundo? ¿Qué me dices de Gandhi, Moises, Galileo, Buda, y el resto de grandes hombres que cambiaron el mundo?

-No es cierto: ellos pregonaron el amor y la generosidad, y tras su muerte, ¿crees que el mundo ahora es mejor? Cambiaron el curso de los acontecimientos: pero no cambiaron el corazón del ser humano.

-Hay menos ignorancia, la gente lee mas, sabe más; la ciencia avanza, y cada dia gana terreno a la ignorancia y a las supersticiones; el ser humano ha evolucionado.

-Eso no te lo crees ni tu. Hemos avanzado mucho en tecnología, en ciencia y en conocimientos, es cierto, pero…¿hemos ganado en bondad, en amor por nuestros semejantes?

-Me resisto a creer que no es así. Hay muy buena gente por ahí. Mucha, y más que mucha: muchísima.

-No estamos hablando de eso; sé que el ser humano es capaz de lo peor, pero también de lo mejor. Solo te estoy diciendo que mires a tu alrededor: date un simple paseo por la calle; contempla media hora de television un dia cualquiera; solo un telediario, por ejemplo. ¿Que ves? ¡Dolor y mas dolor!

-A veces una ciega aceptación de la realidad es mala, te sumerge en un mundo gris, oscuro, triste...

-¡Y soñar despierto te hace perder el contacto con la realidad! ¡Y si tienes los pies en el suelo entonces es peor aún, porque cuando compruebas la enorme distancia que existe entre lo que es y lo que debiera ser entonces sufres!

-Tan malo es un extremo como otro, ¿o no?

-Si; pero la vida, o el mundo si lo prefieres, es como es, no como tu quisieras que fuera. Prefiero pecar de exceso de realismo que no de lo contrario.

-Vamos a ver. Yo he cambiado, o mejor, puedo hacerlo. ¿si o no?

-Naturalmente.

-El mundo se compone de personas, no es un organismo autónomo e independiente a mi: ¡el mundo somos tu, yo, este y aquel…!. Si yo cambio o puedo cambiar, también el mundo puede cambiar…!

-¿Estas seguro?

-Totalmente.

-Te lo repetire de nuevo: Gandhi, Jesucristo, Buda, Confucio y otros grandes hombres que ya pasaron no han conseguido cambiar al ser humano: ¿Y lo vas a conseguir tu? ¡No me hagas reír! El problema, amigo, es que mucha gente no acepta esa idea, y es normal porque no tienen buen concepto del mundo, y ser bueno en un mundo malo es como ser una oveja en medio de lobos: nadie quiere hacerlo, toman sus precauciones y enseñan a sus hijos a que las tomen tambien. Y hacen muy bien.

-Si, pero debieran de pensar más, quizás meditar más las cosas. Pienso luego existo, decía Descartes. ¡Tenemos mente para razonar…!

-Si; pero yo diría mas bien: “Pienso demasiado, luego sufro”. Eso es lo que te sucede a ti.

-Y ¿que me dices de ti? ¿Cuando fue la ultima vez que reiste?

-¿A que viene eso?

-Quiero decir que ya que estamos aqui, ¿porque no vivir con un poco más de esperanza y no estar siempre tan pesimistas como tu?

(Continuará)

Saludos

14/07/2009

Resistir

El terreno es seco; no llueve y apenas tiene alimento. Por si fuera poco la tierra se está desprendiendo por su costado izquierdo, dejando al aire casi la mitad de sus raices. Con esas condiciones el medio es tan sumamente hostil que es poco probable que siga viviendo.

Se halla al borde del abismo, pero no termina de caerse. Se agarra como puede a la tierra y hunde su raíces al máximo a fin de no precipitarse.

Pero lo cierto es que lleva asi muchos años.

Parece frágil; pero es solo una fragilidad aparente, porque es un veterano de la resistencia contra el sufrimiento.

Y, aunque inclinado, aún sigue gozando de cada amanecer en el que los jilgueros... siguen posandose en sus ramas, para entonar su canto.

Saludos


07/07/2009

Retazos de una breve conversación (y III)

-Entonces, ¿que vas a ganar sabiendo tantas cosas?


-Avanzar en el camino del conocimiento.


-¿Que quieres conseguir?


-Ser menos ignorante de lo que soy ahora.


-Bien. Pero ten cuidado. El conocimiento trae de la mano el sufrimiento. Sufrirás. Dichosa ignorancia, que muchas veces sumerge a las personas en un estado de inconsciente tranquilidad.


-Pero la verdad nos hara libres.


-Si. Eso es lo que suele decirse, y es cierto; pero a veces te hara tambien sufrir, por eso muchos piensan que es mejor soñar; en muchas ocasiones los sueños y las fábulas siempre son mucho más bellos que la realidad. Insisto: cuando sepáis algunas cosas, sufriréis. Quizás hubiera sido mejor no haberlas sabido nunca.


-Me sorprendes. ¿Tan duro es?


-Ya decidirás por ti mismo. Solo te dire una cosa: el hombre ha llenado la oscuridad de conocimiento a base de mitos. Pero la ciencia avanza. Aunque, en el fondo, esta vida es como un préstamo a corto plazo. El dia final, el listo y el tonto, el sabio y el ignorante, iran al mismo sitio.


-No me gusta ese derrotismo.


-Ni a mi tampoco; pero es lo que hay. Ademas, no llames derrotismo a lo que no es sino aceptación de la realidad. Dime, ¿de que vale conocer tantas cosas? El sabio y el ignorante iran al mismo agujero.


-Nunca me arrepentiré de saber cosas. Ademas, el sabio morira sabio, y el ignorante morirá ignorante.


-¿Y crees que los gusanos haran distinción entre uno y otro?


-No se si me equivoco, pero tu has leido mucho. No estaras haciendo ahora apología de la ignorancia, ¿eh?


-¡Oh, no, por favor! ¡En absoluto! Lamento haberte dado esa impresión. La ignorancia es la mayor de las desgracias y miserias que puede tener un ser humano.


-¿Entonces?


-Lo que intento decirte es que es bueno que leas, que aprendas, que avances en el conocimiento, eso es extraordinario; pero que ello no haga que se te olvide lo mas importante: vivir, y ademas, saber vivir, hacerlo bien. Si me dan a elegir entre saber muchas cosas y saber vivir, me quedo con el saber vivir.


-Pero tu has leido mucho tambien; y estoy empezando a pensar que quizas has leido tanto no solo por curiosidad por aprender, sino como un hobby, y sobre todo como una manera de evadirte, o de pasar el tiempo no pensando en esa inevitable, desnuda y fria verdad.


-Quizas sea asi. A veces hace falta toda una vida para saber enfrentarse a ello y al sufrimiento que comporta. Pero hay que saber distinguir.


-¿El que?


-Hay varios sufrimientos. Uno es el que desbarata lo viejo, como si tiráramos un edificio. Ese sufrimiento…échalo de tu corazón. En su lugar, recibe al sufrimiento que consolida postulados o que despeja dudas. Agarrate a ese.


-¿Y cual es el tuyo?


-Al principio era el sufrimiento desbaratador. Todos mis postulados se derrumbaron. “¿Que haré ahora?", pensaba yo. Estaba perplejo. Y sin embargo, ahora estoy en paz, porque estoy despejando las dudas.


-¿Que quieres decir?


-Ahora siento a mi corazón latir, veo esta puesta de sol, y gozo de esta copa de vino. No sobrevalores tanto la mente. Recuerdalo: no pienses tanto…¡siente!. Si en vez de pensar tanto el ser humano sintiera más...quizás el mundo sería otro.


-Es cierto; muchas veces olvidamos que también tenemos corazón. Y no es más feliz quien más sabe, sino quien se siente bien; aunque saber cosas sea un rico caudal que hay que administrar bien.


-Asi es.


Saludos

14/06/2009

El gran Karfó.

Siempre llegaba al Circo agotado, jadeante y corriendo, sobre las 20,45 horas, embozado en aquella capa oscura y con aquellas barbas rubias y gafas de sol, a fin de ocultar su identidad. Se sentaba en el sillón de su camerino y se maquillaba. Nariz roja de cera, peluca rubia, grandes ojos blancos, pantalones bombachos y esos zapatos enormes, y se convertía en El Gran Karfó, la delicia de todos los niños de aquella época, la gran estrella del “Circo Júpiter”.

-Señoras y Señores, con todos ustedes, ¡el gran Karfó…!

Y el Circo se venía abajo. Pero el jamás se fijó en el aplauso: ponía especial atención en los niños y niñas; los miraba a los ojos y él disfrutaba con esa mirada inocente y esperanzada, limpia, blanca, inmaculada, que escondía un corazón puro y sano, no contaminado aún por este triste mundo.

Su espectáculo era realmente bueno, de calidad, y obedecía a un guión inteligentemente diseñado, pensando, eso si, en la mente de un niño. Por eso triunfó entre los mas pequeños. Un humor sano, ingenioso, inteligente y sobre todo, muy espontáneo, hacia que los niños, literalmente, se partieran de risa, porque ellos, siempre inteligentes, se apegan a lo bueno, a lo puro, a lo que no es falso. Y por si fuera poco el Gran Karfó tenia una risa muy simpática, espesa y sumamente contagiosa que, nada más oírla, movía a risa al espectador, incluso a los mayores.

En un determinado momento el gran Karfó se mezclaba con el publico, y mientras contaba los chistes y hacia su función, cogía a los mas pequeños en brazos, dándoles un beso y caramelos, y diversas golosinas. Era muy tierno y dulce con ellos, se adivinaba a leguas que aquello era autentico. Todos adoraban al Gran Karfó,
el cual parecía ver a los mismos dioses cuando veia la risa de un niño. Su corazón se expansionaba, era feliz, creía tocar el paraíso con los dedos; su vida eran los niños, la felicidad de éstos era la suya. Decia que para eso había venido a este mundo, a dar y repartir risa y felicidad, y que la sonrisa de un niño es lo más bello del universo.

Pero la identidad real del Gran Karfó era un misterio. Nadie sabia quien era la persona que le daba vida.

El Gran Karfó era conocido por su amor por los niños. La prensa, a grandes titulares, reseñó el dia en que fue recibido por el Presidente. Acudió vestido y maquillado como payaso. A la pregunta de si necesitaba algo, y por qué ocultaba su identidad, el gran payaso le contestó: “Nada, estoy bien. Me oculto porque no quiero premios. Solo quiero hacer feliz a los niños. Mientras más conozco al mundo, más me gusta estar con ellos”.

Terminaba la función. Tras los aplausos y la bajada del telón, el Circo se quedaba en silencio, y la oscuridad todo lo rodeaba. Despues el Gran Karfó se dirigía a su camerino, donde el personal del Circo le tenía preparada su cena, café y el periódico del dia. Muy lentamente, como si le costara un trabajo enorme, el gran Karfó se quitaba su maquillaje, su peluca y su nariz roja de cera.

Era hora de volver a la realidad y a la tristeza del anodino egoísmo cotidiano. Y todas las noches, muy tarde ya, se oia un llanto, muy tenue, que siempre provenia del camerino del Gran Karfó.

¿Por qué lloraba el Gran Karfó? El era feliz en el único mundo sano y puro que conocía: el de los niños.

Ya de madrugada, se enfundaba de nuevo en su barba rubia y en sus gafas de sol, y se iba del Circo hacia un destino desconocido; hasta que un buen día dejó de ir al Circo.


Nadie supo que fue de él. Su desaparición fue catalogada como inexplicable; pero no dio tanto que hablar como la desaparición del famoso banquero, multimillonario, que la misma noche en que desapareció el Gran Karfó, fue hallado muerto en su vivienda, víctima de un ataque al corazón. Su testamento si que hizo correr ríos de tinta: dejaba todo su patrimonio (una auténtica fortuna), a los niños hambrientos de su pais, nombrando como albaceas encargados de cumplir su voluntad…a los gerentes del Circo Júpiter.

Nadie jamás supo comprender el por qué de tan extraña disposición, y jamas llego a saber que ese banquero...era el Gran Karfó.

Saludos.


P.D.) ESTA HISTORIA ES PURA FICCION, producto de mi imaginación. Que pena que cualquier parecido de esta historia con la realidad sea una mera coincidencia.