"Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado" (André Gide)
"No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defendería con mi vida tu derecho a expresarlo" (Voltaire)

"La religión es algo verdadero para los pobres, falso para los sabios y útil para los dirigentes" (Lucio Anneo Séneca)
"Cualquier hombre puede caer en un error, pero solo los necios perseveran en él" (Marco Tulio Cicerón)
"Quien no haya sufrido como yo, que no me de consejos" (Sófocles)
"No juzguéis y no sereis juzgados" (Jesús de Nazaret)
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26/04/2016

Maratón de Madrid. Crónica fotografica de una maraton disfrutada, con final cervantino.



Llegamos a Madrid, el sábado 23 de Abril por la mañana, un grupo de amigos de Jódar, dispuestos a correr un buen rato por sus calles.  Fran Velasco, Cipriano Ruiz (no esta en la foto) y yo, la Maratón completa; Juanjo,  Pablo Morales, Ana e Inma la media maratón. Llegamos al Ifema, para recoger los dorsales, y nos hacemos una foto con los favoritos para la carrera, que se alojaban en el mismo hotel...¡bueno, que tiemblen... este año vamos a por ellos!


Recogido el dorsal, mi mujer me hace la foto a la salida del Ifema. Nervios, alegria, felicidad, parecia que el domingo iba a ser un buen dia y no nos iba a caer el diluvio del año pasado.


Llegados al hotel, nos damos un p aseo por los alrededores. Luego, por la noche, nos reunimos todos para cenar, el ambiente es estupendo, y pasamos un rato agradable, pero nos acostamos pronto, pues hay que coger fuerzas para la paliza que nos espera mañana.


Despues de cenar, llego a mi habitación, y preparo calzón, camiseta, dorsal y zapatillas. Comienzo a concentrarme en los 42 km que me esperan mañana por la mañana...rezo alguna oración que otra y...¡a dormir! Bueno, a intentar dormir.


Amanece y tras un frugal desayuno, por la mañana marchamos todos a Cibeles, mi mujer y yo llegamos los primeros. Hace un sol esplendido, pero algo de frio. Quedamos con Cipri en Neptuno, pero no lo vemos.  Al poco, llegan Juanjo, Inma, Ana, Fran y Pablo Morales, y mi mujer nos hace la foto que veis. Quedaban 15 minutos para el pistoletazo de salida.


Tras la foto anterior, me da frio,  me coloco de nuevo el chandal  y realizo asi los ultimos ejercios de calentamiento.  ¡Dios santo! la suerte está echada, y cinco minutos despues, ¡Pum! Comienzo  lo que va a ser mi octava Maratón. Paso por la fuente de la Cibeles, le doy un beso a la diosa, y a correr...! Me llevo la camiseta naranja de Juanjo, que me vino de perlas, porque tengo frio, y me la pongo encima de la mia; no le la quitaria hasta el kilometro 6.


Paso por la puerta del Sol. Kilometro 20. Las fuerzas estaban intactas, y yo disfrutaba de la carrera, he tenido muy buenas sensaciones en esta maratón.


Pero Madrid es mucho Madrid...no en vano es la maratón mas dura de España. Llego al kilómetro 32 francamente cansado...¡y aun  me quedan otros 10 km. para terminar...! Enfilo la subida hacia el Retiro, me duelen horrores mis pies y tengo muy sobrecargados los cuadriceps, pero hay que seguir, me acuerdo de Rocky contra las cuerdas, no hay dolor, no hay dolor, animo, hacia adelante... ¡quien te ha dicho a ti que una maraton es cosa facil!  Ademas, nunca se escribió nada de los cobardes,  rememorando en esto a Cervantes, que decia : "que el soldado, más bien parece muerto en la batalla, que vivo en la fuga". Fuerza... y adelante, llego asi al kilometro 41, muy cansado ya,  solo queda un kilometro para la gloria, es la foto de abajo, parece que esto no se va a terminar jamas...!


Y llega la gloria.  Ya dije en mi entrada anterior que la Maraton de Madrid, quizás por ser la mas dura, tiene para mi algo especial,  me emociono de nuevo al llegar a la meta, y culmino una nueva odisea personal más. Esta es la entrada en el retiro, cansado, muy cansado, pero feliz, otra más en el casillero.



Un corredor amigo me hace la foto que veis abajo, mordiendo la medalla, estilo Nadal...apenas puedo andar, pero estoy contento, feliz, dichoso.


Tras el "sustillo" (¿?) y la relajante y reconstituyente ducha en el hotel, nos vamos a comer a un restaurante al lado del Congreso de los Diputados, todos estamos contentos.  A la salida nos hacemos la foto que pueden contemplar vuestras mercedes, al lado de "Daoiz y Velarde", los leones que guardan la entrada del Congreso. Estaban colocados los carteles del 400 aniversario de la muerte de Cervantes. Todos contentos, ha sido un placer vuestra compañía. Nos toca regresar a Jódar.


Pero antes, y justo enfrente del Congreso,   tengo un encuentro inesperado: ¡un mimo, disfrazado de D. Quijote...! No en vano estamos justamente en el 400 aniversario del fallecimiento de Cervantes. Este encuentro me llenó de alegría, no puedo resistir la tentación y me hago una fotografia con mi querido y añorado Alonso Quijano, "el bueno". Me acuerdo de Pedro Ojeda y de la "Olla podrida" que mis amigos de Burgos  gozamos y nos comimos en Ibeas de Juarros (Burgos), donde rematamos esa 1ª Lectura Publica del Quijote que hicimos en su blog  la Acequia.  Un saludo muy cariñoso para Pedro Ojeda y para todos ellos (Myr,  Antonio -de Priego-, Paco Cuesta, Abejita...etc), desde estas lineas.

La foto con D. Quijote fue el magnifico corolario de una Maraton, sufrida (como toda Maraton que se precie), pero gozada  y disfrutada, que no olvidaré.



Datos finales.

Terminar una Maratón completa ya es un logro; pero es que, además, Madrid es una de las Maratones que más  abandonos tiene debido a su dureza. De los más de 15000 corredores/as inscritos/as  en la Maraton, conseguimos terminar la carrera entera  solo 10.359 corredores/as, lo cual supone casi un 30 % de abandonos.

El tiempo del primero (un negro, como siempre,)  fue 2 h 11 min.

El tiempo del  último fue de 6 h 09 min.

(Yo  entre en la general, en el puesto 6336. De los hombres  entré en la Meta del Retiro en el puesto 5.941, de un total de 9.230  que terminamos la Maratón. Mi tiempo fue 4 h 15 m 19 seg. En mi categoria (gente de mi edad), y fiel a mi linea habitual,  entré en el puesto 565 de un total  923 "finishers")

Saludos para todos...!
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24/05/2011

Afrentas

"... ...Por lo que toca a Catón, te dije que no había para qué te congojases, porque ningún sabio puede recibir injuria ni afrenta; y que los dioses nos dieron a Catón por más cierto dechado de un varón sabio, que en los siglos pasados a Ulises o Hércules: porque a éstos llamaron sabios nuestros estoicos por haber sido invictos de los trabajos, despreciadores de los deleites, y vencedores de todos peligros.

Catón no llegó a manos con las fieras, que el seguirlas es de agrestes cazadores, ni persiguió a los monstruos con fuego o hierro, ni vivió en los tiempos en que se pudo creer que se sostuvo el cielo sobre los hombros de un hombre: mas estando ya el mundo en sazón, que desechada la antigua credulidad había llegado a entera astucia, peleó con el soborno y con otros infinitos males; peleó con la hambrienta y ambiciosa codicia de imperar que tenían aquéllos, a quien no parecía suficiente el orbe dividido entre los tres; y sólo Catón estuvo firme contra los vicios de la República, que iba degenerando y cayéndose con su misma grandeza, y en cuanto fue en su mano, la sostuvo, hasta que arrebatado y apartado se le entregó por compañero en la ruina, que mucho tiempo había detenido, muriendo juntos él y la República, por no ser justo se dividiesen; pues ni Catón vivió en muriendo la libertad, ni hubo libertad en muriendo Catón. ¿Piensas tú que a tal varón pudo injuriar el pueblo porque le quitó el gobierno y la garnacha, y porque cubrió de saliva aquella sagrada cabeza? El sabio siempre está seguro, sin que la injuria o la afrenta le puedan hacer ofensa.

Paréceme que veo tu ánimo, y que, encendido en cólera, te aprestas a dar voces, diciendo: 

«Estas cosas son las que desacreditan y quitan la autoridad a vuestra doctrina: prometéis cosas grandes, y tales, que no sólo no se pueden desear, pero ni aun creer. Decís por una parte con razones magníficas que el sabio no puede ser pobre, y tras eso confesáis que suele faltarle esclavo, casa y vestido. Decís que no puede estar loco, y no negáis que puede estar enajenado, y hablar algunas razones poco compuestas, y todo aquello a que la fuerza de la enfermedad le diere audacia. Decís que el sabio no puede ser esclavo, y no negáis que puede ser vendido, y que ha de obedecer a su amo haciendo todos los ministerios serviles; con lo cual, levantando en alto el sobrecejo, venís a caer en lo mismo que los demás, y sólo mudáis los nombres a las cosas. Lo mismo sospecho que sucede en lo que decís, que el sabio no puede recibir injuria ni afrenta; proposición hermosa y magnífica a las primeras apariencias. Mucha diferencia hay en que el sabio no tenga indignación, a que no reciba injuria. Si me decís que la sufrirá con gallardía de ánimo, eso no es cosa particular, antes viene a ser muy vulgar, por ser paciencia que se aprende con la continuación de recibir injurias. Pero si me decís que no puede recibir injuria, y en esto pretendéis decir que nadie puede intentar hacérsela, dígoos que dejando todos mis negocios me hago luego estoico.» 

Yo no determiné adornar al sabio con honores imaginarios de palabras, sino ponerle en tal lugar, donde ninguna injuria se permite. ¿Será esto por ventura porque no hay quien provoque y tiente al sabio? En la naturaleza no hay cosa tan sagrada a quien no acometa algún sacrilegio; pero no por eso dejan de estar en gran altura las divinas, aunque hay quien sin haber de hacer mella en ellas, acomete a ofender la grandeza superior a sus fuerzas.

Yo no llamo invulnerable a lo que se puede herir, sino a lo que no se puede ofender. Daréte con un ejemplo a conocer al sabio. ¿Puédese dudar de que las fuerzas no vencidas son más ciertas que las no experimentadas, pues éstas son dudosas, y las acostumbradas a vencer constituyen una indubitable firmeza? En esta misma forma juzga tú por de mejor calidad al sabio a quien no ofende la injuria, que al que nunca se le hizo. Yo llamaré varón fuerte aquel a quien no rinden las guerras, ni le atemorizan las levantadas armas de su enemigo; y no daré este apellido al que entre perezosos pueblos goza descansado ocio. El sabio es a quien ningunas injurias ofenden; y así no importa que le tiren muchas flechas, porque tiene impenetrable el pecho, al modo que hay muchas piedras cuya dureza no se vence con el hierro; y el diamante ni puede cortarse, herirse ni mellarse, antes rechaza todo lo que voluntariamente se le opone; y al modo que hay algunas cosas que no se consumen con el fuego, antes conservan su vigor y naturaleza en medio de las llamas; y al modo que los altos escollos quebrantan la furia del mar, sin que en ellos se vean indicios de la crueldad con que son azotados de las olas; de esta misma suerte, el ánimo del varón sabio, estando firme y sólido, y prevenido de sus fuerzas, estará seguro de las injurias como las cosas que hemos referido... ..."

Lucio Anneo Séneca. Extractos de su libro: "De la constancia del sabio".

Saludos.

07/02/2011

Del sentimiento trágico de la vida

Lo tengo en mi biblioteca, y asi se llama precisamente: "Del sentimiento tragico de la vida". Autor: Miguel de Unamuno. Una obra maestra de inaplazable lectura.

He de confesar que durante mucho tiempo, cada vez que lo he mirado, he sentido un escalofrio, recordando la epoca en que leí este libro  por primera vez, cuando era joven.  Me dejó un sabor de boca agridulce; y es que hay que saber entender a Unamuno, autor que siempre ha gozado de mis simpatia, la cual se convirtió en admiración cuando conocí su incidente con Millan Astray en la universidad de Salamanca, incidente del que alguna vez os hablé en este blog.

Ahora, mucho después, creo compenderlo bastante mejor, pues los años te  brindan la experiencia necesaria como facilitarte la comprensión de lo que se resiste a tu intelecto de joven.

De modo que, con el ánimo bien dispuesto, me propongo releerlo este verano, con tiempo, veinte años despues de la primera lectura que hizo aquel joven que fuí. Despacio, tranquilamente, sin prisas: gozando de su prosa y, sobre todo, de su mensaje, intentando comprenderlo. ¿Que es nuestra vida al fin y al cabo, sino una eterna lucha por comprender las cosas...?

Y no he podido resistirme. Voy a mi biblioteca, buscaba jurisprudencia y doctrina sobre un determinado aspecto concreto del juicio cambiario, cuando, de pronto lo he visto allí: Lo he cogido: tiene el olor a viejo, un olor caracteristico que a mi me gusta: el del papel que ya tiene años.

Lo abro por la primera pagina y al leer estas razones, lo juro, he sentido un mágico hechizo:

"...Kant reconstruyó con el corazón lo que con la cabeza había abatido. Y es que sabemos, por testimonio de los que le conocieron y por testimonio propio, en sus cartas y manifestaciones privadas, que el hombre Kant, el solterón un sí es no es egoísta, que profesó filosofía en Koenigsberg a fines del siglo de la Enciclopedia y de la diosa Razón, era un hombre muy preocupado del problema. Quiero decir del único verdadero problema vital, del que más a las entrañas nos llega, del problema de nuestro destino individual y personal, de la inmortalidad del alma. El hombre Kant no se resignaba a morir del todo. Y porque no se resignaba a morir del todo, dio el salto aquel, el salto inmortal de una a otra crítica.

Quien lea con atención y sin anteojeras la Crítica de la razón práctica, verá que, en rigor, se deduce en ella la existencia de Dios de la inmortalidad del alma, y no esta de aquella. El imperativo categórico nos lleva a un postulado moral que..."

Mas abajo leo tambien esto:

"Por lo que a mí hace, jamás me entregaré de buen grado, y otorgándole mi confianza, a conductor alguno de pueblos que no esté penetrado de que, al conducir un pueblo, conduce hombres, hombres de carne y hueso, hombres que nacen, sufren, y aunque no quieran morir, mueren; hombres que son fines en sí mismos, no sólo medios; hombres que han de ser lo que son y no otros; hombres, en fin, que buscan eso que llamamos la felicidad. Es inhumano, por ejemplo, sacrificar una generación de hombres a la generación que le sigue, cuando no se tiene sentimiento del destino de los sacrificados. No de su memoria, no de sus nombres, sino de ellos mismos..."

Tengo que dejarlo aquí porque el tiempo me persigue; tocan al timbre, tengo visita, y he de atender.

Definitivamente: creo que voy a disfrutar de su lectura este verano.  Y os animo a que hagais lo propio: en serio, merece la pena.

Saludos.



25/12/2010

Henri-Frédéric Amiel

Se llamaba Henri-Frédéric Amiel (Ginebra, 27 de septiembre de 1821-Ginebra, 11 de mayo de 1881) y era un filósofo y moralista suizo.

Yo solo lo conocía de oidas,  por diversas citas suyas de las que suelen verse por la Red;  pero me parecieron tan sabias que en un momento dado me dio deseo de investigar un poco mas sobre él. De modo que me puse manos a la obra, y leí en la wiki que descendía de una familia hugonote que se trasladó a Suiza después de la revocación del Edicto de Nantes (Decreto firmado el 13 de abril de 1598 por el rey Enrique IV de Francia, que autorizaba la libertad de culto, con ciertos límites, a los protestantes calvinistas).

Huérfano desde temprana edad, Amiel viajó mucho, haciéndose amigo de líderes intelectuales europeos, y estudio especialmente filosofía alemana en Berlín. En 1849 fue designado profesor de estética en la Academia de Ginebra, y en 1854 profesor de Filosofía moral. Estos cargos, conferidos por el partido demócrata, le hicieron perder el apoyo del partido aristocrático, que dominaba casi toda la vida cultural de la ciudad.

Este aislamiento le inspiró un libro por el cual todavía conocen a Amiel, su "Diario Íntimo", que, publicado después de su muerte, obtuvo un gran éxito por toda Europa, despertando la simpatía que el autor no halló en vida. Tambien escribió poesia y  tratados sobre Erasmo de Rotterdam y Madame de Staël.

¡Fijaros!  He descubierto también que Gregorio Marañón escribió un libro sobre el, cuyo titulo era precisamente su apellido: “Amiel”. Creo que lo leeré este verano, promete ser muy interesante.

He aquí algunas de las citas de Henri-Frédéric Amiel.

Cuando mi amigo está infeliz, voy a su encuentro; cuando está feliz, espero que me encuentre.

El hombre se eleva por la inteligencia, pero no es hombre más que por el corazón.

Hacer con soltura lo que es difícil a los demás, he ahí la señal del talento; hacer lo que es imposible al talento, he ahí el signo del genio.

Mira dos veces para ver lo justo. No mires más que una vez para ver lo bello.

¿Qué es un espíritu cultivado? Es el que puede mirar las cosas desde muchos puntos de vista.

El amor es el olvido del yo.

Saludos.

19/12/2010

¡Vanidad, pura vanidad!

""¡Vanidad, pura vanidad!,  ¡Vanidad, pura vanidad! ¡Nada más que vanidad! ¿Qué provecho saca el hombre de todo el esfuerzo que realiza bajo el sol?

Una generación se va y la otra viene, y la tierra siempre permanece. El sol sale y se pone, y se dirige afanosamente hacia el lugar de donde saldrá otra vez. El viento va hacia el sur y gira hacia el norte; va dando vueltas y vueltas, y retorna sobre su curso.

Todos los ríos van al mar y el mar nunca se llena; al mismo lugar donde van los ríos, allí vuelven a ir.

Todas las cosas están gastadas, más de lo que se puede expresar. ¿No se sacia el ojo de ver y el oído no se cansa de escuchar?

Lo que fue, eso mismo será; lo que se hizo, eso mismo se hará: ¡no hay nada nuevo bajo el sol!

Si hay algo de lo que dicen: "Mira, esto sí que es algo nuevo", en realidad, eso mismo ya existió muchísimo antes que nosotros.

No queda el recuerdo de las cosas pasadas, ni quedará el recuerdo de las futuras en aquellos que vendrán después.


... ...

Yo me dije a mí mismo: "Ven, te haré experimentar el placer; goza del bienestar". Pero también esto es vanidad.

De la risa, dije: "No es más que locura", y de la alegría: "¿Para qué sirve?"

Decidí estimular mi carne con el vino, manteniendo la mente lúcida, y dejarme llevar de la insensatez, hasta ver qué les conviene hacer a los hombres bajo el cielo, en los contados días de su vida.

Emprendí grandes obras: me construí mansiones y planté viñedos; me hice jardines y parques, y planté allí toda clase de árboles frutales;

me fabriqué cisternas, para regar el bosque donde crecían los árboles;

compré esclavos y esclavas, y algunos me nacieron en casa; poseí también ganado en abundancia, más que todos mis predecesores en Jerusalén.

Amontoné además plata y oro, y tesoros dignos de reyes y de provincias; me conseguí cantores y cantoras, y muchas mujeres hermosas, que son la delicia de los hombres.

Llegué a ser tan grande, que superé a todos mis predecesores en Jerusalén. Sin embargo, la sabiduría permanecía siempre conmigo.

No negué a mis ojos nada de lo que pedían, ni privé a mi corazón de ningún placer; mi corazón se alegraba de todo mi trabajo, y este era el premio de todo mi esfuerzo.

Pero luego dirigí mi atención a todas las obras que habían hecho mis manos y a todo el esfuerzo que me había empeñado en realizar, y vi que todo es vanidad y correr tras el viento: ¡no se obtiene ningún provecho bajo el sol!

Entonces volví mis ojos hacia la sabiduría, hacia la locura y la insensatez. Porque ¿qué hará el sucesor del rey? Lo mismo que ya se había hecho antes.

Y vi que la sabiduría aventaja a la insensatez, como la luz a las tinieblas: el sabio tiene los ojos bien puestos, mientras que el necio camina en tinieblas. Pero yo sé también que a los dos les espera la misma suerte.

Y me dije a mí mismo: si la suerte del necio será también la mía, ¿para qué, entonces, me hice más sabio? Y pensé que también esto es vanidad.

Porque no perdurará el recuerdo ni del sabio ni del necio: con el paso de los días, todo cae en el  olvido. Así es: ¡el sabio muere igual que el necio!

Y llegué a detestar la vida, porque me da fastidio todo lo que se hace bajo el sol. Sí, todo es vanidad y correr tras el viento. 

... ...

Todo el esfuerzo del hombre va a parar a su boca, pero el deseo no se satisface jamás.

¿En qué aventaja el sabio al necio? ¿Qué ventaja tiene el pobre que sabe enfrentarse con la vida?

Vale más lo que se ve con los ojos que lo que se imagina con el deseo. También esto es vanidad y correr tras el viento.

Lo que existe, ya ha sido llamado por su nombre. Ya se sabe lo que es el hombre, y que él no puede entrar en pleito con aquel que es más fuerte que él.

Donde abundan las palabras, aumenta la vanidad, ¿y qué aprovecha eso al hombre?

Porque, ¿quién sabe lo que es bueno para el hombre en la vida, durante los contados días de su vida fugaz, que él pasa como una sombra? ¿Quién puede, en efecto, indicar al hombre lo que habrá después de él bajo el sol?""

Libro del Eclesiastés. Diversos fragmentos.

Saludos.


11/12/2010

La fuerza del optimismo

La vida te va enseñando a no quejarte de lo que no tiene remedio. A comprenderla y a aceptarla. A aceptar que venimos a este mundo a pasar de vez en cuando buenos ratos, pero también los inevitables sufrimientos y pesares. Y no por mucho llorar o por mucho quejarse se terminan los problemas, que se empeñan en no irse.

El pasado fin de semana, en la comida quijotesca de gratisimo recuerdo, hablaba de esto con Pedro Ojeda, la noche  antes de regresar a mi tierra, paseando por un helado  Burgos. Si,  querido amigo,  asi es:  tenemos que volver a los clásicos, quizás sea una buena manera de reencontarnos con nosotros mismos. Nos perdemos en medio de tanto libro nuevo sobre modernas tecnicas de autoayuda, y no nos damos cuenta de que todo está ya escrito. No os costara ningun trabajo recordar quien escribió esto:

Se marchíta la virtud si no tiene adversario, y se conoce cuán grande es, y las fuerzas que tiene, cuando el sufrimiento muestra su valor. Sábete, pues, que los varones buenos han de hacer lo mismo, sin temer lo áspero y difícil, y sin dar quejas de la fortuna. Atribuyan a bien todo lo que les sucediere; conviértanlo en bien, pues no está la monta en lo que se sufre, sino en el denuedo con que se sufre.

Júzgote por desgraciado si nunca lo fuiste: pasaste la vida sin tener adversario; nadie, ni aun tu mismo, conocerá hasta donde alcanzan tus fuerzas…

Fue Lucio Anneo Seneca. Aparte de mi añorado y querido padre, ya sabeis que considero a Seneca y a  Cervantes, como mis otros dos padres “literario-adoptivos“ , vaya palabrita que me ha salido.

Hay que animarse en medio de las dificultades. Hay una frase anónima que dice esto: “sonríe cuando sufras: llorar es demasiado fácil”. ¡Animo! Que no nos coman los problemas, mejor nos los comemos nosotros a ellos.

Y por supuesto que no somos maquinas insensibles; es humano sufrir y sentir dolor ante las dificultades. Pero afrontar las cosas con ánimo positivo y esperanza, siempre merece la pena. ¿Quereis un consejo de un amigo? Leed a Seneca el proximo verano.

¡Ay, Cornelivs! ¡Cuánto trabajo, lagrimas y tiempo te ha costado  aprender la virtud de la coherencia, a fin de poner en práctica lo que recién acabas de escribir! ¿Verdad? En fin, gracias a los dioses que  lo estás consiguiendo.

Saludos.

07/12/2010

Preguntas

Cada vez que leo a Antonio Machado y en una puesta de sol contemplo “le soleil de mon enfance” siento una indescriptible tristeza, mezclada con la emoción que me produce la belleza de sus versos.

Si, te acostumbras a vivir con ello. Lo aceptas, lo asumes. Cuando llegas a la conclusión (con el debido respeto a toda creencia) de que no existe premio ni castigo futuro, se te caen muchos esquemas, porque no tienes motivos para temer castigo, ni tampoco para esperar premio. Vienes aquí, y un buen dia te vas, y punto. Y con este panorama, tener aún principios morales o éticos se convierte en un verdadero acto de heroísmo; pero actuar conforme a esos principios constituye ya una verdadera epopeya. Si nada te impide cometer el mal, ni nada te impulsa a hacer el bien, ¿por qué eres bueno? ¿Porque lo eres o porque quieres serlo?

Quizas por huir del sufrimiento: llega uno a la conclusión de que dando amor se es mas feliz. Yo estoy completamente convencido de ello.  (Se me quedó esta pregunta en el tintero, Pedro, como tantas otras). De ahi mi admiración, casi adoración, hacia Machado: no actuaba por ansia de gloria o temor de pena: era asi porque era asi, esa savia de bondad salia de el naturalmente, y aunque muchos dicen que no era tan bueno, para mi si lo era. Fijaros en su ultima fotografia, de la que tanto se ha hablado, y que cuelgo en mi entrada de hoy. Salvando las circunstancias históricas en la que dicha foto se tomó, mi humilde opinión es que adivino en la expresión de Machado bondad y desencanto a partes iguales.

Ahora que nadie nos escucha, amigos, os lo confieso: siempre he tratado de seguir su enseñanza en este sentido.

Saludos.

08/11/2010

Ser o no ser

¡Ser, o no ser, es la cuestión!—¿Qué debe
más dignamente optar el alma noble
entre sufrir de la fortuna impía
el porfiador rigor, o rebelarse
contra un mar de desdichas, y afrontándolo
desaparecer con ellas?
Morir, dormir, no despertar más nunca,
poder decir todo acabó; en un sueño
sepultar para siempre los dolores
del corazón, los mil y mil quebrantos
que heredó nuestra carne, ¡quién no ansiara
concluir así! Morir... quedar dormidos...
Dormir... tal vez soñar!—¡Ay! allí hay algo
que detiene al mejor. Cuando del mundo
no percibamos ni un rumor, ¡qué sueños
vendrán en ese sueño de la muerte!
Eso es, eso es lo que hace el infortunio
planta de larga vida.
...
Ser o no ser, ¡la alternativa es esa!
Si es a la luz de la razon mas digno
sufrir los golpes y punzantes dardos
de suerte horrenda, o terminar la lucha
en guerra contra un pielago de males.
Morir; dormir. No mas, y con un sueño
pensar que concluyeron las congojas,
los mil tormentos, de la carne herencia,
debe termino ser apetecido.
Morir; dormir. ¿Dormir? ¡Soñar acaso!
...
Ser o no ser... He ahí el dilema.
¿Qué es mejor para el alma,
sufrir insultos de Fortuna, golpes, dardos,
o levantarse en armas contra el océano del mal,
y oponerse a él y que así cesen? Morir, dormir...
Nada más; y decir así que con un sueño
damos fin a las llagas del corazón
y a todos los males, herencia de la carne,
y decir: ven, consumación, yo te deseo. Morir, dormir,
dormir... ¡Soñar acaso! ¡Qué difícil! Pues en el sueño
de la muerte ¿qué sueños sobrevendrán
cuando despojados de ataduras mortales
encontremos la paz? He ahí la razón
por la que tan longeva llega a ser la desgracia.
...
Ser o no ser, todo el problema es ése
¿qué es más noble al espíritu, sufrir
golpes y dardos de la airada suerte,
o tomar armas contra un mar de angustias
y darles fin luchando?
Morir; dormir; no más; y con un sueño
dar fin a la congoja y sobresaltos
que la carne heredó, consumación
que se ha de desear. Morir, dormir,
dormir, tal vez soñar: ese es el caso:
porque el pensar que sueños trae la muerte
ya desprendidos del mortal estorbo
nos ha de contener. Ese respeto
larga existencia presta a mi fortuna
pues ¿quién sufriera el azotar del mundo
o al opresor, la afrenta del soberbio,
la hiel del huido amor, la tarda ley,
la insolencia del cargo y los desprecios
que al mérito le ofrece el hombre indigno,
cuando por sí se diera su descanso
con un simple estilete? ¿Quién querría
lamentarse y sudar toda una vida,
sin el temor de algo tras la muerte,
esa ignota región de cuyos límites
ninguno vuelve, que turba la mente,
y hace nos soportar los males ciertos
y no volar a otros ignorados?
La conciencia nos vuelve así cobardes
y así el matiz de la resolución
desmaya el suave tinte de la idea
y las empresas de rigor y empeño,
ante el temor, su curso tuercen pronto,
y dejan de tener nombre de acción...

Hamlet.  Breve extracto. William Shakespeare.

Quizás la duda de Hamlet, que en el fondo es nuestra eterna duda, sea algo que inexorablemente ha de acompañarnos a lo largo de toda nuestra vida. Por otro lado, el relativismo y escepticismo de Hamlet siempre ha cuadrado bien con mi caracter, tambien escéptico, y en esto estoy de acuerdo con los sofistas griegos, que decian que nada puede ser percibido sin que medien los sentidos; y como cada individuo siente -y en consecuencia, percibe- las cosas de diferente modo, no hay verdades absolutas, sino tan solo certezas relativas.

Este soliloquio de Hamlet (ayer domingo volví a deleitarme con él) es una auténtica delicatessen para el espiritu.

Saludos.

24/05/2010

Lo dijo él.

Estoy emocionado porque ha vuelto a suceder. Buscando en la red datos para otra entrada (sobre un tema completamente ajeno al que os voy a relatar), me he encontrado con esta auténtica joya literaria cuya existencia yo ignoraba. Este descubrimiento me ha proporcionado un inmenso placer. Se me han puesto los ojos como braseros cuando he comprobado la obra y su autor. ¡Que gusto! Este verano sera objeto de un concienzudo analisis por mi parte.

¿Jugamos? Bien, si os parece, leed estos parrafitos que he entresacado, y al final os indico obra, autor y fecha. ¿De acuerdo? Lo unico que os puedo decir es que es muy antiguo. Espero que os guste. Vamos para allá.

"Al despuntar la aurora, hazte estas consideraciones previas: me encontraré con un indiscreto, un ingrato, un insolente, un mentiroso, un envidioso, un insociable. Todo eso les acontece por ignorancia de los bienes y de los males. Pero yo, que he observado que la naturaleza del bien es lo bello, y que la del mal es lo vergonzoso, y que la naturaleza del pecador mismo es pariente de la mía, porque participa, no de la misma sangre o de la misma semilla, sino de la inteligencia y de una porción de la divinidad, no puedo recibir daño de ninguno de ellos, pues ninguno me cubrirá de vergüenza; ni puedo enfadarme con mi pariente ni odiarle. Pues hemos nacido para colaborar, al igual que los pies, las manos, los párpados, las hileras de dientes, superiores e inferiores. Obrar, pues, como adversarios los unos de los otros es contrario a la naturaleza. Y es actuar como adversario el hecho de manifestar indignación y repulsa.

Esto es todo lo que soy: un poco de carne, un breve hálito vital, y el guía interior. ¡Deja los libros! No te dejes distraer más; no te está permitido. Sino que, en la idea de que eres ya un moribundo, desprecia la carne: sangre y polvo, huesecillos, fino tejido de nervios, de diminutas venas y arterias. Mira también en qué consiste el hálito vital: viento, y no siempre el mismo, pues en todo momento se vomita y de nuevo se succiona. En tercer lugar, pues, te queda el guía interior. Reflexiona así: eres viejo; no consientas por más tiempo que éste sea esclavo, ni que siga aún zarandeado como marioneta por instintos egoístas, ni que se enoje todavía con el destino presente o recele del futuro.

Aunque debieras vivir tres mil años y otras tantas veces diez mil, no obstante recuerda que nadie pierde otra vida que la que vive, ni vive otra que la que pierde. En consecuencia, lo más largo y lo más corto confluyen en un mismo punto. El presente, en efecto, es igual para todos, lo que se pierde es también igual, y lo que se separa es, evidentemente, un simple instante. Luego ni el pasado ni el futuro se podría perder, porque lo que no se tiene, ¿cómo nos lo podría arrebatar alguien? Ten siempre presente, por tanto, esas dos cosas: una, que todo, desde siempre, se presenta de forma igual y describe los mismos círculos, y nada importa que se contemple lo mismo durante cien años, doscientos o un tiempo indefinido; la otra, que el que ha vivido más tiempo y el que morirá más prematuramente, sufren idéntica pérdida. Porque sólo se nos puede privar del presente, puesto que éste sólo posees, y lo que uno no posee, no lo puede perder.

Venera la facultad intelectiva. En ella radica todo, para que no se halle jamás en tu guía interior una opinión inconsecuente con la naturaleza y con la disposición del ser racional. Esta, en efecto, garantiza la ausencia de precipitación, la familiaridad con los hombres y la conformidad con los dioses.

Desecha, pues, todo lo demás y conserva sólo unos pocos preceptos. Y además recuerda que cada uno vive exclusivamente el presente, el instante fugaz. Lo restante, o se ha vivido o es incierto; insignificante es, por tanto, la vida de cada uno, e insignificante también el rinconcillo de la tierra donde vive. Pequeña es asimismo la fama póstuma, incluso la más prolongada, y ésta se da a través de una sucesión de hombrecillos que muy pronto morirán, que ni siquiera se conocen a sí mismos, ni tampoco al que murió tiempo ha..."

"Meditaciones"
Marco Aurelio, 26 de abril de 121 – 17 de marzo de 180.
Emperador de Roma.

Saludos.

09/11/2009

Un romano muy especial.

Estamos en el siglo del estrés, del agobio, de la falta de tiempo, de la inquietud emocional, de la incertidumbre económica y del vértigo existencial, todo sucede demasiado deprisa y muchas veces no tenemos tiempo para pararnos a reflexionar tranquilamente. Nos agobia el futuro, sentimos gran incertidumbre hacia el porvenir, y muchas veces carecemos de brújula que nos señale un buen norte. Pero, por extraño que parezca, estos son viejos problemas, conocidos ya por el ser humano desde hace milenios. El hombre siempre ha huido de la calamidad, del dolor y del sufrimiento. Y se ha preguntado sin cesar el por qué suceden desgracias a hombres buenos o a criaturas inocentes, reputando tales acontecimientos como intrínsecamente injustos, como errores de la naturaleza ó arguyendo otras mil hipótesis.

En nuestra época actual investigamos las posibles rutas hacia la felicidad, y nos parece que lo hemos inventado todo. Pero olvidamos que esas rutas hacia la felicidad o, si se quiere, hacia la paz interior, ya fueron investigadas por los seres humanos de antiguas civilizaciones y, como no, también por el Imperio Romano, hace mas de dos mil años. A poco que nos esmeremos, comprenderemos que solo ha evolucionado la ciencia y el avance tecnológico, pero NO así el corazón humano: los sentimientos que brotan de él siguen siendo los mismos ahora que hace dos mil años.

Y las respuestas que Roma ofreció al mundo fueron tan ingeniosas y tan sabias que, en mi opinión, muchas de esas enseñanzas están de plena actualidad en el S. XXI, y son de obligada lectura para el hombre post-moderno.

¿Cómo se enfrentaban los romanos ante la adversidad? ¿Cómo es que tenían ese carácter tan frio y sereno en medio de las dificultades, como adquirir esa misma presencia de ánimo, esa fortaleza ante la vida y ante las dificultades? ¿Como podian sosegar su ánimo ante los problemas?

Responderé con el aval de un romano excepcional e inmortal, en mi opinión, el mas grande filósofo que Roma ha dado al mundo, y el más brillante de todos los estoicos, que contemplaba la realidad con una mirada muy especial: Lucio Anneo Séneca. Viene de muy antiguo mi devoción por él (y quizás algun dia os cuente el por qué, que todo tiene su causa y su explicación en esta vida). Como veremos, Séneca, que contemplaba la realidad con una mirada muy especial, comprendió muy bien el mundo. Y el mundo de su época no se diferenciaba tanto de nuestro mundo actual.

Séneca ya distinguía entre dos clases de deseos: los naturales necesarios, relacionados con la supervivencia, y los naturales no necesarios, que provienen de la cultura, la política y de la vida social. La satisfacción de los deseos es lo que nos produce placer, sin embargo existen placeres que son completamente vanos y que nos producen un dolor mayor que el placer inicial; estos placeres producen intranquilidad y deben ser evitados por la razón ya que nos alejan de la ataraxia, y la filosofía es una vía hacia la ataraxia, ya que esta es considerada como la tranquilidad espiritual propia del sabio que distingue los deseos naturales de los que no lo son y es capaz de alejarse de aquello que es vano.

Para los estoicos, el objetivo es llegar a la ataraxia, y para ello el camino es la virtud, que consiste principalmente en adecuar los deseos propios a la racionalidad de la naturaleza aprendiendo a diferenciar las cosas que dependen de nosotros de las que no, ya que no tiene ningún sentido preocuparse por las segundas puesto que al hacerlo nos alejamos de la tranquilidad del alma.

También es necesario para encontrar la ataraxia, eliminar los miedos a Dios y la muerte y no quejarse por las inclemencias del destino.

Los Romanos eran valientes, decididos, no tenían miedo a la muerte, caminaban rectos hacia el enemigo con una valentía y un coraje personal individual que hoy, por desgracia, no existe. Por eso, el estoicismo se adaptaba tan bien a su carácter nacional. El estoicismo enseña a echarle valor y arrojo a la vida. Los estoicos defendían que la bondad se basa en el conocimiento y que los hombres verdaderamente sabios son indiferentes a los cambios de fortuna.

La filosofía de Séneca era muy elaborada, de hecho eran ideas muy adelantadas para la época, pues en aquel tiempo de esclavitud, los Estoicos avanzaron la noción de la humanidad universal, una hermandad entre hombres. En una era de opulencia, los estoicos rechazaban la vida ostentosa y preconizaban una vida de absoluto control. Y es que, como decía Séneca, y eso pasa hoy también, desperdiciamos la vida en lujos inconscientes, en la insaciable avaricia o en la cuidadosa diligencia de inútiles trabajos. Muchos se rinden ante la ociosidad o ante los placeres, mientras que a otros les preocupa unicamente la ambición de fortunas ajenas o el llegar a ser rico. Otros son inconstantes y vacilan entre varios pareceres; hay algunos a quienes, no agradándose de ocupación alguna que dirija su carrera, la muerte les sobreviene por sorpresa.

Dos mil años después, Séneca nos sigue enseñando la sensatez, la tranquilidad del animo, lo cual es una virtud encomiable.

Leer a Séneca es un verdadero bálsamo. Sus enseñanzas estoicas son una autentica delicia, una "delicatesen" para el alma. Sus textos parecen tan actuales que pensaremos que es imposible que esas razones se hayan escrito hace dos mil años. En concreto, sus Tratados Morales, también conocidos como Los siete libros de la sabiduría, contienen el compendio de su pensamiento, y nos aportan paz, sosiego y tranquilidad de ánimo.

Son siete libritos. Sus títulos lo dicen todo:

De la divina providencia
De la vida bienaventurada
De la tranquilidad del ánimo
De la constancia del sabio
De la brevedad de la vida
De la consolación
De la pobreza

Escuchemos algunas breves razones del primero de ellos.

Entre muchas magníficas sentencias de nuestro Demetrio hay ésta, que es en mí fresca, porque resuena aún en mis oídos. «Para mí, decía, ninguno me parece más infeliz que aquel a quien jamás sucedió cosa adversa»; porque a este nunca se le permitió hacer experiencia de sí, habiéndole sucedido siempre todas las cosas conforme a su deseo, y muchas aun antes de desearlas.

Mal concepto hicieron los dioses de éste; le tuvieron por indigno de que alguna vez pudiese vencer a la fortuna, porque ella huye de todos los flojos, diciendo: «¿Para qué he de tener yo a éste por contrario? Inmediatamente rendirá las armas; para con él no es necesaria toda mi potencia; con sólo una ligera amenaza huirá; no tiene valor para esperar mi vista; búsquese otro con quien pueda yo venir a las manos, porque me desdeño encontrarme con hombre que está pronto a dejarse vencer.»


El gladiador tiene por deshonra el salir a la pelea con el que le es inferior, porque sabe que no es gloria vencer al que sin peligro se vence. Lo mismo hace la fortuna, la cual busca los más fuertes y que le sean iguales: a los otros déjalos con fastidio: al más erguido y contumaz acomete, poniendo contra él toda su fuerza.

Las cosas prósperas suceden a la plebe y a los ingenios viles: y al contrario, las calamidades y terrores, y la esclavitud de los mortales, son propios del varón grande. El vivir siempre en felicidad, y el pasar la vida sin algún remordimiento de ánimo, es ignorar una parte de la naturaleza.

En cuanto a la fortaleza de carácter, Séneca nos enseña a tener valor ante la vida, sin acobardarnos.

¿Eres grande varón? ¿De dónde me consta, si no te ha dado la fortuna ocasión con que ostentar tu virtud? Viniste a los juegos Olímpicos y en ellos no tuviste competidor: llevarás la corona olímpica, pero no la victoria. No te doy el parabién como a varón fuerte: te lo doy como al que alcanzó el consulado o el corregimiento con que quedas acrecentado. Lo mismo puedo decir al varón bueno, si algún dificultoso caso no le dio ocasión en que poder demostrar la valentía de su ánimo. Te juzgo por desgraciado si nunca lo fuiste: pasaste la vida sin tener contrario; nadie (ni aun tú mismo) conocerá hasta dónde alcanzan tus fuerzas; porque para tener noticia de sí es necesaria alguna prueba, pues nadie alcanza a conocer lo que puede sino es probándolo.

Sobre el despego a los bienes y la aceptación de nuestro destino, nos dice lo siguiente:

El mejor medio de que Dios usa para desacreditar las cosas deseadas es darlas a los malos y negarlas a los buenos. Bien está eso; pero parece cosa injusta que el varón bueno sea debilitado, herido y maltratado, y que los malos anden libres y afeminados. Si eso dices, también seria cosa injusta que los varones fuertes tomen las armas, y que pasen las noches en la campaña, asistiendo en el batallón con las heridas atadas, y que mientras estén sosegados y seguros en la ciudad los eunucos que profesan deshonestidad. El trabajo cita a los buenos, y el Senado suele estar todo el día en consejo, cuando en el mismo tiempo el hombre más vil deleita su ocio en el campo, o está encerrado en el bodegón, o gasta el tiempo en algún liviano paseo. Lo mismo, pues, sucede en esta gran República del mundo, en que los varones buenos trabajan y se ocupan, y sin ser forzados siguen voluntariamente a la fortuna, igualando con ella los pasos, y si supieran a donde los encaminaba, se le adelantaran.

Dos mil años han transcurrido desde que Lucio Anneo Seneca escribiera las anteriores razones. Parece mentira, pero asi es. Y escribió muchísimo más.

Leyéndolo, no puedo dejar de pensar en él como en un ciudadano de nuestra época, que por arte de magia vivió hace dos mil años en la antigua y eterna Roma.

Saludos

06/07/2009

De Borges. Para los amigos.

Reconozco humildemente que ignoraba la existencia de esta obra de arte que quiero compartir hoy con todos vosotros. Muchos/as seguro que ya lo conoceréis. Repito, yo no, hasta el pasado viernes, en el que uno de vosotros me lo mandó por email. Me impactó profundamente, me llegó al corazón.

Yo siempre habia deseado definir la amistad, la buena, profunda, pura y sencilla amistad, el amor de amigo/a, con una definición que mereciera la pena. Ahora descubro que Borges, auténtico y genuino genio de genios, ya se me habia adelantado (1) definiendo esa maravillosa realidad con las bellas palabras y sublimes razonamientos que veremos en el poema que a continuación transcribo. Agradezco cuan sinceramente puedo a mi remitente el detalle de enviármelo. Hoy yo, a mi vez, se lo devuelvo con todo mi cariño.

Que deciros de Borges... los que conoceis mi Blog y me seguis, ya sabeis mi trayectoria: me gusta todo de él, pero es tan amplia su obra que se necesitaria toda una vida para profundizarla. Lo unico que puedo hacer es expresar por enésima vez mi admiración hacia el maestro.

Deseo compartir este poema con todos vosotros. Os lo dedico a todos y a todas.

Dice así:

No puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida,
ni tengo respuestas para tus dudas o temores…
Pero puedo escucharte y compartirlo contigo.
No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro.
Pero cuando me necesites estaré junto a ti.
No puedo evitar que tropieces.
Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas.
Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos.
Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.
No juzgo las decisiones que tomes en la vida.
Me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo pides.
No puedo trazarte límites dentro de los cuales debes actuar,
Pero si te ofrezco ese espacio necesario para crecer.
No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te parta el corazón,
Pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.
No puedo decirte quien eres ni quien deberías ser.
Solamente puedo amarte como eres y ser tu amigo.
En estos días pensé en mis amigos y amigas,
y entre ellos apareciste tú.
No estabas arriba, ni abajo ni en medio .
No encabezabas ni concluías la lista.
No eras el número uno ni el número final.
Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero,
el segundo o el tercero de tu lista.
Basta que me quieras como amigo.
Gracias por serlo.
"

Salud, maestro Borges. Allá donde estés...

Saludos.

(1) P.D. Colgué esta entrada a las 10,06 horas. Ahora, cuando son las 11,41 horas, me apresuro a comunicaros que nuestra amiga Susana, autora del Blog La Cueva de Susana, argentina de nacionalidad y profunda conocedora de la obra de mi admirado Borges, me informa de que esta composición NO es de Jorge Luis Borges, sino que se trata de uno de los apocrifos que esta circulando actualmente por Internet.

Lo hago constar asi, y le agradezco la información, al tiempo que le mando un abrazo.

No obstante, dejaré la entrada tal y como está; pues el hecho de que esa poesia no sea de Borges no le quita ni un apice de su belleza; ni tampoco disminuye (sino todo lo contrario) mi adrmiración por el maestro Borges.

Os ofrezco la poesia a todos, con el mismo cariño.

Reitero mis saludos.


22/06/2009

Perlas de Sabiduria (III)

Nació en París el 21 de Noviembre de 1694. Se llamaba François Marie Arouet, pero pasó a la historia por el seudónimo que el se dio a si mismo: Voltaire. Fue uno de los intelectuales franceses más polifacéticos e importantes del Siglo de las Luces. Después de la antigua Roma, es la epoca de la historia que más me gusta: la ilustración, el siglo de las luces, de la razón, de la investigación y del nacimiento del pensamiento racional.

En 1731 Voltaire ya apuntó las ideas fundamentales de lo que luego seria su obra mas famosa: Cartas Filosóficas, de 1.734, donde propugna una radical defensa de la tolerancia religiosa y la libertad ideológica, tomando como modelo la permisividad inglesa, y acusa al cristianismo de ser la raíz de todo fanatismo dogmático. ¡Cualquiera diria que ya han pasado mas de doscientos cincuenta años! Estas afirmaciones le acarrearían muchos problemas, ante lo que se refugió en el castillo de Madame Châtelet.

Es un placer leerlo, os lo aconsejo. Yo tuve la inmensa suerte de leerlo muy joven; ahora estoy repasando alguna de sus obras. Siempre me ha fascinado la vida y sobre todo la obra de Voltaire, una de cuyas frases figura como cabecera de mi blog (“No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”). Dos obras suyas me han impactado especialmente: “Candido, o el optimismo”, y “Tratado sobre la tolerancia”. Las reflexiones del joven Cándido me hicieron disfrutar la primera vez que las leí; ahora me hacen meditar y literalmente hablando: disfrutar. Os invito a comprobarlo.

Voltaire pasó a la historia como un símbolo del enciclopedismo y de las modernas ideas ilustradas que propugnaban la libertad de pensamiento, la tolerancia y la justicia como instrumentos superadores de la ignorancia, del dogmatismo, de las supersticiones de toda índole, y del oscurantismo ideológico y académico.

Yo creo que es estupendo y hasta necesario repasar lo bueno de vez en cuando, para que no se nos olvide. Estas son algunas de sus frases:

Nadie se da la muerte en un exceso de razón.

La pasión de dominar es la más terrible de todas las enfermedades del espíritu humano.

Lo maravilloso de la guerra es que cada jefe de asesinos hace bendecir sus banderas e invocar solemnemente a Dios antes de lanzarse a exterminar a su prójimo.

Sólo es inmensamente rico aquel que sabe limitar sus deseos.

Azar es una palabra vacía de sentido, nada puede existir sin causa.

Siempre hay alguien tan inteligente que aprende de la experiencia de los demás.

Todo les sale bien a las personas de cáracter dulce y alegre.


Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero.

La civilización no suprimió la barbarie; la perfeccionó e hizo más cruel y bárbara.

Una de las supersticiones del ser humano es creer que la virginidad es una virtud.

Cambia de placeres, pero no cambies de amigos.


Una colección de pensamientos debe ser una farmacia donde se encuentra remedio a todos los males.


La esperanza es una virtud cristiana que consiste en despreciar todas las miserables cosas de este mundo en espera de disfrutar, en un país desconocido, deleites ignorados que los curas nos prometen a cambio de nuestro dinero.

Es peligroso tener razón cuando el gobierno está equivocado.


Aquel que es demasiado pequeño tiene un orgullo grande.


Lo que llamamos casualidad no es ni puede ser sino la causa ignorada de un efecto desconocido.


El verdadero valor consiste en saber sufrir.


Decimos una necedad y a fuerza de repetirla acabamos creyéndola.


Si alguna vez, ve saltar por la ventana a un banquero suizo, salte detrás. Seguro que hay algo que ganar.


Quien no tiene toda la inteligencia de su edad, tiene toda su desgracia.

Saludos

23/04/2009

Una curiosidad saciada.

Uno de los Consejos que D. Quijote da a Sancho cuando va a gobernar la Insula Barataria, es este:

“…has de poner los ojos en quién eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey…”

¿Rana que quiso igualarse con el buey? ¿Que quiere decir? Por desidia, por dejadez, o por falta de tiempo, el caso es que no habia indagado nunca sobre el tema. Pero esta mañana, afortundamente, me he decidido a saciar mi curiosidad, y lo he conseguido. He de reconocer que me he quedado a gusto. Y además me he llevado una agradable sorpresa, pues todo viene de Gayo Julio Fedro (15 a.C.-55 d.C.), escritor romano de Fábulas que vivió en mi añorada Roma en su epoca dorada. Aunque era esclavo, recibió una esmerada educación desde joven (sobre todo en latín, puesto que su lengua natal era el griego). Esto hace suponer a los críticos que fue llevado a Roma siendo todavía niño y que allí entró a formar parte del grupo de esclavos de Augusto, del que luego fue liberto. Este dato se encuentra en el título del principal manuscrito de Fedro (Codex Pithoeanus, del siglo IX), que lo presenta como "liberto de Augusto".

Bajo el gobierno de Tiberio se ganó la enemistad del poderoso ministro Sejano, quien le acusó de haber hecho maliciosas alusiones personales tras la máscara anónima de los animales de sus dos primeros libros de fábulas. Fue condenado por ese supuesto delito y cayó en desgracia. Su estado de absoluta precariedad económica lo llevó a pedir el apoyo de libertos ricos e influyentes como Eutico y Particulón, a quienes dedicó dos de sus libros. Escribió sus tres últimas obras ya mayor y vivió hasta la época del emperador Claudio (41- 54 a.C.) o, en todo caso, del emperador Nerón (54- 58 a. C), si bien se ignora el año exacto.

De Fedro se conserva más de un centenar de fábulas en verso (122 aproximadamente), agrupadas en cinco libros. ¡Como no me va a gustar la antigua Roma...! Si es que fue una civilización que dió tantas cosas...es increible. Hasta fabulistas.

Y hoy que celebramos el dia del Libro, que mejor que hacerlo repasando libros antiguos e historias que se escribieron hace dos mil años. Me apasiona. Es un placer para mí encontrarme con la versión original en latin que, por supuesto, traduzco al español. La fábula de Fedro, que luego Cervantes recogería 1.600 años después, nos da a entender de modo metafórico la importancia de conocernos, estimar y desarrollar nuestra propia identidad, sin deslumbrarnos ante tantos modelos que nos entrega nuestro entorno social. Puede que algunos politicos debieran de leerse esta fábula. Este es el texto, en latin y español, que quizás Cervantes leyese también.


In prato quondam rana conpexit bovem
et tacta invidia tantae magnitudinis
rugossam inflauit pellem; tum natus suos
interrogauit an bove esse latior.
Illi negarunt.
Rursus intendit cutem maiore nisu,
et simili quaesavit modo, quis maior esset.
Illi dixerunt bovem.
Novissime indignata dum vult validus
inflare se, rupto iacuit corpore.
Inops potentem dum vult imitari perit.

Una vez una rana observó a un buey en el prado
y tocada por la envidia de tanta magnitud
infló su rugosa piel; entonces interrogó a sus hijos
si era más ancha que el buey.
Ellos lo negaron.
De nuevo extendió la piel con mayor esfuerzo,
y preguntó de modo similar, quién sería mayor.
Ellos dijeron, el buey.
Por último, indignada mientras quiere más vigorosamente
inflarse, yace con el cuerpo roto.
El pequeño perece cuando quiere imitar al poderoso.

Saludos.

18/04/2009

El mayor asesinato cultural de la historia.

Tarde de sábado, desapacible y lluviosa. Decido no salir de casa. Me apetece escribir algo sobre la Biblioteca de Alejandría, pues llevo mucho tiempo pensando en hacer una entrada sobre dicha Biblioteca. Y no puedo dejar de sentir pena: la barbarie y la intolerancia destruyeron, como veremos enseguida, el mayor templo del saber que el mundo antiguo conoció.

Desde siempre, este luctuoso suceso ha sido uno de los acontecimientos históricos que más me ha impresionado y entristecido: siempre es causa de pena la muerte del conocimiento y del saber a manos de la intolerancia. Situada en la ciudad de Alejandría, se cree que fue creada a comienzos del Siglo III a.C. por Ptolomeo I Sóter, y que llegó a albergar hasta 700.000 volúmenes, e incluso pudo alcanzar los 900.000 volúmenes cuando Marco Antonio ofreció 200.000 volumenes a Cleopatra, traidos desde la Biblioteca de Pérgamo.

El fin de esta Biblioteca fue una gravisima perdida y además irreparable: el mundo occidental se vio sumergido en una oscuridad cultural intolerable e indescriptiblemente triste. Culturalmente hablando, el final de la Biblioteca fue una terrible tragedia, pues, junto con otras causas, dejó al mundo del saber en una completa –y lamentable- oscuridad que sumergió a Europa en la ignorancia, en la superstición y en la barbarie de la Edad Media.

Y el caso es que el fin de la Biblioteca de Alejandría no deja de ser un misterio. Algunos autores atribuyen erróneamente el final de la Biblioteca al ataque de Julio Cesar, en su guerra de persecución contra Pompeyo, pero parece que según Seneca solo se vieron afectados unos 40.000 volumenes. Pero después del desastroso incendio, la muerte de César y del ascenso de Augusto, Cleopatra VII se refugió en la ciudad de Tarso (en la actual Turquía) junto con Marco Antonio. Parece que fue entonces cuando el triunviro le ofreció los 200.000 manuscritos traídos desde la Biblioteca de Pergamo, que Cleopatra depositó en la biblioteca como compensación por cualquier posible pérdida.

La existencia de la Biblioteca tras su supuesta destrucción queda confirmada por una inscripción hallada a principios del siglo XX, dedicada a Tiberio Claudio Balbilo. Balbilo desempeñaba un cargo «supra Museum et ab Alexandrina bibliotheca» combinando la dirección del Museo y las bibliotecas como si se tratara de una academia.

Tras una serie de graves conflictos que afectaron a la Biblioteca en el Siglo II y III, llegamos al Siglo IV. La suerte del mayor templo del saber del mundo antiguo estaba echada. Parece que a finales del Siglo IV, el emperador Teodosio el Grande, en respuesta a una petición del patriarca de Alejandría, envió una sentencia de destrucción contra el paganismo en Egipto: en el año 391, el patriarca Teófilo de Alejandría demolió el Serapeo al frente de una muchedumbre fanática y sobre sus restos se edificó un templo cristiano. Parece que es en este momento cuando la Biblioteca-hija del Serapeo fue saqueada y desperdigada o destruida. El historiador romano Sócrates de Constantinopla proporciona el relato de la destrucción en el libro V de su Historia ecclesiastica, escrita alrededor del año 440: “A petición de Teófilo, obispo de Alejandría, el emperador publicó una orden para demoler los templos paganos en esa ciudad, ordenando también que debía ser puesto en ejecución bajo la dirección de Teófilo. Aprovechando la oportunidad, Teófilo se esforzó al máximo para exponer los misterios paganos al desprecio público. Y para comenzar ordenó que el Mithreum fuese limpiado y se exhibiesen los símbolos de sus sangrientos misterios, que caricaturizó en público. Luego destruyó el Serapeum, que también mostró lleno de supersticiones extravagantes, e hizo arrastrar el falo de Priapo por el foro. Así acabaron esos disturbios, con el gobernador de Alejandría, y el comandante en jefe de las tropas de Egipto ayudando a Teófilo a demoler los templos paganos”

Aproximadamente en el año 416, el teólogo e historiador hispanorromano Paulo Orosio vio con mucha tristeza los restos de la biblioteca del Serapeo, confirmando que «sus armarios vacíos... fueron saqueados por hombres de nuestro tiempo».

En la epoca arabe, se destruyeron los pocos restos que quedaban. El cronista y pensador Ibn al-Kifti, afirmó en la Crónica de los sabios que Amr se entrevistó con el comentarista Juan Filópono, quien le pidió tomar una decisión sobre el futuro de los libros de la Biblioteca debido a que las actividades de este lugar estaban momentáneamente suspendidas. Amr no se atrevió a responder, y prefirió enviar otra misiva al califa, pidiendo instrucciones. La epístola tardó más de treinta días en llegar a las manos del polémico Omar, quien estaba ocupado para ese entonces en sus conquistas y en la redacción escrita del Corán. Pasados treinta días más, Amr recibió la respuesta través de un mensajero y leyó a Filópono la decisión de Omar: “Con relación a los libros que mencionas, aquí está mi respuesta. Si los libros contienen la misma doctrina del Corán, no sirven para nada porque repiten; si los libros no están de acuerdo con la doctrina del Corán, no tiene caso conservarlos.” Amr lamentó este criterio, pero fue obediente, según el historiador Abd al-Latif, y no vaciló en cumplir la orden recibida, con lo que la biblioteca de Alejandría fue incendiada y totalmente destruida. Fuente: WIKIPEDIA.

Os dejo estos cuatro videos con los cuales realmente he disfrutado esta tarde, con la esperanza de que, si lo deseais, paseis un agradable rato y que sean de vuestro agrado. (Silenciad el ipod de la musica para oirlos bien).













Saludos.

03/04/2009

Ultimo discurso y muerte de Sócrates.

Todo el mundo conoce, hasta la saciedad, la famosa frase de Sócrates: “Solo se que no se nada”. Pero pocos profundizan en esta frase, que a mi modo de ver constituye una de las frases más famosas (y ciertas) de toda la historia de la filosofia. A Sócrates lo conocemos por Platón, el cual nació en Atenas en el año 427 a.C. Fué seguidor de Sócrates del que recibió lecciones durante ocho años, y que escribió la "Apologia de Sócrates (haced click)". Una pequeña obra que constituye una auténtica joya, de inaplazable e imprescindible lectura.

En este Discurso, que eso precisamente significa "apología", Sócrates nos cuenta cómo comenzó su desgracia, ganandose la enemistad de tantos grupos de la sociedad ateniense. Comenzó cuando Querofonte, amigo suyo, preguntó al Oráculo de Delfos si había alguien más sabio que Sócrates, a lo que la pitonisa respondió que no. Sócrates, sorprendido, buscó la razón en la que se basaba el dios para decir tal cosa, ya que él no se consideraba más sabio que ningún otro hombre. Sin embargo según iba conociendo e interrogando a políticos, oradores, poetas y artesanos que se decían sabios deducía que no sabían tanto como ellos creian, y se lo hacía ver, con lo que empezó a enemistarse con todos ellos. Así llego a la conclusión de que él no sabía nada ni creía saber algo, y al no creer que sabía lo que no sabía, es un poco mas sabio.

Esto fue lo que le dio a entender el Oráculo, “La sabiduría humana es escasa o, más bien, nula”, es decir, “el más sabio de los hombres es el que reconoce, como hace Sócrates, que su sabiduría no tiene valor alguno”.

Ante el Tribunal, Sócrates se defiendió valientemente de todas las acusaciones, pero al final lo condenaron. La ignorancia condena a la sabiduría, escena que no ha hecho sino repetirse a lo largo de la historia. Sócrates no le tiene miedo a la muerte, y prefiere morir a resignarse a escapar y vivir sin poder continuar mostrando a la gente cómo la mejor manera de aprender es reconocer la ignorancia, la ausencia de saber, la insignificancia del saber humano.

De la lectura pausada de la obra de Sócrates se desprende que para poder aprender hay que reconocer no saber “yo solo sé que no sé nada”. Si uno va por delante creyendo que es más inteligente que los demás, creyéndose que ya lo sabe todo y no se abre al saber que le puede proporcionar el prójimo tiene un gravísimo problema: esta cerrado en su propia ignorancia. En el fondo, como defendía Sócrates, los realmente sabios son aquellos que reconocen no saber lo que no saben, quienes no van por ahí diciendo ser sabios, que no se enojan cuando otro puede demostrar la escasez de su sabiduría. La sabiduría se encuentra en reconocer la ignorancia de uno mismo y estar dispuesto a aprender de otro. Además, esos presuntos “sabios” tienen otro problema colateral: la gente se rie de ellos. Recuerdo aquel famoso estudiante, caso real, que vino del Colegio presumiendo de que ya se sabia "todas " las matemáticas. Todos se asombraban. Hasta que una vez, uno le preguntó: "Bueno, si es cierto eso sabrás lo que es una integral". El "sabio" respondió: "No, eso no son matematicas" (!)

Cada vez que aprendemos algo nuevo, más cuenta nos damos de que no sabemos nada, que el saber es infinito. Tambien en materia religiosa criticaba a los sacerdotes o creyentes que decian saberlo todo sobre los dioses. Sócrates partia de la base de que los dioses, de existir, serian infinitos e inmortales, siendo impotente la mente humana, finita, para abarcar tanto conocimiento infinito; y criticaba a los que decian “saberlo todo” sobre los dioses, arrastrando a las masas ignorantes, cuando lo cierto es que no sabian nada en absoluto. El mismo lo dijo: “Si fuésemos razonables, Hermógenes, confesariamos que nada sabemos acerca de los dioses, ni de sus personas, ni de sus nombres" .

En cuanto a su gloriosa muerte, leamos a Platón, que nos lo cuenta en su obra "Fedon". Sócrates ha de beberse el veneno, a fin de morir. He quí un breve extracto:

"—¡Qué hombre tan amable! Durante todo el tiempo que he pasado aquí vino a verme, charló de vez en cuando conmigo y fue el mejor de los hombres. Y ahora ¡qué noblemente me llora! Así que, hagámosle caso, Critón, y que traiga alguno el veneno, si es que está triturado. Y si no, que lo triture nuestro hombre.

—Pero, Sócrates —le dijo Critón—, el sol, según creo, está todavía sobre las montañas y aún no se ha puesto. Y me consta, además, que ha habido otros que lo han tomado mucho después de haberles sido comunicada la orden y tras haber comido y bebido a placer, y algunos, incluso, tras haber tenido contacto con aquellos que deseaban. Ea, pues, no te apresures, que todavía hay tiempo.

—Es natural que obren así, Critón —repuso Sócrates—, ésos que tú dices, pues creen sacar provecho al hacer eso. Pero también es natural que yo no lo haga, porque no creo que saque otro provecho, al beberlo un poco después, que el de incurrir en ridículo conmigo mismo, mostrándome ansioso y avaro de la vida cuando ya no me queda ni una brizna. Anda, obedéceme —terminó— y haz como te digo.

Al oírle, Critón hizo una señal con la cabeza a un esclavo que estaba a su lado. Salió éste y, después de un largo rato, regresó con el que debía darle el veneno, que traía triturado en una copa. Al verle, Sócrates le preguntó:

—Y bien, buen hombre, tú que entiendes de estas cosas, ¿qué debo hacer?

—Nada más que beberlo y pasearte —le respondió— hasta que se te pongan las piernas pesadas, y luego tumbarte. Así hará su efecto.

Y, a la vez que dijo esto, tendió la copa a Sócrates.

Tomola éste con gran tranquilidad, sin el más leve temblor y sin alterarse en lo más mínimo ni en su color ni en su semblante, miró al individuo de frente, según tenía por costumbre, y le dijo:

—¿Qué dices de esta bebida con respecto a hacer una libación a alguna divinidad? ¿Se puede o no?

—Tan sólo trituramos, Sócrates —le respondió—, la cantidad que juzgamos precisa para beber.

—Me doy cuenta —contestó—. Pero al menos es posible, y también se debe, suplicar a los dioses que resulte feliz mi emigración de aquí a allá. Esto es lo que suplico: ¡que así sea!

Y después de decir estas palabras, lo bebió, conteniendo la respiración, sin repugnancia y sin dificultad.

Hasta este momento la mayor parte de nosotros fue bastante capaz de contener el llanto; pero cuando le vimos beber y cómo lo había bebido, ya no pudimos contenernos. A mí también, y contra mi voluntad, caíanme las lágrimas a raudales, de tal manera que, cubriéndome el rostro, lloré por mí mismo, pues ciertamente no era por aquél por quien lloraba, sino por mi propia desventura, al haber sido privado de tal amigo. Critón, como aun antes que yo no había sido capaz de contener las lágrimas, se había levantado. Y Apolodoro, que ya con anterioridad no había cesado un momento de llorar, rompió a gemir entonces, entre lágrimas y demostraciones de indignación, de tal forma que no hubo nadie de los presentes, con excepción del propio Sócrates, a quien no conmoviera.

Pero entonces nos dijo:

—¿Qué hacéis, hombres extraños? Si mandé afuera a las mujeres fue por esto en especial, para que no importunasen de ese modo, pues tengo oído que se debe morir entre palabras de buen augurio. Ea, pues, estad tranquilos y mostraos fuertes.

Y, al oírle nosotros, sentimos vergüenza y contuvimos el llanto. Él, por su parte, después de haberse paseado, cuando dijo que se le ponían pesadas las piernas, se acostó boca arriba, pues así se lo había aconsejado el hombre. Al mismo tiempo, el que le había dado el veneno le cogió los pies y las piernas y se los observaba a intervalos. Luego, le apretó fuertemente el pie y le preguntó si lo sentía. Sócrates dijo que no. A continuación hizo lo mismo con las piernas y, yendo subiendo de este modo, nos mostró que se iba enfriando y quedándose rígido. Y siguiole tocando y nos dijo que cuando le llegara al corazón se moriría.

Tenía ya casi fría la región del vientre cuando, descubriendo su rostro —pues se lo había cubierto—, dijo éstas, que fueron sus últimas palabras:

—Oh, Critón, debemos un gallo a Asclepio. Pagad la deuda y no la paséis por alto.

—Descuida, que así se hará —le respondió Critón—. Mira si tienes que decir algo más.

A esta pregunta de Critón ya no contestó, sino que, al cabo de un rato, tuvo un estremecimiento y el hombre le descubrió: tenía la mirada inmóvil. Al verlo, Critón le cerró la boca y los ojos.

Así fue el fin de nuestro amigo, de un varón que, como podríamos afirmar, fue el mejor, a más de ser el más sensato y justo de los hombres de su tiempo que tratamos."

Saludos.