Alberto Roberti era Concejal del PJ de Avellaneda, cuando le exigió al entonces Intendente, Baldomero Cacho Álvarez de Olivera, que incluyera a su esposa en un lugar espectante de la lista de candidatos a Concejales. Corría el año 2007 y el bueno de Cacho, que había sido indultado por el kirchnerismo, enfrentaría en las elecciones municipales a José Alessi, un kirchnerista de la primera hora. La parada parecía brava, y por eso Cacho quería garantizar una lista de Concejales con lo mejorcito que tenía dentro de su gestión. Obviamente, la esposa de Roberti no calificaba como tal, porque hasta ese entonces él único mérito que ostentaba era ese: ser la esposa de su marido. Enojado por no poderle cumplir el capricho a su señora esposa, Roberti decidió pegar el portazo y empezar a despotricar contra Cacho Álvarez y su gobierno, y se pasó a las filas de Alessi, cuya candidatura contaba con el apoyo del Sindicato de Trabajadores Municipales, del ladriprogresista Laborde, y de las inefables Lie...