Y sí, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, uno de los grandes centros urbanos cuyo electorado volatil y sofisticado (!) le es esquivo al kirchnerismo, le puede quemar el bocho a cualquiera. Resulta que un dirigente joven, liberal de izquierda, ponele ( por favor compañeros, seamos buenos y utilicemos categorías políticas serias ), viene desarrollando una lenta pero promisoria carrera política en la Provincia de Buenos Aires, con un discurso medio berretón, cierto, pero promisoria al fin... y de repente ¡pum! , de golpe y porrazo se ve obligado a tener que armar un Partido en la Ciudad. Y está bien, porque el tipo ve que puede dar pelea en ese distrito, porque su imagen "da bien" entre los sectores medios urbanos de alto NES y bajo pago de impuesto a las ganancias. El problema es que nuestro héroe, que viene del conurbano y sabe lo que significa tener que administrar un territorio con muchos pobres, gente violenta, maleducada, morochos y todo eso, llega a la Ciudad y despliega ...