El asesinato de Mariano Ferreyra puso (por fin) en el candelero, la situación que atraviesan miles de jóvenes en el Gran Buenos Aires y el resto del país: la tercerización laboral. Como muchos de los lectores de este blog, quien escribe estas líneas también fue un trabajador tercerizado: trabajé durante un año y medio en una empresa que le brindaba servicios de logística a una Secretaría de Estado, así que por las dudas aclaro, no me lo contó ningún dirigente de un Partido de Izquierda. Lo viví en carne propia. Como cuenta Artemio en este post, la tercerización es una hija dilecta de la flexibiliación laboral, aprobada en su momento con la tristemente célebre ley banelco . La vida laboral de un tercerizado es terrible, solo superada, y hasta por ahí nomás, por el trabajador en negro. Un tercerizado cuenta con algunos "derechos", que comparados con las condiciones de trabajo que tiene un laburante "de planta", son un chiste. Mal pagos, sin derecho a pedir licencia...