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domingo, 5 de abril de 2015

Cicatriz - Sara Mesa

Cicatriz es el título de la última novela de la escritora madrileña, pero afincada desde niña en Sevilla, Sara Mesa. Autora de dos grandes libros de relatos como son La sobriedad del galápago y No es fácil ser verde; y de tres novelas: El trepanador de cerebros; Un incendio invisible y Cuatro por cuatro, novela finalista del Premio Herralde y que le valió el reconocimiento, aparte de la crítica, de un buen puñado de lectores nuevos.

Cicatriz es una novela epistolar del siglo XXI, es decir, que en lugar de misivas lo que se intercambian estos dos protagonistas son emails. Él es Knut Hamsun, ese es su seudónimo en el foro literario de Internet donde conoce a Sonia. Hamsun es un tipo apartado de la sociedad por voluntad propia, ni se adapta ni se quiere adaptar a ella. Es un gran orador y es capaz de conversar de cualquier tema dándole un punto de vista solemne y filosófico. Sonia, por el contrario, es una treintañera absorbida plenamente por la sociedad actual; trabajo mediocre, viviendo con los padres, teniendo novio ahora sí ahora no. Los largos mails de Hamsun la sacan de su anodina existencia. Desde muy pronto, aparte de las conversaciones, Sonia recibe paquetes con libros. Estos libros los consigue Hamsun robándolos en grandes superficies. Al principio son unos pocos. Luego los paquetes aumentan de tamaño para, entrando en una espiral difícil de salir, finalmente, los envíos ya no solo contienen libros, sino que también hay caros perfumes, ropa de grandes firmas o lencería fina. Llegados a ese punto la relación se ha tornado ya en enfermiza. Él la ha subyugado por medio de su cultura y su verborrea (que llega a resultar manida) mientras que ella se ha dejado seducir un poco porque a todos nos gusta ser agasajados, otro poco por el tedio de su día a día.

Uno de los mayores aciertos, a pesar del riesgo que ello conllevaba, es que solamente existen dos personajes (aparte del novio de ella que apenas aparece dibujado). El narrador esta focalizado en ella, por lo que todo lo que sabemos de Hamsun es por los ojos de Sonia; además sería difícil empatizar con él. El tono utilizado para ello es directo y preciso.

En cuanto a los temas, ya los trataba Sara Mesa en sus anteriores trabajos: la soledad del hombre actual, la obsesión y la idealización de la pareja, casi la "construcción" de cómo queremos que sea esa pareja.

Posiblemente esta es la mejor novela de la escritora hasta la fecha, la más ambiciosa y madura y, por qué no, pueda convertirse en una de las mejores novelas para este 2015.

domingo, 3 de febrero de 2013

Cuatro por cuatro - Sara Mesa

En el Wybrany College unas niñas se han fugado, pero en seguida las encuentran. Las niñas finjen y se excusan diciendo que solo era un juego, que querían llegar a la ciudad más próxima al internado pero que luego iban a volver. En la institución, en lugar de castigarlas, se cambian las reglas, lo que antes estaba permitido ahora no lo va a estar.

Este es el punto de partida de la última novela de Sara Mesa, finalista del pasado Premio Herralde de Novela. De manera fragmentaria y alterada en el tiempo, se va dando voz a diferentes alumnos y profesores del extraño internado. Descubrimos que algunos niños pertenecena familias acaudaladas y otros están becados a cambio del trabajo que realizan sus padres en el propio centro. Como en todo colegio, hay alumnos más populares que otros y profesores más estirados y exigentes que otros. Pero poco a poco, y solo a través de pequeñas pinceladas vamos descubriendo que allí pasa algo. Ese algo que es el miedo a lo exterior, y la tensión latente en el interior que se manifiesta por medio del silencio. Esta primera parte es coral.

En la segunda parte del libro, un profesor sustituto llega al centro. Lleva un diario personal donde anota su día a día. Pronto descubre que hay algo podrido en ese entorno.

Con una prosa cuidada, límpia y llena de matices, Sara Mesa consigue construir un ambiente a ratos sórdidos, a ratos inquietante y a ratos repulsivos, todo ello sin mostrar de manera literal ningún elemento claro para sentir ese rechazo casi visceral, solo insinuando y dando pequeños detalles que hacen que te estremezcas de puro rechazo.

El cartel de personajes que pululan por el libro, sin llegar a ser vasto sí que es amplío y variado; sin embargo, Sara Mesa consigue crear diferentes personajes no solo creíbles sino además perfectamente perfilados e, incluso, algunos de ellos inolvidables, como la Poquita.

De marcado carácter expresionista, como ocurría en su dos obras anteriores Un incendio invisible y El trepanador de cerebros, los personajes son seres con alguna especie de tara que todos llevamos, pero que en las novelas de Sara Mesa se multiplica de manera exponencial.

La tensión latente permanece inalterable a lo largo de la novela, haciendo que te revuelvas incómodo mientras lees algo relativamente cotidiano pero sabiendo que a la vez se esconde algo perturbador. Las novela es, pues, desasosegante, donde el ambiente y el escenario es el verdadero protagonista de la obra.

sábado, 8 de octubre de 2011

Un incendio invisible - Sara Mesa

Esta novela se alzó con el Premio Málaga de Novela en su última edición (2011). La verdad es que este dato a mí me da un poco igual, en tanto en cuanto a mí lo que me interesa es seguir la obra de esta escritora. Con No es fácil ser verde, libro de relatos publicado bajo un catálogo de literatura juvenil, vaya usted a saber por qué (bueno, porque fue otro concurso literario, de esos en que los que autores prácticamente inéditos ponen todas sus ilusiones en su manuscrito y los organizadores lo premian, lo publican y se olvidan. Nada de promoción, nada de labor editorial... en fin, que ese es otro tema). Lo que quería decir era que el libro me pareció un gran libro en su conjunto, con algunos relatos realmente buenos. Con su primera novela, en la que profundizaba de alguna manera en algunos de los personajes de los relatos, me ocurrió lo mismo: no quiero añadir nada más, puesto que comenté la novela aquí, y tampoco es cuestión de repetirse (no mucho, al menos).

Un incendio invisible es una novela deslumbrante. La acción transcurre en una ciudad imaginaria, Vado, poseedora de un pasado con mucha vida y actividad (más o menos como cualquier ciudad), pero que poco a poco se ha ido despoblando hasta convertirse en una ciudad fantasma. Tejada, el protagonista, es un geriatra que llega a la ciudad para hacerse cargo del New Life, la residencia de ancianos que, como el resto de la urbe, se encuentra semiabandonada, con apenas un puñado de ancianos y algún que otro trabajador que irán desapareciendo a lo largo de las páginas.

Los protagonistas creados por la autora merecen un capítulo aparte. Si en el Trepanador de cerebros eran bastante grotescos ( a veces, el local donde vivían se asemejaba a La parada de los monstruos) y parias, los habitantes de esta ciudad podrían ser perfectamente "normales" y, sin embargo, al igual que la ciudad, se han ido despoblando, metafóricamente hablando. La recepcionista de un hotel con ínfulas de adinerada desheredada; la niña que pasa las tardes en una barcucha vieja con un perro famélico y pulgoso recogiendo basura que guarda en una maleta como si de un tesoro se tratase; el investigador que parece que trabaja a las órdenes de Kafka; la enfermera Ariché, que aún le queda algo de humanismo; etc. Este despoblamiento interior se debe a su individualismo; a su soledad buscada. Cada uno de los personajes se rige por sus propias leyes personales e indiscutibles.

La novela, en definitiva, tiene unos rasgos existencialistas; es decadente sin llegar al pesimismo, parece distópica sin dejar de ser muy realista.

jueves, 21 de julio de 2011

El trepanador de cerebros - Sara Mesa


Par mí la literatura funciona más o menos así: descubres un libro como Pequeñas Resistencias, allá por el año 2002. De esa nómina de narradores, hay unos cuantos que te acompañan durante tus futuras lecturas; otros te dejan de interesar; algunos no te gustaron desde el primer momento.

Ocho años después, Páginas de Espuma pone a nuestra disposición una nueva antología, Pequeñas resistencias 5. Uno ya tiene unas lecturas acumuladas y más recorrido que en el 2002 por lo que conoce a la mayoría de los autores aunque, felizmente descubre a tres de los que no tenía noticia: Francesc Serès, Jokin Muñoz y Sara Mesa. Del primero es fácil leer sus libros: todos están en catálogo y no hay problema en encontrarlos. Del segundo solo he conseguido Letargo, no sé si habrá algo más traducido. En cuanto a Sara Mesa, No es fácil ser verde, no demasiado complicado de encontrar (aunque igual lo tienen en la sección de juvenil); un libro ilustrado, La sobriedad del galápago, pedido a una librería, pero al ser una edición de una diputación, vaya usted a saber, y la novela que nos ocupa. Felizmente, descubro que hace unas semanas ganó el premio Málaga de novela. Pues a esperar.

El trepanador de cerebros tiene unos protagonistas difíciles de olvidar: un superdotado depresivo llamado Chamán; unos gemelos altísimos que tienen por hermana a una niña superdotada; un enano; un argentino que sueña con escribir su gran obra y luego suicidarse; un científico albino con un brazo más largo que otro; una polaca silenciosa; vistos todos ellos bajo la mirada de Silvia, una joven desarraigada.

Es esta, por tanto, una novela coral, que bien podría clasificarse de social ya que reúne los males endémicos de la sociedad: la precariedad laboral, la dificultad de encontrar piso, la soledad o la exclusión. Sin embargo, la autora trata estos temas desde un punto de vista muy cercano al absurdo (claro que también es cierto que vivimos en un mundo absurdo), y maneja a sus personajes como guiñoles grotescos, aunque con cierto cariño.

El ritmo, por su parte, no cae en ningún momento. Si se vislumbra un callejón sin salida (que no sé porqué se vislumbra porque si no hay salida estará oscuro, digo yo) a lo lejos, Sara Mesa da un giro a la narración y conduce a sus personajes a una nueva situación peripatética. 

Creo que estamos ante una gran narradora a la que le seguiré la pista.