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lunes, 18 de mayo de 2015

Oso - Marian Engel

Una vez más, y entre el oleaje de la mesa de novedades, llega un título con el sello inconfundible de Impedimenta. Una nouvelle por primera vez traducida al castellano que data de 1976 y que le valió las críticas (por su carácter trasgresor) y los halagos (de Margaret Atwood o Alice Munro, entre otros) a partes iguales.

Lou es una joven y solitaria bibliotecaria que está liada con su jefe más por comodidad que porque realmente exista un amor entre ambos. Un buen día, la institución para la que trabaja hereda una mansión en una apartada isla. Hasta allí se desplaza Lou, a inventariar los objetos de la casa y la biblioteca. En la isla, aparte de con Homer, que tiene las llaves de la mansión y la trae comida de vez en cuando apenas sí se relaciona con ningún ser humano. Sin embargo, en la isla vive un oso con el que comienza una extraña relación. Es con el único ser vivo con el que parece que se encuentra cómoda. A través de esta convivencia, Lou va recobrando sus fuerzas, sus ganas de vivir, se transforma en una nueva persona. Oso habla de la vuelta a la Naturaleza, pero también del poder del amor, se manifieste este de la forma que sea.

Marian Engel narra de manera sincera, sin trampas, sin imposturas. Hay escenas de sexo explícito entre el oso y Lou, pero narradas tan magistralmente que no resulta nada perturbador y apenas algo extraño. Una delicatessen

martes, 26 de noviembre de 2013

Las bellas extranjeras - Mircea Cartarescu

Sorpresa es la primera palabra que me acude a la mente cuando termino el último libro publicado en España de Mircea Cartarescu. Luego me doy cuenta de que la excelente traductora Marian Ochoa y el propio autor ya nos lo habían advertido en la nota de la primera y el prólogo del segundo (leo los prólogos al finalizar la lectura por si me destripan más de lo que quiero saber). Este libro no tiene nada que ver con el Cartarescu al que estamos acostumbrados, no con el Cartarescu de Impedimenta, algo más con el que editó Funambulista Por qué nos gustan las mujeres, aunque traducido del alemán. Quizás con El arquitecto, el relato que cerraba Nostalgia, por ese ambiente kafkiano, menos onírico y barroco.

Las bellas extranjeras está compuesto por tres relatos, dos de ellos, de mediana extensión y el que da título al libro que ocupa el cuerpo central y más de la mitad del libro. Todos ellos están escritos en primera persona y protagonizados por Mircea Cartarescu que, como él mismo nos aclara en una breve nota final, narra hechos que ocurrieron en su vida, pero distorsionándolos de alguna manera. Además, los originales aparecieron por entregas en una revista, hecho que se nota de manera especial en los finales y principios de capítulos aunque no por ello desmerece el conjunto. La pregunta sería si esta es una obra menor del escritor rumano. Sí y no. Sí, porque en estas páginas no vas a encontrar su particular estilo, sus imágenes potentes y su toque expresionista. No, porque a cambio vas a descubrir otra faceta de un gran autor. Particularmente prefiero al otro Mircea, pero no por ello este pierde calidad literaria.

El primer cuento se titula Ántrax y asistimos a la paranoia post 11 de septiembre. Mircea recibe una carta de Dinamarca y en un momento dado sospecha que el sobre contiene ántrax. Comienza a sugestionarse de tal forma que va a denunciar a la policía. Comienza así un cúmulo de despropósitos burocráticos que hubiera firmado el mismo Kafka. El relato que cierra el libro, El viaje del hambre, también es un homenaje al Artista del hambre del escritor checo. Aquí, un Cartarescu joven es invitado a hablar de sus libros a otra ciudad, donde es llevado de aquí para allá en una road movie alocada y donde el hambre está muy presente. Por último, Las bellas extranjeras, narra las diversas peripecias de un grupo de escritores rumanos que son invitados por el gobierno francés a hacer un tour por las diferentes regiones galas.

En esta versión de Mircea Cartarescu nos encontramos con un personaje caricaturizado que se ríe de todo, pero sobre todo de sí mismo. Es agradable ver cómo un escritor puede cambiar de registro. Me pregunto cómo aparecerá en sus diarios que en rumano sí que están publicados.

viernes, 28 de junio de 2013

Andanzas del impresor Zollinger - Pablo d´Ors

Después de dos años de blog está ha sido la primera vez que he dejado sin actualizarlos tanto tiempo (y sin avisar). Pido perdón a los dos lectores que tengo y prometo que no volverá a pasar (sin avisar). Dicho lo cual, vayamos a cosas importantes.

Esta fábula de Pablo d´Ors fue publicada allá por el año 2003 por la editorial de Jorge Herralde, Anagrama. Era la tercera obra de este autor madrileño, tras su ópera prima, El estreno, libro de relatos que me apetece especialmente leer, y Las ideas puras. En esas primeras obras la crítica se volcó con él y recibió numerosos elogios no siempre acompañados de lectores. Diez años después, la obra de Pablo d´Ors está más que consolidada y, desde la salida al mercado de Sendino se muere, en 2012, goza del reconocimiento del público. Su última obra hasta la fecha, El olvido de sí, tiene un gran número de adeptos.

La novela, con una década ya a sus espaldas, narra las aventuras de un joven inocente y cándido cuya aspiración es fundar una imprenta en su pueblo, igual a aquella a la que acude cada tarde después de clase a observar como el impresor se embadurna las manos de tinta. Pero, cuando el joven Zollinger se dispone a abrir su anhelada imprenta se encuentra con que, el mismo impresor del que tanto ha aprendido viéndole trabajar, le amenaza para que no abra la suya propia. Así las cosas, en lugar de luchar, Zollinger desaparece de su pueblo para desempeñar los más diversos trabajos: guardagujas, donde descubrirá el amor; militar, donde encontrará la amistad; ermitaño, donde se encontrará consigo mismo; funcionario y zapatero, donde aprenderá el valor del trabajo y, finalmente, la vuelta a casa.

Pablo d´Ors construye en esta novela una fabula acerca de la condición humana y sus pulsiones. El libro se entronca con la narrativa centroeuropea de principios del siglo XX. En esos episodios variopintos vemos la figura de Kafka, pero también la de Döblin con ecos del misticismo de Herman Hesse, particularmente en el episodio que se desarrolla en los bosques de St Heiden. También algo de las novelas picarescas en ese continuo avanzar para ir formándose como adulto, si bien es cierto que el protagonista de esta novela es mucho más ingenuo que cualquiera de nuestros pícaros. Si avanzamos más en la historia de la literatura, Zollinger podría codearse con los personajes de Bohumil Hrabal, sobre todo con el Milos Hrma de Trenes rigurosamente vigilados, con el que comparte hasta oficio en una parte de la novela.

Con esta novela me reafirmo, una vez más, con que está todo inventado y que lo importante es el cómo no el qué. Esta historia, temáticamente, es muy Coelho y, sin embargo, mientras que la del brasileño no hay por donde cogerla, esta de Pablo d´Ors es una historia deliciosa ideal para leerla una mañana de verano.

miércoles, 6 de marzo de 2013

El abrigo de Proust - Lorenza Foschini


Jacques Guérin fue un bibliófilo adinerado que se dedicó a recopilar manuscritos y obras raras de grandes escritores, franceses en su mayoría. Llegó a tener una de las colecciones más importantes de Francia. Sin embargo, su obsesión por la figura de Marcel Proust le llevó a dedicar gran parte de su vida a la recopilación de todo cuanto pudiera conseguir del escritor de En busca del tiempo perdido

Guérin era admirador de la obra de Proust, pero fue por casualidad como llegó a contactar con la familia de este. Robert Proust, hermano de Marcel, era médico y atendió a Jacques en un momento dado; como muestra de agradecimiento, Guérin fue a visitarle a su casa. Robert le condujo a su despacho y Jacques comprobó que el escritorio, así como la biblioteca, era heredada de Marcel. 

Por su parte Marthe, la mujer de Robert, quería quemar todo escrito de su cuñado por considerarlo escandaloso y por la inclinación homosexual de Marcel Proust. Desde ese momento Jacques cominza un periplo lleno de pesquisas y, poco a poco se hace con los manuscritos, los muebles, la cama donde escribió gran parte de su obra, o el abrigo tan característico del francés.

El libro es un apasionado retrato del bibliófilo pero, también, del fetichista obsesionado por recuperar cada objeto personal de una de las figuras capitales de las letras universales. Cualquier amante de los libros no puede dejar de ponerse desde el primer momento de parte de Jacques Guérin. Estamos de acuerdo en que no es un libro para cualquiera ya que el tema es muy concreto, si bien es cierto que, si pensamos en términos generales y abstractos como si de una ficción pura se tratase, la historia es interesante.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Virginia Woolf - Michele Gazier, Bernard Ciccolini

Con esta biografía de Virginia Woolf la editorial Impedimenta comienza una nueva aventura en el mundo editorial, la de editar novela gráfica. La colección lleva por nombre El chico amarillo que, si estoy bien informado, es el nombre de la que es considerada la primera tira cómica de la historia.

Siendo Impedimenta amante como es de finales del siglo XIX (y comienzos del XX); tener debilidad por la literatura anglosajona; y apostar por un gran número de autoras (no hay más que echar un vistazo a su catálogo) casi parecía evidente (y consecuente) que el primer título de esta nueva colección se corresponda con una de las mejores novelistas de las letras universales.

Feminista, crítica literaria, editora y, obvio, escritora, esta gran autora padeció trastorno bipolar lo que provocó, en última instancia, su famoso suicidio. Todo amante de la literatura tiene en mente varios suicidios "memorables": Hemingway descerrajándose un tiro con una escopeta o Virginia Woolf llenándose los bolsillos de piedras y hundiéndose en el río Ouse figuran en la memoria colectiva de todo letraherido.

La autora, Michele Gazier, va dando pequeñas pinceladas de la vida de Virginia Woolf mientras que Bernard Ciccolini pone la imagen: gran variedad de colores suaves y líneas estilizadas.

He de decir que las primeras páginas no me han inspirado gran confianza, lo veía todo muy simple, muy esquemático, pero una vez pasado este pequeño escollo, descubrimos bajo esa capa de narración con cuentagotas la angustia vital que sentía Virginia Woolf. Así, vamos pasando páginas y cada vez nos metemos más en la piel de la protagonista, la muerte de seres queridos, la sensación de no hacer nada con su vida, la inseguridad con sus escritos, el auge del nazismo. Todo va mermando poco a poco en la frágil mente de la escritora británica.

Lo bueno de un lectura es que te lleva a otras más. Así, he sentido la necesidad de profundizar más en la obra de esta gigante de las letras.


martes, 9 de octubre de 2012

Nostalgia - Mircea Cartarescu

La primera vez que vi el nombre de Cartarescu impreso en un libro trabajaba en una librería de un barrio castizo de Madrid donde parte del fondo se basaba en libros descatalogados y la clientela fija consistía en personas mayores, generalmente hombres de unos sesenta años en adelante que buscaban cualquier libro que costara cinco euros o menos. Entre el servicio de novedades, mientras que abría cajas, descubrí un par de ejemplares de El ruletista. Cogí uno, lo dejé en el mostrador y seguí dando de alta y colocando libros. A media mañana había terminado así que, como estaba solo y no había mucho más que hacer, me puse a leer. Afortunadamente durante toda la lectura no entró nadie en la librería: pude leer el cuento de Cartarescu de un tirón. Ahí estaba el hombre sin suerte que amasa una fortuna gracias al azar. Por supuesto, la primera en saber del descubrimiento fue mi compañera de trabajo que venía por las tardes. Esa misma tarde se leyó el libro y al día siguiente comentamos qué nos había parecido. Luego tuvo la suerte de que el propio Cartarescu le firmara en la Feria del libro de Madrid.

Fue tal el impacto que me causó el libro que decidí pedir algunos ejemplares más y ponerlos junto a la caja registradora.Cuando la gente venía a pagar siempre hojeaban los ejemplares. La cuidada edición, el pequeño formato, la cara sonrosada, llamaban la atención. Cuando me preguntaban qué era y de qué iba me lanzaba a explicarles qué tipo de libro tenían entre sus manos. Sea como fuera, en esa librería se vendieron seis o siete ejemplares, cantidad más que llamativa teniendo en cuenta el tipo de librería que era. Supongo que parte de la culpa la tuvo el hecho de que yo me mostrara entusiasmado al hablar del libro. Y ese entusiasmo se mantuvo vigente cuando publicaron Lulu. Y ahora, que vuelvo a trabajar en una librería, ando como un loco dispuesto a descubrir a Cartarescu a más gente.

Porque leer a Cartarescu es una experiencia (a pesar de lo grandilocuente que puedan sonar estas palabras); es dejarse arrastrar por un mundo que bebe tanto de la realidad como del sueño, de lo cotidiano como de lo fantástico; donde una historia da lugar a otra y esta, a su vez, a otra más. De ahí que las arañas y, sobre todo, su tela, esté presente en casi todas sus narraciones, porque todo está tejido, interconectado entre sí, forman un todo. Incluso los relatos que componene este libro (para mi hay alguna novela corta más que relato) tienen puntos en común, interactúan entre ellos, incluso con Lulu, personaje que aparece nombrado en uno de los cuentos.

El libro está dividido en tres partes: El Prólogo, compuesto por El ruletista, y el Epílogo, cuyo cuento lleva por título El arquitecto, y que me parece el más kafkiano en su composición. La parte central, Nostalgia, lo forman dos piezas como El Mendébil y Los gemelos y la obra maestra, REM. Este nucleo está caracterizado por la temática que, como el propio título indica, hace alusión a los recuerdos, a la infancia, a la añoranza de aquellos años que ya no volverán. Donde todo era posible, donde el mundo real se daba de la mano y cohabitaba con el de la fantasía.

Sé que no he hecho una reseña del libro, pero es difícil hablar de algo tan bueno. Cualquier cosa que comente no va a llegar a la sensación que se experimenta al leer a Cartarescu y si la editorial Impedimenta nos facilita la fuente (con un gran tradución de Marian Ochoa de Eribe), ¿quién soy yo para hablar de ello?

lunes, 11 de junio de 2012

El joven vendedor y el estilo de vida fluido - Fernando San Basilio

El protagonista de Mi gran novela sobre La Vaguada, la anterior novela de San Basilio, giraba en torno a un personaje que quería crear una novela centrada en La Vaguada. Su plan era recrear en el centro comercial madrileño un microcosmos que reflejara el mundo. Esa novela es El joven vendedor y el estilo de vida fluido. Además, la novela se desarrolla en un día por lo que, acotando el tiempo gana en intensidad.

Israel es un joven dependiente de veinte años que ha hojeado, la noche anterior (ni siquiera lo ha leído entero), un libro de autoayuda, uno más de los cientos de miles que invaden las librerías a diario. Así, con frases sencillas y anodinas, pretenden hacernos creer que el mundo va a ir mejor para ti, que puedes tomar las riendas de la situación y reconducir tu vida. Y justo es eso lo que pretende Israel, ya que está harto de trabajar en un corner de un centro comercial para una marca de ropa de marca.

Todo esto como punto de partida, pues por las páginas enloquecidas de esta novela pasan unas vecinas del piso de Israel que solo quieren divertirse, el compañero de trabajo de Israel, una trabajadora de otra tienda y su jefe, o Nelson, un dominicano que está grabando un documental con su móvil.

Como ocurría con sus anteriores novelas, la mencionada Mi gan novela sobre La Vaguada, y su ópera prima, Curso de librería, la gran baza que juega este libro es su lenguaje ágil y llano, su sentido del humor cercano al surrealismo y su planteamiento de que la realidad es lo suficientemente extraña como para narrarla. Además, todos los personajes de sus anteriores novelas, al igual que Israel en esta, llevan a sus espaldas la carga de la existencia.

Es curioso, pero en principio, la novela me pareció más floja que las anteriores y, sin embargo, me la leí de un tirón y, según acabé de leerla, la volví a empezar.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Lulu - Mircea Cartarescu

Dice Carlos Pardo en la introducción: "Lulu es una experiencia límite". Y tiene toda la razón. Vaya eso por delante. Pero, además, no es una lectura fácil. Ni mucho menos cómoda. Y puede que precisamente por eso la novela tenga tanta fuerza.

Desde el principio avanzamos a tientas, dejándonos arrastrar por las imágenes que va describiendo Cartarescu. Imágenes oníricas, poéticas, con tintes expresionistas. Por sus páginas aparecen una araña gigante, retretes infectos o fluidos viscosos. No sabemos muy bien dónde nos lleva el narrador en su descenso a los infiernos particular. Pero tampoco nos importa. Seguimos leyendo, nos vamos dejando atrapar por la tela de araña y finalmente nos encontramos, todo cobra sentido.

Victor, narrador y narratario de esta novela, tiene treinta y cuatro años. Es un escritor de cierto prestigio y se encuentra encerrado en una casa por voluntad propia, escribiendo sin parar, intentando averiguar por qué, con diecisiete años, en un campamento juvenil, se sintió tan perturbado con la aparición de Lulu, un compañero travestido. Lleva la mitad de su vida preguntándose la razón y ha decidido escribir sobre ello.

La editorial Impedimenta anuncia en la biografía del autor que van a publicar los dos libros de relatos escritos por este autor rumano: Nostalgia donde se recoge el cuento El ruletista, ya publicado por la editorial, y La bella extranjera. Además, señala Pardo en la introducción que también está pendiente la traducción de la trilogía Orbitor, según parece una obra bastante complicada (recordemos que la traducción de la primera parte ya está publicada por Funambulista). Esperaremos impacientemente.

domingo, 9 de octubre de 2011

Trabajos forzados - Daria Galateria

Igual todavía hay gente que piensa que los escritores viven de lo que escriben. Pocos, muy pocos, lo han conseguido a lo largo de la historia. Lo normal es trabajar en otra cosa para poder comer.

En este libro, la investigadora italiana hace un recorrido por esos trabajos que realizaron escritores que han pasado posteriormente a la historia de la literatura por sus obras. Se centra sobre todo en el final del siglo XIX y la primera mitad del XX. En total, Galateria repasa el Currículum Vitae de veinticuatro autores. Apenas le dedica unas páginas a cada autor, haciendo una síntesis muy amena sobre sus obligaciones pecuniarias y la relación con su obra.

Todos sabemos que Kafka fue un oficinista gris que maldecía su suerte por no poder dedicarse exclusivamente a la literatura. También sabemos que Bukowski fue durante muchos años cartero o que Saint-Exupéry fue piloto. Sin embargo, puede que no sepamos que Bohumil Hrabal estuvo a punto de perder la vida en una acerería o que Colette montó una empresa de productos de belleza.

En estas hojas de servicio vemos a escritores agradecidos con su trabajo. Así, Perec, se negó a un ascenso siendo ya un escritor de éxito. Consideraba que era tan malo para un escritor hacer carrera con su trabajo como dedicarse exclusivamente a la literatura. Con un trabajo de cuarenta horas semanales, aún disponía de muchas horas para crear lo que quisiese. Orwell, por su parte, dejó su trabajo de policía en Birmania para vagabundear por Londres y París y ser friegaplatos de un hotel de la capital francesa. Creía que, para escribir literatura, tenía que tener un contacto muy estrecho con las personas de las que luego iba a hablar.

Unos más contentos, otros menos, lo cierto es que gran parte de la nómina de escritores que figuran en los manuales de literatura tuvieron que realizar trabajos puramente alimenticios para poder vivir. Sin esos trabajos, quizás no habrían escrito aquellas obras; al fin y al cabo el autor se nutre de sus experiencias para construir su mundo.

jueves, 25 de agosto de 2011

Sábado por la noche y domingo por la mañana - Alan Sillitoe

Allan Sillitoe perteneció a la generación de los Jóvenes airados: un grupo de escritores británicos de los años 50 que denunciaba la precariedad de las clases bajas y el despotismo y la indiferencia de la clase media y alta.

El protagonista de esta novela es Arthur Seaton, un veinteañero que vive con su familia y trabaja en un puesto monótono en una fábrica de bicicletas. Vive única y exclusivamente para la llegada del fin de semana, donde se gasta gran parte de su sueldo en pintas, se acuesta con una mujer casada y se pelea con todo aquel que esté dispuesto. Arthur está descontento con todo lo que le rodea, no tiene aspiraciones y los fines de semana se siente libre. Podríamos estar hablando de algún chico del 2011, pero la acción transcurre en la Inglaterra de los años cincuenta, en uno de esos humildes barrios obreros que todos tenemos en nuestro imaginario colectivo.

La obra está dividida en dos partes. La primera lleva por título Sábado por la noche, y en ella se nos da a conocer al protagonista, su entorno, su familia, su trabajo en la fábrica, y sus noches en los pubs. Ocupa tres cuartas partes del libro, y es la etapa de la borrachera, de la diversión y de la despreocupación.

A raíz de un hecho que no desvelaré para no estropear nada al lector, entramos en la segunda parte de la novela, Domingo por la mañana. Después de toda borrachera, llega el domingo de resaca, en el que pagas los excesos del día anterior, juras que no vas a volver a beber, y te llenas de buenos propósitos. Más o menos es lo que le ocurre al protagonista en esta última parte: parece que va a sentar la cabeza.

Este autor tiene un libro de cuentos muy conocido (y que aún no he leído) La soledad del corredor de fondo.

miércoles, 29 de junio de 2011

Flores de verano - Tamiki Hara

Hablar de Impedimenta es hablar de amor hacia la literatura. Cada libro  que publica está cuidado al más mínimo detalle. Empezando por la portada, siempre hermosa y sugerente, pasando por la calidad del grosor de la página y, por supuesto, por lo que al fin y al cabo importa: el texto. No solo del autor en sí, siempre de sobrada calidad, sino también de los traductores y de los diversos prologistas e introductores de la obra en cuestión. Es curioso, pero ojeando ahora unos cuantos libros de esta editorial, siento que el código de barras le sobra. No, esto no puede ser un artículo de mercado más, es un objeto casi de coleccionista. Pero, en fin, ruego no se tome en consideración este último comentario que a veces se me va la cabeza. Sigamos.

El libro que trataré de destripar hoy no es otro que Flores de Verano, del autor japonés Tamiki Hara. Esta obra se enmarca dentro del subgénero literario denominado genbaku bungaku o "literatura de la bomba" y es que Hara fue un hibakusha o, lo que es lo mismo, un superviviente de la bomba.

Compuesto por  tres cuentos, en esta edición se recogen cronológicamente en cuanto a los hechos acaecidos: Preludio a la aniquilación, Flores de verano y De las ruinas, si bien su orden de escritura fue: Flores de verano (1946), De las ruinas (1947) y Preludio a la aniquilación (1949).

Preludio a la aniquilación es el más extenso. En este texto se nos muestra la vida de los ciudadanos de Hiroshima, centrados en la familia del narrador (trasunto del propio Hara), en los días previos a la bomba en plena II Guerra Mundial. La población vive constantemente atemorizada con las sirenas que indican un posible ataque aéreo sonando en mitad de la noche.

De las ruinas narra las vicisitudes del protagonista tras el estallido de la bomba nuclear: la evacuación a otro pueblo, las colas interminables para recibir asistencia médica, la gente aparentemente sana que va muriendo, lo que les hace suponer que no se trataba de una bomba normal...

Pero el relato que mayor fuerza posee es el que da título al libro. Flores de verano narra el momento inmediatamente después al estallido de la bomba nuclear de Hiroshima el 6 de agosto de 1945. El caos se apodera de la ciudad, todo está arrasado, los bosques arden, aparecen cadáveres carbonizados en cada esquina, miles de moribundos exhalan su último suspiro entre una súplica de ayuda o una oración de salvación, huyes del horror sin saber el paradero de alguno de los tuyos...

Narrado de manera cruda y directa, el miedo y terror que se vive sumergido en estas páginas no hace justicia a lo que debió pasar este pueblo (y Nagasaki tres días más tarde) en uno de los crímenes más atroces de la historia de la Humanidad.