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sábado, 20 de octubre de 2012

Historias de un Dios menguante - José Mateos

Nueve cuentos (yo aprecio un guiño a Salinger) componen este libro de relatos del poeta gaditano José Mateos. Nueve cuentos bien diferenciados en cuanto a temas, estructuras y estrategias narrativas, donde priman la prosa sencilla y directa y los silencios y el poso de amargura o de pérdida que queda tras la lectura de los relatos hace que te hagan volver al principio para volver a leerlos.

El volumen se abre con Alexis y la razón histórica, donde un terrorista arrepentido piensa en dejarlo y vivir junto a su familia mientras conduce, junto con otro compañero, una furgoneta llena de armamento. ¿Cuándo ocurre lo imposible? trata de un profesor francés que va a dictar un curso de verano en El Escorial durante los últimos años del franquismo. El profesor, en otra época más idealista, vive una existencia gris y desengañada de la sociedad. En el curso conocerá a un joven estudiante que, de alguna manera, es él mismo cuando era joven. Por último, La piedad, retrata la relación de una madre y una hija a lo largo de toda su vida. Estos tres relatos, los tres primeros, son los de mayor fuerza.

Le siguen Hora de cobrar, donde se juega con el lector que cree asistir a un relato de mafias y que finalmente Mateos le da la vuelta al argumento. Este cuento consigue mantener el suspense en el lector. La cueva sin eco, que trata sobre la pérdida de la esposa; Viñetas del lado oscuro, que nos muestra en pequeñas pinceladas la decadencia y destrucción de dos yonquis; La voz de la sangre, un relato desgarrador sobre un padre militar que participó en una emboscada en Bosnia y se lo cuenta, a petición, al hijo; Fútbol, sobre los entresijos de la prostitución de menores; y El tratamiento, donde Mateos desmonta de nuevo las expectativas que nos habíamos formado en el primer párrafo.

De esto se deduce que la característica más sobresaliente de este libro de cuentos es la mirada, siempre acertada, con la que José Mateos aborda estos nueve relatos.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Geometría del azar - Fernando Palazuelos

Por segundo año consecutivo la obra de Fernando Palazuelos consigue, por méritos propios, entrar a formar parte de los diez finalistas del Premio Setenil. Si el anterior año lo hacía con Ficcionarium, libro de microrrelatos, este año el finalista es el título que nos ocupa.

Este último libro de Palazuelos gira en torno al azar, a la casualidad, a lo fortuito. A través de experiencias que vivió el propio autor, no sabemos si enmascarándolas de ficción o no (ni importa) el escritor bilbaíno construye una serie de relatos, o crónicas, de diversas situaciones donde el azar es el protagonista.

Dividido en tres partes (La danza del poliedro, La lentitud del péndulo y La rúbrica del azar), la primera y la tercera se basa en la casualidad más fortuita, si bien es cierto que en la tercera parte me parece vislumbrar una casualidad más inesperada. La segunda parte del libro me parece la más interesante. Esta parte se centra, como indica el título, en el tiempo, en las relaciones entre el ahora, o el antes, y el después. Palazuelos plantea a través de estos cuentos lo inevitable del reloj de la vida. Allí donde hay un "tic" habrá un "tac" en el futuro que complete ese movimiento pendular. El paso del tiempo hace que se cierre el círculo de algo que sucedió.

Más allá de las historias que cuenta Palazuelos, con una gran capacidad para narrar, lo que me parece más importante en este libro es, por un lado, las conjeturas que va desarrollando a lo largo del libro a modo de introducción a las tres partes en las que se divide, más el epílogo; de otro lado, el poso filosófico que rezuma sus páginas. De poco sirven estos cuentos si no te detienes en cada uno de ellos para reflexionar sobre ellos, sobre el azar, sobre el tiempo, sobre la vida.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Esquina inferior del cuadro - Miguel A. Zapata

La esquina inferior del cuadro es lo que se oculta de nuestra personalidad, lo que no mostramos a otros, lo que late en nuestro interior. La esquina inferior del cuadro es el pedazo de lona que arranca el protagonista  de sus lienzos, inocentes y cristalinos, del relato homónimo. O el desván del viejo que alquila su casa en Coleccionismo. Pero también, la esquina inferior del cuadro es el secreto y tensión que mantienen dos amigas en Inventario de tedios; o  la transformación que sufre el protagonista de Procesos. Devastaciones.

Pero por encima de ellos se erige un cuento, el primero, En flor, donde se nos narra la infancia y adolescencia de un chaval que veranea en casa de sus tíos. El primo de este es el verdadero protagonista. Como una planta, primero están las semillas: los primeros encuentros con el primo, ya desde el primer momento algo raro. Algo huraño. Algo excéntrico. Después la fertilización, donde comienza el caldo de cultivo, la verdadera personalidad. Por fin, la floración, el resultado definitivo.

Once cuentos llenos de lirismo, algo barrocos, buscando en el lenguaje la manera de decir, la manera de narrar. Llenos de una voz personal, no es un libro de cuentos redondos; hay alguno que cojea, como Noé. O Prime time. Sin embargo, sí dejan ver a un gran cuentista con un gran oficio detrás.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Hacerse el muerto - Andrés Neuman

Lo primero que hice después de leerme el último libro de cuentos de Neuman es volver a empezarlo. Por dos motivos:

El primero por su cierta complejidad. Muchos de los relatos aquí recogidos exigen cierto compromiso por parte del lector, así que la mejor manera de atenderlos es volviendo sobre ellos, descubriendo nuevos matices, nuevas fisuras. Ni que decir tiene que algunos de ellos los he leído tres, cuatro, cinco veces. En voz baja, en voz alta, declamándolos...

En segundo lugar, por su variedad, tanto temática como estilística. Lo mismo nos reímos con un cuento absurdo y desopilante, que nos quedamos encogidos en la silla con la congoja apoderándose de nosotros.

Estructuralmente, en este libro se recogen treinta cuentos divididos en seis apartados, más un último apartado donde recoge sus ya famosos dodecálogos. En esta ocasíón, el tercer y el cuarto. Estos, se componen de aforismos sobre el arte de narrar un cuento. Como el propio autor dice: "Los Dodecálogos de un cuentista no son reglas para escribir cuentos; son pequeñas conclusiones en marcha. (...) Desean, en definitiva, ser una forma lúdica de abordar el ensayo."

La primera de esta división se intitula, precisamente: Hacerse el muerto. En estos relatos, sus protagonistas son personajes no muertos, quiero decir, que podrían estar muertos, han rondado la muerte, pero no lo están.  Quizás el último, Después de Elena, cojea un poco por la temática. Sin embargo, en el final, y en la relectura, si que me parece vislumbrar ese "coqueteo" con la muerte, aunque de manera más velada y ambigua.

El segundo conjunto de relatos, Una silla para alguien, es el más íntimo, el más personal. Los cinco cuentos de este grupo giran en torno a la figura de la madre. Tienen un tono más lírico, más evocador. El cuento que da título a este grupo, sobre la ausencia, es sobrecogedor.

En Sinopsis del hogar, la temática está relacionada, en menor o mayor medida, con la familia, en un sentido amplio del término: el paso del niño de la infancia a la adolescencia, un vislumbre de incesto, el primer amor, etc.

Bésame, Platón, recoge algunos de los cuentos más divertidos y surrealistas, como la disertación filosófica que mantienen dos hombres en unos baños en Conversación en los urinarios, o la sed de sexo de Sor Juana en El infierno de Sor Juana.


Monólogos y monstruos, se compone precisamente de eso, de cinco monólogos de cinco personajes dispares.

Por último, en Breve alegato contra el naturalismo, podríamos decir que Neuman juega con las disciplinas artísticas para construir relatos. Así, en Teoría de las cuerdas, se basa en este concepto físico para que el narrador reconstruya la vida de sus vecinos por medio de la ropa que tienden en las cuerdas del patio. En Policial cubista asistimos a un asesinato como si se hubiera producido dentro de un cuadro de Juan Gris.

Nos encontramos, pues, ante un buen puñado de cuentos de diversa índole, con distintos registros, de gran variedad temática. Al fin y al cabo: "la extrema libertad de un libro de cuentos radica en la posibilidad de empezar de cero en cada pieza. Exigirle unidad sería ponerle un candado al laboratorio". Palabra de Neuman.

lunes, 4 de julio de 2011

El vigilante del fiordo - Fernando Aramburu


El último libro de cuentos hasta la fecha de Fernando Aramburu ha sido comparado en cuanto a temática con su anterior libro de relatos, Los peces de la amargura. Sin embargo, desde mi punto de vista, los relatos que tratan el tema del terrorismo en este conjunto (aparte de ser tan solo tres de los ocho que forman la colección) son los más flojos. Quizás el único que se salva sea el que da título al volumen.

Los tres cuentos que conforman esta temática son:

Chavales con gorra, donde una pareja tiene que huir de su ciudad amenazados por los terroristas y cuyas vidas se hallan en permanente estado de alerta y obsesión ante el miedo.

Carne cruda. Construido a base de fragmentos de las personas que iban en los trenes del 11 de marzo y de sus familiares y amigos. Sinceramente me parece un parque temático del sentimentalismo. Como cuento, no aporta nada.

El vigilante del fiordo. Este cuento me parece el mejor de los tres. Historia escrita en dos niveles. El primero, el de la realidad, donde un hombre permanece en un centro psiquiátrico. El segundo, el nivel de los sueños, el fiordo que vigila el demente cuando se duerme. Que el cuento esté relacionado con un episodio terrorista es casi una mera anécdota.

Los otros cinco cuentos que componen la colección son:

La mujer que lloraba en Alonso Martínez, un cuento donde lo extraño se mezcla con la realidad; Mártir de la jornada, Nardos en la cabeza y Mi entierro, tres cuentos cuyo hilo común es el humor y lo absurdo; y Lengua cansada, para mí, el mejor de los relatos.

En este cuento, un padre divorciado y su hijo pasan las vacaciones de verano en una caravana por distintos campings de España y Portugal.

Un libro de relatos bastante flojo, al menos para las expectativas que tenía puestas en él.