Hay ciertas cosas que nunca llegaré a entender. Por ejemplo, ¿cómo es posible que en toda la carrera de filología hispánica, y a pesar de haber cursado varias asignaturas donde la mujer era la principal protagonista (tanto del lado de la creación y el pensamiento como del lado del personaje), nadie me hablara de Mercedes Pinto, considerada como la primera pensadora feminista española? Y es que, está mujer dará una conferencia en 1923 en la residencia de estudiantes titulada El divorcio como medida higiénica. Esta ponencia le valdrá numerosas críticas y el exilio impuesto por Primo de Rivera. En 1952 Luis Buñuel filmaba una película basada en este libro.
Y lo que se da cuenta en esta novela es la tortura física y psicológica que sufrió Mercedes Pinto a raíz de contraer matrimonio con Juan de Foronda, un hombre paranoico, con manía persecutoria, celoso y autoritario. A través de las poco menos de cien páginas, Mercedes Pinto da pinceladas de la convivencia con este hombre, de como las amistades, los médicos y los familiares ponían en duda, por regla general, la palabra de ella frente a la supuesta "verdad" de él.
Mercedes Pinto sufrió ataques físicos y verbales, fue apuntada en la cara con una pistola, disparada en un hombro, maniatada, amordazada. Este relato contado en pequeñas secuencias da muestras del verdadero horror de una convivencia con el hombre equivocado.
Por desgracia, la novela es tan atemporal que da miedo. Por fortuna, hay editoriales como Ediciones Escalera que están ahí para dar cuenta de olvidos injustificables.
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miércoles, 1 de febrero de 2012
viernes, 18 de noviembre de 2011
Tristessa - Jack Kerouac
Tras Satori en París y Pic, la editorial madrileña Escalera vuelve a rescatar otro título del "Jazz poet" Jack Kerouac, miembro destacado de la generación Beat.
En esta ocasión la acción transcurre en el México decadente de prostitución y drogas, donde Kerouac escribió algunas de sus obras. El escritor se ha enamorado de la prostituta adicta a la morfina Tristessa (nombre ficticio de Esperanza). Podríamos tildar su amor por la joven Tristessa como cándido, platónico, idealizado. Dentro de toda la miseria que rodea sus vidas, Kerouac saca a relucir la belleza que se esconde incluso en un cuerpo consumido por la adicción. Valga como ejemplo el siguiente pasaje de lo que es la tónica general del libro:
"Puedo imaginarme ahora con Tristessa en nuestro lecho nupcial entre perros y gatos y canarios y pulgas bajo la manta que cubre nuestra desnudez, hombro con hombro (bajo la mirada benefactora de la Paloma), ella inyectándome a mí o yo mismo metiéndome un chute de veneno multicolor directo a las carnes de mi brazo y de ahí a todo mi organismo que lo recibe clamoroso."
Porque estamos hablando de una novela poética, de una belleza siniestra, pero belleza al fin y al cabo.
En ese sentido, las ilustraciones de Dani Orviz, que además nos regala un póster a modo de mural, se ensambla a la perfección con el tono de Kerouac.
En esta ocasión la acción transcurre en el México decadente de prostitución y drogas, donde Kerouac escribió algunas de sus obras. El escritor se ha enamorado de la prostituta adicta a la morfina Tristessa (nombre ficticio de Esperanza). Podríamos tildar su amor por la joven Tristessa como cándido, platónico, idealizado. Dentro de toda la miseria que rodea sus vidas, Kerouac saca a relucir la belleza que se esconde incluso en un cuerpo consumido por la adicción. Valga como ejemplo el siguiente pasaje de lo que es la tónica general del libro:
"Puedo imaginarme ahora con Tristessa en nuestro lecho nupcial entre perros y gatos y canarios y pulgas bajo la manta que cubre nuestra desnudez, hombro con hombro (bajo la mirada benefactora de la Paloma), ella inyectándome a mí o yo mismo metiéndome un chute de veneno multicolor directo a las carnes de mi brazo y de ahí a todo mi organismo que lo recibe clamoroso."
Porque estamos hablando de una novela poética, de una belleza siniestra, pero belleza al fin y al cabo.
En ese sentido, las ilustraciones de Dani Orviz, que además nos regala un póster a modo de mural, se ensambla a la perfección con el tono de Kerouac.
martes, 8 de noviembre de 2011
Piercing - Ryu Murakami
El matrimonio formado por Kawashima y Yoko es uno más de los tantos matrimonios que existen. Acaban de tener una niña, Rie, y en el trabajo les va bien. Aparentemente es un matrimonio normal. Aparentemente. Porque desde hace dos semanas Kawashima observa dormir al bebé mientras con la mano derecha empuña un punzón. Siente deseos clavárselo a la niña, pero no puede hacerlo. Es su hija.
Kawashima oye una voz en su interior que le dice que para redimirse debe matar a alguien. Solo así superará los deseos de matar a su hija. Lo prepara todo para asesinar a una prostituta, Chiaki. Pronto se dará cuenta de que ella también padece un tipo de trastorno.
Tanto Kawashima como Chiaki sufrieron abusos durante su infancia. Él era brutalmente maltratado por parte de su madre, ya que le recordaba a su marido, al que odiaba. Ella, por su parte, era violada por su propio padre. Aquellos dos niños no han podido crecer sanos; han ido acumulando una serie de taras tales como escuchar voces, usar la violencia o autoinfligirse castigos.
La novela de Murakami es minimalista en el sentido de que se desprende de todo lo innecesario: solo se centra en ambos personajes, en sus mentes laberínticas, oscuras e impuras, de donde salen todas sus perversas acciones. Es una obra tremendamente adictiva que se lee en una tarde con el corazón en un puño.
Kawashima oye una voz en su interior que le dice que para redimirse debe matar a alguien. Solo así superará los deseos de matar a su hija. Lo prepara todo para asesinar a una prostituta, Chiaki. Pronto se dará cuenta de que ella también padece un tipo de trastorno.
Tanto Kawashima como Chiaki sufrieron abusos durante su infancia. Él era brutalmente maltratado por parte de su madre, ya que le recordaba a su marido, al que odiaba. Ella, por su parte, era violada por su propio padre. Aquellos dos niños no han podido crecer sanos; han ido acumulando una serie de taras tales como escuchar voces, usar la violencia o autoinfligirse castigos.
La novela de Murakami es minimalista en el sentido de que se desprende de todo lo innecesario: solo se centra en ambos personajes, en sus mentes laberínticas, oscuras e impuras, de donde salen todas sus perversas acciones. Es una obra tremendamente adictiva que se lee en una tarde con el corazón en un puño.
viernes, 28 de octubre de 2011
Vivir y morir en Lavapiés - José Ángel Barrueco
Al poco de comenzar esta novela me dije: "por la estructura, me recuerda a Crash; a Magnolia". Al rato, un personaje alquila estas películas en un videoclub y, además, Paris je t´aime. "Sí, también es un poco así", confirmo.
En cuanto a obras literarias me recordaba a Short Cuts y a La colmena. La obra de Carver es nombrada en el libro (nombra la película). En cuanto a la novela de Cela, un hombre la lleva bajo el brazo. Además de por la estructura fragmentaria, se asemeja en el tono decadente y cierto pesimismo. En la obra del Nobel la posguerra hacia sus estragos; en la de Barrueco, la crisis (no la de ahora, sino la de siempre). Me refiero a la crisis de familias que no encuentran trabajo; inmigrantes que arriesgan sus vidas para llegar a otro país y descubren que las perspectivas tampoco son buenas; trabajadores que regentan un negocio con más pérdidas que beneficios; escritores que intentan hacerse un hueco viviendo de su arte. Ambas obras también comparten el rasgo costumbrista (adaptado al siglo XXI, eso sí).
Sigo leyendo. En la página 67 me encuentro con lo siguiente:
"- ¿Sabes, colega, lo que más me gusta de una obra? (...) La elipsis. Lo que no se ve. Lo que queda fuera. Lo que está en los márgenes. Lo que debemos intuir e imaginar. Los silencios. Los espacios en blanco".
Y un poco más adelante, en las páginas 134-135:
"- Creo en la fragmentación, tío. Proporciona una cierta perspectiva que no poseen las narraciones lineales. (...) es tú cabeza la que deberá hacer el trabajo. El esfuerzo de recomponerlo todo en tu mente. De juntar los pedazos".
Y así continúas toda la novela. Intearctuando con ella. A lo largo de sus páginas se nombran películas, canciones, libros, escritores o actores. Compartes algunos gustos, otros, no. Algunos títulos no los conoces y los apuntas.
Vivir y morir en Lavapiés, no hace falta que lo diga a estas alturas, es una novela coral, por donde pululan todos los vecinos de este barrio madrileño. Barrueco realiza un bosquejo realista y social de la idiosincrasia del lugar. En especial, se centra en tres historias: la de unos mafiosos en un ajuste de cuentas; la de una pareja que se gana la vida haciendo shows eróticos por Internet; y la de Rashid, un joven marroquí que se dedica al menudeo.
Es curioso, pero tengo la sensación de que Barrueco es uno de esos escritores que resistirá al paso del tiempo y que de aquí a unos años lo conocerá mucha más gente.
En cuanto a obras literarias me recordaba a Short Cuts y a La colmena. La obra de Carver es nombrada en el libro (nombra la película). En cuanto a la novela de Cela, un hombre la lleva bajo el brazo. Además de por la estructura fragmentaria, se asemeja en el tono decadente y cierto pesimismo. En la obra del Nobel la posguerra hacia sus estragos; en la de Barrueco, la crisis (no la de ahora, sino la de siempre). Me refiero a la crisis de familias que no encuentran trabajo; inmigrantes que arriesgan sus vidas para llegar a otro país y descubren que las perspectivas tampoco son buenas; trabajadores que regentan un negocio con más pérdidas que beneficios; escritores que intentan hacerse un hueco viviendo de su arte. Ambas obras también comparten el rasgo costumbrista (adaptado al siglo XXI, eso sí).
Sigo leyendo. En la página 67 me encuentro con lo siguiente:
"- ¿Sabes, colega, lo que más me gusta de una obra? (...) La elipsis. Lo que no se ve. Lo que queda fuera. Lo que está en los márgenes. Lo que debemos intuir e imaginar. Los silencios. Los espacios en blanco".
Y un poco más adelante, en las páginas 134-135:
"- Creo en la fragmentación, tío. Proporciona una cierta perspectiva que no poseen las narraciones lineales. (...) es tú cabeza la que deberá hacer el trabajo. El esfuerzo de recomponerlo todo en tu mente. De juntar los pedazos".
Y así continúas toda la novela. Intearctuando con ella. A lo largo de sus páginas se nombran películas, canciones, libros, escritores o actores. Compartes algunos gustos, otros, no. Algunos títulos no los conoces y los apuntas.
Vivir y morir en Lavapiés, no hace falta que lo diga a estas alturas, es una novela coral, por donde pululan todos los vecinos de este barrio madrileño. Barrueco realiza un bosquejo realista y social de la idiosincrasia del lugar. En especial, se centra en tres historias: la de unos mafiosos en un ajuste de cuentas; la de una pareja que se gana la vida haciendo shows eróticos por Internet; y la de Rashid, un joven marroquí que se dedica al menudeo.
Es curioso, pero tengo la sensación de que Barrueco es uno de esos escritores que resistirá al paso del tiempo y que de aquí a unos años lo conocerá mucha más gente.
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